— ¡Blaine! ¿Dónde estuviste anoche? Todos estábamos esperando a que nuestros protagonistas se unieran a nosotros y ninguno de ustedes vino. —Artie se ve feliz esta tarde, cabalgando sobre olas constantes de alabanza y con ganas de otra noche exitosa.
— Lo siento. Estaba muy cansado, me fui directo a la cama.
— Yo también. —Rachel interrumpe. Ella sólo entra rápidamente, con aspecto fresco y encantador, y una respiración queda atrapada en la garganta de Blaine cuando otra imagen mucho menos inocente de ella parece superponerse.— Necesitaba mi sueño de belleza para estar mejor esta noche.
Ella es todo negocios nuevamente. Y sin embargo, cuando mira a Blaine, hay un nuevo tipo de calidez ahí, un afecto similar al que muestra como María, a pesar de que todavía no está en el papel.
— Okay, ven, mi Tony. Preparemos esa parte que no conseguimos hacer del todo bien anoche. —Ella toma su mano como si lo hiciera todos los días, y lo arrastra al escenario.
Blaine quiere preguntarle acerca de anoche, pero no es tan fácil -ella está inmediatamente en el modo de ensayo, totalmente enfocada en su actuación. Luego otras personas comienzan a llegar y muy pronto no hay lugar para una conversación privada, incluso si Rachel quisiera tomarse un momento para escucharlo.
Pero al menos el beso es perfecto en esta ocasión, aunque deja a Blaine totalmente distraído con recuerdos sensoriales y Artie no pueda sobreponerse a la increíble química que hay entre ellos ahora. De hecho hay tanta química, que Blaine tiene que pedir un breve descanso para recuperar la concentración que tercamente sigue vagando hacia los recuerdos de la noche anterior.
Los pasillos están desiertos todavía, es demasiado pronto para que el público comience a llegar, y camina hacia el baño lentamente respirando profundo, con la intención de salpica su cara con agua fría para poner sus pensamientos nuevamente bajo control. Este no es el momento de pensar en otra cosa que no sea su papel, pero es casi imposible concentrarse con Rachel ahí, un recordatorio constante, y la cabeza de Blaine está llena de preguntas.
Excepto que, cuando llega a su destino, ya hay alguien ahí, de pie delante del espejo y arreglando su cabello.
Kurt.
Luce increíble hoy, discretamente hermoso, pero él se pone visiblemente rígido cuando Blaine entra. No puede ser una buena señal.
— Hey.
— Hola, Blaine. —Kurt pronuncia su nombre de esa manera suave de nuevo, a su manera, y se dispara directamente al pecho de Blaine.
— Oye, respecto a lo de anoche... —Blaine puede ver claramente la creciente tensión en los hombros de Kurt, sus ojos viendo hacia otro lado por un instante. Blaine continúa a pesar de ello, desesperado por saber.— Kurt, ¿qué somos?
Hay confusión en el rostro de Kurt, como si él no esperara esta pregunta en particular.— ¿Qué quieres decir?
— ¿Es... fue una cosa de una sola vez? Tú y Rachel y yo... ¿Ha cambiado algo entre nosotros?
— Oh. —Eso es todo lo que necesita, casi toda la tensión desaparece del cuerpo de Kurt con una suave exhalación.— ¿Lo deseas?... ¿que cambien las cosas?
Blaine asiente lentamente, sintiendo un rubor extendiéndose por todo su rostro.— Yo... Sí. Me gustaría.
Kurt sonríe, brillante y repentinamente, y sólo ahora Blaine se da cuenta que la razón de su comportamiento tenso tal vez no tenía que ver con la esperanza de que Blaine estuviera obsesionado o con ganas de más cuando no había nada para ser ofrecido. Sus ojos se abren cuando se da cuenta de lo obvio.
Kurt pensó que Blaine se asustaría, ¿no es así? Que él le pediría que nunca se lo dijera a nadie, tal vez. Porque ellos se besaron. Sin camisa. En una cama. Y Blaine nunca le ha dado a nadie alguna razón para creer que le gustan los chicos.
Bueno, él no lo sabía tampoco, ¿verdad?
Y él está bien con ello, hasta el punto de preguntarse si el miedo vendrá. Pero, de alguna manera, él lo duda.
Kurt se vuelve hacia él ahora, e incluso a través de la sonrisa, suspira.— A mi -a nosotros- también nos gustaría, pero no es tan fácil, ¿sabes?
Bueno duh.
Debe tenerlo escrito en toda su cara porque Kurt sonríe y niega con la cabeza.
— No, lo digo en serio . ¿Recuerdas cuando te dije que nuestros padres son estrictos? No... No tenemos permiso de salir con nadie. O invitar a gente a la casa, o incluso visitar a amigos. Si alguien supiera sobre esto, sobre nosotros, llegaría a ellos tarde o temprano. La telaraña de chismes entre los padres aquí es casi tan mala como la de los estudiantes, ¿sabes? Algunas veces peor. Y si nuestros padres se enteran de que te estamos viendo, cualquiera de los dos... estaríamos jodidos.
Es difícil de creer que pueda ser tan malo. Blaine sabe que no muchos padres son tan tolerantes como los suyos, pero jodidos suena un poco dramático. ¿No es así?
Kurt debe ver la incredulidad en los ojos de Blaine porque sonríe con tristeza.
— No estoy exagerando. Nostros... La cagamos en nuestra vieja escuela; es una larga historia. Así que ahora estamos en la mira, por así decirlo. Si rompemos las reglas, para empezar nos quitarán el derecho a nuestras actividades extracurriculares, y tuvimos que hacer algunos sacrificios para conseguir eso, así que...
— Espera, ¿incluso Glee?, —la mandíbula de Blaine cae con sorpresa.
— Especialmente Glee, ya que es lo que más nos importa, y ellos lo saben. El musical, el ballet de Rachel. Cualquier cosa que se robe nuestra atención de lo que es esencial: la escuela y la familia. —Kurt se encoge de hombros.— Te estoy diciendo esto para que lo sepas por adelantado, cualquier tipo de... relación con nosotros tendría que ser completamente en secreto, Blaine. Y, probablemente, nada como tú te lo imaginas. Y realmente no sería como anoche muy a menudo.
— ¿Entonces, cómo es que lo de anoche fue posible?
— Nuestros padres estaban en LA . Tienen que volver allá algunas veces, durante un par de días. Pero sólo sucede una vez cada pocos meses, e incluso entonces, tienen a los vecinos para que nos vigilen.
— Lo bueno es que no tienen una niñera. —Es un pobre intento de una broma, pero al menos hace sonreír a Kurt de nuevo, y Blaine llega a tocar brevemente la mano de Kurt apoyada sobre la encimera.— No me importa, Kurt. Yo sólo... quisiera estar más cerca de ti. De ambos. Me gustaría llegar a conocerte mejor. ¿Ser tu amigo? —Termina con una pregunta ya que no está seguro si es algo que Kurt siquiera consideraría.
— ¿Sólo un amigo? —Hay una nota burlona en la voz de Kurt y Blaine se sonroja y agacha la cabeza.
— No. Definitivamente no sólo un amigo. Me... Me gustas. Muchísimo.
Un baño de la escuela, con su aspecto monótono y con olor a blanqueador impregnando el aire, apenas es un lugar ideal para este tipo de confesiones, pero esto es lo que tienen. Y ahora aquí está, al descubierto. Los ojos de Kurt brillan y su sonrisa es inesperadamente tímida cuando dice suavemente,
— Tú también me gustas.
Y entonces él se inclina acercándose un poco más y Blaine imita el movimiento, encotrándolo en un corto y dulce beso. Se separan demasiado pronto porque este es un lugar público, después de todo; y ahora sabe que las consecuencias de ser vistos son más graves que Blaine teniendo que explicarle al mundo su recién descubierto cambio de orientación sexual. Hay demasiado en juego y él no arriesgaría el bienetar de Kurt -o de Rachel- de esa manera, no importa lo mucho que su cuerpo ansía esta felicidad recién descubierta de la cercanía y el tacto.
Pero incluso mientras Kurt sale del baño con un suave "Nos vemos más tarde," el corazón de Blaine está cantando de cualquier manera.
...
Esa noche los padres de Blaine se encuentran en el público y se lo roban para una cena de felicitación antes de que pueda hablar con nadie después. Aún así, él sabe que Kurt debió haberle dicho a Rachel sobre su charla porque durante toda la obra estuvo más cariñosa que nunca. Además, cuando se bajaron del escenario después de los agradecimientos finales, ella lo abrazó con fuerza antes de ir saltando a cambiarse.
Y luego llega el Lunes y algunas cosas cambian -pequeñas cosas inesperadas que llenan la vida de Blaine con una luz repentina.
Llega a la escuela cinco minutos antes de la última campanada de la mañana, todavía arreglando su cabello y mentalmente rebuscando entre el contenido de su casillero para determinar lo que necesita tomar antes de ir a clase. Presionó el botón de su despertador muchas veces antes de salir de la cama -un hábito que de verdad debería esforzarse más por eliminar, porque por mucho que odia levantarse temprano, odia mucho más estar con prisas.
Está tan preocupado que se da cuenta que hay alguien apoyado en su casillero cuando está a dos metros de distancia, y al instante su día se vuelve mucho más brillante.
— Buenos días. —Rachel casi ronronea, sensual y seductora, antes de volverse toda risitas. Kurt solo sonríe y extiende una pequeña bolsa de papel marrón hacia Blaine.
— ¡Hola! ¿Qué es esto?
— Tu desayuno. —Kurt declara con total naturalidad, y el estómago de Blaine se queja en voz alta. Por supuesto que no tuvo tiempo para comer algo en el ajetreo de la mañana, pero ¿cómo iban ellos a saberlo?
Abre la bolsa y el olor a canela y azúcar lo golpea en una onda cálida. Hay dos rollos de canela ahí, y él no puede resistirse a tomar uno y morder de inmediato, un fuerte gemido saliendo de su garganta. Es absolutamente delicioso, recién horneado, y ¿cómo es eso posible? No existe una panadería en cualquier lugar cerca de McKinley.
— Kurt los hizo. —Rachel afirma. Claramente, la confusión de Blaine no estaba exactamente oculta.— Kurt necesita dormir ridículamente poco y se aburre en las mañanas.
Blaine mira a Kurt con ojos muy abiertos. Ellos nunca dejarán de sorprenderlo, ¿verdad?
— ¡Dios, saben increíble! Gracias. Yo no tuve tiempo de desayunar esta mañana, así que simplemente has salvado mi vida. —Dice Blaine, abriendo su casillero con una sola mano y tomando los libros que necesita para su primera clase.
Kurt sonríe.— Oh, lo sé. Es lunes. Siempre andas con prisas de última hora los lunes.
La mandíbula de Blaine cae un poco. Es cierto. Los lunes siempre son más difíciles para él a la hora de levantarse, después de dormir mucho los fines de semana. Pero nunca pensó que alguien se daría cuenta de ello, y definitivamente no ellos.
No tiene tiempo para preguntar cualquier cosa (y potencialmente avergonzarse a sí mismo), porque justo en ese momento suena el timbre y todos se mueven hacia su primera clase del día. Pero incluso cuando están sentados y en medio de la clase de historia, Blaine pueden ver la sonrisa de Kurt en su visión periférica, y no puede evitar sonreírle de vuelta.
En el almuerzo , Blaine se une a los hermanos en su mesa en el patio. Se sientan juntos en Glee también, y Blaine está un poco sorprendido de que nadie lo esté mirando raro por ahora. Pero entonces recuerda que a pesar de que los demás no tienen forma alguna de saber lo que pasó entre ellos tres, ser amigo de su co-protagonista debe ser algo bastante natural. Y como su co-protagonista nunca está sin su hermano... bueno, todo parece muy orgánico.
Todavía tienen tres shows esta semana, pero las Seccionales son en dos semanas también, así que la prisa habitual de los preparativos comienza. El lunes todavía es muy caótico, pero Blaine ya sabe qué hacer por ahora. Pasarán una semana discutiendo sobre las canciones y los solos. Luego habrá otra semana de prácticas frenéticas, probablemente embellecida por los cambios de canciones y un poco de drama interior. Y entonces ellos conseguirán organizarse minutos antes de la competencia y serán increíbles. Porque eso es lo que hacen.
Mientras tanto, Blaine se deja sumergir en la completamente nueva e incomparable sensación de tener... hm. No una novia; no un novio. Pero al mismo tiempo, amigos que son ambas cosas. Se ha permitido pensar en ellos como esto; fantasear. Él puede interpretar cada palabra sugestiva, cada mirada en sus labios, cada toque secreto de su mano, la forma en que quiere verlos -porque él sabe lo que ellos significan. Es casi aterrador, al principio; y luego no es aterrador en absoluto, porque Rachel lo atrapa mirando con nostalgia los labios y las sonrisas de Kurt, y calma su nervioso balbuceo con un firme "Está bien. No eres él único que quiere esto."
Ellos no tienen mucho tiempo juntos: sólo en la escuela, más que nada a la hora del almuerzo y en Glee. Pero entonces una mañana Blaine llega a su casillero temprano, porque sabe que los hermanos estarán ya ahí, con tres tazas de café que compró en el Lima Bean de camino -moca para Kurt, capuchino para Rachel y latte para él. Se instalan en el aula aún vacía y hablan, y pronto se convierte en algo suyo: mañanas con café o pasteles de Kurt, media hora antes de que la mayoría llegue, para calentarse y despertarse adecuadamente para el día.
Blaine ya no tiene ningún problema con levantarse en la mañana.
Las mañanas son también cuando los hermanos están más abiertos, más propensos a hablar de sí mismos, y lentamente, Blaine llega a aprender cosas sobre ellos, mientras se lo permiten, poco a poco.
Se entera de que Kurt perdió a su padre a temprana edad y que Rachel nunca conoció a su madre, que sus padres los unieron cuando ambos tenían nueve. Se entera de que Rachel es tres meses y medio mayor que Kurt, y que se odiaron durante los primeros meses que vivieron juntos, hasta que todo llegó a un punto critico y descubrieron lo similares que eran, con su rebeldía y sus fuertes opiniones, y su amor por la música. Se han amado desde entonces.
Blaine intenta preguntar cuando fue la primera vez en que se convirtió en algo más, pero rápidamente cambian de tema. Él no pregunta otra vez. Preguntar acerca de la naturaleza de sus problemas en LA termina de la misma manera. Él sólo se entera de que sus padres se trasladaron, y decidieron que era una buena oportunidad para domar a los niños con una nueva escuela y un nuevo lugar.
Se sorprende al saber que no tienen teléfonos celulares, o acceso a Internet en casa. Sin embargo, debe admitir que tiene sus ventajas, porque mientras que él odia no ser capaz de contactarlos fuera de la escuela, esto lo salva de la vergüenza de ciertos mensajes de texto nocturnos que tal vez les habría enviado si hubiera tenido oportunidad, sonando como un cachorrito enfermo de amor. Las cosas que vienen a él cuando está en su cama a altas horas de la noche, justo antes de quedarse dormido -los pensamientos acerca de Rachel o Kurt, o ambos- tienden a ser terriblemente cursis. Él lo sabe, él lo escribe a veces, hace notas en su teléfono en la oscuridad. Cuando las lee por la mañana, siempre lo hacen sonrojar.
...
Esas dos primeras semanas, entre la noche de apertura y las Seccionales, son suficientes para que Blaine se de cuenta de lo diferentes que son los hermanos, aunque parecen muy similares en muchos aspectos.
Con Rachel, siempre parecen terminar hablando sobre música o teatro ya que ambos son muy expertos y francamente apasionado acerca de ello. Rachel es poco probable que lo sorprenda con una pregunta personal o una conversación profunda, ella no indaga en el pasado o averigua sobre el futuro.
Con Kurt, por otro lado, Blaine nunca puede estar seguro de qué esperar. Pueden estar hablando de la escuela y luego saltar de repente a la justicia social, o a los sueños, o a la moda en lo que Kurt parece ser todo un experto, o a la política. Kurt le pregunta, y le pregunta un montón, como si quisiera saber todos los pequeños detalles acerca de Blaine: si le gusta la lectura y cuál es el lugar más lejano al que alguna vez viajó, qué edad tenía cuando tuvo su primera novia (luce asombrado cuando Blaine confiesa que nunca ha tenido) y dónde se imagina dentro de diez años.
Pero cuando las preguntas se dirigen hacia él, Kurt cambia hábilmente el tema.
Esas dos semanas también son suficientes para darse cuenta de que cada uno de ellos afecta a Blaine de diferente manera.
Con Rachel, es un simple y constante zumbido de atracción bajo su piel y en sus dedos cuando ella está cerca, ella es todo labios suaves y curvas suaves y cabello sedoso.
Kurt es una ebullición tempestuosa de necesidad; él es el deseo que embriaga la sangre de Blaine con nubes oscuras de pensamientos que lo hacen sonrojar. Una mirada, una sonrisa, la forma en que inclina su cabeza justo así, la línea de sus largas piernas mientras está caminando hacia algún lugar al otro lado del pasillo o bailando en Glee -incluso los momentos más inocentes pueden apresar a Blaine algunas veces y mantenerlo como rehén. Lo hace retorcer.
Si tuviera que comparar a cada uno de ellos con sabores de helados, Rachel sería la mejor vainilla francesa, dulce y rica, con trocitos ocasionales de caramelo escondido cuando cambia a su lado sensual y seductor.
Kurt... Kurt es el mejor chocolate oscuro, agridulce y sublime, sorprendente con un dejo de picante, un poco de relleno de menta, una almendra escondida en donde nunca te la esperas.
Rachel significa acariciarse cada vez después de que se besan en el escenario -a altas horas de la noche, cuando Blaine está de vuelta en casa, cómodamente instalado de forma segura en la cama detrás de una puerta cerrada.
Dos minutos de besar a Kurt, una tarde inesperada cuando ellos son milagrosamente los últimos que quedan en el vestuario vacío después de Educación Física, y Blaine termina por bajar desesperadamente a un baño de la escuela, porque la necesidad es abrumadora e inmediata, bloqueando todos los demás pensamientos e imposible de ocultarlo en sus jeans ajustados antes de que llegue a la práctica de Glee.
El encanto de Rachel es simple y fácil de entender, está en la superficie, obvio cuando ella lo deja florecer. Ella parece inocente y linda la mayor parte del tiempo -pero Blaine vio su otro lado, el que tiene un maquillaje más intenso y la ropa más reveladora, con abierta seducción, y ahora es tan fácil darse cuenta de que algunas veces brilla en sus ojos, oculta detrás de la dulce máscara de su cara, o en la forma en que su cuerpo se mueve.
Kurt nunca actúa seductoramente. Él simplemente es tranquilo y silencioso, a veces incluso distante, pero siempre atento. A veces tímido, casi vulnerable cuando no hay otras personas alrededor.
Ellos son muy diferentes. Blaine todavía no puede creer que se le haya permitido querer y desear a ambos.
...
Los Warblers de la Academia Dalton -su única competencia real en las Seccionales- resulta que son increíbles. Pero New Directions están ahí con ellos. Hay un fuego en su actuación, brillante y contagioso, y Blaine no cree que hayan estado tan bien antes, y tiene que ver mucho con lo que Rachel está haciendo.
Blaine realmente no se sorprendió al verla destacar completamente en sus canciones. No hubo nadie -aunque algunas de las chicas se quejaron un poco- decepcionado al ser enviado a un segundo plano por un recién llegado. Pero todo el mundo sabía que era la mejor opción. Rachel es una líder nata y su voz es espectacular. Blaine no entiende por qué ella dice que no está planeando una carrera en las artes escénicas.
Cualesquiera que sean sus razones, está más que feliz de brillar durante las Seccionales. Ella tiene un solo y un dueto con Blaine, e incluso una parte esencial en su número grupal. Es mucho para una sola persona en un coro, pero ella lo maneja muy bien. Blaine sólo desea que la mágica voz de Kurt hubiera destacado más, pero se da cuenta de que es difícil encontrar canciones que lo hagan lucir correctamente y aún así ser material de competencia. A Kurt no parecía importarle demasiado de todos modos.
Ellos terminan en un empate con los Warblers. Personalmente, Blaine está convencido de que debió haber ganado el grupo de chicos uniformados que cantan acapella, pero lo importante es que van a las Regionales. Y luego a las Nacionales, serán condenados si no lo hacen, con tanto poder y genialidad.
En todo el alboroto de celebración y el abrazo grupal, a Blaine le toma un tiempo darse cuenta de que Rachel y Kurt no están ahí con ellos.
Él no puede encontrarlos en ningún lugar entre bastidores, así que va al vacío auditorio -y sí, ahí están, hablando con una pareja de mediana edad. Se toma un momento para calcular, a partir de su lenguaje corporal y la forma en que los ojos de la mujer se ven exactamente iguales a los de Kurt, pero luego Blaine sonríe. Ellos no le habían dicho que sus padres iban a estar aquí hoy, pero es genial, siempre se siente bien cuando tus padres se las arreglan para encontrar tiempo para venir a ver tu actuación. Algo que los suyos no hicieron esta vez, hubo cirugías y citas y conferencias que no pudieron ser reprogramadas, pero él está feliz por sus amigos, de verlos siendo apoyados por sus padres.
Está pensando en ir a presentarse, sólo como un amigo, por supuesto -y decirle a Rachel y a Kurt que habrá una celebración en Breadstix esta noche- pero Kurt lo observa y sus ojos se abren, sacudiendo la cabeza con minuciosidad, no. La sonrisa de Blaine se desvanece. ¿Se han avergonzado de él? ¿Por qué lo harían? Él es agradable y educado, los padres de sus otros amigos siempre lo aman; ¿es él una gran parte de ese secreto, que ni siquiera pueden admitir que es su amigo? Bien, okay. Sintiéndose un poco herido, se escabulle hacia atrás de las cortinas y vuelve a la sala de espera.
Él todavía está con el ceño fruncido un minuto más tarde cuando Kurt entra a recoger sus cosas y deja que todo el mundo sepa que no van a volver con ellos a McKinley. Se inclina cerca de Blaine en su camino hacia la puerta, sólo un susurro cálido contra su oreja.
— Eres demasiado transparente cuando nos miras, ellos lo sabrían, o al menos lo sospecharían. Confía en mí, es mejor. Y Dios, sólo quiero besarte cuando haces pucheros como ese...
Y entonces él se ha ido, y Blaine se queda adolorido por la caricia, el beso, el tiempo a solas...
...
La semana antes de Navidad es siempre una locura en McKinley, y doblemente para los miembros del club Glee. A pesar de que la Coach Sue no está representando al Grinch este año y el Sr. Schue finalmente ha aceptado que el ir de aula en aula cantando villancicos nunca será una buena idea, todavía están ocupados. Hay alegría navideña para ser esparcida y organizaciones benéficas a las que ir a cantar, y dinero que se obtuvo para que puedan darse el lujo de ir a las Regionales en marzo. Hay también un montón de diversión decorando la sala de coro y entonando canciones navideñas hasta el hartazgo.
Es refrescante ver lo mucho que Rachel y Kurt están disfrutando. El resto del club está acostumbrado a ello, después del último año o dos, pero el ver que sus nuevos amigos se dejan llevar y se pierden en el espíritu de la Navidad a pesar de su cuidadosa distancia habitual, le da Blaine un tipo especial de emoción. Él ama la Navidad. Él ama las luces de colores y el olor de los árboles de Navidad, la nieve y la manera en que todo el mundo parece ser feliz, aunque sólo sea por un rato.
Rachel y Kurt volverán a Los Ángeles para la Navidad y regresarán el 2 de enero, y Blaine se siente un poco decaído por eso. Por un lado, va a extrañarlos, él ya lo sabe. Desde West Side Story, lo más que pasaron sin verse fueron los fines de semana, y aún así él podía sentir la atracción hacia ellos el domingo por la tarde. Por otro lado -él realmente no sabe cuál es su posición respecto a ellos, y lo que significa en relación a la Navidad.
Si él tuviera novia -o novio, para el caso- sería fácil: un regalo pensado, pasar tiempo juntos durante las vacaciones, besarse bajo el muérdago. Pero no hay nada ordinario o tradicional acerca de ellos. Son amigos, sí, ¿pero aparte de eso? ¿Cuenta como más cuando sólo se han besado una vez durante las seis semanas desde el estreno de la obra, y en su mayoría son sólo un enorme secreto, apenas reconociendo que hay algo más que amistad ahí? ¿Hay algo más, además de la atracción y la tensión sexual, y un montón de fantasías? Blaine no quiere dar nada por sentado, o presionarlos al actuar como su novio incluso en aquellos breves momentos cuando no hay gente alrededor, y francamente, a veces siente que la noche que compartieron en su habitación del ático fue sólo un vívido y maravilloso sueño.
Al final, sólo intercambian breves abrazos torpes (están en público, después de todo) y alegres deseos de Feliz Navidad, y luego los Hummelberry se han ido por una semana entera.
