Disclaimer: "Este fic participa en el reto "Hogwarts a través de los años" para el foro de "La noble y ancestral casa de los Black"

Personaje: Rose Weasley

Se escabulló de la zona, posando su rostro en la fría pared. Podía ver de reojo como sus primos la buscaban para poder hablar con ella. Pero eso no era lo que en ese instante le importase. No era relevante como lo que le preocupaba de verdad, y era llegar tarde a su cita.

Paseaba por los pasillos, y su cabello rojizo se posaba sobre su espalda. Se veía hermosa, con ese toque que tenía su madre en su juventud. Le había sucedido exactamente lo mismo. Había regresado un año convertida en toda una mujer. Una cuya belleza era proporcional a su inteligencia. Pero ante todo, era una leona que se había enamorado. Una muchacha leal que le faltaba la valentía para admitir el amor que sentía. Aquel que no estaba permitido, pero que no le importaba. No porque era ella. Y a ella parecía gustarle lo difícil, como a su propia madre

Eran demasiado iguales. Amando a un hombre que parecía no percatarse de su presencia. Para que al final él sintiese lo mismo que ella. Y ese era el momento eterno y duradero. Algo tan efímero como dulce. Una sonrisa se apoderó de ella cuando se encontró en el pasillo donde nadie se situaba. Pero no se sobresaltó cuando percibió unas manos rodear sus caderas con cuidado. Con la otra mano dejó entre ver una preciosa rosa de color rojo, como el amor y la pasión. Ella no pudo evitar morderse los labios con cuidado, tornando su rostro para encontrarse con esos ojos grises, tan intensos que le dejaban sin respiración

-Creía que ya no ibas a venir-Confesó el joven, apartándose lo suficiente y tendiéndole una nota escrita a mano-Sé que mi caligrafía es horrible.

Posó sus pupilas en las líneas plasmadas.

"Querida Rose

A veces, no soy capaz de explicar a viva voz lo que siento por ti. Nunca he sido muy acertado con todo esto. Puede que sea algo de familia. Mi padre tampoco era dado a expresar esto de los sentimientos. Sin embargo, no podría negar que me encanta tu sonrisa en cada día que pasa. Y que sueño con ella hasta el amanecer. Esa linda sonrisa. Esa forma de reír. Me encanta escucharte así. Recordarte así, feliz y con la gracia contagiada en tu hermoso rostro. En ese que tiene tantas pecas como estrellas en el firmamento, tan lindas como es tu cabello, sedoso y con un aroma que te hace jurar un amor eterno desde el primer momento

No me creo que sea yo mismo. Tal vez tenga Albus razón en que estoy raro, aunque no sea consciente de la misma razón de ello. Bueno, sí que sabe algo. Que estoy completamente enamorado. Y no te lo voy a negar. Con la locura que me produce verte. Con la certeza de que eres hermosa. Con la calma de estar a tu lado en todo momento, recibiendo una caricia furtiva por parte cariñosa, aunque a veces no parecían de amor. Porque siempre me ha dolido pensar que pudieses sentir algo más por cualquier persona que por mí. Que me moría de celos ante la buena relación que mantenías con Lorcan, el mejor amigo de tu prima Lily. Quizás porque solo quería yo poder rozar con mis dedos tus labios, con el fin de poder fingir que era para quitarte algo del carmín y así vislumbrar el rubor de tus mejillas. Te ves hermosa así, ¿sabes? ¿Cuántas veces habré repetido esa palabra? No lo sé, aunque sé que merece la pena porque es verdad. Sé que parece un poco cobarde escribirlo. Y creo que la pequeña nota se convirtió en un pequeño cuento. Uno que me encantaría que finalizase con esos finales felices que les ponen en los cuentos muggles. Esos en los que la princesa acaba con su amado príncipe. Aquellos en los que él puede tomar su rostro con delicadeza, ella sonreír, y encontrarse en esos besos que te pueden hacer sentir mariposas en el estómago. ¿Ves que cursilerías estoy pensando? Pero no me importa con tal de que seas tú quien me cause esos pensamientos. Esas ganas de soñar a tu lado

Feliz día de San Valentín, Rose Weasley"

Y ella se giró, acariciando su rostro con una de sus manos. El brillo de sus pupilas parecía que iban a quemarle con una fuerza insospechable. Cuánto quería ella a ese rubio de ojos grises, ese que le había conquistado su corazón en momentos juntos, de risas e ilusiones. En la inocencia de su niñez y en el amor de la adolescencia. Y deseaba por todos los medios que fuese su amor de adulta.

-Me encanta tu caligrafía-Expresó ella con suavidad, frunciendo sus labios al final con ese toque coqueto de Rose Weasley. Especial y único

-¡Pero si es horrorosa!-Replicó él divertido

-Me encanta esa forma redondeada que tienes de la "a". Me encanta esa especie de coma sobre la "i" en un intento de punto. Me encanta esa "v" tuya que casi se asimila a una "u"-Ambos rieron ante esa comparación-Para mí es preciosa si viene de ti

-Eso es auto engañarte, Rosie-Señaló con gracia, apartando su cabellera con cuidado. Ella sonrió entonces

-No, Scorpius. Eso es quererte pese a tus errores. Pese a tus fallos. No eres perfecto. Por supuesto que no. Y sé que habrá momentos de discusiones. De peleas. De casi odio…-Dejó caer con cariño y ternura-Pero eso no podrá impedir que te quiera a cada segundo de mi vida

-Rose…-Susurró él entrecortadamente, acercándose más a ella-Te quiero

-Y yo a ti…

Y antes de que pudiese añadir algo más, los labios finos de él rozaron casi imperceptiblemente los de ella, y las manos de la joven se dejaron colgar en su cuello, delicado y esbelto como su propia figura. Ese beso, quizás, pudiese ser el comienzo de todo. Solo sabía que eso, se le hacía eterno, y que tampoco le desagradaba. Al contrario. Le gustaba que fuese así…Eterno…Y duradero, como indicó su poeta favorito, Quevedo.