Agradezco que hayan tenido que esperarme tanto, he tenido unos problemillas.
Capítulo 3:
¿Qué pasa aquí?
La luz del sol molestó sus ojos por lo que decidió que ya era hora de levantarse de la cama. Estiró brazos y piernas, y algún que otro hueso sonó, lo que la asustó. Odiaba que cuando se estiraba luego de una noche completamente placentera, sus huesos sonaran, debía empezar a comer comidas con más calcio.
Se levantó de la cama, con su típico pijama de ovejitas para dirigirse al baño. Tocó la puerta y escucho un: 'Ya salgo' de Harry. Por lo que decidió ir hacia la cocina. Allí estaba su otro mejor amigo Ron. Sonrió de medio lado al ver que intentaba cocinar unos panqueques por si solo.
- Ron, incendiarás toda la casa – dijo ella riéndose de su amigo que intentaba licuar todos los ingredientes.
- Quiero por una vez en la vida… poder hacer… algo de… desayunar – dijo mientras peleaba contra la licuadora.
Estos dos nunca entenderán nada de la vida muggle.
- Déjalo ahí Ron ¿Qué te parece si vienes conmigo a Bailey's? Tú sabes, como todos los domingos… - sonrió esperando que la respuesta de su amigo fuese si. Una buena compañía nunca viene mal.
Oh, Herms… hoy es miércoles. Pensó el joven Weasley mientras fruncía la frente en señal de decepción. Es un caso perdido, despertarme y pensar que has vuelto a la normalidad. Aunque eso significaría que… serías de otro.
- ¿Y Ron? – Insistió - ¿Prefieres comer tus asquerosos panqueques, o prefieres un waffle exquisito?
- Obviamente, prefiero un Waffle – dijo al darse cuenta que se había perdido en sus pensamientos – Pero… ¿Y Harry?
- De seguro se irá con Ginny, ya sabes – se encogió de hombros – Espera que iré a bañarme si es que Harry ha salido. Tú cuéntale nuestros planes de hoy.
La muchacha contenta de que su amigo hubiese aceptado la invitación de desayunar fue rápido hacia el baño para darse una ducha.
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- Vamos Draco, tienes que levantarte de una vez por todas – ordenó Pansy mientras zarandeaba a su amigo que estaba tirado en la cama - ¡Deja de ser tan marica Draco! Y levántate de una vez. ¡Te desconozco! – le gritó.
El muchacho se levantó ante el grito de su amiga, y bufó molesto. Tú no entiendes, Pansy. El problema no era que había caído en depresión por lo pasado la noche anterior. Eran muchas cosas que se le habían juntado en un año. Un maldito año.
A regañadientes, se levantó de la cama que había sido su único refugio todo el día de ayer, y todo de lo que había podido ser de ese. ¿Es qué nadie lo entendía? Su madre estaba pérdida en la boca del lobo, su padre era el lobo, y él… él ya no tenía para quien vivir.
- Hijo, como te he ido explicando… - empezó a hablar su padre. Él se encontraba sentado en la sillita frente a su escritorio intentando escuchar con atención - … los Malfoy tenemos una serie de reglas que debemos cumplir.
- Si, padre – contestó él con total educación. Sumado a eso, estaba el miedo que le tenía a dicho hombre.
- Ya te dije cual era la número uno, y la número dos – prosiguió el hombre tomando unos papeles en sus manos, papeles que le pertenecían al ser más oscuro de la tierra – La regla número tres, recuérdala, es la más importante: Un Malfoy, nunca se enamora.
Y él, había olvidado esa regla. La más importante, la que su padre le había obligado decir tantas veces, y que nunca podía. Es más, ni estaba seguro porque se había acordado de ella.
Pero, su padre tenía tanta razón.
- ¿Tu no estas enamorado de madre, padre? – preguntó el niño pequeño.
- Hijo, como te he dicho… un Malfoy nunca se enamora – fueron las únicas palabras del hombre.
Y si, debería haber seguido sus pasos. Solo en ello. Todo lo demás era una estupidez, su padre lo único que quería era poder, y el poder lo había enviado a donde ahora estaba. Él se había salvado de todo ello.
Gracias a su madre, y a su padrino. Y ambos, habían pagado por ello. Gracias a Salazar, al menos su madre estaba viva. Bueno, estaba muerta en vida.
Los incesantes golpes de Pansy en la puerta del baño lograron hartarlo. Con la toalla rodeando su cintura, y el vapor en la habitación, abrió la puerta de golpe.
- ¿Te gustaría dejarme en paz un segundo aunque sea? – preguntó de mala gana a su amiga, quien se sintió afectada por el comentario. Claro que, Pansy no se dejaría humillar así.
- Solamente quería saber si también te habías caído en la depresión del inodoro – escupió siseante como dicha serpiente que era.
- A veces eres demasiado sarcástica, Parkinson – dijo como respuesta el joven poniéndole énfasis al apellido de la muchacha que tenía en frente – ¿No ves que tengo que cambiarme? ¡Vete! – le ordenó señalándole la puerta.
- Pensaba esperarte… afuera, para ir a Bailey's – inquirió la muchacha mientras empezaba a salir de la habitación – ¿Qué dices?
De un momento a otro, el carácter de su amiga había cambiado. Pero el de él, no. Pansy se estaba mostrando nuevamente amigable, para intentar cambiar su humor, cosa que no lograría comportándose de esa forma. La miró por un segundo, y asintió. Sus cabellos mojados se pegaron contra su frente, donde pequeñas arrugas a causa del enojo se mostraban a la perfección en su pálido rostro.
Pansy sonrió y cerró la puerta de la habitación. El muchacho se acercó hacia su armario y buscó entre la gama de colores oscuros que tenía, una camisa azulada, y un pantalón negro. Se colocó la remera a pesar de que aún tenía gotas en su espalda, a causa de la calurosa ducha que acababa de darse para despabilarse.
Y al estar listo, salió.
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Se sentó junto a Ron en la mesa de siempre, un sonriente Mark la miró desde el otro lado al verla llegar, pero esa sonrisa se borró al ver con quien estaba. ¿Por qué? ¿Había algún problema con Ron? Pensó ilusamente para sus adentros.
- ¡Hola Irma! – saludó la muchacha, y Ron hizo lo mismo aunque no con la misma confianza que su amiga.
- Hermione, Ron – saludó ella también, mientras se acercaba a traerle el periódico de siempre a Hermione y entregárselo – Aquí tienes cariño, listo para ti – sonrió y se alejó nuevamente a su puesto.
"Hombre borracho fue encontrado en una alcantarilla. Al parecer estaba en busca de su botella de ron, que misteriosamente, se había caído por ahí"
- Ron ¿No crees que es una pérdida de papel este tipo de reportes? – preguntó señalándole dicho reportaje.
- ¿Eh? – preguntó un distraído Ronald, que se había quedado observando como Hermione miraba el periódico. Como cada una de sus facciones era arrugada ante la angustia, la desesperación y decepción que el periódico le brindaba.
Gracias a Merlín, no leía lo que era ahora, si eso le parecía estúpido, si leyera El Profeta verdadero… estaría gritando como una loca.
- Yo… lo siento – se disculpó al ver el rostro de su amiga – Si lo es. Por lo que, prefiero evitar esos reportajes, y concentrarme más en mi desayuno – agregó al escuchar la queja que su estómago había casi gritado. Se puso colorado ante la risa de Hermione.
- ¿Qué van a pedir? – pregunto el camarero, Mark, indiferentemente sin mirar a la castaña. No sé si podría soportar enamorarte todos los días, parece que para Weasley es más fácil que para mí.
- ¡Hola Mark! – Saludo entusiasmada – Yo pediré lo de siempre, y a Ron dale lo mismo. O mejor dicho, el waffle triple, tiene un estómago de hipogrifo – rió y Mark hizo lo mismo, por puro compromiso.
Ron ni se dio cuenta de las miradas del joven camarero, se distraía tanto que no notaba la tensión que le estaba demostrando al encontrarse ahí, sentado, junto a la mujer más hermosa para su opinión, y claro para la de muchos en el bar. Ron, a la par, se sonrojó ante el comentario de su amiga. Gesto que Mark notó a la perfección.
- Ya se los traigo – murmuró y se fue de ahí mofado.
- ¿No notaste nada raro en Mark hoy? – pregunto Hermione cuando el susodicho ya no estaba más con ellos.
Ron se encogió de hombros – No me doy cuenta de esas cosas – dijo al fin.
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Su mirada fue captada por una muchacha que se encontraba en una esquina en la cafetería. No la conocía, pero ella no parecía querer quitar sus ojos de él. Draco no le prestó atención, no era momento para buscar presas, mucho menos a esas horas.
Observó el lugar con cuidado, no sabía cuántas veces había ido a dicho lugar, pero sabía que eran pocas, no era un ambiente que le agradara mucho. Era un ambiente demasiado familiar, donde las familias se reunían, niños, bebés, ancianos. Y por otro lado, era un lugar lleno de amistades que se reencontraban y gritaban entusiasmado contándose cosas. Aburrido.
Imposible. Era imposible que ella estuviera allí. ¡Y la descarada sonreía y se divertía con la maldita comadreja! La furia empezó a invadirlo, y se dio media vuelta como para salir. ¿Desde cuándo eres tan cobarde, Malfoy? ¿Eh? Pensó para sí mismo, mientras se arrepentía y se daba la vuelta para pasar exactamente por al lado de la parejita.
Haz como si nada, no será tan difícil.
- Miren a quien tenemos aquí, a la sangre sucia y su noviecito – siseó mientras que Pansy intentaba atajarlo. Nuevamente la mirada de Granger se encontraba perdida y distraída. Como si no supiera de que le hablaban.
- Malfoy, ve ha arruinarle el desayuno a otro – se defendió Hermione, al ver las orejas totalmente rojas de su amigo.
- Tú le arruinaste cada uno de sus desayunos, perra – saltó Pansy que acababa de llegar zarandeando sus caderas.
- ¿De qué hablas? – preguntó ella sin saber de que hablaba.
- ¿Acaso ya te olvidaste de nuestra última charla? – preguntó con burla.
- Además de sangre sucia, te haces la idiota – agregó Draco a la charla.
Ron, cansado de todo este griterío inútil, se levantó.
- Mira Malfoy, deja de tratar a Hermione así ¿entiendes? – escupió él, con toda la furia. Furia que Hermione nunca creía haber visto en él – Así que por favor, déjanos en paz y vete a hacer tus cosas – agregó señalándolo. ¿De dónde habré sacado todo el valor?
La cara de Malfoy le asusto por completo, se notaba como en sus ojos la furia iba creciendo a cada minuto que procesaba las palabras de Ron. El joven Malfoy lo agarro de la camisa y lo empujó contra el piso. Pansy y Hermione gritaron agudamente.
- ¡Draco! – gritó Pansy intentando separarlo de Weasley, aunque sus intentos eran totalmente fallidos. Draco era más fuerte.
Hermione a pesar de estar horrorizada por la situación, sabía que algo había escondido detrás de todo esto. Si, Malfoy solía insultarla, menospreciarla, odiarla. Siempre lo había hecho. Pero nunca, nunca antes había escuchado una conversación como esa.
Aquí había algo, y ella intentaría descubrirlo.
Ahi fue el capítulo.
Silviota: Si, a mi me gustaría también que sean largos. Puesto, que a mi también me gusta leer capítulos largos. Pero siempre tuve esa pequeña dificultad a la hora de escribir. No sé si era ansiedad de publicarlo que lo termino antes o no sé qué. Intento sacar lo mejor de mí. Gracias por leerme igualmente.
Elhora: Es Rating M, pero la verdad, aún no tengo en mente ninguna escenita, pero alguna se verá seguro. Ya ya, en algún momento verás que paso realmente en la historia. Cambiaré un poco lo que realmente la pelicula muestra, lo único que sacaré de ella es la enfermedad.
Zashi V: Bueno le has pegado a la pregunta sobre Theo, jaja. Pero bueno, más adelante mostraré que pasa realmente con Theo y Luna. Me parece que meter otras parejitas, hará mas emocionante y no tan fome al fic. Además, así podré torturarlas más tiempo con el ¿Por qué Hermione actúa de esa forma? A mi también me pareció muy triste la pelicula :( Gracias por leerme!
Madie: Wuaw, que bueno que te tenga intrigada, es algo que siempre quise lograr en mis fics, y me alegra que tu hayas sido tomada bajo tal sentimiento por este fic :P Todas las dudas las verás con el correr del tiempo ;) ¡Gracias y bienvenida!
Saludos para todas,
Sookie.
