Inuyasha y compañía no me pertenece, ya lo saben, ¿no?


- podríamos ir a algún sitio juntos - dijo como si nada le importara, aunque por dentro se comía las uñas nerviosa. Inuyasha que bebía su zumo casi se atraganta, ¿ellos dos juntos?, ¿salir?.

- ¿me estas proponiendo una cita Kagome? - dijo con una ceja levantada, Kagome nerviosa se cogió las manos apretándolas suavemente y negando con la cabeza.

- no..., claro que no, ¿cómo crees? - contestó aún nerviosa, Inuyasha se inclinó suavemente con los brazos apoyados en la mesa y llegó hasta su oído - esperame y en unos minutos me preparo para la no-cita - susurró seductor provocando un escalofrío a la chica que no pasó inadvertido.

Y en 10 minutos exactos, ya estaba delante de la puerta con una camisa negra marcándole el fuerte torso y unos vaqueros, esperando a que la chica cogiera su bolso, bajaron hasta el garaje y subieron en el coche rojo de Inuyasha. El chico condujo hasta un centro comercial que estaba cerca y fueron al cine, ahora si que parece una cita pensaron los dos.

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Se pararon en frente de las carteleras del cine - ¿cuál quieres ver? - preguntó el chico viendo un cartel donde se veía un estreno de una película de miedo.

- ummm..., ¡esta! - dijo la chica señálando un cartel donde ponía: Corazones entrelazados. Inuyasha con solo oir el título, hizo una mueca al imaginarse la película.

- ¡otra de amor no por favor! - dijo con drama - mejor esta de aquí, ¿no? - comunicó apuntando a la de miedo, kagome palideció, ¿una de miedo?, despúes no podría dormir..., pero era verdad que no podía obligar al chico a ver otra romántica, suspiró y asintió insegura.

Entraron a la sala cargados de palomitas para el glotón de Inuyasha, y se sentaron el el centro al lado de una pareja de unos 30 años quizás. Kagome se sentó a la izquierda e Inuyasha a la derecha, la chica fue a decirle algo pero la película comenzó.

Kagome veía horrorizada la pantalla, tanta sangre, espíritus y gritos la dejaban helada, de vez en cuando se tapaba los ojos con las manos pero el sonido ya bastaba para angustiarla. La pareja de al lado la miraban con ternura y a Inuyasha con el entrecejo fruncido, pensaba que era un desconsiderado por no atender a su "novia". El ojidorado miraba a veces de reojo a la chica que temblaba o se sobresaltaba con facilidad, la película no daba tanto miedo...¿no?, pero sus pensamientos fueron interrumpidos cuando sintió que cogían su mano que se encontraba en el apoyabrazos. Era Kagome. Sonrojado, la miró interrogante, la chica le había tomado fuertemente la mano mientras cerraba los ojos con fuerza

- Inuyasha esto da mucho miedo.

- ¿quieres que nos vayamos? - susurró inclinando la cabeza hacia ella, Kagome abrió lentamente los ojos y negó con suavidad.

- las entradas costaron lo suyo, no pienso desaprovechar el momen...¡ah! - gritó al ver la pantalla de nuevo, impulsivamente se agarró al cuello del chico escondiendo su cabeza en el hombro de este. Inuyasha no daba crédito a lo que veía, aunque no se sentía nada mal estar así con la chica, instintivamente más bien, pasó uno de sus brazos encima de la chica y la acercó a él calmándola - tranquila, es solo una película, no te pasará nada, yo te protegeré - no sabía porqué había dicho algo así, pero a lo hecho pecho...

- Inu...yasha... - susurró la chica conmovida por las palabras del chico, le sonrió con una hermosa sonrisa que enamoró al chico y recostó la cabeza en su hombro murmurándole un gracias y acurrucándose un poco más a él. Inuyasha al principio se cortó un poco, pero luego la atrajo más hacia él y pensó que fue una buena idea elegir esta película. La pareja de al lado sonrió al ver a Kagome e Inuyasha abrazados, así debía ser, pensaron.

Después de la película, Inuyasha invitó a Kagome a comer a una hamburguesería que estaba al lado del cine.

- gracias por la comida - dijo Kagome sentada frente a él.

- come, que esto frio no vale nada - respondió éste dando un mordisco sin piedad a la hamburguesa, la pelinegra rió y obedeció sin quitar la sonrisa.

- oye... - el chico despegó la mirada de las papas fritas para mirarla a los ojos, durante un segundo no pudo articular palabra por quedarse perdida en esos ojos dorados tan intensos - ¿cómo te salió el informe del otro día? - preguntó al fin.

- mejor de lo que me esperaba - dijo con una sensual sonrisa - la verdad que fue pan comido - dijo con arrogancia al final.

- me alegro - Inuyasha pudo ver que lo decía con sinceridad, iba a agradecerle por lo que hizo el otro día, pero fue interrumpido por alguien al que no se esperaba.

- vaya Inuyasha, que rápido superas – anunció una voz conocida para el pelinegro, kagome levantó la vista y se encontró con una hermosa (¬ ¬) mujer de cabello largo y negro como el carbón, caían alisadamente oscureciendo su vestido claro con un pronunciado escote, sus ojos fríos y calculadores eran del mismo color que los de ella. Iba elegantemente vestida marcando su increíble figura. Por un momento sintió envidia al ver como la miraba Inuyasha.

- Kikyo..., ¿qué haces aquí? - preguntó un atontado Inuyasha.

- te ví y decidí pasar a saludarte, no te veo desde aquel encuentro tan apasionante - dijo recalcándo cada palabra mirando de reojo a Kagome - y no me presentas a tu... ¿hermana? - Kagome apretaba sus puños por debajo de la mesa, ¿hermana?, ¡¿hermana?!, ¡ja!, será...sabandija por no decir otra cosa peor, se decía la pelinegra.

- emmm...etto...Kagome no es mi hermana...- dijo mirándola de reojo - es... es mi...

- soy su amiga - terminó de decir la chica al ver a Inuyasha tan nervioso - soy Kagome Higurashi - dijo extendiéndo su mano para saludarla, Kikyo la miró con superioridad y rechazó el saludo.

- yo Kikyo, la novia de Inuyasha - anunció con una gratificante sonrisa, Inuyasha estrujaba la camisa absorvido por los nervios y kagome pensó que el mundo se le venía a bajo, sintió una punzada en el pecho y las lágrimas se le golpearon brutalmente en los ojos, ¿por qué se sentía así?.

- oh..., pues...encantada - dijo Kagome con una sonrisa triste que pasó desapercibida por los presentes, Inuyasha intentó hablar, se sentía mal por Kagome, Kikyo era su exnovia y sentía que tenía que aclararlo, iba a hablar, cuando kikyo se sentó en una de las sillas que estaban al lado del chico.

- ¿me echabas de menos? - dijo con voz melosa a Inuyasha pasando uno de sus dedos por el labio inferior del chico. Kagome se sintió que sobraba y se puso en pie.

- disculpenme, voy al baño - dijo cogiendo su bolso y aprovechando que un grupo grande de jóvenes se levantaba, se escondió detrás de ellos y salió. Se sentía una cobarde, podía haber dicho que tenía planes o algo parecido, pero no fue capaz, se había sentido tan estúpida y tan dolida, pero ¿por qué?, si Inuyasha no era nada de ella... De pronto la respuesta le vino a la cabeza: estaba enamorada de él..., sonrió cínica, enamorada de un amor imposible, que ridícula...

Miró una vez más hacia atrás, viendo como se besaban, con las lágrimas saliendo lentamente, corrió a su casa como pudo, no tenía coche, había venido en el de Inuyasha, pero éste estaba ahora "ocupado", y no quería molestar..., más bien, no debía molestar, querer si quería interrumpir esa escenita y jalarle los pelos a esa mujer...

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Inuyasha se sorprendió cuando sintió a Kikyo besarle, había esperado tanto para volver a sentir esos labios, pero no los recordaba así..., antes sentía más emoción, ahora no sentía nada, solo un simple beso. Parpadeó confundido y se separó de ella - ¿qué haces? - preguntó con voz de queda.

- besar a mi novio - dijo extrañada al ver al chico así, antes no la hubiera separado, de hecho, abría sido él el que hubiera empezado el beso y no ella.

- Kikyo, tu y yo ya no somos nada, lo dejaste muy claro hace meses, asi que no tienes derecho a besarme porque sí y mucho menos decirle a Kagome que... - calló brutalmente al darse cunta de que la chica no estaba - ¿y Kagome? - preguntó revisando todo el lugar con la mirada.

- dijo que iba al baño - respondió molesta, esa niñata no iba a quitarle a Inuyasha - debo irme, ya nos veremos - dijo dandole otro beso y dandose la vuelta, ya planearía algo...

Inuyasha se quedó allí quieto ordenando sus ideas mientras esperaba que Kagome volviera del baño.

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Kagome llevaba varios metros caminados, por suerte era de día, asi que no había peligro. Todavía no se podía quitar de la cabeza la escena de ellos besandose, sentía que sus esperanzas se esfumaban lentamente, se sentía tan desilusionada, dolida...

Pero no era justo tener esos sentimientos, él no era nada de ella, ni siquiera se llevaban muy bien, y para colmo, no eran amigos..., ella había dicho eso a Kikyo porque no sabía que responder, solo era la compañera de piso, no era nada más y esa era la cruda verdad. Y eso dolía mucho.

Siguió caminando con el rostro húmedo por las lágrimas, no iba a llorar más, se acabó. Ya lo entendió, él nunca se fijaría en ella y encima tenía una hermosa (¬¬) novia, ¡aceptalo ya Kagome!.

- hola - Kagome se giró y se encontró con Kouga llevando de la mano a Shippo.

- ho...hola Kouga - dijo quitandose el resto de lágrimas disimuladamente mientras se agachaba para estar a la altura del niño - ¿paseando con papi? - Shippo asintió con una sonrisa - que suerte...

- si quieres puedes venirte con nosotros, vamos a ir a mirar un regalo para Ayame, mañana es su cumpleaños – comentó Kouga ofreciéndole la mano para que se pusiera en pie - podrías ayudarnos, nosotros no sabemos nada de mujeres, ¿verdad Shippo? - el niño volvió a asentir. Kagome rió y decidió acompañarlos.

- os ayudaré, iré a comprar con vosotros - Shippo gritó de alegría y se abrazó a ella tiernamente, Kouga los miró sonriente, kagome seguía siendo la chica dulce de siempre.

- vamos - indicó cogiéndo al pelirojo en brazos.

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Ya era entrada la tarde, cuando Kagome llegó a casa - gracias por traerme Kouga - dijo bajando del coche.

- gracias a ti por ayudarnos a Shippo y a mí.

- espero que le guste, pero al final mucha ayuda no os dí, porque tu idea de complementar el regalo con esa hermosa flor d iris me sorprendió - se asomó para ver a Shippo en la sillita del coche atrás - tienes un papá con buenos gustos - le guiñó el ojo - hasta el lunes pequeño, adios Kouga, ya me dirás si le gustó - dijo vlteándo para entrar al edificio.

- si, hasta el lunes y nuevamente gracias - dijo por último arrancando el coche.

La pelinegra subió las escaleras y abrió la puerta rezando para que Inuyasha no hubiera llegado a casa, no quería verlo. Pero si estaba, y parecía que muy molesto, porque la miró desde el marco de la puerta frunciendo el entrecejo.

- hola - dijo esta caminando con la cabeza gacha y pasos rápidos para entrar lo antes posible a su habitación, pero Inuyasha estiró el brazo hasta el otro extremo del marco de la puerta que daba al pasillo impidiéndole el paso.

- ¿me dejas pasar?.

- ¿qué horas son estas de llegar? - preguntó el ojidorado ignorando la pregunta de la chica. Kagome fijó su mirada chocolate en la ámbar y frunció el ceño.

- son las seis de la tarde, no la una de la madrugada. Además, no te debo explicaciones, papá - dijo enfadada, ¿quién se creía para ponerse así?, ni que hubiera echo algo malo...

- ¿dónde estabas y quién era ese estúpido con quien hablabas cuando te bajaste de su coche? - escupió entre dientes. Kagome tenía literalmente la boca abierta, ¿estaba acaso cel...?, no..., él tenía novia, no podía estarlo. Y recordando esto, su ira despertó.

- en 1º lugar, Kouga no es un tonto, en 2º... - se adelantó al ver al chico abrir la boca para hablar - el donde estaba no te importa y menos el con quien, asi que no vuelvas a subirme la voz y menos regañarme como si fuera tu hermana pequeña o lo que sea, ¿entendiste? - dijo enojada dandole golpecitos en el pecho con su dedo índice para rematar, Inuyasha sonrió ante esto, estaba tan linda enfadada, daba ganas de achucharla, en vez de enfadarse con ella.

- pero estuve esperando como un tonto en la hamburguesería 30 minutos, pensando que la señorita estaba en el baño, ¡me dejaste plantado! - dijo herido en su orgullos de hombre - y encima para hacer vete a saber qué con ese tal Kouga - dijo cruzandose de brazos molesto.

- tuve que irme por tu culpa, y Kouga es un amigo, solo lo acompañé a comprar - gritó enojada, encima la culpa era de ella, ¡ja!, si no se hubiera puesto con cara de bobo con la mujer esa e ignorándola, no se hubiera ido humillada y triste.

- ¡¿qué yo tuve la culpa?! - dijo incrédulo - tu eres la que se fue dejándome allí solo, no yo.

- no te dejé solo, estabas muy bien acompañado con la mujer esa - Inuyasha se quedó quieto un segundo, ¿estaba celosa?, su ego volvió a crecer y una infinita felicidad le inundó sin saber porqué - ahora entiendo..., estabas celosa y por eso me dejaste allí..., te comprendo, suelo causar ese efecto my a menudo - dijo con una sonrisa arrogate.

- yo no estaba...

- pero no me esperaba que fueras esa clase de mujeres - kagome lo miró sin entender - mira que irte con otro hombre porque yo no te hice caso, me has decepcionado m... - no pudo acabar porque Kagome le había dado una fuerte bofetada, la miró durante unos segundos advirtiendo las lágrimas que corrían por el rostro de la chica.

- eres despreciable, eres tu el que no me dijo que tenía novia, eres tú el que me ignoró y encima me pones como una mujerzuela, ¡estúpido!, yo fui a acompañar a Kouga y a SU hijo a comprar un regalo para su mujer - le dijo entre lágrimas - te odio Inuyasha...- dijo como ultimátum antes de correr a su habitación y cerrar con un fuerte portazo.

Inuyasha con la mano en su mejilla golpeada, asimilaba toda la información, ¡maldición!, eres un imbécil se dijo entre dientes mirando la dirección por donde se había ido Kagome.

- ¿qué fue ese ruido? - preguntó Miroku que acababa de llegar con Sota, Inuyasha ni lo miró, solo se fue malhumorado a su cuarto y murmurando maldiciones. Miroku observó el solitario salón sin entender.

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Kagome después de cerrar fuertemente la puerta, se tiró en la cama llorando y apretándo las sábanas, como lo odiaba, la había acusado sin razón, ¿quién se creía? - me dejaste solo - dijo imitando al chico con voz de tonto. Que lo dejó solo dice, ¡ja!, ¿acaso no era compañía la mujercita aquella?, solo de recordar el como se besaban, la mataba por dentro - ¡te odio...! - volvió a decir golpeando la pobre almohada.

- ¿estás enfadada con la almohada hermanita? - Kagome volteó la vista y se encontró a su hermano asomado por un hueco de la puerta.

- no..., con la almohada no - tragó saliva - estoy enfadada conmigo misma, soy una tonta...

- no lo eres hermana, solo un poco gruñona pero nada más - Kagome rió entre las lágrimas que caían sin permiso y extendió sus brazos para que el niño fuera a abrazarla, Sota no necesitó que se lo dijera dos veces para correr hasta su hermana - te quiero y no me gusta que llores...

Inuyasha cerró despacio la puerta para no hacer ruido y se alejó del cuarto de la chica odiándose por dentro, la había echo llorar, odiaba ver llorar a las mujeres, pero a Kagome..., era diferente, le dolía mucho verla así y más si era por su culpa. Entrando a su habitación, golpeó su escritorio maldiciendo, tenía que disculparse, le caía bien esa chiquilla..., levantó la vista confundido viendose en el reflejo de la ventana.

¿Sólo le caía bien o había algo más?


Sé que está super cortito, y pido disclpas, pero es que tengo que estudiar para un examen muy xungo, asi que os puse un pequeño aperitivo jeje, actualizaré el viernes (cuando haya terminado ese dichoso examen por fin), ya en el proximo capi será largo, os lo prometo ( y habrá avances jejej ya verán), bueno como ven apareció mi gran amiga Kikyo (noten el sarcasmo) lo siento, no me gusta mucho, pero yo respeto a las fan de este personaje xq quiera o no, influye mucho en nuestra parejita (dando celos.., drama...). Espero que os guste y muchisimas gracias por vuestro apoyo, me ayudais mucho de verdad.

Ampis, peko-chan, fshngirl9313, fernandaIK26, Inujocelyn, lieli, elizita-kag-lu y Chabe, muchisimas gracias por vuestro apoyo, no sabeís lo que significa para mí... de verdad gracas.

También a los que leen y no dejan reviews, espero que también les guste la historia.

Besos