Adverencias: M-preg, chicoxchico y posiblemente lemon. Triángulos amorosos.
Dedicatorias: mmm... a mis lectores que esperan mis actualizaciones. :)
Parejas: Kagakuro, Murahimu, KiseKasa y si kami me da inspiración otras más.
Aclaraciones
-Dialogo y narración normal.-
-"Pensamientos".-en comillas e itálicas.
-Recuerdos.-negrita e itálicas.
Notas al Final
"Denme unos minutos iré a ver con la recepcionista lo de la cita" fueron las palabras del joven Tetsuya cuando llegaron al consultorio, pensó que era mejor que estuvieran afuera para que el no.2 no se inquietara. Dejó atrás a los basquetbolistas, que sólo podían dedicarse miradas llenas de preguntas entre ellos.
-Bien, vas atreverte a negar que te has quedado con la bola de pelos por ese niño bonito.-habló Hyuuga primero.
-Sí.
-Entonces la persona por la que últimamente has estado tan de buenas es él.-
-Sí.
-Caray Taiga.-llamarlo por su nombre era una señal de que el mayor estaba molesto.-dime algo que no solo sea que sí.
-No es solo un niño bonito, de hecho es mayor que nosotros y si tuviera que decirte lo que siento por él puedo asegurarte que es amor, un sentimiento que no había sentido desde ya sabes quién.
-Definitivamente eres un caso perdido.
-Seguro me odias ahora Hyuuga.-dijo bajando la mirada al piso
-No seas idiota, creer que porque te guste un chico yo odiaría a mi hermano me duele la confianza en mí.-le dio un zape.- ¿Kuroko lo sabe?
-Claro que no, de hecho hay un malentendido sobre la persona que me gusta.-habló Taiga nervioso.- él piensa que estoy enamorado de ti.
-¡Nani! ¿A qué te refieres con eso?
Comenzó a contarle lo que había sucedido antes de que el de gafas los llamara, de confesión y de cómo Kuroko lo había malentendido todo.
-Sí que es denso, siento pena por ti.-se compadeció del pelirrojo.-entonces mejor me voy antes de que piense más cosa raras acerca de nuestra relación. Despídeme de él y nos vemos para cenar.
-Hasta más tarde sempai.-se despidió de su amigo con un ademán.
Minutos después el ojiazul salió para decirle que podía entrar y que esperarían solo un rato para ser atendidos. Para su suerte en el consultorio solo había alguna señora con un gato gordo y viejo y un niño con un perico. Ningún perro a la vista, suspiro con alivio.
Se sentaron en uno de los sillones de la sala de espera, al mirar en las paredes amarillas del lugar pudo encontrar varios diplomas con el apellido Midorima en ellos, era un nombre no muy común pero tenía la sensación haberlo escuchado en algún lado.
Notó como a recepcionista le lanzaba miradas seductoras a Kuroko el cual ni se inmutaba, es que acaso era de hielo o algo parecido, bueno quizás era demasiado puro para entender algo como ello.
Sin tener una conversación, Kagami pensaba en lo que sucedía últimamente a su vida, pronto comenzaría el campeonato de la Inter High de la región y su escuela estaba seleccionada para el torneo. Tendría que entrenar un montón si quería cumplir la meta de llegar a ser el número uno de Japón, pero también estaba Kuroko ahora estaba en una que cumplir porque no se daría por vencido con él, si realmente lo amaba tenía que conseguir enamorarlo de alguna u otra manera, después de todo el peliazul lo animo para no darse por vencido aun a sabiendas que estaba enamorado de otro hombre.
Tal vez solo tendría que esperar un poco más, tenía que conocerlo mejor y saber de sus intereses porque solo sabía de manera concreta su edad y que era un fanático de los perros, también que no era muy conversador. Que le gustaba el color blanco y azul, bueno eso lo descubrió mucho antes porque es la ropa con la que mas suele vestir el chico.
-Kagami Taiga y no.2 es su turno.- los llamó la recepcionista para que pasaran a la sala.
Kagami entró junto a los dos ojiazules, estaba nervioso porque si el doctor era muy listo podría darse cuenta enseguida de que le daban miedo los perros. Al entrar el médico se levanto sorprendido de su escritorio.
-¡Tetsuya-kun!-me quedé sorprendido de la familiaridad con que lo abrazó (recuerden que los nipones son muy reservados para saludar de beso o abrazo).
Era un tipo con un rostro alegre y sencillo, su cabello de un peculiar color verde y de una altura considerable, cabellos rebeldes y ondulados. Vestía con la normal bata blanca y debajo un pantalón formal, zapatos formales muy limpios.
-Dr. Midorima me asfixia.-dijo Kuroko algo desahuciado.
-Perdón Tetsuya-kun es que es inevitable, no te veía ya desde hace años y me ha entrado la nostalgia.-dijo soltando un gran suspiro.-de cuando eran pequeños Shintaro y todos ustedes.
-Entiendo sus sentimientos Dr.
-¡Wuaf!-se metió en la conversación el cachorro.
-Pero que tenemos aquí.-se volvió al can.- es un excelente espécimen.
Taiga se preguntó cómo ese carismático veterinario se había convertido en algún tipo de doctor loco, tanto el animal como el duelo querían escapar pero por desgracia ya era demasiado tarde para intentar algún movimiento.
-Bien ¿Dónde está su carnet de…?-pidió el veterinario en tono serio.
-Su nombre es no.2 es la mascota de mi amigo Kagami Taiga-señaló al pelirrojo que había sido dejado de lado.- se lo acaban de regalar hace pocos días y aun no cuenta con un carnet especial.
-Oh haberlo dicho antes, buenas tardes Taiga-kun.-se fue a su escritorio y sacó un pequeño libro.- empecemos por los datos ¿Nombre y fecha de nacimiento?
-Su nombre es no.2 y no estoy seguro que día nació.
-Bueno, puedo sacar un aproximado.- escribió con cuidado el doctor.
Lo siguiente solo fue rutinario, picó al cachorro para ponerle su vacuna y agendó las siguientes citas para las próximas vacunas. Era un tipo extraño sin duda.
-Bueno entonces Tetsuya-kun nos veremos en otra ocasión y nunca dudes en pasar a visitarnos a la casa que te esperamos con los brazos abiertos.- de nuevo le dio un abrazo.-también a ti no.2
Porque se sentía excluido por ese doctor, y que pasaba con la bola de pelos traicionando a su dueño con el que minutos antes lo había hecho llorar.
-No se preocupe Taiga-kun guardaré el secreto.-rayos ya se había hecho una idea del porque.
-¡Wuaf!-ladro el perrito en forma de despedida.
-Volveremos a lo veras.-dijo Kuroko.
Aquellas palabras reconfortaron el corazón del más alto, sabía que saldría con su amor cada vez que viniera al veterinario, pensó de nuevo que tal vez tener a su mascota no era tan malo. Aunque cambió de idea cuando unos bulterrier casi se lanzaron sobre él.
Últimamente el trabajo no estaba yendo del todo bien, su sueño siempre había estado tomando fotos que cambiaran el rumbo de las sociedades y por ello con gran emoción había estudiado fotografía a regañadientes de sus padres que nunca lo dejaban de molestar con su "de eso no se vive" "es para afeminados" "acaso quieres terminar muerto en alguna alcantarilla".
Ahora terminada su carrera no tenía trabajo, en su área sólo unos pocos logran eso de manera inmediata y ahora no se iba a rendir. Tenía 22 años y podía hacer muchas cosas para ganar dinero en lo que lograba su sueño, para su suerte uno de sus amigos le contó que una familia de dinero estaba contratando un chófer para su hijo más pequeño, la paga era buena aunque disponía mucho de su tiempo tenía sus comisiones.
Acudió a la entrevista puntual e impecable, al llegar se sorprendió de que no hubiera muchos candidatos para el puesto, lo dejo pasar. Dentro estaba una mujer muy hermosa, parecía una modelo, presentó como la madre del muchacho, por un momento imaginó que sería un horrible interrogatorio pero sólo hizo preguntas sobre sus medidas y si podía iniciar cuanto antes, pensaba que serían más minuciosa pues era la seguridad de su hijo.
Ya estaba con el traje que le habían brindado sus jefes, no era que fuera obligatorio pero al parecer la ropa era cara y usarla no lo mataría.
-Buenos días.- sonrió cortésmente un señor serio.
-Buenos días yo seré el nuevo chófer del hijo de los señores.-se presentó ante el que al perecer era mayordomo de la casa.
-Ya veo, entre por favor.-dijo haciendo una reverencia.
La casa era hermosa y muy fina, criadas iban y venían unas la mayoría dio cuenta de que lo miraban con cierta tristeza, casi lastima y otra vez lo dejo pasar.
-Joven Ryota su chófer llegó ya.
Hasta ahora no había escuchado el nombre del chico, de alguna manera le sonó chistoso, no había imaginado cómo sería aquel muchacho, el susodicho bajaba de las escaleras arrastrando su mochila como si ésta le pesara una tonelada, dando un bostezo lleno de pereza.
-¿Ya llegó el nuevo? que aburrido.- dijo desganado.
Era alto para su edad pero delgado, sus ojos almendrados estaban rodeados por unas largas pestañas, sus facciones eran finas como las de la señora pero no perdía ese toque masculino y su cabello rubio. En sus orejas llevaba orificios con un arete en cada uno.
-Kasamatsu san el es Kise Ryota hijo menor de la casa y del que ahora serás chófer, supongo que las instrucciones te las han dado ya.-comentó el mayordomo.
Como olvidar esas instrucciones, era una lista de casi tres metros.
-Si, llevarlo por la mañana a la secundaria y por la tarde recogerlo puntual después traerlo a comer y llevarlo a sus clases.-dijo con seriedad.-Mucho gusto Kise.-le dijo con una sonrisa.
-Muévete o te despido.-se limitó a decir con indiferencia.
Corrió a alcanzarlo, al parecer esto sería un poco difícil.
…
Es tan amable que duele.
Ese día había escapado del entrenamiento, su único día libre hasta que terminaran las clasificatorias era el domingo y lo aprovechó para salir a pasear con el can. Hábilmente ya sabía cuales caminos no tomar para evitar encontrarse con molestias. Ya había pasado casi dos semanas desde que su nuevo amigo había llegado a su vida
Pensaba que ya era terrible que Kuroko pensara que estaba enamorado de su sempai, pero lo cierto es que era más cruel que el peliazul le diera consejos de cómo conquistarlo.
-Pienso que debes tomarlo por sorpresa y ver de qué manera reacciona.-dijo con entusiasmo.
Era su imaginación o el mayor estaba más hablador que de costumbre, porque se mostraba más eufórico hablando sobre la vida de los demás que de la suya, de esa manera no sabría más de él y sería una pérdida de tiempo.
-¿Kuroko estás ahora en la universidad si no me equivoco?-hizo un cambio radical en la conversación.
KUROKO POV
Aquella pregunta me cayó como un balde de agua helada, yo no quería hablar de mi vida en a universidad o gente que tuviera que ver con ello, no desde el "incidente". En las últimas semanas cuando esta conversación salía a flote yo la desviaba en otra dirección para que no indagara más pero era claro que de momento a otro sucedería esto.
-Si.-comente a secas.
-Sorprendente ¿Qué estás estudiando?-preguntó.
-Yo estoy estudiando… mecánica automotriz.- solté de sopetón.
-Eso es muy genial, ¿Qu…-
-Mira una máquina para sacar peluches.-estaba yendo a zonas peligrosas, lo primero que divisé lo usé de excusa para librarme de la charla.-me encantan, vayamos allá.
-Oh claro.-contestó con una voz desilusionada.
Me jalé a número dos, al parecer era un local de juegos. Tenía un letrero grande, con llamativas luces de neón que por ser día estaban apagadas. Me concentré en la máquina de pinza que estaba afuera del establecimiento, tenía como premios algunos muñecos de anime.
-¿Quieres probarlo?-le pregunté a mi compañero.
-Bueno.-dijo de una manera no muy convencida.
Rebusque en mi bolsillo un poco de cambio para poder jugar. Yo fui el primero en comenzar, desde que yo iba en el instituto se me había dado muy bien esto de sacar peluches de las máquinas. Saqué uno de un samurái al principio, el segundo fue una princesa al parecer y el tercero un mapache raro.
En el turno de Kagami no pescaba nada, era muy gracioso ver su cara, arrugaba el ceño de una manera cómica y estaba rojo de la vergüenza, sin querer solté una pequeña carcajada.
-Kuroko-san.- replicó sonrojado.-no tiene que burlarse solo porque no soy bueno en esto.
-Perdón, bueno entonces podrías decirme en que eres bueno.-aunque no fue mi intención que sonara de manera petulante, aquello encendió la llama en el.
-Bien, entonces vamos a dentro.-me tomó del brazo y nos arrastró, mí dentro.
Sacó uno cuantos billetes y los cambió por fichas, nos dirigimos justo a las canastas. Tomó tres fichas y las depositó en el orificio de la máquina, a los pocos segundos cayeron dos balones y el tiempo comenzó a correr, 60segundos. Una por una, lanzaba los balones, su precisión era increíble puesto que no había fallado ninguno de los tiros.
-Ese tipo es genial.-se oía por todas partes, Kagami-kun estaba sacando un montón de tickets del juego y parecía no querer detenerse.
-Eres un tramposo.-murmure en voz baja pero lo suficientemente alta para que el lo escuchara.
-¿Yo?-pregunto con inocencia, pero ese tono sarcástico en su voz lo delataba.
-Sí, tú practicas basquetbol y eso te hace tan bueno.-lo delaté.-ya deberías dejar que los demás puedan usar el juego también.
Se había concentrado tanto en el juego que no se percató de que detrás de él estaba una larga fila para poder tener su turno. Dejo en paz la maquina y tomo todos los tickets que consiguió, eran al menos unos cien.
Estuvimos ahí un rato más jugando, era agradable estar con Kagami-kun porque me hacia olvidar de mis problemas pero me sentía mal al esconderle mis verdaderas intenciones. No solo tiramos en la canasta, intentamos además un juego de golpear unos topos, rifles y pistolas, entre otras más.
-¿Qué deberíamos escoger?-se cuestionó.
Al final de jugar ya teníamos reunido un gran botín, era suficiente para que al juntarlo pudiéramos canjearlo por un premio grande. Como el mayor le dejé él escoger el premio, también después de todo, la mayoría de los boletos los había conseguido el pelirrojo en las canastas. De repente mis ojos se quedaron incapaces de enfocarse en otra cosa, había un peluche al final con un aspecto bastante fuera de lo ordinario.
-Quiero ese.- se decidió por fin.
Era justo el muñeco que llamó mi atención tiempo antes, no era nada impresionante solo un tigre de color rojo. Lo extendió hacia mí.
-Te lo regalo.-dijo volteando el rostro.
-Gracias.-era más que obvio que lo escogió debido a que yo lo miré de manera insistente.-Gracias Taiga.
-N-no hay porque.-
FIN DE KUROKO POV
Era momento ya de volver a su hogar. Estaban frente a la puerta de la casa del peliazul, éste estaba buscando sus llaves para poder ingresar al lugar y esa noche Kagami no había sido invitado a pasar dentro por las horas que eran, según Kuroko, debía ser un buen chico volver a casa para cenar con sus padres como un buen hijo, si supiera la triste realidad.
Esa noche no se podía ir sin ningún avance.
-Kuroko-san.-bien podría estarse jugando una de las cartas importantes ahora.-hace un momento me dijiste que debía de tomarlo por sorpresa ¿no?-dios estaba loco por lo que iba hacer.
-Si.-por fin logró abrir la puerta.
-Pues veras tengo algo en mente ¿Quieres verlo?-preguntó de manera tímida.
-Claro.-se volteo al chico.- ¿Qué es?
-"No vaciles ahora Kagami Taiga"-se dijo a sí mismo.- ¡me gustas mucho!-gritó con la cara de mil colores.
Los orbes azules se mostraron sorprendidos ante la declaración, pero nada lo preparó para lo que
estaba a punto de venir. El pelirrojo se inclinó y besó de manera apasionada a Tetsuya, nada de andarse por las ramas, aquel roce era lo que llamarían un Home Run que usaba como su arma ultra poderosa para conquistar chicas así que esperaba que también funcionara en chicos.
Aquella boca era suculenta y exquisita, todo un deleite para su lengua que no reparaba para saborear cada rincón. Rodeo el cuerpo de su mayor con los brazos, trabajados diariamente en los diabólicos entrenamientos de su cuñada. Al final la falta de oxígeno lo obligó a separarse. Poco a poco fue abriendo los ojos, cerrados en el proceso, quería tomar una foto de aquella imagen de Kuroko con los ojos apretados fuertemente y con la boca semi abierta y roja.
-¿Sal conmigo?-preguntó el joven.
-S…si.-contestó sin pensar.
-¡Wuaf!-aquel ladrido de "Aún estoy aquí"
-S-si a eso me refería con lo de tomarlo desprevenido haha.-se metió a velocidad dentro de su casa.-salgamos otro día Kagami-kun, buenas noches.-se despidió con nerviosismo.
-Vale.-era tan irreal que aun no terminaba de creerlo.-lo besé.-una sonrisa se asomó en sus labios.-vamos dos.-le quitó la correa al cachorro.- no me ganaras esta vez.
Ambos amigos emprendieron una carrera hasta la casa que los aguardaba.
Detrás de la puerta, en aquel vacío lugar con olor a nuevo seguía pasmado Kuroko con la mano sobre la boca y la otra abrazando el tigre que le había obsequiado, resbaló en la puerta. Kagami-kun es realmente un buen besador, pensó.
…
¿Difícil? jodido niño malcriado hacia lo que quería y siempre dejaba la camioneta hecha un lío, a veces tenía que llevarlo hasta el portón de la escuela porque en más de una ocasión se había ido de pinta, no podía ir a dar una vuelta mientras estaba en sus clases extra curriculares porque se escapaba y tenía que perseguirlo, en vez de chófer parecía su niñera. Ahora sabía porque no había nadie más para el puesto, porque lo contrataron enseguida y porque todos lo miraban con lástima el primer día… nadie aguantaba al estúpido mocoso. Según las sirvientas Yukio había rompido récord con dos meses sin renunciar.
Un día se quedó sin gasolina y sabiendo que no podía cargar en el servicio el el rubio a bordo sin que éste le hiciera un berrinche decidió ir a la gas más cercana y llenar el tanque, se haría quince minutos como máximo así que supuso que no habría problema ya que Kise estaba muy metido pintando un tazón de frutas.
Era un rayo después de todo, se había hecho 8 minutos en ir y regresar, se sentía orgulloso pero cuando llegó se encontró con la adorable sorpresa de que había desaparecido el rubio junto a sus cosa ni siquiera tuvo que preguntar a la maestra de arte solo salió corriendo para buscarlo porque no podía estar tan lejos, los pinceles estaban limpios lo cual dice que debió haberse dado el tiempo de lavarlos.
No uso la camioneta, a cualquier lugar que Kise fuera iba a hacerlo a pie porque no cargaba con efectivo para tomar el bus o un taxi solo su tarjeta de crédito, izquierda, para ese lado estaba una plaza comercial más cercana pero el lugar demasiado malviviente para que un chico del estatus del rubio se paseara. Iba de manera apresurada temiendo por el chico, podía ser molesto pero era su molesta responsabilidad, cuando de pronto oyó un grito.
-¡Idiota suéltame!- definitivamente ese era Ryota.
En un callejón estaba tirado con su camisa desabrochada, sin botones no faltaba ser un genio para saber que se la habían quitado a la fuerza. Sobre él un mocoso como de 18 años estaba manoseando, el otro no paraba de gritar y tratar de quitárselo de encima sin dudarlo ni un momento se acercó y de un puñetazo lo quitó el muchacho quien estaba en shock.
-¡¿Hey tio que te sucede?!-se voltió el mocoso.- mira que esto es entre el pricesito y yo
Lo tomó del cuello de la camisa y le dio un rodillazo justo en el estómago dejándolo fuera de combate sin darle oportunidad a realizar otra jugada.-más te vale no poner ni un asqueroso dedo sobre él.- le dijo en forma de amenaza.
Se quitó su chamarra y la puso sobre los hombros de Kise, su mirada estaba ida esto debió haberlo espantado de sobremanera.-ya Kise todo estará bien, yo estoy aquí para protegerte.- le dijo estrechándole entre sus brazos y sin más el rubio empezó a llorar.
-Lo siento Kasamatsuchi, no debí haber escapado de la clase prometo que ya no volveré a hacer.-dijo entre llanto.- solo necesitaba un poco de atención.
Dejando de lado el "chi" no se había puesto a pensar que Ryota se sintiera de esa manera, bueno sus padres por lo regular nunca estaban por el trabajo y al parecer sus hermanas estudiaban en el extranjero de seguro había estado sintiendo abandono y eso causaba su carácter berrinchudo. Tal vez él también lo había juzgado mal.
-No te preocupes por ello, mejor regresemos a casa.- mala idea se supone que su clase de arte terminaba a las 7 y apenas eran las 5.-bueno ya es tarde para regresar… ¿no te gustaría ir a tomar un helado?-le preguntó.
Sabía que no estaría de ánimo pero no podía dejar que se fuera encerrar en esa gran casa después de lo que había ocurrido, sería contraproducente, era mejor ayudarlo a despejar su mente.
Ese día charlaron en dos horas más de lo que habían hecho en estos dos meses, bueno lo hizo el menor porque por ninguna manera paraba de mover la lengua. Según lo que entendía tenía muchos amigos pero todos lejos, el que más quería era a Kagamichi, bueno seguro solo era Kagami, de la manera en la que hablaba de él era más como el de una chiquilla enamorada y que bueno sus papás nunca estaban ahí para cuando los necesitaba.
Otro capítulo más :D Si les gusta o no, pueden hacérmelo saber dejando un comentario,
Saludos
