¡Hola a todos!
Aquí le traigo un capitulo más, espero les guste.
Por favor, pasen, lean y dejen su review con su opinión, ya que eso me motiva a seguir escribiendo. Gracias.
Advertencia: Si la historia y la autora te dan lemmons... Procura tener a alguien cerca.
Mil gracias por sus reviews y a los que han vuelto esta historia su favorita... :D
The Love Of a God
Capitulo 4
Edward P.O.V:
Mi mirada no podía alejarse de la pequeña figura que descansaba dormida en medio de la gran cama.
Por algún motivo parecía que no podíamos tener suficiente el uno del otro y eso representaba un problema... Un gran problema.
Al principio, cuando ella me contó de lo sucedido al encontrarme y como puse mi marca en ella, pensé que había sido una reacción natural que solemos tener los demonios para recuperar fuerza... Pero eso no explicaba la forma en que mi cuerpo reaccionaba ante el suyo.
Sospechaba de la razón pero no quería pensar eso, ambos estaríamos en graves problemas de ser así.
Por ahora solo quería pensar en la forma de solucionar todo esto.
Y pensar que todo esto se ocasionó por querer solucionar un conflicto del pasado.
Había ocurrido varias décadas atrás, cuando existía una guerra sin descanso entre los dioses del inframundo y los dioses del paraíso, la guerra había sido tal que miles de vidas humanas se habían visto perdidas en ello.
Ambos reinos eran muy poderosos por lo que no se podía distinguir una próxima solución y de continuar así la tierra se vería en serio peligro por lo que decidieron llegar a un acuerdo.
Ambos reyes aceptaron crear un compromiso de matrimonio entre sus hijos, de esa forma no se podría atacar el uno al otro.
Yo nací algunos años después de ese pacto y por lo que he escuchado, la princesa del paraíso algunos años después...
Pero fue ahí que el conflicto volvió a surgir.
Al parecer, la reina tuvo un parto complicado y entre las prisas y alboroto que se provocó para salvar su vida, alguien aprovecho y rapto a la princesa de algunas horas de nacida.
Todo el reino del cielo busco y busco pistas acerca de quien había robado a la princesa e incluso el reino del inframundo ofreció su ayuda pero fue como si hubiera desaparecido por completo.
Hasta que encontraron rastros de energía demoníaca en la cuna de la pequeña princesa.
La reina estaba devastada ante la perdida de su bebé que cayó en una profunda depresión que la fue apagando poco a poco hasta que falleció, el rey se volvió apático, todo rastro de felicidad se borro de sus ojos y aunque no desato otra guerra se encerró en su palacio, a modo que ni los dioses más importante lo veían a no ser que fuera por medio de una audición.
Sus hijos mayores tomaron su lugar en cuanto a decisiones del reino y aunque respetaron la decisión de su padre de no iniciar otra guerra cerraron toda bienvenida a los dioses del inframundo.
Aunque la vida de los dioses - ya sea del inframundo o del paraíso - es larga y mi padre aún continuaría siendo rey por algunos años, había querido que fuera tomando el trono poco a poco resolviendo problemas entre los demonios y dioses.
Fue ahí cuando investigando en la biblioteca me entere acerca del conflicto y del acuerdo de matrimonio al que había sido comprometido, mi padre me explico un poco acerca del tema pero fue Marcus, un viejo anciano sabio que vivía en los límites del tercero y cuarto infierno quien me termino de contar la historia.
Al parecer, hubo un dios de la muerte que pertenecía al consejo que estaba en desacuerdo con el trato con el paraíso y por más que trato de disuadir al rey del trato no pudo, sabía que un reino creado por ambos dioses sería indestructible, demasiado peligroso y poderoso por lo que ideo un plan, cuando escucho que la reina estaba dando a luz se dirigió al reino de los cielos, nadie vería extraño su presencia al pertenecer al consejo y fue ahí que atacó llevándose a la princesa de un par de horas de nacida.
Cuando mi padre se entero de la traición por parte del dios ordeno su captura inmediata y salvar a la princesa. Lamentablemente cuando lo encontraron fue muy tarde, el dios se negó a decir el paradero de la princesa o a decir si estaba viva o muerta, Marcus me contó como esa fue la primera vez que vieron a mi padre enojarse y demostrar el poder que lo convirtió en rey del inframundo, aun así el dios se negó a hablar y provoco su propia destrucción.
Mi padre trato de hablar con el rey del paraíso pero todo contacto le fue negado y no pudo hacer nada para que aceptaran una audición.
Al principio pensé en investigar más a cerca del caso y la desaparición de la princesa, grande fue mi sorpresa cuando llegue a la conclusión de que ella debía estar viva en la tierra, sin tener posible conocimiento de su realidad.
Por eso había ido al paraíso y logrado burlar toda seguridad, tenia unos cuantos cabos sueltos que investigar antes de hablar con el rey... Pero Dimitri y Altair - los hijos mayores del rey - me habían encontrado en mientras trataba de entrar al palacio del rey y fue cuando empezamos a pelear, en el inframundo era uno de los mejores peleadores - después de mi padre - pero ellos también lo eran, por nada eran los príncipes a cargo del reino.
Una gran pelea empezó y tuve que huir a la tierra cuando vi que las cosas se complicaron... No me mal interpreten pero dos fuertes guerreros en su propio reino tenían mucha más ventaja a la hora de la lucha.
Un ligero gemido me saco de mis pensamientos haciendo que mi mirada se enfocara en la figura desnuda de Bella, la delicada sabana que la había estado cubriendo hasta ahora desapareció cuando ella se movió un poco dejando a la vista su cuerpo haciendo que el mío propio se calentara.
La había observado cuando desperté por primera vez con ella encima de mí, no me quedaba duda de que era un cuerpo que volvía loco a los hombres humanos: era de estatura baja ya que apenas y me llegaba a la altura de los hombros, su largo cabello castaño descansaba esparcido por las almohadas, sus hombros y su grandes senos subían y bajaban ante su lenta respiración haciendo sobre salir sus pezones, mis ojos bajaron por su vientre, en donde resaltaban algunas pequeñas marcas lo que me hacía pensar que en algún momento había batallado por el peso, su monte venus estaba oculto por rizos castaños, sus muslos eran algo regordete pero firmes, estaban ligeramente separados dejando a la vista su sexo.
Podía sentir mi pene cobrar vida ante la mirada de mi esposa desnuda.
Mi esposa.
Pude ver como ella se daba la vuelta, quedando boca abajo dejando a la vista su espalda blanca y su muy llamativo trasero, cosa que hizo que mi pene palpitara en busca de atención.
Estaba en serios problemas.
Tanto los dioses del paraíso como los del inframundo podían tener tanto sexo como desearan con todas las mujeres, diosas, demonios y ángeles que quisieran pero solo podían casarse una única vez cada cierto tiempo y bajo circunstancias especiales pero ese matrimonio duraba toda la vida. Aún no entendía muy bien como es que era posible que se hubiera convertido en mi esposa y no sabía si era posible anularlo pero teníamos que intentarlo.
Mi respiración se comenzó a acelerar ante el cuerpo frente de mí, esta era una de las cosas que ocasionaba la unión, cuando un dios se unía en matrimonio y la marca aparecía en su pareja, esta hacía que todo deseo sexual se enfocara única y exclusivamente en la pareja.
Me encontré a mi mismo encima de Bella completamente desnudo, enterré mi rostro en su enredado cabello aspirando un magnifico aroma, no sabía si era su aroma natural o gracias a un producto pero no podía evitar sentir la atracción.
La escuche gemir levemente cuando mi brazo paso por su cintura para levantar un poco su trasero y rozar mi miembro contra su muy mojada entrada, ese era el efecto que se producía, si uno sentía excitación el otro también lo sentía.
Me acomode mejor entre las piernas de Bella antes de tomar mi muy despierto miembro e introducir lentamente mi glande en su entrada, no pude evitar soltar un gemido ronco cuando la sentí tomarme poco a poco, su interior se ajustaba perfectamente a mi gran tamaño, era como si ella hubiera sido hecha para tener mi pene enterrado en su interior.
Mis manos se dirigieron a sus llamativos senos para comenzar a jugar con sus pezones erectos y rozar la marca mientras mis embestidas se hacían más poderosas, podía escucharla gemir de placer contra la almohada con sus manos hechas puños sujetando fuertemente la sabana. Una de mis manos comenzó a bajar lentamente hasta llegar a su clítoris para estimularlo, logrando que sus paredes internas se comprimieran mucho más a mi alrededor, no podía evitar embestir con mayor rapidez y fuerza sintiendo como nuestro orgasmo se aproximaba.
Solo bastaron un par de embestidas más antes de que sintiera como mi semen se disparaba, llenando su vientre mientras el interior de mi esposa convulsionara, apretando y tratando de tomar lo máximo posible de mí.
Me deje caer de lado con ella aún pegada a mí, su respiración era laboriosa mientras su corazón latía a mil por hora.
- Dime que esto es uno de los efectos de estar casada con un demonio o dios de la muerte - susurro una vez que su respiración se normalizó - No podría vivir pensando que mi cuerpo reacciona de esta manera en cuanto al sexo se refiere.
- Pues tendrás que acostumbrarte... Porque es un efecto de estar casada con un demonio y si no logramos anular nuestro matrimonio continuara - conteste mientras mordía su cuello y mis manos comenzaban a jugar con sus pezones haciendo que soltara un gemido alto.
El solo pensamiento que fuera así de receptiva en cuanto al sexo con otro hombre lleno de algo oscuro mi interior e hizo que volviera a embestir contra ella, quien simplemente grito por lo alto mientras llevaba una de sus manos hasta mi cabello y tiraba de él fuertemente.
Pase esa tarde haciéndola mía varias veces más, ahora que no necesitaba de su energía para curar mis heridas no necesitaba morder su marca pero no podía dejar de tocarla, haciéndola estremecer entre mis brazos y sentirla gritar con mi pene fieramente enterrado en su interior.
Tenia que admitir que ella hacía que mi apetito sexual fuera más salvaje, más primitivo, había estado con algunas diosas anteriormente pero ninguna había podido despertarme como Bella lo hacía y ni que decir que no soportaban más de un par de rondas y al ser diosas no se cansaban pero desde esta mañana o mejor dicho desde la noche anterior.
Sin lugar a duda, hacer el amor con ella era lo mejor.
%%%%%%%%%%
Bella P.O.V:
- ¿Entonces que vamos a hacer? - pregunte esa noche, después de que pude recuperar el aliento.
No es que me molestara pero Edward tenia un apetito sexual insaciable y al parecer eso despertaba el mío también, por ahora él estaba sentado en el borde de la ventana mirando la noche, afortunadamente esta vez había me había dado un camisón corto blanco para que me pudiera cubrir ya que aún no sabía como es que había hecho para aparecer esta enorme habitación.
- Conozco a un anciano que nos podría dar algunas respuestas para solucionar esto pero necesitaríamos viajar al inframundo - respondió sin mirarme y cruzando sus brazos en su pecho.
- ¿Al... Inframundo? - pregunte algo dudosa.
- Era un antiguo miembro de la corte real del antiguo rey pero se retiro de la sociedad un par de décadas atrás, ahora vive en los límites del tercer infierno - comento volteando a mirarme - Seria mejor si tú me acompañaras en caso de que hubiera una forma rápida de deshacer la unión - sus palabras hicieron que mi corazón se congeló por un segundo.
Tal parece que tiene una enorme urgencia por romper nuestro matrimonio.
- ¿Y que tenemos que hacer? - pregunte - ¿Tenemos que ir a tu castillo o donde sea que vivas?
- No, creo que seria mejor si vamos directo a ver al viejo Marcus - respondió - Si vamos al palacio solo se creara un gran problema al saber que me he casado con una humana.
- ¿Podrías dejar de decir eso como si fuera una maldición o algo así? - pregunte un poco enojada y no entendía muy bien porque.
- ¿Que cosa? - pregunto acercándose lentamente a mí.
- "Una humana"... - respondí mientras mis manos tomaban una de las almohadas y la abrazaba contra mi pecho - No es mi culpa que esto pasara.
- Lo sé, pero en mi mundo no es normal que demonios se casen con humanos y menos la familia real, quiero ver si podemos disolver nuestro matrimonio antes de que empiecen los rumores - dijo mientras tomaba asiento en la punta de la cama.
- ¿Y después?¿Que pasara conmigo si podemos hacerlo?¿Y si no podemos anular en estar casados? - pregunte desesperada apretando la almohada más a mi pecho, sentía como el ya muy conocido cosquilleo inundaba mi cuerpo por completo pero me decidí a ignorarlo lo más posible.
Edward se quedo callado por unos minutos pero después soltó un suspiro pesado.
- Si logramos anularlo cada uno puede seguir con su vida, claro, estaré más que agradecido por haber salvado mi vida y puedo llenar tu futuro con grandes riquezas - dijo mientras tomaba una de mis manos, no pude evitar estremecerme al sentir una fuerte corriente llenar mi cuerpo por completo haciendo que sintiera un cosquilleo en mi centro que hizo que apretara mis muslos.
- ¿Y si no podemos hacerlo? - pregunte en un susurro.
- ... No lo sé... - esas eran las palabras que más temía - Pero no podemos dejarnos vencer antes, por eso quiero que vayamos a ver a Marcus.
Ahora fue mi turno de permanecer en silencio por algunos minutos.
Lo que decía Edward era cierto, teníamos que buscar respuestas para nuestro problema. No es que no quisiera estar casada con alguien como él - es el sueño húmedo de miles de mujeres y estaba segura de que más de una decena de diosas o demonios o como se llamen ya habían pasado por su cama - alto, con los músculos firmes, bellos ojos color miel, un cabello rebelde, gran fuerza, apetito sexual interminable, fogosidad a la hora de la acción y un gran pene que le hacía justicia.
Pero había algo en el aparte de eso que me atraía de manera descomunal, como si no pudiera tener suficiente de él y quería saber la razón.
¿Es porque es un dios del inframundo?¿Por el maravilloso sexo que hasta ahora desconocía?¿Por la marca?¿O es que existía una razón más poderosa?
Tenia tantas preguntas y tal vez la persona que decía Edward podía responderlas.
- Muy bien, vamos a hacerlo - dije firmemente mirándole con seriedad - Vayamos al inframundo en busca de respuestas.
- ¿Estas segura? -
- Si, si nos quedamos aquí no vamos a conseguir nada - volví a responder.
- Muy bien iremos al inframundo - sentencio antes de ponerse de pie y dando un tirón a mi mano para ponerme de rodillas en la cama haciendo que la almohada en mi mano cayera dejando ver mis pezones erectos atrevés de la fina tela del camisón blanco, Edward no aparto su mirada de mi cuerpo por un largo momento antes de pasar uno de sus brazos por mi cintura y el otro por detrás de mis rodillas para cargarme y colocarme de pie enfrente de la cama.
- Será mejor que nos arreglemos o no saldremos de esta cama nunca - le escuche decir y no pude evitar apoyarme en su pecho y soltar un gemido de placer cuando su cálido aliento toco la piel sensible de mi cuello.
- Si... Creo que será lo mejor - gemí por debajo tratando de evitar que mi mente se volviera papilla y me... Mejor dicho, nos dejáramos llevar de nuevo por lo que reuní todas mis fuerzas de voluntad y me aleje un poco de él.
Creo que este seria un viaje muuuuuuy largo.
*¿Y?¿Que les pareció este P.O.V de Edward? Tal vez tengan algunas dudas pero no desesperen como vaya avanzando la historia se van a ir aclarando, y sin más que decir, besos y nos leemos en el próximo cap.
