Capítulo 4: Una Nueva Alianza
Sub-Zero levantó la mirada hacia ella y firmemente le tocó el hombro un poco avergonzado pero trató de hacer que la princesa no lo notara.
—¿Por qué no cuenta con mucho apoyo en su reino? —le preguntó el ninja.
—No es eso, es sólo que desde que recuperé mi reino no pude juntar guerreros suficientes que luchen a nombre de Edenia y bueno no quise arriesgar a esos pocos que no están entrenados del todo —le respondió ella.
—¿Y en serio usted cree que sólo con su amiga logrará vencer?
Kitana bajó la mirada hacia los pies de Sub-Zero y de ahí miró al suelo, al parecer él le dejaba cierta duda al preguntar eso y viendo cómo estaban las cosas respecto a su pierna, no era muy común en ella pero empezó a sentir miedo, del que nunca se podía imaginar, ese asunto era muy serio hasta podría perder la vida y ¿qué sería de su madre, sus súbditos, su reino? Realmente se sentía atrapada en esa enorme angustia y en sus pensamientos cuando de repente fue interrumpida por el hombre que la llamaba por su nombre y le daba ligeras sacudidas en el hombro por el que la tenía.
—¿Se encuentra bien? Pero si le molesta todo lo que le digo puedo callar —le dijo Sub-Zero.
—Ah no te preocupes solamente me perdí un poco pero ya —Kitana le respondió.
—Bueno y ¿qué me dice acerca de lo que le comenté antes? —preguntó el ninja.
—Que has cambiado mi manera de ver las cosas, antes yo me sentía segura, en serio creí que Jade y yo seríamos lo suficientemente fuertes para hacerlo solas pero con lo sucedido hace horas, ya no lo sé —suspiró.
—Por un lado eso estuvo muy bien, que usted se crea capaz de lograrlo pese a los problemas como no tener muchos guerreros, pero realmente exageró un poco, sin ofenderla —le dijo delicadamente.
Ella solo arqueó una ceja y dio un suspiro seguido de una pequeña risa lo cual sorprendió al ninja.
—Si tienes razón, lo sé, pero bueno ya que se puede hacer —le respondió.
—No lo sé pero puede que los cuatro seamos más fuertes —dijo Sub-Zero con firmeza.
Kitana volteó a verlo con unos ojos de tal sorpresa y un poco de emoción pero más que nada incrédula, giró todo su cuerpo para quedar frente a frente con él y al instante posó su mano en el pecho del ninja azulado.
— ¿Los cuatro? ¿Me estás diciendo que se unirán a mí? —preguntó la princesa.
—Exactamente, es muy peligroso que sólo un equipo de dos se enfrente a cientos de ellos, aunque bueno cuatro tampoco es la gran cosa pero si es un poco mejor —respondió el guerrero.
—De verdad sería un honor que pelearan conmigo a nombre de Edenia, pero, ¿y Lord Raiden? ¿Qué no estaban con él de lado de la Tierra? —Kitana estaba algo confundida y al mismo tiempo deslizó su mano por el fuerte abdomen de Sub-Zero hacia abajo para dejar de tocarlo.
—Sí, pero usted necesita más ayuda princesa, la tierra cuenta con guerreros suficientes a diferencia de…
En ese instante Kitana lo miró con cierta ofensa y resentimiento aunque él no terminó de hablar ya que reaccionó antes de acabar de decir algo que insultara accidentalmente a la edeniana, ella simplemente le aparto la vista y movió la cabeza en signos de aceptación.
—Claro, tienes razón —dijo ella con seriedad.
—Discúlpeme no fue mi intención, de verdad, yo solamente trataba de…
—Y a por cierto, lo de hace rato fue porque me agarraron de sorpresa, no es que sea débil —respondió a la defensiva.
—Lo siento, a veces uno no piensa con claridad lo que está a punto de decir y la verdad estoy muy apenado con usted, por favor perdóneme —suplicó el ninja agarrándose la nuca.
—Oye, tampoco fue mi intención el haberte hecho sentir así, es solo que… mucha gente no confía en mí, aunque Jade y mi madre me dijeron que si yo siento lo contrario, ¡dudan de mí! —ella agacho la cabeza con una muy triste expresión en el rostro.
Sub-Zero la miró de nuevo y pudo notar su desanimada expresión, él solamente sintió su tristeza aunque fuera ajena, claramente sabía la gravedad de las cosas pues no era muy sencillo ganar en los torneos, pero éste era el definitivo, se vería si Shao Kahn se quedaba con Edenia y la Tierra ¡PARA SIEMPRE! O si dejaba vivir tranquilos y en paz tras su derrota, era complicado pensar en alguna estrategia para vencerlo ya que él era capaz de mandar una que otra emboscada para debilitar a los guerreros antes de pelear y eso fue comprobado unas horas antes.
La noche seguía resplandeciente, pues el mal rato ya había pasado y la lluvia se había calmado, era un poco extraño que se apreciara una noche así de bella en el Mundo Exterior ya que solo había estado en un ambiente de violencia y crueldad como ya muchos la conocían pero aquella vez fue una ocasión diferente.
En el refugio ya hacían los cuatro ninjas, Kitana había sentido unos fuertes dolores en la herida y decidió sentarse sin comentar nada a los demás ya que no tenía necesidad de hacerlo, ella creía que podía contener el dolor si ningún problema o que e ocurriera algo peor, era más el dolor en su conciencia al saber que dudaban de su capacidad para defender Edenia y eso era más intenso que la herida marcada en su pierna. Ella se encontraba sentada apartada de los demás, a veces necesitaba de la soledad para aclarar sus pensamientos ya que estar rodeada de atenciones e informes la estresaba un poco y su mente se llenaba de tantas cosas en que pensar, inhaló el frío aire y se recargó en una de las paredes sin apartar la vista hacia afuera.
Sub-Zero la observaba desde su lugar al parecer después de su pequeña charla ella no se encontraba tan segura como hace días pero que podía hacerse, solamente le hizo abrir los ojos a la dura realidad, sin embargo, corría por su mente un nuevo plan que era mucho mejor, pero no quería molestarla así que ella lo descubriría por sí misma en cuanto llegaran al torneo. Seguía el silencio entre los tres ninjas que estaban sentados alrededor del fuego solo que Sub-Zero estaba un poco más alejado de este ya que el calor no era de su comodidad, fue entonces cuando Jade comenzó a hablarle.
—Oye, Sub-Zero ¿tú piensas que el plan de Kitana fue muy exagerado? —pregunto la morena.
—Bueno quien soy yo para juzgarla, ella tuvo sus razones y son admirables, sólo está tratando de proteger a su gente —él respondió.
—Si está bien pero realmente fue una idea muy alocada y la verdad no le harán ni un rasguño al emperador ellas dos solas —comentó Smoke.
—Por eso precisamente quiero comentarte algo Smoke, nos uniremos a ella —dijo Sub-Zero.
—¿Qué? Pero, ¿y Lord Raiden? —preguntó aquel con algo de confusión.
—Estoy pensando en algo, tú no te preocupes por eso —le respondió muy seguro.
—¿De verdad? Me alegro que se nos unan, pero ¿ya lo sabe Kitana? —preguntó Jade sin hacer a un lado su emoción.
—Sí ya se lo dije, de hecho, fue estando con ella cuando tomé la decisión —respondió el ninja.
—Se los agradezco de verdad y bien iré a ver cómo esta Kitana —dijo la mujer de verde mientras se ponía de pie.
—Adelante, ve.
Jade sonrió a ambos y caminó hasta donde estaba su amiga, ambos hombres pudieron ver como se sentaba a un lado de ella y le tocaba el hombro, después se pusieron a hablar entre ellos.
—¿Y tú desde cuándo decides por mí? —preguntó Smoke algo alterado.
—Lo siento, pero ella necesita nuestra ayuda.
—Sí lo creo, pero ¿y Lord Raiden?
—No te preocupes, yo tengo algo en mente acerca de eso.
—¿De qué hablas?
—Sólo espera y lo verás.
A Smoke le daba cierta curiosidad lo que planeaba Sub-Zero pero no sintió la necesidad de seguir preguntando así que dejó las cosas como estaban. Prefirieron irse a dormir todos y Kitana se acomodó de tal manera que pudiera reposar su herida, Jade a un lado de ella pero con una distancia respetable y frente a ellas Smoke y Sub-Zero estaban acomodados de igual manera. Ya era él transcurso de la madrugada y de repente él guerrero de color azul abrió los ojos y lo primero que vio fue a la princesa edeniana, la cual dormía profundamente y uno que otro respiro de incomodidad por su pierna lastimada, Sub-Zero se percató de eso y dudo un poco pero al final se levantó y comenzó a acercarse a ella sigilosamente hasta que estaba parado justo frente a ella, él se inclinó y reviso la herida, fue realmente increíble lo que Reptile era capaz, ya habían sido demasiadas veces en las que se había enfrentado a él y al parecer ella también y jamás había causado tanto daño aquel sauriano ya que había aguantado sus escupitajos ácidos sin caer al suelo por uno de ellos. Al parecer Kitana iba recuperándose lentamente y Sub posaba la mirada en ella para asegurar que no tuviera algún otro mal estar hasta que decidió por fin regresar a su lugar y continuar descansando.
No tardó mucho en amanecer para continuar con su camino, comenzaron a despertar, la mirada de Kitana se encontró con la de Sub-Zero y no pudo evitar sonreírle aunque tenía la máscara puesta y le dio los buenos días, él hizo lo mismo y en seguida se puso de pie.
—Buen día ¿cómo amaneció usted? —pregunto él ninja
—Bien gracias —ella le respondió con una sonrisa.
—¿Y su herida?
—Mejor, en verdad agradezco tu ayuda te lo pagaré de algún modo —dijo Kitana.
—No se preocupe por eso, ya le dije que mi ayuda no tiene ningún precio —respondió Sub-Zero.
Ella realmente dudaba un poco en que él no le pidiera algo a cambio pues ya estaba acostumbrada a pagar por los servicios que le brindaran, pero no desconfiaría de quien le salvo en la noche anterior pues no podría pedirle algo tan costoso por así decirlo a cambio de su ayuda. A sí que solamente miro hacia el exterior sin preocuparse más por ese asunto, si en verdad quería que la apoyara debía confiar en él más que en cualquier otra persona. Jade se acercó a ella y luego miro hacia los hombres que venían tras ella y así apoyó su mano en Kitana para ayudarla un poco pero se negó e hizo una seña de que podía hacerlo sola, a Jade no le quedo de otra mas que acceder y dejarla ir por su cuenta.
—Kitana, ¿estás segura? —preguntó Jade un poco preocupada.
—Sí ya está mucho mejor, en fin, la herida es por fuera y si no podía caminar ayer era porque estaba fresca —respondió la princesa en un tono fastidiado.
—Como tú quieras.
—Bien, ya es hora de irnos, por favor no se aparte nadie con lo que sucedió ayer es de esperarse otra emboscada —dijo Sub-Zero al resto.
Así emprendieron su viaje hacia el templo de Shao Kahn, salieron de aquel refugio cambiando el suelo de piedra por el pasto húmedo y caminaron en dirección a su destino.
El aire era algo tibio en el Mundo Exterior pues estos cuatro decidieron tomar camino por la zona más tranquila ya que lo demás era caos y ruinas, Kitana ya conocía perfectamente la zona ya que cuando creía ser hija de Shao Kahn se alejaba un poco de todos e iba ahí porque quería despejar su mente o reflexionar un poco sobre los asesinatos que cometía, la mayoría de las veces no sentía culpa por satisfacer al hombre que creía ser su padre, pero después de conocer la verdad se atormentaba un poco. Aunque le llegó otro pensamiento a la cabeza, uno que le hizo sentir mucho mejor que era el de aquella persona que la hizo recapacitar y le apoyó para recuperar su reino, no negaba el deseo de que Liu Kang estuviera con ella aunque no podía hacer nada para saciarlo.
Así perdida en sus pensamientos y con la mirada baja seguía dando pasos hacia adelante sin darse cuenta de que Sub-Zero era ahora quien iba a su lado en lugar de Jade.
—Está muy callada y pensativa princesa, ¿ocurre algo malo? —preguntó sigilosamente.
Ella volteó a verlo de sorpresa y sonrió un poco.
—Nada en especial no te preocupes es solo que no pensé que el volver aquí me traería muchos recuerdos —ella le respondió con franqueza.
—Si comprendo, aunque después de todo usted pasó gran parte de su vida en este lugar —él le dijo sensatamente.
—Sub-Zero debo reconocer que después de lo que hiciste por mi te hace merecedor de mi absoluta confianza y te pido que por favor me llames por mi nombre y puedes tutearme.
—¿En serio? Bueno, me alegro de que confíes en mi tal vez es el mejor pago por haberte ayudado, no te defraudaré lo juro.
Dicho esto, el ninja apretó su puño y lo posicionó en su pecho, ella lo miró conmovida y prácticamente sonriente sin nada que decir se sentía también un poco apenada que se le concediera un privilegio de parte de uno de los guerreros con mucho prestigio, no supo que decirle, pero le urgía romper ese incomodo silencio que se había presentado entre ellos, sin embargo Sub-Zero lo tomaba con calma para él no era de que ella le pagara por su lealtad y ayuda incondicional. Él tenía un plan en mente, no era de que no se pudiera hacer no veía lo imposible para llevarlo a cabo. Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando un viento algo fuerte se presenció en aquel bosque, solo giro a su lado y veía como los cabellos negros de Kitana se alborotaban un poco y algunos se pegaban a su rostro y ella los quitaba con su mano el ninja no tenía idea del porqué se había quedado mirándola de esa manera pero regresó su vista al frente sin decir nada, curiosamente miró a los otros dos que venían juntos detrás de ellos y luego alrededor por si pasaba algo pero parecían ser los únicos en el sitio.
Pasaron pocas horas, se detenían un poco para descansar o beber agua del arroyo y siguieron caminando hasta que se sintió un ambiente de brutalidad y desesperanza oliendo también la sangre y saboreando las lágrimas de los esclavos.
—Estamos cerca, recuerdo lo que es vivir ahí —dijo Kitana con los ojos llenos de rabia.
—Si estás en lo cierto, por ahí se puede ver el templo de Shao Kahn, pero ¿vamos para allá directamente? —preguntó Jade.
—Bueno, Lord Raiden tiene un campamento para los guerreros aliados con él, está rodeando el templo hacia unos metros en el bosque —dijo Smoke.
—Vamos hacia allá —dijo Sub-Zero a los demás.
—Pero nosotras no estamos…
—Dije vamos, Kitana verás que las cosas mejoraran en cuanto nos encontremos con él —interrumpió el ninja de azul.
Ella no le dijo nada más ya que lo veía muy seguro de lo que hacía pero aun así sentía tanta curiosidad de saber lo que tramaba su nuevo aliado era un hombre misterioso, ella pensaba, sin embargo se ahorraba las preguntas para no tener una discusión o algo por el estilo. Al ver a los tarkatanes infestando en el reino decidieron pasar desapercibidos y de la manera en no ser descubiertos, aunque estaba prohibido que ellos les hicieran algo antes del torneo no querían tener un encuentro con esos seres tan repulsivos para ellos.
Era ya de noche y ellos llegaron a su destino, miraban a los guerreros entrenar y afilar sus armas, cuando Kitana reacciono de lo que estaba contemplando vio que se aproximaban hacia el dios del trueno y ella se detuvo por un momento pero Sub-Zero la jaló de su muñeca para que se encontraran con él.
Continuará…
Nota: Lo siento mucho por haberme tardado, pero existen esas crisis en las que se va la inspiración. No les prometo demorarme poco pero haré lo mejor que pueda. :D 3
