"Pide un Deseo"
Capitulo 3
Neville entro en el comedor y se sentó al lado de Seamus. A su vez, Theodore también hacía su entrada en dirección a la larga mesa de Slytherin para terminar junto a Blaise Zabini y Pansy Parkinson. Neville lo observó disimuladamente durante un rato, hasta que la voz del irlandés lo hizo reaccionar.
-Neville¿tú no estabas con Dean ¿Dónde lo has dejado?- preguntó el irlandés.
-Se fue a media tarde. Creo que regresó a la Sala Común.
-Que peligro.- exclamó Harry. A lo que todos lo miraron confusos.- Es que Ron también iba para allí. Y ya sabéis lo frío que esta el ambiente entre esos dos.
-Quizás sirva para que arreglen las cosas.- añadió Hermione.- La verdad es que ya me estoy cansando de todo esto. Parece que haya estallado la Guerra Fría en Gryffindor. Incluso las malditas serpientes se ríen de nosotros.
-Hermione¿acabas de llamarlos malditas serpientes? Esto es algo nuevo en ti.- se burló Seamus.
Hermione lanzó una mirada furtiva a cierta morena de la mesa de Slytherin, y, haciéndose la ofendida, dirigió toda su atención al plato que tenía enfrente de ella. Todos la miraron sorprendidos, pero pronto volvían a charlar tranquilos entre ellos. Los cambios repentinos de humor en la castaña ya eran algo con lo que estaban familiarizados los leones.
De repente, las puertas del Gran Comedor se abrieron y un apuesto pelirrojo hizo su entrada. Era alto y fuerte. Y muy atractivo. Por lo menos eso es lo que hacía pensar el hecho de que todas las chicas se girasen babeando al verlo pasar.
-¿Qué hace mi hermano aquí?- preguntó de repente Giny sorprendida.- ¿Y por qué se sienta en la mesa de los profesores?
En ese momento, el director Dumbledore se levantó y aclaró su garganta. Todos en el gran comedor quedaron en silencio.
-Como la mayoría ya deben saber, el profesor Hagrid va estar un tiempo ausente. Así que vamos a tener un profesor que lo sustituya hasta que pueda volver.- explicó mirando al semigigante.- Ahora dadle la bienvenida al nuevo profesor de Cuidado de Criaturas Mágicas, Charlie Weasley.
Al escuchar el nombre del nuevo profesor, hubo un revuelo entre los alumnos y todas las miradas se giraron hacía la mesa de Gryffindor. Giny bajo la cabeza con una sonrisa nerviosa.
-No nos habías dicho que tu hermano iba a ser profesor.- le reclamó Hermione a la pelirroja, mientras Dumbledore seguía hablando, aunque ya todos hubiesen dejado de escucharlo.
-Mierda.- masculló la chica no muy contenta con la idea de tener a su hermano como profesor.- A mi tampoco me lo había dicho nadie.
-Cuando Ron se entere…- rió Harry imaginándose la reacción de su amigo. Seguro que iba a poner el grito en el cielo.
-Hablando de Ron…- dijo el irlandés señalando a los dos chicos que entraban por la puerta.- Por allí viene. Y parece que han aclarado las cosas.
-¿No os parece que hacen buena pareja?- preguntó Neville inocente.
-Mejor que con aquel Slytherin seguro…- contestó Harry mirando a la mesa de las serpientes.
-NO.- gritó Seamus. Cuando se dio cuenta de que como lo había dicho, intento corregirse nervioso.- Bueno, quiero decir… nunca se han llevado muy bien.
-¿De quién habláis?- quisieron saber las chicas curiosas.
-De nadie, Herm.
-Si, ya… - exclamó la pelirroja no muy convencida mirando a Hermione con una cara que decía "hay que averiguar que nos esconden".- ¡Ey! Ron
-¿Ese de allí es Charlie?- preguntó sorprendido sentándose al lado de Hermione sin mirarla, mientras Dean se sentaba a su lado con una sonrisa.- ¿Por qué esta en la mesa de profesores?
-Va a sustituir a Hagrid.
-¿Y por qué nadie me había dicho nada?- exclamó indignado.- Solo me faltaba esto… Seguro que va a controlar todo lo que hacemos y luego le irá con el cuento a mama.
-Tu hermano será un buen profesor. Es un experto en la materia. No por nada trabaja con dragones.- dijo Hermione.- Y no te quejes que tú no lo vas a tener.
-Tú calla.
-Que haya paz.- cortó Harry antes de que empezasen otra vez a pelear. Esta vez parecía que el enfado entre esos dos iba a ir para largo.- ¿Así que volvéis a hablaros vosotros dos?
-Hemos estado hablando y hemos arreglado algunas cosas.- explicó Dean mandándole una mirada significativa a Ron.
-Bien.- bufó Harry.- Unos que se arreglan. Vamos mejorando.
Como respuesta, Ron y Hermione se miraron de reojo con mala cara, igual que Dean y Seamus. Neville y Harry negaron con la cabeza, exasperados.
Mientras, en la mesa de
Slytherin…
-No está nada mal el nuevo.- dijo Blaise mientras se llevaba un trozo de carne a la boca.
-Ya nos habíamos dado cuenta de que te gustan los Weasleys.- añadió Pansy con un tono burlón.- Mira que gustarte la comadreja esa… Aunque hay que admitir que el hermano no esta nada mal.
-Y tú que sabrás…
-Soy una chica… Somos expertas en estos temas…
-Tú eres tan experta en hombres, como yo en mujeres…
-A lo mejor no soy experta en hombres… Pero se que ese Weasley de hombre tiene poco.
-No puedes rebatirle eso, Blaise.
-Tú calla, Ted. Tú no eres el más indicado para criticarme. ¿Cómo puedes salir con ese patoso?
-No estoy saliendo con él.- contestó el moreno.- Y ya no es tan patoso. Y es más listo de lo que todos os pensáis.
-Longbottom es diez veces mejor que Weasley. Sobretodo con el cambio que ha hecho. Hay que reconocer que tienes buen gusto, Theodore.
-Gracias, Malfoy. Pero ni se te ocurra acercarte a él- añadió amenazante.- Es mío.
-Tranquilo, por mucho que haya cambiado, sigue siendo Neville Longbottom. Un Malfoy jamás se acercaría a alguien como él.
-Hablo el principito.- bufó Theodore.
-¡Dios!- exclamó Pansy.- ¿Qué os ha dado a todos con los Gryffindor?
-Eso debería decirlo yo.- dijo el rubio señalando hacía una castaña sentada en la mesa de los leones.
-¡JA! Venga ya, Draco. Si tú eres el peor de todos. No nos engañas. Todos sabemos que estas coladito por los huesos de nuestro querido héroe.
-No me hagas reír, Blaise. Tengo mejor gusto que eso.- Draco miró hacía la mesa de Gryffindor discretamente. Se fijo especialmente en cierto chico moreno, con gafas.
-Lo que tú digas.
Potter levantó la vista en aquel momento. Sus ojos se cruzaron por un instante. Unos preciosos ojos esmeralda… El Gryffindor lo miraba retadoramente. Draco le sonrió de aquella manera propia de él.
-Es bastante difícil creerte cuando no dejas de mirarlo.
-El leoncito tiene ganas de jugar.- rió malicioso el rubio ignorando el comentario de la chica.
-Y la serpiente no se queda corta. – bufó Blaise.
-¿Me lo vas a contar o no?
En el dormitorio de los chicos de Gryffindor, Harry intentaba sonsacar información a su mejor amigo. Estaban, ambos, tumbados en la cama del pelirrojo.
-No hay nada que contar.
-No te hagas el tonto. Sabes a lo que me refiero. Te conozco, Ron. Se que ha pasado algo. He visto tu cara cuando has llegado al comedor. Y también la de él.
-Bueno, algo pasó.- confesó finalmente algo cohibido.
-Vas a contármelo de una vez.- ordenó curioso.
-Hablamos…
-¿Y?
-Y… Bueno, nos besamos y…
-¿Os besasteis?- preguntó sorprendido. No era lo mismo imaginarse que algo había pasado, que saberlo de cierto. – Pero…
-Quería saber que se siente… Íbamos a… ya sabes… pero al final no pude. Al principio estaba dispuesto a… - a esas alturas la cara de Ron estaba completamente roja.- Que no se que me pasó. De golpe, Dean estaba delante de mí y me lance. Pero después…
-Entonces… ¿estáis saliendo o algo?
-No. No se.- confesó confuso.
-Y ¿lo de Zabini?
-Lo de Zabini es tan… como decirlo… Irreal. Además, por muy bueno que este, sigue siendo un Slytherin... El mejor amigo de Malfoy…
-A lo mejor no son tan malas personas como pensamos.- añadió Harry.- Si les diéramos una oportunidad, quizás…
-Malfoy y buena persona son cosas que no pueden ir en la misma frase.- dijo Ron como si se tratase de algo totalmente evidente.- De todos modos… Zabini nunca se fijaría en mi. En cambio, Dean es…
-… es algo seguro.
-Sí. Y le gusto. – Indicó.- Y eso ya es mucho.
-No está bien esto que haces.- dijo comprensivo.- No puedes jugar con Dean de esta manera. No puedes utilizarlo solo porque no puedes tener a quien quieres de verdad.
-¿Y qué hago?
-A mi no me lo preguntes, Ron. Tienes que aprender a tomar decisiones por ti mismo y hacerte responsable de ellas.
Ron miró a Harry ofendido por lo que sus palabras significaban. Pero en seguida su cara cambio a una de pena al darse cuenta que su amigo tenía razón. Seguía siendo el mismo niño irresponsable e impulsivo que había entrado en el colegio siete años atrás.
-Tienes razón.
Neville guardó los pergaminos y la pluma cuando terminó de hacer la última redacción que le quedaba. Le dio las gracias a Hermione por ayudarlo y se levantó hacía donde estaban sus amigos sentados. Dean había vuelto a hablarle a Seamus. O eso pareció hasta que el irlandés se levantó hecho una furia.
-Haz lo que te de la gana… Pero después no me vengas a mi llorando.- dicho eso, salió corriendo hacía las habitaciones.
Indeciso, se acercó a Dean que observaba el lugar por donde había desaparecido su amigo.
-¿Os habéis vuelto a enfadar?
-No se porque se ha enfadado ahora.- contestó confuso.- No he dicho nada para que se pusiera así. Lleva unos días que se comporta muy raro conmigo.
-Debe estar molesto porque dejaste de hablarle.
-El que debería estar molesto soy yo.
-Deberíais hablar los dos. Hace mucho que sois amigos. En estos seis años no os habéis separado ni una sola vez. No podéis dejar escapar vuestra amistad por una tontería como esta.
Neville se levantó y lo dejo allí pensando. Le dolía ver a sus amigos peleados. Sabía cuanto se apreciaban entre ellos. Durante mucho tiempo, hubiera jurado que entre los dos había algo más que amistad... Aunque quizá estaba equivocado y veía cosas donde no las había.
Subió al dormitorio. Había sido un día agotador y tenía ganas de relajarse. Dio las buenas noches a sus compañeros y se tumbó en la cama tras cambiarse de ropa.
Recordó la conversación con el slytherin. Theodore se había abierto a él y le había contado cosas que solo sus amigos más cercanos conocían. Eso le hacía sentirse muy bien. Le hubiera gustado que la tarde no hubiese terminado nunca y que se hubiesen podido quedar allí, los dos juntos, eternamente.
Se pasaba las horas pensando en él. No se lo podía sacar de la cabeza. ¿Le pasaría lo mismo a él? No, seguramente no. Aunque… pensándolo bien, todo hacía pensar lo contrario. ¿Debería intentar algo¿O debería esperar a que el otro hiciera algo?
"Que complicado es esto del amor", piensa confuso. "Deberían enseñarnos en los colegios lo que hay que hacer, en vez de tanta historia que a nadie le interesa…"
Mejor esperaba.
Mientras pensaba en todo ello, escuchó como Dean entraba en la habitación y se metía en su cama. Por el ritmo de las respiraciones, supo que los demás ya estaban dormidos. Al poco rato, Neville caía en los brazos de Morfeo.
Salió a los jardines. Estaba chispeando y la mayoría de los alumnos se habían quedado en el interior del castillo. Pero él había preferido salir a dar una vuelta. Se acercó al lago. Allí estaba él. De pie, con la lluvia mojándolo. Se veía hermoso.
Neville fue directo hacía el otro, quedando a pocos centímetros de él. Ambos se miraron profundamente. Los ojos negros brillaban de pasión. El moreno alzó su mano hasta su rostro y lo acarició delicadamente. Sus rostros empezaron a acercarse poco a poco. Sus labios estaban a escasos centímetros de tocarse…
Y, entonces… un fuerte trueno se escuchó, rompiendo el romántico momento.
-Mierda.- escuchó que decía alguien mientras abría los ojos.
Miró a su alrededor. Todo estaba oscuro. Aquel ruido no había sido el de un trueno y tampoco estaba en los jardines del colegio. Y mucho menos estaba acompañado por él. Estaba solo, en su cama. Y ese ruido…
Fijo la vista en una figura borrosa que se veía al otro lado de la habitación. Reconoció a Harry. Estaba tocándose la rodilla derecha y poniendo bien el baúl con el que seguramente acababa de chocarse provocando ese ruido que lo había sacado de aquel hermoso sueño.
Vio como Harry miraba a su alrededor para asegurarse que todos seguían durmiendo, sin notar que él se había despertado. Se puso la capa de la invisibilidad encima y desapareció.
Neville estuvo tentado de levantarse y seguirle. La actitud de Harry le parecía extraña. Algo escondía. Aunque pensandolo mejor… era algo típico del moreno desaparecer por las noches. Mejor se quedaba durmiendo y esperando poder volver al sueño que acababa de dejar.
Y así, son una sonrisa tonta, volvió a dormirse ajeno de lo que pasaba en una pequeña aula de las mazmorras.
-Malfoy
-Potter
Una sonrisa juguetona se formo en los labios del Slytherin a la vez que el moreno se abalanzaba sobre él besándolo ávidamente.
-No tengas tanta prisa, leoncito. Tenemos toda la noche para los dos solos.
Continuara...
