Notas de la autora: ¡Hola a todas! Aún no me he presentado como se debe, cierto? Mi nombre es Melody, y estoy muy feliz que haya alguien que pierda su tiempo leyendo mi historia jejejej. Solo la hice para mejorar mi Español (bueno, y también porque me encanta Kaneki claro) Estoy muy feliz por los comentarios, y gracias por poner esa historia en los favoritos. Ella no va a ser muy larga, y sé que Kaneki casi no aparece en ese capitulo, pero les pido paciencia, porque mi pereza de escribir puede ser tremenda.

Besos y que tengan una buena lectura. DEJEN SUS COMENTARIOS AL FINAL! Porque la Melody estará super ultra contenta, okay?


Cap 3— desconocido

"Algunas historias no tienen otra alternativa que ser trágicas. Y llorar por ellas no van a cambiarlas."

Había demasiada luz además de voces estridentes sonando en el oído de Gabriella. El dolor se había ido, así que probablemente ya estuviese haciendo efecto los medicamentos inyectados directamente por su vena, afectando su sistema nervioso y impidiendo que se moviese por cuenta propia. No veía con claridad, pero supo que estaba en el ala de operaciones por los ruidos de las maquinas a su alrededor. Nunca en su vida había sido operada, pero tampoco pensó que se sentiría feliz de hacerlo.

"!ESTABA VIVA!" Esas palabras antes tan lejanas ahora sonaron en su oído maravillándola por completo antes de caer inconsciente por segunda vez.

Había sido un largo día.


Una mano fría tocó las mejillas de Gabriella despertándola lentamente. Ahora si podía ver, pero le dolía todo el cuerpo, sentía como si la hubieran dado la paliza de su vida ( y que de verdad la dieron). Lo primero que vio fue el insípido techo de la habitación en que estaba, nunca le gustó los hospitales, pero hacia gracia porque estaba estudiando medicina. Luego miró su brazo viéndolo todo vendado lo que la preocupó un poco, y por ultimo se encontró con unos claros ojos amables dándola la bienvenida.

— Al fin despertaste pequeña.— un señor adorable con canas la saludó sonriendo amablemente.

—¡Kanou sensei!— Gabriella intentó reincorporarse pero no pudo, Kanou la volvió a acostar rápidamente. Él se veía animado, como siempre lo hacia en la universidad. Pero Gabriella no se sentía así, sino que al contrario, estaba avergonzada de haberlo molestado.— Lo siento, Sensei. ¿Te estoy molestando otra vez, cierto?— Bajó la cabeza avergonzada. Antes era en la universidad, y ahora aquí. Digamos que ella era un poco torpe en clase, y Kanou sensei siempre la salvaba.

—No digas tonterías, no me molestas para nada. Y además, los médicos no encontraron ninguna identificación suya y por eso me llamaron.— sonrió apartando la mirada.— Me tenias muy preocupado, ¿como te pasó eso?

Gabriella lo miró pensativa. No se acordaba muy bien de lo ocurrido, pero, jamás se olvidaría de aquellos malditos Ghouls. Gracias a Dios ellos ya están muertos ahora.

Miró a su cuerpo cuidadosamente, y como vio que Kanou sensei aun esperaba una respuesta cambio de tema, no debería decirle sobre los Ghouls a Sensei, eso era trabajo de los CCG y tampoco quería ponerlo en riesgo por hablar demasiado.

— ¿Y mi cuerpo? ¿He roto muchas costillas, sensei?— Él sonrió dándose cuenta de lo que yo estaba haciendo y me siguió el juego.

—Tranquila, no has roto ninguna. Pero si están muy fracturadas, por eso debes tomar más calcio, señorita. — La reprendió.— Debes dejar ese vendaje unos cuantos días más, okay? Te dolerá mucho en la zona de la barriga, pero te medicaré unas cuantas cositas que alivian el dolor.

—¿Y mi brazo?— preguntó viendo que Sensei se ponía serio de repente. Eso la molestó.— ¿Hay algún problema con El?

Sensei no respondió, y eso no era nada bueno. ¡DIOS! ¿Porque solo le pasaba cosas malas a ella? ¿Había sido alguna perra roba maridos en su vida pasada? Primero, no supieron identificarla, lo que significa que algo ya no iba nada bien en aquel hospital. Segundo, parecía una momia toda vendada y adolorida. Y ahora algo no iba bien con su brazo, ¿Qué mierdas le estaba pasando? ¿Qué broma era esa? ¿Y ahora como coño encontraría un trabajo en su estado? ¿Pidiendo limosna en la calle?

—¿Y mi brazo sensei?— volvió a preguntar insistente.

— La herida fue más profunda de lo que pensábamos.— comenzó.— Fue tan profunda que casi cortó por la mitad los ligamientos de los nervios de su mano.

— ¿Qué me estás intentando decir, sensei?— le miré totalmente seria.

— Que no tendrás control de sus dedos. Probablemente jamás pueda volver a moverlos por ti misma, es decir, se moverán, pero por impulsos de su sistema nervioso. Tú no tendrás control sobre ello aunque lo intentes. — se movió incomodo en la silla antes de continuar.— La mejor opción seria amputarlos, pero si lo hiciéramos tendríamos que quitar la mitad de su brazo, hasta donde esta el nervio problemático. Es la única solución.

Gabriella no respondió, quería llorar pero se contuvo. No estaba preparada para responder esa pregunta. Era demasiado asustadora. ¡JODER! ¡PERDERIA SU BRAZO!

¿Y sus padres como lo tomarían? No, ellos no deberían saberlo, por lo menos no ahora, ella arreglaría el problema.

— ¿Aun podré utilizar mi brazo normalmente aunque mis dedos estén así?— Pregunté intentando no llorar.

—¡S-si!— respondió.— pero es más recomendable que no lo hagas, Gabriella. Además necesitamos contactarnos con sus padres para saber que piensan.

— ¡No!— Gritó automáticamente.— Mis padres no tienen nada que ver con eso. Accidentes pasan, y yo puedo con ello sola.

—Gabriella-san….yo no puedo….

—¡¿Por favor?!— imploró como si toda su vida dependiera de ello. No quería preocuparlos, eso era lo minino que podía hacer. No quería ser egoísta nunca más, ella podía aguantarlo todo sola, eso era lo que debía hacer.

Al final Kanou sensei aceptó guardar su secreto. Él era una buena persona, o por lo menos fue lo que siempre ha parecido. Hablaron un rato más antes de Gabriella caerse dormida por el cansancio otra vez.

En total se quedó 48 horas en el hospital antes de poder salir. Y por increíble que parezca ninguno de la CCG apareció para interrogarla, cosa extraña.

Las enfermeras entregaron sus ropas junto de sus pertenencias como: coleta del pelo, zapatos y su bolsa aplastada con el Ramen dentro. ¿Pero y su cartera? ¿Dónde estaba?

— Perdona, enfermera. Pero falta mi cartera con mis llaves.— dijo moviéndose lentamente, le dolía mucho las costillas como Kanou sensei había dicho que dolería, y después tendría que comprar los medicamentos en la farmacia, pero sin su cartera estaba jodida.

— No había ninguna cartera y llaves contigo, señorita.— Aclaró la enfermera con una sonrisa. Ahora entendía porque nadie sabía quien era ella. Su salvador al fin e a cabo terminó por ser un ladrón. Fue salvada por un ladrón, increíble. Sonrío por la mala suerte que tenia.

— Bien, no pasa nada.— Dijo yéndose del hospital con una falsa sonrisa. Pensaría con más claridad en casa.— ¡Sayonara!

—¡Sayonara!


— ¡Suerte que el hospital es cerca de casa!— caminó sintiéndose muy cansada. No tenía dinero para comprar los medicamentos y ahora tampoco tenía su documentación. ¡Perfecto! ¿Qué haría ahora? ¿Pediría ayuda a los papis para que arreglasen las cosas como siempre lo hacía? No…ella encontraría otra forma.

La casera estaba demasiado distraída hablando con otra señora que ni se dio cuenta de que Gabriella estaba herida, y que hacia más de 24 horas que no volvía a casa. Pero dio de hombros,¿ quien se preocuparía con ella de todas las formas? Solo era una estúpida obesa que casi fue comida por Ghouls, y que ni siquiera los de CCG se dignaron a irse al hospital para hacerles preguntas. Era invisible.

Movió su brazo aun vendado mientras subía las escaleras lentamente. ¡Che! Y ahora tenia la carga de tener una mano inútil.

Cuando en fin llegó a su piso con las llaves de repuesto lo primero que hizo fue echarse en el colchón que la aceptó de brazos abiertos. El impacto hizo que le doliese la barriga como el infierno, pero las lágrimas que bajaron de sus ojos no fueron por eso, o no solo por eso.

Tocó su brazo izquierdo apenada mientras las lágrimas bajaban. Estaba jodida, deprimida, dolida y en estado de shock. No tenia dinero, y nadie la aceptaría en un trabajo con el brazo en ese estado.

Después de un largo tempo acostada se durmió. Pero volvió a despertarse con el ruido de un rayo, estaba lloviendo. Se levantó y cerró las ventanas para no mojar sus libros y mangas y por ultimo se fue a la cocina preparar Ramen, o por lo menos lo que quedó del Ramen aplastado en la bolsa.

— Bien, no se ve tan malo. — lo calentó en el microondas y se fue a su pequeño comedor. — ¿ Qué?— soltó el ramen rápidamente sobre la mesita cuando vio su cartera al final de ella.— ¿Eso es algún tipo de broma?— la abrió lo más rápido que pudo porque desgraciadamente no podía mover su mano izquierda. Revisó todo detalladamente pero por increíble que parezca todo estaba perfecto. No falta ni siquiera un céntimo de sus monedas, y su DNI y pasaporte estaban intactos.

Pero después del alivio apareció el miedo. ¿Quién puso eso aquí? ¿Cómo entró en su casa? ¿Cómo sabia su dirección? Eran tantas las preguntas que no se había dado cuenta de la pequeña hoja de papel en el suelo.

Cuando la notó no tardó en leerla. Pero para empeorar sus miedos no decía nada más que:

"Si sigues con vida, acuérdate que es gracias a mi. ¡Cuento con su ayuda!

Kaneki Ken"

Entonces la hipótesis de que su salvador fuese un ladrón no era del todo cierta. ¿Un acosador, talvez? Pensó nerviosa, hasta entrar en acción. Probablemente ese tipo había cogido las llaves y haya abierto la puerta por si mismo. Era más que obvio. Y tampoco devolvió las llaves, ¿quizás volvería?

Y con eso se puso acción, lo primero que hizo fue hablar con la casera. Bajo lo más que pudo por las escaleras y tocó su puerta. Pero la muy bruja no se veía muy contenta cuando abrió la puerta y se encontró con Gabriella.

— ¿Pero que te ha pasado, querida?— preguntó por cortesía pero de verdad no le importaba. Gabriella sabia que solo le rentó aquel piso porque nadie lo quiso, era el peor que había por allí, y necesitaba del dinero, aquella vieja.

Por un momento pensó en decirle la verdad, pero era bien probable que aquella bruja la echase de allí con la excusa de que ella pudiese haber sido infectada por los ghouls o algo así. De todas no debería arriesgarse.

— Me caí de las escaleras.— dijo tranquilamente mirando profundamente a la vieja.— Y por cierto, ¿alguien entró en mi piso?

—Déjame ver….¡Si! Fue un niño de tu misma edad. Dijo que era su amigo suyo y que quería devolverle la cartera, en un momento dudé pero como tenia las llaves de su casa…

—¿Cómo era?— preguntó molesta.

—¿Cómo era? Bien….era más alto que usted. Su pelo era blanco e iba bien vestido. Parecía tener algo de prisa también, no tardó mucho en su casa. Parecía un buen tipo.

— ¿Eso es todo?

— Bueno, si. ¿Es tu amigo, no?

—Eh….si, mi amigo.

"¡Amigo mi trasero! "pensó asustada. Antes de volver a su piso.


Dos semanas enteras se pasaron. Gabriella dejo de utilizar el vendaje en la barriga pero su brazo izquierdo seguía igual de malo. En todo momento estuvo atenta sobre ese tal Kaneki, tenia miedo que en el medio de la noche entrase en su casa y la matase o lo que sea que hiciese. Pero no, no apareció ni siquiera una vez. Y la casera probablemente no estaría de acuerdo en que cambiase la cerradura de su casa.

Con el tiempo se quedo más tranquila, llamó a sus padres para decir que estaba bien, pero no dijo sobre lo del brazo, no valía pena preocuparlos con sus problemas. Con las tardes libres hizo unos cuantos currículos para distribuirlos alrededor del distrito 20 pero aún no los había fotocopiado siquiera.


Anónimo pregunta a Dark Wings: ¿Por qué proteges tanto a los Ghouls?¿Es que acaso no los odia como dice en tu blogger?


Gabriella suspiró ya cansada de responder a esas estúpidas preguntas. La gente podria ser muy estúpida cuando quiere.


Querido anónimo, si aún no lo sabes debo aclarar que los odio con todo mi ser, y no los protejo en absoluto. Casi me muero en las manos de un Ghoul, así que solo yo sé cuanto no los soporto. Son criaturas que comen carne humana, es decir, la nuestra sin rencor. Somos su único e indispensable alimento. ¿Pero, no somos parecidos a ellos? También nos alimentamos de otras criaturas sin rencor algún, también incluso practicamos canibalismo con nuestra propia especie! ¿Si ellos son monstruos, que somos nosotros? ¿Ángeles? Por favor seamos más realistas.

Yo sé que todos son unos monstruos y que debo estar apartadas de ellos a toda costa, pero….ellos a igual que nosotros necesitan vivir y harán de todo para hacerlo.

Al fin y a cabo nos parecemos no crees?


Ginbell pregunta a Dark Wings:¿Es posible que un Ghoul tenga una relación amorosa con un humano?

No lo creo. ¿Tú serias novia(o) de un pollo frito? no, creo que no. Llegaría en un punto en el que tú no podrías contenerte y le darías un buen bocado. Te sentirás apenada en un principio pero hasta entonces ya habrá sido demasiado tarde.


Gabriella sonrió. Se tranquilizaba cuando escribía en su Blogger. Se sentía casi….completa. Pero eso cambió cuando alguien tocando en su puerta a las doce y media de la noche.

Ella pensando que quizás fuera la casera la abrió, pero por desgracia no lo era.

— ¿Quien eres tú?

— El chaval que te salvó y que ahora necesita ayuda.— dijo entrando rápidamente en el piso con un hombre en brazos lleno de sangre.

Si, los días tranquilos de Gabriella habían llegado a su fin.