N/A: Por fin el 4to capítulo. Esta semana me voy de vacaciones, pero voy a tratar de subir la mayor cantidad de capítulos antes de irme. Así que, disculpen si no actualizo.

Disclaimer: Danny Phantom no me pertenece, es propiedad de Butch Hartman y Nickelodeon.


CAPITULO 4
El Encuentro

Ya de noche, Danny, Tucker y Sam, estaban sentados en el sofá apreciando aquella fantástica película. Ya llevaban treinta minutos. El frío y la oscuridad de la noche hacían un ambiente más llevadero. Sam estaba sentada en el medio, Tucker en la izquierda y Danny en su derecha. Los tres, cada tanto, suspiraban junto con los protagonistas.

"Esta película es fenomenal" decía Danny "nunca pensé que sería tan… excelente"

"Pues empieza a pensarlo, viejo"

Aquel era un momento que todos, incluyendo a Danny, estaban disfrutando. Ni siquiera se habían fijado en que les hacía falta el maíz inflado.

Un gran tintineo y un parpadeo de luces lo alertaban. Ya estaba cerca. Sí, se acercaba a aquella gran fuente de energía fantasmal. ¿Qué podría ser tan, pero tan, fuerte? Debería de ser un fantasma muy poderoso. Él había llamado a aquel niño para absorberle su energía. En minutos se repondría, de todos modos. Iba caminando por las calles como un lunático. Parecía como si temblara. Y murmuraba constantemente cosas como "Fantasma, fantasma, fantasma" o "Debe estar aquí, aquí, aquí". Ahora, más que un humano extraterrestre, parecía una bola de nervios. Tenía un pequeño tic en su ojo izquierdo. En eso, una mujer de mediana edad, se le acercó.

"Disculpe, señor¿se siente bien?"

"¿Sentirme bien¿Bien¿Qué clase de pregunta es esa?"

John temblaba constantemente y hablaba todo rápido y pegado. Como si no hubiera puntos, ni comas. Como si las palabras fueran todas una.

"Si quiere yo podría acercarle a una clínica"

"No, adiós"

"Pero-"

"¡NO NECESITO TU PIEDAD, MISERABLE HUMANO!"

La mujer lo miró con cara sorprendida. Ahora, más que un pobre hombre enfermo, le parecía un asqueroso psicópata. La señora se alejó indignada de aquella muestra de maltrato. John, por otro lado, quería aquel poder. No, no lo quería, lo necesitaba. En solo cuestión de segundos, empezó a imaginar a aquellos que lo rodeaban como sus sirvientes. Después de todo, solamente en un par de horas¡no! De minutos… serían sus vasallos. Empezó a reír a carcajadas. Justo delante de él, se hallaba la fuente de poder.

Danny hurgó por la gran fuente, pero no había nada. No podía despegar los ojos de aquella película.

"Sam, creo que tienes que preparar más maíz inflado"

"Si, páusenla, yo tengo que ir al baño" dijo Tucker.

Sam tanteó el control, y luego pausó completamente la película. En instantes, Tucker desapareció de los ojos de los dos amigos.

"Bueno, no tardaré"

La chica dio media vuelta y desapareció por el marco de la puerta. Danny estaba sólo. Bostezo tranquilamente mientras de tapaba la boca.

John recibía aquella señal de casa de los Fentom. Según lo que había escuchado por ahí, era que los Fentom se especializaban en investigaciones de fantasmas. Deberían tener una bodega llena de aquellos seres. John sonrió. Por fin, habría absorbido los poderes de todos los fantasmas de Amity Park y sería fuerte. Muy fuerte. Podría conquistar el mundo entero, y así, con solo un movimiento de su mano, los humanos harían todo lo que él querría. Sería genial. Podría lograr su cometido en aquel lugar. Tal vez hasta armar colonias y formar su propia religión. Sería una invasión, una verdadera invasión. Sus ojos, en vez de reflejar furia y odio, ahora reflejaban oro y poder. "¡Basta de cháchara!", se dijo, "es hora de entrar".

Danny podía oír como Sam preparaba el maíz. Por otro lado, Tucker no emitía ningún sonido. Hasta parecía estar muerto allí dentro. El joven suspiró. Se sentía completamente agradecido con sus amigos. Ellos habían estado ahí cuando él los necesitaba. Eso representaba algo significativo, tanto para él, como para todos. Su mente ahora era una laguna de pensamientos. Por algún extraño motivo, le dolía fuertemente la cabeza. Un sonido arriba lo alertó. Danny dirigió su mirada encima de las escaleras. 'Se debió de caer algo', pensó. Un sonido más fuerte captó su atención. El muchacho subió lentamente las escaleras. En eso, empezó a percibir un olor fuerte, y fuera de lo común.

"¿Hola¿Tucker, eres tú?"

No, ese no era Tucker. El fétido olor provenía de su habitación. Con paso cauteloso, Danny se dirigía a su alcoba. A medida que se iba acercando, el olor era cada vez más, y más fuerte. Lentamente abrió la puerta. "Que tonto", se dijo, "dejé la ventana abierta". Se aproximó para cerrar la ventana. Las cortinas bailaban al compás del viento. En eso, una voz detrás de él lo alertó. Danny supo al instante de quien se trataba.

"Tú debes de ser 'el chico fantasma'. Oí mucho acerca de ti" decía la profunda y carrasposa voz.

"Tú debes de ser John McLein"

"Muy bien, démosle un punto al fantasma. O te quedas quieto, Fentom, o te disparo"

Danny estaba en verdaderos aprietos. ¿Cómo solucionaría aquello? De repente, empezó a sentir un calor en todo su cuerpo, que lo invadía, aprisionándolo.

"No me hagas daño"

"¡Ja, ja! Todavía no. Por el momento, te necesito"

"¿Ah, si?"

Rápidamente, Danny dio media vuelta y golpeo la mano de John con una patada. Éste soltó el rayo, haciendo que caiga al suelo. Danny aprovechó aquella oportunidad para transformarse. Ahora, era un fantasma completamente invisible para el ojo humano. Pero John, no era humano.

"¿Dónde estas, Fentom?"

"¿Acaso no me ves, Mclein?"

"Sal de donde estes, pequeño mocoso"

John sabía que Danny estaba detrás de él, pero prefería seguirle un poco la corriente. Lo podía ver, pero se hacía el indiferente. Quería jugar un poco más.

"¡Aquí estoy, Johnny!"

Aquel fue un momento muy confuso, donde pasaron muchas cosas. Danny, que estaba detrás de John, fue volando por delante para golpearle, pero John fue más rápido y disparó a tiempo. Por suerte, no logró absorber todas sus fuerzas, pero lo debilitó. El joven fantasma cayó rendido delante del ser. Danny estaba inconsciente.

Continuará...