Lamento haberlos hecho esperar tanto por este fic, pero es que tengo problemas de Internet, i de tarea… pero no se preocupen, la terminé . Ahora espero disfruten otro capitulo de este fic espero no me cause malos comentarios por ser basado en una tragedia tan real y dura que nos hace pensar que la vida, es tan frágil como una cascara de huevo. No se sabe lo que puede pasar, pero simplemente pasa.


Esta parte de la historia tambien será relatada por Manny, quien nos contará como se sintieron esas horas de…

Desolación

Lentamente, comencé a sentir el viento que me movía el cabello, la arena que sentía que parecía una suave almohada aún cuando sea dura, era más blando que una roca. Podía sentir una suave brisa que me refrescaba como una zambullida en aguas de un glaciar, Pero nada llamó más la atención de mis sentidos que un glamoroso olor proveniente de una persona, mis ojos siempre permanecían cerrados, ni siquiera sabía si estaba soñando o no, pero de lo que estoy seguro, era que el olor si era real. Mi sentido del olfato nunca fue tan bueno, ni placentero, que podía sentir como si volara, como si flotara en algodón de azúcar, mientras nevaba helado. Tantos pensamientos de sabores tan gloriosos despertaron mi apetito, y en consecuencia, a mi.

Abrí los ojos de par en par, con gran dificultad. Los parpados se me cerraban por si solos y en cuanto los lograba abrir, el mismo sol me obligaba a cerrarlos. Es imposible no cerrar los ojos cuando uno ve al sol, mucho menos apenas despertando. Aunque mis ojos no se podían abrir, comencé a oír, comencé a oír los hermosos sonidos que causaba ese enorme océano tan bien escondido que ningún humano podría disfrutar de ver ni estar, era como un lugar prohibido para los mortales. Se podía oír el sonido de las olas, y las gaviotas que estaban tan cerca de donde yo, que no pudieron evitar pisarme. A pesar de que no tenían garras afiladas ni nada por el estilo, sus patitas eran como un tenedor sobre mi pecho. Moví mi cabeza para espantarlas, lo que funcionó, pero no me favoreció ya que el susto hizo que me clavaran con fuerza sus patas antes de marcharse, hiriendo ligeramente mi pecho. Ese fue el primer sonido que me disgustó, el de las gaviotas espantadas.

Cuando aún no podía abrir los ojos a causa del sol, volví a oler ese olor que me había despertado, que había despertado mi sentido del olfato super desarrollado, y me hizo imaginarme en una nube rosada de azúcar, sobre un océano de chocolate, y gaviotas de merengue volando sobre él. Pronto reconocí ese olor, y me di cuenta de que era algo mucho mejor que cualquier océano de chocolate, era el inconfundible e irresistible olor de la diosa con océanos en los ojos, y dos soles rojos sobre su mágico cabello azul profundo. La imagen que comenzó a formarse en mi cabeza de una chica que era definitivamente la más hermosa de todas, con la piel dorada y resplandeciente como el sol, pronto se trasladó a mis ojos cuando por fin los abrí y vi una figura tan hermosa que le sería irresistible hasta al más desinteresado de los hombres, de repente sentí como mi mundo se vio encadenado a ella, ya que pronto comencé a recordar que toda mi vida la viví junto a ella, y que me encontraba en ese hermoso océano, lamentablemente rodeados de seguramente malvadas personas sin corazón, gracias a ella, seguramente seríamos las únicas personas en ver ese hermoso paisaje, donde el mar era tan calmo y hermoso, que las aves volaban pacíficamente sobre el, que parecía increíble que esas aguas fueran tan peligrosas que parecían arenas movedizas, pero de mar.

Me levante por fin, y contemplé el lugar en donde me encontraba con tanta sorpresa, que me resultaba increíble pensar que había llegado aquí por accidente, y que hace tan solo unas horas, me encontraba en mi casa, con una intensa preocupación por Frida que me carcomía por dentro. En cambio ese lugar tan pacifico, cambio mi punto de vista de la vida casi por magia. Comencé a creer, que la vida en la que vivía tan solo ayer, no era nada más que lo que la gente quería que yo hiciera, estudiar, trabajar y vivir las injusticias de los demás, lo único que me agradaba de esa vida era el ayudar a la gente que me necesitaba, pero nada más. Mi padre me obligaba a ir a la escuela, una escuela que ni siquiera valía la pena aprender aún si me hubiera esforzado, y para que, para que cuando crezca tenga que preocuparme por mis hijos y tener que obligarlos a asistir a una escuela mediocre para mantenerlos vigilados a ellos al mismo tiempo que vigilaba la ciudad. ¿Por qué no podría tener una vida como esta, en una tranquila playa lejos de los problemas de la vida como la preocupación y el maltrato, tal vez porque era yo quien los combatía, quien se encargaba de dedicar su vida a la de otros que a veces, ni siquiera la merecían? No se puede decir que no me divirtieron las millones de travesuras que había vivido, es solo que, el crecer borra la infancia, es algo tan injusto. ¿Por qué cuando crecemos nuestra infancia desaparece? Otra pregunta era por que no podíamos vivir la vida que teníamos, con las personas con las que convivíamos en un lugar como este, Donde el lugar era tan hermoso que podía cambiar a alguien como lo hizo conmigo, estaba seguro que hasta Sartana preferiría dejar el crimen para contemplar un despertar como el que estaba viviendo.

Al despertarme por completo y haber terminado de apreciar la obra de la naturaleza, vi a Frida quien seguía completamente dormida y decidí dar una vuelta y observar donde estábamos, y si estábamos seguros. Vagamente, caminé por la orilla del mar esperando no encontrar ninguna base secreta, prisión, o nada por el estilo, que significaría que Frida estaba en peligro. Muy despacio y observando con tranquilidad todo a mi alrededor, estuve caminando por lo menos 10 minutos, hasta que volví a ver a Frida, quien seguía dormida. Supe entonces que había dado la vuelta entera a la isla. Me sorprendí al notar que no era más grande que una manzana (refiriéndome a calles), y a la vez me preocupó que al ser tan pequeña quizá no halla agua ni comida para sobrevivir. Tendríamos que esperar a que alguien nos busque, y según recuerdo, esta agua suelen tener mucha niebla la mayor parte del año, además de ser del tamaño de un alfiler. El hecho de que ese día no hubiera niebla no nos ayudaba en absoluto, ya que éramos como granos de arena en un desierto. Y no podría cargar a Frida y llevarla a otro lugar ya que el agua era tan pesada que apenas me soportaba a mí. Estábamos atrapados.

Recordando el hambre que tenía mis instintos me obligaron a entrar en la pequeña selva que había en la isla. Me dí cuenta de que la mayoría de las plantas que habían allí eran afortunadamente frutas y medicinales, aprovechando el hecho de que quizá las necesitara para después, recogí un par de hojas de aloe-vera, que servía para las quemaduras, y algo de algodón, que no sabía como rayos crecía en medio del mar. Luego me dedique a recoger frutas para saciar el hambre que Frida y yo teníamos. Solo me tardé 30 segundos en llenar mis manos de bananas, cocos, que preferiría beberlos en vez de comerlos, y unos cuantos mangos. Con más frutas que pelos, regresé a la orilla en donde estaba Frida, y afortunadamente esta ya se había levantado. No lo dudé dos veces y grité su nombre para que no se asuste al no verme.

-¡Manny!-gritó Frida.-Como es que…no recuerdo nada de lo que pasó.

-¿Nada nadita?-pregunté-¿Ni siquiera que estabas en un avión?

-Recuerdo que me subía al avión hacia Paris, luego recuerdo a un hombre que me gritó y luego solo tus labios bajo el mar.-dijo Frida sonrojándose con lo último, algo que noté y no pude evitar hacerlo yo también.

-¿Y no recuerdas algo sobre una isla Biswal?-pregunté nuevamente.

-¿Isla que? No, yo solo recuerdo al hombre que me gritó…apuntándome con una pistola y amenazándonos a todos, que iríamos a una prisión en una isla oculta llamada…

-Biswal-interrumpí.

-Luego me tiro del avión…Hice todo lo que pude para no ahogarme y sobreviví. Pero luego me cansé y me hundí. Luego te recuerdo a ti.

-Menos mal que no recordabas nada.-dije irónicamente.-pero, ¿No recuerdas nada más? ¿Ni siquiera donde se encuentra esa isla o que es lo que esas personas intentan hacer?

-R, rehenes…-dijo fríamente Frida.-Dijeron que seríamos prisioneros y nos utilizarían para pedir dinero al resto del mundo a cambio de que nos dejaran vivir.

Mi sangre pronto comenzó a hervir. Como odiaba a la gente que necesitaba usar gente inocente e indefensa para conseguir el dinero o las cosas que quieren por no tener los pantalones y la dignidad de conseguir un trabajo digno. Mi granpapi es una excepción, el no lastima gente. El es un profesional que solo toca dinero, nada de carne o piel humana. Pero los malditos cobardes que tienen que ocultarse detrás de alguien inocente que quizá sea la única persona que mantiene a una familia, y amenazar con matar. Esa gente no tiene honor, son solo unos cobardes. Unos cobardes que se toman la pereza del trabajo muy enserio, y que no ven la vida de otros nada más como dinero. ¿Cómo verían sus propias vidas? ¿Acaso amenazarían con matarse a ellos mismos por dinero? La rabia me llegaba hasta al corazón, cuyo latido parecían relámpagos. Hablando de tormentas, el cielo comenzó a nublarse, y unas nubes negras cubrieron rápidamente toda fuente de luz en ese lugar.

-Frida, hay que buscar refugio.-dije aún sintiéndome tocado por mis pensamientos.

-Podrías utilizar tus poderes para cortar unos árboles y hacer una tienda de primera.

-Si, buena idea.-Dije mientras ponía mis manos alrededor de mi cinturón y me disponía girarlo para transformarme en El Tigre, cuando algo me confundió. No había nada ahí. El cinturón había desaparecido, junto con mis poderes.

-¿Manny, sucede algo?-me preguntó Frida preocupada por mi expresión confusa.

-Quizá, es que…mi cinturón desapareció.

-¡¿Que que?!-Me preguntó o me grito Frida, la verdad es que no pude distinguir la diferencia.-Hay que encontrarlo, no debe de estar muy lejos, quizá en la arena.

-O quizá en los cuarenta mil cuatrillones de centímetros cúbicos de océano.-dije desilusionado.

-Manny, tienes que ser positivo, si pierdes tu confianza entonces podría pasarnos lo peor, todo se puede siempre que creas.-Las palabras de Frida me llegaron al corazón, tenía razón. Lo que nos distinguía de esos horribles sujetos era nuestra fe y nuestra esperanza, Me convertiría en uno de ellos si comenzaba a perder mis sentimientos uno por uno. Especialmente el más crucial para la supervivencia, la esperanza.

La lluvia finalmente nos azotó y no tuvimos otra opción más que adentrarnos en la pequeña selva esperando que los árboles nos cubran. Finalmente, encontramos una especie de cueva, que estaba formada por la curva de un gran árbol, que le daba el aspecto perfecto para la ocasión. Estábamos impresionados por tan maravillosa obra de la naturaleza, yo siempre pensé que todos los refugios eran hechos por humanos, y que necesitaban madera de los árboles y técnicas de arquitectura, pero ahora que lo pienso, no hay nada más firme que las raíces de un enorme árbol.

Logramos hacer una fogata con unas ramas y algo de césped seco, pero lamentablemente, el fuego era demasiado pequeño, y no teníamos espacio ni materiales para avivarlo, pero el hecho de que teníamos mucho frío no nos permitió quedarnos sin hacer nada. Miré a Frida, quien temblaba del frío, estaba aferrada a sus piernas y parecía que hubiese un terremoto por el movimiento que hacía. Finalmente, se me vino una idea a la mente y sonrojando un poco me acerqué a ella, y la abracé delicadamente, según recuerdo el calor corporal es la mayor fuente de calor.

-Frida,-dije nervioso.- ¿Aún tienes frío?

-Tenía, pero ahora me siento mucho mejor.-Frida hizo una sonrisa fingida, lo que noté e instintivamente pregunté.

-¿Frida, te sucede algo?

-No, nada, es solo que…

No la dejé terminar, ya que mi cuerpo actuó por voluntad propia y mi estomago comenzó a rugir. Ahora que lo recuerdo, no había comido nada en quizá días. No lo recordaría muy bien ya que estuve desmayado la mayor parte. Aunque dejé las frutas en la orilla, afortunadamente estábamos rodeados de los mismos árboles que había encontrado cuando buscaba comida, con solo mirar cinco segundos, hallé unos mangos que apenas y colgaban de unos árboles, por suerte estaban muy cerca, así que los tomé sin problemas y casi sin mojarme. Triunfante, le dí un mango a Frida y el otro lo comencé a comer, mientras que la conversación continuaba.

-¿Bueno Frida, te sucedía algo?

-No, nada, es solo que…-Frida estaba casi llorando.-Me siento tan culpable…-Frida ya estaba dejando salir las primeras lágrimas de sus ojos.-Me siento tan culpable de que por mi culpa tu estés aquí, cansado, perdido junto a mi, seguramente me odias por ser la causa de que estés perdido en medio de la nada.

Yo no podía creer lo que Frida me estaba diciendo, ¿realmente pensaba que estaría enfadada con ella por estar aquí? Tenía que decirle la verdad, no podía permitir que se torturara a si misma.

-Frida, no estoy molesto, estoy contento, de poder estar contigo.-Frida se sorprendió de mi respuesta y me miro con sus ojos llorosos.- ¿Por que crees que vendría si no estuviese aferrado a las posibles consecuencias? Aun si hubiese sabido que acabaríamos aquí, hubiese ido por ti igual, no me importa si muero, al menos podría verte otra vez.-Ligeramente tomé la mano de Frida mientras ella se limpiaba la cara.-Frida, Mi vida no vale tanto como tu amor. Morir es solo una excusa que la gente usa para despedirse, pero el amor va más allá de la muerte, yo te seguiré amando aunque me haya muerto.

Podía sentir como las palabras me brotaban de la cabeza casi sin pensarlas, es una sensación maravillosa el cantar un piropo casi sin pensarlo. Frida me miraba con más fuerza que antes, con sus hermosos ojos con el color de mil océanos, su sonrisa comenzaba a radiar una sensación de felicidad en su rostro, tan difícil de expresar, que solo una palabra la describe…Amor.

Al principio de este capitulo les dije con claridad todo lo que sentía con mi tacto, mi vista, mi oído y lo que olía. ¿Pero que sucedió con el gusto? Eso fue lo siguiente, porque tuve el mayor placer del mundo de saborear el más delicioso manjar que exista. Unos labios delicados que se unieron a los míos. Cerré mis ojos instintivamente en lo que procedí a abrazarla de la cintura durante el beso, a la vez que ella abrazaba mi cuello. Podría decir que eso duró solo unos minutos, pero estaría mintiéndome a mi mismo, porque duró una eternidad en mi mente. Lamentablemente, no se lo que sucedió después, pero sentí otra vez la sensación del despertar.

-¿Manny? ¿Estas despierto?-me preguntaba la dulce voz de Frida.

-Si, si, estoy despierto, ¿Que sucedió?-pregunté levantándome de golpe.

-No lo se, me desmayé, parece que tu también.

No pude evitar expresar como odiaba esos desmayos todo el tiempo, palabras tan feas que incluso me repulsaban brotaron de mi boca, pero después de todo, era comprensible quejarse luego de lo que me había pasado.-¡¡Maldita sea, fue solo un sueño!!

En realidad dije muchas más, pero como esta historia es para niños, me limito a usar solo esas.

-¿Acaso soñaste que nos besábamos bajo la lluvia?-preguntó Frida, algo que me alteró, era como si hubiese estado leyendo mi mente o algo así.

-Si, ¿Por?

-Pues porque eso no fue un sueño.

Mi corazón se calmo por unos segundos, hasta que recordé que algo nos había interrumpido en el mejor momento y no tenía idea de que podía ser, pensé buscar que pudo haberme causado eso, ya que las visiones que tenía habían terminado, algo debió causarnos un desmayo a ambos. Justo antes de pararme y adentrarme en la isla, una ruidosa bocina, proveniente de un barco que se acercaba a la orilla se escuchó, Frida y yo nos asomamos y vimos a mi Papa y a Granpapi que estaban en él saludándonos con las manos al vernos sanos y salvos.


Si lo se, fue muy poco lo que sucedió, pero me gusta escribir así, muy lentamente…descuiden, en el proximo capitulo habrá mucha más accion, caídas libre, aviones, barcos, pajaros y por supuesto, más El Tigre. Pero no me digan que no le puse algo de drama.