Todos los personajes aquí escritos pertenecen a Minami Maki, solo la historia es de mi propiedad

Contrato con la vida

La fuerza del destino

—Uno, dos, tres— el sol brillaba en lo alto del cielo azul.

—Uno, dos, tres.

Estas fueron las palabras que se escuchaban mientras que en la terraza de la casa de playa para señoritas la muy concentrada Hikari se encontraba sentada en una silla con una pierna en un banquillo y mancuernillas en las manos, ejercitándose para el próximo desafío.

—Hikari, querida... ¿No crees que estas exagerando? — Menciono Akira a dos metros sentada en una mesa de hierro con sombrilla —Apenas ayer el idiota de Kei te reto, pero la enfermera dijo que descansara tu pie durante dos días—

—No puedo confiarme — respondió la joven mientras tomaba del suelo unas mancuernillas más pesadas — Takishima me ha mostrado que tiene una gran resistencia y fuerza física.

Akira dio un sorbo al té.

— Si, realmente Kei es muy fuerte, ha practicado todas las disciplinas de pelea y deportivas conocidas — Hikari entorno los ojos, quien diría que ese cuerpo tan delgado escondía ese secreto.

—Asumo entonces que debo esforzarme más — busco entre su equipo una gran pesa de 100 kg. La tomo entre sus brazos y la subió sobre su cabeza durante unos minutos. — Tengo que vigorizar mi fuerza en los brazos y en dos días al recuperarme de esta tonta torcedura reforzare mis piernas —

— ¡Eres admirable Hikari! — chillo Akira como una fan ante su ídolo.

—Disculpen— se escucho una voz varonil del lado de la playa.

Akira se levanto de su asiento y se dirigió al barandal de la terraza, abajo se encontraban dos hombres jóvenes uno de ellos lo identifico como Ryuu el encargado de los establos.

—Hola señorita Akira — saludo el joven de cabello oscuro.

—Hola Ryuu — la joven devolvió el saludo — Es raro verte por aquí, ¿quieres que llame a Megumi?

—Hoy no, gracias…— miro al joven acompañante que el cual Akira miro fijamente, el joven era físicamente un extranjero: estatura media, delgado realmente muy delgado parecía que en cualquier momento se quebraría, piel blanca, pelo rubio corto y ojos verdes — Tadashi ha enviado un regalo de disculpas para la señorita Hanazono—

Los dos hombre subieron por las escaleras y llegaron a la plataforma de la terraza

— Hikari, dejame presentarlos — Akira quedo a un lado de la joven de cabello largo — El joven alto es el encargado de las caballerizas, es muy allegado a la familia Yamamoto, creo que para los mellizos… él es como su hermano mayor o su madre — dijo lo ultimo un poco más bajo pero no paso desapercibido por el hombre que comenzó a enrojecerse. — y… —

El otro joven rubio que desde que había visto a Hikari no movió ni un musculo fue interrumpido por un leve codazo de su compañero ocasionando que casi dejara caer el paquete que tenía en sus manos.

— Dis…Disculpe yo soy Finn y soy el nuevo sirviente en la casa Karino —

Caminó unos pasos y dio una gran reverencia dejando el paquete a centímetros del cuerpo de Hikari.

—Esto es para usted señorita, es por parte del joven amo que lamenta su lesión—.

La joven tomo el paquete envuelto en un delicado pañuelo.

— Gracias Finn— Hikari desenvolvió el pañuelo y encontró una caja llena de chocolates finos.

—Tenía que ser de parte de Tadashi, ese glotón— murmuro Akira sombríamente volteando a otro lado.

—Genial, Chocolates…— tomo una pequeña pieza — ¿Quieres Akira?

— Con solo ver tu felicidad me basta Hikari— sonrió la joven del lunar.

— ¿Ryuu? ¿Finn? — pregunto la joven ante los dos hombres, el segundo no dijo nada solo negó con la cabeza y dio una leve reverencia de agradecimiento.

—Vamos Finn, toma uno, quiero que lo veas como regalo de bienvenida a tu nuevo trabajo.

El joven rubio tomo una pequeña pieza de chocolate blanco y dio una gran reverencia mientras un sonrojo cruzaba todo su cuerpo.

—Le estoy muy agradecido señorita— se levanto y tomo su lugar al lado de Ryuu quien lo miro fijamente al no pasarle desapercibido su reacción.

— Espero que podamos ser buenos amigos— termino Hikari a los dos sirvientes, que los sentía más sus iguales que todos los jóvenes ricos. No era que a los segundos los despreciara, no, eran personas amables, pero los sirvientes sabían el significado del dolor por conseguir el dinero.

Después de tres días transcurridos Hikari decidió empacar la caja de chocolates y enviarle la mayoría a su familia. Esperaba poder enviarle algo bueno a su madre desde ese lugar tan (poco) desagradable.

Un día anterior la joven de cabellos largos se dedico a ejercitar su tobillo cerciorándose de que realmente estuviera totalmente recuperado. Todo se veía perfectamente, la inflamación desapareció, podía saltar a buena altura de solo ese pie, asi que estaba preparada para ejercitar su cuerpo como se merecía.

Ese era el perfecto día. Miércoles soleado y no muy caluroso, era el preludio para que la primavera comenzara a la vuelta de la esquina. Hikari sonrió y se estiro.

Era un día perfecto para ejercitar. Busco entre la gran cantidad de ropa de marca una buenas prendas para utilizar en los deportes, y grito de felicidad al encontrar unos pantalones de corte ancho que le dejaría las piernas más libres para flexionarse, una blusa muy sencilla y unos zapatos que a leguas parecían muy cómodos.

Se coloco toda la ropa y se sujeto su largo cabello en una trenza. Estaba lista para correr mínimo quince kilómetros, estaría preparada para lo que fuera... Salió de su amplia habitación hasta llegar a la terraza, saludo a Akira y Megumi que disfrutaban del paisaje desde la mesa de metal y se marcho a la playa corriendo en la arena.

La densidad de la playa era tan difícil de correr que la joven de pelo largo sonrió a sus anchas; esto era bueno para llevar un ejercicio completo. Se sentía bien de salir de un encierro de tres días. La brisa marina era pegajosa pero era agradable, y los murmullos de las olas eran un canto tan relajante que no se dio cuenta como llego al risco de piedra. Hikari miro la gran pared de piedras oscuras que se convirtió en un obstáculo para su carrera, llevo sus manos a la cadera y miro a la cima. Contaba cinco metros de altura, muchas rocas salientes, y de un lado las olas se quebraban estrepitosamente y la pared de piedra mucho más alta que el risco con arbolillos coronándolo.

No veía como opción rodear el risco, sabía que el bosque era demasiado denso en esa área. Al lado del mar era una locura nadarlo, asi que miro nuevamente la altura y sinceramente no quería regresar o buscar un sendero. Entonces pensó un poco mas, y... ¡Bingo! ¡Escalar!

Esa era una mejor idea. Pego su cuerpo a las piedras y comenzó a trepar lentamente, para ella esto era algo nuevo. El viento no ayudaba mucho pero admitía que era muy divertido.

Al llegar a la cima se paso su brazo por la frente secándose el sudor, miro hacia abajo y sonrió triunfal. Lo había logrado, sin temor, con esfuerzo.

—La clave es luchar—dijo para sí.

Volteo a su espalda descubriendo un sendero de tierra que venia de la casa solariega femenina hasta la punta del risco, y otro sendero al lado que seguía al contrario. Miro un poco ese camino y luego siguió el camino desconocido. —Esta haciendo un poco de calor— dijo llevándose las manos al rostro sonrojado, ocultándose la vergüenza emergente al ser tan terca.

El camino de tierra era estrecho pero muy conveniente al estar al lado de la playa y del bosque. Sin temor de perderse siguió en línea recta mirando a su alrededor, hasta que enfrente se topo con unas escaleras que bajaban a la arena. Las descendió y continuo su carrera en la arena, pudo distinguir que no muy lejos se erguía otra casa de verano un poco mas grande que la femenil, y recordando las palabras de Akira, quizas fuese la varonil. Estaba pintada de un color marrón claro a diferencia de la femenina que era de un color perlado, la terraza era mas pequeña y tenia una palapa de palmas para la sobra, a diferencia de la otra que tenia unas tres mesas de hierro con sombrillas y sillas para tumbarse a tomar el sol.

Dejo de correr para mirar mas detenidamente la casa. Era de tres pisos como la otra, pero su dimensión era mucho más imponente y misteriosa gracias a las enredaderas de hierba verde pegada a las paredes y rejilla negras de algunos balcones, le hubiera gustado ver la fachada de la casa, quizá parecería una casa de esas de campo londinenses que competían fácilmente con un castillo o mansión. Pensándolo detenidamente, la casa donde ella vivía parecería no tener más de diez años, tomando como obvio que fue construida después de la guerra, mientras esta tenía muchos años más.

Era sorprendente que esa casa resistiera tanto como una guerra y las premuras del clima.

Aquí vivía los chicos que estudiarían con ella, estaría Jun el pintor excéntrico, Tadashi debe de vivir en la mansión japonesa que funge como la escuela junto con los sirvientes Ryuu y Finn. Y Takishima (frunció el seño al recordarlo) debe de vivir también en esta casa. Estaba decidida a pasar de largo esa casa rápidamente, no quería ver el detestable rostro de su prometido.

— ¡Hey Hikari!— se escucho desde la palapa, reconociendo la voz alegre de Tadashi. — ¿Qué haces por este lugar? — la cabeza despeinada y castaña del joven Karino se dejo ver entre las sombras.

—Hola— la mujer se alegro de que hubiera sido el quien aparecía— Estoy entrenando para fortalecer mi cuerpo, después de unos días de reposo necesito un poco de aire fresco —

Tadashi entrecerró lo ojos

— Disculpa una vez mas por ser tan descuidado—

—No te preocupes, fue un accidente — sonrió de oreja a oreja — y gracias por los chocolates, estaban deliciosos—

—Me alegra que te gustaran — se paso la mano por la nuca — Ah, oye ¿no quieres pasar un rato a tomar algo? —

— ¿No va contra las reglas? — Pregunto Hikari recordando que la mujer encargada de las sirvientas de la casa, advirtió no tener actos deliberados y contra la moral.

—Jejeje, bueno si, pero si tu no lo dices yo tampoco lo diré— señalo relajadamente Tadashi olvidándose del recato y cosas por el estilo.

—¿Decir que, Tadashi? — se escucho la voz de otro joven a espalda, pasando luego a que apareciera el cuerpo del joven Jun con una mirada somnolienta

—Hola Hikari— saludo con una leve sonrisa.

—Jun, parece algo cansado— puntualizo Hikari recordando su peculiar estado cuando su cuerpo se tensa o cansa demasiado.

—No, descuida, acabo de despertar después de una larga siesta, Megumi me ha sugerido que duerma mucho, es extraño, ella sabe muy bien que pronto será la exposición artística y esta renuente a que trabaje mucho. — Tadashi y Hikari carraspearon al saber el porque.

— Como sea, creo que hoy pintare otro cuadro, esta vez será el mar o…— se llevo la mano a la barbilla — ¿Hikari no quieres modelar para mi? — la joven sudo frio, no quería pensar en como iba a modelar y no quería saberlo.

—Este…deslindo la invitación, tengo que continuar con mi entrenamiento…quizás mas tarde nos veremos de nuevo— retomo un poco su caminata — Me dio gusto saludarlos— sacudió la mano mientras se alejaba.

Cuando Hikari ya estaba lo suficientemente lejos Tadashi camino a uno de los muebles hechos de palma que esta en la palapa distribuido con algunas mesas bajas.

— ¿Por qué no fuiste a saludar a tu prometida? — Pregunto el joven mientras se restiraba cómodamente.

El joven Takishima paso los ojos a su compañero pintor mientras que acomodaba su caballete enfrente del paisaje que pintaría, luego llevo su mano a la frente, sin contestar a su compañero se levanto de su asiento.

—Hoy es 19 de Marzo — menciono ante de desaparecer por la puerta para entrar a la casa.

Al ver desaparecer el joven mayor Tadashi suspiro pesadamente.

— No debe ser tan aislado, solo tenía que admitir que estaba preocupado y preguntárselo directamente.

Luego miro en la mesa donde Kei tenía algunos papeles, le llamo la atención que estuviera ante todo un calendario señalando en un círculo el día siguiente.

— Este tipo es muy raro — murmuró.

— Solo se mantiene al margen— respondió Jun mientras que comenzaba a pasar unos trazos para el inicio de su cuadro.

Hikari llego hasta un pequeño pueblo costero el cual le pareció muy animado, era agradable volver a ver tantas personas reunidas en un solo lugar. Comenzó a adentrarse entre las casitas sencillas y los puestos llenos de pescado, hasta que se detuvo en un puesto que vendía bollos de arroz. La joven miro fijamente la comida, en la mañana había comido tan poco que ya comenzaba a tener mucha hambre, pero desgraciadamente no tenía ni un yen encima, suspiro y dio media vuelta.

Camino desanimada hasta toparse con un pescador que al parecer se encontraba furioso, protestando que su ayudante desapareció dejándolo solo para transportar su carga. La joven sonrió, esa era su oportunidad para poder comer algo y de paso ejercitarse un poco más.

—Disculpe— se acerco la pelinegra al viejo pescador— Si quiere, puedo ayudarle.

El hombre la miro detenidamente, no era tan pequeña, pero si era delgada, esa muchacha no podría hacer nada.

— No me convences mucho, pero está bien. Te daré una oportunidad. ¿Qué quieres a cambio? — pregunto.

—Solo una paga pequeña para comprar algo de comida— respondió animadamente.

—La paga por descargar una caja son 100 yenes— repaso nuevamente la mirada por el pequeño cuerpo. Seria entretenido ver a una chica que parecía de buena cuna caer ante el peso del trabajo duro. —Pero para ti, cada caja de pescado te sera pagado a 200 yenes— respondió muy confiado. Obviamente esperaba no pagarle nada.

—Bien, trato hecho.

La joven corrió hasta el barco de pesca y salto a esta, tomo un par de cajas llenas de pescado, volvió a saltar y corrió hasta el auto de carga que estaba a unos diez metros. El hombre se había quedado de piedra al ver que la chica en solo unas cuanta vueltas había terminado de descargar su barco. Y eran treinta cajas las que había movido y cada uno de cincuenta kilos mínimo.

—Ya he terminado señor— dijo Hikari alegremente, mientras que el señor comenzaba a analizar que tenia que pagar el doble en esta ocasión en vez de ahorrar y divertirse con el sufrimiento ajeno (muajajajaja).

— ¿Señor? —

—Bu...buen trabajo— entro a su barco y saco un saco con monedas. — Aquí tienes tu paga: 6,000 yenes— estiro la mano y Hikari la tomo, aunque fue un poco difícil porque el hombre no quería soltarla.

—Gracias señor, espero poderle ayudar nuevamente.

—No, no te preocupes… castigare a mi ayudante para que no descuide su trabajo— y no volver a pagar de mas.

—Tiene razón, es muy importante valorar el trabajo— miro el saco de su paga, sonriente .

— Mucha gracias, nos veremos después— dio una gran reverencia.

—Cuídate mucho— despidió con una sonrisa fingida. Luego comenzó a buscar a su ayudante. Le descontaría el salario de un día, si señor.

Al comprar la comida necesaria para poder recuperar sus fuerzas guardo el sobrante en el bolsillo de los pantalones. Era hora de regresar a casa.

Retomo el camino de la playa y comenzó a correr, esperaba llegar antes que comenzara a atardecer demasiado. Fue un día muy entretenido y tenía la esperanza de que el día siguiente pudiera hacer el mismo recorrido.

Los kilómetros pasaron y Hikari pudo divisar la casa masculina a lo lejos. Decidió tomar el sendero de tierra para evitar encontrarse con Takishima, en la mañana había tenido suerte y ahora no tenia esa posibilidad. Corrió tan rápido como podía, quería pasar de largo. Miro a la casa, se encontraba en total silencio, y nadie hacia el ademan de salir. Volteo a ambos lados, ninguna persona a la vista. Lo lograría, solo estaba a metros de la fachada de la casa pero de repente en un árbol grueso detecto la figura alta de un hombre, la joven aminoro el paso sin darse cuenta, esa figura le era aterradoramente conocida.

Cuando el hombre sintió que se acercaba dejo de apoyarse del tronco quedando en el camino de la muchacha, la cual se detuvo al tener el obstáculo enfrente. Hikari frunció el seño, ¿Donde había quedado la suerte en ese momento?

— ¿Qué se le ofrece Takishima? — Pregunto ruda — Y que sea rápido, necesito llegar a casa temprano.

—Mañana te veré a las seis de la tarde en la cima del risco, se puntual— dijo sin chistar.

— ¿Para que? — pregunto furiosa la mujer al saber que le estaba ordenando una vez mas.

—Lo sabrás si vienes, señorita cobarde. — dijo y se retiro sin dejar que Hikari protestara una vez más. Al ver que entro a la casa, la muchacha dio una patada a una piedra mientras mencionaba entre dientes lo detestable que era su prometido.

Al día siguiente, Hikari no se encontraba de mucho humor para corre y prefirió estar en la terraza leyendo diferentes libros científicos; tenia que mantener la cabeza ocupada y olvidar su "cita" de la tarde. Akira y Megumi tomaban el té de la tarde a un lado de la morena.

—En unos días entraremos a clases— murmuro Akira— Pronto llegaran el resto de la alumnas y alumnos. Me pregunto si…— callo al instante perdiéndose entre sus pensamientos. —Megumi ¿Es cierto el cambio de fecha en el festival artístico? —

Si, algunos profesores desean extenderlo con más proyectos y se decidió colocarlo en una nueva fecha dentro de dos meses— se leyó en la libreta de la joven trigueña, la cual mantenía una cara de molestia e inicio de un puchero infantil—No lo informaron apenas ayer en la tarde—.

—Debe de ser bastante frustrante, pero ¿Piensa crear un nuevo proyecto? —

La joven escribió rápidamente en su libreta—Un profesor me ha sugerido la interpretación de una opera, y me parece que la tomare— sonrió ligeramente.

—Me parece muy buena idea, hace mucho que no te he escuchado cantar…tienes una voz preciosa ¿Cuál opera será? —

Es un secreto— se leyó en la libreta.

Hikari continuaba removiendo algunos libros mas entre su apuro y molestia, sin tomar en cuenta la anterior charla.

— Hikari— comenzó a llamar Akira recordando que no había parado de leer desde temprano en la mañana —Hikari— llamo una vez mas sin que contestara —¡Hikari! — grito al final.

— ¿Eh? — La joven morena salió de su concentración — ¿Qué pasa Akira? —

—Es admirable que estudies tanto para entrada a clases pero, ¿No tenias que hacer practicas físicas para ganarle a Kei? — Megumi afirmo con la cabeza mirando directamente a Hikari.

A la muchacha de ojos azules le dio un vuelco el corazón recordando el autor de su frustración —No, no se preocupen…solo necesitaba tener un pequeño descanso — sonrió de forma fingida. — ¿Puedes darme un poco de té Akira? —

—Por su puesto — tomo la tetera y una taza muy fina de color azul — Este es un nuevo té de rosas, espero que te guste—

—Gracias— le dio un sorbo a la taza.

— Delicioso— sonrió genuinamente.

—Hikari, desde hace tiempo quería preguntarte…espero que no te moleste — la muchacha afirmo con la cabeza para que diera paso a la pregunta— ¿Por qué tu eres la prometida de Kei? ¿Cómo es que precisamente tu ere su prometida?—

Hikari se quedo en blanco, era la primera vez que pensaba en eso, porque, bueno ella como se sabia venia de una familia muy pobre y era sumamente raro que de entre todos los trabajadores con esa misma historia de la fabrica de los Takishima fue precisamente ella y no otra joven que realmente deseara casarse con un joven rico.

—Realmente…no lo sé — murmuro, sus dos amigas la vieron detenidamente. — Solo sé que mi padre apareció un día diciendo que yo estaba prometida con Takishima, quien realmente nunca lo había visto en mi vida. — Recordo el momento donde vio esa sonrisa tan frustrante en el rostro del joven — El argumento del compromiso fue que ambas partes ganamos, mi familia tiene dinero y ellos una imagen bondadosa en el país.

En los periódicos menciona que ustedes se conocían desde hace mucho y tenían un noviazgo secreto— se leyó en la libreta de Megumi.

—Eso es mentira— Afirmo la mujer del lunar— Conozco a Kei desde que éramos niños, se que es muy reservado con sus cosas pero se muy bien que ustedes no tuvieron un noviazgo secreto…—Hikari sintió una punzada de dolor al saber que Akira quizás tenia predilección por su amigo de infancia a pesar de que el primer día que se conoció ella misma la animo para que desechara su compromiso— Ese idiota no te merece, eres encantadora — la joven morena sonrió — Y si fue por un tonto juego de azar o del destino que ustedes estén unidos de esta manera, se que logras liberarte y vivir tu vida felizmente al no estar al lado de ese amargado.

Pienso lo mimo, no es justo que sea obligada por algo que no deseas que se cumpla— dijo Megumi. Hikari sentía mucha felicidad al escuchar esas palabras.

La posición social realmente no importaba en ese momento, podría decirse que tenía amigas genuinas que la apoyaban, ya no dudaría más.

—Gracias— susurro, pero fue interrumpida por la campana del reloj de la sala que marcaba las 5:30 de la tarde, se había pasado el día realmente rápido.

— ¡Diablos! — presiono los labios en una mueca, cosa que pareció extraña a sus amigas — Ayer me encontré con Takishima, me ha dicho que me esperará en la cima del risco a las 6:00 pm, realmente no se para que quiere que vaya…

—Si no quieres ir no estás obligada a hacerlo…— menciono la joven de cabello corto.

—No, no soy ninguna cobarde, puede que este dispuesto a aplazar por miedo nuestra futura competencia, o quizás desea adelantar para poder terminar su tortura de verse perdido— se levanto del asiento — Le mostrare quien es Hikari Hanazono— corrió hacia un lado de la terraza buscando el camino de tierra que se dirigía al risco — Nos veremos mas tarde.

— ¿No crees que Hikari es una chica peculiar? — dijo Akira a Megumi.

Quizás sea por esa razón de que se convirtió en prometida del joven Takishima— finalizo Megumi, molestando a Akira quien comenzó a argumentar que no se la merecía.

En el transcurso de la caminata Hikari comenzaba a maquilar lo que pudiera suceder a su llegada, sabía que llegaría más temprano de lo debido pero podrá aprovechar para conocer el lugar y crear estrategia. Miro su ropa, otra vez estaba utilizando un vestido ligero de color verde claro, pero había optado por usar solo zapato de piso, no volvería a cometer el mismo error de la vez anterior.

Al pasar los minutos por fin llego al risco y pudo contemplar que en la cima se encontraba una persona, miro el reloj de pulsera que tenía en la muñeca; aun faltaban quince minutos para la hora establecida. ¿Podría ser acaso otra persona que estaba admirando el paisaje? O ¿Era ese tipo desagradable que también estaba buscando estrategias cobardes para ganarle? Camino cautelosa captando el perfil del cuerpo: era un hombre alto y delgado sin llegar a una imagen enfermiza, miraba fijamente el horizonte cobrizo de la tarde, y el cabello tomaba un poco el rojo del sol.

¿Era su prometido? Nunca lo había visto tan detenidamente, realmente no era tan delgado como suponía en ocasiones anteriores, tenía un porte bastante atrayente y podía verse que ya se estaba convirtiendo más en hombre y dejando su cuerpo inmaduro de adolescente. Su cabello castaño claro lo mantenía corto pero le hacia lucir bien a pesar de no tenerlo peinado como la estricta etiqueta marca. Hikari pateo una roca sin querer haciendo que el joven volteara a sus espaldas, topándose con la mujer.

La pelinegra trago en seco. Si, era su prometido quien la esperaba incluso antes de la hora acordada. Aquel gesto ya no lo tomo como una búsqueda cobarde de que el ganara, solo que necesitaba verla. Miro a otro lado olvidándose de este tonto pensamiento.

—Te has adelantado— menciono el joven mientras caminaba para estar a la altura de la pelinegra.

—Lo mismo digo, aun falta un poco para que sean las seis en punto— renegó Hikari duramente, cruzando los brazos sobre el pecho —Pero no quiero hacer este encuentro largo ¿Para que querías que viniera?

—Siempre al punto y clara— murmuro el joven Kei.

— Toma— le entrego un pañuelo de color azul cielo — Es para ti.

Hikari lo tomo entre sus manos, y pudo comprobar que entre los dobleces del pañuelo se encontraba algo, lo desdoblo cuidadosamente y encontró una peineta plateada con flores de color azules y moradas adornándola, en una palabra era hermosa.

— ¿Esto…?— susurro la muchacha.

—Hoy es 20 de marzo— Respondió Kei. Hikari subió la mirada hasta el rostro del muchacho, sabia que significaba esa fecha.

—Mi cumpleaños…— termino por decir, lo había olvidado por completo.

—Pero, ¿como sabias?

—Es obvio y necesario saber el día de cumpleaños de mi prometida— dijo encogiéndose de hombros, una acción que Hikari no había visto desde que lo conocía. Para ella era siempre había sido el joven serio que parecía una estatua que respiraba.

La joven quedo en silencio largos minutos, no podía aceptar un regalo tan caro, pero ese gesto le había cambiado el criterio duro que tenia sobre Kei Takishima.

—Gracias…— termino diciendo.

—Bien, creo que ya es hora que te marches a casa — se llevo la mano derecha al bolsillo —Nos veremos en unos días para tu competencia— lo dijo en tono mas divertido.

La pelinegra al sentir que se iba dio medio vuelta rápidamente.

—Takishima, ¿Cuál es la fecha de tu cumpleaños?

Kei se quedo en silencio por unos segundos.

— 22 de Noviembre— respondió al final

—Espero poderte dar un regalo ese día—Hikari le sonrió por primera vez a su prometido. —Solo espera— y empuño la mano.

Los días transcurrieron rápidamente, Hikari continuaba con su entrenamiento, pero ahora ya no maldecía continuamente a Takishima como anteriores veces, tal vez no era tan desagradable como lo formo en su primera impresión. Esa era la noche anterior de la entrada a clases, comenzaba a preparase para dormir temprano, mañana seria un día muy importante. Al colocarse el camisón de algodón se quedo en su escritorio viendo la peineta que estaba sobre el pañuelo azul. Si se había tomado la molestia de regalarle algo tan lindo, tal vez no la odiaba.

Recordó la figura alta de su prometido sobre el risco, la vez que la cargo a la fiesta del compromiso, o cuando la salvo y llevo al carro para regresar a casa y atender su torcedura. No era tan malo y solo la había ayudado en esas ocasiones. Era necesario sacar esos prejuicios, mañana competiría con él por su libertad, pero sabía que Takishima no haría trampa o se aprovecharía de su situación algo en su interior le marcaba esa realidad.

La campanilla de su despertador marco las seis de la mañana, Hikari se levanto rápidamente de la cama. Se encontraba emocionada, busco entre la ropa de su armario la prenda obligatoria para entrar a clases, un fino kimono tradicional de color lila. Al momento de sacar la prenda de donde estaba guardada, uno leves toques captaron la atención de la joven, poco después una sirvienta entro a la habitación.

—Buenos días señorita— dio una reverencia la sirvienta— vengo a ayudarle a vestirse.

—Gracias— Hikari sabía que para colocarse el kimono era considerado un arte, y no todo el mundo lograba mantener el toque perfecto para que la mujer luciera hermosa.

Pasado unos minutos, Hikari se contemplo en el espejo; el kimono tenia bordado de mariposas en colores plateados, el obi que portaba con un moño en la parte trasera era de un bonito verde musgo, ahora continuaba el peinado. La sirvienta pidió que se sentara en la silla del escritorio mientras peinaba su cabello, comenzó hacer un peinado alto tradicional, se veía bien, pero era necesario colocar alguna horquilla o broche como adorno. Paso lo ojos por el escritorio y encontró la peineta de plata, la tomo sin que Hikari lo notara y se la coloco en la cabeza.

—Listo señorita, esta perfecta— Hikari tomo el espejo de mano que la sirvienta tenia y pudo notar el brillo de la peineta, se sintió un poco extraña al usarla y saber que pronto Takishima la veía.

¿Qué diría de eso? ¿Qué le gusto el regalo? ¿Qué le gusto que ÉL se la regalara? O lo que es peor ¿Qué solo le interesa las cosas caras?

Y con esas preguntas en mente paso todo el transcurso de la casa a la escuela, sin decir una palabra, preocupando a sus amigas que viajaban en el mismo auto.

Cuando bajaron del auto Hikari miro a muchas jóvenes ataviadas con kimonos brillantes y caros, los hombres contaban con trajes de corte occidental en colores sobrios como negro y azul marino.

—Muchas chicas no viven en nuestra casa— hablo Hikari por primera vez, captando la atención de Akira.

—Muchas de las chicas viven en casas familiares cercanas aquí, solo ciertas chicas se toman el lujo de vivir en la casa solariega— Akira acomodo la falda del kimono tinto que traía puesto.

— ¿Es muy caro vivir en esa casa? —

—Es una cantidad bastante alta si— murmuro Akira —Pero no te preocupes los Takishima están pagando todo esto— sonrió. Mientras que Hikari regresaba a la imagen de su prometido y el hecho de que este usando su regalo.

— ¡Akira! — la voz juvenil y chillante del heredero de los Karino retumbo entre los murmullo y platicas de los estudiantes. — ¡Akira! — apareció el joven castaño seguido de Jun.

Cuando llegaron con las chicas comenzaron ha charlar animadamente del pronto inicio a clases, haciendo que Hikari olvidara un poco su problema pero por una extraña razón buscaba con la mirada a su prometido.

— ¡Cállate Tadashi!— grito furiosa la joven del lunar —No voy a prepararte absolutamente nada—

—Pero Akira, tus postres son los más delicioso —chillo Tadashi mientras abrazaba las piernas de su amiga. La joven comenzaba a tener un sonrojo enorme —Tan solo un pastel, anda di que si—

—No haga estas tonterías, ¿acaso no tienes pudor? — pregunto indignada al ver que muchos estudiantes comenzaban a murmurar.

—Por tus deliciosos dulces no me importa hacer el ridículo— lloriqueo otra vez el castaño. — ¡Por favor Akira! —

Akira cerró los ojos, iba a lamentar lo que diría pero no veía otra opción — Esta bien, te hare un pastel de chocolate—

Tadashi como si tuviera un resorte en las piernas se enderezo rápidamente y abrazo fuertemente a su amiga — ¡Gracias Akira! — y sin que su compañero lo notara la joven comenzaba a tener la piel del color de su kimono.

—Ya basta Tadashi, y es hora de entrar a clases, ¿Qué no tienes a primera hora física? Esto hizo que el chico rompiera su abrazo y palideciera.

— ¡Diablos! ¡Si llego tarde la primera clase el profesor no me lo perdonara! ¡Nos veremos luego! — salió corriendo a la entrada de la escuela y dejando una columna de humo tras de sí.

— ¿Vas a clases de equitación? — Pregunto Megumi a su mellizo quien afirmo.

Saluda a Ryuu de mi parte— escribió más abajo.

—Esta bien, cuídate mucho — dio una inclinación ante las jóvenes — Me agrado verlas de nuevo, espero poderlas verlas pronto.

—No veremos Jun— despidieron Hikari y Akira.

—Hikari— Akira miro a la chica de su lado derecho — tus clases son iguales a las mías, y la primera será Matemáticas, vamos —

Nos veremos a la hora del almuerzo— se leyó en la libreta — Yo tengo clases de botánica. Cuídense mucho.

—Nos veremos Megumi —despidió la joven de cabello largo mientras seguía a su amiga.

Unas horas después de sus clases, que para Hikari eran grandiosas, la hora del almuerzo llego. Ahí los jóvenes pudieron reunirse una vez más en un amplio salón que fungía como comedor y los alimentos eran servidos por varios sirvientes. Hikari pudo reconocer entre la servidumbre al joven Finn que a verla se sonrojo levemente y le saludo con una sonrisa.

— ¿Saben donde se encuentra Kei? — Pregunto Tadashi al probar su tercer plato de arroz — No lo he visto en toda la mañana después de salir de casa.

—No lo hemos visto — dijo Akira mientras que comenzaba a irritarse por el inapropiado manejo de su amigo con los alimentos.

— ¿No vives en la casa de playa Tadashi? — pregunto extrañada la joven de ojos azules, y cambiando de tema rápidamente— Pensé que vivías aquí —

—Al principio, pero después de que Kei y Jun comenzaron a vivir en la casa de playa decidí mudarme…prefiero estar lejos de mi madre — dijo lo ultimo de forma sobria mientras que su cara se tornaba a una forma muy aterradora. — Es mas divertido vivir ahí— finalizo.

—¿Hikari te gusta vivir en ese lugar? — pregunto Tadashi.

—Es muy agradable el lugar, además…— miro a todos que compartían la mesa — me siento feliz por tener tantos amigos nuevos —

—Oh, Hikari eres tan adorable — la joven de cabello corto abrazo fuertemente a su compañera.

Hikari iba a pronuncia algo cuando sintió una presencia muy conocida, al mirar a su lado miro a Takishima con un traje negro.

—Vaya, los pude encontrar a todos juntos — hablo fríamente.

— ¿Qué pasa Kei? — Comento Akira furiosa por interrumpir a su princesa— Tu eres quien se desapareció durante toda la mañana —

Kei ignoro olímpicamente a la joven, mientras que veía a Hikari llevando la peineta de plata, ella se dio cuenta pero no pudo descifrar que ocultaba esa mirada que le dedicaba. — Después de clases se llevara a cabo la prueba. Se realizara en la zona donde se encuentran los invernaderos. —Miro a los jóvenes de la mesa.

— Pueden ir si lo desean.

Sin decir más se marcho como llego. Todos los presentes se extrañaron de su comportamiento.

— Cada vez que lo veo me preocupa su salud mental — dijo Tadashi al retirarse Kei de la sala de comedores — Ojala que por lo menos de vez en cuando diga lo que piensa.

Tadashi no seas grosero— escribio Megumi con el seño fruncido.

—Megumi tiene razón, conoces a Kei y sabes que es muy reservado, pero si ha dicho que podemos ir, eso quiere decir que es importante para él.

— ¿Qué estará planeando? — Hikari se llevo la mano en la barbilla formando millones de hipótesis posibles.

Unas horas después, Hikari analizaba su situación. Una sirvienta le ayudo a quitarse el kimono y colocarse ropa deportiva muy cómoda que Takishima le había dado. Sus amigos fueron llevados a otra área, pero extrañamente también fueron llevados a otros vestidores.

Cuando estuvo lista, pudo escuchar murmullos y pláticas mas animadas de los estudiantes, al salir de los vestidores pudo ver todo el esplendor de la pista donde seria la competencia, algunos alumnos, si no es que todos, comenzaban a buscar un buen lugar en tarimas para poder ver la competencia.

— ¿Esto es…? — mascullo Hikari sorprendida.

—Disculpe señorita, ¿Puedo pasar? — un hombre con pesados equipos de cámaras y cables apareció a las espaldas de Hikari, ella por acto reflejo se hizo a un lado y dejo pasar un equipo completo de camarógrafos de televisión.

Camino a la pista dividida en diferentes sectores, al mirar a todos lados de lejos pudo ver a Tadashi y Akira con trajes de etiqueta de colores brillantes. Ambos tenían un micrófono en forma oval plateada con algunas ranuras a lo ancho. Quiso acercarse a ellos pero alguien la tomo del hombro; al voltear, pudo ver a Kei ataviado también con ropa deportiva un una sonrisa altanera.

— ¿Lista? — pregunto

— ¿Qué es todo esto? — pregunto Hikari extendiendo lo brazos para marcar la inmensidad de la pista y las cosas que se estaban colocando.

—Es idea de mi padre, ha decidido televisar la competencia y mostrarla a las familias más importantes. — El joven miro fijamente a Hikari —¿No estarás nerviosa verdad? — pregunto con un tajo de preocupación desapercibida por la pelinegra

—Esto es…—miro a todos lados,y aprecio el entarimado con asientos donde los alumnos ya estaban listos para ver el espectáculo. Algunos sirvientes que acomodaban detalles de la pista ya estaban ansiosos también. El cuerpo de camarógrafos ya estaba preparándose para emitir señal televisiva; se sentía un ambiente amable y acogedor.

— ¡Increíble! — Brillo la mirada de la chica — ¿Todas las pruebas serán así? — pregunto después.

— ¿Las siguientes pruebas?— susurro Kei — ¿Así que has decidido perder en esta ocasión?— se burlo

—Eso, ni soñarlo — gruño la mujer— Te ganare en esta ocasión y podre…macharme de aquí. —

Al finalizar la frase la mirada brillante de Hikari se apago un poco; no había tomado encuentra que si terminaba con el compromiso no era necesario quedarse en esta escuela, es decir, su familia por mas ayuda económica que siga recibiendo no podría pagar algo tan caro como uno estudio en un lugar como este. Dejaría de ver a sus nuevos amigos.

Takishima miro seriamente a la chica cuando termino la frase y el ademan de su rostro —Es hora de comenzar— palmo la cabeza pelinegra, cosa que no le agrado mucho a la chica — Debemos tomar nuestras posiciones.

— ¡Damas y caballeros! — se escucho de un bocina la voz animada de Tadashi, quien estaba enfrente de una cámara y sujetando el micrófono como un animador profesional de televisión.

—Hoy venimos a presentar un duelo que será historia…dos fuerzas sorprendentes: ¡Takishima versus Hanazono!

Akira empujo a Tadashi tomando el primer plano en la cámara.

—En esta competencia se decidirá las capacidades de ambas partes, una lucha que podrá decidir si…— junto las manos en el micrófono — ¡Ese tarado de Kei merece a mi dulce Hikari!

Los alumnos quedaron en total silencio ante tal comentario.

—Continuando, presentaremos a nuestros competidores — intervino Tadashi — Kei Takishima, vestido de azul.— la cámara capto al joven que se encontraba totalmente calmado.

— Todos conocemos al grandioso heredero de la corporación Takishima, cuenta con 19 años y es considerado el mejor estudiante de esta escuela— un gran vitoreo se escucho alrededor del campo.

—Luego esta la mejor competidora— otra vez Akira empujo a Tadashi — ¡Su nombre es Hikari Hanazono! ¡Vestida de rojo!

La cámara cambio al rostro sonriente de la pelinegra.

— ¡Cuenta con 18 años y es considerada por muchos la mujer mas hermosa y fuerte del país! —otra vez el publico guardo un incomodo silencio. — En el país es conocida por su sobrenombre "La cenicienta japonesa"…. — Hikari frunció el seño levemente —Pero no se engañen después de hoy será considerada como "la mujer admirable del mundo" —

—Ejem— carraspeo Tadashi — en esta competencia será evaluada la capacidad física.

Todos vitorearon nuevamente

— Estará dividida en tres secciones diferentes.

—Comencemos con la primera ronda…— intervino Akira. — ¡Carrera con obstáculos!

Apareció Megumi con un traje verde claro de corte occidental con un gran letrero de madera con el numero uno al lado de la tarima donde estaban los animadores.

—La prueba consiste en una carrera de 50 metros — continuo narrando Akira mientras que Jun en un traje del mismo color de su hermana apareció a un lado de la pista donde se llevaría a cabo.

— En el transcurso de la carrera, tendrán que pasar diferentes obstáculos como es el caso de…— Jun aparece a un lado de un montículo de arena de seis metro — ¡Escalar una duna de arena!

El joven pintor luego apareció al lado de una laguna con troncos movibles.

— ¡Cruce del pantano!

Al final el muchacho aparece al lado de una zanja con lodo y unas cuerdas que imitaba una liana

— ¡Cruzar el rio lodoso con ayuda de la cuerda!

La muchedumbre seguía con los gritos de alegría animando a lo participantes. Kei y Hikari se encontraban en el inicio de la pista. La joven miraba maravillada la gran duna de arena, se sentía tan emocionada con todo… Además sus amigos estaban muy entretenidos ayudando en esa competencia.

— ¡Participantes! — Tadashi grito emocionado, mientras que Megumi estaba al inicio de la pista sosteniendo una bandera color blanco

—¡Preparados!

Los dos muchachos se pusieron en posición como los corredores profesionales

— ¿Listos?

Ambos miraron hacia el frente

— ¡Fuera! — Megumi ondeo la bandera.

Ambos comenzaron a correr a la par, su velocidad para los espectadores era increíblemente rápida. Cuando ambos llegaron a la duna comenzaron a escalar con grandes zancadas. Kei fue el primero llegar a la cima, seguido por un metro de Hikari, que fruncía el seño al bajar de la duna deslizándose.

Cuando estuvo en la base Hikari dio un pequeño respingo al notar que su prometido ya le lleva tres metros de distancia, no le iba a permitir ganar tan fácilmente. Kei llego a la segunda fase de la prueba, comenzó saltar entre los tronco que tenían poca estabilidad, pero el joven lo hacía ver qué era lo más fácil del mundo. Segundos después Hikari llego al principio y alto de uno en uno los troncos con la mima facilidad, y llegando al final dio un gran salto al sentir que el ultimo tronco era mucho mas inestable que el resto, cayendo graciosamente en un solo pie que curiosamente era el mismo que se había lastimado la semana pasada. Sintió una pequeña punzada pero no la tomo en cuenta y siguió corriendo.

En la fase tres, que era mucho más sencilla que la dos anteriores, solo tenían que tomar la liana y cruzar el agujero de unos cuatro metros de ancho. La mujer había aprovechado el salto anterior ya que le ayudo a estar casi a la par del joven. Kei tomo su liana y rápidamente al balancearse salto al otro lado. Hikari por un segundo después tomo la suya, pero por un momento sintió que se no había tomado suficiente propulsión, temió caer a la zanja ya que la cuerda no se detendría en medio. Miro la llegada y decidió impulsarse un poco soltando la liana y llegar por si misma, echo su cuerpo hacia delante y extendió los brazos pero le falto centímetro para alcanzar el borde. Cerró los ojos fuertemente esperando el golpe pero este no llego.

En cambio sintió que la sujetaban por la muñeca y era tirada de la misma. La joven miro hacia arriba descubriendo a Takishima que la había atrapado y le estaba ayudando a salir. Cuando estuvo en el borde y tomo un respiro, miro a su compañero y luego sonrió. Ambos tomaron posición y comenzaron a correr al mismo tiempo. Al final por unos cuantos centímetros Kei fue el vencedor de esa prueba.

—El ganador... ¡Kei Takishima!— grito Tadashi los gritos de los espectadores no se hicieron esperar, la competencia era algo muy emocionante. —¡Felicidades al ganador!

Akira siguió hablando .

—A continuación se les dará a los participantes 10 minutos de descanso.

En la pista unas sirvientas llevo agua y algunas toallas para el sudor a los competidores.

—Felicidades señorita, realmente es muy buena— dijo la mujer mientras que le entregaba la toalla a Hikari —Nunca nadie ha sido capaz de estar al nivel del joven Takishima, creo que hoy puedo decir que son uno para el otro.

Hikari se quedo callada por unos segundos.

—Gracias señorita— dijo al final para evitar alguna grosería.

—La estaré animando la siguiente prueba, de todo de sí misma— dijo mientras tomo la botella de vidrio que contenía el agua y la toalla.

—Gracias, tenga por seguro que ganare la siguiente prueba— se retiro para tomar un poco el fresco de un árbol, en el transcurso detecto un leve dolor en el tobillo. Hikari comenzó a pensar que quizás no debió de presionar tanto al momento de sus prácticas físicas de la semana pasada.

Takishima, quien no había apartado la mirada de la joven desde hace unos minutos, noto el cojeo de ella.

—Señor, ¿se encuentra bien? — Pregunto la sirvienta que le ayudaba a Kei — Lo veo muy distraído.

—Estoy bien, gracias — regreso la botella del agua —Puede retirarse.

La sirvienta dio una reverencia y se marcho con el sequito de criados que ayudaban a refrescar el resto de los alumnos.

—Dama y caballeros — se escucho una vez más en el altavoz el animado tono del joven Karino — regresamos con la segunda ronda.

Los gritos se escucharon mientras Megumi cruzaba con un letrero con el numero dos marcado

— ¡Carrera de velocidad! —

Los competidores se colocaron en el segundo espacio, era una normal pista de atletismo con rallas formando seis carriles.

—En esta ocasión los competidores correrán 30 metro planos— continuo Tadashi con la explicación de la segunda fase— pero como bono extra los competidores deben de llevar un peso excelente en la espalda, ¡Estas mochilas cuyo peso es de 50 kilos!

Unos sirvientes llevaron las mochilas a los participantes. Hikari y Kei se las colocaron y comenzaron a alinearse en su carril.

Jun en esta ocasión fue el que marcaba la salida, manteniéndose al lado de la pista

—Competidores, preparados.

Jun alzo el brazo mostrando una pistola parecida a la de véngalas. La consternación rondaba entre el público.

—Listos… ¡Fuera! — el disparo de la pistola hizo eco entre los gritos emocionados.

La carrera era técnicamente sencilla comparada con la primera, pero para Hikari era un problema tener un peso extra para su tobillo; el dolor comenzaba aumentar y Kei ya se había retirado gran cantidad de metros, tenia que continuar con toda su fuerza.

Todos comenzaban a gritar el nombre de Hikari al ver que ella comenzaba a alentarse poco a poco. Esto provoco que la joven aumentara de velocidad y quedar a menos metros de distancia de su prometido. Cuando ya faltaba muy poco para llegar a la meta la mochila que cargaba Kei se soltó y callo en la pista, unos segundos después Kei llego a la meta seguida por una agotada Hikari.

—Kei Takishima tiene una falta, dejo caer el peso extra y eso es una descalificación inmediata— anuncio Akira al final de la competición — Así que automáticamente Hikaria Hanazono es la ganadora de esta ronda.

Los nuevos admiradores de la pelinegra comenzaron a gritar emocionados, nunca pensaron que terminarían empatados y que la ronda final fuera la siempre clasificada muerte súbita.

En los minutos de descanso Hikari se acerco a su prometido, plantándose frente el con el seño tremendamente fruncido.

— No te perdonare haberme dejado ganar — Kei se quedo callado.

— Se que sabes que mi tobillo ha comenzado a molestarme otra vez, pero no por eso tienes que perder a propósito.

La joven apretó más los puños.

—Si me tengo que marchar de este lugar, es porque gane limpiamente, no porque tú, un miserable cobarde me ha dejado ganar…

Ella lo miro fijamente a los ojos

— Yo…

—No volveré a dejártelo fácil — hablo Kei — Te advierto que no bajes la guardia, puede que seas una chica y mi prometida, pero eres alguien con quien compito en este momento.

La pelinegra relajo el semblante.

— No me dejare ganar Takishima, tenlo por seguro .

—¡Se le solicita a los competidores ir a la siguiente pista por la última ronda!— se escucho en el altavoz.

—Vamos — comenzó a caminar el joven seguido de Hikari.

— ¡Esta es la ultima ronda! — Tadashi grito emocionado desde la tarima —¡Y es la que decidirá quien es el ganador de esta competencia.

—La hermosa Hikari— intervino Akira —o el despreciable Kei. Los gritos del público animado comenzaban a gritar en coro el nombre de los dos jóvenes

—¡La tercera ronda!—Tadashi señalo a Megumi que llevaba el letrero con el numero tres

— ¡Lucha sobre troncos!

Jun apareció en la tercera pista, donde era un pantano lodoso con troncos de diferentes alturas clavados en la superficie esparcidos por el lugar —En esta ocasión —Akira comenzó a explicar— será una pelea sobre los troncos — todos gritaron emocionados.

Hikari vio a su prometido, quien se encogió de hombros.

—Ideas de mi padre, le gustan las luchas.

—A mi padre también le gustan— comento la joven —quizás por eso se llevan tan bien.

—Los participante deben estar sobre los tronco y tratar de derriba a su competencia con la ayuda de un mazo de espuma. Apareció Megumi con dos grandes tubos que en la punta llevan un cilindro horizontal y ancho, asemejando a mazos muy coloridos.

— El primero que caiga de los troncos y toque el lodo será el perdedor.

Tadashi tomo el micrófono emocionado.

—Competidores tomen sus armas — Megumi entrego los mazos a cada uno —ubiquen su lugar.

Ambos se alejaron a direcciones opuesta y saltaron a uno de los troncos que tenían dos metros de alto.

— Preparado— Hikari tomo con ambas manos el mango, no iba a perder.

— ¡Comiencen!

El inicio de la competición fue de ambos contendientes saltando entre los troncos para buscar una distancia prudente. Hanazono al estar en una distancia de dos metros tomo el mazo fuertemente y lanzo un golpe a su contrincante quien lo detuvo fácilmente con su arma. Hikari dio un salto hacia atrás para evitar cualquier contragolpe.

Kei se mantenía en su sitio sin mover un musculo, Hikari lo miro fijamente. Corrió una vez más acercándose al joven, estaba ya a un metro de distancia cuando ágilmente salto sobre la cabeza del muchacho y quedo a sus espaldas, tomo impulso y dio un golpe, buscando que el muchacho perdiera el equilibrio. Cuando le hacia falta tan solo centímetros de rozar su piel el joven salto quedando a espaldas de la mujer.

Hikari salto como pudo para poder estar a una distancia prudente. Cuando sintió que el joven buscaba golpearle el costado, trato de golpearlo otras tres veces más, encontrando el mismo resultado; el muchacho o lo esquivaba o bloqueaba. La pelinegra respiro agitada, al tratar de atacarle se estaba agotando demasiado. Miro a su contrincante el se mantenía sereno y ni siquiera estaba sudando.

La joven se sostuvo en un pie al sentir que su tobillo comenzaba a inflamarse una vez más, tenia que terminar con eso rápido. Empuño el mango y lo trajo más a su cuerpo, tendría que atacar y correr…era la única manera en que podría ganar. Salto nuevamente acercándose al joven y una estocada en la zona de las rodillas, cosa que el joven otra vez salto y evito cualquier toque con el mazo.

Hikari salto otra vez y quedo en un solo pie, sabía que si se descuidaba tan solo un poco Takishima podría atacarla en esa zona y perdería al instante, reconocía que el joven tenía una buena estrategia, dejar que ella se agotara y perdiera fuerza. Sonrió pues se sentía muy bien compitiendo con alguien de ese nivel.

Kei miraba de vez en cuando la posición en la que se sostenía la chica, sabía que si no terminaba rápido esta prueba podría ser contraproducente. Gruño pues no se iba a rendir como en la prueba pasada, ese error no lo volvería a cometer, además perder en ahora era lo que menos deseaba. Era momento de tomar las riendas de la pelea, asi que dio un par de saltos para acercarse a ella estaba decidido darle un golpe que hiciera que perdiera el equilibrio. Hikari al ver que se acercaba para atacarla directamente comenzó a dar saltos en reversa, uno tras otro, ahora le tocaba a ella esquivar y bloquear los golpes.

La pelea era realmente difícil de saber quien ganaría, cualquiera de los dos tenía la posibilidad de caer por cualquier movimiento ya que con el simple hecho de saltar de un lado a otro y los troncos tenían un anchó de unos quince a veinte centímetros.

Hikari comenzaba agotarse, estar sosteniendo su cuerpo en un solo pie era bastante difícil, pero tenía que ganar… Desvió la mirada a sus amigos… Sabía que si ganaba significaba decirles adiós para siempre. Con esa pequeña distracción resbalo de un tronco yéndose de espaldas…ya había perdido y realmente no se sentía mal por eso, podría continuar viviendo esa aventura que el destino le deparo.

Espero sentir el golpe pero una vez mas solo sintió que los pies aterrizaban lentamente en el suelo, y su muñeca era sujetada firmemente. Cuando vio lo que sucedía, Kei la sujetaba firmemente, esa era la segunda vez que le ayudaba a no caer… No sabía si se estaba volviendo repetitivo o este chico realmente le preocupaba de que ella terminara lastimada.

— ¡Hanazono Hikari ha tocado el lodo! — grito Tadashi — ¡El ganador de la prueba es Takishima Kei!

Los grito del nombre de Kei se escucharon en coro, mientras que el joven levantaba a Hikari y la cargaba para poder salir de esa pista.

— Gracias por ayudarme — dijo Hikari al bajar de los brazos del muchacho — Te felicito, ganaste limpiamente.

— Tienes que revisar esa lección — Kei señalo el pie de la chica.

—Por primera vez trato de agradecerte y alabar tus capacidades como…alguien a quien debo vencer— empuño la mano fervientemente. — ¿Y te limitas a decirme eso?

— Bien, sé que soy mejor que tu — Takishima tomo un mechón suelto de la trenza negra, y se agacho un poco para que su boca quedara a la altura del oído de Hikari.

— Señorita numero dos — se separo de la chica la cual veía al infinito sin mover un musculo.

— ¡No me llames así idiota! — Dio media vuelta encontrándose con la pose más relajada que le haya visto a Takishima desde que lo conocía.

— La próxima vez comerás mi polvo.

— ¡Hikari! — Llego Akira abrazando a su amiga. — Es una lástima que resbalaras, ibas ganando.

La joven del lunar miro a Kei de mala manera.

— Sigues sin merecerla — saco la lengua como una niña.

— Pero me alegra perder en esta ocasión…así puedo estar más tiempo con ustedes — sonrió Hikari.

— Oh, señorita numero dos…— intervino su prometido— Si alguna vez me ganas — sonrió ladino — Puedes continuar estudiando aquí con todo pagado sin que estés prometida conmigo.

—¿Escuchaste eso Hikari? ¡Podremos graduarnos juntas!

La joven de ojos azules sonrió tiernamente, tal vez ese tipo realmente no era tan malo.

—¡Takishima! — Grito la joven — Te has convertido en mi rival...ten por seguro que la próxima vez te ganare.

Kei mantuvo una sonrisa tranquila.

A lo lejos de los famosos prometidos tres personas en múltiples puntos los veían con sentimientos diferentes: uno con una admiración muy profunda que podría interpretarse en amor, otro con molestia e iría y el último maquilaba diferentes planes para divertirse.

Notas de autora:

Feliz día del niño para todos… ¿Qué no son niños? ¿Por qué estoy hablando de ese día ahora? ¿Estoy loca? ¿Por qué no hablo del capítulo y dejo de enfadar?

Explico:

1.- Chicas (y chicos que pueden estar leyendo) recuerden que la edad esta mas en la mente y el espíritu que en el físico y pues vamos a vivir felices como un infantes y emocionarnos de la vida.

2.- Aquí en México el día del niño es celebrado el 30 de Abril, y este capítulo esta publicado a escasos días de esta fecha…así que tómenlo como un regalo.

3.- Si señores, lo estoy….jejejeje

4.- Y ya dejo mis tonterías y comienzo. ¿Qué les pareció? Un capitulo larguísimo…de 21 hojas de Word y como dijo mi Beta coco (beta lector suplente Emmanuel) me emocione escribiendo. Tenía en mente hacer una prueba chusca y recordé que la serie tiende a exagerar las cosa…y pues me fui con eso.

Y quiero recalcar unas cosas con las personalidades de los protagonistas, se que están un poquito cambiados, se nota más en Hikari ya que ella aquí es algo prejuiciosa, cosa que en el canon es muy confiada puede que sea algo incomodo. Pero pues me puse a pensar que ella es una joven que tuvo que trabajar para comer así que puede que muchos "ricos" vean la vida fácil y su prometido con su hermetismo emocional no ayuda a que se sienta tranquila y feliz.

Por esa razón quise transmitir tantas complejidades mentales en esta ocasión donde Hikari puede ver que no todo es color negro y quizás valorar más en el futuro a la gente y confiar de mas en los que no se merecen (mas como en la serie). Ah también, Finn es también parte de los personajes de la serie que no aparecen en el anime, y la verdad este personaje tendrá cierto peso en la historia, al igual que unos cuantos que falta que aparezcan.

Con Kei es un reto describirlo, Dios, es tan pero tan "elocuente" que duro horas pensando en que dirá o hará…pero el resultado siempre será el mismo que es notables por todos: Adora a su prometida.

Aclarando edades en el fic:

Hikari: 18 años recién cumplidos.

Kei: 19 años, al cumplir los 20 tomara el puesto de líder en su empresa por ser considerado en Japón mayor de edad (según tengo el dato de la política en ese país)

Akira: 17 años próximamente 18 años

Tadashi: 18 años.

Jun y Megumir: 16 años unos de los más jóvenes en el fic

Ryuu: 23-25 años (aun no lo establezco), el mayor en esta serie (Mas madurito..mas atractivo).

Finn: 18 años.

Me gusto establecer edades diferentes en los personajes, así quizás sea más entretenido. (ok, no…me gustan las parejas con diferencia de edades XD). Para los siguientes personajes también diré las edades.

Y como tema que quiero recalcar es sobre mis lectoras tan lindas que me dejan comentarios, soy tan feliz leyéndolos y sabiendo que les gusta mi loco y humilde trabajo.

Hime-chan n n: Yo también quiero un Kei en mi vida (con todo y mal genio). Pero se que algun dia encontraremos uno (la esperanza muere al último)

Chikaru Himemiya: Gracias por esperarme tanto, me haces sentir muy feliz y que es valorado mi trabajo.

HermyLuna: Tus ides me sorprendieron, porque muchas ya las tenia pensadas pero una en especial me ayudo para algo que haré en el futuro, la cual ayudara a que el fic sea inesperado… cuando aparezca créeme que serás la primera en saber cuál es.

Y gracias a todos que leen este fic pero no dejan su huella en comentarios, los veré a la próxima.

Atte: Freya-x

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