¡Hola a todos! Solo ajusté un par de cositas para este capítulo, espero que les guste tanto como a mí, cuando lo escribí.

Grytherin18-Friki, primero, gracias por comentar. Así es, Nia es quien tiene a Raziel y sí, creo que la está liando. Estar casado con Kotori estaría algo loco y gracioso, pero lo voy a considerar porque esta historia no está terminada, aunque muchos capítulos ya están escritos.

Lykan-GTX, gracias por comentar de nuevo, me alegra que esta historia te guste y que sea de tus parejas favoritas, a mi también me agradan mucho las dos. Les pasaré las gracias a mis amigos, pero gracias a ti por las gracias. Cada vez hay más historia de Date A Live, esperamos que siga así.

Sin más, ¡vamos a leer!


Joven y atrapado.

Capítulo 4: Malas mañas.

Shidou se había acostumbrado a ciertas cosas en la noche; dormirse más por cansancio que por descanso, tener el cuerpo de su esposa cerca; si podía agarrar, mucho mejor, y si no estaba cansado, despertarse algo temprano para poder deleitar el cuerpo de su esposa con sus ojos o con sus manos.

Sí, tal vez se había vuelto un pervertido, pero no pudo evitarse.

Sin abrir los ojos, puesto que, por primera vez en mucho tiempo, le dolían y su cuerpo estaba pesado, se puso a pensar si en la noche había sido más intenso de lo usual, tal vez no debió de probar esa bebida alcoholizada con sabor a frutas. Pero eso no importaba, ahora que tenía movilidad, era hora de disfrutar antes de que ella se fuera y lo dejara solo.

Shidou, a ciegas, se movió hacia adelante, su mano derecha tomó prioridad hasta que llegó hacia un brazo sin nada encima, sintiendo su piel directamente, esta era suave, y con tacto gentil, subió por ahí como si fuera una carretera, hasta que llegó a su hombro donde sintió la tira delgada de alguna prenda para dormir. Él hizo una media sonrisa, se preguntaba en qué momento se lo había puesto, aunque tal vez es que sus recuerdos eran muy difusos ahora.

Tomó su hombro con un poco de más firmeza, sintiendo el cabello suave y bien cuidado de su esposa, se acercó un poco más para oler su cabello, sabía que se lo cuidaba bastante y por el champú olía a flores, sin embargo, esta vez no sintió un olor tan especial, sintió mucho más cabello, pero no le importó, usando su nariz de un lado a otro, alejó los mechones lejos, abriéndose un camino hacia su cuello, donde la besó suavemente.

Al mismo tiempo, su mano no quedó quieta y bajó un poco hasta dar con algo grande, redondo y suave al contacto, cubierto por una delgada tela, él apretó suavemente ese pecho, no cabía ni en su mano.

—Ahn… —dejó salir con una linda voz, eso fue bueno de escuchar para Shidou, pero siguió con sus toqueteos suaves y besándole el cuello—. Ahn, Nnn… Ahn…

«¿Desde cuándo se han vuelto tan grandes?» Pensó al no poder dar aún con ese detalle central que todo pecho debe tener, el cuerpo de su mujer se arqueó un poco mientras gemía levemente, su rostro parecía perturbarse, pero aún no se despertaba. «Debe ser muy temprano, pero luego me dejarás y no he tenido suficiente de ti, cariño. Quiero estar más antes de que me dejes».

—Ahn… Ah… —Pareció calmarse cuando él dejó de jugar con uno de sus pechos y de besar su cuello hasta dejarle marca, hasta que bajó su mano hasta pasarle a acariciar su trasero y parte de sus piernas que tenían más carne de la que pensó, pero ese no era su objetivo, sino lo que estaba frente y un poco debajo de las caderas—. ¡Ahn, Danna-sama!

Sus planes fueron frustrados de inmediato y sudó frío por un momento, ¿había escuchado bien? ¿Danna-sama (Esposo)? Ella nunca le llamaba así, ahora que estaba más consciente, abrió los ojos y pudo notar que el cabello que había alejado de él era, por mucho, más largo que el que acostumbraba a ver, además de que nunca había visto un cabello tan largo, aun así, tan brillante y bien cuidado como ese.

—¿Mi… Miku? —preguntó con cierto temor, pero si era lógico, esto solo podía tratarse de esos sueños locos que uno tiene, puesto que no había bebido tanto como para saber todo lo que había hecho antes de quedarse dormido—. Eh… ¿Cariño?

Ella se giró con el cabello tapándole casi toda la cara, pero notaba que estaba sonrojada y que tenía uno de esos vestidos de una sola pieza de tela delgada, de tirantes, de color rosa transparente, podía notar fácilmente toda su anatomía, pero lo que le preocupaba un poco es que con ese cabello tan largo y cubriéndole bastante, sintió que estaba frente a esa chica del pozo maldito que vio en una película.

Se asustó cuando ella ahora estaba arriba de él, con sus manos encima de sus brazos para evitar su movimiento, él hizo una sonrisa nerviosa y no sabía qué decir, más que se estaba sonrojando puesto que con todos sus movimientos previos, estaba bastante excitado y el ver a una mujer rubia con semejante cuerpo, no podía evitarlo.

—Cielos, Danna-sama, ¿le importaría comportarse un poco mejor con su esposa? —dijo al mismo tiempo que soltaba uno de sus brazos para alejar su cabello que le tapaba la cara, ella estaba rojita de las mejillas, pero tenía una sonrisa cálida y ojos color oro, Shidou quedó impresionado—. Tal vez deberías recordar el nombre de Muku.

—¿M-Muku? —Sonrió nervioso, no sabía si mirar su bello rostro o todo lo demás que había estado explorando sin saber. Por una letra, casi era su Miku, pero ella no importaba, esto era un sueño, no podía ser de otra manera—. Eres hermosa, Muku, nunca había visto a una mujer tan hermosa como tú.

—¿Es por eso por lo que no puedes evitar tocar a Muku? —preguntó con una ligera sonrisa, pero se acercó a él para verlo a los ojos y le besó rápidamente en su frente—. Danna-sama, no sabía que te habías vuelto tan indecente por Muku.

—Muku tiene la culpa, sin duda —dijo con confianza y se acercó lo suficiente para besarla suavemente, pero no temió usar su mano para acercar su cabeza hacia él y darle un beso apasionado. Bajó su mano hasta su trasero que acarició suavemente, era más grande que el de Miku, pero igual de firme.

Ella también metió la mano debajo de su playera mientras aceptaba su amor, aunque sí estaba sorprendida de que la estuviera tocando de esta manera, normalmente su Shidou era gentil y prefería dormir entre semana lo suficiente y en los fines de semana llevarla a una buena cita, en la que terminaban viendo las estrellas, para cuando volvieran a casa, después de preparar todo un ambiente, meterla a la cama y darle todo su amor. Esto era nuevo.

Pero este Shidou era menos hablar y mucha más acción, nunca lo había visto tan asertivo tan temprano, pero esto era normal para él. Incluso si no terminaba en nada y la cosa seguía en el baño, envueltos en agua caliente y vapor, no se controlaba con sus deseos, Miku le enseñó que no tenía por qué controlarse con ella, que era una forma de demostrar su amor y que eso estaba bien, no lo hacía con otras mujeres, pero en este momento no podía resistirse, así que se puso encima de ella para tomar el control.

—¿D-Danna-sama? —preguntó un poco sorprendida al ver que le levantó el vestido y puso las manos encima de sus pechos para tocarlos más agresivamente esta vez, haciéndola sonrojar, pero todo cambió cuando vio a Shidou hacer una mirada diferente a la usual cuando hacían este tipo de cosas—. ¿Danna-sama?

El hombre de cabello azul corto, más que antes, puesto que no podía ver la punta de sus mechones ni de reojo, sus ojos azules estaban llenos de deseo y su rostro denotaba excitación, incluso si debería estar cansado por lo que su esposo trabajó ayer, ciertamente tenía dolor abdominal, pero no importaba, estaba sonriendo ligeramente, quería más.

Se acercó a su pecho para meter su cara entre ellos y luego usó su lengua, haciendo casi gritar a Mukuro Hoshimiya, una persona que ni conocía, un producto de sus sueños, tal vez eran sus fantasías personificadas, no le importaba al hombre que estaba "probando" esos suaves y grandes malvaviscos.

—¡Ahn, Danna-sama! —dijo con linda voz, así como sus gemidos no se hicieron esperar, Shidou seguía avanzando con su lengua y sus manos también. Todo iba excelente, Mukuro estaba perdiendo su control también, estaba deseando ver qué más tenía su esposo preparado para esta mañana, pero una alarma sonó fuertemente, quebrando la concentración de ambos—. Ahn… Ah… Danna-sama, ya habrá tiempo para esto.

—¿Qué? —preguntó más extrañado que antes mientras Mukuro respiraba con dificultad, estaba sonrojada, pero alejó un poco a Shidou.

—Apaga eso primero, es molesto…

—Ah, claro… —dijo al ver el aparato digital con números rojos que marcaban las cinco de la mañana, el joven la apagó de inmediato—. ¡Es demasiado temprano! Entonces, podemos continuar.

—No, estamos en tiemmhg… —No le dejó terminar, Shidou invadió su boca con todo y lengua, pero ella lo alejó suavemente esta vez, giró su cabeza hacia las sabanas, sonrojada—. D-Danna-sama, sé que me amas mucho, pero atacar a Muku de esa manera no es algo que debas hacer en este momento.

—¿Por qué no? —preguntó al besar su cuello y tocar su pecho nuevamente, estas tácticas funcionaban con Miku para que cediera a sus demandas de cariño y sexo, ¿para qué engañarnos? Eso es lo que quería Shidou, no quería despertarse antes de probar ese cuerpo de cinco estrellas de Muku.

—Tienes que trabajar, mi Danna-sama, y yo debo ayudarte, es mi deber como tu esposa. —Pronto, la idea de que esto no era un sueño empezó a tomar fuerza en su cerebro. Ella le dio un beso en su mejilla y se acomodó su ropa—. Vamos, si no nos apuramos, no tendrás tiempo de desayunar, aunque no creo que quieras que lo haga yo… Ya sabes…

Él no entendió hasta que le señaló a su estómago, fue ahí cuando se levantó la playera blanca para ver que todo su torso marcado había desaparecido por completo, estaba liso y además… llenito, su expresión fue tan graciosa que Mukuro terminó riéndose por lo bajo, con un sonrojo en las mejillas.

Al no trabajar, aunque ahora le habían dicho que tenía que hacerlo sin saber cómo estaba pasando esto, tuvo que encontrar una forma de entretenerse y de no aburrirse, por lo que se mantenía bien y trabajaba en su cuerpo, meses de dedicación estaban sustituidos por una panza que no debería estar ahí, aunque tampoco se veía mal.

—¿¡Desde cuándo?!

—Bueno, en el trabajo pruebas un montón de cosas y no tienes tiempo de que cocine algo más saludable, lo siento, Danna-sama. —Ella sonrió cálidamente—. No te preocupes, sé lo mucho que te esfuerzas, es un sacrificio necesario y no es tan malo, se puede arreglar, además, Muku no tiene ningún problema con eso, pero deberías arreglarte o se nos hará tarde.

Ella estaba a punto de irse, pero Shidou dejó la cama de un salto para tomarla de los hombros y darle vuelta, estaba serio y un poco asustado, esto no parecía un sueño, ya había durado demasiado y no pasó lo que deseaba.

—¿D-De qué estás hablando? —preguntó asustado—. Yo no trabajo, ¡digo, sí! Pero en este momento… Es decir… Es muy temprano —dijo con voz nerviosa, ella sonreía y terminó riéndose levemente—. No es gracioso, Miku, digo, Muku…

—No puedes usar este tipo de excusas, Danna-sama —dijo con una sonrisa divertida, pero le besó la mejilla y le acarició el cabello suavemente con una sonrisa cálida, inspiraba tranquilidad, pero Shidou no quería trabajar—. Vamos, hoy también estaré a tu cuidado, líder de la cocina, como tu esposa, no puedo llegar tarde si ambos somos dueños del mismo negocio, mi Danna-sama.

Ella dejó el cuarto de paredes azules, el joven quedó con los ojos como platos.

—¿Qué?

Se quedó estático por unos momentos, él tenía unos años sin trabajar en lo absoluto, también tenía mucho que no cocinaba nada para nadie, excepto en navidad para sorprender a Miku con algún platillo delicioso. Ahora que su esposa pasaba por su mente, se preguntaba en donde estaba la súper idol, Miku Izayoi.

—Esto no puede ser… —susurró con ligera diversión, se preguntaba en dónde estaban las cámaras, revisó en todo el cuarto, pero no encontró nada interesante más que su billetera y su celular, tragó saliva al ver que su cartera tenía bastante dinero, aunque ninguna tarjeta de crédito—. ¿Y mi tarjeta de crédito? Se supone que hoy vienen los recibos que tengo que pagar para no olvidarme después, ir en alguno de mis autos y… ¡Mis autos!

Por preocupación se movió hasta la ventana donde corrió las cortinas carmesíes, para ver afuera, pero no había ningún auto frente a su casa, pero sí a las demás. Suspiró en decepción y buscó el baño en las demás habitaciones, aunque eran muy poquitas para lo que acostumbraba, no sabía nada de esa casa, se pellizcó, pero no despertó de este sueño.

—¡No puede ser! —dijo al ver su rostro en el espejo, se tomó de las mejillas con un aura morada, tenía ojeras y un rostro más acabado, ya no era muy juvenil, unos cortes en las mejillas que no sabía de donde se las hizo y al quitarse la playera, su cuerpo había cambiado mucho. Al ver el baño—. No, yo no soy así… ¿Y la bañera? ¿M-Miku?

«Tengo que calmarme». Agitó la cabeza como perro y se golpeó en las mejillas con las palmas, esto no podía estarle pasando, para empezar: ¿era tan siquiera posible? «Miku... Ella es mi esposa, estamos casados, soy el único para ella y yo… ¡Esto es una pesadilla!»

Shidou tomó una decisión desesperada. Hizo puño la mano y se dio un buen golpe en la cara, pero solo se cortó el labio y se quejó de dolor en voz baja. Uno más fuerte, pensó, uno más fuerte lo despertaría. Se golpeó de nuevo y de nuevo, pero solo se lastimó sin resultados.

—¡El desayuno está listo, usaré el baño! —dijo Mukuro desde el piso de abajo con una linda voz, Shidou estaba golpeado y sangrando de la boca.

—Rumi-san… —dijo al recordar a una de las sirvientas que normalmente le avisaba del desayuno y le servía muy bien, aunque sentía que a veces se le pegaba mucho, cosa que no le molestaba, pero lo sentía raro. Se golpeó de nuevo—. Tengo que calmarme… ¡Ahora voy, Muku-sa… Muku!

Se limpió la sangre rápido y salió del baño, pero Mukuro ya venía a su dirección con nada más que una toalla, con un rostro calmado que cambió a sorpresa.

—¿No te has bañado? Se nos hará tarde, hay mucho que arreglar antes de abrir, Danna-sama.

—Sí, bueno… Tal vez podríamos bañarnos juntos… —dijo con inseguridad, ¿en verdad era su esposa? ¿Esto no era un show o algún juego macabro? Ella sonrió ligeramente.

—Preparé ese desayuno para ti, luego estarás hambriento, ve a desayunar, Danna-sama. —Ella pasó de él para darle un beso en la mejilla, él no tuvo opción más que bajar las escaleras con la mirada perdida.

Desayunó huevos con unas salchichas fritas, además de jugo de botella, empezaba a entender que Mukuro cocinaba con demasiado aceite y cosas fritas, además de que no era jugo natural. Comió como si no hubiera mañana, fue ahí cuando notó que en sus brazos tenía leves quemaduras.

Cuando llegó su turno de bañarse, Mukuro ya tenía puesta una ropa formal y elegante, con un lazo negro en el cuello, parecía una azafata o una de esas mujeres que están a cargo de las reservaciones de lugares costosos, se veía muy bien. Ella tenía una ropa diferente en sus manos, casi por completo blanca.

—Te ves muy bien, ¿qué es eso?

—Es tu ropa, no sé por qué preguntas, ¿te sientes mal?

—Tal vez… —susurró, ella parpadeó rápido, pero no pudo preguntar, Shidou tomó la ropa y al extenderla, arqueó una ceja.

Después de unos momentos, Mukuro estaba abotonando la ropa de Shidou, él preguntó por los rasguños en su cara, ella le dijo que se había cortado ayer sin que se diera cuenta, por hacer rápido las cosas.


Cuando fueron al lugar de trabajo, un elegante local pequeño al estilo francés o italiano, Shidou preguntó si en verdad era de ellos, Muku le contestó que ella había diseñado el lugar, él pensó que tenía buen gusto.

—Muku…

—¿Sí?

—La verdad es que tiene mucho que no hago esto… Y menos en este nivel… —dijo inseguro y poniéndose un gorro que usan los chefs, pues eso es lo que era. Su esposa no pudo evitar reírse—. Hablo en serio…

—Danna-sama, haces esto todos los días, solo descansamos el domingo, excepto si es un día festivo, sabes que cuando es 14 de febrero nos va muy bien —explicó con algo de ánimo—. Ahora será mejor ordenar todo, el resto del personal llegará pronto, nos esforcemos, Danna-sama.

—Claro, pero… ¿A qué horas cerramos?

—A la misma hora de siempre, hasta las nueve de la noche, luego limpiamos y cerramos. —Shidou tragó saliva, esto era un suicidio.

Shidou exploró un poco la cocina mientras Mukuro arreglaba las mesas. Recibió al camión de carga que traía verduras, pan y muchas cosas más para usarlas en este día y si era posible, de seguro lo usaría para más.

Casi todo el dinero de su billetera se fue en pagarle al sujeto, ordenó todo lo que pudo solo, hasta que llegaron otros hombres y mujeres, entre ellos había alguien tan joven como él era cuando selló a Miku, le hizo poner nostálgico.

Con más manos y aun nervioso porque todos lo saludaban como si fuera el maestro, incluso las mujeres le tenían mucho respeto, esto era demasiado raro, lo peor es que sus manos no habían tocado una sartén en dos años o quizás un poco más.

¿Dónde estaba su casa lujosa? ¿Dónde estaban las sirvientas amables y bonitas? ¿Dónde estaba su Miku que le dio todo lo que un hombre podría desear?

—¡Shidou-senpai! —dijo el más joven, de cabello castaño y ojos color miel, parecidos a los suyos.

—¡Ah! ¿Sí? —dijo algo nervioso.

—Me alegra volver a trabajar con usted hoy, debió ser difícil con mi ausencia, lo lamento, pero ya me siento mucho mejor.

—Ah, bueno, sí… Es bueno tenerte de nuevo aquí, eh… —Quería morirse y ver si así regresaba a su anterior vida, el hombre suspiró y se le ocurrió una idea—. Escuchen, tuve una mala noche, no, no tuve problemas con mi esposa, pero no estoy bien, no recuerdo sus nombres y no tengo porque contarles mi vida privada, así que quiero que me digan sus nombres y su puesto.

—Soy Kaji, Shidou-senpai, subchef —dijo con orgullo, el más joven de todos.

—¿¡Tú eres mi sub?! —Shidou no se esperaba eso.

—Usted lo nombró, Shidou-senpai —respondió una de las mujeres, con cabello negro corto y ojos grises—. Karen, jefa pastelera.

—Oh, entiendo, disculpen.

Los demás le fueron diciendo sus nombres y él intentó memorizarlos, así como los puestos de cada uno. Como líder de la cocina, él tenía que ver que todo estuviera bien.

—Shidou-senpai —dijo Karen, un poco seria—. Hoy tampoco podrá venir Shinji-san, así que tendrá que suplir su puesto, supongo, será un placer cocinar a su lado, tal vez pueda aprender algo.

La joven sonrió, viéndolo como si fuera una estrella, él sonrió con cierto orgullo. Era una atención diferente a la que tenía por estar casado con Miku.

—Claro, ¡esforcémonos hoy también!

—¡Entendido!


Las primeras horas las sobrevivió como un campeón, mientras Mukuro era la recepcionista que saludaba a todo quien entraba, cada cierto tiempo dejaba su puesto para salir a la calle y convencer a personas para que entraran, puesto que el restaurante tenía competencia en los demás lados, todos hacían esa táctica.

Probaba toda comida junto con su subchef que era muy joven, se preguntaba por qué había escogido a alguien tan joven, pero como tenía que cocinar cosas que no sabía, muchas veces preguntó por lo que tenía qué hacer, los demás le vieron raro, pero se excusó con nerviosismo que era una prueba para ellos, Karen fue la más entusiasmada y se la pasó ayudándolo, junto con Kaji, eran los dos más jóvenes, eso explicaba su energía.

Ya en la tarde, estaba hambriento y exhausto, esto era demasiado para él. Dejó la cocina un rato al ver que no venían clientes, todo para acercarse con Mukuro, quien seguía en su puesto, parada, viendo a la gente pasar.

—Oh, Danna-sama, lo estás haciendo muy bien —dijo con una sonrisa, estaba sudando de la frente.

—¿Estás bien, Muku? Pareces cansada.

—Bueno, pronto será la hora de comer y de descanso, además del cambio de turno. Estaré bien.

—Esto es agotador… Por lo menos hay descanso… —dijo con voz pesada, quería estar en cama, se dejó caer en una silla y se quitó el gorro de chef.

Mukuro le miró preocupaba y puso el letrero de: "cerrado, volveremos en una hora".

—¿Estás bien? Aún falta la noche, sabes que es cuando viene más gente, y posiblemente alguna celebridad, después de todo, Hoshimiya Shidou, mi esposo es un gran chef —dijo con una sonrisa y le acarició su mejilla para animarlo.

—Hoshimiya… Jeje… Gracias, pero no creo que sea tan bueno. —Ella sonrió y fue al lugar de su puesto, para sacar una revista de hace un año, para buscar una página en específico y se la mostró a su esposo.

—Esto muestra que eres único, mi Danna-sama. —Se lo dio y le besó en la frente, el joven leyó que era una crítica de una página entera sobre su restaurante y, sobre todo, de él.

«En la ciudad Tenguu hay muchos lugares donde comer, en un día no podrías visitarlos a todos, incluso teniendo un apetito voraz. Empujado por la opinión pública y la recomendación de un amigo, decidí visitar y probar suerte si podía deleitarme con la comida del chef Hoshimiya Shidou. Mucho se habla de su cocina y de él solo pude descubrir que es alguien muy sencillo, diría ordinario». Shidou no podía parar de leer esto, Mukuro le miró con una sonrisa y se puso detrás de él para leer también. «Algo interesante y una decisión arriesgada y poco profesional, pero interesante, incluso característico, es su personal; tan ordinario como él, teniendo como subchef a un jovencito que no pude conocer (Me hubiera gustado). Su restaurante parece de otra época, pero en el buen sentido, recuerda a Europa, tal vez demasiado. La recepcionista es fantástica y encantadora, ninguna queja por la bienvenida que da a todos los clientes. Y bueno, ¿la comida? Seré sincero y hasta me permitiré decir algo vergonzoso, la mejor forma de definir su comida es: "es la comida de mami", ¡eso es! Es así de sencillo, y realmente, no tengo quejas. Pronto volveré a comer la comida de este hombre y sin dudas, espero que tú también».

—¿Ves? —dijo Mukuro con voz suave al rodearlo con los brazos por la espalda y darle un beso en su mejilla con un sonrojo, Shidou sonrió con felicidad—. Te amo, Danna-sama. Anímate, ¿de acuerdo?

—De acuerdo —dijo un poco más motivado, pero alejó las manos de Mukuro y ella se alejó al oír la puerta abrirse detrás suyo.

—¡Senpai! —dijeron Karen y Kaji, ambos con dos platos con comida y con miradas filosas entre ellos, luego le sonrieron a Shidou—. ¡Hice esto para usted, senpai!

—Hey, yo lo dije primero, llevo más tiempo aquí, Karen.

—Cállate, llevo cocinando más tiempo que tú, ya inicié la carrera de chef, no como tú.

—¡Yo llevo cocinando toda mi vida! —Ambos se vieron con cierto odio, Shidou pudo ver a Miku y Kotori discutiendo cuando eran más jóvenes, sonrió bastante.

—Cielos, me siento un poco celosa de ustedes dos —dijo Mukuro con voz suave, pero los otros dos dejaron de pelear.

—Puedes tomar este, Muku-senpai —dijo Karen, con ojos de estrella, igual adoraba a la mujer rubia de largo cabello.

—Siempre tan considerada, pero tomaré el de Kaji-san esta vez —dijo con una sonrisa y tomó el plato del chico, guiñó el ojo a Karen, ella fue directo con Shidou y le extendió el plato.

—¡Todo suyo, senpai!

Shidou acarició su cabeza como lo haría con Kotori, la chica sonrió y aceptó su comida, no estaba nada mal, pero se notaba que lo había hecho muy rápido.

Los cuatro se sentaron en una mesa y empezaron a comer, Mukuro acarició la cabeza del chico también, es la única que sabía porque Shidou lo había escogido como su subchef a pesar de que no tenía ninguna experiencia.

Un pequeño descanso después de la mitad de un día normal en su vida, ¡pero esta no es su vida! ¿Prefiere a Mukuro encima de Miku? ¿Esto en verdad es una pesadilla? ¿Shidou podrá sobrevivir a este día laboral? ¡Lo veremos en el siguiente capítulo!


Bueno, este fue el capítulo de hoy. Realmente me sorprende escribir cosas así, a veces. Por lo que no sé si fue bueno o malo, pero intuyo que fue bueno porque me gustó.

Espero les haya gustado, como siempre y nos veremos pronto, espero.

Saludos.