Disclaimer: Los personajes pertenecen a SM, la historia es de cynosure23, yo solo me adjudico la traducción, con el debido permiso de la autora.

Capítulo beteado por Yanina Barboza, beta de Élite Fanfiction (www facebook com/ groups/ elite fanfiction)

Link del grupo: w w w . facebook groups / itzel . lightwood . traducciones

Link de la historia original: w w w fanfiction net / s / 12170370 / 1 / Choices


Capítulo 4

—¿Qué quieres usar hoy, cariño? —pregunté, haciéndole cosquillas a Violet en la planta de los pies mientras ella estaba acostada en la cama que aún compartíamos.

Apenas habíamos terminado de desayunar con mis padres, y luego los despedimos para su viaje a Seattle. No había muchos cambios con Jasper, y aunque estaba desesperada de ver a mi hermano, sabía que esto venía primero. Podría verlo mañana. De esa manera podía mantener esto, lo que estaba pasando hoy con mi hija, como mi principal preocupación hoy.

—Mis botas de lluvia —contestó entre risas, pateando con los pies—. Y mi vestido azul.

Obedecí, sacando la ropa del armario y sus botas de la maleta.

—También necesitarás un impermeable —dije, dejándola vestirse mientras me ponía mis zapatos y calcetines.

—¿Me maquillas? —preguntó Violet, batiendo sus pestañas hacia mi después de ponerse su vestido y las botas.

Usualmente no me gustaba ponerle maquillaje a mi bebé, incluso aunque fuera mi pasión en la vida y en lo que estaba construyendo mi futuro. Pero Violet lo amaba, sin importar que el "maquillaje" que le ponía solo era un poco de bálsamo labial y polvo traslúcido. También presentía que quería verse más bonita en la anticipación de conocer a su padre. Así que accedí, incluso dejé que usara un poco de máscara transparente en las pestañas.

Ella era tan hermosa y, nuevamente, noté lo mucho que se parecía a su padre.

—¿Estás nerviosa, bebé? —pregunté, mirándola mientras esperaba por su respuesta.

—No lo sé —dijo con simpleza, mirándose en el espejo—. ¿A él… a él le agradaré? —preguntó de repente y me hundí en el arrepentimiento.

Mi hija nunca tendría que preguntarme eso. Y era mi culpa que lo hiciera.

—Por supuesto, Vi —dije, exhalando con fuerza—. Él te amará. Justo como yo lo hago.


Nos sentamos en el auto, el que Jasper había manejado cuando estaba en la preparatoria, afuera del restaurante donde habíamos accedido a encontrarnos con Edward.

Violet se había movido al asiento del pasajero después de aparcar, y estábamos esperando por él.

—¿Es él? —preguntó, riendo mientras señalaba a un hombre mayor entrando al restaurante—. ¿O él? —Señalaba a cada hombre que pasaba, sin importar su edad. Al menos parecía divertirse con eso.

—Eres tan boba —señalé, amando su sonrisa juguetona.

Le sonreí de vuelta, pero mi sonrisa se cayó de mis labios mientras notaba a Edward aparcar en el restaurante en su viejo Volvo. Lo miré mientras salía del auto, apresurándose a entrar para evitar la ligera lluvia que estaba cayendo. Estaba usando la ropa del hospital, y parecía nervioso.

—Era él, ¿no es cierto? —preguntó Violet, sus ojos estaban ligeramente ensanchados.

—Claro que sí —contesté, tratando de sonar normal—. ¿Estás lista para entrar?

Estuvo callada por un momento, sus ojos pegados a la puerta del restaurante. Pero luego me miró, y aunque había estado muy nerviosa, ella me calmó.

—Sí —dijo, incluso me dio una pequeña sonrisa.

Nos tomamos de las manos mientras cruzamos la puerta, y Edward se giró, sus ojos inmediatamente se fueron a Violet. Ella en realidad nunca había sido tímida, pero hoy estaba encogida a mi lado.

—Violet —llamé, agachándome un poco para estar a su nivel—. Violet, quiero que conozcas a Edward. Él… él es tu papá —dije, mirándola a los ojos.

—Hola, Violet —dijo Edward, un poco incómodo—. Es muy, muy bueno conocerte. Yo, um, te traje algo —tartamudeó, estirando la mano en su bolsillo—. Espero te guste.

Ella miró con ojos ensanchados mientras él sostenía hacia ella lo que parecía ser un collar.

—Adelante —dije, dándole un empujoncito—. Puedes tomarlo.

Violet lo hizo, sosteniéndolo hacia mí para que pudiera verlo. Era un collar, un sencillo dije púrpura en una corta cadena plateada.

—Gracias —dijo, mirándolo—. ¿Puedo usarlo?

—Oh, por supuesto —dijo Edward, tomándolo de vuelta y luchando con el seguro. Violet se puso de espaldas a él para que pudiera poner la cadena alrededor de su cuello, y él hizo contacto visual conmigo. Lucía aterrorizado, pero también emocionado. Ni siquiera podía imaginar qué era lo que estaba sintiendo; lo que pasaba por su mente.

—Quizá deberíamos ir a tomar una mesa —dije momentos después, apretando la mano de Violet en la mía.

Edward asintió y lo seguimos hacia una mesa en el fondo del lugar.

—¿Eres doctor? —preguntó Violet después de que nos sentamos, mirando la ropa azul que Edward usaba.

—No, soy enfermero —contestó Edward—. Pensé en ser doctor, pero, bueno, no era para mí.

Esas eran noticias para mí. Después de todo, antes, Edward había hecho más que "pensar" en ser doctor. Prácticamente había estado escrito en piedra; era en lo que su plan para "nuestro" futuro se basaba. Obviamente eso no había pasado, y me preguntaba por qué. Eventualmente él cambió de opinión, ¿por qué no pudo haber hecho eso por mí?

—Aunque mi papá es doctor —decía Edward—. Ambos trabajamos en el hospital de aquí.

Violet asintió, luciendo curiosa.

—¿Ese es mi abuelito? —preguntó, arrugando la nariz—. Porque el abuelito Charlie ya es mi abuelito. Él me ayudó a conseguir mi credencial de la biblioteca ayer. ¿La ves? —Sacó el libro que había conseguido de la biblioteca ayer de su mochila y se lo mostró con emoción a Edward.

Él lucía un poco perdido, así que hablé. Sabía que Violet, como todos los niños de su edad, iban a una milla por minuto y obviamente, Edward era completamente nuevo en esto. No lo culpaba.

—No, Vi, tú tienes dos abuelos y dos abuelas —expliqué mientras Edward miraba el libro con lo que parecía ser genuino interés—. El abuelito Charlie y la abuelita Rae son mis padres, así que… los, um, los padres de tu papi son tus otros abuelitos.

La atención de Violet ya estaba en su libro y me tomé un momento para darme cuenta de que no solamente había mantenido a Edward fuera de la vida de Violet, ella tenía otro set entero de familiares que ni siquiera conocía.

—Toma, bebé —dije de repente, buscando en mi bolso y encontrando dos monedas—. Veo una máquina de chicles por allá, ¿por qué no vas por uno para ti y Edward? Tu papá, quiero decir. Te pediré palitos de pollo cuando vengan a tomar nuestra orden.

Ella tomó las monedas y corrió con felicidad, tomé un profundo respiro antes de girarme hacia Edward.

—Lo siento —dije con rapidez—. Me sentí un poco abrumada. ¿Tuviste… la oportunidad de decirles a tus padres? ¿O tu hermana?

—Ah, no, no en realidad —admitió Edward—. Quería un poco de tiempo para procesar todo esto, antes de decirles. Aunque probablemente debería ir hacia allá cuando terminemos aquí —dijo, sonriendo nerviosamente—. Las palabras vuelan muy rápido por aquí —añadió oscuramente.

Asentí en acuerdo, este era un pueblo pequeño, y esa era una de las razones por las que esto pasó tan rápido. Si querías ser quien le dijera algo a alguien después de que se hiciera público, entonces tenías que actuar rápido.

—¿No tienes que trabajar? —pregunté, señalando su ropa después de que la mesera viniera y rápidamente nos tomara la orden.

—Usualmente trabajo tres turnos de doce horas a la semana —dijo—. Pero hoy tomé un medio día… trabajé de las seis de la mañana al medio día. Imaginé que necesitaba la tarde para… ya sabes, pensar las cosas. Además no quería apresurar nuestro almuerzo. O mi tiempo con ella. Dios, Bella… ella es perfecta, ¿no es así? Y parece tan lista.

—Aquí están. —Violet volvió abruptamente a la mesa, sin aliento pero feliz mientras sostenía dos chicles, uno púrpura, uno verde—. Saqué el púrpura —le dijo a Edward—. Porque púrpura es otra palabra para "Violet". ¿Sabías eso? —Ella no esperó por su respuesta para continuar su parloteo—. Y el púrpura es mi favorito. Tú puedes tener el verde. ¿Te gusta el verde? Si no, le tienes que pedir a mami otra moneda.

Edward solo sonrió hacia ella mientras aceptaba el chicle verde.

—Bueno, también me gusta el púrpura, pero el verde es mi favorito.

Violet le sonrió de vuelta, metiéndose el chicle púrpura en la boca y masticándolo.

—El verde también es el favorito de mami —le informó, y sentí mis mejillas colorearse un poco. Ella estaba en lo cierto, por supuesto, verde era mi color favorito, y lo había sido desde que tenía trece, primero por los ojos verdes de Edward, y luego por esos mismos ojos verdes en nuestra hija.

Me senté en silencio por un momento y miré mientras mi hija y su padre hablaban. Y hablar fue lo que hicieron. Incluso después de que nuestra comida llegara, ellos hablaron. Violet lucía enamorada, y sabía que amaba la bien merecida atención que él le estaba dando.

Y si Violet estaba enamorada, entonces ni siquiera sabía cómo describir a Edward. Él lucía como el hombre más feliz de la tierra.


Nos quedamos uno al lado del otro mientras veíamos a Violet jugar en los columpios, y se sentía extraño estar tan cerca de él de nuevo.

—Y… ¿has estado bien? —pregunté, sin quitar los ojos de Violet.

—Sí —dijo Edward—. Bastante bien.

Asentí, metiendo las manos dentro de los bolsillos de mi chaqueta.

—¿Ella… ella es lo que esperabas? —pregunté, señalando a Violet.

—No —dijo Edward con simpleza, sacudiendo la cabeza—. Ella es más. Yo… la amo, Bella. ¿Eso es normal? Ni siquiera la conozco. Pero la amo.

—Yo también la amé con rapidez —le aseguré—. Es bastante fácil de amar. Y es nuestra, después de todo. Creo que nuestros corazones saben eso.

—Me preocupaba que me odiara —continuó Edward—. Porque no he estado alrededor. Estuve despierto la mayor parte de la noche preocupándome.

—Ella no te odia. Le dije la verdad, que tú no sabías sobre ella. Que la mantuve solo para mí. Pero incluso aunque las cosas no hubieran pasado así, ella aún te amaría. Así es Violet.

—Aún no entiendo cómo es que pudiste hacer esto. Mantenerla alejada de mí. ¿De qué es lo que me he perdido, Bella?

—Lo siento —susurré, repitiendo las palabras pero sabiendo que no ayudaban—. Desearía retroceder el tiempo y cambiarlo.

Él asintió, sin decir nada más.

El silencio entre nosotros se mantuvo por el resto de la tarde.


Edward Cullen

—Hola, ¿comida china está bien para cenar? —dijo Lauren a modo de saludo, besándome en los labios mientras entraba a la sala—. No me siento con ganas de cocinar hoy.

Eso no era nuevo, Lauren no se había sentido con ganas de cocinar en los dos años que llevábamos juntos. Si yo no cocinaba, entonces sería comida para llevar en la casa Cullen-Mallory.

—Está bien —dije ausentemente, pasando los canales en la televisión—. Puerco frito y arroz para mí. —La escuché llamar para pedir nuestra orden, y luego se unió a mí en el sofá.

—¿Cómo estuvo el trabajo hoy? —preguntó, deslizando sus manos bajo el borde de mi camiseta mientras se acomodaba a mi lado.

—Bien —dije, alejándome de sus frías manos—. ¿Cómo estuvo tu clase hoy? ¿Y tu reunión?

La escuché con poca atención mientras hablaba, pero todo en lo que podía enfocarme era en Violet y nuestra tarde juntos.

—Edward… —Las manos de Lauren aún estaban en mí, y reconocí el tono de su voz—. ¿Has pensado en lo que dije la otra noche?

—Un poco —mentí, tratando de no mirarla.

—No nos estamos haciendo más jóvenes —me recordó… de nuevo—. ¿Y cuál es el punto de postergarlo? Vivimos juntos, ambos tenemos nuestras carreras… hemos estado juntos por dos años. Vamos, Edward. Tienes que darme algo aquí. ¿Acaso no me amas?

Suspiré, odiando su método de persuasión.

—Lauren, no hagas esto —dije con irritación—. Sabes que te amo. Eso no significa que esté listo para todo eso. ¿No podemos ser felices con lo que tenemos ahora? Sí, no nos estamos volviendo más jóvenes. Pero tengo veinticinco, no cuarenta. Y tú solamente tienes veintitrés. No creo que necesitemos preocuparnos por nuestros relojes biológicos por ahora.

—Serías un gran padre —dijo Lauren en voz baja, y sentí como si me hubieran pateado los intestinos.

Yo era padre. Ahora, ¿cómo se suponía que le dijera eso a mi novia?


A pesar de que había planeado hablar con mis padres y mi hermana después de mi tarde con Bella y Violet, me había acobardado.

Mi relación con mi padre se había arruinado después de que me enfocara en la enfermería en lugar de seguir sus pasos y convertirme en doctor. Aunque pensaba que él y mi madre respetaban que era mi decisión, él no ocultaba el hecho de que estaba decepcionado por mi "potencial desperdiciado". Mi madre, siempre queriendo mantener la paz, hizo todo lo posible para acercarnos. Gracias a sus esfuerzos, las cosas no eran tan malas como pudieron haber sido… solo era un poco incómodo.

Sabía que les tenía que decir de Violet. Pero no tenía ni idea de cómo hacerlo. Después de todo, apenas tenía unos días que sabía de la existencia de mi hija. Y había pasado un total de cuatro horas con ella. Ya estaba completamente enamorado de ella, por supuesto, pero no sabía cómo funcionaban estas cosas. Ella no había llegado a mi vida con lentitud. No tuve nueve meses para pensar en mi futuro hijo, o para acostumbrarme a la idea de ser padre.

Ahora me encontraba en el porche de mis padres, aún inseguro de qué es lo que diría.

Pero ahora sabía lo que era estar alejado de la vida de Violet, y no les desearía ese sentimiento a mis padres. Postergándolo más, probablemente solo los lastimaría. Era ahora o nunca.


Varias cosas pasaron en el capítulo pero, ¿qué les pareció el esperado encuentro entre Violet y Edward? Y, ¿cómo creen que reaccionen los padres de Edward ante la noticia de que son abuelos? dejen sus teorías en sus reviews :)

Gracias a las chicas que dejaron su review:

Cary, Gabriela Cullen, Brenda Cullenn, Paola Lightwood, somas, Yoliki, tulgarita, EmmaBe, Pera lt, Ale Navas, Noelia, Merce, Andremr, saraipineda44, Hanna DL, Marie Sellory, patymdn, PEYCI CULLEN, Tata XOXO, Free Love Life, aizen63, LicetSalvatore, carolaaproboste v, Chayley Costa y cavendano13.

Las invito a que se animen a dejar un review, recuerden que son muy importantes para que se sigan otorgando más permisos de traducciones en un futuro ;)

¡Nos leemos el miércoles!

x