-
DISCLAIMER APPLIED
Este fic no me pertenece, la autora es BlowingWind
-
-
.:BEYOND TEMPTATION:.
Capítulo IV: Sólo dos pisos más abajo
.
..
Sakura dio una vuelta en su amplia cama y golpeó el botón de la alarma para que dejaran de oírse las noticias de esa mañana. Gruñó vagamente mientras sus dedos frotaban vigorosamente su sien para aliviar el dolor que estaba sintiendo. Había llegado a su casa alrededor de las doce de la noche porque se tuvo que quedar hasta muy tarde en la oficina para terminar algunas cosas pendientes.
Durante tres horas, había estado revisando todos esos expedientes de trabajo y tuvo que escribir varias notitas a su secretaría para que organizara una reunión. Kira se había tomado el día libre, pues su madre había sido ingresada en el hospital por una rotura de muñeca. Había dejado marcharse a la chica deseándole lo mejor a su madre.
Abrió un ojo y se encogió mientras varios rayos de luz se filtraban en la habitación. Del cansancio que tenía anoche olvidó bajar la persiana. Ahora deseaba que lo hubiera hecho, pero viendo que ya no había forma de volver a dormirse, se levantó de la cama y se puso unas cómodas zapatillas. Caminó hacia la ventana, se quedó quieta durante un rato admirando la nevada que había caído durante la noche anterior. La sustancia blanca cubría una gran extensión del jardín y el camino que se extendía hasta el garaje. Siempre le había encantado la primera nevada de la temporada. Le hacía ver todo desde una nueva perspectiva.
Bostezando, obligó a su cuerpo a moverse de esa increíble vista para ir hacia el baño y prepararse. Tomó una ducha rápida, se lavó los dientes y se puso alrededor de su cuerpo una bata lisa de color azul claro. Se dirigió a su armario y sacó una falda negra Chanel que le llegaba a la altura de la rodilla y una blusa color cielo. Se vistió rápidamente y poniendo una cara de disgusto cogió la peluca y se la colocó en la cabeza después de agarrar todo su cabello rosa en un moño bien apretado. Quizás, debería acabar directamente con su pelo en vez de tener que estar llevando todos los días esa maldita peluca. Se apuntó mentalmente que debería hacer algo al respecto durante la tarde, se colgó su bolso Louis Vuitton y agarró las llaves para después dirigirse hacia la puerta.
El tráfico de esa mañana era horrible por la nieve que había caído, por lo que era imposible conducir más rápido por la resbaladiza carretera. Decidió pararse un momento en un Starbuck para conseguir una taza de café antes de llegar al trabajo.
Los edificios ya estaban abarrotados incluso a primera hora de la mañana. Por eso amaba Tokyo. Si lo comparaba con Nueva York, su lugar de nacimiento, no había muchas diferencias, y le encantaba absolutamente todo de esa ciudad. El fuerte parloteo de la gente, el intenso tráfico y las vistas. Nada podía compararse con eso.
Al aparcar en su plaza privada, su alegre estado de ánimo se hundió cuando descubrió un elegante Jaguar negro al lado del suyo. Dando un fuerte portazo, frunció su entrecejo cuando el propietario se apoyó casualmente en la parte trasera del coche con una evidente cara de diversión en su hermoso rostro.
"Espera, ¿hermoso rostro? Debo de haberme golpeado la cabeza contra la pared de la ducha esta mañana." Pensó Sakura mientras se mostraba totalmente decidida en ignorar a ese exasperante hombre. Se colocó su bolso Louis Vuitton en el hombro, se enderezó y empezó a caminar, pasando de largo a Sasuke. El sonido de sus tacones contra el suelo era tan fuerte que rompía el silencio del lugar. No llegó a andar mucho cuando sintió una pequeña presión en su codo.
Se paró de repente, sus ojos se quedaron fijos en los dedos de Sasuke que agarraban firmemente su codo. Una oscura y delicada ceja se elevó sin mostrar diversión, pero Sakura no hizo ningún movimiento para apartar sus manos.
"¿Se puede saber por qué está agarrándome contra mi voluntad?" Preguntó fríamente mientras intentaba calmar su ira al igual que su acelerado corazón.
Él sólo sonrió ligeramente. "¿De verdad es así?" contraatacó juguetonamente. "Pensé que sería una buena idea invitarte a echar un vistazo a mi nueva oficina."
"No tengo tiempo para estar dando vueltas. Tengo mucho trabajo que hacer." Intentó liberar su codo con un rápido movimiento pero se dio cuenta de que no servía para nada. "Y le agradecería si quitara sus disgustantes manos de mí."
"¿Por qué tanta formalidad?" Preguntó. "Creía que ya habíamos pasado esa fase." Sus dedos se acercaron a ella con rapidez para colocar un mechón de su dorado cabello detrás de su oreja. De alguna forma, ese color no le terminaba de quedar del todo bien a su inocente rostro. La hacía más madura, más...experimentada.
"No estamos en ninguna fase." Bufó molesta. "No sé por qué piensas que haciéndome enfadar conseguirás sacar algo bueno de esto. ¿Te divierte mi desgracia?
"En realidad, me he dado cuenta que enfadarte me hace sentirme mejor." Comentó con una sonrisita en su rostro.
"Bueno pues siento decepcionarte. Encuentra a otro a quien fastidiar para conseguir esa extraña satisfacción de ser feliz con el sufrimiento de los demás." Intentó soltarse otra vez tirando más fuerte de su brazo. Dejó escapar un pequeño gruñido cuando el agarre de él no cesaba.
"Vamos, Sak." Sasuke se rió por lo bajo ante la perversa mirada que le dirigió ante la forma en que dijo su apodo. "Sólo quiero ofrecerte una tregua. Todo este rencor no es bueno para ninguno de los dos y la verdad es que no es un buen ejemplo para los empleados. ¿No crees?"
Sakura estrechó sus ojos con sospecha. "¿Qué es lo que pretendes?"
"Nada malo, te lo puedo asegurar." Le replicó.
"No te creo, primero yo..."
"Me humillaste en el baile pegándome un rodillazo." Terminó Sasuke.
"Te lo merecías." Murmuró en voz baja.
"Pero no me voy a seguir dándole vueltas a eso." Continuó Sasuke como si no le hubiera interrumpido.
"No me voy a disculpar." Respondió ella con arrogancia.
"No esperaba que lo hicieras. Como dijiste, me lo merecía." Reconoció con bastante facilidad.
Sakura se sorprendió por lo que acababa de afirmar. Volvió a fijar con desconfianza su vista sobre él. "¿Tienes un problema de doble personalidad?"
Sasuke rió. "La última vez que lo comprobé, no." Extendió su mano para estrecharla con la de ella. "Que te parece entonces, Sta. Haruno, si por el bien de la empresa, dejamos nuestras diferencias a un lado."
Miró durante un momento la mano extendida para después lentamente estrecharla. No pudo darse cuenta del rápido movimiento que hizo el moreno y lo siguiente que notó fue sus tentadores labios sobre los suyos. Su lengua trazó ligeramente el contorno de sus labios, lamiendo y chupándolos suavemente. Sólo duró unos pocos segundos pero parecía que hubiera sido por más tiempo.
Sasuke se volvió para atrás y le sonrió. "Bien. Ahora que ya hemos cerrado la primera fase, ¿qué tal una salida para completar el trato?"
Sus ojos brillaban al ver el estado de shock en el que aún se encontraba. "Este sábado. Te recogeré a las nueve en punto de la mañana." Dijo viéndola todavía aturdida. "Ropa informal. No ese tipo de cosas." Dijo señalando hacia sus altos tacones.
La joven era incapaz de formular un pensamiento u oración coherente mientras afirmaba silenciosamente, su aturullado cerebro estaba tratando de procesar la situación.
"Perfecto. Te veo dentro." Se despidió mientras caminaba con una sonrisa en la cara hacia el ascensor dejando a Sakura estática en el aparcamiento. No pudo resistir gritarle lentamente.
"Vas a llegar tarde si no te das prisa."
Sakura se giró para mirarle fríamente antes de murmurar algo en voz baja y caminar rápidamente hacía la escalera en vez de al ascensor.
Comenzó a reírse mientras la puerta se deslizaba para cerrarse.
.
.
.
.
.
Mai se sentó pesadamente en su silla de cuero mientras terminaba de archivar las últimas carpetas. Colocarlas en madito orden alfabético era algo le parecía una pérdida de tiempo. Hablando de tiempo, su jefe debería estar ahí ya. Nunca había llegado tarde desde que le conocía en siete años. A menos que tuviera algo importante que hacer.
Mai ahogó un suspiro al descubrir a tres jóvenes empleadas mirando su camino cada poco tiempo. Sin duda tratando de ver a Sasuke. En serio, ¿podían no ser tan evidentes? La oficina que le habían facilitado era tan elegante como la que tenía antes en el Edificio Uchiha. Conociéndole, Sasuke no se conformaría a tener menos lujos y elegancia pudiéndose permitirlos.
Hablando del rey de Roma, Sasuke apareció por la puerta del ascensor acristalado, se veía tan meticuloso como siempre en su traje de Armani negro oscuro y su camisa blanca. La suela de sus zapatos italianos provocaba un suave ruido contra el suelo de mármol.
"Buenos días, Mai." Le saludó mientras ella le devolvía una sonrisa.
"Llegas diez minutos tarde." Le dijo con una sonrisa de complicidad.
"Los nuevos lugares siempre me sorprenden." Se defendió mientras se dirigía a su nuevo despacho.
"Tonterías. Tú nunca te pierdes. Has heredado el sentido de la orientación de tu padre." Le acusaba Mai mientras le seguía.
"Hm, me gusta la decoración de esta oficina." Dijo distraídamente mientras daba un par de vueltas para investigar la habitación.
"Conseguí un diseñador de interiores a última hora para decorarla." Comentó la mujer sentándose en uno de los sofás de color caoba oscuro que hacía juego con una gran mesa de centro.
"Muy original." Murmuró Saasuke mientras tomaba un asiento enfrente del sofá de dos plazas de Mai
"Mis felicitaciones para el diseñador."
Mai se rió. "Se lo diré. Se ha estado muriendo de ganas por verte durante toda esta semana."
"¿No me digas?" Comentó Sasuke con una ceja ligeramente elevada, así como una sonrisa en su rostro. "Todavía trata de lanzarse sobre mí por lo que veo." Continuó hablando lo suficientemente alto para que la persona que se encontraba cerca de la puerta pudiera oírlo.
"Cariño, estaré detrás de ti hasta que acabes reconociendo que eres gay." Se oyó que decía una dulcificada voz.
"Pierre, sabes que a tu prometido se le rompería el corazón si te arrebatará de su lado delante de sus narices." Replicó Sasuke con una sonrisa.
Pierre puso sus manos en su pecho y dejó escapar un gemido. "Lo sé, cariño. Cuando por fin te canses de esos trozos de carne que tienen por pechos, ya sabes donde encontrarme." Guiñó un ojo tontamente tratando de seguir con el juego puesto que sabía muy bien que Sasuke Uchiha no estaba para nada cerca de ser gay. Pero un chico puede esperar, ¿no?
"Lo siento, Pierre, pero no creo que nada de eso vaya a suceder pronto." Le contestó entrecerrando sus ojos a pesar de seguir manteniendo su sonrisa intacta.
"Sólo te dejo claro que la oferta sigue en pie por si te decides a aceptarla."
"Siento decepcionarte princesa. Pero no creo que eso vaya a suceder." Volvió a repetir.
"Hm." Pierre suspiró y empezó a caminar hacia la salida.
Mai se rió mientras observaba al hombre en su retirada. "Creo que le has roto su frágil corazón."
"Si todavía está bien después de tantas veces que le he rechazado, diría que mañana ya estará recuperado." Replicó secamente.
"De acuerdo. Suficiente con esto. Es hora de trabajar." Dijo Mai mientras se levantaba de su asiento y salía de la oficina para dirigirse a su sitio.
A lo largo del día, recibió varias llamadas de teléfono y le dejaron varias carpetas de otros departamentos que mantuvieron a Sasuke ocupado hasta la hora de comer. Decidió saltarse la hora del almuerzo para así conseguir terminar de mirar los asuntos financieros que requerían atención inmediata. El sistema de finanzas era descuidado y chapucero. Seguramente quien estuviera al cargo lo había estado haciendo sólo por no tener otra cosa mejor que hacer. Sasuke negó con su cabeza, había errores demasiado simples. No sería una sorpresa que al tipo le hubieran despedido. Era una auténtica suerte que no hubiera errores más serios. Con tantos fallos, llegaba a sorprenderse de cómo la compañía no había ido antes a la bancarrota.
Estaba convencido de que Sakura no había visto personalmente este particular record. ¿Se lo debería restregar por las narices de todas formas?
Mai entró con cuidado en la oficina y aclaró su garganta de forma audible. La miró y le mostró una sonrisa.
"Es la hora de comer." Habló claramente.
"Lo sé." Le contestó Sasuke regresando a su expediente. "La verdad es que no iba a tomarme ningún descanso para comer."
Mai frunció su entrecejo en desaprobación. "De ninguna manera. Estar todo el día trabajando sin parar no es nada saludable."
"De acuerdo. Ve tú primero. Déjame terminar con esto."
"Como tú digas." Terminó aceptando Mai. "Quizás debería hacer bajar aquí a la Sta. Sakura para que te haga entrar en razón sobre tus hábitos alimenticios."
Sasuke se rió. "Si puedes conseguir eso, te aumentaré el doble tu sueldo."
Mai también se rió y se despidió con la promesa de que le estaría vigilando.
Unos pocos minutos después, un nuevo golpe en la puerta interrumpió su atención. Una mujer de alrededor de unos veinte años permanecía en la puerta con varias carpetas en la mano. Sasuke la reconoció como la secretaria de Sakura, Kira.
"La Sta. Haruno dijo que necesitaría esto." Dejó las carpetas en su escritorio. "Y quiere que firme este contrato."
Sasuke tomó en sus manos una de las carpetas dejando el resto en la mesa. La mujer se movía nerviosamente como si estuviera esperando a que le dijera algo.
"Necesito ese contrato, señor." Le soltó finalmente, con sus mejillas ligeramente rosadas.
"Quiero discutir en persona algunos términos con la Sta. Haruno." Le dijo sin mirarla.
"Eh... por su puesto, señor." Dijo Kira marchándose. Sasuke soltó una sonrisita entre dientes mientras la veía marcharse. Estaba convencido que las palabras de Sakura serían de lo más divertidas y rodeadas de varias blasfemias.
Como había previsto, Kira regresó rápidamente a su oficina bastante nerviosa. "La Sta. Haruno quiere que sepa que antes preferiría comer tierra, andar descalza varios kilómetros bajo lava ardiendo y besar un mapache."
Sasuke rió. "Me lo creo. Vete. Dile que conseguiré a alguien que le entregue esto después."
Kira respiró aliviada mientras afirmaba con la cabeza y se iba hacia la puerta, cerrándola detrás de ella con cuidado.
"Besar un mapache, ¿eh?" Repitió Sasuke sonriendo de lado. No se podía imaginar a nadie que eligiera antes a un mapache que a él. Tal vez debería mostrarle a la Sta. Haruno cómo de preferible era sobre un mapache.
Ya podía imaginarse como se pondría cuando no tuviera ese contrato.
.
.
.
Las seis de la tarde llegaron antes de lo que se esperaba. Soltó el bolígrafo que tenía agarrado, se recostó en su asiento y se frotó sus ojos con cansancio. Ya se podía imaginar en un relajante baño con sales olorosas y pétalos de flores. Estaba deseando poder tomarlo.
Se apartó de la mesa para buscar el nuevo contrato que había redactado hacia unas pocas horas. Arrugó el entrecejo y salió por la puerta hacia el escritorio de Kira. Por supuesto, su secretaria ya se había ido a las cinco y media. En su mesa había una notita. Sakura cogió el pequeño trozo de papel y gruñó.
Sasuke, alias el que le amarga la vida no había firmado el contrato todavía. Al ser antes la única propietaria de la compañía, no tenía que esperar a otro para aprobar algo. Y entonces aparece el Sr. Pez gordo que tiene el control de la mitad de la empresa.
Maldita sea, compartir es una mierda.
Caminó a paso ligero hacia el ascensor de cristal y entró. No le llevaría mucho tiempo llegar a la planta cincuenta y ocho. Al salir por la puerta caminó dando grandes zancadas a propósito hacia la oficina de Sasuke. La mayoría de los empleados ya se habían ido a descansar excepto un par de personas.
Sakura vio a Mai en su escritorio recogiendo sus cosas y preparándose para marcharse también.
"Buenas tardes, Mai." Dijo Sakura con una sonrisa. Esa ancianita le caía muy bien.
"Buenas tardes, Sta. Sakura. Veo que tú tampoco te has ido a casa." Le replicó.
Los ojos de Sakura se agudizaron. "Entonces el estúp--- Sasuke tampoco se fue."
Mai se rió. "Esta en su oficina desde por la mañana. Este chico se va a morir de hambre sin ningún tipo de alimento que le sostenga."
"Que bien. Eso podría ayudar a que se redujera también el peso de su abultado ego." Murmuró en voz baja.
"¿Qué dijiste?" Preguntó Mai con una pícara sonrisa en su rostro.
"Nada. He venido para recoger unos papeles que le envié antes." Comentó alegremente.
"Oh. Pasa entonces. Todavía los tiene." Le confirmó.
Sakura afirmó y giró el picaporte de la puerta, sin molestarse en golpear. Ya no se iba a poder sentir como la absoluta mandataria nunca más. Se sentía como si fuera a entrar en la boca del lobo y el gran y malvado lobo la estuviera esperando al otro lado de la puerta.
"Necesito el contrato y lo necesito ya." Dijo firmemente sin ni siquiera saludarle. Todavía permanecía en el marco de la puerta.
Sasuke desvió su mirada de su trabajo con un pequeño tic en sus labios. "¿Todavía aquí?" Preguntó con frivolidad.
La mirada de Sakura se centró en él. "Evidentemente, no estaría aquí si ya hubieras firmado el maldito contrato."
"He estado ocupado." Contestó y entonces sus labios se desplegaron en una sonrisa. "¿Has tenido la oportunidad de mirar los documentos financieros de los últimos meses?" Preguntó con indiferencia.
"No he tenido tiempo." Dijo finalmente Sakura con un ligero rubor en sus mejillas. A Sasuke esa vista le pareció realmente fascinante.
"Me lo creo. Si lo hubieras hecho, te habrías dado cuenta de algunos precios excesivos en ciertos materiales que se han adquirido." Señaló.
"¿De qué demonios estás hablando?" Dijo bruscamente mientras dio un par de zancadas y puso sus manos sobre la superficie lisa de la mesa.
La vista de Sasuke pasó de la blusa que se le pegaba perfectamente a su cremosa piel que dejaba ver ligeramente sus pechos, recorrió la distancia de su garganta hasta llegar a su sonrojado rostro, con esos labios ligeramente entreabiertos. Dios, esos labios que había probado esa mañana eran como una droga. Sintió que su miembro se despertaba y se movió en su sitio con incomodidad.
"Me refiero a los errores que el último contable ha hecho con el cálculo de los beneficios. No es alguien muy de fiar, ¿no?" Provocó Sasuke. No pretendía sonar como si estuviera echándole la culpa pero su cercanía había provocado algo en él. Algo que no había sentido desde hacía mucho tiempo.
"Por eso fue despedido." Le contestó después de unos pocos segundos.
"¿Pero no te molestaste en averiguar primero la razón exacta por la que había sido despedido?" Contrarrestó con una ceja curvada.
"Jenichi está a cargo de ese departamento." Lanzó Sakura. "No le digo a la gente como hacer su trabajo cuando ya saben como hacerlo."
"No me extraña. Que considerado por tu parte. Es increíble que tu fiel empleado no te informase antes de la situación." Dijo razonablemente.
Sakura se mordió un labio. Él tenía toda la razón, pero preferiría caminar por todo Tokio desnuda antes que reconocerlo frente a él. Eso sólo serviría para aumentar su ego más de lo que ya estaba.
"Mira, he tenido un día muy largo. Si tienes alguna duda, organizaremos una reunión mañana con el departamento financiero y discutiremos sobre esto." Sugirió la chica. "Ahora, lo único que necesito es ese contrato firmado y así podré irme a casa y relajarme después de todo un día tratando contigo."
Sasuke casi se rió. Afirmó y alcanzó a coger la carpeta que contenía el contrato y lo revisó rápida pero minuciosamente. Cogió un bolígrafo y firmó al pie de página antes de guardarlo otra vez en la carpeta y extenderla hacia Sakura.
Ella se acercó a cogerla. Contuvo la respiración cuando sus manos le rozaron y permanecieron sobre su piel por más tiempo del necesario. Recuperó sus manos mediante un poco de fuerza bruta, y entonces Sakura aclaró su garganta.
"Me voy entonces." Dijo girándose.
"Estoy deseando que llegue el sábado."
"Tengo planes." Cortó Sakura.
"Cancélalos." Dijo él simplemente.
Sakura se giró sobre sus talones para volverse hacia él y fulminarle con la mirada. "No tengo por qué cancelar nada que no quiera. Puedes poseer la mitad de mi empresa, pero no a mí. Métete eso en la cabeza."
Se levantó y caminó hacia ella. Su altura era un poco intimidante comparado con su frágil cuerpo. Incluso con sus siete centímetros de tacón, apenas le llegaba a los hombros. "Deberías haberlo dicho esta mañana." Dijo arrastrando lentamente cada sílaba. Sakura se mordió uno de sus labios y se sonrojó. "¿O te quedaste sin habla al comprobar mi gran habilidad para besar?" Su voz se redujo una octava que provocó que varios escalofríos recorrieran la columna de la chica.
"Sigue soñando." Le dijo. Se suponía que tenía que ser un insultó pero le salió con una pequeña vocecilla. Su masculino y provocador aroma envolvía su nariz e involuntariamente lo inhaló.
"Yo no sueño." Susurró sensualmente trazando suavemente el camino de su cuello con su dedo índice, prácticamente sin tocar su piel. "Tengo." Terminó antes de lanzarse hacia ella y capturar sus labios en los suyos, su boca hambrienta, necesitada. Sakura hizo un sonido de sorpresa y aceptación y sintió la agitación de su lengua junto a la suya. Se sentía preparado para quemarse con ese placer que desprendía.
Adictiva, se repetía de nuevo. Aún sosteniendo su rostro, con un fuerte movimiento, la inmovilizó con sus caderas empujándola contra la puerta. Era pequeña, delicada y tentadora...y sabía mucho mejor que nada que pudiera recordar. Su boca era dulce y húmeda, su lengua acariciando la suya tratando de dominar, tan ansiosa como él pero con menos práctica.
Su mano dejó caer la carpeta al suelo y la alzó hasta agarrar la pechera de su camisa, para luego comenzar a descender hacia sus caderas, deslizándose con lentitud y calma, explorando con tal deseo que incrementaba el suyo propio. Como si estuviera deleitándose con lo que el moreno sentía, sus dedos le recorrían su cuerpo y sus pequeñas pero calientes manos no dejaban de provocarle. Sasuke echó la cabeza hacia atrás, deseando, rogando y jadeando por que ella le tocara allí donde más lo necesitaba, intentando así animarla a que continuara.
Y su teléfono móvil sonó.
Sakura se detuvo bruscamente sorprendida y se sonrojó increíblemente antes de empujarle, jadeando, respirando con dificultad.
"Sakura, yo..." Empezó Sasuke relamiendo sus labios.
"Me tengo que ir." Le interrumpió y salió de la habitación. Cerró sus ojos por un momento, tratando de pensar en lo que acababa de ocurrir hace tan sólo unos pocos segundos. Había perdido el control por su culpa, otra vez. Parecía como si no pudiera estar cerca de ella sin actuar como un auténtico cavernícola. La melodía de su teléfono seguía sonando y el rostro de Sasuke se contrajo enfadado. Cogió el dichoso aparato y lo tiró por la ventana que estaba abierta.
Miró el bulto aprisionado contra sus pantalones, dio un gruñido y se dejó caer en la silla. Sus ojos captaron algo en el suelo.
La carpeta tendida en la alfombra donde momentos antes estaba devorando a Sakura.
Hoy había resultado ser el peor y el mejor día de su vida, lo había decido mientras se arreglaba su traje Armani y se quitaba la corbata del cuello.
Definitivamente algo que no había esperado que fuera a suceder.
.
.
Hasta aquí el capi 4 de Beyond Temptation. Esa salida que han "acordado" tardará un poco en llegar...¡todavía falta hasta que llegue el sábado! jej
¡¡Espero que este capi les haya gustado!! Byeeee!
.
