Después de mucho... no muchísimo tiempo subo un nuevo capítulo de esta historia.. la verdad es que dejé de publicarla porque pensaba que no gustaba al personal.. pero visto que varias personas mandaron emails privados y que sakuradark angel dejó un revió hace unos meses... he decidido poner un nuevo capítulo. Según vea si tiene o no aceptación seguiré subiendo la historia.
Y ahora para no pillarse los dedillos con los derechos de autor... los peronajes son de Watsuki-sensei (a ver si podemos tener otra obra maestra de ese hombre porque Busu Renkin, aunque tuvo repercusión, fue cancelada a los pocos tomos... Esperemos que con Embalming: The Another take of Frankestein tenga más éxito); y como saben Piratas del caribe es sin duda de la gran factoria de Disney.
Pues eso les dejo con la historia... bye
Capítulo 4º
OSCURIDADES
Entre la oscura espesa niebla, una enorme barco surcaba en un mar encolerizado y embravecido. Cualquiera que hubiera visto la escena que estaba aconteciendo, habría pensado que soñaba despierto pues era imposible que se mantuviera a flote aquél invento humano.
¿Pero era aquello algo creado por el ser humano? No, en realidad no. Con un vistazo más a fondo, se apreciaba que en realidad nada era lo que parecía. La parte baja del navío no tocaba con el agua, a pesar del fuerte oleaje, burlándose así del océano con su levitamiento.
En la cubierta, además, se podía ver que sus ocupantes no eran hombres, sino seres de robusta complexión que exhibían sus cuerpos desnudos. Su torsos estaban recubiertos por fuertes escamas que salían de sus pieles reptilianas, mientras que de cintura para abajo, una abundante mata de pelo rizado no dejaba percibir bien las formas de sus piernas. Las facciones de sus "rostros" eran realmente desagradables, acompañando a la perfección a sus cuerpos. Poseían unos hocicos enormes adornados por unas mandíbulas con dientes picudos y separados entre sí, que les servían para despedazar la carne de sus presas al primer bocado. En sus cuellos tenían tres branquias a cada lado para "respirar" y no poseían orejas aunque oían muy bien. Lo más destacable eran las cuencas de sus ojos que no eran horizontales, como las de cualquier ser, sino puntiagudas, dónde se podía encontrar una luz mortífera de color rojizo como las llamas del mismísimo infierno. Recibían el nombre de Kem-kuma (kemono bestia; akuma diablo).
Los Kemkuma se dedicaban a mover el barco por el aire, con unos remos de fuego, que azotaban cruelmente al viento haciéndole gemir furiosamente mientras soplaba con dolor a las velas en la dirección que se deseaba.
Y controlando todo, había un hombre rubio que se paseaba con la mirada perdida por la cubierta entre aquellas criaturas mientras murmuraba un cántico oscuro que ataba a esos endemoniados seres a estar bajo su control. Pero aunque parte de su mente se dedicaba a esta función, otra estaba activamente pensando en la captura de cierto chiquillo.
A unas cuantas leguas de allí, otra persona también andaba sumergida en sus pensamientos pero con la diferencia de que éstos debían ser muy rápidos para salir del gran aprieto que vivía.
- Será mejor que pasemos al salón – Sugirió Misao– Debe estar cansada...
- Gracias, pero no es necesario. Sólo vine a recoger a Kristian.
- ¿Tan pronto tenemos que irnos Obasan?
- Sí, lo lamento bishonen. Será mejor que vayas hacer el equipaje, ¿sí? – sonrió al pequeño que se sentía tremendamente triste.
- Bien... – Y se marchó escaleras arriba con los ojos llorosos pero sin derramar lágrima alguna.
- Señorita Kamiya... Es muy tarde ya y supongo que hasta mañana no podrán marcharse de la isla... ¿Por qué no deja que pase el muchacho aquí su última noche? – Comentó Aoshi.
- Sí, por favor... Le hemos tomado mucho cariño y nos gustaría despedirnos bien – Le rogó la pelinegra, mientras que unos pequeños mechones blancos se podían ver desde lo alto de la escalera aunque sólo el pirata los notó.
- Estoy de acuerdo con la parejita – Kenshin pasó su brazo por la cintura de la oriental y susurró a su oído sensualmente – Antes de llevártele, dale su último bálsamo preciosa...
- Bien... supongo que.. puede.. puede quedarse.. una última noche en una cama decente, será bueno para él... – Ante esas palabras, el proscrito vio que en las escaleras ya no había esa fina cortina de pelo.
- ¡Oh! ¡Es estupendo! ¡Vamos Aoshi, se lo diremos al pequeño! – Los dos corrieron hacia la estancia del pequeño.
- Ahora si no le importa... ¿Puede soltarme? Me gustaría hablar con el Gobernador Confused.
- Lo siento querida – Apartó sus manos sólo un centímetro – Pero el gran Gobernador no está en casa y no vendrá... Tardará un tiempo en volver a Dolphin´s Port. Las riendas del "caserón" las lleva ahora su joven sobrina – Inclinó la cabeza en dirección hacía el piso superior.
- Entiendo, bien. Esperaré a que bajen y poder hablar tranquilamente...
- ¿Sobre esto? – Le enseñó la carta que traía el pequeño cuando entró por primera vez en aquella casa. Kaoru no pudo más que abrir los ojos como platos – Joven dama, no se sorprenda. Aquí yo se "casi" todo lo que sucede... – Sonrió desafiante mientras la agarraba de la cintura y le pegaba a él.- ¿Por qué no me termina de contar lo que pasa, señorita Jun Tang (en chino mandarín significa mentir)? – La susurró al oído mientras sus labios rozaban la oreja de una forma exquisita para la ojiazul.
- ¿Cómo? Oh, señor creo que se ha con fundido de persona. Yo no me llamo así, lo lamento... – Intentaba mostrarse lo más calmada posible para que sus palabras parecieran verdaderas.
- ¡Vaya! Pues pensaba que os llamabais así... es que os parecéis tanto a aquella mujer "china" que conocí en Singapur. – Con cada palabra que decía sus labios se aproximaban más a los de ella. - La misma que...
- ¡Tío Kenshin! – Bajó el pequeño hasta él – ¡Me quedo esta noche más! ¿Me contarás una última historia de esas que has vivido? ¿Puede escucharlas también mi Obasan? – Ante la sorpresa, el pelirrojo tuvo que soltar a la mujer y reprimir una maldición hacia el pequeño por haberle interrumpido en un momento así. Kaoru, por su parte, dio gracias a Kristian y a Kami por haberla salvado de caer en los brazos de aquél hombre.
- Por supuesto, a ambas cosas. – Aceptó tras un resoplido de frustración.
- Así además la señorita podrá comer un poco, seguro que casi no habrá probado bocado – Sugirió Misao.
- Gracias lady, pero no es necesario. Mas me gustaría hablar con usted a solas un segundo... si no es mucha molestia.
- No, no, no es ninguna molestia. Señores espérenos en el comedor, en seguida vamos... y así elegís que historia nos relatareis esta noche. Sígame por favor.
Ambas se perdieron por el pasillo y los tres "caballeros" se acomodaron en la sala indicada. Aoshi miraba atentamente las muecas de su amigo e intentaba leer en sus ojos. Él podía reconocer en ellos: satisfacción, deseo, atrevimiento pero.. también ¿preocupación? Esto lo acabó desconcertando.
- Uhmm pequeño, ¿Cómo supiste que tu tía estaba a punto de tocar la puerta?
- Pues no sé tío Kenshin, yo sólo lo supe – Se encoge de hombros.
- Interesante, muy... interesante... – Levantó la vista y ésta se cruzó con la del pelinegro.
A unos cuantos metros de allí, en un despacho había dos figuras iluminadas por la luz de las velas.
- Me gustaría preguntarla lady Makimachi si sabe quién trajo al muchacho hasta aquí y el paradero del mismo.
- Pues él nos dijo que vino en un barco desde Inglaterra. Pero no habló de acompañante alguno... él es muy reservado con todo el tema de su viaje.
- Comprendo... – Se levantó del asiento y miró por la ventana – De salud le veo estupendo, gracias por cuidarle todo este tiempo – Le sonrió – Temía encontrármelo enfermo pero veo que eran sólo preocupaciones tontas – Rió suavemente.
- Es un chico fuerte – Asintió la más joven – Y ha sido un placer estar con él todo este tiempo. Me ha despertado mi vena más maternal... – Miró sonrojada al suelo.
- Forjareis una buena familia, la futura familia Shinomori – Los ojos de la nipona parecían atravesar el alma de la chica mientras hablaba en una especie de trance – Vuestro primer hijo será un varón... noble, inquieto y muy protector... la segunda será una hija... dulce, guapa y con mucho talento... y el último será otro niño... de tremendo ingenio y muy habilidoso con las manos...
- ¿Q...qu..qué? – Preguntó Misao sorprendida y algo confusa. Lo que hizo que trajera a la realidad a su interlocutora.
- Es.. es.. sólo una corazonada... ¿Volvemos con los señores? – Intentó cambiar rápidamente de tema y también cortar las preguntas que pudieran salir a luz sobre lo que había pasado.
- Cl..claro..
Ambas entraron en el comedor en silencio, pues cada una iba metida en sus pensamientos.
- ¡Oh! Llegaron ya las dos preciosas damiselas. –Las cogió de la cintura el pelirrojo- Las extrañábamos a horrores ¿verdad muchachos?...
- ¡Himura! Quita esas manos de ahí o te las corto – Le fulminó con la mirada Misao. Y ese momento fue el escogido por la nipona para alejarse y sentarse al lado del niño.
- ¡Wou! Me falló el plan... Yo que pensaba adoraros cual musas "chinas" – Miró de reojo a Kaoru.
- ¿Y ya has decidido la historia que nos vas a contar? – Le preguntó la ojiverde mientras se deshacía del agarre.
- Sí, hoy le ha dado por China, y nos va a contar una aventura que sufrió en Singapur. – Contestó Aoshi.
Kaoru se ponía cada vez más nerviosa. Pensaba que ese individuo no recordaba nada, al fin y al cabo parecía borracho... muy borracho. Pero el mero hecho de haberla dicho el apodo que se puso, significaba que recordaba todo y parecía que él iba a comprobar contando la historia si de verdad era aquella mujer. Cerró los ojos y se concentró, tenía que mantener la calma. Quizá sólo así, le convencería que estaba equivocado y ella no era Jun Tang.
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Una vez más, muchas gracias a todos por sus Reviews: sakuradark angel (gracias por seguir la historia), cinthia, adazmerize, ane himura, ghia-hikari, michel 8 8 8 y por supuesto a mi niña kaoruorohimura
Siento de verdad haberos dejados tan colgados con la historia pero como he comentado pensé que no gustaba mucho la trama. Un beso a todos, ciaooo
