Saludos queridos lectores! ha pasado un tiempo desde la última actualización y escribí bastantes capítulos de la historia hasta este momento, (9 para ser exactos) y creo que está comenzando a tomar forma.

Quiero agradecer especialmente a las personas que me han dejado reviews en el capítulo anterior:

xmimitzx: muchas gracias por alagar mi manera de narrar! es algo que a veces me preocupa y de lo que estoy muy pendiente, por lo que agradezco tu cumplido :)

GreeceSJL: jeje si! yo también lamento la interrupción de neji, pero era sin dudas necesaria, creo que los 3 quedaron en una pose comprometedora en la celda jeje.

Denuss: tu review me hizo realmente muy feliz! :) gracias por tus cumplidos a la trama y a mi manera de escribir! tus comentarios son muy dulces!

Ckoni-noseque: si! a mi también me encanta el pov de sasuke, lo encuentro muy interesante ( y complicado de escribir!) quien pudiera meterse en la mente de un uchiha! y si, es un idiota cubito de hielo, y eso nunca va a cambiar desgraciadamente!

Tittacon: woow el prox encuentro! hasta a mi me da intriga jeje. y si! es tan intrigante que por eso es que decidí escribir esta historia, como sería REALMENTE su relación después de toooooodo lo que paso. intrigante.

karii: muchas gracias por tus reviews! espero que te guste la continuación!

: TU REVIEW REALMENTE ME HIZO MUY FELIZ :D! me encanta cuando grandes escritoras como tu me dejan sus comentarios! estoy leyendo tu historia, creo que se llama guerra: el comienzo. Es tan genial!
Muchas gracias por tus alagos a la trama y mi manera de escribir! tu review me dio muchos ánimos para seguir escribiendo! graciasss!

y ahora sí, al capítulo! no se olviden de dejar sus opiniones y preguntas!


4

No sabía cuánto tiempo había pasado ya desde aquel día, pero sabía que había pasado bastante. Su cabello oscuro y liso había crecido unos cuantos centímetros desde aquella vez y sinceramente se sentía un poco mejor desde entonces, a pesar de que su bienestar físico difería con su bienestar mental.

Un extraño sentimiento que pocas veces había experimentado se había instalado en su pecho.

La ansiedad.

Él pensaba y pensaba todo el día, le daba vuelta a sus pensamientos, recuerdos e imaginaciones durante todo el día y cuando se iba a dormir apenas podía conciliar el sueño y por la mañana su cabeza comenzaba a trabajar nuevamente de la misma manera insana que lo hacía todos los días.

Cuando su mente se cerraba por fin y sentía que las puntas de sus cabellos ardían con furia, descargaba la poca fuerza que le quedaba con sus puños en la pared, o dejaba escapar algún gruñido gutural desde el fondo de su garganta, alertando a los shinobi que se paseaban por la puerta como felinos vigilando su presa durante todo el día.

Necesitaba hablar con ella. Quería verla, quería volver a escuchar su voz.

Si no hablaba con alguien pronto sabía que se volvería demente.

Él nunca había sido una persona de muchas palabras, pero en ese momento su ansiedad lo empujaba a desear cosas que jamás había deseado en el pasado. Quería la compañía de alguien al menos durante el día, quería satisfacer todas las preguntas que formulaba día a día en el fondo de su mente. Quería escuchar la voz de otra persona, diferente de la que resonaba aguda y molesta en su inconsciente, oídos que lo escucharan, manos que lo curaran, brazos que lo protegieran y labios que le sonrieran, y al llegar a tal punto de la desesperación, había admitido que solo podía obtener lo que deseaba de una persona.

Sakura.

Él sabía que ella volvería, a pesar de que su mirada la última vez que la había visto le había dicho lo contrario, a estas alturas, Sasuke sabía perfectamente como funcionaba aquella extraña mujer que había conocido cuando apenas eran unos niños.

Ella siempre hacía lo contrario de lo que todo el mundo hacía.

Si todos lo juzgaban, ella lo perdonaba.

Si todos le tenían miedo, ella se acercaba.

Si todos lo querían muerto, ella acudía a su celda a curar sus heridas y garantizar su bienestar.

Si todos querían algo de él y lo presionaban para obtenerlo, ella no esperaba nada a cambio.

Ella era realmente una molestia en su vida.

Él podría simplemente resguardarse en el mismo discurso que había usado toda su vida en el que le echaba la culpa de sus actos a todas las personas que lo odiaban y lo habían usado a lo largo de su corta existencia. Pero con ella, todos sus argumentos eran débiles, porque ella era diferente a los demás.

Itachi quería manejar su vida.

Orochimaru quería su cuerpo.

Madara quería su poder.

Naruto quería que volviera.

Pero ella. Ella no esperaba nada de él.

Tal vez aquella vez antes de irse de la aldea le había pedido que la llevara con ella antes de irse para siempre, pero realmente no lo había dicho en serio, después de todo, tal y como lo había demostrado hasta ese momento, ella siempre obtenía lo que quería.

Pero ella no le había exigido nada la última vez que lo había visto, a pesar de que la oportunidad había sido perfecta.

Le ponía los pelos de punta no saber que demonios quería. Todos querían algo a cambio. Cualquiera le hubiera pedido algo a cambio de curar sus heridas, de hacerle compañía, de fingir tan perfectamente que le importaba su existencia.

Descargó su puño derecho contra la pared más cercana mientras apretaba fuertemente sus dientes para ahogar un grito de desesperación que rogaba por escapar de su garganta lastimada.

Él quería saber qué era lo que ella quería a cambio.

Habían pasado seis meses ya desde que lo había visto.

Cuánto deseaba poder volver a verlo.

Naruto había vuelto de una complicada misión a la que había sido asignado junto a Sai y Hinata la semana pasada y apenas lo había visto un par de veces antes de eso. No había tenido el coraje de decirle que lo había visto, que había hablado con él, si es que se podía llamar conversación a lo que habían mantenido.

De verdad necesitaba contárselo, no podía seguir reprimiéndolo, sentía que le estaba ocultando algo importante a alguien que estaba directamente involucrado con el asunto, además de que lo que menos deseaba era que se terminara enterando por un tercero de lo que había pasado meses atrás.

Y por eso estaba ahí en ese momento, sentado a su lado en la cama en la que había dormido desde la reconstrucción de Konoha y que no sentía como propia, en una habitación que solo formaba parte de lo que había sido su hogar. El rubio la miraba profundamente, intentando buscar una explicación al mensaje que había recibido repentinamente de una pequeña babosa que se había aparecido en su rostro a las cuatro y media de la mañana. Ambos adolescentes vestían solo sus pijamas, a pesar de que el clima de la aldea había refrescado por la noche y que la ventana de la habitación de Sakura había permanecido abierta desde que había entrado minutos atrás, como aquella extraña babosa le había indicado que hiciera, impidiendo que ninguno de los vecinos de la pelirrosa se enterara de la peculiar visita.

-Se trata de Sasuke, ¿verdad?- Sakura volteó rápidamente su rostro y miró sorprendida los ojos azules de su compañero. Su voz casi inaudible la había sacado repentinamente de sus pensamientos y el haber escuchado una insinuación tan acertada de lo que realmente quería decirle la había sacado completamente de su estado de ensoñación.

-¿Cómo lo supiste?- Preguntó realmente interesada en la respuesta, a tiempo que pasaba un mechón de su cabello rosado por detrás de su oreja derecha que se había desordenado por la leve ventisca que entraba por la abertura de la ventana.

El rubio sonrió de lado mientras posaba su mirada en el suelo al darse cuenta de que sus suposiciones habían sido correctas. Sabía que jamás podría equivocarse cuando se trataba de sus expresiones.

-Tu mirada. Es la misma que tenías aquella vez, cuando te hice la promesa de que lo traería de vuelta.- La joven médico sintió su estomago revolverse por la simple mención de la promesa que había devorado su corazón por completo meses atrás, cuando Sai le había dicho todas las verdades que ella se había encargado de ignorar durante tanto tiempo en su cabeza. Que idiota había sido, realmente se había comportado de esa manera con la persona que más quería en el mundo entero.

El rubio esperó a que ella continuara cuando el silencio volvió a apoderarse del ambiente después de que aquellas palabras escaparan casi involuntariamente de sus labios. Tal vez debería haber mentido ante aquella pregunta dolorosa que ella había formulado sin esperar realmente una respuesta coherente. Tal vez debería hacerse el idiota como hacía la mayoría del tiempo para no dañar a las personas y para no dañarse a sí mismo. Tal vez de esa manera hubiera evitado el repentino cambio de humor que la expresión de su rostro y el de su compañera ahora mostraban.

-Fui a visitarlo- Su mirada repentinamente cambió, y sintió su boca abrirse levemente de la impresión. Esperaba que su compañera tuviera noticias importantes de Sasuke, pero no sabía que su preocupación llegaría a tales niveles, ni que la vieja le permitiera a ninguno de los dos hacer algo así de todos modos. Mantuvo su silencio nuevamente por unos segundos, dándole a entender a su compañera que deseaba que continuara hablando. Finalmente ella tomó aire y continuó con su relato, bajo la atenta mirada de su mejor amigo. -Tsunade-shishou me permitió visitarlo exclusivamente para curar sus heridas...yo no podía pensar que él estaba herido mientras que yo podía hacer algo al respecto. Lo había tratado antes de que fuera encarcelado, pero no se me había permitido curarlo por completo, además de que tu salud era mi prioridad en ese momento.- La pelirrosa se acercó con cuidado hasta quedar junto al cuerpo de su compañero, rodeando sus brazos por su espalda en un abrazo que había necesitado desde que había salido por la puerta de aquella celda en la que su ex compañero era mantenido.

-Sakura-chan no tenías que hacerlo.- Susurró en su oído mientras acariciaba con cuidado los cabellos rosados de su compañera y correspondía el abrazo en el que ella lo había atrapado.

Otra vez escuchaba las mismas palabras que antes habían usado para evitar que todo sucediera. Realmente nadie podía entender sus sentimientos.

-Quería hacerlo.- Hizo una pequeña pausa mientras se separaba finalmente del abrazo, aunque manteniendo la corta distancia que la separaba ahora del cuerpo pegado al suyo. Miró directamente aquellos ojos azules que tanto había aprendido a conocer con el correr de los años.- Pude curar la mayoría de sus heridas, pero no me dejaron volver.- Decidió omitir la parte en la que Sasuke había intentado un movimiento peligroso hacia su persona. Realmente no le parecía importante y pensaba que si a ella no le molestaba, probablemente a Naruto sí le molestara, como le había molestado a su maestra cuando Neji le había dado un reporte de la situación, por lo que decidió deliberadamente ahorrarse el mal trago y contar solo la parte que le parecía relevante.- Sasuke ya no está judicialmente en condiciones de recibir una condena de muerte como había estado en un principio, aunque no creo que lo saquen repentinamente de la cárcel y lo dejen deambular con libertad por las calles de Konoha.- Naruto asintió levemente con la cabeza y no pudo evitar la mueca que se había formado en sus labios.

El panorama había cambiado tanto durante los últimos meses, después de que los kages de las cinco villas se juntaran exclusivamente para debatir el destino del Uchiha.

Sabía, por lo que había hablado con Gaara pocos días atrás que el Kazekage había propuesto como solución al problema la reintegración de su ex compañero a la vida de civil después de que cumpliera una razonable condena de un año o dos como castigo por los actos que, como había argumentado el pelirrojo, había cometido bajo la manipulación de diversas mentes criminales y la influencia de traumas que había sufrido en su infancia a causa de órdenes ilegales que habían bajado, como sabían ahora, directamente del gobierno de la hoja.

Tsunade se había aferrado a la propuesta del Kazekage y estaba casi seguro de que la Mizukage también había apoyado la iniciativa de su amigo, debido a la posible atracción que sentía por el menor, de la que se había enterado por la propia boca de Gaara. Eso había sido realmente extraño.

De todas maneras, todavía no sabían cual sería la posición que tomarían el Raikage y el Tsuchikage, debido a que le habían dado un lapso de tres meses para que todos tomaran finalmente una decisión concreta y formaran un veredicto y condena para Uchiha Sasuke.

Por supuesto, para apoyar su propuesta, Gaara había argumentado que Sasuke había actuado bajo las órdenes de Madara en la cuarta guerra ninja y que sus deseos de venganza diferían completamente de los que tenía el antes mencionado, sin contar con el alivio que le había traído a la aldea de la hoja después de acabar con Danzo, quien había sido revelado como la mente detrás de la masacre Uchiha y el creador de un sistema shinobi despiadado e inhumano bajo la sombra y el amparo del gobierno de la villa.

-Hablé con Gaara camino a la aldea después de mi última misión. Él realmente quiere que Sasuke vuelva a ser el mismo de antes, al igual que nosotros. Se siente identificado con su persona y realmente cree que vamos a poder ayudar a recuperarlo.- Sakura negó con la cabeza lentamente ante la afirmación de su amigo.

Ella sabía que él jamás volvería a ser el mismo de antes, y de alguna manera sus instintos le decían que Naruto también estaba perfectamente consciente de que eso simplemente no podría suceder.

Ella no quería que él volviera a ser el mismo de antes.

-Yo no...- Hizo una pequeña pausa para intentar deliberadamente eliminar el nudo que acababa de formarse en su garganta y que provocaba que el tono de su voz se tornara un tanto extraño y sospechoso.- No quiero que vuelva a ser el mismo de antes.- Terminó por decir después de retirar rápidamente la lágrima que había escapado repentinamente de su ojo derecho. El rubio la miró sorprendido, pero nuevamente no dijo nada. Sabía que lo que su compañera intentaba decirle era lo mismo que él había pensado.- Solo quiero que esté bien.-

Intentó reprimir su llanto nuevamente, pero sus fuerzas habían abandonado su cuerpo en forma de las palabras que habían escapado de sus labios. Sintió sus rodillas temblar y posicionó sus manos en su rostro como acto reflejo al sentir el agua salada salir de sus ojos verdosos. Su garganta se había cerrado por completo y ningún sonido lograba pasar de su estómago, tal vez porque estaba reprimiéndolos.

Sintió unos brazos conocidos rodear cuidadosamente sus hombros y una mano notablemente más grande que las suyas posarse lentamente en su frente, bajo los cabellos rosados que caían sobre su rostro de la misma forma que había visto aquellos cabellos azabache cubrir la mirada vacía y oscura de la persona que alguna vez había amado.

Recordó como años atrás su mejor amiga había tenido el mismo gesto para con ella cuando lloraba sin consuelo por las burlas que le hacían cuando era pequeña. Recordó como su padre posaba su mano, gigante a comparación de aquellas manos, sobre la misma zona de su cuerpo cuando a penas tenía uso de la razón y las pesadillas se apoderaban de su mente dormida y despertaba bañada en esa sustancia conocida que ahora caía sin consuelo de sus ojos esmeralda.

Sonrió de medio lado ante el gesto y retiró la mano posada sobre su frente con cuidado, enredando sus dedos blancos y delgados en aquellos dígitos masculinos, suaves a su tacto, formando un gesto peligrosamente similar al que había tenido con su ex compañero en aquella celda oscura.

Pero las manos de Naruto eran calientes, al igual que las de Ino y su padre habían sido sobre su frente.

Su mano se había sentido gélida bajo la suya, como si la sangre ya no corriera por su cuerpo, como si debajo de aquella piel pálida y fina nada se escondiera, nada viviera.

Ella quería que sus manos volvieran a ser como las de Naruto. Eso era todo lo que quería.

-Él estará bien, te lo prometo.- Su pecho se contrajo levemente ante la conmoción que las palabras del jinchuriki habían provocado en su cuerpo.

Ella no quería más promesas, no quería volver a ser una carga, no quería que hicieran nada por ella, nada de esa magnitud.

Sin embargo no dijo nada. Conocía la naturaleza de su amigo casi a la perfección y a pesar de que sus actitudes la habían sorprendido en algunos casos, esta vez era justo lo que esperaba escuchar.

Asintió levemente con la cabeza y no pudo evitar sonreír amargamente ante la promesa que acababa de formarse con el susurro de las hojas revoloteando en las calles como único testigo.

Esta vez ella sería la que cumpliría la promesa. Ella sería la que se enfrentaría a los hechos. Ella sería la que saldría lastimada y finalmente la que conseguiría la felicidad de todos.

Ella sería finalmente el héroe de los tres.