La sala estaba llena. La noticia de que Ginevra Weasley junto a Draco Malfoy serian juzgados por ser mortífagos había llegado a todos lados. Había gente afuera del ministerio que habían querido presenciar el juicio pero ya no entraba más nadie. Según El Profeta, este juicio sería el más famoso de todos y hasta se atrevió a publicar que de ser también juzgado el mismísimo Voldemort, este juicio seguiría siendo el más esperado por el mundo mágico. Cuando la noticia había comenzado a recorrer todos los pueblos nadie lo podía creer. No había forma de imaginárselo. Por primera vez en mucho tiempo la gente se había atrevido a cuestionar una noticia publicada por El Profeta, lo cual fue bastante irónico ya que esta fue una de las pocas noticias publicadas por este periódico que era cien por ciento verdadera. Ya todos habían ocupado sus lugares y esperaban a que el juicio diera inicio. En el atril principal se encontraba el juez. A sus costados el jurado, especialmente seleccionado para dar los veredictos correspondientes a los seguidores de Voldemort. En diagonal al atril había dos sillas. Una al lado de la otra. Seguido del jurado estaba estrado en el que se sentaban todas aquellas personas que deseaban presenciar el juicio. La familia Weasley encabezaba la fila. Se ubicaron todos juntos en dos filas y en las de atrás se encontraba Neville, Luna, Dean, Seamus y otros amigos de Ginny. La señora Weasley se hallaba junto a su marido, Bill y Fleur en la primera fila. George, Percy, Ron, Hermione y Harry en la segunda. La sesión ya estaba por iniciar y los nervios y ansias de los presentes se sentía en el aire. No volaba ni una mosca, todos estaban expectantes. Harry era el más callado de todos. Desde que salió de La Madriguera por la mañana, no había emitido sonido alguno. Seguía pensando en las palabras que le había dicho Malfoy la noche anterior. "No todo es lo que parece". "No hagas ni digas cosas de las cuales después te puedas arrepentir". No dejaba de pensar en aquellas dos frases. Sabía que si seguía esforzándose por entender lo que sucedía, su cerebro abandonaría su cabeza recriminándole la intensa presión que estaba ejerciendo sobre él. Hermione lo saco de sus pensamientos. "Creo que mi cerebro le debe muchas a Hermione" pensó graciosamente

- Harry, me estas escuchando? – repitió su amiga

- Si Herms, te estoy escuchando – respondió cansadamente y con voz ronca. Como no tener esa voz si era el primer comentario que hacía desde que se levanto esta mañana – Decías? – pregunto

- Vaya que si me escuchas – dijo irónicamente Hermione – Te preguntaba en qué estabas pensando

- En verdad quieres saber lo que en estos momentos mi mente está pensando – pregunto insinuando asombro – Lamento tener que dejarte con la intriga, pero necesitaríamos un poco más de diez minutos para, primero yo contarte todo, y segundo que vos analices palabra por palabra todo lo que yo te diga – termino por decir mientras que su amiga lo miraba suspicazmente

- Graciosos – le respondió dándole un pequeño golpe en el brazo– Por lo menos tienes mejor humor que Ronald

Ambos voltearon a ver a su amigo. Esta mañana, cuando estaban desayunando, o en realidad fingiendo que lo hacían, Ron gruño varias veces mientras arrojaba sus cubiertos. Nadie quiso decir nada, pero tampoco nadie sabía que decir. El ambiente era tan tenso que nadie se atrevía a decir nada por miedo a ser el causante de que todo explote y cada uno pudiera liberarse diciendo todo lo que pensaba y sentía respecto a tan espantosa situación. Hermione se sentía muy mal por no poder hacer nada. Todas las personas a su alrededor se desmoronaban lentamente a causa de su tristeza. Nunca sintió frustración alguna como lo estaba haciendo en esos momentos. No sabía a quién consolar primero, si a Harry o a Ron. Ambos estaban sumidos en una profunda depresión. Ella suponía que Ron debería estar peor, después de todo Ginny era su hermana. Si bien ellos no tenían una gran relación, sabía, por la preocupación que había demostrado tener Ron por Ginny durante su viaje, que habían profundizado su vínculo, seguramente durante las últimas vacaciones. Pero aun así, Harry parecía muerto en vida. Se la pasaba con la vista perdida, como si estuviera en el limbo. Estaba tan preocupada por él, tantas cosas malas le habían pasado y cuando por fin parecía que todo iba a ir bien, pasaba esto. "Enterarte que tu hermana es una mortífaga, bueno, pero saber que tu gran amor se unió a tu peor enemigo y formo parte de ese grupo de personas que tanto mal le habían hecho y con las cuales lucho hasta dar su vida por vencerlos, debe ser, en cierto grado, peor" pensó de repente Hermione. Ella sabía con certeza que para Harry, Ginny era lo más importante y prácticamente una de las pocas cosas que lo hacían verdaderamente feliz. "Porque Ginny, porque?" Se preguntaba penosamente. Y de tanto pensar en el malestar de Harry se acordó de lo que había pasado anoche, y que hoy a la mañana dadas las circunstancias se había olvidado de preguntar a su amigo

- Harry - lo llamo ella después de un tiempo. Harry la miro y asintió, dándole a entender que podía continuar - Puedo saber porque anoche llegaste tan tarde? - la pregunta fue directa, de modo que Harry no pueda evadirla

- Yo - comenzó a hablar Harry mirando en dirección a la familia Weasley, cerciorándose de no ser escuchados por ellos - Después de hablar con Kingsley, empecé a caminar para volver a casa, pero no pude resistirme y...

- Fuiste a verla - hablo su amiga sin dejarlo terminar. Harry su mirada un tanto apenado - Y? - pregunto sin poder contenerse

- Nada. Bueno, en realidad todo. Estaba durmiendo, abrazada a sí misma, como si temiera que alguien pudiera dañarla. Verla ahí, tan inocente, indefensa, no sé, fue muy duro - Hermione tomo su mano en señal de apoyo. Ante este detalle Harry se decidió a contarle aquello que más lo atormentaba desde su visita a Ginny - Paso algo un tanto extraño cuando estuve ahí

- Qué cosa?

- Entre a la celda y cuando me estaba acercando

- Pudiste entrar? - interrumpió una sorprendida Hermione

- Este, si - respondió Harry un tanto avergonzado - Le dije al guardia que Harry Potter quería ver a los prisioneros y si podían hacerme ese pequeño favor

- No puedo creerlo. Usaste tu nombre para lograr algo que "las personas normales" - dijo haciendo en el aire las comillas - no podrían. Increíble. Si que te morías por verla

- Hermione - dijo Harry en tono de reto

- Si, lo siento - se disculpo ella - Pero dime, que fue lo que paso?

- Bueno, como te estaba diciendo, entre y comencé a acercarme a ella y cuando estaba por tocarla una voz me hizo sobresaltar. Malfoy se había puesto de pie, el estaba durmiendo en un costado del cuarto - aclaró - y me dijo que no me atreva a tocarla - Hermione lo miro sorprendida - Si, ya se, fue extraño. Me pude dar cuenta de que él no estaba durmiendo como yo me había imaginado

- Era como si la estuviera cuidando, no es así? - concluyo Hermione

- Exacto – repuso este – Y además me dijo que no todo era lo que parecía, que me voy a arrepentir por juzgar a Ginny y cosas así

- Es lógico – Harry la miro cuestionándola – Es decir, es de esperarse que diga cosas como esas. Parece mentira pero esos dos están muy seguros de lo que hacen y – hizo una pausa – me atrevo a pensar que están tan unidos que son capaces de hundirse los dos juntos pese a que uno pueda salvarse

Se quedaron un rato en silencio, cada uno en su mundo, hasta que alguien interrumpió sus pensamientos

- Creo que ya está por empezar – dijo Ron a sus amigos, quienes asintieron y Hermione sonrió pensando que era la primera vez que Ron se dirigía a sus amigos para hablarles

- Señoras y señores – hablo un joven desde un estrado – por favor se le pide mantener silencio y permanecer en sus lugares mientras el juicio es llevado a cabo. Quien no respete esto será expulsado de la sala y no se le permitirá volver a ingresar. Ahora, silencio por favor, que ingresen los acusados

Al terminar de hablar el joven se bajo del estrado y todos voltearon su vista hacia la entrada, por la que estaban ingresando Ginny y Draco, siendo escoltados por tres aurores. La sala estaba en completo silencio, y no solo se debía a la petición de aquel joven sino a que nadie se atrevía a decir nada. De repente se escucho un acallado sollozo y Harry adivino certeramente a quien pertenecía. Molly Weasley se encontraba abrazando a su marido con un pañuelo en la mano y con la angustia a flor de piel. Los acusados caminaron hasta sus lugares mirando siempre el piso. Solo una vez que se sentaron se atrevieron a levantar su mirada. Ginny miro primero al juez y luego paso a ver a las personas que habitaban la sala. Estaba más que segura que su familia estaría en primera fila y no se había equivocada. Miro a su madre y sintió un fuerte dolor en su pecho al verla en ese estado. Ella era la culpable de todo el sufrimiento que estaba palideciendo su familia. Eso era lo que más la atormentaba, mas aun que la futura sentencia. Miro a sus familiares uno por uno. Quería grabar en su memoria sus caras. Tal vez esta sea la última vez que los vería. Por las cosas que le había dicho George, las cuales sabía que toda su familia respaldaba, le habían dejado bien en claro que si su destino era ir a Azkaban, no tendría por qué molestarse en recibir visitas. Y finalmente lo vio. Estaba sentado, a un lado de Hermione, tan hermoso como siempre. Sus hermosos ojos color esmeralda estaban impregnados de una pena inigualable. Quería correr hasta él, abrazarlo y decirle que lo amaba más que a nada, y besarlo como nunca lo había hecho. Pero también se preguntaba que estaría pensando él en esos momentos. La aceptaría nuevamente una vez que todo haya terminado. O se alejaría de su vida, lo más posible, hasta olvidarla. Lo segundo la aterraba. Miro a Draco para tranquilizarse. Estaban los dos juntos en esto, y pasara lo que pasara lo aceptarían. El juez comenzó a hablar

- Bueno, comencemos. Ginevra Weasley y Draco Malfoy, 16 y 17 años respectivamente, se los acusa de pertenecer al grupo de los mortífagos, a los cuales definiremos como fieles servidores a Voldemort – aclaro el juez – ya que portan en sus brazos la marca tenebrosa. Es así? – pregunto. Ambos asintieron – Perfecto, de ser así prosigamos. Señorita Weasley, como se declara ante tal acusación

- Inocente – respondió esta sosteniéndole la mirada a quien le había hecho la pregunta

- Bien. Señor Malfoy, la misma pregunta, como se declara ante tal acusación – volvió a decir el juez

Draco se mantuvo callado por unos segundos y voltio su mirada a Ginny. Ella lo miro y él comprendió enseguida que era lo que tenía que decir – Inocente – contesto secamente mirando a Ginny y luego al juez

- Perfecto, en ese caso comenzaremos con el interrogatorio. Me gustaría hacerles un par de preguntas y que respondan con un sí o un no, de acuerdo? – Ginny asintió mientras que Draco miro a otro lado – Si les parece bien, primero conteste usted señorita y luego el señor Malfoy. Primera pregunta, se consideran servidores del señor tenebroso?

- No – dijo Ginny

- No – repitió Draco. Ambas respuestas salieron prácticamente por inercia y entonces ambos se miraron y pudieron confirmar sus sospechas. Les habían dado Veritaserum

- Bien, esto presenta una clara contradicción a la causa principal de este juicio, por lo cual me queda preguntar, ambos afirman que son mortífagos?

- No. Si. No se – dijo Ginny confundida

- El decir que si o que no, no sería del todo cierto – respondió Draco igual de confundido que su compañera

- A ver, si esto les presenta una confusión, y por ende a nosotros también, les hare unas preguntas que me dirán si considerarlos parte del grupo de los mortífagos o no. Algunas vez mataron a algún ser inocente, sin motivo alguno?

- No – respondieron ambos

- Algunas vez torturaron a alguien sin motivo alguno?

- Si – respondieron apenados

- Alguna vez desobedecieron alguna orden del señor tenebroso

- No – dijo Ginny

- Si – contesto Draco

- A ver Malfoy, explíquese mejor – dijo el juez

- Voldemort nos ordeno no atacarnos entre nosotros, y yo he desobedecido esa regla un par de veces

- Esto es un tanto difícil – dijo el juez viendo unos papeles

- Disculpe su señoría – dijo una joven del jurado – puedo preguntarles algo yo

- Claro, no hay problema, diga

- Alguno de los dos estaba de acurdo con el pensamiento del señor oscuro, es decir, apoyaban su plan?

- No – respondieron los dos inmediatamente y muy seguros de si mismo

- Vaya, creo que nos vemos involucrados en un dilema. Si bien llevan la marca, y hay testimonios de que vivieron un largo tiempo en la mansión Malfoy junto a los otros servidores de Voldemort, no pareciera que ustedes fueran mortífagos. Pero a la vez pienso y digo, si ellos están en contra de los mortífagos, como puede ser que hayan estado conviviendo con ellos

- Tiene razón, nosotros nos imaginamos que para ustedes debe ser muy difícil poder juzgarnos – dijo Draco – Ni nosotros mismos pudimos responderles si éramos o no mortífagos – Ginny lo miro en señal de aprobación

- En ese caso, sería bueno poder saber un poco mas de ustedes y de lo que paso para poder sacar nuestras propias conclusiones y así ayudarlos, no lo creen? – ambos asintieron

- Yo propongo una excelente solución – dijo Ginny sobresaltando a mas de una persona – Lo siento – repuso inmediatamente al percatarse de su error. Draco la miro ofuscado y ella le dedico una extraña mueca en modo de disculpas – Su señoría, si usted me lo permite y alguien se ofrece a ayudarme, yo podría brindarles como una especie de compilado de recuerdos que explicaran muy claramente que es lo que paso y despejaran todas sus dudas

El juez miro a Ginny. Sabía que no podía mentir. Miro al jurado para tomar una decisión. Pensó que tal vez ninguno de los dos podía contar la historia y lo mejor sería que lo vieran ellos con sus propios ojos. No iba en contra de las reglas y debía admitir que era una solución muy práctica

- Está bien – dijo mientras señalaba al joven que había hablado antes de comenzar el juicio – Víctor te ayudara a extraer los recuerdos – el joven efectivamente se acerco a Ginny con la varita y ayudándola le extrajo sus recuerdos y los deposito en un frasco que saco de su bolsillo. Luego camino hasta el centro del salón, en donde el juez había hecho aparecer un pensadero particularmente extraño y volcó ahí el contenido del frasco – Este pensadero nos permitirá ver a todos los presentes los recuerdos de la señorita Weasley – aclaró. Ginny miro a su familia y por último a Draco. Cerro sus ojos y empezó a escuchar pasos


acá les dejo el cuarto capitulo. espero que les guste y a partir de ahora la historia se va a ir aclarando

el próximo capitulo sera solo acerca de los recuerdos de ginny

besos!