Hola!!!

Bueno pues aqui esta el capitulo 4, muchas gracias a toda la gente que ha dejado reviews! ^^


CAPITULO 4

Cuando desperté me sentía desorientada, incluso llegue a pensar que todo había sido un sueño. Pero me di cuenta de la realidad cuando intente recordar... no había sido un sueño, había sido real. Abrí los ojos exageradamente cuando vi la hora que era: ¡la una del mediodía! ¿Cómo había podido dormir tanto? ¡Dios! ¡Ni que hubiera estado sedada!

Baje las escaleras en busca de Charlie, no estaba segura de si estaría en casa o no por dos motivos: uno, era sábado y dos ¡era la una del mediodía! Pero cuando baje efectivamente la planta de abajo estaba desértica. ¿Es que a los sheriffs de la ciudad no les dejaban descansar ni los sábados?

Empezó a entrarme hambre así que decidí desayunar, cogí un vaso de leche y lo puse en el microondas. Me molestaba que hubiera tanto silencio así que encendí la tele mientras desayunaba, aunque solo hacían anuncios o dibujos animados. Pero prefería ver dibujos a estar rodeada de silencio.

De mientras que la leche se calentaba me senté en la mesa y recosté mi cabeza en mi brazo, cerré los ojos para descansar la vista de mientras que el microondas sonaba indicando que ya estaba.

¿Alice? ¿Qué hacia aquí? Oh! ya, sí, había quedado con ella, bueno mejor dicho ella había quedado conmigo.

- Hola Alice.- dije amablemente invitándola a entrar.

- Oh, gracias Bella pero no puedo quedar hoy, venía a avisarte.- me dijo apresuradamente.

- ¿Y eso? Fuiste tú la que me llamaste.

- Sí, ya lo sé pero yo y mi novio nos vamos al cine. Si te apetece venir...

¿Su novio? ¿Dónde estaba?

- ¿Tu novio?- pregunte confundida.

- Sí, esta aparcando, mira por ahí viene.

Cuando gire a ver en la dirección que Alice señalaba me quede petrificada, el novio de Alice... ¡era Edward! No sabría como describir lo que sentí en ese momento, una parte de mi se rompió en mil pedazos y la otra aún no podía reaccionar de la conmoción de la noticia.

- Alice, amor, ¿estás lista?- pregunto el áng... Edward, el novio de Alice a la vez que le cogía la mano y le daba un beso en los labios.

- Sí, amor, espera un segundo, le estaba preguntando a Bella si le apetece venirse al cine con nosotros.

Edward puso mala cara.

- Ah... -dijo intentado quitarle importancia, pero claramente pude ver como la idea no le agradaba.

- ¿Entonces Bella que dices, te vienes?

No pude contestar, aún estaba petrificada en mi sitio. Era como si estuviera echando raíces en el suelo.

- Yo-yo... - dije tartamudeando.- No sé...

¡CLICK!

Abrí mis ojos inmediatamente y me di cuenta ¡que me había quedado dormida! Todo había sido un sueño, ¡absolutamente todo! Ahora recordaba cuales habían sido mis últimos pensamientos de ayer por la noche. Seguramente Alice fuera la novia de Edward, yo misma lo había pensado ayer, pero entonces ¿por qué me había dolido tanto verlo en sueños? Una cosa era pensarlo, pero sin estar segura de si era o no cierto y otra muy diferente era verlo con tus propios ojos. Aún podía recordar el dolor que había sentido y el ridículo que había hecho en mi propio sueño. Me alegraba que el microondas me hubiera despertado, cinco segundos más en ese maldito sueño y creo que si aún quedaba algo de dignidad en mi se hubiera roto en mil pedazos, al igual que mis sentimientos.

Pude notar como una lágrima bajaba por mi mejilla... aunque no le encontraba sentido. Al fin y al cabo solo había sido un sueño, yo ni siquiera estaba segura de que fueran novios. Aunque había una parte del sueño que si era real, que yo había quedado con Alice hoy. Esta tarde sería un buen momento para salir de dudas. Aunque temía su respuesta... si me dijera que sí no sabía cómo podía llegar a afectarme y si me dijera que no me quitaría un gran peso de encima. Pero no comprendía mis sentimientos, apenas tenía recuerdos de Edward, para mí era como si fuera un completo desconocido al cual había conocido ayer, pero había algo en él que me atraía. Si no fuera imposible por el poco tiempo que le conocía juraría que ¡estaba enamorada de él!

¡Oh! Ahora recordaba el motivo por el cual estaba sentada en la mesa de la cocina: el desayuno. Fui a sacar la leche del microondas.

- ¡Ay!- exclame cuando fui a coger el vaso el cual estaba muy caliente. Cogí una servilleta y envolví el vaso con ella para no quemarme.

De mientras que llevaba el vaso con cuidado a la mesa me concentre tanto en no quemarme (había llenado demasiado el vaso, dos centímetros más y la leche estaría al límite del vaso) que me tropecé, ya que no miraba por donde andaba y ¡cómo no! se me cayó el vaso al suelo, quemándome las manos con la leche.

"Auu... que dolor... ", me queje mentalmente. Fui a poner las manos debajo del grifo. Las manos las tenía ardiendo, nunca más iba a llenar tanto el vaso ni a poner 3 minutos la leche en el microondas, como mucho 1 minuto ¡y va que chuta!

En ese momento el teléfono sonó así que me seque las manos que ahora estaban rojas y fui a cogerlo.

- Au, ¿sí?- dije notando el dolor que me había provocado coger el auricular. Tendría que haber dejado más tiempo las manos debajo del grifo.

- ¿Bella estas bien?- dijo Alice desde el otro lado del teléfono preocupada.

- ¿Qué?- dije confundida.

La línea quedo en silencio.

- Estoo... no quería decir que ¿qué tal estas hoy?

- Mmm... Bien, supongo.- No tenía ganas de ponerme a explicar mi torpeza con el desayuno.

- Yaa... - tal vez fueran paranoias mías pero me pareció que ese "Yaa" lo dijo con escepticismo.- Y bueno... ¿has desayunado?

- Emm... en eso estaba hasta que has llamado, ¿por qué lo dices?

- ...

Más silencio al otro lado de la línea.

- No, por nada en especial. Te llamaba para decirte que pasare a por ti sobre las 5, ¿te va bien?

Ahora me acordaba de un pequeño detalle, no habíamos quedado a ninguna hora concreta.

- ¿A las cinco dices? Está bien, pero ¿adónde vamos?

- Ya lo veras, es una sorpresa. ¡Nos vemos Bella!- dijo Alice alegremente, aunque me pareció también distinguir un poco de tristeza en su voz.

- Hasta luego Alice.- dije antes de colgar el auricular.

Enseguida que colgué me fui otra vez a poner las manos debajo del grifo, de mientras empecé a pensar que la llamada de Alice había sido un poco rara. ¿A qué se refería cuando me había preguntado si estaba bien? parecía por su tono como si hubiera estado presente en mi catastrófico desayuno... creo que la amnesia me estaba volviendo paranoica.

Una vez deje de notar el dolor cerré el grifo y me seque las manos. La leche y el vaso roto aún seguían en el suelo. Lo limpie todo y me subí a mi habitación. Aún faltaba un buen rato para las cinco y como no sabía si Charlie vendría a comer o no decidí examinar más a fondo mi cuarto.

Aunque no encontré nada fuera de lo normal: libros, ropa, música... era el típico cuarto de una adolescente. Decidí probar suerte otra vez con el ordenador y para mi gran sorpresa: ¡ya no me pedía contraseña! ¿Cómo era eso posible? Si ayer mismo no pude iniciar sesión por la maldita contraseña y hoy... ya no tenia... era todo tan extraño. ¿Lo habría imaginado todo?

Inicie sesión (al fin) y se me abrió el escritorio. De fondo salía la selva y en mitad de la foto un león y una oveja, ambos recostados en la hierba. Espera un momento... ¿un león? ¿Esto era un chiste? ¿Pero no era esa la pista que me daba ayer mismo mi ordenador? Aún estaba bastante confundida y extrañada por la ausencia de contraseña y la imagen pero me puse a mirar todos los archivos y carpetas que tenia… En mis imágenes tenía algunas fotos de Charlie, Renée, Phil... me quede mirando más tiempo de lo normal las fotos de mi madre y Phil ya que me habían hablado de ellos pero no me acordaba de sus rostros. No tenía más imágenes, tenía algunos trabajos guardados, música, juegos...

La verdad es que me sentí decepcionada, esperaba encontrar algo que me ayudara a recordar, en cambio todo era absolutamente y estúpidamente normal... No obstante me quede un rato más examinando todos los archivos y carpetas que tenia. El tiempo pasó volando y cuando me quise dar cuenta ya eran las tres y media y mi barriga empezaba a rugir. Así que baje y prepare algo de comer, hice comida para dos por si acaso Charlie venia, aunque por la hora que era lo dudaba... Charlie me había dicho que de lunes a viernes trabaja de siete de la mañana a nueve de la noche, pero hoy al ser sábado no tenía ni la menor idea... ya que supuestamente era día libre.

El resto del tiempo hasta las cinco transcurrió rápido, cuando me quise dar cuenta ya estaban tocando el timbre.

- Hola Bella, ¿estás lista?- dijo Alice mostrando una sonrisa deslumbrante.

- Mmm... Supongo ¿pero piensas decirme alguna vez adónde vamos?

- Paciencia Bella.

Rodé mis ojos. ¿Tan difícil era responder a una simple pregunta?

Nos fuimos en el coche de Alice, pero el transcurso fue un poco... ¿raro? Alice no paraba de sonreír de oreja a oreja y me miraba por el rabillo del ojo de vez en cuando.

Pensé que sería mejor dejar el tema estar, tarde o temprano me iba a enterar... y por una parte estaba aliviada, por ahora mi sueño no se había confirmado. Alice había venido SOLA a buscarme. Mentalmente me prepare para preguntarle si tenía novio, pero cuando iba a hacerlo siempre acababa acobardándome ya que me daba vergüenza. Pero bueno aún quedaba toda la tarde por delante...

- Ya hemos llegado.- dijo Alice mientras aparcaba. Al principio no entendía a que se refería ya que estaba asistiendo a un debate interior, pero una vez sus palabras lo interrumpieron levante la vista y me encontré con... ¿un centro comercial?

- Alice... ¿qué hacemos aquí?

- ¿Te acuerdas que el día que perdiste la memoria viniste a buscarme a mi casa?

- Sí, ¿por?- dije confusa.

- Pues la verdad es que viniste a buscarme porque habíamos quedado para ir de compras juntas. Tú querías cambiar de vestuario y me pediste ayuda.

- ¿Segura? Mmm... A mí me gusta mi ropa.

- Hace unos días no pensabas igual, me pediste por favor que te ayudara.- dijo Alice aún sonriendo de oreja a oreja.

- Un momento... ahora que me acuerdo Edward me dijo que no sabía el motivo por el cual había ido a buscarte...

- Lo que pasa es qué... Edward es muy olvidadizo. Le conté que íbamos a ir de compras pero el pobre no da para más y seguramente se le olvido.- dijo sonriendo.

- Ah...- fue lo único que se me ocurrió decir.

Este parecía un buen momento para preguntárselo ya que había salido su nombre a colación... pero no pude. En el último momento me acobarde y no le dije nada.

No me apasionaba la idea de pasar toda la tarde de compras, pero no pude negarme una vez ya en el centro comercial de Port Ángeles. Y aún menos cuando según Alice la idea había sido mía... aunque no me acordara.

Una vez en las tiendas me di cuenta de un detalle insignificante... ¡NO HABIA TRAIDO DINERO!

- Estooo... Alice.

- Dime Bella- dijo Alice cogiendo en sus manos unos cuantos trajes que estaban a su alcance.

- Como no me dijiste adonde veníamos no he traído dinero.

- No te preocupes por eso, Bella. Pago yo.

- ¡Sí, hombre! ni de broma Alice. Ya bastante has hecho.- empecé a soltar todo de un tirón. No iba a permitir que Alice pagara con "su" dinero "mi" ropa.

- Bella yo te debía a ti dinero y quedamos en que zanjaríamos el asunto yendo de compras.

- ¿Y a cuánto dinero más o menos te refieres?

Alice rodo sus ojos.

- Bella no te preocupes, cuando la deuda este pagada yo te avisare. Y ahora deja de preocuparte por tonterías y ves al probador a probarte esto.

De mientras que me probaba toda la ropa que Alice no paraba de traerme estuve intentando decidir cuál sería el mejor momento para preguntárselo. Pero por otro lado me daba miedo hacerlo y el motivo era totalmente ridículo. No podía entender cómo podía afectarme tanto si ella y Edward estaban saliendo. Era cierto que Edward era hermoso y me había atraído desde el primer momento, pero de ahí a sentir algo por él había un trecho, ya que solo éramos conocidos. Tal vez el dolor que había sentido en mi sueño no había sido nada más que eso: un sueño. En los sueños todo puede suceder, ¿no? Incluso sentir sentimientos que en la vida real no sentirías.

Después de la tienda de ropa fuimos a una tienda de complementos, zapatos, maquillaje, bolsos y otra vez a una tienda de ropa. Cuando le preguntaba a Alice si ya estaba saldada la deuda que me debía siempre me respondía lo mismo: "No, deja de preocuparte por eso. Ya te he dicho que yo te avisare". ¿Pero se podía saber cuánto dinero le había prestado a Alice?

Estábamos llenas de bolsas, tanto que a veces estuve a punto de tropezar e iba tambaleándome casi todo el rato.

Estaba muerta literalmente, los pies me dolían de tanto recorrer el centro comercial de arriba a abajo. Las manos también me dolían de tanto peso que llevaba, y eso que Alice llevaba la mayoría de las bolsas. En un principio se mostraba reacia a que yo cargara las bolsas pero cuando vio que ella no tenía suficientes brazos decidió que era mejor que yo llevara unas pocas bolsas a que según ella no me comprara esos conjunto "divinos", como ella los había calificado.

Y aparte también me dolía la cabeza de oír por tantas horas la música del centro comercial que no cesaba de sonar.

- Alice me niego a seguir comprando nada más. Si aún queda algo de la deuda te lo perdono como te he dicho hace tres horas y no me has hecho caso. No quiero volver a ver una tienda de ropa en toda mi vida. Y no, Alice, esta vez no voy a ceder ante tus pucheros.- dije atropelladamente y enfadada.

- ¿Ya has terminado?- No entendía porque en toda la tarde aún no se le había borrado esa sonrisa... ¿triunfal?- Iba a decírtelo la deuda ya esta saldada.

- ¡Aleluya! ¿Me vas a decir alguna vez cuánto dinero te preste? Porque no me creo que yo tenga tanto dinero para prestar. Solo mira todo lo que hemos comprado ¿cuántas bolsas tenemos? ¿Mil?

Y además por la casa donde vivía podría jurar que a Alice y su familia no les faltaba el dinero. Mi casa en comparación con la suya era una casa de playmobil.

Alice volvió a sonreír con más ganas.

- Eso ahora ya no importa Bella. Al fin tengo la conciencia tranquila, ya no te debo dinero.

Una vez metimos todas las cosas en el coche (cosa que no fue nada fácil ya que parecía que el maletero estaba a punto de explotar) Alice insistió en que comiéramos algo antes de que me llevara a casa. Acepte a malas ganas porque lo único que quería era volver a mi casa y descansar pero por otro lado estaba muerta de hambre.

Alice solo se pidió una ensalada y yo una hamburguesa con Coca-Cola. Una vez nos hubieron servido Alice alego tener nauseas así que al final no comió nada, solo se quedo haciéndome compañía mientras terminaba mi hamburguesa. Aunque hubo un momento en que fue al baño y cuando regreso volvía a mostrar en su rostro una sonrisa deslumbrante pero también divertida. Aunque no supe el motivo. Cuando estábamos saliendo hacia el coche (una vez pagamos la cuenta y otra vez pago ella, alegando que también me debía de hacía tiempo una invitación a comer) oí como sonaba la alarma de alguna tienda... por lo visto alguien estaba robando algo, iba a girarme pero Alice acelero el paso y me arrastro con ella así que pronto desapareció de mi vista la tienda. No tuve tiempo de ver que sucedía con exactitud. Aunque antes de llegar el coche Alice empezó a reírse a grandes carcajadas. Le pregunte que qué sucedía y solo me contesto: "Venganza, dulce venganza" y volvió a reírse. Una vez llegamos al coche Alice me dejo en casa y dijo que nos veríamos el lunes, que pasaría a buscarme para ir juntas al instituto. Yo acepte, la verdad es que era un alivio saber que no estaría sola, ya que para mí era como si fuera el primer día de instituto, ya que no recordaba ni las clases ni a nadie del instituto.

Al final no tuve el valor de preguntárselo. Sí, era una cobarde…


¿Os ha gustado? Hacedmelo saber por medio de reviews please!! n.n

El proximo capi lo subire dentro de unos días! ^^

P.D: No sé como pude ser tan despistada pero se me olvido mencionar en el primer capitulo que la historia se situa despues de Eclipse, acabo de editarlo y lo he puesto en las notas iniciales. Solo teneis que volver a leer las notas del primer capitulo y ya sabreis más detalles! Sorry, pero se me olvido añadirlo al principio! Pero bueno más vale tarde que nunca jaja... XD