Capitulo 4.
Agatha Windelforth regreso de la reunión, se sentó en su pequeña cama y busco la pequeña foto enmarcada de Severus Snape que tenia en su mesa de noche. Era un recorte del diario de cuando había sido reconocido como un héroe. La mujer sostuvo el apreciado objeto entre sus manos con fuerza, allí en la sombría habitación que rentaba en la calleja Knockturn por diez galeones por semana. Por esa cantidad no podía esperar mucho. Una cama, un vestidor, cuatro horribles paredes grises y un baño comunal que siempre olía horrible.
Agatha no siempre había vivido así. La delgada y pálida bruja de ralo cabello negro, desesperados ojos marrones y dientes torcidos solía trabajar en la cafetería del ministerio y tenía una casa en Little Hangelton. Tenía 41 años y no tenia buenas formas ni era atractiva. Cuando todavía tenía su casa y era dueña de un pequeño ejército de gatos, pero ahora…viviendo en la desgracia hacia su vida vacía.
Ningún hombre había amado a Agatha. Ah, si…había estado con algunos hombres…pero todos habían sido tipos que la escogían después de haber bebido tanto en la posada Hog's Head, que no distinguían ni la nariz que tenían en el rostro. Ella se había ido con ellos, la habían usado y luego descartado como condón usado.
Fue entonces cuando supo de Severus Snape y junto coraje para pedir una consulta. Había estado un poco ebria cuando lo hizo, pero el Maestro de Pociones le proporciono una saludable dosis de poción despabilante en el te y ella se encontró de repente frente a frente con el rostro del hechicero sin barreras. Ella trato de irse pero Severus la detuvo.
"No hubieras venido si no lo necesitaras", dijo el. "Solo vamos a charlar, Srta. Windelforth. Al final de nuestra conversación puede tomar la decisión de tomar o no mis servicios".
La voz de ese hombre era tan atractiva y sus ojos hipnóticos. Agatha volvió a hundirse en el sillón, incapaz de quitarle los ojos de encima..
"Muy bien" dijo ella con suavidad. El Maestro de Pociones le dedico una leve sonrisa.
Agatha hizo una cita para el encuentro, arañando de su magro sueldo para pagar el precio de los servicios. No estaba decepcionada, aunque se presento a la cita ebria como la primera vez. Severus volvió a darle la poción y luego le dio la experiencia sexual más satisfactoria de su vida.
El la hacia sentir hermosa.
Un mes después, estaba de regreso en su oficina para hacer otra cita con el hechicero y otra vez, el la hizo sentirse fabulosa. Ella regreso dos semanas después y Severus accedió a regañadientes a verla. El sabia que trabajaba en la cafetería y no podía seguir costeando los servicios. Amablemente le dijo que iba a tener que dejar de verla. Agatha lloro horriblemente, pero el Maestro de Pociones fue firme.
Algunos días mas tarde, una hermosa rubia entro, apresurándose por obtener una consulta, diciendo que tenía una cita y casi salio huyendo al cabo de 45 minutos, luego de hacer una cita para verlo.
Cuando llego el tiempo de la intimidad y tuvo lo que quería, Severus se horrorizo y enojo mucho al descubrir que la rubia mujer bajo el era Agatha realmente bajo los efectos de la poción multijugos y que se había transformado en ella misma mientras el se encontraba sobre ella. Rápidamente, el la echo, diciendo que le prohibía la entrada y luego de eso, comenzó a testear a las mujeres que entraban a su oficina. Luego, colgó un cartel en la puerta que decía, 'Las brujas bajo los efectos de la poción multijugos serán colocadas en la lista negra'.
Entretanto, Agatha dejo de pagar las cuentas de su casa a tiempo debido a la cantidad de dinero invertida en el Maestro de Pociones. Un día, llego a su casa para encontrarse que su casa había sido subastada. No le quedaba nada más.
Los duendes de Gringotts no habían perdido el tiempo. Ellos reclamaban lo que les pertenecía y nada más.
La desesperada bruja comenzó a robar dinero de la registradora del ministerio en un intento de seguir viendo a Severus. Pero eventualmente la atraparon y despidieron. Con suerte no la enviaron a prisión. Robarle al ministerio era una falta grave, pero una vez que se supieron las razones, fue dejada en libertad si prometía asistir a por lo menos cuatro reuniones de SA por semana por el término de un año. Luego, firmaron un papel y la dejaron en libertad condicional. Otra norma era mantenerse alejada de Severus Snape, quien recibió una copia de la orden de caución.
Ahora, Agatha trabajaba lavando los platos de Las Tres Escobas y no ganaba mucho. Todavía era muy inepta y socialmente introvertida para ser camarera, pero Rosmerta sintió pena por ella y la puso a trabajar en la cocina.
Agatha también tenía una vivida imaginación y se había convencido del hecho que Severus estaba enamorado de ella. Tenia que estarlo. Como podía, sino, hacerle el amor de esa manera si no lo estaba? Odiaba esas reuniones de SA y a todas las brujas que asistían. Mujeres que habían estado con el. Sucias rameras. Le dolía el estomago cada vez que asistía y las escuchaba contar sus historias, sin poder identificarse con ellas, para nada. Después de todo, ella era el verdadero amor de Snape. Aquellas mujeres solo se habían arrojado a el. El era un hombre y le resultaba difícil resistirse.
Debía ser puesto fuera del alcance de aquellas mujeres.
Las miembros de SA habían intentado hacer que Agatha se abriera y hablara de lo que le había sucedido y como se estaba recuperando, pero ella se negaba sistemáticamente. Varias brujas intentaron apadrinarla, pero ella también se negó, diciendo que aun no estaba lista para tal cosa y que solo estaba allí para escuchar. Sin embargo, las engañaba, repitiendo los doce pasos mecánicamente noche tras noche, mientras complotaba.
Complotaba para obtener al hombre al que amaba. Podrían huir juntos. Ella y Severus Snape….lejos, mas allá del alcance del ministerio…o de cualquiera.
Poco le importaba que apenas tenia dinero para sobrevivir.
Podían vivir de amor.
N/A: Bueno, bueno…se va poniendo complicada la cosa, eh? Se imaginan? Un grupo de locas obsesionadas con el Profe Snape??? Me suena conocido de algún lado……bweheeheheee
Nos vemos en el próximo capitulo!!!
