-¡Madre encontré las plantas que necesitas!- corría el niño a la cabaña con una gran sonrisa en su cara, al entrar a la cabaña no encuentra a nadie en la parte del living., pero siguió buscando en toda la casa, habitación por habitación, pero no logro encontrar a nadie – ¡Madre donde estas!- gritaba mientras caminaba por el living de nuevo, tratando de pensar donde estaría su madre en ese momento. En ese momento vio una figura en el patio de su casa, se esforzó por mirar a través de los sucios vidrios de la ventana, si era su madre, salió de inmediato para mostrarle las plantas medicinales. –Madre, encontré las plantas que necesitas, me costó encontrarlas ya que están en la montaña y me encontré con unos lobos pero las tengo madre- decía con una sonrisa, pero la madre solo se limitó a sonreírle con una mirada melancólica, mientras se desplomaba al suelo, en ese instante el niño evita que caiga completamente al suelo – Querido hijo, lamento tener que dejarte pero ya no puedo más con este dolor en el pecho, lo has hecho bien hijo, sin embargo creo que le hare compañía a tu padre- Eso fue lo último que dijo antes de su ultimo respiro.
-¡No!, esto no es real, madre por favor, ¡Despierta, no me dejes solo!, todo esto es culpa de él, toda estas desgracias son culpa de el- decía con furia mientras las lágrimas corrían por sus mejillas, - Me las pagaras, escuchas, ¡me las pagaras ojo del crepúsculo!- golpeando el piso lleno de ira.
-¡AGH!, demonios esa pesadilla de nuevo, mierda ¿qué rayos es este dolor? ¿Y en donde me encuentro?- se limitó a observar, vio que su brazo estaba vendado al igual que su pecho, sus cosas se encontraban arriba de un mueble y su espada estaba junto a él, el cuarto era de cristal o eso era lo que él creía ver, se disponía levantarse con un poco de dolor y agarro su espada – Al parecer sobreviví a esa caída- lo dijo en voz audible, mientras se trataba de enfocar – Eso es lo que parece, tuviste mucha suerte, al parecer alguien estaba viendo por ti- dijo una voz femenina.
Se giró para hacer frente a la persona, mientras trataba de apuntar con la espada, lo que vio lo dejo sorprendido, se trataba de la arquera que vio justo al momento de perder el equilibrio y caer. –Eres la arquera que vi antes de caer- se limitó a decir –Por lo que veo fuiste tú quien me recogió de la caída si no me equivoco, ¿te molestaría decirme tu nombre?- decía mientras se ponía en posición para meditar.
–Mi nombre es Ashe la arquera de hielo y Reina de Freljord, no te equivocas te traje a mi palacio para que mis curanderos traten tus heridas, sin embargo me gustaría que respondieras unas preguntas- dijo la arquera en un tono frio y cortante, pero a pesar de ello Draknar solo se dedicó a meditar y enfocarse con su espada en el piso, esto hizo irritar un poco a la arquera que se disponía a interrumpir su meditación pero fue detenida por una mano.
-Parece que estas meditando Draknar, no has cambiado mucho por lo que veo jajá- decía una voz fuerte pero a la vez amigable. Esa voz hizo que Draknar saliera de su meditación y observo a esta nueva persona en el cuarto.
– ¡Tryndamere!, tantas lunas sin verte cabeza hueca jajá- se levantó para saludar a Tryndamere y este devolvió el gesto pero a la vez le dio un abrazo de oso a Draknar.
–A quien llamas cabeza hueca- decía Tryndamere mientras ponía fuerza a su abrazo.
-¡Tryndamere! Bájalo está herido todavía no lo estés moviendo como si fuera un muñeco de trapo-decía la aquera mientras observaba la extraña situación.
– ¡Já!, no te preocupes mi reina él ya está recuperado- dijo Tryndamere al bajarlo- ¿no es así viejo amigo?- lo miraba de reojo.
–Claro, pero veo que sigues teniendo esa fuerza brutal, no has cambiado nada a excepción de tu ropa jajá- decía mientras le daba un puñetazo en el hombro, en eso entran los guardias y lo rodean.
–¡No golpees al Rey Tryndamere, muestra respeto por el!–Mientras varios guardias lo apuntaban con sus espadas dispuestos a atacar al mínimo movimiento -¡Alto¡, este es amigo mío y tiene mi confianza así que no lo trates como un enemigo-Dijo Tryndamere, con esto los guardias bajaron sus espada pero siguieron en el cuarto.
–Vaya esto si es una sorpresa- decía Draknar en shock por lo visto.
Después de este incidente con los guardias Ashe hizo un gesto que invitaba a pasar a otra sala para hablar con más tranquilidad, ya que al parecer Ashe estaba llena de preguntas sobre este "amigo" de su esposo. Mientras se disponía la mesa para una cena, Tryndamere y Draknar se encontraban en los campos de entrenamiento recordando viejos tiempos.
-No puedo creer que te convirtieras en el Rey de Frejlord- comentaba Draknar, mientras se estiraba para ver si su heridas eran muy graves.
–Me alegra que encontraras un lugar prospero para tu pueblo, se lo merecían después de todo los problemas que han pasado –dijo con voz llena de alegría. Tryndamere se acercó y puso una mano en el hombro de Draknar
–Recuerda que también es tu pueblo, puede que no hayas nacido dentro del clan pero ten en cuenta que siempre serás bienvenido y considerado un hermano para mí- dijo esto mientras veía el sol ocultarse.
-Gracias Tryndamere, de verdad te pareces a un padre- dijo mientras hacia una reverencia en gratitud.
–No es necesario que hagas una reverencia pequeño iluso- dijo esto con una gran risa, en ese momento una sirvienta se acercó a ellos.
–Mi señor, la Reina Ashe os espera en el salón para la cena-aviso mientras hacia una reverencia.
–Muchas gracias Alize, puedes retirarte- Dijo Tryndamere mientras se disponía a caminar –Sígueme, Ashe de seguro tiene muchas preguntas y no queremos dejarla esperando Já- dijo Tryndamere, con estos ambos entraron al palacio.
Llegaron al salón, Draknar quedo impresionado con la arquitectura del palacio, varias figuras en poses heroicas fue lo que más les llamo la atención, mientras giraba observaba con atención las bandas con el signo de Freljord, todo con variaciones de color azul y de lo que parecía más impresionante daban el aspecto de ser de hielo puro, pero lo que si cautivo sus ojos fue él escudo del clan de barbaros unido con el emblema de Freljord.
Al momento de acercarse a la mesa una puerta se abrió, de ella apareció Ashe pero con un atuendo muy distinto al que llevaba, era un atuendo fino que resaltaba la figura de la Reina, mientras ella se aceraba, Draknar le hizo una mueca a Tryndamere y este solo tiro una carcajada.
-Ah mi Reina, que bueno que este acá para que empecemos la cena- Dijo Tryndamere mientras se disponía a servirse su comida, Ashe asintió y se sentó junto Tryndamere
–Draknar, me gustaría hacerte unas preguntas si no es mucha la molestia- comento Ashe mientras cenaba, Draknar termino de comer lo que tenía en la boca – Claro mi Reina, con gusto responderé a sus preguntas- dijo mientras limpiaba sus labios
–Me gustaría saber que hacías deslizándote en un tronco desde el risco donde se encontraban las tropas de Sejuani -Dijo con una mirada filosa como una flecha.
