Hola a tod jejeje ya estoy de vuelta! Sé que algúns me quieren colgar en un asta porque deje el capítulo en lo más interesante jajaja, sé que las excusas no sirven pero es que la verdad no he tenido tiempo, mis vacaciones se esfumaron, nos quitaron 3 semanas, y por eso me deprimí muchísimo, luego que llegan los exámenes y yo noooo xD pero no importa porque estoy feliz, ya sé que ya pasaron unas semanas desde que Rukia apareció en el manga pero es que no puedo evitarlo! Que felicidad y por fin termino el relleno! Me gusto porque hubo muchas escenas IchiRuki pero ninguno como el capítulo 342: fue la cereza del pastel. Llore un buen ese día, la cita, los fuegos artificiales "spoiler" jajaja ok no diré más, y si, al mismísimo Tite-Sama le gusto el capítulo. Y para terminar: Gracias a todas las personitas que me dejaron reviews :

*Umee-Chan* Darkrukia4*vickyallyz*kusajishi-chiru* chik-yinyang* elenita-chan* Claw-13* Nany Kuchiki* darisu-chan*chappyxrukia … y claro a las demás personas que agregaron el fic a sus favoritos, muchisisimas gracias, también a mis amigas del Twitter y Facebook, las quiero chicas tambien va dedicado para ustedes.


ACLARACIONES

-En los pensamientos de Rukia, Ichigo seguirá siendo Lord Kurosaki, aún no tiene la confianza de pensar y menos decirle Ichigo

-Para ya no hartarlos con tanto Lord Kurosaki, pondré el nombre de "Ichigo" en la narración, solo en algunos casos… (Como en la primera línea)

-El aspecto de Ichigo es como cuando peleo con Aizen (No Mugetsu)

-Al principio Rukia tiene el aspecto de la saga el agente perdido.

-El carácter de Rukia no sera como en el anime, bueno tal vez si, pero conforme pasen los capítulos , acuérdense que en el fic a sufrido mucho.

Y lo vuelvo a repetir, porque luego no quiero problemas, esta historia no me pertenece lo, es de la gran escritora Bárbara Cartland, es algo así como un tributo, me encanto esta historia y quise adaptarla al IchiRuki cualquier parecido a alguna telenovela es pura coincidencia xD y claro hay algunos detalles que le iré aumentando a la historia, aunque no muchos.

Por supuesto los personajes no son míos, sino del gran sensei Tite Kubo, que ahorita es la persona que más quiero jajaja ok no, pero ya regrese a quererlo, porque ya puso a Rukia en el manga. Te queremos Tite-Sama.


*_*_*_*_*_*_*BODAS DE ODIO (Call of the heart)*_*_*_*_*_*_*

Rukia era portadora de un mensaje que hubiera preferido morir antes que entregar. A última hora su hermosa hermanastra había decidido no fugarse con el rico y apuesto Lord Ichigo Kurosaki, quien esperaba por ella en la iglesia para casarse.

Cuando Rukia se encontró frente al enfurecido novio, la chica esperaba resignada presenciar un nuevo estallido de cólera de Lord Ichigo Kurosaki. El mal carácter de su señoría era ya legendario entre la sociedad Londinense.

¿Qué sería capaz de hacerle a ella ahora? Su reacción la tomó por sorpresa.


En el capítulo anterior:

¿Quién la trató así? ¿Quién le hizo esas heridas en la espalda?

Cansada, Rukia apartó el rostro de sus manos y lo levantó. La cabeza le daba vueltas y no podía pensar con claridad.

Mi... Madrastra – respondió casi sin pensar.

Pero al escuchar sus propias palabras, gritó frenética:

¡No... No... Quise decir... mi madre! ¡Fue... un error! ¡Es... mi... madre... sí... es... mi madre!

Ichigo, con el candelabro en la mano, la miró asombrado. Rukia se levantó del escritorio y se dirigió a él suplicante:

¡No! ... No lo dije… le juro... que no lo... dije... y no… puedo…

Lo miraba con terror, como si dudara que la escuchara. Hizo un ademán desesperado y cayó al piso desvanecida.


Canción de entrada: Me cambiaste la vida- Rio Roma (imaginarse la entrada jejeje escenas de telenovela)

Capítulo 4: "Lady Kurosaki"

Ichigomiró a Rukia, postrada en el suelo y tiró del cordón de la campanilla.

-¡Hanatarou! Ven ayúdame –

Mientras el joven lacayo acudía levantó a Rukia en sus brazos, y al hacer esto, sintió que cargaba una pluma, debido a la delgadez de esta, pero ni tiempo le dio pensar y así cruzó el vestíbulo y subió la escalera.

Hanatarou se apresuró a adelantarse para abrirle una puerta al final del corredor e Ichigo colocó a Rukia sobre la cama.

Era una habitación muy amplia con vista al jardín trasero de la casa. Decorada con lirios, era evidente que se trataba de la cámara nupcial.

¡Llama a Yoruichi!

-Enseguida señor-

Ichigo había acomodado a Rukia en la cama con mucho cuidado, colocándola de costado para que no se lastimara más la espalda.

La observó con la misma expresión de asombro e incredulidad que cuando vio su espalda por primera vez y se dio cuenta de que también sus brazos estaban lastimados.

Comprendió que, cuando la conducía por la senda de la iglesia, además de asustarla debió provocarle un gran dolor.

-Oh dios mío, pero que he hecho, soy de lo peor, la he lastimado más.

Ambos permanecían inmóviles cuando la puerta se abrió para dar paso a una mujer amable, de cabello Morado oscuro, ojos amarillos, que usaba el uniforme acostumbrado de las personas a cargo de los niños: vestido gris y delantal blanco.

¿Envió a buscarme, señor?

Ichigo se volvió hacia ella con alivio.

¡Ven acá, nana!

Yoruichi se acercó y, al seguir la dirección de su mirada, vio las terribles heridas en la espalda de la muchacha.

¡Amo! – Exclamó – ¿Quién pudo haber hecho esto? – dijo mirando a Ichigo. Y luego con un rostro más duro

-¿Fuiste tú Ichigo?-

Yo no lo hice nana. No trataría de esta manera a ninguna mujer, ni siquiera a un animal.

Entonces ¿Quién pudo ser tan bestial para hacer esto?

¡Una mujer!

¿Una mujer? ¿Qué vas a hacer?

Es lo que deseo que me digas.

Yoruichi se inclinó y apartó un poco más el vestido de Rukia para dejar al descubierto la espalda.

Sangrantes, inflamadas, moradas y color naranja, las marcas casi no dejaban un centímetro de piel sano.

Se desvaneció – explicó Ichigo –pero cuando vuelva en sí, el dolor será intolerable.

Sin duda. Necesitaremos aceite de laurel.

Enviaré enseguida a traerlo a la farmacia.

Ichigo parecía contento de poder hacer algo.

No es probable que alguna farmacia lo tenga.

¿Entonces dónde lo conseguimos?

De la hierbera.

¿Una hierbera? Nana no estoy para bromas- Yoruichi le dedico otra mirada ruda e Ichigo se resignó, lo menos que quería era pelear con su nana.

- ¿Cuál hierbera? – Preguntó y después exclamó – Ah ¡Ya recuerdo! Vive cerca de Las Noches. Mi madre solía hablar con ella.

Así es.

La niñera tomó la mano de Rukia, como para asegurarse de que aún estaba viva. Era una mano muy delgada y los huesos sobresalían de forma patética.

¿Quién es ella, Ichigo? – preguntó, como si de pronto hubiera sentido curiosidad.

Se hizo una pausa antes de la abrupta respuesta.

¡Mi esposa!

¿Qué? Pero... yo pensé... nos dijeron que esta noche..

Traía yo a casa una gran belleza – terminó la frase Ichigo con una nota de desprecio en la voz –y, en cambio, Yoruichi, te traigo alguien que necesita de tu cuidado y protección.

Haré lo mejor que pueda Ichigo, pero estamos en manos de Dios. Y no me llames Yoruichi jovencito, soy tu nana, merezco respeto.

-Si como tu digas, "nana".

Rukia se estiró y tuvo la sensación de que era feliz. La acompañaba una grata impresión que surgía de su pasado y comprendió que había soñado con su madre.

Era un sueño que se había repetido una y otra vez. Su madre había estado con ella, la sostenía en sus brazos y le daba algo de beber. Después, se deslizó de nuevo hacia un mundo de sueños, donde era una niña y nada la asustaba.

Mamá... – murmuró.

Abrió los ojos, pero creyó que seguía soñando. Estaba en una habitación desconocida, llena de sol.

Podía ver los postes tallados de la cama en que estaba acostada y una elegante repisa de chimenea de mármol, sobre la cual había un cuadro de brillantes colores.

Cerró los ojos. Todo debía ser parte del mismo sueño, pero como sentía curiosidad miró de nuevo, advirtiendo que la repisa y el cuadro continuaban allí.

Si está despierta – dijo una voz suave a su lado –le daré algo de beber.

Rukia recordó entonces que había escuchado esa voz antes.

Había sido parte de su sueño. La había obedecido por instinto.

Un brazo se deslizó con gentileza por sus hombros para levantarle un poco la cabeza y hacerle beber de una taza que alguien llevaba a sus labios.

De nuevo reconoció algo más: la dulzura de miel de un líquido frío que había calmado su sed.

¿En dónde... estoy? – logró decir cuando alejaron la taza. Levantó la vista y vio el rostro de una mujer hermosa que le sonreía.

Está en el Parque Las Noches.

¿En dónde?

La trajimos aquí, milady.(*)

Pero... ¿por qué? – trató de preguntar Rukia y entonces recordó.

Recordó la entrada en la iglesia; la extraña sensación de su primer beso; el terror de verse arrastrada hasta el altar y la ceremonia nupcial.


/ IR / IR / IR /IR / IR / IR / IR /IR/ IR / IR / IR / / IR / IR / IR / **FLASH BACK** / IR / IR / IR /IR / IR / IR / IR /IR/ IR / IR / IR / / IR / IR / IR /

¡Mi amor, viniste! ¡Sabía que lo harías!

¡Vuelva y diga a su hermana que me ha dado una lección que nunca olvidaré! Y lo que es más, la maldigo tanto como me maldigo a mí mismo por confiar en ella.

Y usted ¡Fuera de mi vista! Dígale a su hermana que si vuelvo a verla, la mato. ¿Me escuchó? ¡La mataré!

Tengo una idea que tal vez salve mi dinero y hasta mi orgullo. ¿Por qué no? ¿Por qué demonios no?

Aprenderá que yo siempre hablo en serio. Se casará conmigo y eso, al menos, mostrará a su mentirosa y traicionera hermana que hay otras mujeres además de ella.

Yo... Rukia Elizabeth... tomo a... Ichigo Alexander...como mi esposo… y prometo serle

Yo Ichigo Alexander tomo a Rukia Elizabeth como mi esposa y prometo serle fiel en lo próspero y en lo adverso…

-El señor, que hizo nacer entre ustedes el amor, confirme este consentimiento mutuo, que se ha manifestado ante la Iglesia. Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre. Ahora puedes besar a la novia.

-¿Le parece cruel poner a prueba un amor que se ha jurado una y otra vez; un amor en el que yo creía, pero existía sólo en mi loca y absurda imaginación?

/ IR / IR / IR /IR / IR / IR / IR /IR/ IR / IR / IR / / IR / IR / IR /**FIN DEL FLASH BACK** / IR / IR / IR /IR / IR / IR / IR /IR/ IR / IR / IR / / IR / IR / IR


¡Se había casado! ¡Ahora era Lady Kurosaki!

Una ráfaga de temor la invadió…

Él estaba furioso, muy furioso y ella tenía miedo... después, había escrito una carta... ¡una carta para Orihime! ¿La habían enviado? ¿Qué había sucedido?

Recordaba haber gritado de terror después de decir algo; algo que era malo; algo que había prometido no revelar…

Empezaba a recordar, pero había lagunas... lagunas que eran parte de su miedo y que yacían por ello olvidadas en su mente.

Ordenaré que le traigan algo de comer – dijo la voz tranquila a su lado – Después de alimentarse se sentirá mejor.

Rukia quiso protestar y decir que no tenía hambre. La bebida que le dieron era deliciosa; todavía sentía su dulzura en la boca y la había vigorizado, por lo que ahora podía pensar con más claridad.

La mujer se dirigió hacia la puerta para dar órdenes y cuando regresó al lado de la cama, preguntó:

¿Todavía se pregunta cómo llegó aquí?

Rukia la miró y dijo:

¿No estoy... en Londres?

No. Está en las propiedades de su señoría en Hertfordshire.

¿Su señoría? – preguntó Rukia, estremeciéndose.

Ahora recordaba. Se había casado con Lord Kurosaki, el noble a quien Orihime había rechazado en el último momento, ese hombre atractivo, airado e imponente que le había tendido una trampa a Orihime, atemorizándola después a ella para obligarla a casarse con él.

Pensó en su madrastra y tembló.

¿Sabe… mi madrastra... dónde... estoy? – preguntó con voz apenas más que un susurro.

Lo ignoro. Pero no necesita preocuparse por ella ni por nadie más. Su señoría la cuida.

Estaba... tan... furioso.

Ya no lo está. Sólo desea que usted se recupere.

A Rukia le reconfortó saberlo. Cerró los ojos y se durmió.

Al despertar, la esperaba la comida. Continuaba sin hambre, pero accedió a comer algo para complacer a la mujer que la atendía. Luego se durmió de nuevo y regresó a la tierra de los sueños, donde la esperaba su madre y donde no temía a nada.

A la mañana siguiente sintió la cabeza más despejada y pudo pensar con claridad.

La habitación era mucho más hermosa de lo que le había parecido a primera vista.

Los muros blanco y oro, los cortinajes color de rosa que hacían juego con la alfombra, los grandes espejos de marco dorado, los cuadros y las flores, todo era parte de una habitación ideal que en ocasiones había imaginado, pero que jamás había visto en realidad.

Ya sabía que la mujer que la atendía había sido la nana de Lord Kurosaki.

Era un niño muy dulce y "Nana " fue una de las primeras palabras que pronunció. Desde entonces así me llama, y a veces Yoruichi, ya que ahora es todo un hombre y se escucharía muy raro jajaja. Aunque yo también respeto mucho a mi señor.

Le llevó a Rukia el desayuno y lo colocó a un lado de la cama.

Ella lo miró, pero no se percató de la fina porcelana de Worcester, de la reluciente plata y del mantel bordado.

En cambio, le parecía ver la comida que ella misma se preparaba en la sucia cocina de la casa de la calle Hill.

¿Qué pensaría de ella su madrastra? ¿Qué explicaciones se habrían dado para justificar su ausencia? ¿Qué le dirían ella y Orihime cuando volviera a verlas?

Como esas dudas la atemorizaban, trató de esforzarse por eludirlas y concentrarse en lo que Yoruichi le decía.

Tiene que engordar, milady. Ya logró subir un poco de peso. Rukia la miró con los ojos muy abiertos.

¿Cómo? ¿Cuánto tiempo llevo aquí?

Casi tres semanas.

¡No puede ser! ¡Tres semanas! ¿Cómo puede ser?

Ha estado enferma. El médico diagnosticó "fatiga cerebral", pero no le hacemos mucho caso, aunque su señoría insistió en consultarlo.

Hizo una pausa, y al darse cuenta de que Rukia esperaba una explicación, continuó:

La hierbera es quien la ha atendido. No reconocerá su espalda cuando la vea en el espejo.

¿La hierbera? – repitió y pensó que debía ser una tonta porque no acababa de comprender lo que sucedía.

Sí, su nombre es Unohana. Es famosa por estos lugares y la gente acude desde Londres para que le cure sus malestares con hierbas. No permite que nadie use la medicina de los doctores.

¿Han sido hierbas lo que me ha dado de beber? Incluso inconsciente me parecieron deliciosas.

Hierbas y frutas del jardín de la hierbera, así como miel de sus abejas. No usa ninguna otra. Dice que tienen poderes especiales curativos.

¿Dice que he subido de peso?

Sí, un poco y eso es una mejoría.

Yoruichi le entregó un espejo que había tomado del tocador.

La imagen que Rukia contempló era muy diferente de la última que había visto de sí misma.

Entonces tenía la piel pegada a los huesos, los ojos enrojecidos e inflamados y el cabello corto y escaso (lo tenía de corto como salió ahorita en el manga ).

Ahora sus ojos casi parecían llenar el rostro y, aunque su barbilla era puntiaguda, la piel era clara y la teñía un ligero rubor. Su cabello, además, parecía más espeso y largo.

Me veo... diferente – comentó.

Y se verá todavía más cuando yo termine con usted – prometió Yoruichi – pero hará lo que le indique.

Rukia sonrió. Conocía ese tono, mitad cariñoso y mitad autoritario, que todas las nanas utilizaban con los niños a su cuidado. Era igual al que usaba con ella su propia nana y que escondía una ternura que nunca había recibido de nadie más.

Sabía que era amor, en cierta forma como el que recibía de su madre, pero diferente, ya que las nanas jamás "toleraría tonterías".

Haré... todo... lo que me... diga. Quiero ponerme... bien.

Pero mientras lo decía se preguntó si era verdad. Al recobrarse tendría que enfrentar problemas. Sobre todo uno, el más importante de todos.

Ni siquiera tenía que expresárselo a sí misma: lo veía a él, alto, atemorizador, lleno de ira.

Yoruichi le llevó un camisón limpio, un elegante modelo de seda con adornos de encaje y le cepilló el cabello. Antes se lo frotó con una loción que le había dado la hierbera.

¿Qué es? – preguntó Rukia.

Quinquefolio o cincoenrama – contestó Yoruichi – Es la hierba de Júpiter.

¿En serio hace crecer el cabello?

El suyo ha crecido mucho durante su enfermedad, claro que siempre sucede así cuando alguien está inconsciente.

No lo sabía.

Así es.

¿Cómo pude permanecer inconsciente tanto tiempo?

Debió haber despertado poco después, pero se habría sentido confusa e infeliz, así que la mantuvimos dormida.

Por supuesto, con hierbas.

El sueño es la medicina del Señor, pero nosotras lo ayudamos un poco.

¿Qué me dio la hierbera para eso?

Creo que alheña, hierba de San Juan y amapola blanca – respondió Yoruichi – pero tendrá que preguntárselo. Aunque no suele revelar sus secretos.

Rukia volvió a dormirse y cuando despertó ya había caído la tarde.

Le llevaron té y pequeños emparedados. Al terminar, Yoruichi le dijo:

Su señoría desea hablar con usted.

¿Su... señoría? – Rukia casi no pudo hablar. Instintivamente se llevó las manos al pecho, como si intentara protegerse.

Ha venido a verla todos los días – continuó Yoruichi – para ver cómo sigue.

Rió al añadir:

Parece que fuera uno de esos edificios a los que dedica tanto tiempo.

Rukia no pudo contestar. Temblaba. ¿Tendría que verlo? ¿Qué podría decirle?

De pronto pensó que tal vez él desearía hablar del futuro y de la forma de deshacerse de ella.

Apenas notó que Yoruichi había traído un chal de chifón y encaje para cubrirle los hombros y que le arregló el cabello. En aquel momento, se escucharon unos ligeros golpes en la puerta.

Adelante, señor.

Yoruichi abrió la puerta y él penetró en la habitación.

Rukia contuvo el aliento.

Sin saber por qué, esperaba verlo de negro, como estaba vestido en la iglesia. Recordaba que su capa le había hecho pensar en las alas de un murciélago, más bien, un vampiro, en busca de una presa.

Pero él vestía ahora ropa de montar: ajustada chaqueta azul, corbata alta y parecía mucho menos amenazador.

Rukia tardó un segundo en decidirse a mirarlo a la cara y descubrió que su expresión estaba ya muy lejos de parecerse a la del demonio.

Tuvo que reconocer, por el contrario, que era el hombre más apuesto que había visto en su vida. Cabello largo y de color naranja (como cuando peleo con Aizen Lol), algo llamativo ojos color miel. Pero como era muy alto e imponente la hacía sentirse muy pequeña e insignificante.

Ella, en realidad, parecía muy frágil en la gran cama de dosel y cortinas de terciopelo rosa.

Ichigo en cambio se dijo que nunca había visto una mujer con un color de ojos tan extraño.

Parecía casi azules violetas, como azules eran los destellos de su cabello; el azul profundo y oscuro de un mar embravecido, iluminado por una brillante luz.

Me alegro de ver que está mejor – dijo y se dio cuenta de que a ella le resultaba imposible contestarle.

Nos ha causado a Yoruichi y a mí una gran ansiedad – continuó como para darle tiempo a reponerse –Pero ahora cada día vemos mejoría. Pronto podrá salir y conocer mis jardines. Son muy hermosos en esta época del año.

Me... gustaría... hacerlo – logró decir Rukia.

Entonces obedezca en todo a Yoruichi. Yo me he visto obligado a hacerlo toda mi vida.

Sonrió y los labios de Rukia ensayaron a su vez una débil sonrisa. Luego, como si sintiera que estaba obligada a decir algo más, añadió:

¡Lo... lo... lamento!

No hay nada qué lamentar. Soy yo quien debe disculparse por tratarla de esa manera, creo que la lastime más, fui un tonto.

Debí... detenerlo – murmuró Rukia – Esta tarde pensé… en lo que sucedió. Hice muy mal en permitirle... hacerlo.

No podía evitarlo – le contestó, sin fingir que no sabía que ella hablaba de su boda.

Fui... una... cobarde. Mi madre... se habría... avergonzado... de mí.

Habló sin pensar y él notó el temor que reflejaban sus grandes ojos.

Estamos casados, Rukia, por lo tanto entre nosotros no debe haber fingimientos ni mentiras. La noche que se desmayó porque yo la obligué con crueldad y por venganza a casarse conmigo, me dijo primero que su madrastra y después corrigió que su madre, la había golpeado.

Rukia bajó los ojos y se tomó ambas manos, apretándoselas con fuerza.

No habló y después de unos momentos, Ichigo agregó:

Pongamos algo muy en claro, escuche, nadie volverá a hacerle daño mientras esté bajo mi protección. Es mi esposa y todo lo que ha sufrido ha terminado.

Ella lo miró de nuevo con los ojos brillantes, como si confiara en lo que le decía.

Pero no puedo... quedarme... con usted – observó en voz baja.

¿Por qué no?

Porque no me... quiere... y si me aleja... nunca sabrá nadie... que se casó... conmigo.

Ichigo tenía fija la vista en su rostro al preguntarle con voz extraña:

¿Sugiere en serio, Rukia, que está dispuesta a ocultar el hecho de que estamos casados y a desaparecer de mi vida?

Sería fácil... de hacer... y es la única solución... posible... para usted.

¿Qué la hace pensar eso?

Que no soy el tipo de... esposa que debe... tener... y no era su... deseo... casarse... conmigo.


Escenas del próximo capítulo

¿Y con cuánto cree que bastará?

No... Mucho. Creo poder arreglármelas bastante bien con... cien libras al año.

Y por esa gran cantidad está dispuesta a salir para siempre de mi vida.

Nunca le diría a nadie… lo que sucedió, así que usted podría casarse con alguien que amara... y que lo amara a usted.

Canción de cierre: Entre tus alas- Camila (imagínense las escenas)


Milady: Tratamiento que se da en Gran Bretaña a las señoras de la nobleza.

Se terminó! Ahhh lo sé este capítulo fue un poco flojo, pero ya de ahora en adelante vendrá el IchiRuki jejeje y prometo actualizar más seguido, por favor, no sean malitos, dejen un review con sugerencias, o jitomatazos también se aceptan jejeje los quiere:

^_^ *~*ShIrAgEtSu*~* ^_^