Nuevo Capítulo:) Creo que me prendí al escribirlo xD Bueno esta algo largo pero traté de darle unos momentos románticos, ahí me avisan que les pareció n.n
"¡NO PUEDE SER!", gritó una voz muy aguda que resonó por todo el lugar.
"Jefe... No tiene encendido su micrófono", le contestó una mujer.
El Jefe solo le lanzó una mirada fulminante, y presionó un botón.
"¿Todo esta bien?", le preguntó la mujer.
"El virus... ¡EL VIRUS HA DESAPARECIDO!", gritó y ahora fue una voz potente la que resonó por todo el lugar.
"Pero eso es imposible, estaba escondido en una Réplica donde Jeremie no lo iba a encontrar. Para eso tendría que haber encontrado la Réplica y descifrar nuestra clave de acceso. Y en tan poco tiempo eso es imposible, incluso para él. A menos que...", hizo una pausa dramática, para enfatizar lo siguiente que iba a decir: "A menos que no lo halla hecho solo."
"¿Tu crees que ella... nos ha traicionado?", preguntó el hombre golpeando el escritorio que tenía frente a él con su puño, derramando una taza de café que tenía a su lado.
"No estoy segura, pero será mejor que vaya a echar un vistazo, a ver que puedo averiguar", se hizo el cabello hacia atrás y cambió su tono de voz a uno mucho más sombrío: "Pero creo que será mejor que yo me encargué de esto a partir de ahora."
"Esta bien. Ve a revisar e infórmame de todo."
"De acuerdo." La chica le dio la espalda y empezó a caminar. "Por cierto, tenga cuidado, ese café es importado y cuesta carísimo", le dijo mientras se alejaba.
Viernes...
[Narrador: Jeremie]
Era temprano, las 7:45 de la mañana, para ser exactos. Todos dormían tranquilos en sus camas sin ninguna preocupación porque hoy no teníamos clases, bueno... casi todos.
No había dormido en toda la noche, ni siquiera me había cambiado la ropa del día anterior.
"¡No puede ser! ¿Pero que ha pasado? El virus desapareció por si solo", grité viendo la pantalla de mi ordenador, sin importarme que prácticamente todo el edificio me haya escuchado. Salté de la silla y abrí la puerta del dormitorio de enfrente de golpe. "Chicos, rápido, levántense, nos vamos a la fábrica, avísenle a Yumi, yo iré a levantar a las chicas."
Odd y Ulrich tardaron mucho en reaccionar.
"¿Qué? No Doctor Shrank, no quiero que cambié mi cerebro por el de un gallo, el mío esta bien...", decía Odd entre sueños.
"Jeremie, hoy no hay clases", dijo Ulrich malhumorado, con los ojos cerrados.
"¡Pero no entienden, es muy importante!", les dije.
"¡YA CALLENSE!", gritó Odd, quien agarró una almohada y la aventó. Pensé que me la iba a aventar a mí, pero Odd estaba tan dormido que la aventó contra la pared.
"Les digo enserio, ¡ya vámonos!". Esperé unos momentos y como vi que ninguno de los dos se movía me acerqué a sacudirlos. Los sacudí tan fuerte que por un momento pensé que les iba a arrancar la cabeza, pero logré sacarlos de la cama.
"Vayan a la fábrica, y avísenle a Yumi, yo iré a despertar las chicas", les ordené. Ellos de mala gana y en piyama se adelantaron. Subí al dormitorio de las chicas y abrí la puerta del cuarto de Aelita muy despacio, sin hacer mucho ruido. Las chicas escuchan mejor que los hombres, o bueno, eso me han dicho. O a lo mejor, solo esperaba no hacerla enojar más de lo que ya la había hecho enojar ayer.
"Aelita, arriba", le decía mientras la sacudía con delicadeza (a comparación de como sacudí a los chicos). Aelita abrió los ojos y entonces me fui a sacudir a Crystal.
"Crystal, tu también."
"Jeremie, silencio", dijo Aelita quien volvió a cerrar los ojos.
Ninguna de las 2 mostraba señal de querer levantarse.
"Pero no hay clases... no pasará nada si duermo un poco más", me dijo Crystal.
"Por favor, es urgente, ¡despierten!", dije alto, pero no tan alto como para despertar a todo el edificio. O bueno, para no despertar a los que no había despertado antes con tanto grito.
Las 2 se levantaron de mala gana y se tallaban los ojos mientras las llevaba fuera del dormitorio y las empujaba (con delicadeza) hacía la fábrica.
Llegamos a las alcantarillas, donde nos esperaban Odd y Ulrich.
"Bien, vámonos", les dije.
Tome mi patín y los demás tomaron sus vehículos, menos Crystal, quien se quedo quieta.
Recordé que ella no tenía ningún vehículo, pero luego vi la patineta de Yumi y se la ofrecí.
"Pero no se andar en patineta", me dijo.
"¿Qué sucede?", empezó a burlarse Odd. Aelita y Ulrich le lanzaron una mirada, advirtiéndole que no lo hiciera, pero él no les hizo caso y continuó: "¿la niñita tiene miedo? Anda, que las patinetas no muerden."
"Claro que no tengo miedo, dámela", dijo y me la quitó de las manos. Esto iba a terminar mal, ya lo sabía.
Llegamos a la última parte de las alcantarillas, después de que Crystal se cayera unas 50 veces, o más, perdí la cuenta, pero le fue mejor de lo que había pensado (pensé que se caería tantas veces que ya no iba a poder caminar). Subimos las escaleras y llegamos a la fábrica. Yumi estaba en la entrada, solo que ella si iba vestida, no en piyama, como los demás.
"¿A qué viene todo esto? La fábrica no va a desaparecer si venimos un poco más tarde", nos comentó Odd mientras bajábamos a la sala del ordenador.
"Yo no estaría tan seguro de eso. Las cosas pueden desaparecer de la noche a la mañana", le contesté.
"Bien Jeremie, ¿qué es eso tan importante que no puede esperar a que salga el sol?", me preguntó algo irritada Yumi.
"Estaba teniendo un bonito sueño, gracias Einstein", me dijo Odd.
"Estabas soñando con trasplantes de cerebros", le contestó Ulrich.
"Eso es bonito para mi."
"No es que me quiera quejar, pero... es muy temprano", me dijo Crystal algo molesta.
"Por favor Jeremie, dinos de una vez de que se trata todo esto", me dijo Aelita, un poco irritada. Espero que no siga enojada conmigo.
"Alto, esperen, esto de verdad es importante", les dije para tratar de calmarlos. Me senté en la silla del ordenador, solo para comprobar una última vez que el virus de verdad había desaparecido.
[Narrador: Odd]
Einstein nos levantó por 'algo muy importante' y ahora estamos en la fábrica, a las 8 de la mañana, en piyama, esperando a que nos diga de qué se trata.
"Bien", empezó él, "¿Hace cuanto que no sienten una desaparición?", nos preguntó.
"¿Una desaparición?", repitió Ulrich en voz baja mientras todos tratábamos de recordar.
"Bien, creo que la última fue en la noche, antes de dormir", respondió Aelita.
"¿Y ese fue la última?", insistió Einstein.
Todos volvimos a pensar. Que yo recuerde, en la noche si sentí una desaparición, y luego ya no. Aunque también pudo haber sido un sueño. No lo se, no estoy seguro. Tanto pensar me molesta.
"Bueno, ¿qué importa cuando sucedió?", le dije irritado.
"Esta bien, cálmense", dijo moviendo las manos arriba y abajo (para que 'respiráramos y exhaláramos'), luego su tono se volvió más serio: "Como todos saben, esas desapariciones fueron causadas por un virus..."
Lo estaba diciendo tan serio y aburrido que terminé desviando la mirada, primero a las chicas, que parecían igual de serias que él, y luego a Ulrich, quien por un momento pensé que estaba poniendo atención, hasta que me di cuenta de que tenía los ojos cerrados. Bueno, nadie es perfecto. Por último miré a Crystal, pero ella no estaba ni seria ni dormida, a lo mejor fue mi imaginación pero la vi preocupada. ¿Qué le habrá pasado?
"...Esta mañana estaba buscando una cura y ¡descubrí que el virus había desaparecido!", terminó Einstein.
Todos dimos un pequeño grito de sorpresa, o de alivio, porque ya no desapareceríamos o porque por fin había terminado de hablar, daba igual.
"Eso es bueno, entonces ya no desapareceremos", me apresuré a decir.
"¿Entonces las desapariciones ya son cosas del pasado?", preguntó emocionada Yumi.
"Genial, ya podemos tener una 'vidas tranquilas', o bueno, más o menos tranquilas", comentó Ulrich.
"Huummm... Entonces, ¿desapareció sin dejar rastro?", preguntó Aelita muy pensativa, haciendo que nuestra felicidad se convirtiera en preocupación.
"Bueno...", empezó de nuevo Einstein, quien volteó de nuevo al ordenador y nos enseñó algo en la pantalla, parecían unos números, o códigos, o algo por el estilo. "¿Ven esos números?", nos preguntó. Genial, otro discurso de una hora. "Son cookies de rastreo."
"¿Galletas de rastreo?", pensé en voz alta. Era evidente que tenía hambre. (Cookies significa galletas en inglés.)
"No Odd, no estoy hablando de comida", me contestó Jeremie irritado y me lanzó una mirada rápida.
"¿Y qué tienen esas 'croquis' de rastreo?", preguntó Ulrich.
"Cookies", lo corrigió Yumi.
"Bueno, eso cookies."
"Como saben", dijo Einstein viéndonos, luego se corrigió: "o bueno, como no saben, el virus tuvo que ser mandado desde otro lugar, otro superordenador, para ser exactos. Esto quiere decir que hay una Réplica en algún lugar del Mar Digital. Estas cookies no aparecieron con el virus, ¿por qué? Porque fue mandado desde el otro superordenador. La diferencia con el 'antivirus' es que aparecieron estas cookies, esto quiere decir que para eliminar el virus usaron este mismo ordenador", nos trató de explicar Einstein señalando el ordenador que tenía frente a él.
"¿Entonces estás diciendo que XANA está creando réplicas otra vez?", preguntó Yumi.
"No estoy seguro, XANA no tiene el poder por si solo para crear Réplicas", le contestó Einstein pensativo.
"Entonces está recibiendo ayuda", dijo Aelita.
"Es lo más probable. Pero, ¿de quién?"
Todos nos quedamos pensando unos momentos, pero a nadie se le ocurría nada sobre quien podría estar detrás de la reaparición de XANA.
"Bueno, en todo caso tenemos las cámaras de seguridad. Estas cámaras graban 'a todo hora y en tono lugar'", bromeó Einstein, "Así que veamos quien es nuestro 'salvador'."
Volteé de nuevo hacía Crystal, quien parecía más nerviosa que antes. Pero, al parecer, solo yo me percataba de eso. Todos los demás estaban preocupados por lo que acababa de decir Jeremie.
"Y aquí están los vídeos", anunció Einstein.
Deje de ver a la chica molesta y observé de nuevo la pantalla del ordenador, pero no se veía nada, todo estaba negro.
"¡¿Pero qué?!", se alarmó Einstein.
"¿Todo va bien?", preguntó Yumi, pero Einstein la ignoró por completo ya que estaba ocupado presionando botones como loco. Después de presionar todos los botones del teclado y de haber golpeado varias veces la pantallas, nos volteó a ver preocupado y luego su mirada se concentró en mí. "Odd", me dijo molesto, con una mirada que anunciaba que iba a matarme", "Odd... Ayer, también ¡SOBRECALENTASTE LAS CÁMARAS!"
Su grito hizo que me sobresaltará un poco. No esperaba que se enojara tanto.
Escuché como Crystal suspiraba aliviada. ¿Estaba feliz de que no sirvieran las cámaras?
"¿Enserio? Bueno, mínimo sabemos que no hay un monstruo destruye cámaras o algo así", bromeé pero Einstein seguía molesto, "o... a lo mejor necesitaban calentarse, ya sabes, este lugar se enfría mucho por las noches."
Einstein me lanzó una mirada seria y un silencio se hizo en el lugar. Acto seguido: Mi estomago gruñó rompiendo ese silencio.
"Bueno, ya que no hay nada más que hacer aquí, y no creo que me pueda volver a dormir, ¿qué les parece si mejor vamos a desayunar?", dije tratando de sonreír, aunque sabía que Einstein estaba molesto conmigo ya que por mi culpa se peleó con Aelita y ahora no pudimos descubrir quien nos ayudo, y lo más importante, ¿por qué nos había ayudado?
Salimos de la fábrica y nos dirigíamos a la escuela.
"Entonces, ¿van a ir a comer vestidos así?", nos preguntó Yumi, "¿qué? ¿La ropa intentó morderlos por la mañana y por lo tanto no se pudieran cambiar?"
Cierto, por la culpa de Jeremie nos tuvimos que venir en piyama a la fábrica.
"Creo que primero habrá que cambiarnos. Yumi, te vemos en la cafetería", dijo Aelita.
Yumi asintió.
Salimos de las alcantarillas y ella se dirigió a la cafetería mientras nosotros nos dirigíamos a los dormitorios.
Ulrich y yo entramos a nuestra habitación, Jeremie a la suya y las chicas subieron a la suya.
Ulrich se cambió primero.
"¿Ya estás Ulrich? Llevas mucho tiempo ahí dentro. Tengo hambre", le dije a través de la puerta.
"Ya voy Odd."
Salió de la habitación con su ropa de siempre y luego me metí yo dentro.
"Odd te esperó en la cafetería", me dijo y luego escuché pasos. Supuse que ya se había ido.
Me cambié en un santiamén y salí. Ya me iba a ir a la cafetería cuando escuché que Aelita y la chica molesta estaban hablando.
"Bien, ¿entonces no te molestaría que un chico se burlará de ti?", le comentaba Aelita a Crystal.
"Por supuesto que me molestaría, pero hay otras cosas que también molestan", le respondió ella.
"¿Cómo que?"
"Bueno, no lo se. A mi me molesta cuando me llaman con apodos como Chris o algo por el estilo. ¿A ti no?"
"Bueno... A mi el único apodo que me han dicho es el de 'Señora Einstein', pero no me molesta."
Escuché pasos y supe que estaban bajando las escaleras, así que mejor me adelanté a la cafetería. Ahí me tope con todos los demás, quienes estaban afuera esperando a todos. Unos momentos después llegaron las chicas.
Era temprano, más o menos las 9 de la mañana, cuando entramos. Nos sorprendimos porque había una fila enorme para servirse. Suspiré. No había más remedio que hacer cola. Fui por mi charola y me puse al final. La fila avanzó un poco y después de lo que pareció una eternidad llegamos a la mitad de la fila. La puerta se volvió a abrir y entró Sissi, con sus perritos seguidores (quiero decir, 'amigos'), caminando como si estuviera en un desfile de modas, que por cierto, no estaba en uno.
"Con permiso, hija del director", les dijo a todos mientras los empujaba para llegar al frente de la fila.
"Eh, Sissi, haz la fila", "No es justo", le gritaba la gente.
Ella volteó a verlos, se sacudió el cabello hacía atrás y con una sonrisa inmensa en el rostro les dijo: "Como hija del director tengo privilegios", y como si eso no fuera suficiente les dijo: "Y además, puedo hacer que los expulsen."
Los chicos tragaron saliva y ya no le dijeron nada.
"Así esta mejor."
Siguió empujando y llegó a donde estábamos nosotros.
"Sissi, esto no esta bien", le dijo Ulrich.
"Lo siento Ulrich querido, ya sabes, las mujeres como yo no esperan, tenemos muy poco tiempo, o bueno, lo sabrías sin saldrieras conmigo", le contestó ella.
"¿Para que ocupas tu tiempo? ¿Para elegir que ropa llevarás hoy?", le preguntó sarcásticamente Yumi.
"Yo digo que deberías de usar un poco de tu tiempo para ser más amable con los demás", le dijo Aelita.
"Si ni siquiera tiene tiempo para usar su cerebro, dudo mucho que tengo tiempo para ser amable con los demás", les dije a los chicos, pero era una indirecta para Sissi.
"No te metas donde no te importa, cabeza de uva", me dijo, nos lanzó una mirada de odio y empujó a los demás chicos hasta llegar con Rosa. Herb y Nicolas la siguieron y nos sacaron la lengua en el camino.
"Unos panqueques, y que sean perfectos, como yo", le dijo a Rosa.
En mis pensamientos me imaginé a Rosa aventando esos panqueques a la cara de Sissi, y como si Rosa me hubiera leído el pensamiento, sirvió los panqueques en la cabeza de Sissi en vez de en el plato. Todos, absolutamente todos los que estábamos en la cafetería nos reímos.
"Me las van a pagar", gritó Sissi, pero no supe a quien, a lo mejor nos lo dijo a todos, pero estoy seguro de que escuché como la gente silbaba y aplaudía mientras ella se iba. "Herb, Nicolas, vámonos" les ordenó y luego se fue refunfuñando.
"Pero no he comido", se quejó Nicolas con Herb.
"¿Te importa más comer que Sissi?", le preguntó Herb.
"Si."
Herb lo agarró de la oreja y se lo llevó arrastrando, "No lo puedo creer", le dijo.
La fila avanzó rápido y en poco tiempo ya estaba comiendo mis ricos panqueques, más la mitad de los de Einstein. No me los dio todos, así que eso podía significar 2 cosas: que seguía molesto conmigo o que tenía hambre. Bueno, nunca lo averiguaré...
"¿Qué les parece si hacemos algo hoy?", les pregunté a los chicos.
"Hoy no podré estar con ustedes, mi padres van a salir y tengo que cuidar a mi hermano, lo siento", nos dijo Yumi antes de que pudiera tan siquiera pensar en un plan. Bien, aún me quedaban 4 personas.
"Pero pensé que me ayudarías con matemáticas", le dijo Ulrich.
"¡Ohh! ¡Lo he olvidado!", le contestó Yumi un poco sorprendida y arrepentida, "Ya se, te puedo ayudar mientras cuido a Hiroki."
"Esta bien", Ulrich le sonrió y luego nos volteó a ver: "Lo siento chicos, entonces tampoco podré salir con ustedes." Genial, quedaban 3.
Volteé a ver a Jeremie y Aelita, ellos eran mi única esperanza.
"Lo siento", me dijo Aelita antes de que yo pudiera insistirles, "hoy tengo ensayo con los Subdigitales." Quedaban 2. "Por cierto, Jeremie...", dijo Aelita tan bajo que Einstein no la escuchó.
"Yo tengo que arreglar las cámaras de seguridad y el escáner que alguien descompuso", dijo Einstein, refiriéndose a mi. Vi una pequeña desilusión en la cara de Aelita, como si planeará pedirle que la acompañara al ensayo pero eso ya no era una opción.
Y eso me dejaba solo con Crystal. Pff... bueno, ella no dijo nada, así que no le insistí. Si no quería salir conmigo, pues ni modo. Puedo ver 'Hospital de los Horrores' o 'Paco el Rey del Disco'.
Terminamos de comer y salimos a la máquina expendedora.
"¿Vieron la cara de Sissi cuando se fue? Le debí de haber tomado una foto", les dije mientras introducía una moneda a la máquina.
"Si, y luego como Herb y Nicolas la siguieron como perritos, eso fue oro puro", bromeó Ulrich.
"¿Creen que se allá comido esos panqueques que tenía en la cabeza?", preguntó Aelita.
"A lo mejor olvido que estaban en su cabeza", comentó Crystal.
"Yo creo que los terminó usando de sombrero", le contesté y apreté el botón del chocolate caliente.
"Esa es la nueva moda", terminó Yumi y todos lanzamos una fuerte carcajada.
Nos seguíamos riendo cuando escuchamos pasos, alguien se acercaba. El ambiente se volvió tenso e incómodo. Hasta mi vaso se llenó y el chocolate empezó a escurrirse, mojándome las manos y mis mangas. Todos volteamos al mismo tiempo para ver quien había llegado. Un chico con cabello y ojos oscuros, nos estaba observando. Vestía una camiseta negra y una roja debajo, y unos vaqueros con unas botas. Era William.
[Narrador: Yumi]
"Vaya, vaya. ¿Pero qué tenemos aquí? A los 'Guerreros Lyoko'. Todos aquí reunidos. Y bien, ¿cómo ha estado su amiguito XANA? ¿Todo bien? ¿No ha lanzado un nuevo ataque?, como, no se, ¿controlar a Jim?", nos preguntó.
Intercambiamos miradas, decidiendo quien hablaría con él, o, mejor dicho, quien lo correría. Y, todas las miradas terminaron en mí.
"William...", empecé con voz temblorosa. Después de que XANA lo controlará, decidimos alejarnos de él. Me parecía la mejor opción, ya que después de eso William se volvió muy sombrío... "No ha pasado nada nuevo con XANA. No ha controlado a Jim, fue tu imaginación", logré decirle con convicción.
"No me mientas Yumi", me dijo muy tranquilo, pero esta segura de que en cualquier momento iba a estallar. "Se que XANA ha vuelto. Y me duele que no hayan pedido mi ayuda."
"¿Cómo lo sabes?", preguntó Aelita preocupada.
"Lo he visto con mis propios ojos. Vi como Jim era controlado por XANA y también vi cuando fue a las alcantarillas. ¿A dónde? No se..., ¿a qué lugar puede ir usando las alcantarillas? ¿A visitar a las 'Tortugas Ninja'? No lo creo. Fue a la fábrica, es decir, fue a atacarlos a ustedes. Gracias por invitarme a la fiesta. Si ya lo olvidaron, soy un gran luchador en Lyoko, puedo destruir a muchos monstruos con mi sable."
"Lo hicimos por tu bien, XANA te uso una vez y podría volver a hacerlo", le solté.
"Además nos causaste muchos problemas, no necesitamos que nos causes más", le dijo Ulrich muy frío.
"No necesito que sientan lástima por mí. Pensé que eran buenas personas, pero ahora veo que son patéticos", nos dijo y vi como Ulrich apretaba los puños.
"¡El patético fuiste tu William, que por querer presumir te usaron y ya no te queremos en el equipo, así que mejor lárgate!", le gritó Odd.
William después de observarnos por un rato le echo el ojo a Crystal.
"¿Así que ya me reemplazaron?, díganme, ¿ella es tan buena como yo? Porque a simple vista se ve que es muy patética."
"Yo... bueno", Crystal no podía terminar ninguna oración.
"Oye, que ella pelea mejor en Lyoko de lo que tu peleaste", la defendió Odd, aunque, prácticamente ella nunca ha ido a Lyoko, pero sirvió para callarle la boca a William.
"William", empezó Ulrich temblando, faltaba poco para que saltará encima de William y le diera un tremendo golpe, "O te vas por las buenas, o te vas por las malas."
"Jum...", fue lo único que nos lanzó William antes de irse de ahí.
Todos seguíamos muy tensos, ¿qué acababa de pasar?
...
"Que interesante, ese chico me puede servir mucho para lo que planeó hacer", dijo en voz baja una chica que estaba reposada bajo un árbol, observando toda la escena que William acababa de hacer. El viento soplaba con fuerza, haciendo que su cabello güero ondeara por el aire.
William salió de la máquina expendedora hecho una furia y estaba pateando una lata cuando se percató de que la joven lo observaba.
"Hola", lo saludó la chica a una buena distancia.
William volteó a verla, y se sorprendió de lo bella que era. Estaba chupando una paleta, con los brazos cruzados y sus lentes de sol puestos. Su blusa de tirantes y su shorts corto dejaban ver su cuerpo bien marcado. Con el dedo le hizo una señal para que se acercará.
El William obediente se acercó lentamente a ella.
"¿Quién eres tu?", le preguntó.
"Esos chicos te trataron muy mal", le dijo y se acercó para jugar con su cabello, "si yo fuera tu buscaría la venganza."
William se acomodó el cuello de la camisa y tosió, pareciera como si le faltará el aire.
"Si, la verdad es que si me quiero vengar de ellos, si tuviera una oportunidad, lo haría sin pensarlo."
"Pues estás de suerte, yo soy esa oportunidad."
"¿Tu?", se burló, "Tu no sabes nada de esto."
La chica se le acercó y le susurró al oído: "Se más de lo que crees."
William saltó por un reflejo, haciendo que la chica se riera de él.
"Por ahora no tengo nada planeado, pero me pondré en contacto contigo" le dijo dándole otra chupada a su paleta.
William asintió, no muy convencido.
La joven le dio la espalda y se empezó a alejar, diciéndole adiós con la mano.
"¡Espera!", le gritó William. La chica se detuvo, volteó a verlo y se quitó los lentes de sol para enseñar unos ojos verdes enormes. "¿Quién eres? ¿Qué sabes? ¿Qué quieres?"
"Llámame Lucía", fue lo único que le dijo. Una ráfaga de viento más fuerte que las anteriores sopló, haciendo que el cabello de Lucía se ondeara más mientras ella se alejaba, dejando a William sumergido en la confusión...
[Narrador: Aelita]
Después de lo que pasó con William todos estuvimos en silencio hasta que Crystal rompió el silencio preguntando: "Ese chico... ¿quién era?"
Suspiré. Era verdad, ella no lo conocía.
"Ese chico se llama William", empecé, "y hace poco el también era uno de nosotros."
"¿Enserio? ¿Y qué paso después?"
Busqué las miradas de los demás para saber si estaban de acuerdo con que le contará todo. Ellos asintieron en silencio y proseguí: "El intentó muchas veces ser uno de nosotros, pero no lo consiguió las primeras veces. Fue una vez, que yo tenía que ir a Lyoko, y todos estaban ocupados ese día. Ulrich estaba con su padre, Odd estaba en una competencia de patinetas, Yumi estaba cuidando a su hermano y Jeremie estaba en una entrevista con Milly y Tamiya, por eso, mi última opción fue recurrir a William. Fui con él, pero William fue demasiado presumido, y por querer demostrar que él era muy fuerte y que no le tenía miedo a nada, XANA lo terminó controlando. XANA lo uso para destruir Lyoko y en muchas batallas contra nosotros. Debo de admitir que era muy fuerte y nos dio muchos problemas, hasta que por fin pudimos liberarlo. Después de eso, no hemos hablado con él sobre XANA ni sobre Lyoko. Por eso no le dijimos que XANA había vuelto, para protegerlo a él y a nosotros también."
"Sabía que era mala idea llevarlo a Lyoko", se lamentó Yumi.
"No fue tu culpa", trató de darle ánimos Ulrich.
"Todo esto fue culpa de XANA", recalcó Odd.
Crystal se quedo perpleja un momento, tratando de asimilar todo lo que le dije. Al final solo dijo: "Creo que fue lo mejor."
Una hora más tarde ya estaba lista para mi prueba. Ulrich y Yumi ya se habían ido y no sabía donde estaban los demás. Ya estaba dispuesta a irme, pero, no quería seguir peleada con Jeremie. Lo extrañaba, y también había algo raro con él desde esta mañana, ¡no ha hablado en casi todo el día! Como si algo lo preocupara mucho.
Bajé al piso de los hombres y me topé con Jeremie, quien iba saliendo de su habitación. Nos vimos por unos segundos, pero ninguno de los 2 decía nada.
"Hola", me dijo por fin.
"Hola", le respondí, "¿Qué haces?"
"Nada. Iba ir al baño. ¿Y tu?"
"Voy a mi ensayo. ¿Te gustaría...", le iba a preguntar si me quería acompañar al ensayo, de verdad, pero... no pude. Las palabras no me querían salir, el nunca se ha molestado en ir a un ensayo mío, ya se lo he pedido antes, no era necesario gastar saliva.
"¿Me gustaría?", repitió, esperando a que terminara la frase.
"¿Te gustaría... empezar el proyecto de historia?", le dije. Fue la primera excusa que se me vino a la mente.
"Claro", me contestó decepcionado, como si esperara otra respuesta. ¿Qué quería que el dijera? Si él quiere venir, me puede preguntar si me puede acompañar. ¿o no?
"Bueno... ya me tengo que ir", le dije rápidamente. Esto se estaba volviendo algo incómodo...
"Si, te veo después. Tengo que arreglar las cámaras", me dijo y se fue hacía la derecha. Luego regresó, "el baño está del otro lado", me dijo y se fue a la izquierda.
Salí de la Academia y caminé hasta el centro. El cielo estaba nublado y gris, parecía que iba a llover pronto. El centro no estaba muy lejos, y en poco tiempo ya estaba en la calle Genérale, donde se ubica el estudio 'Sonics'. Entré y un señor con un aspecto afeminado me recibió con un ceño fruncido. Tenía una cola de caballo en un cabello güero con luces cafés, pero se le notaba que era pintado y que su tono natural era negro. Sus ojos eran café oscuro y algo pequeños, en contraste con su enorme nariz. Su vestuario consistía en una camisa muy brillante estilo disco de los años 70 que estaba abierta un poco, mostrando que carecía de cabellos en el pecho y unos pantalones ajustados, igualmente brillantes. Me sorprendió, esperaba ver a la asistente de los Subdigitales, ella siempre está conmigo en los ensayos. En su gafete decía que el era el nuevo gerente, pero no decía su nombre.
"Por fin llegas. Mira la hora que es, no eres la única que va a grabar", su voz era muy aguda y molesta. Además de que era muy gruñón. "Toma", me entregó una hoja de papel con unas notas en ella, "es la nueva canción que vas a tocar."
La observé y no tardé en mucho en darme cuenta de que esta canción era para un DJ profesional. Yo no era capaz de tocar esto.
"No puedo tocar esto", le dije.
"Pues vas a tener que poder", me contestó fríamente.
[Narrador: Odd]
Estaba en mi habitación jugando con mi Nintendo DS, cuando, sin querer escuché toda la conversación de Aelita con Jeremie.
Era obvio que ella lo quería invitar a su ensayo, pero Einstein no mostraba ningún interés. Mi deber como amigo era hablar con él.
Pero, será dentro de media hora porque tengo que ver el nuevo programa de 'Hospital de los Horrores'. Lo tengo que ver en el único lugar donde hay televisión, si, me refiero a la sala de recreo, o sala de la TV, como le digo yo.
Me levanté de la cama y corrí a la estancia. De seguro hoy estaría vacía, ya que todos habían salido (todos menos yo), así que podría ver mi programa en paz.
Abrí la puerta y registré la habitación. No había nadie jugando ni tenis de mesa ni futbolito. Suspiré aliviado. La sala si estaba vacía. Me acerqué al sofá enfrente de la televisión, pero me alarmé al ver que estaba ocupado.
"¡¿Qué haces tu aquí?!", le grité a la persona que estaba sentada en el sofá.
"Nada, veo la tele", me contestó la chica molesta.
"Pero... No puedes estar aquí, yo tengo que ver la televisión", le dije, faltaba muy poco tiempo para que el programa empezará.
"¿A sí? ¿Y qué pasaría si no te diera el control?", me dijo moviendo el control en mis narices.
"Vale, vale, tu llegaste primero y..", le quité el control de las manos, "yo tengo que ver mi programa."
"No puedes quitarle las cosas a la gente", me dijo quitándome de nuevo el control de las manos.
"AAAH!", grité, "No llegaremos a ningún lado así. Cara yo veo mi programa, cruz ves lo que sea que estés viendo", volteé a ver que estaba viendo y estaba la película de Star Wars. Es una buena película, pero ya la he visto antes.
"Esta bien."
Saqué una moneda de mi bolsillo y la aventé. Cayó cruz.
"Esta bien, se perder", le dije y ya me iba a ir, pero la chica molesta me detuvo.
"Espera", me dijo y me entregó el control, "ya he visto la película antes, ve lo que quieras ver."
"¿Enserio?", no me lo podía creer. ¿Ella, estaba siendo... buena? ¿conmigo? "Gracias. Tienes que ver este programa, se llama Hospital de los Horrores y esta muy bueno", le dije cambiando el canal de televisión.
"Nunca lo he escuchado. ¿De qué trata?", me preguntó sentándonos en el sofá.
"Es sobre un científico loco llamado Doctor Shrank que trata de dominar el mundo trasplantando cerebros de animales en las personas", le contesté muy emocionado, a decir verdad.
"Wooo, se escucha interesante."
"Y si lo ves te interesará más."
El programa empezó y el cuarto estaba muy frío. El clima estaba encendido como si hubiera 50 personas aquí dentro, pero en realidad solo estábamos Crystal y yo.
Subí las piernas a la mesa que tenía enfrente y coloqué mis brazos detrás de mi cabeza, para acomodarme. Crystal se acurrucó en su lugar, colocó sus piernas contra su pecho y luego las abrazó. Debó de admitir que se veía adorable.
La media hora pasó muy rápido y para cuando me di cuenta la chica molesta estaba acurrucada en mí, y yo la estaba abrazando. Nos volteamos a ver y nos separamos inmediatamente. Los 2 estábamos algo apenados, ninguno de los 2 se dio cuenta de que nos terminamos acurrucando juntos. ¿Tan frío estaba el lugar?
"A la siguiente tráete una chaqueta si tanto frío tienes", me dijo molesta, pero vi que sus mejillas estaban rojas, como si estuviera sonrojada.
"Tu eras la que se acurrucó en mí primero."
Sentí un calor en mi mejillas, pero ¿por qué? No hacía calor, de hecho hacía frío.
"¡Eso no es verdad!"
"Pues yo no te abrace primero." Suspiré. Espero que este momento no salga de esta sala. "Y... ¿qué te pareció el programa?"
"Estem... el programa está muy bueno."
"¿Verdad? Lo pasan todos los viernes a esta hora. Solo que normalmente esta lleno porque a mucha gente le gusta esta serie", le dije emocionado. A mis amigos les parece un poco tonto.
"Bueno, supongo que el siguiente viernes nos veremos aquí."
Asentí. Sera difícil encontrar un asiento, pero siempre se puede llegar horas antes y esperar.
"Bueno...", necesitaba contarle a alguien lo que pasaba con Jeremie y Aelita. Ella era la última persona en la que confiaría, pero, es amiga de Aelita, de seguro me podría ayudar, "Oye, ¿te puedo contar algo?"
"¿Me quieres contar algo? ¿Por qué?", la pregunta si que la sorprendió.
"No lo se. Eres amiga de Aelita, a lo mejor tu me puedes ayudar."
"¿Tiene que ver con lo que paso ayer en la fábrica? ¿Dónde hiciste que Aelita explotara?"
Me quedé viéndole. No esperaba que supiera eso.
"Vaya, ¿entonces Aelita te lo ha contado?"
"Pues si. Traté de convencerla de que no había sido nada malo, que no se burlaron con mala intención, pero no se si logré convencerla."
"Sobre eso, bueno. Aelita iba a invitar a Jeremie al ensayo, pero... Por alguna razón no pudo. Bueno, la razón es que Jeremie nunca ha mostrado interés en sus ensayos, pero para Aelita significa mucho que Einstein asista."
"Entonces, ¿qué estamos haciendo aquí?"
"¿De qué hablas?"
"Vamos por Jeremie, o bueno, por Einstein", me dijo y luego me sonrió complicemente.
[Narrador: Ulrich]
Estaba en la casa de Yumi, tratando de estudiar matemáticas, pero su hermano era demasiado molesto.
"Y si ya tienes el valor de x, ya puedes sacar el valor de y usando una sencilla formula", me trataba de explicar Yumi. Ya era la quinta vez que me lo explicaba, pero todo entraba por un oído y salía por el otro.
El hermano de Yumi me estaba lanzando bolas de papel con saliva a través de un popote, y eso me estaba sacando de quicio.
"¿Ves? Es muy sencillo, ¿esta vez si entendiste?", me preguntó Yumi.
"¿Qué? Si.", le contesté sin ponerle mucha atención. Estaba vigilando a Hiroki para evitar que me lanzará otra bola de papel con saliva. Ya tenía 3 atoradas en mi cabello.
"Vaya, por fin", me dijo aliviada Yumi golpeándome el hombro. "Esta vez si que me ha costado enseñarte", se secó el sudor de la frente, "Ahora quiero que hagas unos cuantos ejercicios tu solo. Si tienes dudas me avisas. A ver, pásame tu libro."
Bajé mí vista un segundo para sacar mi libro y pasárselo a Yumi y otra bola terminó en mi cabeza, pero esta vez en mi oreja. Eso si era el colmo.
"A ver... Quiero que hagas desde el punto 4 hasta el 7, están sencillos, estoy segura de que los podrás hacer tu solo. Ahora, si me disculpas, prometí que iba a aspirar la casa."
"Prometes muchas cosas", bromé.
"Lo sé. Cuida a Hiroki por mí, gracias."
Se levantó dejándome solo con el monstruo de su hermano. Subió las escaleras y encendió la aspiradora. El ruido era increíblemente alto, muy ensordecedor. Apenas y podía escuchar mis pensamientos. ¿Cómo iba a hacer los ejercicios así?
"Y bien", me habló Hiroki. Levanté la vista y vi una sonrisa en su rostro, "¿Tu y mi hermana ya son novios?"
"¿Qué?", les respondí un poco sorprendido por la pregunta. ¿Por qué me preguntaba ese tipo de cosas?
" Que si ya eres novio de mi hermana ", me lo repitió, cantando esta vez. Estaba seguro de que dijera lo que dijera Hiroki lo usaría en mi contra.
"No", le contesté secamente.
"Vamos Ulrich, no soy un niño pequeño, yo soy mucho más maduro que los otros niños de mi edad."
"Si, es muy maduro lanzar bolas de papel con saliva a través de un popote", le dije sarcásticamente.
"¿Y cuándo se lo preguntarás a mi hermana?"
Y de nuevo con ese tema. No es tan difícil hablar de temas relacionados con su edad, como programas de televisión, carros, o incluso Barney, ese dinosaurio morado con verde que canta canciones sin sentido.
[Narrador: Jeremie]
Después de haber estado horas frente al ordenador, seguía sin encontrar una pista, una huella, lo que fuera sobre esa Réplica que mando el virus. Las cámaras ya estaban funcionando y ahora estaba en mi habitación. Estaba cansado y hambriento, y eso que si había comido algo por la mañana, pero no había dormido en toda la noche. Seguí tecleando en busca de información, cuando escuché que la puerta se abría.
"Toc, toc", me dijo alguien.
Volteé y vi a Odd junto a Crystal apoyados en la puerta.
"Hola", les dije. ¿Qué hacían aquí? Quiero decir, era día libre, deberían de estar afuera en algún sitio.
"¿Por qué estás aquí?", me preguntó Crystal antes de que yo les pudiera preguntar a ellos.
"Bueno... estoy investigando sobre la Réplica que les comenté antes."
"Lo que quiero decir es que, ¿por qué no estás con Aelita?"
"¿Con Aelita? No se de que me estás hablando."
"Vamos Einstein, no pueden seguir peleados para siempre", me dijo Odd muy serio, lo cual, no era normal y daba miedo, "Además, ella trató de invitarte a su ensayo pero tu no mostraste ningún interés."
Los chicos se acercaron a mi silla.
"Aelita es una chica especial Jeremie", me dijo Crystal en un tono suave.
"Y es bonita", dijo Odd. ¿Acaso Odd acababa de llamar a Aelita bonita? No creo ser un chico celoso, pero, con Odd, no se sabe.
"El punto es Jeremie, que Aelita te necesita", dijo Crystal sacándome de mis pensamientos celosos.
"¿De qué manera me necesita? Para mi que está mejor sin mi", le dije con mucho dolor.
"¡¿De qué estás hablando Jeremie?!", me gritó Odd viéndome a los ojos, "Mira Einstein, serás muy inteligente para la escuela, pera los estudios y todo lo demás, pero no sabes nada de mujeres, amor o relaciones. Cuando una mujer dice que está bien y que no quiere verte, significa que está mal, que quiere verte y que la consueles. Las mujeres son complicadas."
Crystal tosió como diciendo '¿Perdón?' y luego añadió: "Las mujeres no somos tan complicadas, los hombres son los que se complican la vida."
"¿Qué nosotros nos complicamos la vida? Para tu información la vida de un hombre es muy difícil."
"Oh si, es muy difícil vagar por ahí y jugar videojuegos todos los días."
"Lo siento, no pensé que fuera tan difícil maquillarse y elegir un atuendo que combine."
"Eso no es todo lo que hacemos."
"¿A no?"
Y así siguieron discutiendo, hablaban como pericos, pero, en fin, yo no tenía cabeza para escucharlos. Estaba pensando en lo que me habían dicho. ¿Aelita de verdad me necesita? Ella era capaz de ir a los ensayos por su cuenta, ¿para que me quería ahí?
"¿Enserio me necesita?", pensé en voz alta, y los otros dos dejaron de discutir y me voltearon a ver.
"Pues claro, ¿tu crees que estar en un ensayo, con mucha presión, donde si cometes un error puede ser humillante, y más sabiendo que estás peleado con una persona especial para ti es sencillo?", me soltó Crystal. No se si había inventado todo eso o si Aelita se lo había contado, pero fue muy efectivo.
"Además... nunca has ido a un ensayo de Aelita, y te ha invitado varias veces", me reclamó Odd.
"Lo siento chicos, pero tengo que investigar sobre la Réplica", les dije en tono frío. No quería que me siguieran reclamando, ellos no sabían nada.
"Pero Jeremie", me dijeron al unísono.
"Pero nada, si no descubro de donde nació esta Réplica todo puede terminar muy mal. Para nosotros y para el mundo entero."
"Está bien Einstein", me dijo Odd, "No vamos, pero ojalá no sea demasiado tarde cuando quieras arreglar las cosas. Vamos Crystal."
Los chicos salieron de ahí y cerraron la puerta.
No sabía que pensar... Quiero decir, no es muy bueno confiar en Odd, casi siempre me hace bromas y trata de que mi vida sea miserable, pero, esta vez estaba serio, y muy pocas veces lo está. La única vez que lo había visto tan serio fue hace unos días, cuando me dijo que XANA había regresado, y ... era verdad, ¡XANA había regresado!
Eso quería decir que... que Odd no me estaba mintiendo. Pero, ¿de verdad Aelita me necesitaba?
"Lo siento Aelita", pensé. "Lo siento tanto".
Regresé a la pantalla del ordenador y la vi por unos segundos.
"Aelita me necesita", me repetí a mí mismo esa frase.
Me levanté, lo apagué y salí corriendo de ahí. En algún momento Aelita me dijo donde estaba el estudio, pero no lo había escuchado bien, y ahora me lamentaba por eso. Lo único que recordaba era la calle. Era la calle Genérale.
No estaba muy lejos, si corría llegaría en unos 10 minutos. Corrí los 10 kilómetros que me separaba de Aelita y llegué a una calle con tiendas, estudios, restaurantes y todo tipo de negocios. Siempre supe que Kadic estaba cerca del centro, ya que había muchos compañeros míos aquí, pero nunca me había interesado ir.
Caminé por la calle buscando el estudio, pero todas las tiendas me parecían iguales, y lo peor, en ninguna de ella veía a una chica con cabello rosado.
Encontré una lata en el camino y la pateé mientras terminaba de recorrer la calle, para cuando terminé la lata estaba hecha pedazos y seguía sin encontrar el estudio. Al final me rendí, esto había sido una pérdida de tiempo.
Una gota de agua me cayó en la nariz, y luego otra me cayó en el hombro. Luego cayeron muchas más. Había empezado a llover.
Me di la vuelta, ya estaba listo para regresar a Kadic. Caminé un poco, sumergido en la miseria y en la decepción, hasta que escuché una voz conocida.
"No puedo hacerlo", dijo con voz llorosa una chica. Aelita.
"Tienes que poder, es la pieza que usaremos en el concierto", le dijo alguien, pero no podía reconocer la voz, lo único que noté es que tenía mal genio.
"Pero no es fácil, la canción es demasiado complicada, tendrás que buscarte a alguien más."
Seguí la voz hasta que llegué a un estudio llamado Sonics. La puerta se abrió y Aelita tenía la cabeza agachada, mirando hacia el suelo, con lágrimas que le resbalaban por las mejillas.
Observó mis zapatos por unos momentos y luego levantó la cabeza. Puso una cara de sorpresa al verme.
"Je-Jeremie", dijo sorprendida y tartamudeando un poco, "¿Qué haces aquí?"
[Narrador: Odd]
Le sonreí a Crystal en cuanto vimos que Einstein había abandonado su habitación, con la esperanza que fuera con Aelita.
"Bueno, ¿y ahora qué hacemos?", me preguntó ella.
"No lo se, ¿qué te parece si vamos al centro?"
"Me parece bien."
Salimos del edificio de dormitorios.
"Y después el camarero dice: 'No tengo anclas de rana, es mi forma de andar'."
Los 2 soltamos una carcajada y salimos de Kadic. Vaya, era de las pocas personas que se reía de mis chistes.
Íbamos caminando pero de repente Crystal se detuvo.
"¿Qué pasa? ¿Por qué te detienes de la nada?"
"Mira eso", me dijo señalando un poste de luz.
"¿Qué tiene? Solo es un poste de luz."
"No. Mira bien, algo no esta bien."
Observé mejor el poste de luz. Yo no veía nada anormal, hasta que vi algo. Una bola de electricidad se formaba en la lámpara del poste.
"¿Qué es eso?", pregunté cuando noté la bola.
"Parece una acumulación de electricidad", me contestó Crystal.
"¿Una qué?"
"Mucha energía junta que puede explotar y acabar con todos nosotros", lo tradujo. "Pero... eso no es normal."
"Entonces... ¿tu crees que XANA pueda estar detrás de esa esfera de energía?",
"No se bien como funciona XANA, pero puede que si este detrás de todo esto. Por cierto, dijiste esfera de energía como si fueras a lanzar un ataque, como en los animes."
"Pronto terminaré disparando KameHameHas como en Dragon Ball."
Lanzamos otra carcajada.
"Si...", dijo terminando de reír, luego cambió su expresión y su tono a uno mucho más serio, "Pero no hay tiempo para eso, si XANA esta detrás de todo esto tenemos que averiguarlo."
"Si, vamos a la fábrica."
Corrimos hacía el bosque, bajamos a las alcantarillas (Crystal usó una patineta, pero esta vez no se cayo tantas veces) y llegamos a la fábrica. Bajamos por la cuerda y nos metimos al elevador.
En poco tiempo ya estábamos en la sala del ordenador.
"Veo que ya le agarraste la onda a la patineta", le comenté.
"Si. De tantas caídas ya aprendí algo", me contestó sonriendo.
"Bueno, ¿de casualidad sabrás como checar si hay una torre activada?"
"¿Qué?"
"Ya sabes, Einstein hace un análisis o algo así, y luego nos manda a Lyoko para desactivar la torre."
"Bueno, la verdad no. Pero puedo buscar el programa que usa Jeremie."
Crystal se sentó en la silla y tecleó varias cosas.
"Aquí está ese programa", me comentó después de un rato.
"Vaya, si que eres buena para esto de la computación", le dije sorprendido.
"Ni tanto, solo fue buscar un programa llamado Análisis", me dijo apenada.
El programa se activó y después una torre roja apareció en la pantalla y el ordenador empezó a sonar.
"¿Esto es normal?", me preguntó.
"No lo creo. Al parecer si hay una torre activada", le dije preocupado. Y ahora, ¿qué íbamos a hacer?
"¿Qué hacemos?"
"Tendremos que avisarles a los demás", le respondí sacando mi móvil.
[Narrador: Aelita]
En el estudio no pude grabar la canción y estaba dispuesta a irme al colegio, cuando en la puerta me topé con un Jeremie empapado. ¿Había venido hasta aquí para encontrarse conmigo?
"Hola", me dijo con su tono más suave. Con su manga limpió las lágrimas de mi cara. "He venido a buscarte."
"No hacía falta, de todos modos ya me iba", le dije, tratando de parecer molesta, porque si no lo hacía las lágrimas se me iban a escapar de nuevo.
"No llores, por favor. ¿Te importaría decirme porque te vas? Creo que todavía no has terminado con el ensayo."
"No, pero, creo que dejaré todo esto de tocar de los Subdigitales."
Ni yo me lo creía. De verdad que nunca había pensado en renunciar.
"No puedes hacer eso", me dijo Jeremie, "Tocar es lo que más te gusta."
"Pero no puedo seguir, soy una inútil, no puedo hacer nada bien."
"Por favor no digas eso Aelita, tu eres increíble. Eres la mejor DJ que conozco, y por eso te eligieron los Subdigitales. No puedes dejarlo así sin más."
Me le quedé viendo unos segundos sin argumentos. No sabía como agradecerlo todo lo que me estaba diciendo. Al final solo sonreí y en un susurro le dije: "Gracias por haber venido."
"Ya sabes que siempre estaré para ti. Ahora, intenta tocar de nuevo esa canción, pero esta vez, yo te estaré apoyando."
Sentí como se me encendieron mis mejillas y como una sonrisa se formaba en mi rostro. Jeremie me tomo del brazo y nos metimos de nuevo al estudio. El gerente me estaba esperando, golpeando el piso con su pie, y luego con tono impaciente dijo: "¿Entonces has regresado? ¿Tocarás bien esta vez?"
"Discúlpeme, pero ¿por qué le habla así?", le preguntó Jeremie muy molesto. Le puse mi mano en el hombro para evitar que hiciera una tontería.
"Si, ya lo estoy", le contesté al gerente.
"Tu puedes hacerlo, Aelita", me dijo Jeremie. Espero que sus ánimos sean efectivos, porque me sentía demasiado nerviosa.
Me metí a la cabina de estudio y me senté frente al equipo de DJ. Estaba muy nerviosa y movía los discos muy lento.
"¡No! ¡No! ¡No!", me gritaba el gerente, "¡Así no! Más rápido!"
"Vamos Aelita, yo se que puedes hacerlo", me gritó Jeremie.
Seguí intentándolo pero no podía y el gerente cada vez estaba más impaciente.
"¡Princesa! Yo se que tu puedes hacerlo", me gritó de nuevo Jeremie. No se porque, pero el escucharlo a él llamarme princesa me producía un sentimiento diferente a cuando me lo decían Odd o Ulrich. Cuando Jeremie lo decía era, una sensación muy agradable. Usando esa misma sensación logré mover los discos más rápido, justo como lo requería la canción.
Terminé la canción y salí de la cabina. Jeremie corrió hacia mí y me abrazó.
"Haz estado increíble, Aelita", me dijo.
"Gracias Jeremie, no podría haberlo echo sin ti", le dije.
El gerente aplaudió una sola vez, "No estuvo mal. Ya es todo por hoy. Ya puede retirarse, y a la siguiente, intenté no traer a invitados tan molestos", me dijo, pero vi que clavaba la vista en Jeremie.
"Hasta el siguiente ensayo", traté de ser amable, pero a ese tipo no lo soportaba.
"Si, como digas", me respondió el gerente y se fue a la parte trasera.
"Se que no lo debo golpearlo", dijo Jeremie en voz baja, más para él que para mi.
Recogí mis cosas y tratamos de salir del lugar, pero llovía a cántaros. Vimos que había un pequeño restaurante enfrente del estudio.
"¿Se te antoja un poco de chocolate caliente?", me preguntó Jeremie.
"Si, muchas gracias", le contesté mientras íbamos al restaurante.
[Narrador: Ulrich]
Yumi entró al comedor justamente en el momento en que le estaba haciendo una llave a su hermano, la cual consistía en apoyarme encima de él y retorcerle la mano.
"Bien Ulrich, ¿cómo te fue con los ejercicios?", me dijo antes de ver la escena. "¡¿Qué estás haciendo?!", me gritó después.
Solté la Hiroki y le lancé una mirada simpática a Hiroki, esperando que no le contará todo a Yumi. Lo que paso es que me siguió preguntando cosas sobre Yumi y sobre mí, luego me llenó la cabeza con bolas de papel con saliva y me desesperé y pues bueno, terminé haciéndole una llave mortal.
"Yumi, esto, bueno, no es lo que parece", le alcancé a decir.
"Yumi...", empezó su hermano con voz llorosa, como si fuera a aprovechar la situación para hacerme quedar mal, "Tu novio Ulrich... ¡Es muy fuerte!"
"Ulrich no es mi novio", comentó molesta Yumi.
Hiroki sonrió y luego añadió: "Me enseñó como hacer una llave de lucha libre", cambiando su tono de voz. Luego me guiñó un ojo.
¿Enserio?", me preguntó Yumi.
"Si, bueno, los niños pequeños deben de aprender a defenderse", le dije rascándome la cabeza.
"Bueno, si Hiroki sabe luchar, ya no tendré que preocupar de lastimarlo cada vez que me moleste", dijo Yumi, y vi como Hiroki se ponía un poco nervioso.
"Si... Bueno, no se mucho, todavía no se pelear."
Yumi le sonrió, pero supuse que en su cabeza se estaba imaginando varias formas de torturarlo, me volteó a ver a mí y me preguntó: "¿Cómo te fue con los ejercicios?"
¡Los ejercicios! No se cuantos llegué a hacer, creo que solo alcancé a hacer uno de los 4 que me había dejado.
"Estem... bueno, ¿me podrías dar más tiempo para acabarlos?"
"Pero Ulrich, estaban muy fáciles."
"Es que no los he podido terminar."
Yumi suspiró y luego añadió: "Bueno, 10 minutos más, eso es todo. Volveré aspirar, ahora regresó."
Se fue y me quedé viendo a Hiroki, ¿por qué me había cubierto?
"No me des las gracias. Me encanta molestarte y no podía dejar que mi hermana terminará contigo."
"Gracias. Pero no somos novios."
"Por ahora."
Le sonreí porque, bueno, esperaba que en algún momento ella y yo termináramos siendo novios.
[Narrador: Odd]
Le marqué a Ulrich y a Yumi pero ninguno de los 2 me había contestado, así que ahora le estaba marcando a Jeremie.
"Contesta... contesta", le decía al móvil mientras esperaba a que Einstein me contestará.
"¿Bueno?", me contestó después de un tiempo.
"¡¿Einstein?!, tenemos un problema. Hay una gran esfera de energía allá afuera y Crystal hizo un análisis y hemos descubierto un torre activada y necesitamos que vengan aquí ahora", le dije muy nervioso y sin hacer pausas. Después de eso sentí que me faltaba el aire.
"¡¿Qué?!", me gritó Jeremie, lastimándome el oído donde tenía el móvil.
"¿Todo esta bien?", escuché que le preguntó Aelita.
"Odd, no creo que podamos llegar pronto, esta lloviendo a cántaros, pero vamos para allá, espéranos y en cuanto lleguemos te virtualizaremos a ti y a Aelita en Lyoko para que puedan desactivar la torre", me ordenó Einstein.
"Esta bien", le contesté y le colgué.
XANA no es de los que esperan, de seguro ya tenía un ejército de monstruos preparados para atacarnos, y si no íbamos de una vez, no podríamos acabar con ellos a tiempo. Además, no iría solo, Crystal iría conmigo. No se si era una buena idea, pero no teníamos otra opción.
"¿Qué te dijo?", me preguntó Crystal.
"Que vayamos a Lyoko", mentí. No podía quedarme con los brazos cruzados.
[Narrador: Crystal]
"Pero... ¿cómo llegaremos a Lyoko sin Jeremie ni Aelita?", le pregunté.
"Fácil", me dijo golpeándose el pecho, "Confía en mi. Jeremie y Aelita me dieron unas pequeñas lecciones sobre la virtualización."
"¿Fue esa la lección donde sobrecalentaste el escáner y explotó con Aelita dentro?", le pregunté medio en broma. Por suerte, solo había que mover unos cables para arreglarlo y Jeremie ya lo había hecho.
"Si... Pero, estoy seguro de que puedo virtualizarnos, confía en mi", me dijo con una mirada suplicante.
No sabía que hacer. ¿Confiar en B.E.? Él era capaz de hacer un error y matarnos a los 2.
"Bueno... yo", balbuceaba sin saber que decirle.
"Confía en mí", repitió y noté cierta determinación en sus ojos. A lo mejor solo era exceso de confianza, pero, si Jeremie había dicho que fuéramos a Lyoko, supongo que era porque él también confiaba en Odd. Si el podía, ¿por qué yo no?
"Esta bien", le dije, no muy convencida.
B.E. no pareció darse cuenta y se acercó al ordenador. Tecleó algunas cosas y una cuenta regresiva apreció en la pantalla.
"Listo, tenemos un minuto", me dijo. Bajamos por el elevador y Odd se metió en un escáner, pero yo no me metí a ninguno.
"¿Acaso tienes miedo?", me dijo con una sonrisa burlona.
"Claro que no", le contesté mostrando algo de valor y me metí dentro del escáner.
"¿Lista?", me preguntó.
"Si", le contesté convencida, aunque en el fondo estaba algo nerviosa.
El escáner se cerró y solo sentí un viento en mi rostro, una luz cegadora y luego como mi cuerpo era transportado a un túnel azul, lleno de números y letras.
Abrí los ojos y estaba suspendida en el aire. Bajo mis pies había un desierto.
Caí de forma brusca y me golpeé contra la arena del desierto.
Me levanté y mi mirada se cruzó con la de un chico gato morado gigante. El solo verme le basto para que se empezara a reír.
"Y yo que pensaba que sería el único con un traje ridículo aquí en Lyoko. Es bueno saber que no soy el único que parece un payaso", empezó a burlarse.
Baje la vista para observar mi traje, pero, en vez de manoa tenía unos guantes grises en forma de patas. También, había una especie de cañón en la parte donde estarían mis muñecas. Me alarmé y en un movimiento brusco me rocé la cabeza con la mano y noté que algo no estaba normal. Me la volví a tocar y me di cuenta de que salían de ella 2 orejas de... ¿pero husky?, bueno, eso creo. Me di la vuelta tratando de observarme completa. Mi cuerpo tenía un traje gris combinado en ciertas partes con azul metálico. Consistía en una camisa con mangas de tres cuartos, terminando con los guantes en forma de patas. En el centro de la camisa había un círculo rosado el cual tenía una mariposa con alas de fuego dentro. Mi pantalón era mitad gris mitad azul y tenía una botas con forma de patas también. Parecían hechas para correr y saltar. Pero lo que más me impresionó fue la cola que tenía.
"Hasta tienes cola", seguía B.E.
Era una cola de... ¿lobo?
"¿Soy una loba?", pensé en voz alta. Esperaba cualquier cosa, menos ser un animal aquí en Lyoko.
"Si...", dijo Odd secándose las lágrimas (lágrimas imaginarias supongo, a menos de que en Lyoko puedas llorar), "Eres una lobita", me contestó burlonamente.
"Pues mínimo no soy un gato morado gigante."
"La loba Crystal, no, ya se, 'Lobita Chris', ese va a ser tu apodo."
"¿Qué?"
"Lobita Chris", lo repetía como si supiera que eso me molestaba, "Rápido, debemos llegar a esa torre."
Suspiré. Era inútil pelear con él, y menos cuando teníamos que llegar a esa torre para que Aelita la pudiera desactivar sin problemas.
"¿En dónde está?", pregunté. No sabía que dirección tomar.
Odd se quedó viendo el vacío por unos segundos, después sacudió la cabeza y me volteó a ver. "Maldición, esta en el sector de hielo", dijo, pero pareció dicho más para si mismo que para mí.
"¿Cómo lo sabes?"
"Lo vi en una visión", me contestó. ¿Visión? ¿Ese es su poder en Lyoko?
"Pero estamos en un desierto", le recordé.
"Lo se. Hay que buscar una torre de paso. Vamos."
"¿Torre de paso?"
"Una torre que nos permite cambiar de sector. Vamos, lobita Chris", me dijo enfatizando mi nuevo apodo.
El empezó a correr hacía el norte y yo lo seguí.
"¿Sabes a donde vamos?", le pregunté.
"No", me confesó y luego me sonrió.
"Entonces, ¿por qué vamos hacía acá?"
"No nos podemos quedar quietos sin hacer nada, tenemos que encontrar esa torre, y decidí empezar por esta parte."
En la otra meseta una torre empezaba a ser visible y en cuanto la alcanzamos Odd se metió dentro de ella. Yo lo imité y entré también a la torre. Dentro de ella había un camino, con un símbolo parecido a un ojo en el suelo. A los lados había una especie de fondo azul, lleno de números. Debajo del camino donde estábamos Odd y yo había un vacío, literal.
"Hay que saltar aquí", me indicó B.E. señalando ese vacío.
"¿Qué? ¡Eso nos mataría!"
"No", dijo con paciencia, negando con la cabeza, "Lobita Chris, confía en mí una vez más."
"¿Piensas decirme así para siempre?"
"¿Por qué? ¿Te molesta?", me contestó con una sonrisa burlona en el rostro. Luego saltó al vacío.
Esa frase se me hacía conocida, pero ¿en dónde la había escuchado antes?
Claro, fue lo mismo que yo le dije cuando el me preguntó si le seguiría diciendo bestia estúpida para siempre. Pfff... genial.
En todo caso no podía quedarme ahí sin hacer nada. De nuevo tendría que confiar en la cabeza de uva.
Me armé de valor, cerré los ojos para no ver y me lancé al vacío. Caí y cuando abrí los ojos estaba en una torre idéntica a la anterior, pero en esta B.E. me estaba observando.
"¿Ves? Es divertido. Y debo de admitir que para una novata no estuvo tan mal."
Me levanté y lo seguí para salir de la torre. Ahora estábamos en unas montañas, donde la niebla no nos dejaba ver más allá.
B.E. se llevó una gran sorpresa y gritó: "¡¿Qué? Nos volvimos a equivocar de sector!"
[Narrador: Yumi]
Volví a bajar al comedor y Ulrich ya había terminado sus ejercicios.
"Muy bien", lo felicité, ya que todos estaban correctos.
"Gracias", me dijo apenado, "Tenías razón, no estaba tan difícil."
"Yumi... tengo hambre", se quejó Hiroki.
"Hazte un sándwich o algo así", le contestó Yumi.
"Si no me haces algo de comer le diré a mis padres que no me cuidaste."
"Si les dices eso lo negaré todo."
"¿Y a quién le van a creer más?", le sonrió malvadamente.
Yumi lanzó un pequeño gruñido y se fue a la cocina. Yo la seguí.
"Oye, si quieres te ayudo a preparar algo de comer. Puede que de paso me enseñes algo sobre la comida japonesa." Me sonrió.
"Vale, de acuerdo. ¿Alguna vez has probado el arroz con curry?"
"No", admití.
"Bueno, ven aquí, te enseñaré como se hace."
[Narrador: Jeremie]
La lluvia nos estaba empapando y no llevábamos paraguas, pero, no nos podíamos detener. Si XANA estaba atacando no era bueno, además, con esta lluvia podía ocasionar un corto circuito y eso sería peor.
Aelita estaba cansada y con frío, y yo también, pero no nos quedaba otra opción.
"No nos falta mucho", le dije.
"Lo se. Debemos detener a XANA, no importa esta lluvia", me dijo con determinación. Eso era algo que me gustaba de ella, era más terca que una mula.
Íbamos a cruzar la calle cuando un carro patinó y chocó por causa de la lluvia, cerrándonos el paso.
[Narrador: Odd]
Seguimos corriendo por el sector de las montañas, sin ninguna torre a la vista. La niebla era demasiada, y apenas podía ver por donde pisaba. De repente unos láseres aparecieron de la nada, yo logré esquivarlos, pero como mínimo unos 3 le dieron a Chris.
"Esto no es un videojuego, ¿verdad?", me preguntó jadeando.
"No... es mas como, bueno, ¿cómo te lo explico? Digamos que es un mundo donde hay monstruos, muy parecido a un videojuego, pero, no es un videojuego...", balbuce.
"De seguro lo único que sabes hacer bien aquí es matar monstruos."
"Y eso se me da muy bien, observa."
Las papas que nos habían atacado se acercaron y ahora eran visibles. Chris se acercó a una de ellas y la cargó. ¿Estaba loca?
"Mira que linda es", me dijo mientras la abrazaba.
"Chris, bájala, te atacará", le dije alarmado.
Le advertí, pero la papa le disparó otro láser y luego se zafó de Chris.
"Pff.. que maleducadas son", dijo en un tono cansado.
"Y también son torpes. Ahora, ayúdame a acabar con ellas."
"Pero no se como atacar."
"Averigua", le dije y luego salté para disparar 2 flechas láser y acabar con 2 papas. La lobita seguía tratando de averiguar como atacar. Movía sus brazos, buscaba armas en su traje, hasta trató de golpear a una papa con su cola, pero nada servía. De repente vi algo en sus guantes, una especie de cañón.
"Lobita, en tus guantes. ¡El cañón!", le grité mientras saltaba en el aire para esquivar otro láser.
"¿Mi cañón?", repitió viéndolo, "¿cómo lo uso?", me preguntó apuntándome con su cañón. No supe que hizo pero disparó una bola de fuego del cañón, el cual casi me da, pero la logré esquivar. A cambio, una papa me dio un láser. En un reflejo apunté a esa papa y mi flecha le dio justo en el centro.
"¡¿Por qué a la siguiente no intentas apuntarle a una papa?!", le grité algo molesto. Mi récord de 0 lásers se acababa de romper.
"Lo siento", me dijo acariandose la cabeza.
"Bien, acabemos con estas 2 papas que quedan."
"Mmm... se me antoja una papa asada ¿Qué te parece si cosemos una?", bromeó y luego apuntó con su cañón a una papa. Su puntería no es buena, ya que apuntó a una papa pero le dio a la otra. Ya para acabar destruí a la última papa.
"Lo siento, la puntería no es lo mío", me dijo a modo de disculpa.
"No te preocupes, con que no me conviertas en un Odd a la parrilla estaremos bien."
Seguimos corriendo y encontramos otra torre, a la cual entramos.
[Narrador: Ulrich]
El arroz ya estaba casi listo y Yumi me estaba enseñando a preparar el curry.
"Mira, solo tienes que cortar estas verduras", me dijo señalando unas zanahorias.
Iba a agarrar el cuchillo para cortarlas, pero ella también lo agarró. Nuestras manos estuvieran juntas unos segundos hasta que las separamos rápidamente. Me había sonrojado y estaba apenado.
"Si, bueno, tu toma este cuchillo, yo tomaré otro, tengo que cortar la carne", me dijo y fue por otro cuchillo.
"Vale", fue lo único que le pude decir.
Corté las zanahorias, pero las estaba cortando todo mal.
"No Ulrich", me regañó Yumi, "Deja te muestro como se hace."
Me tomó de la mano que estaba sosteniendo el cuchillo y me enseñó como cortar con delicadeza. Sentir su mano junto a la mía me había provocado mucho calor.
"¿Ves? Ahora inténtalo tu."
Mi mano estaba temblando, quizás porque Yumi la acababa de tocar.
Levanté el cuchillo para dar otro corte y Yumi me felicitó: "Bien, tienes que cortar con delicadeza. Cuando termines ponlos en la cacerola."
Acabé de cortar y los puse a hervir.
Dentro de un rato la comida ya estaba lista y nos servimos para comer.
"Entonces, ¿esto es una comida típica en Japón?", le pregunté.
"Si, pero si lo quieres hacer más típico toma", me entregó unos palillos, "Come con ellos."
Nos sentamos en la mesa. Yumi y Hiroki dieron las gracias por la comida en japonés, pero yo solo me les quede viendo. Luego agarraron sus palillos y empezaron a comer.
Yo también agarré los míos y traté de comer con ellos.
Primero agarré un poco de arroz con los palillos, usándolos como cuchara, pero era muy poco arroz el que lograba llevarme a la boca.
Después, subí el plato de arroz de la mesa y lo coloqué cerca de mi boca, tratando de dirigir la comida con los palillos a mi boca, pero tampoco funcionaba.
Por último incliné el plato en mi boca para que el arroz con curry entrará directo, sin necesidad de los palillos, pero el curry se escurrió y me manchó toda la cara.
Yumi y Hiroki se estaban riendo de mí.
"Creo que será mejor darle una cuchara", le dijo Hiroki a Yumi.
Yumi se levantó, entró a la cocina y luego salió con una cuchara en las manos.
"Toma", me la tendió, "Creo que los palillos no son para ti." Luego con una servilleta me limpió la cara. El día había estado muy frío, pero por alguna razón, siempre que Yumi se me acercaba sentía mucho calor.
"Deberían de besarse", dijo Hiroki burlándose de nosotros.
"Hiroki", le gritó Yumi.
" Ulrich y Yumi, sentados bajo un árbol, se besan, se quieren, se aman, se adoran, se pasan el chicle ", empezó a cantar Hiroki.
"¡Hiroki!", le gritó Yumi. Se levantó y lo empezó a perseguir alrededor de la mesa. "Hiroki, ya veras cuando te atrape", le gritó.
"Ulrich, ya deberías de decirle a mi hermana que sea tu novia", me dijo y casi me atragantó con la comida.
[Narrador: Crystal]
Esta vez si habíamos acertado con el sector y ahora nos encontrábamos en el sector de hielo.
"Bien, ahora solo hay que buscar una torre que tenga un brillo rojo", me explicó Odd.
"Esta bien. ¿Es esa de allá?", le pregunté señalando una torre cercana.
"No creo que sea tan fácil encontrarla", me dijo Odd hasta que se volteó y la vio: "Me equivoque, si fue fácil encontrarla."
"¿Nos acercamos así y ya?"
"Si, andando."
Corrimos hacía ella, pero en poco tiempo 3 cangrejos aparecieron para proteger la torre.
"¿Cangrejos?", pregunté.
"Si, ¿también los quieres cocinar a ellos?", me preguntó sonriendo.
"¿Tienes un poco de salsa?", le sonreí también.
Ya sabía como usar mi cañón, pero no encontraba el ojo donde tenía que darles para destruirlos.
"Está en su espalda", me dijo cabeza de uva. ¿Se dio cuenta de que estaba buscando el signo?
B.E. saltó y se subió a uno de los cangrejos. Desde ahí gritó: "Flecha láser", y lo destruyó.
Hice lo mismo y yo también salté a uno de los cangrejos. Todavía no tenía un nombre para mi ataque así que solo grite: "Bola de fuego", y acabé con el cangrejo.
"¿Bola de fuego? ¿Enserio?", se burló B.E.
"Estoy abierta a sugerencias", le dije.
"Para mañana te tendré listo el nombre de tu ataque."
El último cangrejo empezó a cargar su ataque, y después un láser más potente que el de las papas me iba a dar, pero salté para esquivarlo y en el aire le apunté con mi cañón y lo logré destruir.
"Bravo, ya pudiste esquivar un láser", me felicitó Odd, aunque no supe si se estaba burlando o no.
"Bueno, ya acabamos con todos, ¿ahora qué?", le pregunté.
"Habrá que esperar."
[Narrador: Aelita]
Gracias al accidente del coche tuvimos que tomar una ruta alternativa y eso nos quitó mucho tiempo.
"Espero que Odd no este desesperado", le comenté a Jeremie.
"Y también espero que XANA todavía no haya lanzado su ataque", me contestó él.
Llegamos a la academia y rápidamente nos metimos a las alcantarillas. Llegamos a la fábrica y llegamos a la sala del ordenador. Estaba vacía.
"¿Odd? ¿Estás aquí?", pregunté, pero nadie respondió.
Jeremie se acercó a la pantalla y la observó. "Aelita, mira", me indicó.
"¿Está en Lyoko?", grité.
"Y no está solo, se llevó a Crystal con él."
Jeremie le había pedido que nos esperará, pero, creo que fue buena idea que se hayan ido ellos solos. Así desactivaríamos la torre a tiempo.
"Espera, ¿qué es eso?", pregunté señalando otro punto que también aparecía en la pantalla.
"No lo se, no es uno de los chicos pero tampoco es un monstruo de XANA", me dijo Jeremie.
"¿Qué podrá ser?"
"No lo se, pero en cuanto desactivemos la torre lo checamos", me contestó, se puso su auricular y les hablo a los chicos: "Odd, Crystal, ¿me escuchan?"
"Hola Einstein", le respondió Odd, "se tardaron un poco más de lo planeado, pero tenemos resuelta la situación."
"Odd, ¿te virtualizaste tu solo?"
"Si, gracias por tus lecciones de ayer, si sirvieron para algo."
"Eso me alegra. Aelita, ve a los escáners, ya no hay monstruos, podrás desactivar la torre sin problemas."
"Esta bien Jeremie", le contesté.
Bajé a la sala de escáners y me virtualizé. Aterricé en el sector de hielo, junto a los chicos.
"Wooh, ¿así que eres una lobita en Lyoko?", le pregunté a Crystal en cuanto la vi.
"Si... Bueno, esperaba otra cosa, a decir verdad", me contestó apenada.
"No solo es una lobita, es la Lobita Chris", dijo Odd.
"¿Lobita Chris?", pregunté.
"Si, su nuevo apodo. Pero rápido Aelita, desactiva la torre, te hemos dejado el camino libre."
"Esta bien. Gracias chicos."
Entré a la torre y subí al piso superior. Coloqué mi mano en la pantalla y me reconoció, luego ingresé el Código Lyoko. "Torre desactivada", dije.
Salí de la torre y me reuní con los chicos.
"Esta bien, prepárense para ser desvirtualizados", nos dijo Jeremie.
[Narrador: Odd]
Salimos de los escáners y subimos con Einstein.
"XANA no pudo acabar con su ataque, pero si hay riesgo de hacer un corto circuito, lo mejor será hacer una vuelta al pasado", nos informó.
"De acuerdo", le contestamos Aelita y yo.
"Jeremie...", le dijo Crystal, "Sobre la vuelta al pasado..., sería posible regresar, 2 días atrás?"
"Claro que es posible, pero, ¿por qué?", le contestó algo aturdido Einstein.
"Chris, ¿para que quieres regresar tan atrás?", le pregunté.
"Pues, si regresamos 2 días antes, nunca te hubiera dicho cabeza de uva en el gimnasio y ni Sissi ni nadie te llamaría así."
"¿Solo por eso? Vamos, no es necesario."
"Bueno, es que... No me gusta darle armas con que atacar a Sissi. Tiene tan pocas neuronas que no es capaz de crear su propio apodo, además... No me gusta que te llame así, ese es mi apodo y solo yo te puedo decir así."
"Bestia estúpida, cabeza de uva, ¿tienes algún otro para mi?"
"¿Qué te parece Oddie?"
"Me recuerda a Garfield."
"Perfecto", me sonrió.
"Tengo tarea para este fin de semana. Ya veras que para el lunes tendré 50 apodos ingeniosos y humillantes."
"Suerte con eso", me dijo, y luego cambió su tono, por alguna razón su voz se vuelve nerviosa y hace muchas pausas cuando habla con alguien más, ¿por qué?, "Entonces Jeremie, ¿si podemos regresar... 2 días atrás?"
Jeremie y Aelita se vieron y se rieron. ¿Qué les parecía tan gracioso?
"Claro", nos contestó Jeremie.
"Cierto, ¿cómo es la vuelta al pasado?", me preguntó repentinamente Chris.
"Fácil. Solo hay una luz blanca que cubre todo y todas las personas menos nosotros olvidan lo que paso", le contesté, sin darle muchos detalles. No soy muy bueno para explicar detalles.
"Vuelta al pasado", anunció Jeremie y una luz blanca cubrió todo. De repente estábamos en el gimnasio, todos menos Einstein.
"¿Pero qué?", preguntó aturdido Ulrich, "¿Qué paso? Estaba en la casa de Yumi."
"Una cosa llamada Vuelta al Pasado", le sonreí burlonamente.
"¿Me perdí de algo?", preguntó.
"No de mucho", le respondió Chris antes de que yo le pudiera responder.
"Te lo explicaremos después", le terminó de decir Aelita.
Las puertas del gimnasio se abrieron y el silbato de Jim sonó.
"Belpois, ¿qué horas son estás de llegar?"
"Lo siento Jim, es que me sentía mal, pero ya estoy mejor", le dijo Jeremie mientras recuperaba la respiración.
"Esta bien Belpois, vete a sentar."
Jeremie se sentó con todos nosotros.
"Bueno, parece que todo regresó bien", nos comentó.
"Me muero por ver a Rosa colocando los panqueques en la cabeza de Sissi otra vez", dijo Ulrich.
"Pero esta vez, le avisaré a Milly y Tamiya para que lo graben todo", comenté y nos empezamos a reír.
Jim volvió a sonar su silbato.
"Della Robbia, Stern, Belpois, Stones y Blum, ¿se creen muy graciositos? 5 vueltas a la cancha, ¡ahora!", nos ordenó.
"Ahhhhhhh!", todos dimos un grito de inconformidad, pero Jim volvió a sonar su silbato.
"Nada de ¡aaaah!, vayan!", nos ordenó y todos salimos a dar esas 5 vueltas.
Si... Le regresé su poder de visiones a Odd, me pareció que era necesario. Y pues bueno, ¿quién será esa tan Lucía? ¿Qué quiere con William? Luego lo averiguarán;)
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