CAPITULO 4 PELEA
¿Cómo poder ser alguien que siempre fuiste pero que olvidaste? Es decir, como ser quien eres frente a la única persona que te conoce con máscaras y no sin ellas, realmente es complicado, la vida es complicada pero no debía ser para unos niños de tan solo diez años, el destino ha sido realmente cruel y un poco injusto con nosotros.
Ahora mi hermano es el amor de mi vida, ¿Qué diablos…? ¿Cómo actuar como realmente eres si nunca lo fuiste? ¿Cómo ser como en realidad eres frente a esa persona? Las máscaras sirven para cubrir dulcemente la faceta más débil de una persona ¿Acaso no lo entienden? No…mucha gente solo se dedica a ver superficialmente a la persona pero no se toma el tiempo ni la paciencia para saber que hay en el fondo de su ser, que a veces resulta ser mucho más dulce que su exterior y realmente se sorprenderían…aunque no…la gente prefiere llevarse por las apariencias pero…las apariencias son engañosas y nunca dicen la verdad de una persona.
H.G.P
Aquella mañana en su nueva escuela transcurrió todo normal y no hubo ningún tipo de comportamiento molesto por parte de Helga, ella simplemente permanecía tranquila en su lugar, con la mirada aburrida absorta mirando su cuaderno donde apuntaba…era la lección que la maestra daba en ese momento, algo relacionado con la invención del teléfono o algo así.
Arnold trataba de poner toda su atención aunque no lo lograba, aunque mientras divagaba su mirada por el salón pudo notar que Madeleine miraba furiosa tras de sí, de inmediato se giró para seguir su mirada que estaba dirigida a Mario, quien la miraba burlonamente, con una seguridad y altanería que de verdad daban ganas de empujarlo con todo y silla.
Aquella situación le recordó a cierta persona que se sentaba ahora frente a él, suspiro "¿Así nos vemos entonces?" pensó
Entonces llego el descanso, Arnold se sentía extraño no conocía a nadie, pero…intentaría hacer algunos amigos, miro a su alrededor al llegar al comedor, siguió caminando hasta afuera de este donde había un pequeño patio de juegos, entonces diviso a Helga quien estaba sentada sola comiendo en una banca, al parecer ni se esforzaría en socializar, no sabía que pensar respecto a ella, se mostraba tímida, demasiado tímida. Tal vez se había resignado o simplemente se sentía demasiado como para juntarse con los demás, bueno intentaría averiguarlo, comenzó a caminar hasta donde ella estaba cuando de pronto un par de niños se cruzaron en su camino, Madeleine corría con Mario pisándole los talones.
-¡Déjame ya Mario! ¡Aléjate que asco! –Gritaba la pequeña niña de cabello pelinegro y ojos verdes molesta.
-Solo es una inocente arañita –Dijo burlonamente el niño castaño de ojos azules, con la araña en las manos, que planeaba poner en el cabello de la niña.
-¡Déjame no me gustan las arañas! –Grito aún más molesta
-¡Seguramente se te vera hermoso como lazo en el cabello! –Sonrió de lado Mario
-¡Déjala en paz! –Se escuchó un grito firme de Arnold, el cual hizo que Helga alzara la mirada y se encontrara con la peculiar escena.
Arnold estaba parado frente al abusón y la niña, los ojos de Mario se encendieron en profunda ira, casi sintió ver a Helga en esa mirada de odio pero con la característica de que él era varón…lo tomo de la camisa y lo alzo.
-¿Porque te metes pequeño sabandija? Te dejare esa cabeza de balón chata de un golpe –Alzo el puño y cuando estuvo a punto de soltar el golpe callo de bruces al suelo, confundido maldiciendo por lo bajo, se tallo la mejilla enrojecida por el fuerte golpe que había recibido.
Arnold había resbalado también al momento que Mario lo soltó repentinamente por el golpe, estaba impresionado por lo que había visto.
-¡¿Quién ha sido el maldito que….?! –Se calló abruptamente al cruzarse con esa mirada furiosa celeste.
Helga estaba parada frente a él, no la había visto venir, Helga se había dejado llevar por el impulso y la furia al ver a su amado en problemas, aún mantenía su puño alzado.
No podía creerlo, una niña… ¿Acaso una niña podría golpear tan fuerte? Peor aún… ¡¿Una niña le había golpeado?!
La ira volvió de nuevo, con una ola de humillación, se puso de pie, le importaba un comino que fuera una niña, igual le daría sus buenos golpes…no contaba con que la niña que tenía frente no era cualquier niña…ella era Helga G. Pataki o alguna vez lo fue.
La pelea fue torpe, brusca y desquiciada como cualquier pelea colegial, solo que el nunca había peleado antes con una niña, aunque en algún momento de la batalla olvido que era una.
-¡Dios mío! ¡¿Qué es lo que pasa aquí?! –Se escuchó la voz de la maestra detrás de ellos, inmediatamente los separo.
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Ambos estaban callados en la dirección, Helga tenía varios golpes, estaba despeinada y se sostenía un brazo que había sido lastimado, tenía muchos moretones en piernas y brazos. Por su parte Mario tenía un ojo morado, un chichón en la cabeza, varios rasguños y varios moretones, ambos mantenían la cara desviada para no mirarse y con el ceño fruncido ligeramente.
En aquel momento se abrió la puerta y Helga deseo que la tragara la tierra, quienes estaban del otro lado de la puerta eran sus padres, el señor y la señora Wilson, quienes la miraban con horror, ella se levantó intentando no mirar a su contrincante y camino hasta donde ellos estaban, se había preparado mentalmente para los gritos y reproches que estaría a punto de recibir y realmente era de esperarse, el primer día y ya estaba en problemas.
Recordó en aquel momento que cuando se metía en problemas, Bob le echaba toda la culpa y no escuchaba explicaciones simplemente gritaba y la enviaba a su habitación, a él no le importaba porque o como había empezado todo….solo era una deshonra para los Pataki o que Olga nunca hubiera hecho eso.
Llego hasta donde estaban ellos y simplemente los paso de largo, caminando rápidamente hasta el patio, intentando llegar al auto, pero en aquel momento un brazo adulto la alcanzo y la tomo de los hombros para girarla hacia él.
La rubia se encontró con los ojos llenos de aflicción de Harlette quien la había detenido, pero aún seguía a la defensiva. –Déjeme en paz –Dijo de forma grosera y se soltó de su agarre.
-Helga –Dijo la mujer mientras algunas lágrimas corrían por su rostro –Solo quiero que me digas… ¿Qué fue lo que paso? –Tomo a la niña en sus brazos y la cargo, abrazándola.
Helga no comprendía ¿Qué era lo que pasaba?...la mujer en vez de gritarle, la estaba abrazando y lloraba…. ¿Porque diablos lloraba?
-Pero mira cómo te han dejado mi niña… -Seguía hablando entrecortadamente y la abrazaba fuertemente, Helga comenzó a sentir como sus ojos se humedecían, algunas lágrimas comenzaron a resbalar suavemente por sus ojos y mejillas, entonces se aferró al regazo de la mujer que la protegía, nunca en su corta vida se había sentido tan segura, protegida y tan…amada, sobre todo…aceptada.
-¿Porque te pusiste a pelear con ese niño? –Pregunto la mujer tratando de entender
-Fue por mi culpa –Susurro aquella voz, Helga alzo la mirada sorprendida, ahí estaba Arnold parado y decidido a explicar todo.
-Estaba defendiendo a una niña de un compañero –Explico –Él se enfureció e iba a golpearme, pero Helga intervino
Recordó en ese momento, cuando el trato de ayudarla pero Helga le había lanzado una mirada como diciendo que si interfería ella misma lo golpearía. Por supuesto que ella tenía otras razones, no quería que lo golpearan porque lo amaba, claro esto él no lo sabía.
-¿Así que saliste en defensa de tu hermano? –Dijo Harlette abrazando más fuerte a la niña –Sabia que tenías una buena razón, eres una niña muy buena –Dijo sonriéndole dulcemente
Helga se mantenía inmóvil, ¿Así que eso era el amor de una madre? Se podría acostumbrar a eso, pensó dejándose vencer por el sueño, realmente estaba exhausta tanto física como emocionalmente, se dejó envolver en la calidez de los brazos de Harlette y también de Morfeo.
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Al despertar ya estaba en su cama, aquella cama que le había sido asignada en aquella gran casa, tenía un brazo vendado, camino hasta la sala de la casa, donde escucho tres voces conocidas, Harlette, Henry y una más…
Se le helo la sangre por un momento, la voz de la trabajadora social, ella estaba de visita, Harlette se dio cuenta de la presencia de Helga, sonrió dulcemente –Ven aquí, cariño –La trabajadora social la observo al parecer ya le habían platicado lo sucedido ya que no pregunto porque tenía el brazo vendado.
Harlette rio un poco –Mira nada más como tienes los cabellos, ese niño te dio una buena tunda.
La trabajadora intervino
-Mario Yonson…Si ese niño es muy violento pero…es comprensible su vida es algo difícil, también llevo su caso, pero es un buen niño en el fondo, tal vez puedas intentar ser su amiga –Dijo la mujer sonriéndole a Helga, mientras era peinada con una trenza por Harlette. –Bueno he venido aquí para evaluar el progreso de los niños y su adaptación en su nuevo hogar, ya entreviste a sus padres y Arnold, solo me falta entrevistarte a ti.
Miro a los adultos, recalcando la palabra que estaba a punto de salir de sus labios –A solas
Ellos sonrieron y salieron del lugar, dejándolas solas. –Arnold me ha dicho que tu actitud a cambiado bastante desde la última vez que nos vimos –Comento
Helga la miro altanera con una ceja alzada
-También me conto la razón por la cual peleabas con ese niño y que no dejaste que él te ayudara…
-Pues ¿Qué quería que hiciera? Si el cabeza de balón interfería, lo hubiera molido el tipo.
-Bien Helga, ¿Cómo te has sentido en tu nuevo hogar?
La entrevista continuo tranquilamente, la mujer escribía todo en su diario de campo, en el cual llevaba anotado todo el caso de los Pataki era un cuaderno rosa muy parecidos a los que ella usaba para escribir sus muchos poemas para Arnold.
Al pensar eso, Helga se sonrojo levemente. Al terminar la entrevista la mujer camino hasta las habitaciones de los niños para inspeccionarlas.
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Arnold por su parte estaba buscando en su maleta algunas cosas de valor sentimental que había dejado olvidadas en su mochila, una bola de béisbol autografiada, su reloj que decía su nombre para despertarlo, un pequeño libro rosa con poemas que hasta la fecha no sabía quién era el autor, una zapatilla roja de aquella cita de san Valentín, algunas otras cosas como el diario de su padre, fotografías, etc., dejo los dos diarios en el escritorio y entro al baño para darse una ducha.
La mujer ingreso a la habitación de Helga, habían algunas cosas tiradas en el suelo pero era normal en una niña de 10 años, aun así el lugar lucia encantador. Siguió con la habitación de Arnold, donde dejo su libro rosa sobre el escritorio para detenerse a observar mejor el extraño reloj del niño, el cual pareció muy peculiar.
-Señorita Fanny –Dijo Henry acercándose a ella -¿Ya termino la entrevista con Helga?
-Si señor Henry, es una niña muy inteligente –Dijo distraída tomando el libro del escritorio y se dirigió hacia donde estaba el señor
Arnold salió en ese momento del baño flotándose la cabeza con una toalla, desentendido de lo que había pasado en su alcoba minutos antes, tomo los libros y los llevo a su cama, leyó el diario de su padre, lo ojeo un poco y recordó melancólico a su abuelo quien se lo había narrado.
Henry entro a la habitación del niño y lo encontró leyendo aquel diario -¿Qué haces campeón? –Pregunto con entusiasmo –No sabía que te gustara tanto leer…
Arnold lo miro melancólico, lo que el hombre leyó en sus ojos…
Se puso un poco más serio y coloco una mano sobre el hombro del niño
-¿Qué pasa?
-Es que… -Suspiro –Este diario es de mi padre…es lo único que tengo y se de ellos –Dijo melancólicamente
Arnold le conto todo acerca de sus padres y como se habían marchado y nunca volver. Henry sentía su corazón doler, se acercó al niño.
-Ellos te amaban Arnold….estoy seguro y…volverán algún día –Sonrió dulcemente –Mientras tanto Harlette y yo te cuidaremos…sé que nunca podremos llenar el lugar de tus padres pero…daríamos la vida como ellos lo harina por ti… -El rubio le miro entre sorprendido y avergonzado –Aunque no seas de mi sangre…para nosotros eres como un hijo y te amamos
-Gracias… -Fue lo único que pudo decir el niño antes de abrazar al adulto.
Después de unos minutos Henry se retiró y entonces Arnold miro el libro rosa, se sonrojo un poco y lo abrió, tenía ganas de leer esos hermosos poemas…
"3 de noviembre del 2002, campo de acción, Hogar Pataki. 10:30 am…caso Helga Pataki"
Arnold parpadeo un par de veces… ¿Qué era esto? Cerro el libro y le dio la vuelta, lo reviso y se dio cuenta de que eso pertenecía a la trabajadora social, era el libro donde llevaba registrado todo lo relacionado con el caso de Helga, pero ¿Cómo había parado entre sus cosas? ¿Dónde estaba su libro de poemas?
La curiosidad pudo con él y comenzó a ojear el caso Pataki.
FLASH BACK
Llegue a la residencia Pataki y al tocar la puerta tuve que esperar un tiempo considerable para que atendieran la puerta, pude escuchar algunos gritos del otro lado de la puerta hasta que se abrió y un hombre adulto me recibió, hizo una mueca de coraje y grito…
-¡¿Olga ahora que fue lo que hiciste?!
-¡Me llamo Helga, Bob! –Se escuchó un grito lleno de fastidio
-¡Ven niña y discúlpate con esta mujer!
Me sobresalte…no me había dejado explicar del porqué de mi visita y el señor estaba sacando sus propias conclusiones y además erróneas.
-Soy Fanny Rivera trabajadora social –Dije estirando mi mano para saludarlo cordialmente, el hombre miro mi mano e hizo una mueca…dejándome con la mano estirada.
-Pase –Murmuro y grito para el interior de la casa -¡Miriam baja en este momento!
Él se dejó caer en su sillón y me miro con cara de pocos amigos
-Suéltelo
-¿Perdón?
-Dígame que es lo que quiere sin rodeos
-Si…bueno este, es por su hija Helga, en su escuela están preocupados por ella –Comente –Su maestro reporta que tiene muy bajas sus notas, pese a que es una de las niñas más listas del salón, él ha intentado hablar con ella pero ella no habla de sus problemas o al menos eso dice –Dije rápidamente
-Ella es una Pataki y los Pataki no hablamos de los problemas, los ponemos bajo el tapete
Le mire sorprendida pero él no dejaba de mirarme como si fuera un molesto mosquito en su casa –Bien también dice que es una niña muy violenta y ese comportamiento es inaceptable
-¿Y esto a que nos lleva?
-Pienso que podría sufrir depresión, es solo una niña y su salud psicológica al parecer peligra
-Ella es una niña sana, come bien, duerme bien, le da el sol… ¿Qué más quiere?
-¿Le da el sol? –Repetí indignada –Ella es una persona no una planta y ¿Acaso ha visto a su hija últimamente? Está muy delgada, una de sus compañeras reporta que ella casi nunca lleva almuerzo a la escuela
-Ese no es su problema
-Señor, ¿Qué parte de trabajadora social no entendió? Tengo que intervenir en este caso por el bien de este infante, así que exijo libertad para revisar su casa y entrevistas con los miembros de su familia.
-Está bien como quiera…pero no pagare ni un centavo que quede claro
-No se preocupe por eso –Dije mirándolo con desprecio
Camine por la sala, donde no había nada fuera de orden, acomode mis gafas y continúe hasta la cocina, inspeccione el refrigerador y lo que había dentro me sorprendió…botellas y botellas de licor, cervezas y algunas yahoos en el fondo, muchas de esas botellas incluso estaban vacías…cerré la nevera ¿acaso no había comida en este lugar? No podía ser posible, me aproxime a las estanterías y las abrí, solo había cajas de cereal vacías…latas caducadas y algunos condimentos.
Mire acercarse a una pequeña niña que al verme se paró en seco y me miro sorprendida por un rato, después puso cara de aburrida giro la cara hacia la sala y grito -¡Papa se metió otra loca a la casa!
-¡Déjala en paz Olga y no molestes!
-Como quieras –La escuche refunfuñar, la niña llevaba una bata algo transparente que dejaba ver su delgada figura. Me ignoro completamente y entro a la cocina como si yo no estuviera ahí, abrió las gavetas y no había nada en ellas, siguió al refrigerador donde tomo una lata de yahoo y salió de la cocina.
Entreviste entonces al padre, un hombre muy obstinado y necio.
-¿Cuántos años tiene su hija señor?
-¿Olga?
-Helga, señor
-¡Ah! Seis años
-Según mis datos ella tiene diez años
-¿Si ya lo sabía para que pregunta? –Dijo malhumorado
-Es mi trabajo, necesito saber que tan relacionado está usted con su hija –Comente tranquilamente mientras hacía mis anotaciones -¿Sabe cuál es su color favorito?
-Creo…el azul –Dijo sonriendo sarcástico
Rodé los ojos -¿A que es alérgica? ¿En qué salón esta su grupo? ¿Qué le gusta o que le disgusta? ¿Sabe todo esto señor Pataki?
-Va, patrañas
Fue imposible mantener una plática civilizada con el hombre, la mayoría de sus palabras era en forma de sarcasmo y no tomaba enserio mis palabras y me miraba como si yo le aburriera.
Después siguió Miriam. Ella estaba cruda, le costó mucho trabajo mantenerse despierta y se ajustaba los lentes numerosas veces.
-Así que usted es alcohólica –Dije con pesar, ella solo me miro con ojos enrojecidos, claramente era una mujer deprimida. Tenía graves problemas psicológicos y tenía moretones en los brazos, cuando le pregunte ¿Cómo se los había hecho? Ella bajo el rostro.
-¿Él ha lastimado a Helga?
-No, él nunca le ha puesto un dedo encima
Por alguna extraña razón supe que era verdad. Un padre violento y una madre alcohólica. Apenas pude hablar con la hermana mayor, ya que esta parecía no tener idea de lo que pasaba a su alrededor, para ella todo era color de rosa.
Pude notar que utilizaba un mecanismo de defensa para no notar todo lo que le rodeaba, no soy experta en psicología pero estudie algo en el instituto y eso me bastaba para saber que la familia Pataki necesitaba tener tratamientos psicológicos y no eran aptos para cubrir las necesidades del infante.
END FLASH BACK (Arnold cerro el libro)
Aquello era una gran revelación, había descubierto lo triste que había sido la vida de Helga, con una familia así de terrible…aun ella teniendo a sus verdaderos padres…
Suspiro, se sentía mal por Helga, se levantó sin zapatos y camino hasta la habitación de la niña quien estaba sentada en el escritorio, tenía los cabellos rubios atados en una trenza y escribía en su libreta, suspiro y siguió escribiendo, por alguna razón en esos momentos se miraba tan tierna, inocente, esa Helga que sería todo el tiempo si sus padres hubieran sido otros. Se sentía tan mal por haberla juzgado todos esos años y siendo tan ciego como para ayudarle.
Pero ahora ya tenía una nueva familia y él era parte de ella…él la cuidaría…por supuesto que sí.
El la protegería del mundo en vez de esa mascara de agresividad que ella usaba, la miro un momento más perdiéndose en aquella hermosa rubia, su corazón comenzó a latir más rápido, reacciono al sentir el rubor de sus mejillas y una calidez que salía de su pecho inundando todo su ser, corrió a su habitación agitado y confundido.
"¿Qué fue eso? ¿Porque me sentí así? ¿Qué es lo que me pasa?" se preguntaba mientras tomaba su pecho con una mano y trataba de comprender esa sensación que tuvo al mirarla.
Hola queridos lectores
les dejo un nuevo capitulo espero les guste, recuerden que le dare final y comenzare a escribir a partir del capitul yo les indico, aunque estos capitulos ya tienen algo de mi jejeje ;D
macag26 creiste que me habia olvidad de el fic? jejejje espero que me perdones por la tardanza pero tu sabes...
muchas gracias a todos por leer, por su comprension y paciencia y por sus reviews ;D
saludos
