He aquí el cuarto cap, porfas reviews!

Capitulo IV: Confusión

Lila no se despegó de Arnold en toda la fiesta, se esforzaba por no disimular su amor por él.

Cuando finalmente se pudo apartar un minuto de Lila, fue donde su amigo

-Gerald!

-Viejo! Pensé que te habías olvidado de mí… te vi demasiado entretenido en toda la fiesta.

-Ya ya sin bromas, Gerald.

-No bromeo, Arnold, Lila está muy bonita ese atuendo le queda muuuy bien, mira su cabello todo suelto y perfumado, si no estuviera enamorado de Pheebs ten por seguro que…

-Para¿si? Ya te entendí y creo que tienes razón

-Como siempre…

-No, en serio, juré olvidarme de Helga y lo voy a hacer, vine a divertirme con Lila y eso haré.

Con paso firme, Arnold tomó de la muñeca a Lila, que se encontraba sentada riendo al lado de Phoebe, y la sacó a bailar… la sacó a bailar justo cuando pararon la música…era hora de cantarle FELIZ CUMPLEAÑOS a Rhonda.

-Oh Arnold, lo siento, pero no me dejes sola… apenas comience la música de nuevo bailamos sin parar, ok?

-De acuerdo.

Y así fue… desde las 10 de la noche hasta las 3 de la mañana Arnold no se separó de Lila, bailaron, rieron, tomaron mucho y finalmente él acompañó a su nueva chica hasta su casa.

-Arnold, ha sido una noche increíble… jamás pensé que me divertiría tanto. –dijo Lila con un tono empalagoso y enamorado.

-Eh… sí, sí Lila lo sé fue una noche… eh…

Lila aguardaba con ansias que Arnold terminara

la frase.

-Una noche…

-¡Mágica! Sí eso, Lila una gran noche mágica. Eh… bueno yo… ya me voy.

-Te vas.

-Sí, ajá, nos vemos mañana…creo.

-Ay claro que nos veremos Arnold, que descanses.

De regreso a casa, Arnold no podía despegar la mirada del asfalto, sí había sido una gran noche, sí había hecho feliz a Lila y claro que le debía el regalo a Rhonda porque con el dinero que le dio Gerald no le alcanzaba para algo "a mi altura" como diría ella. Se sentía feliz, pero triste, hace quince minutos bailaba como loco y ahora no podía ocultar su tristeza. Se molestó consigo mismo por sentirse así, se sintió el ser más estúpido del planeta porque él sabía la causa de ese sentimiento, sabía que aquella del cabello rubio, del moño rosa y de los malos tratos ocupaba su corazón, ese en el que Lila trataba de hacerse un lugar.

Se juró jamás volver a pensar en Helga, conquistar a Lila, disfrutar su vida, pero no podía, y en ese caso necesitaba ayuda profesional.

-Aló? Bueno? Gerald?

-Arnold, más tarde, si?

-Es sólo un momento Gerald.

-Que descanses…

-No no, Gerald, hazle un favor a tu amigo.

-No tengo amigos a las 4:30 de la mañana.

-Por favor, necesito tu ayuda.

-Viejo, he bailado tanto o más que tú, Phoebe estaba imparable hoy, estoy muy cansado… que descanses.

-Sólo será un minuto, Gerald, si? Que dices?... Gerald?

Geraaaaaaaaaaaaaaaaaaaald!

Por respuesta Arnold sólo recibía el hueco sonido del teléfono, colgó y trató de dormir.

Se recostó y quiso mirar estrellas a través de la ventana de encima de su cama, hacía esto desde pequeño, aprendió que a pesar de la fría y oscura noche las estrellas jamás dejaban de brillar, por el contrario se veían aún más esplendorosas… pero estaba amaneciendo¿para qué dormir ahora? Así que tomó un buen baño, se puso un par de jeans con una camiseta y salió.

-Tú tampoco puedes dormir, eh Arnold? –dijo el señor Kokoshka, ahora con el cabello plateado y ojeras inmensas.

-Ah, no sólo quiero salir a caminar, sólo eso.

-A esta hora? Ya te agarró la locura a ti también.

Arnold cerró la puerta y dejó a Oskar murmurando. Hacía un poco de frío, pero quería pensar, despertarse de una vez, quería que ese sábado fuera diferente.

La gente comenzaba a salir de sus casas con sus mascotas, a comprar, los buses comenzaron a transitar. La ciudad había despertado, decidió entonces ir a visitar a su amigo.

-Buenos días, señora Johansen, se encuentra Gerald?

-Oh, vaya Arnold, esta vez nos despertaste, Gerald sí está, pero durmiendo, déjame ver un momento.

Arnold aguardó impaciente, era muy necesario hablar con su amigo, contarle todo lo que sintió y sobre todo pedirle ayuda. La mamá de Gerald tardaba mucho, hasta que…

-Arnold, lo siento, Gerald está tan tieso como una roca, apenas se levante le digo que te vaya a buscar.

-Ah si, de acuerdo.

No pasó ni un minuto cuando Gerald tocó su hombro.

-GERALD!

-Sí estoy aquí, más te vale ser muy breve¿ves estas ojeras?

-Si, es que necesito tu ayuda, verás, quiero, quiero, conquistar a Lila.

-Vaya viejo, hasta que por fin te decidiste, déjame sacar mi manual.

Gerald entró a su casa y salió con un pequeño libro rosa "Las 10 mejores tácticas amorosas"

-No sabía que un "maestro" como tú necesitara de eso. –dijo Arnold con tono burlón.

-Ah, es sólo para orientarme un poco, la mitad de lo que hay en este libro está creado por mí.

-Si, claro.

-Es enserio Arnold, el primer paso va a ser confiar en el maestro, o sea en mí. La pregunta es: leconfias tu futuro amoroso con Lila a tu amigo?

Arnold en el fondo no quería un futuro amoroso con Lila, pero respondió,

-Claro que sí, Gerald, pasemos a lo importante. Si?

-Mira, viejo, lo primero que debes hacer es halagarla, decirle siempre lo linda que se ve, conquistarla, a las nenas les encanta eso, lo siguiente es portarte como todo un caballero, ya sabes, abrirle la puerta, ayudarla en todo, estar a su disposición.

-Pero,

-No! Sin interrupciones,

-Gerald, es que yo siempre me he portado así con Lila.

-Bah, tienes razón, por eso se muere por ti, pero aprovecha! Lila está muy bonita.

-Lo sé, lo sé, pero ya no me gusta, me gustaba antes.

-Eres el único ser en el mundo que rechaza a alguien…

-Sé lo que dirás, Gerald, pero ya no me gusta, simplemente me olvidé de ella, ahora ella es la que no me gusta, sólo… sólo me agrada.