"Nunca te olvide"
Han pasado años y dolor desde que Kagome e Inuyasha se separaron, ella retomo su vida y le ha dado un nuevo rumbo y un nuevo amor, pero cuando menos lo espera su mundo se sacude, dejándola de nuevo frente a Inuyasha, si el corazón te a fallado prefieres no seguirlo ni escucharlo mas, pero si sigues solo a la mente terminaras sintiéndote vacío, un par de seres heridos que rechazan lo que sienten ¿que hacer?
N/A:
Hola este es mi primer fic, siempre fui lectora asidua, pero solo de fics de Inuyasha, es que es bellísimo y tiernísimo y salvajísimo y todo lo que termine en isimo jejeje, en fin, ( a enfocarse mujer), de hecho todavía lo soy, pero también tengo historias que contar, esperando que a alguien le guste, o mas bien simplemente para enfocar y canalizar estas ideas que me vienen a la mente, en principio este seria un one shot, pero creo que será un poco mas largo, pues en esta historia hay varias cosas por contar, a veces las cosas son tan complicadas que toma mucho tiempo el describir el porque de las cosas, este es un ejemplo de ello.
Por favor dejen comentarios.
Como todos saben Inuyasha no me pertenece ni tampoco ninguno de los personajes (la inu banda jeje), solo utilizo sus personalidades ya que me inspiran para reflejar en ellos todo lo que pienso y siento.
Saludos a todas y todos
Notas:
-bla bla bla- es dialogo
Letra en cursiva son pensamientos
------------------ es cambio de escena
Capitulo 4: Te miro y tiemblo
Kagome apenas logro despertar a tiempo, ese cambio de horario la estaba matando, no tuvo en realidad tiempo para recorrer la ciudad, debía acomodar sus cosas, ir por todo aquello que le pudiese hacer falta y prepararse para la reunión que tendría en Tesaiga Corp., de cualquier forma ella había ido a España a trabajar, no a pasear.
Despertó, se dio un baño rápido, tomo un café, que tal vez la ayudaría a despertar totalmente, tomo la ropa que había escogido para su presentación en aquella compañía, una falta ceñida de satín negro, la cual hacia lucir su cadera, una blusa blanca de manga larga, de cuello sport, dejando abiertos los primeros botones, dejando así un generoso escote, sin que por ello se vise vulgar, así mismo un chaleco-fajilla de color negro,este comenzaba justo debajo del busto y se ceñía a su cintura haciendo resaltar su busto y mostrando la estrechez de su cintura, para terminar con el conjunto se calzo unos zapatos de tacón de aguja, torneando aun as sus piernas, en cuanto al maquillaje uso o acostumbrado, lo que según su parecer la hacia lucir bien, coloreo sus labios con un labial de tono entre rosado y rojo, dándole un aire seductor. Finalmente dejo su cabello suelto, acomodándolo para que este cayera hasta media espalda dejando sus ondas mecerse libremente.
Se vio al espejo, debía causar una buena impresión, no es que la impresión física fuese de mucha ayuda en un trabajo como ese, pero de todas formas esto la hacia sentir segura.
Roció un poco de su perfume favorito sobre su cuerpo y sus ropas y tomo su portafolios.
-Hoy es el día- menciono para si misma mientras salía del piso y se disponía a tomar un taxi para llegar a Tesaiga Corp.
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-todos se encontraban en la sala de juntas, todos excepto Kagome, aunque bien, aun no era la hora pactada la mayoría ya se había anticipado.
Kagome entro a las instalaciones de Tesaiga Corp., estas eran enormes, de un decorado vanguardista, haciendo apreciable a simple vista el poderío y la importancia que esta tenia en aquella nación y en el mundo.
Después de pedir algunos informes, Kagome se dirigió a donde se encontraba la sala de juntas.
-Debes verte profesional y decidida, no debes reflejar temor alguno… tranquila sabes que harás un buen papel- se decía para si misma antes de atravesar aquella puerta, después de todo el miedo a lo desconocido es algo que siempre a seguido a los humanos.
Al entrar a la sala de juntas observo varias personas, no enfoco bien, la mayoría eran hombres, aunque podía advertir la presencia de otra mujer además de ella.
Solo dio unos paso antes de ser interceptada por un hombre, alto, de tez morena clara atlético, con una con cabello castaño hasta un poco mas debajo de los hombros, ojos oscuros, vestido de traje, tal vez tuviese un poco mas de 30 años, pero no sobre pasaría los 35 seguramente. Kagome quedo sorprendida en lo rápido de que el se había acercado y le había tomado la mano.
-¿Se encuentra perdida señorita? Permítame presentarme, mi nombre es Onigumo Tatehuaki, téngame como un fiel admirador de su belleza- aseguro aquel hombre de forma decidida.
-¿perdida?- acoto Kagome
-si, usted no debería estar aquí, esta es la sala de juntas, estamos a punto de celebrar una reunión muy importante, si me permite yo mismo la conduciré hasta su destino- afirmo Onigumo mientras llevaba del brazo a Kagome hacia la puerta.
Kagome se encontró durante un segundo confundida.
Mientras tanto Inuyasha se encontraba ya en la sala de juntas, volteando hacia la ventana, las reuniones de esta índole nunca le gustaron, siempre se trataba de lo mismo, de quien seria el rey y quien el vasallo de los proyectos, medir fuerzas y poderío,entre ver a quien podría manipular, con quien podía contar y con quien no, escucho entre abrir la puerta y gruño –¿cuantos tipos serán con los que tendré que lidiar?- pensaba, mientras veía el cielo de esa mañana, algo que hacia tiempo comenzó a apreciar.
De repente un delicioso arome llamo su atención, era un aroma tan delicado, fresco y a la vez embriagador, de alguna manera de pareció conocido, pero a la vez no logro identificar ese aroma, fue como un recuerdo vago, se dio la vuelta y enfoco su mirada hacia donde provenía dicha fragancia, y entonces la vio.
En el otro extremo de la sala de juntas se encontraba una mujer de espaldas, lo único que logro de ver hasta el momento fue la forma en que vestía, provocadora pero elegante y de acuerdo a la ocasión, una cabellera azabache hasta media espala y que lucia brillante y sedosa, una cintura estrecha, acentuada aun mas por la dimensión de su cadera, piernas largas, que parecían ser infinitas, bien torneadas desde el ángulo que el podía apreciar.
Mientras Inuyasha se encontraba viendo sus curvas, pensaba en que tal vez eso no fuese tan malo después de todo, pero a la vez se encontraba algo intrigado por la reacción que el aroma de esa mujer le llamara tanto la atención, era como si algo que el ya había vivido regresara, pero a la vez diferente, -como algo viejo que cambio- pensó para si mismo.
Al mismo tiempo Miroku ya se había dado cuenta de la grata presencia de esa mujer, humedeciéndose los labios, -quien quiera que fuese esta mujer puede despertare las mas bajas pasiones- se dijo para si, volteo hacia Inuyasha y noto que la observaba fijo, Miroku, sonrió – No tiene remedio-, suspiro y se le acerco.
-¿En que piensas querido amigo?, a que adivino que… Estas pensando en lo encamable que resulta ese cuerpo y su dueña, seguro estas fantaseando al igual que yo en ello, en verle desnuda, pero tranquilo hombre, que por ahora tenemos que parecer unos caballeros- bromeo Miroku mientras le brindaba un codazo a Inuyasha.
Al decir esto ambos observaron como Onigumo levaba hacia afuera de la sala a aquella mujer.
-que mala suerte, seguro es alguna aspirante a secretaria, o simplemente viene de visita, y con los planes que tenia para ella- suspiro Miroku de forma que solo Inuyasha y el fuesen capaces de escuchar.
kagome se confundió por un segundo y en seguida reacciono… ¡creía que era alguna aspirante o visitante!… ese tipo la estaba juzgando por su apariencia, su juventud o algo así. –bueno así que esas tenemos, soy aparentemente alguien que no debería estar aquí por alguna razón- pensó para ella, vaya que este hombre se dejaba llevar por las apariencias, pero bueno tal vez eso le pudiese ayudar si manejaba bien sus cartas, de todas formas por ahora sintió enfado por el hecho de ser subestimada de forma tajante.
Kagome se paro en seco.
-Lo siento mucho señor Onigumo, disculpe mi turbación, mi nombre es Kagome Higurashi, y estoy en el lugar preciso, se bien de la junta, dado que fui convocada a ella, ahora si me disculpa me gustaría finalmente entrar a esta sala-. Acoto Kagome safandose del agarre de aquel hombre, por el momento no le daría oportunidad a que el se disculpara, debía mantenerse ecuánime y por ahora si lo tenia cerca no lo lograría.
Inuyasha que se encontraba apoyado entre la pared y la ventana ya había perdido el interés en aquel cuerpo, que en efecto, tal como decía Miroku era muy deseable, desvió la vista y nuevamente contemplo el exterior, entonces fue cuando escucho una voz proclamando "mi nombre es Kagome Higurashi"…y despertó.
Kagome Higurashi?, quien dijo ese nombre, habría sido aquella mujer?, no podría ser la que conocía, no en ese lugar, ella se encontraba prácticamente a otro lado del mundo, seguro seria otra mujer con el mismo nombre, además ese cuerpo no correspondía al de aquella chica…
Kagome se safo de agarre y se dio la vuelta, avanzando por en frente de los hasta ahora convocados, esbozando una sonrisa, de alguna forma denotaba reto, de todas formas se dirigió hacia la ventana, por ahora tendría que calmarse y ello lo haría mirando el cielo, siempre le gusto, tanto de día como de noche, ello la tranquilizaba y seguro esta vez no seria la excepción.
Inuyasha quedo impactado, cuando aquella mujer giro pudo apreciar entonces el cuerpo que tenia, perfecto, aquel escote generoso que dejaba ver parte de aquel hermoso busto, todo el conjunto de su cuerpo se veía tan… apetecible. Pero su impacto mayor fue al subir la mirada y ver su rostro…
Unos labios carnosos y ligeramente rojos, esbozando una sonrisa un tanto retadora… y seductora a la vez, junto a unos ojos chocolate, sumamente expresivos, que en ese momento se veían tan coquetos, pero que podía notar cierta irritación en ellos, su cabello cayendo por su espalda y cuello, pero el ya los conocía, los conocía, había ciertos cambios, pero sin lugar a dudas era ella.
¡por dios que hace Kagome aquí!, pensó para si mismo al contemplar a aquella mujer que no era nada mas ni nada menos que aquella chiquilla, la Kagome que hacia tanto no sabia de ella, aquella chiquilla estaba ahí, ¡y no era mas una chiquilla, era una mujer hermosa y seductora!, ¡en que momento paso!, estaba ahí, hermosa, crecida, sensual, segura, … estaba ahí, y al parecer en algo que involucraba la reunión, estaba tan hermosa,…
-mira nada mas, si la misma diosa Afrodita a encarnado y llegado hasta aquí, para despertar cualquier fantasía en nosotros, y sabes que, en mi ya lo logro, tal vez a ella le apetezca.. "divertirte con tu servidor", dijo Miroku a Inuyasha, el cuerpo de esa mujer resultaba un delicioso pecado, pero sus pensamientos fueron interrumpidos por el oji dorado.
-Ni se te ocurra pensar así de ella, no se te ocurra acercártele, mucho menos tocarla, me entendiste imbecil- gruñó Inuyasha a si amigo tomándolo por una de las solapas de su traje, pero rápidamente aflojo su agarre al ver como aquella muchacha dirigía su paso hacia donde estaba el.
Mientras Kagome se acercaba a la ventana, vio a un par de hombres, ambos altos, ambos aparentemente fuertes, vestidos de manera impecable, pero uno de ellos… uno de ellos le parecía conocido.
La forma en que la miraba acercarse a el, aquel hombre de cabellos negros y largos, cuidadosamente peinados hacia su espalda, aquella boca, que por ahora se presentaba un poco tensa... Pero sobre todo sus ojos, esos ojos dorados, que nunca había visto otros igual..
-¡No puede ser, es Inuyasha!- grito para sus adentros, ahí estaba en frente de ella Inuyasha, su Inuyasha, parecía imposible, pero ahí estaba, igual o mas guapo que antes, Inuyasha, con quien vivió tantas cosas, el que de manera directa o indirecta le enseño tantas cosas, aquel hombre que fue dueño de su corazón, por el que lloro tanto tiempo, por el que vivió y murió tantas veces, aquel que era ahora su pasado estaba frente a ella, volviéndose presente.
En un momento todo su pasado regreso a su mente, todos los momentos felices, todos los sentimientos que llego a sentir, sus expectativas, todo se arremolino en un solo momento dejándola temblando, estaba temblando al tener frente a ella a inuyasha, ¿que hacer?, ¿Cómo actuar?, su mente le dictaba que se calmara, que no pasaba nada, que por ahora no debía demostrar nada, pero su cuerpo… su cuerpo no obedecía, estaba temblando, temblando al sentir cerca de aquel ser.
Te di mi sangre,
te di mi
cielo,
te abrí la puerta
de mi secreto.
Te dí
mi alma
y tú tus besos,
y ese veneno
de efecto lento
Te miro y tiemblo…
Inuyasha se vio frente a el, ella tenia cara de desconcierto, parecía que había visto un fantasma, tal vez estuviese igual de impactada que el, pero ahí estaba la niña que tantas sonrisas le regalo, la que estuvo ahí para el, la que le ayudo, y a quien el mismo alejo, frente a el, finalmente al ver que ella no se movía mas, a pesa de estar frente a el, se acerco, ella solo abrió mas sus ojos, parecía que pronto se desmayara.
Pero antes de que pudiesen acercarse, hablar o si quiera tocarse fueron interrumpidos.
Los directivos y dueños de las empresas por fusionar hicieron su entrada. Mioga y Totosay entraron dando por iniciada con su llegada la primer reunión para establecer el equipo que habría de formarse para aquella fusión.
Todos tomaron asiento Totosay frente a mioga, los demás buscarían un asiento.
Kagome reacciono y opto por tomar asiento lejos de Inuyasha, debía controlarse, no podía mostrar debilidad alguna, esto era importante.
La junta inicio con las presentaciones, los objetivos, la visión y los tiempos para realizar la fusión entre las empresas, el trabajo que se debía realizar para meter todo en orden etc.
Kagome no se podía concentrar en lo que veía, en la presentación que se estaba realizando, en sus ojos, su mente y su alma se encontraba Inuyasha, no se lo podía creer, ¿Cómo fue posible que se encontraran otra vez?, que había pasado, porque estaba reaccionando como una niña, lo guapo que estaba, el compromiso de su trabajo, el amor que le tenia, todo pasaba por su mente en esos momentos, no había nadie ni nada en el universo en ese momento, solo existía Inuyasha y ella.
Inuyasha por su parte se encontraba junto a Miroku, trataba de concentrarse en la presentación, pero inconcientemente si mirada se desviaba hacia Kagome, ahí estaba frente a el, toda una mujer, mas hermosa que nunca, mas de lo que el recordaba, tomando asiento junto a los próximos colaboradores, aquella niña había llegado alto en poco tiempo, después de todo lo que había pasado en esos cuanto años después de que dejo su país, se encontraba frente ella, ella, a quien el ya no tenia intenciones de ver, ella la que a su parecer era tan ambiente, ella la que siempre fue felicidad, que después se convirtió en tormenta para después resurgir, ella, ella, ella.
Inuyasha no quería pensar en ella, ahora menos que nunca, debía concentrarse en la reunión, había mucho en juego, para tratar de aclarar su mente cerro sus ojos y entonces nuevamente el roma de ella lo llamo, hipnotizante hermoso y turbador, todo al mismo tiempo, ahí estaba ella nuevamente entrando en su sistema, bufo quedamente, a parecer no habría forma de escapar de ella por lo menos no ahora, pero haría su mejor esfuerzo.
Dónde está el
fuego,
llegó el invierno,
dónde has
escrito
nuestro último verso.
Cómo está el
río
tranquilo y seco,
cómo borrarte
de mis
recuerdos.
Finalmente ambos fueron sacados de sus pensamientos ante las indicaciones de Mioga y Totosay.
-Entonces estamos de acuerdo, como verán en este proceso hay muchas cosas por atender, por ello hemos triado aquí a los que mejor pueden desempeñarse, de esta manera han quedado asignados- Dijo Mioga con cara seria, o mas bien ceremoniosa.
-Onigumo y Tsubaki, ustedes dos se encargaran de recibir la información proveniente de los departamentos antes mencionados, recopilaran la información y con ello se tomaran decisiones acerca de lo que conviene seguir en pie y lo que no con ambas empresas- acoto entonces Totosay.
-Señorita Higurashi, tengo entendido que usted es del mismo país que el Dr. Inuyasha, y al parecer comparten la misma universidad, ambos son excelentes en su ramo según tengo entendido- menciono Mioga observando a Kagome.
Kagome solo afirmo lo que Mioga había dicho.
-Pues bien ustedes dos harán equipo, se encargaran de la proyección internacional de la empresa y las relaciones de la misma, a fin de crear una imagen superior en cuanto a competitividad, queremos de la mejor y para ello necesitamos valernos de todos los medios- finalizo Mioga
Kagome quedo callada un segundo, -vaya las pruebas que la vida nos pone para sortear- pensó kagome, ella asintió, después de todo estaba ahí para hacer su mejor papel.
Entre tanto inuyasha tenso la mandíbula, estaría con ella entonces por un buen tiempo, hoy por hoy no tenia idea de cual seria el resultado de ello, pero por ahora, si quería el proyecto que estaba defendiendo no podría contradecir a mioga en frente de ellos, así que solo le quedo asentir al igual que kagome.
Finalmente ya con s consignas hechas, y teniendo un plazo de cuatro meses para dejar todo aquel trabajó hecho, la reunión concluyo, al parecer a pesar de tener tareas asignadas toda la información debía relacionarse y compartirse con el equipo por lo que de alguna forma tendrían que verse a menudo.
Todos se pararon y comenzaron a hacer las presentaciones personales entre los miembros del equipo.
Kagome reacciono y se comporto a la altura, con seguridad, con una sonrisa, saludando y presentándose así misma uno por uno.
Inuyasha hacia por su parte lo mismo, con aquel aire de altanería que siempre le había caracterizado, sin embargo no perdía de vista a Kagome, con esa sonrisa, se había dado cuenta de que ella seguía siendo la misma, tal vez en esencia aquella muchacha no había cambiado, aunque con su nueva presencia en donde ahora su inocencia competía con su sensualidad, tal vez había cambiado y mucho.
Al final de cuentas Inuyasha se aparto un poco el grupo observando el espectáculo, Kagome había saludado a todos antes que a el, a pesar de que se habían topado la mirada, ella prefirió ignorare. –Tal vez nunca fui tan importante como ella lo planteo- se dijo para si.
Kagome ya había cruzado miradas con inuyasha mientras saludaba a los demás, pero no quiso ir con el, no estaba preparada, no sabia como iba a reaccionar, ella que se creía conocedora de si misma, no podía saber lo que haría en frente de el.
Finalmente el la observaba mientras ella se acercaba hacia el. Ella solo pudo sonreír, vaya que le había extrañado tanto tiempo, no sabia si ahora igual que antes, pero una inmensa alegría combinada con nostalgia la invadió, nuevamente comenzó a temblar frente a inuyasha, cada vez mas fuerte, no podía contenerlo ni disimularlo, su cuerpo realmente vibraba frente a el.
Inuyasha camino un par de pasos hacia ella.
Kagome no pudo contenerse, simplemente se abalanzo hacia el con una sonrisa y lo abrazo. Un abrazo de amistad, de reencuentro, de felicidad, le quería demostrar en ese momento lo que le había extrañado, pese a lo demás, que mas importaba, en este momento la mente no fue la que impero en sus actos.
Te miro y tiemblo,
Te miro y tiemblo
Te miro y tiemblo…
Mientras Inuyasha sintió el cuerpo de Kagome nuevamente, el temblor que ella presentaba en su cuerpo, los brazos de ella enrollados en su espalda, y por un momento pudo sentir lo que no sentía hacia tanto, sentía ternura y alegría por ver nuevamente a esa chiquilla-mujer así, sintiéndola, abrazándola, la caricia de sus cabellos en su hombro, su aroma fresco y embriagador, la nostalgia, tal vez la había extrañado, pero no podría decirlo…
Te
di mi sangre
y tú tus besos,
cómo negar que
aún
te venero.
-Inuyasha- le dijo Kagome en el odio de inuyasha.
-hola Kagome, que sorpresa tenerte aquí, nunca lo imagine- contesto inuyasha.
-¿por cierto, porque tiemblas? aaah y otra cosa, porque me has dejado hasta el final para saludarme?- Pregunto Inuyasha separándose de Kagome, estaba un tanto indignado por no ser el centro de atención de aquella azabache.
Kagome tenia que pensar rápido, no podría decirle "porque te he extrañado y el tenerte aquí me ha emocionado tanto que no puedo controlar mi cuerpo".
-porque tengo un poco de erio, y si te he saludado hasta el final, es porque a ti ya te conozco y no deberías de indignarte- afirmo Kagome, mientras los demás se alejaban. Ella e Inuyasha se encontraban en la sala de juntas.
Había tantas cosas por platicar…
Continuara.
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N/A Al fin pude terminar este capitulo, son casi las cuatro de la mañana, pero debía de escribirlo, no pude actualizar antes pues mi memoria usb había desaparecido y en ella estaba guardando mi historia, además no fue muy fácil describir las sensaciones de estos dos sujetos, ojala lo halla logrado, es increíble, yo ya tenia mas o menos en la mente que iba a pasar, pero al parecer a la hora d escribir todo cambio y se fue acomodando solo este capitulo.
Como vieron Inuyasha y Kagome se quedaron sorprendidos ante este reencuentro, aun no sabemos casi nada de lo que paso en esos cuatro años entre aquellos dos para después de que ambos se quisieran tanto Kagome considere pasado a Inuyasha e Inuyasha no piense que Kagome es la que conoció, pero eso se vera mas adelante, si quieren saber que es lo que paso entre ellos no dejen de leerme.
A por cierto lo que se encontraba en negritas pertenece a una canción, mientras escribía este capitulo la escuchaba, creo que queda a la perfección con lo que están viviendo estos dos, si pueden escúchenla es romántica y a la vez nostálgica, altamente recomendable, se llama "te miro y tiemblo" y la canta Jarabe de palo y estopa. Si pueden escucharla escúchenla, y si pueden escucharla mientras leen este capitulo mucho mejor.
Muchas gracias sesshoumaru.forever por dejar tu review, de verdad me has levantado el animo, ojala exista mas gente como tu.
Por favor dejen review, es el alimento para el alma, de verdad que estos motivan a hacer mejor las cosas. Y si es alimento me han tenido muy a dieta, y ya estoy a punto de la inanición, alimenten mi espíritu porfa.
Gracias por leer
Pen-aome
