IV

El resto de la mañana pasó de un modo relativamente tranquilo.

TJ se despertó a la hora y pico de haberse quedado dormido, y decidimos salir a dar un paseo aprovechando el buen día que hacía a pesar de que estábamos en pleno otoño.

Claro que, eso sí, no llevábamos caminando ni doscientos metros cuando el cielo se empezó a oscurecer y no pude más que echar un vistazo hacia las nubes que comenzaban a plagarlo, fulminándolas con la mirada por haber decidido hacer acto de presencia justo cuando habíamos acordado salir de casa.

'¿Deberíamos de volver?' le pregunté a Maura y ella me miró pareciendo no estar muy segura de la respuesta que iba a darme.

'En internet no había indicación alguna de que fuera a llover en las próximas horas, si es eso lo que te preocupa'

'Porque, por supuesto, miraste el tiempo en internet antes de que saliéramos de casa' le dije con tono condescendiente.

'Un poco antes, sí. Lo consideré oportuno teniendo en cuenta que en las noticias de esta mañana avisaron de posibles chubascos débiles durante el día' respondió, haciéndome un gesto con el que me aseguraba no tener ni la más mínima idea de a qué venía mi comentario burlesco.

'¿Cuándo diablos te—?'

'Jane, habla bien delante de tu sobrino'

Me mordí la lengua.

'¿Cuándo miraste el tiempo?' le pregunté entonces, extrañada por no ser capaz de recordar haberla visto consultando ningún dispositivo electrónico de todos los que tenía, al menos que lo hiciera—.

'Mientras recogías la cocina'

Justo lo que estaba pensando.

'Por supuesto' le dije con tono de burla, observándola contemplarme por el rabillo del ojo.

'Me gusta estar preparada para cualquier ocasión que pueda presentarse'

Solté un respingo de diversión.

Esta mujer es increíble y no sé por qué diablos no dejo de sorprenderme con las cosas que hace.

A estas alturas debería de estar acostumbrada ya a lo perfeccionista y detallista que es con todo, por mínimo que sea o absurdo que parezca.

'¿Quieres que volvamos?' escuché que me preguntaba, llevándome a contemplarla con las cejas alzadas.

'No… ¿Por qué?'

'Porque no pareces muy convencida'

'Confío en ti y si dices que no lloverá, entonces—'

'No lo digo yo, sino la página web de la Estación Nacional de Meteoro—'

'Como sea…' la interrumpí, volteándome hacia ella. '¿Quieres llevar tú el carrito?'

Maura sonrió.

'Por supuesto'

Después de que habíamos caminado unas cuantas manzanas más, empezó a levantarse una brisa fresca y decidimos que bien podríamos entrar en una cafetería para resguardarnos un poco del frío antes de regresar a casa.

Para cuando aparté la silla en la que me sentaría, Maura ya se había quitado la chaqueta y la estaba colocando pulcramente en la barra del carrito.

'Iré a pedir algo de beber. Quítale la manta, la bufanda y el gorro' me dijo al tiempo que le pellizcaba cariñosamente la nariz a un TJ que se removió gustoso en el carrito, riéndole la gracia.

'Mandona' susurré mientras contemplaba a mi sobrino con cierto deje de envidia por las atenciones que recibía para, al alzar de nuevo la vista hacia Maura, ganarame una ceja enarcada que no supe si se debía a la expresión que de seguro bañaba mi rostro, o a lo que le había dicho.

'Mira tú quien fue a hablar'

Me alivió saber que había sido por lo que le había dicho, pero me limité a lanzar un respingo y a colocar mi propia chaqueta en el respaldo de otra de las sillas mientras la observaba alejarse hacia la barra.

Cuando estuvo a una distancia prudente, me incliné sobre TJ e hice aquello que Maura me había ordenado sin poder evitar susurrarle con cierto matiz burlón lo receptor que se mostraba siempre que nuestra querida forense le dedicaba sus atenciones, claro que tampoco es como si estuviera culpándolo o acusándolo por comportarse así.

Si yo ya de por sí no cabía en mí de gozo cada vez que Maura me sonreía o me tocaba la mano o el brazo por cualquier motivo, cuánto más en fase de idiota sonriente estaría si la tuviera a cada rato besándome la frente o pellizcándome la nariz.

Lancé un suspiro al pensar en eso y enseguida agité la cabeza, percatándome de lo absurda que estaba siendo.

'Soñar es gratis, ¿no es así, renacuajo?' le comenté mientras lo sacaba del carrito para poder quitarle la chaqueta con mayor facilidad.

No fue tan sencillo como me había parecido cuando vi a Maura vestirlo, pero me las apañé y dejé la prenda de abrigo sobre la capota del carro, decidiendo quedarme con TJ en brazos para evitar moverlo más de lo necesario teniendo en cuenta que no esperaba que estuviéramos mucho tiempo allí.

'Te estás portando mucho mejor de lo que había esperado. Recuérdame que te compre un buen regalo para Navidad, sólo por eso' le dije al tiempo que me sentaba, tan ensimismada con los gestos que TJ hacía con su boca y su lengua que no me di cuenta de que Maura había vuelto, hasta que habló.

'Me encanta verte con él'

Brinqué en la silla y la observé mientras tomaba asiento frente a nosotros, viéndola depositar dos tazas humeantes encima de la mesa que me hicieron enarcar una ceja y olvidar por completo que lo que le iba a preguntar.

'¿Té? ¿Es una broma?'

'Tomaste dos cafés hace apenas hora y media, Jane' me respondió, paciente.

'Pero—'

'Bébete el té'

Rodé los ojos y miré a TJ.

'¿Tú ves lo mandona que es tu tía Maura? ¿Lo ves?'

TJ rió y, con él, también Maura, llevándome a apretar los labios para evitar darle el gusto de que me viera sonreír; de que viera el poder que ejercía sobre mí.