Disclaimer: Los personajes de Kaliedo Star no me pertenecen, sólo la idea de la historia es mía.
Capítulo 3
Las promesas son reflejos de anhelos alcanzables;
Y es el compromiso de quien promete cumplirlas.
- Por fin me dirás, ¿Cuál fue la promesa que hiciste a mamá? - Preguntó una joven de cabellos azul claro – Ya han pasado algunos años desde que mamá se marchó de este mundo. -
Parecía que la joven se encontraba hablando sola, desde hacia un rato que estaba en la biblioteca, lugar predilecto del Rey, la mayor parte de su tiempo se la pasaba en ese lugar.
- Eres un caso perdido Leon, tengo más de treinta minutos hablando sola – rodó sus ojos frustrada – No es posible que estés ahí sentado leyendo – caminó hacia donde él se encontraba ensimismado en su lectura, una profunda pasión del joven Rey, adentrarse en su lectura era el mejor de los escapes a sus deberes reales, era lo único que le ayudaba a seguir firme en el trono.
- Te estoy hablando Leon Oswald – clavó su mirada en su silencioso acompañante – No seas grosero con tu hermana – hizo un puchero, esperando llamar la atención de su hermano mayor, su expresión no fue suficiente. El joven seguía con su mirada baja, fija en la lectura de aquel libro que sus padres le habían regalado cuando era un niño.
Perdiendo la calma, la jovencita le apartó con un movimiento rápido el libro de sus manos – Ahora ya puedes mirarme – le miró retadora – Te he hecho una pregunta - sonrió al ver que su acción por fin había dado resultado, su hermano le miraba fijamente a los ojos, aún sin decir nada, pero seguro que le diría algo después de su impulsivo actuar.
- Ese comportamiento no es propio de una princesa – dijo por fin el joven.
-El hecho de que seas Rey no te da derecho a ignorarme – respondió la joven colocando el libro en la mesita que estaba junto a ella.
Leon encogió sus hombros y se reclinó hacia atrás en el sofá donde se encontraba, cerró sus ojos y respiró profundamente pensando una buena manera de disuadir a su hermana de tocar el tema de la promesa que había hecho años atrás a su madre.
- Ser Rey me ha dado mucho más obligaciones que derechos – suspiró – No es tan fácil mantener la cordura ante ciertas circunstancias donde quisieras hacer tu voluntad y no pensar en lo mejor para un pueblo- Abrió sus ojos clavándolos en la curiosa mirada de la princesa – Hay asuntos que aún no puedo revelarte – se puso de pie – todo tiene su tiempo y la promesa que hice a mamá es uno de ellos – tomó su libro y caminó hacia un estante para acomodarlo – Ya te enterarás, es algo que todos sabrán a su debido tiempo – seguía dándole la espalda.
-La mayoría de las veces me da miedo tu actitud, tan insensible, fría e indiferente – ahora era la joven quien se dejaba caer en el sofá, relajando los músculos de su cuerpo.
Leon no replicó a las palabras de su hermana, después de todo Ella tenía razón, desde la muerte de su madre, su actitud y manera de ver la vida habían cambiado, algunas veces hasta el mismo se sorprendía de la frialdad con la que se desenvolvía en los asuntos de su reino.
La jovencita siguió con su monólogo – Lo único que puedo agradecer a Dios es el hecho de que conmigo no haya cambiado tu actitud, si no imagínate, me sentiría muy sola – soltó un cansado suspiro – Se que me quieres muchos, y que temes perderme como paso con papá y mamá, pero eso es algo que no esta en nuestras manos controlar, el curso de la vida si lo dirigimos, sin embargo, los años de vida esos no los contamos nosotros Leon – la joven observaba la figura inmóvil de su hermano. – Algún día voy a morir – sonrió - pero créeme antes de eso quiero formar una familia, ser feliz a lado del hombre que ame y tener mis hijos –
Leon giró su cuerpo y miró a su hermana, no esperaba escuchar ese tipo de palabras de sus labios, siempre había sido una chica soñadora, romántica y encantadora, pero de eso a que Ella pensará de una manera tan determinante, le hacia pensar que no conocía lo suficiente a su pequeña hermana, ¿Cuánto más desconocía de ella?, había perdido muchos años dirigiendo el Rey sin tomarse el tiempo de ver crecer a su hermana, el único familiar cercano, al que quería proteger por sobre todas las cosas.
- Eso mismo quiero para ti Leon – Sofí sacó de sus pensamientos a su hermano - Tullian necesita de un Rey que tenga una familia a quien amar -
-Te tengo a ti, Tú eres mi familia Sofí –
-No me refiero a este tipo de lazo – la chica se incorporó en el asiento – Quiero decir que formes tu propia familia, que tengas una Reina a tu lado que te ame y se preocupe por ti, que Tullian tenga herederos al trono, que sean parte de ti y de la mujer que ames – sonrió con la idea de ver a su hermano siendo esposo y padre a la vez – Ya te lo dije Leon, Yo me voy a casar en cualquier momento y lo más probables es que marche de aquí, así que lo último que quiero es llevarme la angustia de haber dejado a mi hermano solo dirigiendo un Reino –
-¿Desde cuando tienes ese tipo de ideas? – peguntó Leon desconcertado, parecía que la jovencita que se encontraba sentada frente suyo, era una completa extraña para él, ¿Qué había sucedido con la dulce e inmadura Sofí?.
-Desde siempre supongo – la chica encogió sus hombros - sólo no se había dado la oportunidad para que las escucharás – le miró con seguridad – Al igual que Tú, hice a mamá una promesa –
- Toc, Toc, Toc – se escucharon los golpes firmes tras la puerta.
La llegada de una tercera persona interrumpió la conversación de los dos hermanos, ya habría ocasión para continuarla.
-Adelante – El rey dio el permiso para entrar.
-Su majestad – el recién llegado hizo una reverencia. El hombre se incorporó – Su alteza no sabía que se encontraba aquí – el hombre hablo dirigiendo su mirada hacia la princesa.
-Buen día Allan – la jovencita sonrió.
- ¿Qué se te ofrece Allan? – preguntó el rey con su voz sería y firme.
- Su majestad, una lamentable noticia – soltó el hombre mirando a su rey.
- Habla – dijo el rey dando permiso para que su mayordomo le informará.
- Los reyes de Mandurack han fallecido – dijo Allan con tristeza reflejada en su voz.
- Estas seguro – Leon le miró incrédulo.
- Si Majestad, hace un momento un mensajero de las Tierras del Sur ha venido a informar -
- Entiendo – el rey medito en silencio por unos escasos minutos – de parte de quien era el mensaje – preguntó, imaginando que su tío Kalos había sido quien se diera a la tarea de enviar dicho comunicado.
- Pues… - el hombre guardó silencio – Yo pregunté – bajo su rostro.
- Explícate Allan – dijo el rey
- El mensajero de Mandurack ha pedido permiso para refrescarse, al parecer viaja a Chizu, país de origen de su majestad Lia Su, para comunicar a la Dama de compañía de la reina la muerte de los reyes – bajo su rostro – Yo me he tomado la libertad de preguntarle al mensajero sobre su misión y este para agradecer la atención que el reino de Tullian le ha brindado ha respondido -
-Comprendo – dijo el rey – Supongo que el comunicado oficial no tardará en llegar y antes de que esto pase debo preparar mi viaje, una vez que tenga la carta en mi mano me marcharé –
- Le diré a los siervos que tengan listo el carruaje y los caballos alimentados y descansados-
- Me alistaré – dijo la joven – Creo que la princesa del país de Mandurack necesitará nuestro apoyo -
- No – Leon dijo con determinación – Tú te quedarás aquí -
- Pero … - La princesa fue interrumpida por su hermano.
-Necesito que te encargues de preparar la bienvenida de la Reina de Tullían –
Sofí le miró desconcertada - ¿Qué has dicho? – soltó sorprendida.
- Lo que has escuchado – le miró fijamente a sus ojos – Hace ocho años le prometí a mamá que desposaría a la princesa de Mandurack – el joven caminó hacia donde estaba su hermana – Se suponía que debían pasar 10 años para poder cumplir con lo pactado, pero había ciertas cláusulas para adelantar el matrimonio, y una de ellas se refiere a este caso, el fallecimiento del Rey. -
La joven no tenía palabras para describir su asombro, no sabía que decirle a su hermano, hacía un momento ella le pedía que en su vida hubiera la posibilidad de amar a una persona y formar una familia con esa mujer y ahora resultaba que su madre ya se había encargado de ese asunto.
-Allan dile a Aidé que se encargue de los preparativos de bienvenida para la reina – Ahora se dirigía a su mayordomo quien también se encontraba sorprendido con la noticia – Sofí necesito que en menos de cuatro días todo se encuentre listo ya que dentro de siete a ocho días se llevará acabo la ceremonia para fortalecer Alianzas entre ambos reinos y en cuanto hable con su Alteza mandaré por ti –
Fue lo último que el rey había dicho, después de esto había salido hacia su habitación, dejando a dos personas sin habla, asombrados con la noticia, Tullían debía preparase para dar la bienvenida a su Reina.
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Al escuchar unos pasos acercarse detrás suyo, regreso a la realidad haciendo a un lado sus recuerdos, había poco tiempo para enviar por su hermana, necesitaba hablar con la princesa lo antes posible. Espero a que la persona que recién había llegado se acercase lo suficiente para intercambiar unas cuantas palabras, así que permaneció en su lugar sin hacer movimiento alguno. Los jardines de ese castillo eran una maravilla, seguro que su hermana Sofi opinaría lo mismo que él.
-Me alegra tanto haberte encontrado aquí- dijo una jovencita abrazándole.
Se sintió aliviado al escuchar una voz familiar, le pertenecía a una joven que consideraba como su hermana. Asintió en silencio y correspondió al abrazo.
- Tengo muchas cosas que contarte – sonrió complacida, ese joven era un hombre de pocas palabras. Sin embargo, no era necesario que dijese algo para sentir el profundo afecto que él le tenía a ella, - como hermanos - se dijo en silencio, ese era el lazo que les unía desde siempre.
La familiaridad que se trasmitía en ese momento entre ellos relajo el ambiente – Es una pena que nos encontremos en este tipo de circunstancias - suspiró – una verdadera pena – recalcó – Es muy doloroso perder a tus padres – sus ojos se cristalizaron – Ahora, May y yo tenemos algo en común – se le quebró la voz. El joven que la abrazaba la acercó más hacia él dándole confort.
-Oh Leon – soltó un sollozo – discúlpame, olvido a menudo que tú te encuentras en nuestra misma situación – respiró profundo – es… no sé – balbuceó – Tú eres muy fuerte – se dejó consolar en los brazos de su amigo.
Así estuvieron un par de minutos abrazados, la jovencita recargaba su cabeza en su pecho, era como cuando era más pequeña y él estaba ahí para socorrerla, el silencio era un dialogo secreto para ambos. Las circunstancias que les habían hecho encontrarse después de 6 años eran semejantes a los sucesos que habían experimentado años atrás cada uno en sus familias. Ella había quedado huérfana de padre y madre hacia más de 10 años quedando al cuidado y tutela del Marqués de Lituab, su tío. Y él, su querido amigo y protector, había pasado por la mismo hacia 11 años primero su padre había muerto tras un accidente a caballo, después de 3 años su bella y generosa madre había sido víctima de una extraña que le consumió sus fuerzas físicas, pero nunca doblego su alma y espíritu.
-Sora – susurró el joven - ¿Qué me puedes decir de la princesa de Mandurack? – interrogó con indiferencia.
Sora se incorporó, soltándose del abrazo de Leon, le había sorprendido aquella pregunta, era extraño que Leon se interesara o preocupara por alguien más que no fuese ella o su hermana menor Sofí.
-Pues – le miró con sus ojos bien abiertos, la sorpresa que le causo la pregunta no le permitía decirle algo.
Leon se alejó de Sora dando un paso hacia atrás dejándola sin su abrigo. El cielo se encontraba completamente oscuro, la luna estaba oculta de los ojos de los curiosos. Las estrellas habían decidido no encender su luz y privar a las personas de su brillo. Las nubes grisáceas desfilaban una a una en el firmamento.
-Te escucho – Leon rompió el silencio clavando su vista en la linda joven ojos color miel.
Sora suspiró, saliendo de su asombro continuó – May es una chica especial en carácter – guardó silencio recordando la mayoría de las riñas que ambas tenían una extraña rivalidad que se había solidificado al paso de los años, desde que eran niñas hasta ahora que ya eran unas jovencitas – Es una persona a la que le cuesta tener amistades –
-Conflictiva – concluyó el peligris, al escuchar la descripción que Sora le daba.
-OH, no – interrumpió Sora negando con sus manos – Es sólo que desde muy pequeña le han dado todo lo que ha querido – suspiró – May es una joven muy reservada, y muy amada – hizo una mueca poco convencida – No es de una dama como yo expresarme así de una princesa, pero … - meditó un momento – May es una chica mimada –
Leon soltó una carcajada llamando la completa atención de Sora, ver sonreír a Leon era un gesto reservado sólo para personas muy cercanas a él, pero de eso a verlo reírse o carcajearse era una experiencia milagrosa.
-Esa chica es todo un estuche de sorpresas – dijo Sora mirando al peligris con desconfianza.
-Mimada, berrinchuda.. – dijo en voz baja Leon enlistando las características de su futura esposa – será una experiencia interesante conocerla día a día –
-mmm… - Sora le miró fijamente, no podía ocultar su curiosidad – ¿Qué quieres decir con eso de conocerla día a día – acercó su rostro hacia el rostro masculino – Tú escondes algo – entrecerró sus ojos estudiando a detalle los gestos del joven.
-Es un secreto – le dijo con seriedad, su rostro escondía todas sus emociones de una manera excepcional.
-Como Tú digas – dijo la chica de ojos ámbar con una sonrisa.
El joven no dijo nada más se quedo en silencio contemplando el cielo, no había estrellas esa noche, la luna se encontraba envuelta en nubes, pintando una enigmática oscuridad, una vista hermosa del jardín era iluminado por las lámparas que tenían fuego.
-Va llover – dijo Sora al sentir una gota en su nariz, otra en su brazo, alzó su rostro y al ver el choque de dos nubes se desató un chubasco, las finas gotas se transformaron en gruesas – Cielos, terminaremos mojados – sonrió Sora – Como cuando éramos niños – volteo a ver a Leon - ¿Recuerdas? –
Leon no respondió, asió la muñeca de la joven al sentir la primera gota en su mejilla, no dio tiempo de una segunda cuando ya corría jalando a su acompañante para refugiarse bajo roca sólida que les protegiera de la tormenta, parecía que sólo se trataba de lluvia, el cielo en completa oscuridad, no daba señal de relámpagos, ni rayos, ni mucho menos de truenos.
-Aquí estaremos a salvo – dijo Leon observando el jardín cubrirse de agua.
-Si- la joven asintió, la mano de su amigo le tenía bien sujeta – Gracias Leon – Sonrió.
Leon respondió al tierno gesto de Sora – Debemos ir a secarnos –
-Cierto, la cena estará servida en 15 min – miró sus ropas y luego las de su acompañante – Seremos un desastre si nos presentamos así – guardó silencio – una falta de respeto – su hermoso vestido lila había quedado estropeado. Sin embargo, su arreglo tenía solución.
-Vamos – respondió Leon escoltando a la joven, hizo un ademán indicando que debía entrar al pasillo.
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Continuará…
Notas de autora: Hola!!!!. Después de un año ausente he regresado para terminar este fic . Disculpen la demora, realmente fue un año 2009 de mucho trabajo y nuevas adaptaciones, ya por fin he regresado, tengo PC y la historia prácticamente esta a la mitad en mi cuaderno, sólo es cuestión de irla pasando lo cual haré por las tardes en mi tiempo libre. Les adelanto que viene otro fic de esta pareja para este fin de semana y otra historia de ellos a finales de febrero, así que ya saben he regresado. Espero que me dejen sus comentarios para saber si me he oxidado o aún conservo algo de práctica.
Gracias a todos los que leen esta historia y a los que dejan sus reviews. Rika de Hiwatari, maga3000, miru yumi, Lucy Oraki (Nita San), BrassYumiru, Asuka Masura, Jean-Slytherin, liz_350.
Les dice hasta la siguiente entrega que será la siguiente semana.
PD. ANIMENSE A SUBIR FICS DE ESTA PAREJA, POR FIS.
Al chan ( contenta de haber regresado ^o^)
