Fan Fiction: Kapitel des Schwan

Anime: Princess Tutu

Disclaimer: Um...tengo solo cien pesos ahorrados y como esto lo hago sin fines de lucro… creo que no me alcanza para comprar los derechos de autor de Princess Tutu, así que ninguno de sus personajes me pertenece. Solo me pertenece la historia y mi queridísimo Kohaku!!

Nota de la autora: Cuarto capitulo!! Aclaro varias cosas… Kapitel des Schwan (tal y como dijo Sarah Starlight) significa Capitulo del Cisne. ¿Y porque le puse capitulo del cisne? Bueno…la razón es que los capítulos de la serie de Princess Tutu eran Kapitel des Eies (Capitulo del Huevo) y Kapitel des Junges(Capitulo del Pollito) así que me pareció buena idea el ponerle así, aparte de que Schwanensee (El Lago de los Cisnes) es mi ballet favorito.

Y con respecto a la ortografía…la verdad, soy pésima en eso n.nU, así que cuando escribo suelo tener un diccionario a la mano para consultar palabras…aunque no se que tildes se me olvidaron(por algo no las puse XD)…Y una duda…¿el cabello de Ahiru es pelirrojo o anaranjado?

Y creo que se me va a dificultar un poco la actualización del siguiente capitulo (es que llega la convención de animé a mi ciudad!!)así que este es el capitulo mas largo hasta ahora. Espero que les guste!


Akt.4

Mentiras y descubrimientos

Habían pasado varios días desde que Ahiru se lastimara, y ya su brazo estaba mucho mejor, por lo que habían decidido que ella ya podía regresar a la escuela. Fakir se encontraba con varios sentimientos contradictorios, ya que el ya se había acostumbrado a que Ahiru lo esperara día con día en la casa, y que después de que ella se bañara que el se encargara de cepillarle y trenzarle el cabello.

Solo el pensar que ya no habría necesidad de que el la ayudara así le causaba un frío en el corazón. Pero por otro lado, el pensar que estaría con Ahiru todo el día hacia que se sintiera extremadamente feliz, y lo mejor para el es que ese Kohaku no se había vuelto a aparecer desde el incidente a la salida de la Academia.

Definitivamente la suerte le había sonreído esta vez. Se encontraba en la entrada de la casa esperando a que Ahiru terminara de ponerse el uniforme de la Academia. Escuchó los pasos rápidos de Ahiru por las escaleras y se giró.

Ahiru iba corriendo por las escaleras, entonces resbaló e intentó agarrarse con su derecha, lo cual le causo que se cayera. La joven cerró los ojos, esperando recibir el golpe, el cual nunca llegó. Cayó sobre algo suave.

Abrió los ojos y se dio cuenta que Fakir había recibido el golpe para evitar que ella se hiciera daño. Ahiru se puso de pie rápidamente, completamente sonrojada, mientras que Fakir se apoyaba en el brazo para observarla.

Baka. Debes tener mas cuidado si quieres que tu brazo se recupere –le dijo con el mismo tono de voz que usaba para regañar a Mythos. Ahiru bajó la cabeza apenada.

Será mejor que nos vayamos o llegaremos tarde a clases –agregó Fakir, suavizando el tono, algo confundido por la reacción de la niña.

Ya afuera de la casa y caminando hacia la Academia, Ahiru se relajó y comenzó a preguntarle a Fakir cosas sobre la Academia, sobre porque Neko-sensei ya no estaba, sobre sus compañeros, sobre muchas cosas así por el estilo.

Entonces, casi al llegar a la Academia, Ahiru se detuvo.

¿Volveré a vivir en los dormitorios de la Academia? –le preguntó con un tono triste. Fakir se volteó hacia ella y observó su rostro. La joven había perdido su sonrisa y Fakir se preocupó.

¿Por qué lo preguntas, Ahiru? –le dijo mientras examinaba su rostro cabizbajo. Ahiru levantó un poco su rostro, quedando muy cerca del de Fakir y esbozó una débil sonrisa.

Es solo que… que tú y Charon han sido como una familia para mí.-comenzó a decirle. Fakir tuvo un ligero sonrojo, ambos estaban muy cerca y el podía apreciar los tonos azules de los ojos de Ahiru. Sin pensarlo siquiera, llevó una mano hacia la mejilla de Ahiru.

Buenos días, Ahiru –los interrumpió una voz familiar. Ambos jóvenes voltearon a ver al recién llegado, con reacciones distintas. Fakir, al parecer, le hubiera encantado asesinarlo con la mirada, mientras que Ahiru le sonrió ampliamente.

Kohaku-san, buenos días, ¿vas a la Academia? –le preguntó alegremente la niña. Kohaku le devolvió la sonrisa, estaba ignorando intencionalmente a Fakir.

Oh, no, no soy muy bueno con las artes –le respondió antes de ser interrumpido por Fakir.

Oi, Ahiru, las clases ya van a empezar, y debemos presentarte a la maestra –le dijo secamente mientras fulminaba con la mirada a ese tipo. Ahiru se giró a con Fakir.

Si, claro. No quiero llegar tarde. Nos vemos luego, Kohaku-san, espero que no te vayas de Kinkan pronto –le dijo sonriéndole y caminando hacia la Academia.

"Lastima que no se haya ido ya…" –pensó Fakir mientras le lanzaba una última mirada asesina a Kohaku y echó a caminar tras la niña.

No me iré tan pronto –susurró al viento el joven de los ojos ámbar- no me iré sin ti.


Las clases de la mañana habían dejado a la pobre Ahiru adolorida. Ella había practicado en casa cuando Fakir se iba a la Academia, pero aún no se había acostumbrado a la rutina de la Academia. Lo único que la consolaba era que al menos ya no era tan mala o que la maestra era más compasiva. Y ahora no veía a Fakir por ningún lado. Le había dicho que lo esperara allí, en la fuente, pero todavía no llegaba.

Se sentó en una banca que encontró libre. Vio que Pique y Lilie estaban caminando hacia ella y sonrió. Las había extrañado todo ese tiempo y ahora podrían ser amigas de nuevo.

Hola, Ahiru-chan –le dijeron a coro las niñas-¿Tú eres la niña nueva de la clase?

Ahiru asintió con la cabeza y las jovencitas se sentaron a los lados.

Kawaii!! Siento como si ya te conociera de antes, eres tan mona!! –le dijo Lilie abrazándola.

Oi, Ahiru-chan, ¿a ti te gusta Fakir, verdad?-le preguntó Pique con una sonrisa

¿A mí? Fakir…um… la verdad, Fakir y yo somos buenos amigos –le respondió una sonrojada Ahiru.

Se ha sonrojado, ¡que linda!-le dijo la niña rubia abrazándola aun mas-aunque…-agregó mirando directamente a Pique- en la entrada a la Academia, le vi hablando con otro joven…

Las niñas comenzaron a acosar a Ahiru con muchas preguntas acerca del joven misterioso y de Fakir, sin darse cuenta que el aludido llevaba un buen rato viéndolas.

El joven de los ojos esmeraldas sonrió para sus adentros. Oír las pláticas de Ahiru y sus amigas lo hacían volver a los días en que Ahiru era solo un pato y que Mythos tenía que recuperar su corazón. Los días de enfrentamiento contra el cuervo y contra los destinos que la historia les había impuesto.

Y ahora, Ahiru había superado su destino de nuevo, convirtiéndose en humana. Su rostro se puso serio. No se había olvidado de Mythos, ni de Rue, ni de la desesperación de Ahiru al querer devolverle el último trozo de corazón al príncipe. Simplemente, parte de su corazón le decía que no podía estar junto a Ahiru, ya que ella siempre había amado a Mythos, y la otra parte de el le decía que valía la pena intentarlo.

"¿Intentar qué?" –se preguntaba casi a diario. ¿La quería? Si, el quería a Ahiru, por eso la cuidaba. ¿Qué tanto la quería? Mucho, como para dar su vida por ella. ¿La amaba? Al llegar a esa pregunta, se confundía. No podía aclarar ese sentimiento.

Suspiró y se percató de que Ahiru y sus amigas le estaban observando. Le sonrió a Ahiru, causando unas risitas en Pique y Lilie, y un leve sonrojo en Ahiru.

Ahiru, quiero hablar contigo –le dijo dejando de lado las preguntas que lo acosaban en su mente.

Las niñas, entonces, tomaron a Ahiru y comenzaron a decirle mil y un cosas sin sentido para Fakir, que no podía escucharlas bien y que hacían que la niña de ojos azules se pusiera tan roja como un tomate. El joven sintió unas ganas terribles de saber que le estaban diciendo, así que se acercó.

Pero Kohaku-san…-estaba replicando Ahiru cuando Lilie la interrumpió

Ah, vamos, le sonreías tan dulcemente-le decía la niña, sin darse cuenta de la presencia de Fakir, el cual retrocedió un poco.

Ah, Fakir-senpai…-le dijo Pique cuando lo vio- Sabes, Lilie… creo que será mejor que nos vayamos…-dijo volteando a ver a la rubia que seguía acosando a Ahiru. Lilie también vio a Fakir y ambas niñas se retiraron sin despedirse de una muy sonrojada Ahiru con un confundido Fakir.

Uh…Fakir…etto… ¿querías… querías decirme algo? –le preguntó la niña, mientras intentaba controlar su voz.

Ahiru… ¿quieres regresar a los dormitorios de la Academia?-le dijo Fakir, con un tono frío que sorprendió a Ahiru. La niña se movió incomoda en la banca, mientras que Fakir se sentaba a su lado.

Ahiru le sonrió con una sonrisa triste. Simplemente, se había acostumbrado a estar con Charon y a ayudarle con las actividades en la casa que sentía que algo le iba a faltar si se marchaba. "Pero…-recordó-yo no tengo una familia… soy…era…un simple pato, aparte de que debo ser una molestia en la casa de Fakir, y si Fakir regresa también a la Academia, podría…podría… pasar más tiempo con él"-pensó mientras su rostro se le sonrojaba de nuevo.

Fakir, por su parte, observaba a Ahiru con atención. Temía que la pregunta que él le había hecho la hiciera sentir incómoda, pero el quería saber, ya que quería tenerla cerca, para poderla proteger de tipos como Kohaku. Fue entonces cuando se dio cuenta que Ahiru se había sonrojado y reía nerviosa, con las manos en las mejillas.

¿Ahiru, te encuentras bien? –le preguntó sacando a la joven de su ensismamiento y logrando que su sonrojo se tornara de un color tomate maduro.

Cuá! Fakir…no no es nada…es solo que estaba pensando en otras cosas y… jajajaja-le respondió la niña rápidamente, visiblemente nerviosa y agitando las manos. Fakir le volvió a sonreir, haciendo que Ahiru se tranquilizara-um…Fakir…yo la verdad me he sentido muy cómoda y feliz en tu casa, pero creo que lo mejor es que vuelva a los dormitorios de la Academia, así ya no sería una molestia para ti o para Charon.

Baka. Tu no eres ninguna molestia-le dijo Fakir esquivando la mirada de la joven-pero si quieres volver, yo también estaba pensando en volver a la Academia.

Ahiru parpadeó y observó detenidamente el rostro del joven, el cual tenía un leve sonrojo. Ahiru le sonrió y lo abrazó sin pensar en lo que hacía.

Muchas gracias, Fakir… muchas gracias por todo lo que has hecho por mi…-le dijo sin soltarlo. Fakir volteó a ver a la joven la cual apoyaba su cabeza en el pecho del joven, y se sonrojó. Se detuvo a pensar si debía de abrazarle también, pero en eso Ahiru lo soltó.

La campana sonó y Ahiru se fue corriendo al aula, dejando a Fakir sentado y muy confundido.


A lo lejos, un joven de ojos ámbar observaba la escena con una mirada triste. No quería que nada de eso pasara. No quería lastimar a nadie. El dolor regresó a su costado y el instintivamente se apretó la parte afectada.

Durante su vida había aprendido a dejar sus sentimientos de lado, pero esta vez era diferente. Simplemente, no podía hacerlo, no podía. Cerró los ojos al aumentar su dolor y buscó apoyo en una pared que le quedaba cerca. La respiración se le comenzó a agitar.

Ya, detente! –gritó, antes de caer inconsciente.


Fakir se quedó congelado en la banca. Sentía que un vacío se le instalaba en el pecho. La imagen de Ahiru apoyada contra él le había causado una felicidad inmensa, y ahora, al verla alejarse, se sentía vacío.

Suspiró. Esa niña lo confundía cada vez más. ¿Por qué lo había abrazado y después había huido? El ojiverde intentó encontrar una respuesta, pero simplemente, sentía la cabeza en las nubes. Entonces sonrió. Lo había descifrado. Lo que sentía por la linda Ahiru. Lo que lo hacía sentirse tan bien estando con ella.

Era amor


Ahiru estaba más que distraída. Fakir no había aparecido en toda la tarde, y Pique y Lilie no dejaban de fastidiarla con eso de que le confesara a Fakir su amor. Lo había intentado. Al abrazarlo, había intentado decirle lo mucho que lo quería, pero simplemente no había podido decirle nada.

Y ahora, Fakir no aparecía por ningún lado. Se decidió a encontrarlo. Comenzó a caminar por los jardines y pasillos, sin dejar de pensar en Fakir. Pique y Lilie la habían dejado sola, diciéndole que no debía perder su oportunidad. Ahiru pasó junto a la fuente y se dirigió a las puertas de la Academia.

No había podido decirle nada por miedo. Miedo a que su corazón volviera a salir lastimado, tal y como había pasado con Mythos. Miedo a que Fakir no le correspondiera. El, al fin y al cabo, era bastante popular, muy bueno en el ballet y muy guapo para todas las demás niñas en la Academia.

Suspiró. Era como si Fakir hubiese desparecido de la Academia, no estaba en la biblioteca, ni en las aulas, nada. Siguió buscándolo, entonces, ahogó un cuack.

Frente a ella se encontraba Kohaku, apoyado contra la pared, completamente inconsciente. La niña se apresuró a ayudarle. Le tomó el rostro, el cual estaba empapado de sudor y comprobó que tenía fiebre.

A…Ahi…ru-logró decir el joven, entreabriendo los ojos, los cuales se veían apagados- …por…favor… agua…-dijo antes de perder las energías. Ahiru se asustó y dejó al joven para correr en busca de agua. Llegó a la Academia y le pidió al primer estudiante que vio que le consiguiera una botella de agua. La pobre Ahiru estaba muy asustada, tanto que el joven sacó una botella y se la dio.

Muchas gracias! –gritó antes de correr hacia el sitio donde había dejado a Kohaku.

El joven había logrado sentarse para cuando Ahiru llegó. La niña se apresuró a darle agua, mientras Kohaku se esforzaba por ponerse de pie.

Ahiru…ayúdame a llegar a la posada –le pidió al ponerse de pie, pero las piernas le temblaron y buscó apoyo sobre la pared, dejando al descubierto su brazo izquierdo, el cual estaba lleno de cicatrices. Ahiru le ayudó y dejó que el joven se apoyara sobre ella. Era extraño verle parte del cuerpo, estaba tan acostumbrada a verlo con la capa que no se había percatado de las cicatrices que le cubrían los brazos. Las manos las llevaba enguantadas y le pareció ver una espada colgándole al costado.

Comenzaron a caminar juntos hacia las calles de Kinkan. Kohaku parecía estar relajado en compañía de Ahiru, pero una mirada de preocupación le delataba. Los ojos ámbar no podían dejar de ver a Ahiru y sin pensarlo siquiera, la abrazó.

Ahiru sintió el abrazo calido y fraternal. Ambos se detuvieron. Ahiru sentía que Kohaku estaba temblando y lo abrazó también. Fue entonces cuando se dio cuenta que el joven de los ojos ámbar se encontraba llorando.


Fakir se encontraba caminando sin rumbo por las calles. Se sentía raro. Al fin lo había descifrado, pero ahora se encontraba dudando si debía declararse o no. Tenía miedo de que Ahiru no le correspondiera.

Y ahora, se encontraba dando vueltas en la ciudad buscando a Ahiru. No la había encontrado en la escuela, ni en la casa, ni en el muelle. Y tampoco había visto a Kohaku. Las amigas de Ahiru habían dicho algo acerca de ese tipo y Ahiru también. Definitivamente como deseaba que ya se hubiera ido muy lejos de Kinkan.

Fantaseó con la idea de escribir una historia y mandarlo muy lejos, pero súbitamente recordó la sonrisa que su amada Ahiru le había dedicado al tipo. ¿Sería posible de que la niña se encontrara enamorada de Kohaku?

Suspiró. Eso de enamorarse era un asunto muy complicado.


Ahiru se encontraba aplicándole compresas frías a la frente de Kohaku, en un intento de bajarle la fiebre. Habían tardado un poco en llegar a la posada, y una vez ahí, Kohaku había perdido el conocimiento. Ahiru había recurrido a sus fuerzas para poder acostarlo en la cama. Le había quitado la capa y había descubierto que sus ropas eran muy finas, como las de algún príncipe.

Comprobó que el joven si traía una espada, y además traía una daga en el cinto, las cuales le quitó con cuidado. Su rostro dormido le recordaba tanto a Mythos. Entonces notó que el costado izquierdo estaba sangrando. Le levantó un poco la camisa y encontró una herida larga, que le recorría desde el pecho hasta parte de la espalda y muchas cicatrices similares a las que tenía en los brazos.

Le mojó un poco los labios resecos en un intento de que el joven tomara algún líquido. No dejaba de aplicarle las compresas en la frente, esperando que le bajara la fiebre y le limpió la herida. El joven ni se movió. Salió de la habitación para pedirle al posadero unas vendas. Por la ventana podía ver que se hacía cada vez mas tarde, pero no podía dejar a Kohaku en ese estado.

Después de un rato, la fiebre comenzó a bajarle. Estaba sentada al lado de la cama, cerca de la cabecera. Terminó de vendarle la herida y le acomodó la camisa. Ya se le oía la respiración mas tranquila y comenzaba a reaccionar un poco. Abrió los ojos para encontrarse con que Ahiru le intentaba hacer que bebiera un poco de agua fresca. Le sonrió débilmente y bebió.

Intentó incorporarse, pero una punzada de dolor y Ahiru le detuvieron.

Estas muy débil, Kohaku-san. No deberías moverte-le dijo preocupada, mientras lo obligaba suavemente a recostarse. El joven esta vez pudo sonreírle alegremente.

No te preocupes, Ahiru, he afrontado dolores peores-le dijo a tono de broma, antes de darse cuenta de que tenía los brazos al descubierto y que la muchacha le miraba tristemente las cicatrices.

Ya me di cuenta –le respondió con una débil sonrisa. Kohaku se cubrió los brazos con la cobija.

Eso no es tu asunto-le replicó fríamente, mientras que su rostro perdía todo rastro de su sonrisa y esquivaba la mirada preocupada de Ahiru. Su rostro se había vuelto triste, y parecía estar sufriendo. Ahiru lo miró preocupada y se puso de pie.

Nos vemos luego Kohaku-san –se despidió y se dirigió hacia la puerta. Los suaves pasos hicieron que el joven se girara. No podía dejarla ir.

E-Espera –le dijo, haciendo que Ahiru se girara. La niña le sonrió y salió de la habitación. Kohaku se incorporó en la cama haciendo caso omiso al dolor y descubrió que la herida se encontraba vendada. Se sintió terriblemente mal por como se había comportado con Ahiru y se puso de pie.

Le debía una disculpa a la niña que tan gentilmente le había ayudado. Tomó la capa, la espada y la daga y se las puso antes de salir.


Fakir se encontraba caminando sin rumbo por los bosques. No había encontrado a Ahiru y ya estaba oscureciendo. No podía entender como esa joven había desaparecido de Kinkan. Se detuvo un poco para mirar a los lados. Le había parecido oír algo cerca de donde se encontraba, así que caminó hacia un lado del camino.

Había pasado un par de árboles, cuando descubrió a una joven de cabellos naranjas y ojos azules, con una mirada triste, sentada entre las raíces de un árbol.

Ahiru!-gritó, mientras corría hacia ella. La niña alzó el rostro, el cual se le iluminó al ver a Fakir.

Ahiru-repitió el joven suavemente mientras la abrazaba, provocando un sonrojo en la joven. Fakir sonrió, mientras le ayudaba a ponerse de pie y la invitaba a bailar un Pas de deux muy parecido al último que habían tenido juntos.

La niña se sonrojó hasta alcanzar el tono de un tomate. El joven le abrazó tiernamente. Se sentía tan bien teniéndola a su lado.

Ahiru… –comenzó a decir Fakir, mientras se sonrojaba y su corazón le latía a una gran velocidad. No quería perder el coraje que había reunido asi que tragó saliva- yo…yo… yo me he enamorado de… ti…te amo Ahiru

Tenía el rostro tan cerca del de la joven que sentía la respiración agitada de ella. La niña le sonrió y Fakir aprovechó ese momento para acortar la distancia que lo separaba. Le dio un beso suave, demostrándole todo el amor que sentía hacia Ahiru.

La joven le correspondió suavemente. Fakir la abrazó y cerró los ojos, dejando que la oscuridad lo rodeara, ignorando los ruidos a su alrededor, dejándose llevar por el momento.

Y por la oscuridad.