Una vez salieron todos del banco, empezaron el periplo por la tienda de túnicas, donde Harry y Sophie entraron junto a sus madres en la tienda mientras Seeley y James iban a la tienda de pociones a por los ingredientes y los calderos necesarios. Por el camino, James no dejaba de dar botes cuando Seeley le dijo que estaba en el ejército. Era gracias a Lily que sabía lo que era el ejército.
Quince minutos después, el grupo se reunió en la puerta de la tienda de túnicas para ir a por los libros donde Sophie disfrutó como nunca al ver la variedad de libros que había, su madre le permitió comprar algunos libros extras que James le recomendó para entender mejor el mundo mágico.
A continuación fueron a por lo más importante de todo, la varita mágica. El señor Ollivanders estaba extasiado ya que tanto Harry como Sophie no terminaban de encontrar sus varitas, finalmente consiguieron sus tan ansiadas varitas, encontrándose con una sorpresa, ambas varitas estaban hechas de madera de roble y núcleo de cola de unicornio joven, lo sorprendente fue que el núcleo provenía del mismo unicornio, lo que hacía a ambas varitas hermanas. Una vez consiguieron las varitas pagaron por ellas y salieron.
Finalmente fueron a la tienda de mascotas donde Harry y Sophie consiguieron sendas lechuzas, la de Harry era blanca y la de Sophie era color chocolate, las decidieron llamar Hedwig y Sel, por su hermano, consiguiendo la carcajada de todos.
Finalmente, y con las compras ya realizadas, los Potter invitaron a los Booth a almorzar en el Caldero Chorreante. Mientras almorzaban se creó una confianza implícita y decidieron tener correspondencia a través de sus lechuzas, probablemente tendrían que usar la lechuza de Lily y James ya que las de Harry y Sophie estarían en Hogwarts con sus dueños. Se dieron sus direcciones acordando que de vez en cuando se verían para que los Booth se fueran acostumbrando al mundo al que pertenecía su hija.
