El dentista bien, gracias :)
Bueno, no podía dejar a Dean así, llorando y dolorido solo en la celda… No tengo corazón para ello. Así que aquí teneis el siguiente capítulo:
Sam siguió a Loise por los pasillos del centro hasta llegar a una puerta metálica con una cerradura de seguridad. Sobre la puerta se leía un cartel: "MODULO EDUCACIONAL: ACCESO RESTRINGIDO" Sam indicó a Loise que vigilara el pasillo y se dispuso a forzar el cerrojo. Era una cerradura complicada, de alta seguridad y le llevaría un rato. Pero ninguna cerradura se resistía a Sam Winchester, y más si su hermano estaba encerrado tras ella. Sam maniobró con habilidad en ella, … Ya casi la tenía cuando Loise le puso una mano en el hombro y señaló al pasillo. Alguien se acercaba, el ruido de pasos cada vez más cerca. Sam cogió a la mujer de la mano, y silenciosamente se escondieron tras una esquina.
Sam reconoció al hombre barbudo y fuerte de la foto del periódico, el psicólogo del centro. Este sacó una llave del bolsillo y abrió la puerta, silbando una cancioncilla bajo las escaleras que había tras ella, en evidente buen humor. La puerta se cerró con un fuerte golpe.
Dean había parado de llorar por puro agotamiento y dormitaba incómodamente atado al camastro. El ruido de la puerta de su celda que se abría lo sacó bruscamente de su sopor y aceleró su corazón. Tragó saliva y se preparó para lo que pudiese venir.
-¡Anda, si es el señor psicoculo! - dijo intentando aparentar tranquilidad
-Pareces ser demasiado tonto para aprender la lección. Pero dá igual, ahora me dirás qué hacías en el cementerio y si hay alguien más investigando contigo…. Si me lo dices mejor para ti. Sufrirás menos . Pero si no, me dá igual, mañana estarás muerto.
-Si mañana estaré muerto de cualquier forma no tengo razón para contarte nada. Además no que quieres que te cuente. Soy solo un chico que se metió en el cementerio a pasar el rato.
-Puedes ser el hijo de algún maldito cazador, aunque no creo, si no tu padre habría ido a sacarte de la cárcel. Pero me dá igual,... el sufrimiento, el miedo y la angustia, generan deliciosa energía vital. Y nosotros nos alimentamos de ella. Si generamos esa energía en vosotros podemos alimentarnos más tiempo sin que muráis. Y eso es bueno,... al menos para nosotros. Para tí, no tanto, - terminó con una risotada.
Se acercó a Dean y pasó una mano por todo su cuerpo. Dean se rebeló contra el toque retorciéndose cuanto pudo. Cuando llegó a la cara, Dean intentó morderle sin éxito. Bueno, consiguió un puñetazo que hizo sangrar su nariz.
-Movimiento equivocado. No eres el más listo de tu casa ¿No?- sonrió sarcásticamente la stringa.
"Realmente no lo soy" pensó Dean. Pero le respondió con un gruñido y enseñándole los dientes amenazadoramente. Pero no pareció asustar lo más mínimo a su enemigo que le aplastó con una mano el cuerpo en el camastro, con un doloroso resultado en su ya lamentable culo y con la otra mano agarró una de sus manos esposadas y empezó a forzar un dedo de Dean hacia atrás, dolorosamente,...Dean cerró los ojos y apretó los dientes, hasta que un repugnante crujido y un terrible dolor le indicó que acaban de romperle, o al menos dislocarle, un dedo. Y no pudo evitar soltar un grito de dolor.
En este momento el psicólogo se transformó en una horrorosa striga que agarró otro dedo de Dean y empezó el mismo procedimiento, mientras que abría su boca y empezaba a alimentarse de la energía de Dean.
Sam había conseguido finalmente abrir la puerta y recorría el estrecho pasillo, seguido de Loise que se había negado a esconderse en un sitio fuera del peligro, a pesar de las advertencias de Sam.
-Estos chicos son responsabilidad mía Sam, ya he sido una cobarde demasiado tiempo"- y se negó a irse.
Sam escuchó un grito y murmuró una angustiado "Dean" acelerando el paso seguido por Loise en dirección a donde venía el grito. Sam abrió la puerta entornada y vió a la stringa alimentándose de Dean mientras le retorcía la mano. No lo dudó un instante y sacó la recortada cargada con balas de hierro consagrado y disparó a la stringa. Está se desmoronó al instante y un trapo negro cayó sobre Dean, que abrió los ojos asustados, para ver a su hermano que se lanzaba hacia él:
-¡Dean, Dean! ¿Estas bien?- dijo mientras recorría con su mirada a su hermano en busca de lesiones.
-Estoy bien, Sammy.
Una horrorizada Loise miraba paralizada desde la puerta:
-¿Qué era esa cosa? ¿Quién este pobre niño?
-Es mi hermano may…, digo, pequeño- Respondió Sam.- Y eso era un monstruo, ya te explicaré más tarde. Ahora vamos a salir de aquí.- Y empezó a maniobrar los cierres que sujetaban las manos de Dean.
-¡Espera Sam! ¿has acabado con todos?- Le paró Dean
-Queda el director- Respondió Sam- pero ya nos ocuparemos luego de él.
-No, Sam. Hay que matarles mientras se alimentan, recuerda. El va a venir aquí esta noche, y se alimentará de mi. No podemos desaprovechar esta ocasión de acabar con el hijo de puta.
-Pero Dean,... es peligroso. No pienso permitir que te arriesgues.
-Por favor Sammy, tú estarás cerca y acabarás con él antes de que me pueda hacer realmente daño- Dean le miró con ojos suplicantes- Tengo que hacer esto.
-De acuerdo- suspiró Sam.- Lo haremos.
Sam recogió el ropaje negro de la stringa que había matado y él y Loise se escondieron en una celda cercana que estaba abierta. Aunque reconocía que el plan era bueno, la idea de poner a Dean en peligro le molestaba profundamente.
El joven Dean estaba asustado pero decidido. Intentó colocarse lo más cómodo posible que sus ataduras y dolores le dejaban, y esperó,.. deseando que el tiempo pasase rápido, acabar con el monstruo, salir de esta maldita celda, llenar su estomago vació y poder dar la pesadilla por finalizada.
Continuará….
