"Los labios de Jean saben a ambrosia." Piensa Marco mientras acaricia los pómulos de Jean con los pulgares. Aunque le parezca sumamente extraño, Jean, le ha seguido el beso. Este pega su cuerpo contra el de Marco. Parece ansiar más. Le agarra del cuello de la camisa fuertemente.
Los labios de Marco comienzan a danzar una rápida coreografía con los de Jean. Pero, como siempre, Jean no se conforma. La lengua del chico se desliza suavemente junto a la del otro. Las manos de Marco se deslizan ágilmente hasta las caderas de Jean. Las agarra con fuerza y recibe un empujón.
Jean se ha separado de él en un solo gesto. Se limpia la boca con el dorso de su mano izquierda y escupe en el suelo.
-Maricón de mierda.-Le espeta.
Se pone en pie y abre la puerta. La cierra tras de si con un portazo.
El rostro de Marco se crispa de dolor y durante un momento pierde la sonrisa, esta vuelve a aparecer con un toque irónico al momento. Piensa que si él maricón, que es Jean. Luego se tumba en la cama y abraza la almohada.
Cuando Jean abre la puerta, Connie y Shasha pierden el equilibro. La chica cae al suelo. Jean enrojece rápidamente.
-¿Dándoos el lote no?-Pregunta con una sonrisa acida.
Los dos estallan en protestas. Shasha se dirige a Jean, Connie continua gritando.
-¿Qué hacías ahí dentro? ¿Parecías que disfrutabas de un plato muy apetitoso?-Le pregunta y sus tripas rugen de hambre.
Jean la ignora. Comienza a correr buscando a Mikasa. "En cuanto la vea, podré despejar mis dudas."
Eren grita de frustración. El ávido oído de Jean lo detecta al segundo. Tuerce en una esquina y encuentra a los tres. La inexpresiva expresión de Mikasa es contemplada por Jean.
-¿Qué quieres Jean?-Le pregunta.
Jean niega con la cabeza. "¿Y el nerviosismo? ¿Y la presión en el pecho? ¿La sensación del estómago? ¿Dónde están?" se pregunta. Aprieta los labios y el recuerdo de sus labios contra los de Marco llena su mente.
Todas las sensaciones que echa de menos, le invaden. Sacude la cabeza. Se tapa los ojos con la mano. "No, no." Piensa. Se va de allí. Corre dentro del bosque. Una vez allí apoya la frente contra el tronco de un árbol y comienza a darse cabezazos. Los ojos le arden, pero no llora.
"No puedo estar enamorado de Marco…"
