Gracias por vuestros comentarios, así da gusto seguir escribiendo, en serio, ains...


ROAD TO NOWHERE

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Capítulo III

"Sin retorno"

CASTIEL

No podía estar de acuerdo con Bobby Singer, no podían dejar las cosas así. Ese niño no podía volver a una realidad que ya no existía ni permanecer ahí con ellos. Era una paradoja que acabaría estallando de algún modo.

Y no era sólo que quería a su amigo de vuelta, era que, como había tratado de explicar a Sam, las vidas de los Winchester habían influido tanto en el curso de la historia, que, borrarlas, hacía que toda la estructura del mundo conocido se llenara de lagunas.

Nunca llegó a comprender del todo al hombre que sacó del infierno. En un principio pensó que era mucho más fuerte y poderoso, un "superhumano". Después creyó que era una pobre víctima del destino que se daba cabezazos con la realidad. Ahora, ahora sólo era su amigo, cabezota, indomable, ya no trataba de entenderlo, sólo de estar a su lado.

- Si no vais a ayudarnos, lo mejor es que Sam, yo y el chico nos vayamos de aquí – aseveró con ese tono impersonal que podía impresionar al humano más duro

- No he dicho tal cosa Castiel – replicó el chatarrero – sólo he dicho que el mundo alternativo del que ha hablado Sam no es, ni mucho menos, mejor que éste.

- Ha sido un relato muy largo, estamos cansados y no hemos comido nada – Ellen se levantó del sofá y sonrió al chico – ven conmigo Dean, ayúdame a preparar algo ¿vale?

- Sí, señora

Cuando la mujer se llevó al chico, Sam se colocó a su lado "¿y bien? ¿Estamos solos o nos ayudaréis?"

- Esto es difícil de asumir, muchacho – Singer trató de explicarse – Ellen es mi esposa y en ese mundo que pretendéis recuperar, está muerta, igual que John. ¿La vida de ese niño es más valiosa que la de ellos?

- Acabó con el Apocalipsis, Bobby – insistió el muchacho

- Y según tú, a costa de tu alma – el dueño del desguace no daba su brazo a torcer

- Escuchadme, tengo que volver al cielo – el ángel pensó que ya llevaba demasiado tiempo fuera – tardaré un día o dos en volver. Mientras podréis decidir si nos ayudáis o no.

SAM

Castiel se fue dejando a todos con la palabra en la boca. Sam entendía el punto de vista del Bobby de esta realidad, es más, estaba seguro de que su hermano, el Dean que había provocado esta situación, estaría de acuerdo con el viejo cazador. Su padre en cambio, era un enigma, reservado, callando cualquier cosa que pasara por su mente. Aunque quizás, este John no fuese tan cerrado.

- Tu madre, en la realidad del chico, muere cuando tú tenías seis meses, ¿qué pudo hacer un crío de cinco años para atraer el demonio? - Le preguntó su padre.

Tuvo que contárselo, como tuvo que contarle todo lo demás, lo de la predestinación, la sangre de demonio, los detalles que les había ocultado por vergüenza o para proteger a Dean.

- ¿Por qué tardáis tanto? Hace ya un rato que envié al chico a deciros que la comida estaba lista – interrumpió Ellen.

El rugido del Impala le hizo salir corriendo a la calle. El niño arrancaba el vehículo, dispuesto a huir con él. Se plantó frente al coche con los brazos en cruz.

- ¡Si quieres irte vas a tener que atropellarme, Dean! ¡No voy a apartarme! - el rugido amenazador del Chevrolet fue la única respuesta - ¡Vamos Dean! ¡Dime lo que ocurre y podremos solucionarlo! ¡tú y yo hermano!

El Impala echó marcha atrás esquivándole y enfilando la puerta del desguace. John Winchester estaba allí, bloqueando la puerta como antes él había bloqueado el camino. Con una expresión que muy pocas veces había contemplado Sam en esa otra vida dónde Dean era su hermano, asustado y preocupado. El coche frenó, pero no paró el motor, al contrario, volvió a sonar el amenazante rugido.

- ¡Dean! ¡Sal del coche! ¡Ahora! - ese si era el John Winchester de siempre

Pero la escena que iba a presenciar el menor de los hermanos no se la habría esperado jamás. El niño paró el coche y salió enfrentándose al hombre que le bloqueaba el paso.

- ¡Deja que me vaya! - gritó - ¡todo esto es culpa mía! ¡Mamá murió por mi culpa! ¡Y Ellen! ¡Y tú! ¿quién sabe cuanta gente más?

Su padre se acercó al niño. No podía permitir que le hiciera más daño, no dejaría que su padre reclamara nada a Dean. Pero John no iba a decir nada, abrazó al chico con fuerza como si lo protegiera, como muy pocas veces podía recordar.

- Escúchame hijo – dijo suavemente – tú no tienes la culpa, nunca la has tenido.

DEAN

Escuchar a aquella mole de casi dos metros, en que se convertiría el renacuajo de su hermano, explicar cómo había enviado a un demonio a matar a su madre, cómo había provocado la muerte de sus amigos, cómo lo había arrastrado a una vida de cazador, fue demasiado para él.

Era cierto que de dónde venía aún no había hecho nada de eso, pero sí estaba pagando las consecuencias. ¡Había sido él, sería él quien dejaría a su hermano sin madre!

Cuando salió del coche, cuando su padre, el hombre que no lo recordaba, lo abrazó, sentía que no merecía ese consuelo. "Vamos Dean, vamos dentro, se va a enfriar la comida" lo sujetaba por los hombros sujeto a él y el chico se sintió aún peor al desear quedarse en ese mundo dónde podía ser un niño, porque era mucho mejor que el suyo.

SAM

Estaba tan bloqueado como el chico de trece años que era ahora su hermano. Podía imaginar todo lo que ocurría por la mente del chaval. Podía adivinar que se sentiría perdido.

- Bobby ¿aún guardas las fotos que dejamos en el desván? - preguntó al chatarrero

- Si las dejasteis allí, allí estarán Sam, el desván es vuestro

- Ven conmigo Dean, quiero mostrarte algo – pidió al chiquillo

- No creo que sea buena idea hijo – su padre estaba siendo un desconocido hasta para el propio Sam, con ese afán de proteger al pequeño, pero tenía el convencimiento de que sería mucho mejor que Dean conociera como había sido ese mundo al que no pertenecía

- Se lo que hago papá

- Está bien.

El chico lo siguió al desván, era como una especie de habitación enorme, con armarios camas, mesas, sillas. Sacó una abollada caja de latón de un armario.

- Esa caja es mía – musitó el niño

- Sí, en la realidad de la que vienes es tuya, pero era de mamá Dean

La abrió, estaba llena de fotografías, de la boda de sus padres, de su nacimiento, de pequeño, de papá en el taller, en fiestas, cumpleaños. La cara pecosa del chico se iluminaba con una tímida sonrisa al ver las fotos.

- ¿Recuerdas los dos? ¿el mundo dónde estoy y el mundo dónde no? - le preguntó mirándole directamente a los ojos

- Si, no se como, pero sí.

- Tengo miedo.

Sam miró sorprendido al chico. Su hermano, ni de pequeño, nunca había admitido que algo pudiera asustarlo. Pero, ahora no era el hermano mayor que tenía que ser fuerte por él y por su padre, ahora sólo era un chico sólo y asustado en un mundo al que no pertenecía.

- Volverás Dean, te lo prometo, volverás con tu hermano pequeño y con tu padre.

- ¿Y si es mejor que no vuelva? ¿y si es mejor que me quede con vosotros?

- ¿No los echas de menos Dean?

- Si, pero, quizás, si no vuelvo pueden tener a mamá como la tuviste tú cuando yo no estaba ¿no?

- No pequeño Dean – Castiel había vuelto – no tendrán a tu madre y no tendrán nada.

BOBBY

- Esto es demasiado, ¿cómo que un nuevo Apocalipsis? - John se encaró con el extraño tipo de la gabardina, cuya revelación los había impactado a todos.

El supuesto ángel se sentó en una silla, con aspecto agotado "Arriba también ha cambiado todo, ya no es el cielo del que vengo"

- Pero según nos contaste, en el tuyo hay una guerra civil porque Dios se fue y Miguel está en el infierno, así que ¿no es mejor éste? - replicó el barbudo cazador empeñado en su teoría

- Te aferras a ésto porque es lo que conoces, Singer, no quieres entender que hay demasiadas lagunas, demasiadas almas fuera de su lugar natural – los ojos azules del ángel eran dulces y cálidos, muy lejos del tono glacial que había empleado – vuestro Apocalipsis fue mucho más terrible que el nuestro, se llevó más del triple de vidas no solo humanas y no se resolvió.

- Miguel encerró a Lucifer – intervino John

- Y es por eso que puede sacarlo – respondió el ángel – ahora que sabe que su auténtica espada está en este mundo, querrá completar su trabajo

- Bromeas – Sam había palidecido

- Escapé no se cómo Sam, quería que le entregara al niño. Me temo que vuelvo a ser un ángel caído

El chatarrero miró al chico, el pequeño delincuente que casi atropella a ambos Winchester con el coche, el muchacho cuya existencia complicaba la vida de todos.

- Entreguémosle – sugirió

- ¿Qué? ¡Ni hablar! - Sam y John replicaron al mismo tiempo

- Pensadlo bien, este niño no es de este mundo, es un ente sobrenatural, un ser que nos pone en peligro a todos y que puede volver a desatar el Apocalipsis. Dejemos que Miguel lo coja, es un arcángel, que lo coja y que destruya a Lucifer, sin más enfrentamientos.

Por si no estaba claro que Sam no estaba de acuerdo la reacción del joven no dejó lugar a dudas "¡Nadie va a tocar un pelo de Dean! ¡Nadie!". Ellen trató de calmar a su esposo y de tranquilizar los ánimos. "No podemos hacer eso cari, míralo, es solo un niño, un niño asustado"

- Un niño asustado que nos costará la vida a todos – gruñó el viejo chatarrero.

CASTIEL

Bobby Singer, el hombre que había apoyado a los hermanos Winchester por encima de todo, a costa incluso de su propia alma no podía estar hablando en serio. Y sin embargo, parecía tan decidido.

- Aguarda Bobby, antes de decidir nada, deberías conocer las consecuencias – le pidió

- Puedes mentirme, podéis mentir todos – insistió el chatarrero

- Bobby - ¿como calificaba Dean a esa mirada de su hermano? ¡Ah! Si, su arma más potente – Bobby, por favor. No sabemos que ocurrirá si logramos devolver a Dean a su mundo, no conocemos las consecuencias para esta realidad. Yo recuerdo ambas Bobby ¿Y si ambas realidades existen en planos paralelos y dejar a Dean en ésta hace que colapsen?

Castiel no hubiese podido explicarlo mejor. Un mundo en el que existía Dean Winchester y un mundo en el que no, conectados por la presencia del niño. Era una paradoja tan grande que los cimientos de la realidad se resquebrajaban a marchas forzadas.

- Pamela Barnes – sugirió, todos le miraron – ella es vidente, os podrá decir el caos que está creando esta situación en el mundo de los espíritus. Es tu amiga Bobby, ¿a ella la creerías?

- De acuerdo. Hablemos con ella.