El fanfic está basado en el fanfic "Juntos- Una Historia de Transformación y Tragedia" su autor es "Rowan Seven" y su traductor al español es "Albreyck".

Ranma 1/2 No me pertenece, le pertenece a Rumiko Takahashi. Yo sólo uso sus personajes con fines de ocio y sin lucro. De paso para mejorar mis habilidades narrativas y divertirlos (espero) un poco a ustedes, amigos lectores y escritores.

"Cursiva" pensamientos, diálogos internos y recuerdos."Entre comillas" realzo alguna palabra, título, etc.

Cursiva, palabras en otros idiomas, que no serán tantas xD. Negrita Cambios de lugar (países o sitios) y uno que otro diálogo en otro idioma.

A leer.


Capitulo 3. Sueños.

Nerima, Tokio, Japón.

Akane volvía a la casa de su padre. Regresaba de haber dejado a Ranma y a Genma en su casa. Volvía pensando en lo que acababa de vivir, el reencuentro con los Saotome, el haber conocido a Ranma; pero más que nada, enterarse de que la historia tendría que contarla de otra manera a partir de ahora. Pues ella era la ex prometida de Ranma Saotome, quien era ahora el gemelo de Ranko Hibiki, madre del joven Ranma, en honor y por el parecido con su "tío" que ahora era recordado por haber fallecido en un accidente de barco en China. Y ella desconsolada, se marchó del país apenas cumpliendo la mayoría de edad.

Digería entonces la noticia, de que Ranko vivía en Alemania con Ryoga, y tenían ya tres hijos. Ranma se había quedado bajo el cuidado de sus abuelos, porque además de que el chico los adoraba, la joven pareja no deseaba dejar solos a los viejos.

Suspiró como soltando sus pensamientos, y sonrió. Estaba bien, ella tenía otras cosas de las cuales ocuparse, más que del eterno fantasma dual de Ranma y Ranko.


Sevilla, España.

Se veía a un hombre de unos treinta y cinco años, caucásico, de cabellos rojos como el fuego, ojos color avellana. Vestido elegantemente con un traje negro y corbata zafiro. Sentado en su escritorio atendiendo una llamada, la cual lo había alterado.

— ¡Que no es posible, hombre!—exclamó— ¡Búsquenla! ¡No pudo haberse desaparecido de la faz de la tierra de un día para otro, joder!

Colgó bruscamente. Totalmente furioso, no podía tener mejor suerte que haber contratado investigadores tan ineptos.

— ¿Has acabado tu drama Andrés?—preguntó burlón otro pelirrojo, pero de ojos azules y con la piel un poco más morena que su acompañante. Y vestía de traje color azul marino, con corbata plateada. Aparentaba tener un poco más de los treinta y cinco.

— Fabricio—murmuró enojado—esto ha sido culpa tuya.

— ¿Mía?

— ¡Habíamos acordado en la demanda de divorcio que no te le acercarías de nuevo!—reclamó.

— Y no lo hice—dijo inocente.

— ¡Patrañas!—bramó—mí vigilancia asegura que tú te acercaste de más, y por eso ahora no encontramos a Momo, imbécil.

— Velázquez cálmate—pidió—no tengo la culpa de que tu chica estrella se haya asustado con tan poco—burlón.

— ¿Quieres que me calme?—se levantó de su escritorio, y se acercó a Fabricio encarándole indignado— ¡Cómo carajos voy a calmarme, si me ha dejado sin avisarme!—espetó—teníamos una película por filmar ¿comprendes? ¿qué diré ahora a los productores? ¿eh?—desafió— ¡Vamos hombre! ¿qué les digo?—se impacientó al ver que el otro se mantenía en silencio.

— Podrías decir que se ha accidentado—sugirió sonriendo con malicia.

— ¿Accidentado?—se preguntó alertándose de inmediato y tomando por las solapas al hombre— ¿Qué le hiciste Fabricio?—preguntó empujándolo contra la pared de su oficina.

— ¡Nada hombre!—se defendió—yo tampoco sé dónde carajo se ha metido.

— Escúchame idiota, yo me entero que Momo ha sufrido un rasguño, un sólo rasguño—enfatizó— y me voy contra ti con todo ¿entendiste?—amenazó.

— Sí, ya cálmate que yo no le he hecho nada a Momo—dijo apartándolo con fuerza— "al menos no aún".

Andrés soltó a Fabricio, quien aprovechó para retirarse, mientras Andrés hacía otra llamada.

— Gálvez—dijo a quien llamó— ¿Ya han buscado entre accidentados, desaparecidos o en la… morgue?— lo último lo dijo con dificultad— ¡Pues búsquenla!—ordenó y colgó.

Se llevó las manos a la cabeza en señal de frustración, maldijo por lo bajo a Fabricio por haberse escapado de la oficina. Sentía que algo le ocultaba y lo descubriría.

— Momo ¿Dónde te has metido mujer?—se preguntó resignado.


Núremberg, Alemania.

Sentía una extraña mezcla de emociones, nostalgia por dejar la casa que habitaron por casi nueve años. Pero ansiosa por volver a su tierra, por ver a su familia de nuevo. Vio a su hijo saliendo por fin con su último equipaje.

— Ya estamos listos mutti—le dijo su hijo.

— Vale cariño, hora de irnos—dijo emocionada.

Vati y Ritsuko están ya en el taxi—informó.

Ranko asintió. Renji salió y le siguió Ranko cerrando con llave la casa por fin, recordando que en unas horas llegarían los nuevos dueños de su casa, así que dejó las llaves en la maceta que tenían a lado de la entrada. Les había indicado a los futuros dueños que ahí les dejaría la llave. Se dirigió entonces al taxi. El cual finalmente se dirigió al aeropuerto internacional de la ciudad.

Y entre regaños por parte de la pelirroja a sus dos varones, quien llevaba a una pequeña de cabellos color vino, de piel rosácea y ojos color café, como de tres años en sus brazos.

— ¿Podrían dejar de pelear?—reclamó entre dientes.

— ¡Es que casi nos perdemos por su culpa!—dijo el chico mirando con desaprobación a su padre.

— Y ya me he disculpado—discutió Ryoga—pero tú mocoso, ¡no me respetas!

— Iré a dejar el equipaje—ignoró a su padre.

— ¿Seguro que no vas a perderte?—se burló Ryoga—mira que tienes peor orientación que yo.

— Ya lo sé y es gracias a ti—reclamó— ¡tenía que heredar tu defecto!—bufó.

— ¡Renji!—reclamó su madre viéndolo severamente—respeta a tu padre, y tú querido, deja de burlarte de tu hijo—regañó—les he dado a los dos un GPS para que se ayuden y los han perdido, así que vamos a dejar las mochilas y subiremos al avión en calma ¿entendido?

— Pero yo…—se quejó Renji.

— ¿Entendido?—enfatizó entre dientes Ranko.

— Entendido—dijo Ryoga—andando.

Así fue como se despidieron de Alemania, para emprender el vuelo a Japón. Les esperaban unas largas horas de viaje.


Nerima, Tokio, Japón.

Llevaba un par de semanas desde su regreso. Si bien había pensado en hacerse de una escuela en su país, sabía que primero tendría que ofrecerse como maestra en alguna escuela, y qué mejor que el instituto Furinkan. Pensaba con cierto sarcasmo, pues su querida hermana Nabiki, le había dicho a su esposo Kuno que contratara a Akane. Kuno por supuesto se alegró con la idea, y más cuando supo que Akane podría suplir a uno de sus profesores que se había accidentado y por ende, estaría por largo tiempo en incapacidad.

Así que ahí estaba, llevando sus papeles para darse de alta en Furinkan. Encontrándose con viejos compañeros del instituto. Daisuke por ejemplo era quien daba clases de algebra en el instituto y Hiroko maestra de geografía. En ese momento odió su suerte, sus viejos compañeros preguntándole por su vida, que si ya se había casado, que si tenía hijos, y ellos contándole sobre sus familias. Finalmente se los pudo quitar de encima cuando Hanako, la recepcionista de Kuno la encontró y se la llevó para hacer los trámites de su ingreso como profesora de artes.

— Usted me parece conocida—dijo la mujer.

— Estudiaba aquí—contestó con simpleza.

— No, conocida de otro sitio—meditaba la mujer mientras revisaba el papeleo— ¿es usted artista?

— Me recibí como licenciada en artes—sonrió nerviosa Akane.

— No me refería a eso—dijo Hanako—es que me gusta ver novelas europeas, y usted me parece conocida, pero bueno tal vez sea mi imaginación—le restó importancia.

— Tal vez…

— Cómo sea, bienvenida Akane—le felicitó—podrá iniciar su curso en unos días.

— Gracias señorita Hanako—le sonrió.

— Por nada.

Se fue rápidamente del instituto, esperando no encontrarse con algún otro ex compañero de clase, con Kuno o cualquier otra persona que la conociera. Cuando por fin salió se relajó por fin. Fue mala idea aceptar trabajar para Kuno, pero necesitaba trabajar, ocuparse en algo, mientras fundaba su propia escuela.

— ¡Akane!

Escuchó que la llamaban y vio que se trataba de Ranma, el nieto de Genma.

— Hola Ranma—saludó.

— Que gusto encontrarte—saludó el chico.

— Tal vez…

— Akane—le llamó apenándose por lo que diría.

— Dime.

— ¿Te molestaría si te invito a tomar un helado?—preguntó totalmente avergonzado.

— ¿Qué?—sorprendida.

— Por favor…

Verlo así de apenado la hizo enternecerse, y soltó una risita, cosa que hizo que el chico se sonrojara aún más.

— Bien, vamos—concedió—pero tú pagas—le guiñó el ojo.

— Cl-claro—respondió emocionado.

Y de repente se sintió como cuando Ranma se volvía Ranko, sólo para poder disfrutar de comer mantecado, sin remordimientos. Se negó mentalmente volviéndose a la realidad, el Ranma que la acompañaba era otro, y le estaba contando cosas sobre la escuela. Así que intentó prestarle atención.

Llegaron entonces a la vieja heladería a la que solía ir ella con sus amigos o con Ranma luego de clases, o en fines de semana. Comenzó a contarle a Ranma un poco de sus días de escuela. Y le sorprendió verlo comerse un mantecado sin inmutarse por ser un varón.

— Te gustan los mantecados—afirmó Akane sonriendo.

— Sí, es un gusto culposo—confesó el chico.

— ¿Culposo?

— Es más común verlo comer a las chicas, así que, sólo lo pido si vengo con alguna amiga—comentó.

— Ya veo…

— Entonces dices que darás clases en el instituto—volviendo a la conversación inicial.

— Sí, temporalmente, cuando Azuma regrese ya no seré necesaria—decía refiriéndose al profesor que supliría.

— Eso o que Kuno te de un grupo.

— Sí, podría ser—contestó—"pero ni loca lo permitiré"—pensó.

Pasaron así la tarde. Hasta que al final Akane se ofreció a llevarlo hasta su casa. Se sentía extraña por tal ofrecimiento, y aún más cuando el chico la contradijo.

— Pero si yo fui quien te invitó Akane—dijo Ranma—debería ser yo quien te lleve a tu casa.

— Escucha, esto no está a discusión—decía—soy mayor que tú y por eso debo llevarte a tu casa, además no es como si hubiéramos tenido una cita.

— No, ya lo sé, pero tiene tiempo que no vives en Japón, las calles han cambiado, no es como en España—explicaba.

— Ya dije que no está a discusión—lo jaló del brazo llevándolo a la salida, donde se encontraba su auto—y yo soy quien tiene auto, así que ésta vez, yo gano—sonrió triunfante y el chico sonreía resignado y apenado.

La gente los veía extrañada, algunos pensaron que seguramente el chico habría hecho enojar a su madre. Akane los escuchaba, y más cuando murmuraban que debió tenerlo cuando era muy joven. Se molestó y lo arrastró con más fuerza sin darse cuenta e ignorando a Ranma, quien le pedía que se detuviera.

— ¡Oye, por poco me dejas sin brazo!—se quejó el muchacho cuando estaban ya en el auto.

Pero Akane parecía estar en su propio mundo ya que maldecía entre dientes. Sí que estaba molesta, y decidió esperar a que se calmara. Sólo que no esperaba verla llorar, no era de tristeza pues seguía maldiciendo por lo bajo, era de rabia. Tal vez le había molestado que la gente pensara que era su madre, y a decir verdad a él también, pero no era su madre al fin y al cabo.

— No debes tomarle importancia Akane, la gente no sabe lo que dice—le decía.

— Ya lo sé—bufó molesta.

Pero no hablaron más, pues Akane seguía en su propio mundo.

— Y yo que sólo quería distraerla—dijo bajito el chico. Que de todas maneras Akane no le escuchó.

Llegaron finalmente a casa de los Saotome. Akane se despidió de Ranma sin darle tiempo a ofrecerle que entrara a saludar a sus abuelos. Y lo entendió, tal vez un día le preguntaría porqué se enojó tanto. En eso pensaba mientras el mustang de Akane se alejaba cada vez más hasta desparecer de su vista. Unos segundos después, el ruido de otro auto lo alertó, era un taxi que se estacionaba justo en las puertas de su casa.

Decidió acercarse para ver quién sería el visitante. Su sorpresa fue enorme cuando vio salir del auto a una pelirroja con el cabello recogido en una coleta, y vistiendo un pantalón y chamarra de mezclilla, blusa blanca, y botas de piel color café. Muy moderna, pero la reconocía.

— ¡Haha!—corrió a saludarle.

— ¡Musuko!—le abrazó efusivamente.

Percatándose entonces de que al igual que su otro hijo, éste había dejado también de ser un niño. No porque no lo conociera en fotos, pero verlo y sentirlo de frente, era diferente.

— Te extrañé mucho—le dijo su hijo.

— Yo también, pequeño Ranma—le dijo.

— Ya van a empezar con sus cursilerías—se quejó Renji al bajar.

— No te quejes Renji, tuviste a mamá para ti en todos estos años—le dijo Ranma abrazando aún más a su madre.

Renji sólo se cruzó de brazos, cerrando los ojos. De pronto sintió el abrazo de su hermano.

— A ti también te extrañé, tonto—le dijo su hermano, y Renji se apenó de admitir que él también había extrañado a su mellizo.

— Bueno, fuiste tú quien quiso quedarse a cuidar de los abuelos—resentido.

Y es que sí, Renji se había enojado con su hermano cuando él decidió quedarse en Japón con sus abuelos, aunque primero, sus abuelos fueran quienes lo propusieron.

— Alguien tenía que cuidarlos—dijo con simpleza— ¿Dónde está papá?

— Hola Ranma—saludó su padre, quien ya había bajado las cosas del taxi y despedido al chofer, tenía a su lado a una pequeña que lo tomaba de la mano, se veía nerviosa, seguramente por estar en un lugar que no conocía.

— Bienvenido padre—le hizo una pequeña reverencia—bienvenida, pequeña Ritsuko—le dijo a la niña—soy tu hermano mayor—le sonrió.

La niña volteó a ver a su padre como buscando la aprobación de su padre para hablar con su hermano. Y su padre asintió.

Hallo/Hola—saludó tímidamente la niña.

Hallo kleine, wie gehts? /Hola pequeña ¿Cómo estás?—le habló en alemán. Ya sabían que Ranma había aprendido a hablar alemán, porque pensaba visitarlos en algún momento.

Ranko sonrió al ver a su hijo e hija hablando animadamente, Ritsuko dominaba el alemán, pero tendría que aprender a dominar el japonés.

— Será mejor que entren a casa, los abuelos estarán contentos de verlos—dijo Ranma, luego le preguntó a la pequeña si quería conocer a los abuelos y ella emocionada dijo que sí, claro en alemán.

Se dirigieron entonces al dojo, aunque un poco antes de entrar Ranko se acercó a su hijo.

— Dime una cosa Ranma—le dijo al alcanzarle interrumpiendo la conversación entre Ritsuko y Ranma.

— Sí madre.

— ¿Estás comprometido?—preguntó.

— ¿Qué?—sorprendido.

— Que, si el viejo, bueno mi padre—se corrigió—no te ha comprometido con alguna chica—explicó.

— Lo ha intentado—rió nerviosamente el chico.

— Ese viejo maldito… —dijo entre dientes.

— Años sin vernos y lo primero que escucho es que me maldices Ranko—dijo un Genma dolido—eres una mala hija.

— ¡¿Cómo es que pudiste comprometer a mi hijo en mi ausencia padre?!—le reclamó.

— Alguien debe ayudarle a mantener el dojo—respondió con simpleza.

— Genma, Ranma ¿Qué es todo ese escándalo?—se escuchó la voz de Nodoka que venía de la cocina— ¡Ah!—se emocionó al ver de nuevo a sus hijos—Renji-chan ya eres todo un hombre—dijo abrazando a su nieto quien se sonrojó—mírate, tan gallardo y apuesto como tu padre—orgullosa y con ojos soñadores, haciendo sonrojar a Ryoga.

Y se emocionó aún más al escuchar la suave voz de Ritsuko.

— ¡Oh pero que hermosa está mi niña!—le abrazó—soy tu abuela Ritsuko-chan—le dijo.

Sobo, Ritsuko-chan no habla japonés—comentó Ranma.

— ¿Qué?

— Así es mamá—dijo Ranko—tendrá que aprender estando aquí.

— Bueno no importa, abuela te enseñará a hablar tu lengua de origen—le restó importancia emocionándose por enseñarle algo a su nieta—cariño qué hermosa estás—dijo saludando ahora a su hija.

— Gracias mamá—sonrojada.

— ¡Joven Ryoga!—dijo al ver a su yerno en la puerta.

— Señora Saotome—saludó cortésmente.

— Vaya hijo, parece que jamás tomarás la confianza de que ya somos tus padres—le dijo la mujer y Ryoga se sonrojó como siempre—pero no importa, me da gusto que al fin hayan regresado.

Poco después Nodoka hizo que pasaran a la sala para que comieran y descansaran mientras Ranko y Genma seguían discutiendo.

— ¿Cómo que has intentado comprometer a mi hijo?—reclamó Ranko.

— Hija deberías agradecerme, lo he comprometido con una buena chica—dijo despreocupado.

— ¿Con qué familia hiciste el trato ahora?—preguntó Ranko.

— ¿Qué?

— Dije que con quién has comprometido a mi hijo—reclamó.

— Ah, no deberías enojarte, es algo normal aquí—dijo Genma—además te dará gusto saberlo, la familia de la chica tiene buena posición económica y es hija de alguien que conocemos—orgulloso.

— ¡Padre, déjate de tonterías y dímelo de una maldita vez! —le soltó un puñetazo en la nuca, que lo dejó en el suelo.

— Akari Tofu—respondió con dificultad en el suelo.

— ¿Qué? ¿La hija de Kasumi?—sorprendida— ¡Pero si es apenas una niña!

— En ese caso, será con Akemi Kuno—dijo Genma—igual es menor que Ranma, pero crecerán.

Le dio un tic nervioso sólo con imaginarse a su hijo emparentado con los Kuno. Siendo la hija de Nabiki y Tatewaki, no quería pensar en cómo sería el carácter de la chiquilla.

— ¿Y al menos Kasumi y el doctor Tofu están de acuerdo?—preguntó.

Genma se levantó inmediatamente del suelo, alegre porque su hija ya estaba aceptando el compromiso.

— En realidad ha sido trato sólo entre Soun y yo—dijo Genma.

— ¿Qué?

— Soun se los dirá cuando Akari tenga dieciséis años.

No pudo decir más porque de nuevo se encontró con la cabeza estrellada en el suelo.

— ¡Estúpido viejo!—decía molesta, pero calmada al ver que entonces no sería algo tan serio. Aunque si lo hubiera sido, ella misma habría ido personalmente a anular el compromiso.

— No deberías enojarte tanto, mamá—le dijo Ranma haciendo que Ranko le viera parado en la puerta que conectaba al comedor con la sala—yo no habría aceptado de todas formas.

— ¿Cómo?

Sohu quiso pagar su deuda con Soun, comprometiéndome con sus nietas pero yo no lo permitiré porque…—dudaba en decirlo.

— ¿Por qué? Dímelo—esperaba Ranko acercándose un poco a su hijo.

— Porque yo ya tengo una novia—soltó—y con ella me casaré.

— ¿Cómo?—sorprendidos Genma y Ranko.

— ¿Cómo que ya tienes novia jovencito?—interrumpió Nodoka.

— Sí cómo que tienes novia hermanito—dijo Renji burlón.

— Ya déjenlo, es normal, está en la edad—se metió Ryoga—felicitaciones hijo, espero que sea muy bonita.

— Lo es—aseguró.

— Bien, entonces puedes decirle que deseamos conocerla.

— ¡Pero cómo puedes apoyarlo Ryoga!—se quejó Ranko— ¡ni siquiera ha terminado el instituto!

— Si cariño pero nosotros a su edad…

— ¡Era diferente!—interrumpió.

Comenzaron a discutir, hasta que Genma los calló.

— Bueno muchacho pudiste haberme dicho que ya tenía novia, ni tu abuela ni yo sabíamos nada—le dijo.

— Lo sé.

— Bueno pues entonces dile que queremos conocerla—dijo Nodoka apoyando la idea de Ryoga.

— ¡Mamá tú también!—decía Ranko indignada.

— Hija, debemos conocerla y ya veremos cómo es—le decía su madre—no la conocemos, debemos darle la oportunidad hija.

— Tal vez tengas razón—admitió Ranko pesándole que su niño ya no fuera tan niño—pero si no es de nuestro agrado y resulta ser una loca maniática tendrás que dejarla Ranma—advirtió a su hijo.

— Ella no es una maniática mamá—defendió el chico.

— Ya lo veremos, dile que haremos una comida en la casa el fin de semana para conocerla.

— Es que ella no podrá conocerlos todavía—dijo el muchacho.

— ¿Cómo?

— ¿Qué pasa Ranma?—preguntó Renji— ¿acaso tu novia no es lo suficientemente bonita que por eso no quieres que la conozcamos?—burlón.

— ¡Claro que no!—lo encaró.

— ¿Entonces?

— Ella no está aquí en Japón ¿vale?—respondió—se fue con su familia de viaje, y todavía no regresa.

La verdad, esa respuesta no se lo esperaban, pero calmó la familia. Aunque prácticamente no le creyeron. Sus abuelos entonces comprendieron.

— Hijo, hemos hablado contigo al respecto—dijo Genma—esa muchacha es…

— No abuelo, no son simples sueños—lo detuvo—ella existe, sólo debo buscarla y encontrarla.

Ya nadie a excepción de ellos tres, entendían lo que pasaba ahora. Ranma se retiró molesto, y fue que los abuelos le explicaron la serie de sueños a los que se referían. Dando a entender que la chica de la que hablaba Ranma era sólo producto de esos sueños. Algo que consideraban un capricho y esperaba que se le pasara con el tiempo.


En japonés: *Sohu: abuelo *Sobo: abuela *Haha: Madre *Musuko: Hijo

En alemán: Vati: Papá *Mutti: Mamá

Espero les hayan gustado los chapters :) No puedo agregar más porque ya voy de salida y me andan apresurando xD. Gracias por tomarse la molestia de leerme, espero pronto se la tomen para comentar xD. ¡Saludos!