Capítulo 4: conociendo a la arpía

Al día siguiente cuando Ginny despertó, vio que Harry dormía profundamente y que ni siquiera se había quitado los anteojos. Se sentía extraña, ella sabía que la relación que mantenía con Harry era especial, era una amistad grandiosa en todo sentido, pero desde que él se alejó todo había cambiado. Dean lo suplió, no completamente, pero llenó gran parte de ese vacío. Sin embargo ahora que volvió, sentía que no era lo mismo de antes, algo había cambiado. Ni siquiera quería estar presente cuando él presentara a su novia, no se sentía feliz por él. Algo se había quebrado. Se levantó, se alistó y salió de la Madriguera para más tarde reunirse con Seamus.

Unas horas más tardes, Molly y Hermione observaban de pies a cabeza a Rachel, ella era una mujer alta, delgada, su cabello era dorado una perfecta melena brillante, sus ojos eran verde musgo, tenía una piel bastante pálida, era preciosa. Tenía un parecido importante con Fleur. La Madriguera había sido preparada para una visita Muggle, y los chicos hablaban cuidadosamente con la novia de Harry.

- Me pareció "simpático" que Harry nos presentara.- Decía ella con el tono más amigable del mundo que también era fingido.

- Yo se lo pedí, y accedió inmediatamente.- Contestó Molly, con cortesía.

- Es que Harry es un encanto.- Ironizó Hermione, Harry se aguantó la risa. Y Rachel la miró mal.

- Mis padres son abogados, tienen mucho dinero, y querían que yo también lo fuera, pero decidí por la medicina.- Rachel hablaba encantada, y los Weasley la miraban con desconfianza.- Arnold, ¿en qué me dijiste que trabajabas?

- Es Arthur.- Le aclaró Hermione, Rachel hizo una además para restarle importancia, haciendo callar a Hermione. Ella le lanzó una mirada asesina a Rachel

- Es empresario.- Dijo rápidamente Harry, Arthur sonrió a Rachel.

- ¿En qué empresa trabajas?, Quizá papá te conozca.

- Lo dudo, Arthur es empresario en área de Marketing, finanzas.- Añadió Hermione, con petulancia.- Arthur no se relaciona con el ámbito legal de la empresa, él es más reservado, ¿verdad, Arthur?

- Así es, Hermione.- Asintió Arthur, aunque no tenía ni idea de lo que hablaba Hermione. Harry le agradeció con la mirada y ella sonrió.

- Que interesante.- Exclamó Rachel, aunque su rostro delataba que no le encontraba nada de interesante a ese oficio. – Veo que tienes 3 hijos maravillosos...

- En realidad tiene 7- intervino Hermione.

- ¿Qué dices?

- Sí, falta Bill, que es nuestro hijo mayor, luego viene Charlie, luego Percy.- Dijo algo triste.- Y la menor, que es nuestra hija Ginny.- Le informó Molly, Rachel la miró ceñuda, luego le dirigió una mirada acusadora a Harry.

- ¿Es la muchacha pelirroja que fue ayer al departamento?

- Sí, es ella.- Respondió Harry nervioso.

- ¿Ginny te conoce? - Preguntó incrédula Hermione.

- Bueno, así de conocernos, no.- Rachel sonrió con maldad.- Ayer se marchó casi corriendo del departamento la pobre, bueno no la culpo, Harry yo estábamos "ocupados"- Harry le lanzó una mirada de advertencia- Ella sonrió satisfactoriamente. Los gemelos, Ron, Arthur y Hermione lo miraron con reproche, él se sintió mal, bajo la mirada.

- Quizá, Harry, no tengas tiempo para cumplir con el favor que te pedí.- Le dijo Arthur seriamente.

- No, claro que no Arthur, Ginny es parte de mi familia y nada es más importante para mí que mi familia.- Dijo él sencillamente, Rachel borró su sonrisa, Hermione, Molly, y los gemelos sonrieron triunfantes, Rachel frunció el ceño. - Creo que se te hace tarde para llegar al hospital.- Le dijo Harry.

- Claro, me esperas en mi departamento...

- No.- Se negó rotundamente Harry, ella se enfureció.

- ¿Por qué?

- Después hablamos.

- No...

- Rachel, por favor.- él también estaba enfadado, le lanzó una mirada de advertencia. No quería que ella le hiciera un escándalo en la Madriguera. De pronto escuchó unas risas contagiosas desde el jardín, luego Ginny entraba abrazada de Seamus, ambos sonreían.

- Hola!

- Hola, mucho gusto, señores Weasley.- Saludó Seamus aun sonriendo, ellos saludaron también sonriendo, y todos saludaron al amigo de Ginny. Ella observó a Rachel, y no dejó de sonreír

- Hola, Jenny.- Saludó maliciosamente Rachel, Harry se enfadó aún más, no le permitiría a nadie que hiciera algo para dañar a Ginny.

- Hola, mi nombre es Ginny.- Ambas se estrecharon las manos muy lejos de desearse algo bueno.

- Tu familia es muy bonita, espero conocerte mejor... pero no salgas huyendo.- Bromeó, nadie se rió, salvo Ginny que seguía sonriendo.

- No me podía quedar dado que lo único que te cubría era una mera sábana.- Sonrió. Todos aguantaron la risa. Rachel estaba roja, y Harry no tuvo tanto éxito en ocultar la sonrisa.

- Nosotros ya no vamos...- Dijo Harry a modo de disculpas, estaba incómodo y nervioso. Se despidieron de toda la familia.

- Adiós Jenny.- Se despidió y en sus ojos brillaron destellos de venganza, Ginny sonrió peligrosamente y Harry supo que ella algo más le diría, no se quedaría callada.

- Adiós Cho.- Se lamentó falsamente.- Hay, lo siento mucho... Cho fue otra novia de Harry.- Añadió. Rachel salió deprisa de la casa, enojada, y Harry les dirigió una mirada de "lo siento mucho", luego miró a Ginny y vocalizó un "lo siento" ella le sonrió honestamente. Y Harry se sintió feliz. Y siguió a su novia.

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- ¿Cómo se te ocurrió decir tantas estupideces juntas?- Le encaró Harry, cuando llegaron al departamento de Rachel.

- Tú no hiciste nada cuando tu amiga me trató mal.

- Hermione te trató excelente, tú les enrostraste que eras de una familia millonaria.- replicó, molesto.

- Y cuando la enana pelirroja me confundió con una de tus ex novias solo para fastidiarme?

- Tú la fastidiaste diciéndole Jenny.

- Claro, si es tu defendida. Disculpa, lo olvidé.- Harry puso los ojos blancos

- No es verdad, ella es mi mejor amiga, es como mi hermana.- Dijo no muy convencido.

- ¿Te das cuenta que los últimos dos días hemos discutido por esa enana?- Replicó dolida.

- No le digas así.- Dijo pacientemente.

- ¡Pues no! ¡Ella me odia!

- Por favor, no te pongas así...

- ¿Así? ¿Cómo?

- Cada ves que hablamos de lo Weasley tú...

- ¡No me agradan! Mucho menos la pelirroja.

- Ellos son mi familia.

- Mi familia puede ser tu familia.- Harry le lanzó una mirada descolocada

- Ellos son mi familia, no pretendo codearme con gente tan fría como tus padres.- Dijo duramente.

- ¡Pero Harry! Todo es culpa de la Pelirroja, ¿Es que acaso ella es más importante que yo?

- Te quiero.- Dijo muy poco convencido.- nos conocemos hace 5 meses...

- !10 meses!- Le dijo furiosa- ¿hace cuánto tiempo la conoces?

- ¿A quién?

- !A la enana pelirroja!

- Hace 14 años.

- ¿La conoces desde los 11 años? ¿Cómo compite una relación de 3 días con una "amistad" de 14 años?

- Yo no te pido que compitas.

- ¡Ella compite conmigo! – Harry no pudo evitar sonreír y ella se enfureció más.- ¿Te parece gracioso?

- Ginny jamás ha competido contigo, no tiene que hacerlo, tú estás celosa de ella...

- ¿Crees que no me di cuenta en cómo te mira?- Harry la miró detenidamente.

- Hoy no alcanzaste a estar con ella ni 5 minutos.

- ¡Eso no importa!

- ¿Sabes? Estás neurótica, será mejor que me valla...

- ¿Vas donde tú "familia"?

- Sí

- ¡La vas a ver a ella!

- Le diré que le envías saludos, adiós – Harry ni siquiera le dio un beso de despedida, se marchó inmediatamente, definitivamente no era la mujer para él, daba muchos dolores de cabeza, aunque era buena en la cama, comenzaba la cuenta regresiva en la relación. Apareció en la Madriguera.

- Molly, hola.- Molly estaba sola en la cocina

- ¡Hola! , vaya, no creí que volvieras, no tan pronto al menos.

- Molly, siento mucho todo lo que sucedió.- él era muy honesto, y Molly lo sabía, le sonrió con cariño.

- ¿A qué te refieres?- Harry sonrió tristemente, ella estaba siendo muy cortes.

- Rachel no fue... agradable.- Dijo apenado.

- Tranquilo cariño, aunque si quieres mi opinión, no juntes a tu novia y a Ginny en el mismo lugar.- Ambos sonrieron

- Molly, necesito hablar con Arthur

- Claro, está con Ginny en su habitación, cielo.- Harry se dirigió a la habitación de Ginny, nervioso, y no se dio cuenta cuando ya estaba frente a la puerta y tocó despacio la madera.

- Pasa mamá.- Harry entró, padre e hija estaba abrazados y sentados en la cama que él había dormido la noche anterior.

- Disculpen, Molly me dijo que estarías aquí, Arthur, necesito hablar contigo

- Bien, los dejaré solos.- Ginny pasó por su lado y le sonrió.

- ¿Qué sucede, muchacho?- Arthur estaba muy serio, y Harry muy nervioso.

- Es acerca de tu viaje con Molly, de verdad quiero que tengas tu viaje tranquilo, yo me encargaré de visitar todos los días a tu hija.- Arthur sonrió.

- Harry, no pretendo que tengas algún inconveniente con tu novia.

- No mal interpretes lo que te diré, pero ni una sola novia romperá el lazo que tengo con esta familia, no te voy a dar vuelta la espalda cuando tú me necesites, y mucho menos a Ginny, ¿Confías en mí?

- Por supuesto que sí.- Ambos se estrecharon las manos.

- Es importante que confíes en mí.

- Eres un hijo para mí, Harry, claro que tienes mi confianza.- Ambos sonrieron.- ¿Tuviste problemas?

- Nada que no pueda solucionar.

- A las mujeres no debes entenderlas, debes quererlas.

- El problema es que tampoco la quiero, Arthur.- Necesitaba desahogarse y él le daría un consejo sabio, Arthur lo tomó del hombro y lo miró fijamente.

- Entonces no es la correcta, hijo. Simplemente dale el tiempo, ya encontrarás a tu compañera.

- Me aterra el compromiso, y no quiero enamorarme.

- Eso ocurrirá cuando comiences a sentir algo que jamás sentiste antes, algo nuevo para ti.

- ¿Y si no estoy listo?

- Jamás te sientes listo para un nuevo desafío, ¿o sí?

- Tienes razón.- Arthur abrazó a Harry y él sintió un cariño paternal que jamás había sentido, salvo por Sirius. Ambos bajaron y las carcajadas de Molly y Ginny los recibieron

- ¿Qué sucede?- Preguntó Arthur, sonriendo

- Nada papá, no seas entrometido – Sonrió Ginny

- Y ¿los demás?- Preguntó Harry.

- Se fueron, cielo.- Luego comieron algo y Harry decidió estar allí toda la tarde, se sentía tan cómodo, Molly lo consintió en todo, se olvidó que tenía novia, la verdad es que siempre que estaba Ginny cerca de él, se olvidaba de muchas cosas. Pero no se daba cuenta. Sentía la necesidad de aclarar las cosas, pero nunca estuvieron solos y ella evitaba perfectamente el momento. Él sabía que ella no se acercaría por un tema de orgullo y porque ya lo había hecho y él tontamente lo había desaprovechado. Ginny lo miró y él estaba enfrascado en la charla con su madre con respecto a que debía comer más o si no más adelante sería un palillo, ya nada era igual que antes con Harry Potter, él había cambiado un aspecto importante en su vida y en su esencia, ya no era ese muchacho tierno, había un brillo extraño en sus ojos, ya no era ese brillo de inocencia, era un hombre diferente. Pero Ginny creía que todo eso se debía a que él era un Auror. Sin embargo Harry, cada ves encontraba algo que más lo maravillaban de Ginny. Era una mujer muy inteligente, decidida, capaz, espontánea, delicada, hermosa y tremendamente tierna.

Ginny miró de soslayo a Harry, jugaba con unas migas de pan, estaba pensativo, con la mirada perdida, y se preguntó qué era lo que lo tenía así, ella jamás fue una buena oclumática, entonces Harry apoyó su mentón en su mano derecha y observó a Arthur. Por primera ves encontró en Harry algo que no veía hace tanto tiempo, a ese niño desorientado que llamaba a gritos a alguien que lo sacara de esa soledad... pero y su novia... ¿Por qué se puso tan nervioso cuando ella llegó con Seamus?

Siempre le parecieron un misterio esos ojos esmeraldas a pesar de ser tan transparentes, era casi imposible, ahora que ella no se pusiera nerviosa con una mirada tan intensa como la de él, y cuando él la observaba sentía que ella era tan especial para Harry, ya no había miedos que afrontar, ¿Cómo esa mujer que conoció en Francia le pudo haber hecho eso, si él era un hombre tan especial? ¿Por qué Dean no era Harry? Ambos necesitaban que alguien lo amara sin reparos... Dean, extrañaba a Dean... pero no era necesitarlo, era extrañar compañía, observó a Harry sonriendo, le devolvió el alma, ella también sonrió.