Hola otra vez ^^
Sip, de nuevo otro one-shot. Espero lo disfrutes x3
Nota extra: Se podría decir que toma lugar durante la noche, después de la tercera parte del cómic "La Brecha."
Avatar: El último maestro-aire no me pertenece.
Clasificación: M
-o-o
El Lago de Agua Dulce.
Era como si su cuerpo de hubiese paralizado.
-¿Aang?- Escuchó llamar a la femenina voz que parecía surgir de entre los densos arbustos.
Las mejillas del joven Avatar ardían, la voz de su novia oyéndose cada vez más cerca.
Aang pensó en acercarse a aquella roca, tomar su ropa y vestirse tan rápido como pudiese; sin embargo, ya cuando estaba más que listo para comenzar a nadar de vuelta a la orilla del lago se percató de la delgada figura que le observaba a lo lejos.
-¡Aang!- Gritó de nueva cuanta.- ¿¡Qué estás haciendo?!- Cuestionó la joven de Tribu Agua con las manos alrededor de su boca.
-K-Katara...- Respondió hundiendo su cuerpo en el agua, ésta legándole a la barbilla.- Yo..solo estaba...- Hizo una pausa antes de aclararse la garganta.-...tomando un baño.
Los ojos de Katara se abrieron de golpe, reaccionando un tanto confundida ante la queda voz que su novio había dicho aquellas últimas palabras.
-Oh...un baño...- Repitió.-... ¿A a mitad de la noche?- Una gran sonrisa cruzó por sus labios de repente.- Es una gran idea.
La joven maestra se llevó las manos al nudo del cinturón que mantenía su vestido en su lugar. Terminó de ocuparse de los broches de su blusa y la falda se deslizó por su cuerpo con cierta gracia, revelando el habitual conjunto que utilizaba cada que ella y Aang optaban por nadar un rato.
Desafortunadamente para Aang, éste no era el caso...
-Katara...- Llamó un tanto nervioso.- ...de verdad no hace falta que entres.
-Créeme...- Respondió ella mientras sus pies se adentraban lentamente en las frías aguas.- ...un baño es lo que más hace falta después de estar atrapada en una mina subterránea.
Aang dejó salir una pequeña risa ante el comentario, más comenzó a alejarse lentamente de la orilla a penas divisó el cuerpo de Katara nadando en su dirección.
Katara pudo sentir como el cuerpo de Aang se estremeció en cuanto sus tibios brazos encontraron su cuello, atrapándole por la espalda.
-Aang...- Llamó al sentir como las manos del joven encontraban sus brazos, intentando zafarse discretamente de ellos.- ¿Qué ocurre?- Murmuró recostando su cabeza en el desnudo hombro del chico.
Una genuina mirada de sorpresa inundó los azules ojos de Katara en cuanto su novio se dio media vuelta y abrazó su cintura, hundiendo su rostro en su cabello tan rápido como pudo.
Pero eso no fue lo único que sintió.
Había una alargada presión no del todo desconocida para ella- aprisionada entre sus vientres.
-L-Lo siento, Katara...-Musitó, sus palabras ahogándose en la castaña cabellera.- ...creo que es mejor que te vayas antes de que hagamos una locura.
Las mejillas de la morena lucían un radiante color carmín, la realidad de la situación golpeándole con la solidez de una roca.
Un silencioso beso se hizo presente sobre el tatuaje que yacía permanentemente en la cabeza de Aang. Sin palabra alguna; la morena abandonó la calidez de los brazos de su novio y nadó de vuelta al litoral del lago.
Aang dejó salir un quedo suspiro -inseguro de si se trataba de uno de alivio o de aflicción- y se apresuró a hundir la mitad de su rostro en el agua. Sus mejillas aún estaban enrojecidas por el veloz latir de su corazón, cuya sangra parecía acumularse en un lugar en particular.
Sin embargo, el palpitar se aceleró aún más al darse cuenta de la manos que se encontraban detrás de la espalda de Katara. La blanca tela que alguna vez cubrió los pechos de la joven se estrelló contra el suelo.
-Eh...¿amorcito?- Llamó mientras ella se adentraba en el lago nuevamente.- ¿Q-Qué estás haciendo?
Katara dejó escapar una risita al notar como Aang se había bloqueado la vista con un brazo frente a sus ojos, rehusándose a mirarle. Había visto sus pechos antes -muchas más veces de las que la morena estaba dispuesta a admitir- mas sabía que ésto era evidentemente de una categoría muy distinta.
-Nivelo el campo de juego.- Fue su respuesta antes de inclinarse levemente, el agua llegándole a la cintura para éstas alturas.
La tela que se supone debía cubrir la zona más privada de su cuerpo acabó siendo arrojada con la misma desvergüenza.
Un escalofrío recorrió la espalda de Aang en cuanto aquella mano tomó su muñeca con dulzura, invitándole sigilosamente a que le viera. Y en cuanto su mano quedó fuera del camino, la frente la la joven maestra se aventuró a encontrar la de su novio. Los ojos de Aang estaban cerrados con fuerza.
-Katara,...- Murmuró, su aliento danzando en los labios de la joven.- No quiero cometer una locura.
Los brazos de Katara se deslizaron lentamente encontrándose detrás del cuello del joven Avatar, los labios de ella posicionados a la perfección en uno de sus oídos.
-Pero yo sí.- Dio in mucho esfuerzo, su voz sonando tan sensual. Le hacía recordar a la que utilizaba cuando alguno de sus juegos llegaba a un nuevo nivel.- Además...- Comentó mientras una de sus manos acariciaba su torso, descendiendo solo para fastidiarle.- ...sé que estás mintiendo.
Aang apretó los dientes, un tembloroso suspiro escapando de entre ellos al sentir la pierna de Katara deslizándose por la suya, permitiéndole la sensación de una muy escondida pieza de su piel.
Había tantas cosas cruzando por la mente del joven Avatar. Él y Katara hablaron acerca de ésto hace no mucho tiempo, ambos conscientes que situaciones como ésta eran e siguiente paso en su relación. Sus cuerpos suplicaban por más que sólo juegos de lenguas, dientes y atrevidas caricias.
Él mismo comenzó a sentir aquel llamado algunos meses antes que ella, corriendo a ocultarse entre los arbustos cada que a su subconsciente se le ocurría formular algún sueño que terminaba siendo recibido con algo más que un par de mejillas enrojecidas.
Ella también había madurado bastante en estos últimos dos años. Nuevas curvas apareciendo en su cuerpo, nuevos trucos,nuevas caricias; sin mencionar aquel tono de voz que él jamás pensó escuchar saliendo de sus labios.
La plácida etapa de juegos se había terminado para ellos dos.
-¿Estás segura, Katara?- Cuestionó, sus manos acariciando la desnuda espalda de la morena.- No quiero que sientas que te estoy forzando a esto. No tienes que hacerlo si no quieres.
Una mano encontró la mejilla de Aang, cuyos ojos se abrieron lentamente, sus dilatadas pupilas siendo reveladas.
-Aang...- Murmuró, los ojos del joven maestro-aire encontrando los de ella.- Si es contigo, siempre voy a querer.
-Te va a doler.- Respondió presionando sus frentes aún más, sus narices tocándose.
-Solo será un momento.- Comentó juntando sus labios.- Pasará pronto...- Llevó una mano a la nuca de Aang, profundizando el beso.- ...ya lo verás.
Un escalofrío hizo estremecer el cuerpo de Katara en cuanto la mano de Aang se topó con uno de sus pechos, estrujando la morena piel.
-Por favor, amorcito.- Dijo ella antes de soltar un leve gemido.- Te necesito.
-Está bien.- Respondió con una sonrisa. Un camino de besos fue plantado desde los labios hasta la clavícula de Katara.- Solo porque supiste como pedirlo.
El labio inferior de la morena quedó atrapado entre sus dientes, aquel cosquilleo de excitación haciéndose presente dentro de ella nuevamente ante el erótico tono de voz con que Aang había dicho esas palabras.
-Oh, Aang...- Musitó en cuanto la otra mano de su novio haló el escindido sexo, sus dedos danzando ciegamente, adentrándose en su cálida piel.
Abandonó la entrada de la joven solo para sujetar uno de sus muslos, elevando su rodilla a la altura de su torso. Sus sexos ahora rozándose. Las uñas de Katara se clavaron en os hombros de Aang, quien dejó escapar un tembloroso suspiro de entre sus dientes en cuanto la cadera de su novia chocó contra la suya.
Los labios de Aang volvieron a encontrar los suyos a la vez que sujetaba su muslo con más fuerza, presionando la sensible piel. Sus labios se separaron y las agitadas respiraciones hicieron un leve eco en el solitario lago.
-¿Segura?
Katara asintió, sus brazos amarándose al cuello de Aang.
Una de las rodillas del joven Avatar se acomodó entre las de ella, separándolas lentamente.
Katara se abrazó con más fuerza en cuanto sintió el falo del joven adentrándose en ella con cuidado, dándole tiempo a su cuerpo de acostumbrarse a la desconocida presión que estiraba su delicada piel.
El otro brazo de Aang se enganchó detrás de la espalda de la morena. Era una sensación increíble, cómo la tibia piel a su alrededor reaccionaba ante su presencia y la manera en que se expandía, recibiéndole gustosa.
El cuerpo de ella se estremeció y los labios del joven maestro-aire hallaron el oído de su novia.
-Lo lamento, amorcito.- Musitó.
Katara solo asintió en silencio.
Se adentró en ella con más fuerza ésta vez, haciendo a un leve gemido escapar de la garganta de ella. La mano de Katara encontró su mejilla, una pequeña sonrisa iluminando su rostro. El espacio entre sus labios se fue desvaneciendo lentamente.
Por los espíritus, se sentía maravilloso. Las caderas de ella chocaron con las de el en un ritma un tanto tímido. Sus movimientos tenían la palabra "Novatos." escrita por todos lados.
Labios, lenguas y dientes se encontraron nuevamente, luchando fervientemente por el dominio del beso. Katara soltó sus labios primero al no poder resistir la urgencia de inclinar su cabeza hacia atrás. Su ritmo por fin estaba establecido, y era rápido.
Aang volvió su vista a las cristalinas aguas por las cuales se podía distinguir muy vagamente la imagen de su unión. Sonrió hasta que las manos de su novia encontraron su espalda, la morena arañó su piel dejando sus rojizos rastros.
Aang no se había percatado del momento en que las piernas de Katara se aferraron a su torso, eso hasta que la joven las utilizó para profundizar su encuentro.
-Oh, Katara...- Exclamó. Su respiración era agitada y entrecortada.
Una pequeña lágrima se asomó en uno de los ojos de Katara. Todas sus fantasías y clandestinos sueños lúcidos siendo nada comparados con lo que Aang le hacía sentir en este momento. Se sentía tan completa, tan llena...llena de él.
Presintiendo el cosquilleo de éxtasis que se anunciaba en su vientre, se aferró a Aang con más fuerza, plantando una lluvia de besos en las zonas que podía alcanzar: su barbilla, mejillas, aquel sensible punto bajo su oreja, su flecha y, finalmente, sus labios.
-A-Aang...- Llamó entre choques de labios.-...cr-creo que...Aang...
El joven asintió, sus ojos cerrados con fuerza mientras golpeaba sus caderas tan rápido como se lo permitía el hormigueo de anticipación que se propagaba por su ardiente piel.
-Ka...oh, Katara...
Sentían como la sangre que corría por sus venas parecía hervir y Aang soltó un prolongado gemido cuando la espada de su novia se arqueó, llevándolo aún mas profundo. Sus cuerpos se fueron hundiendo poco a poco en las tibias aguas y los grises ojos de Aang se abrieron lentamente para hallar los de su novia, sus mejillas encendidas con un oscurecido color carmín.
El joven Avatar juntó la poca fuerza que le quedaba para nadar de vuelta a la orilla, dejose caer, el exhausto cuerpo de Katara reposando sobre su pecho.
Los minutos pasaron y con todavía medio cuerpo dentro del agua, Katara se alzó con uno de sus codos, su otra mano hallando la mejilla de Aang, quien se había quedado dormido para entonces.
-Gracias, amorcito.- Musitó plantando un veloz beso sobre su nariz.
Una sonrisa cruzó por los labios del joven maestro-aire.
-Fue un placer.
-o-o
Gracias por leer.
