El fic es de Sablesilverrain. La traducción es mía.
Los personajes son de J. K. Rowling, si fuera míos, las cosas hubieran sido algo —muy— diferentes.
El fic está completo; actualizaré cada semana (¡lo siento por el día de retraso! Tengo que poner una alarma, he estado muy distraída).
P. D. Si aún no es obvio, esto es Slash —que significa ChicoxChico—, si no te gusta, ¡adiosito!
No debería tener que decirlo, pero este fic contiene escenas para adultos, lee bajo tu responsabilidad.
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Capítulo IV: Sangre del enemigo
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—Señor Longbottom, por favor quédese después de la clase. Me gustaría hablar con usted — dijo Severus tranquilamente.
Era el primer día de regreso después de las vacaciones de Navidad, y Harry ya había discutido la necesidad de Neville por una poción de Severus, en lugar de arriesgarse a que Remus la hiciera nuevamente y terminara con Draco embarazado.
—S-sí, señor —Neville tartamudeó. Unos minutos más tarde, Harry escuchó un silbido al comenzar, seguido de un suave 'golpe' mientras su poción soltaba una nube de vapor.
Ron, que se había asociado con Neville ese día, gimió. —Bueno, hemos tenido un buen comienzo —se lamentó.
—Lo siento —murmuró Neville.
—Está bien —dijo Ron con facilidad—. Estoy acostumbrado.
—No deberías estarlo —le dijo Neville—. Puedo hacerlo mejor. Lo haré mejor. Sólo dame algo de tiempo.
Ron se encogió de hombros. —Tengo un montón.
Neville suspiró.
Ron se encontró con los ojos de Draco y se encogió de hombros ante la mirada interrogativa del rubio. Draco sólo suspiró y se giró para concentrarse en su poción y la de Blaise.
—Señor Potter, ¿su poción está terminada? —Severus preguntó en un tono de gran paciencia.
—Sí —dijo Harry, volviendo los ojos expectantes al hombre.
Severus tarareó. —Bueno. Ayude a los Señores Weasley y Longbottom a hacerla suya inerte antes de que se convierta en un riesgo. Estoy seguro de que está dentro de tus capacidades.
Harry asintió y llenó un frasco con su poción antes de lanzar un hechizo de estasis sobre su caldero. Se apresuró hacia la mesa de Ron y Neville y echó un vistazo a la poción. Un sonido mortificante se le escapó. —Ahora ese es un color interesante —murmuró—. ¿De qué color era la nube de vapor, azul-gris o púrpura? —preguntó, habiendo estado prestando atención a las etapas finales de su propia poción en ese momento.
—¿Púrpura? —Ron se aventuró.
Harry puso los ojos en blanco. —¿Me estás preguntando o me estás diciendo? —le gruñó al otro adolescente, agarrando algunos de los frascos sobre la mesa de trabajo.
Neville asintió. —Era de color purpurino gris —confirmó.
Harry asintió y tomó un mortero. —¿Esta limpio? —preguntó.
Neville negó. —No, tiene residuos de diente de león en él.
Harry suspiró con irritación y conjuró una tela, limpiándolo y poniendo una pizca de ceniza de Fénix y una gota de agua de miel en el mortero y la machacó antes de agregarla al caldero. —Revuelve eso tres veces en el sentido de las agujas del reloj. —No le dijo a nadie en particular mientras se acercaba a la hierba de escorbuto.
Neville agitó los tiempos requeridos y observó a Harry agregar una pizca de hierba de escorbuto.
Harry observó que el líquido en el caldero se volvía un azul sereno y claro. Miró a Severus a través del aula. —Es azul, señor —informó—. ¿Podemos desvanecerlo ahora? —comprobó.
Severus se apartó de Hermione y respondió. —No veo ninguna razón para no hacerlo. Adelante
Harry se encogió de hombros ante Ron y Neville. —Lo siento. Mejor suerte la próxima vez —dijo antes de desvanecer la poción ahora inerte.
Neville suspiró. —¿En qué nos equivocamos? —preguntó con resignación.
Harry sonrió. —Parece que agregaste un poco demasiado de diente de león y había rastros de sangre alfa en la poción. —Tomó la mano de Neville y encontró el pequeño corte que sangraba lentamente—. ¿Ves? Contaminación. Tienes que dejar de ponerte nervioso cada vez que pasa Severus. —Harry le dijo al otro adolescente—. Él no está aquí para atraparte. En realidad le gustas, lo creas o no.
Neville miró a Harry con sorpresa. —¡¿Yo qué?! ¡Me odia! —aseguró.
Harry negó con la cabeza. —En realidad no. Está bastante contento de que Draco esté emparejado contigo enlugar de con otro Alfa que no lo trataría bien. Él lo aprueba, que es mucho decir.
—Podría encontrar una mejor manera de mostrarlo —murmuró Neville.
Harry se rió entre dientes. —Bueno, eso probablemente nunca va a suceder. Tendrás que tomar lo que te dé. Dicho esto, creo que encontrarás que está dispuesto a reunirse contigo en un terreno neutral ahora, Alfa a Alfa, y eso debería atemperar un poco su estado de ánimo hacia ti. Debería ayudar —dijo con optimismo.
Neville se encogió de hombros. —Supongo que también podría tomar lo que pueda conseguir.
Harry sonrió. —Es mejor que nada, tienes que admitirlo —le dijo al Alfa.
—Es un progreso, al menos —Neville asintió.
Severus le ordenó a la clase que dejara las muestras en su escritorio, luego los despidió.
—Nos vemos —dijo Harry, dándole una palmada a Neville en el hombro—. Estará bien. Él sólo me muerde a mí —bromeó.
Neville le dio una sonrisa tensa.
Severus vio a los últimos estudiantes salir. —Ven conmigo —le dijo a Neville y luego llevó al adolescente a su oficina. Se sentó detrás de su escritorio y Neville se sentó frente a él, moviéndose nerviosamente.
—Voy a hacerte una oferta —Severus comenzó—. Permitiré que Draco acceda a mi laboratorio privado de Pociones, a su equipo y a sus almacenes de ingredientes para poder elaborar el anticonceptivo Alfa de manera gratuita, ya que él es mi ahijado —dijo con tono tranquilo—. Todo lo que pido es que lo mantengas en secreto, como estoy seguro de que harás. De esa manera, no es necesario que confíes en mí, Draco puede practicar la poción, lo que servirá a todos a la larga, y tendrás una dosis lista para cada calor según sea necesario.
Los ojos de Neville se ensancharon. —¡Gracias, señor! —dijo, impactado.
Severus negó. —No me des las gracias, sólo dile a Draco que venga a buscar la contraseña del laboratorio de Pociones para que pueda comenzar la poción. Se tarda dos días en prepararse, y con el horario de clases es probable que le lleve una semana —le dijo al otro Alfa—. Parece feliz contigo y con Lupin. Sólo por esa razón, te doy tres de las bendiciones que puedo. No soy, sin embargo, su padre. Ten en cuenta que todavía tienen con quien lidiar en Lucius —advirtió a Neville.
Neville asintió. —Lo sé. Draco dice que podríamos evitar una confrontación directa con él —dijo esperanzado.
—Eso es cierto. —Severus coincidió—. Lucius siempre fue un cobarde, sólo tratará de recuperar a Draco de ti si cree que ganará. Si le haces saber que Draco tiene dos compañeros, probablemente te dejará en paz —le dijo a Neville.
—Eso es lo que planeamos hacer, señor —reveló Neville.
Severus asintió. —Una sabia decisión. Dile a Draco que me visite y que obtenga la contraseña pronto. Te veré en clase. Te puedes ir, señor Longbottom.
Neville asintió. —Lo haré, señor. Gracias —dijo antes de irse.
*.*.*
Harry recibió una carta en la cena, lo cual era extraño. Más extraño, aún, era la pequeña moneda que cayó sobre su palma cuando abrió la nota, causando esa sensación familiar de gancho detrás del ombligo compartida por todos los Trasladores.
Harry soltó el Traslador y miró a su alrededor. No tenía idea de dónde estaba, pero estaba bastante seguro de que estaba fuera de los terrenos de Hogwarts. Y, aparentemente, también había superado el vínculo. No podía sentir nada a través de él en este momento, y la alarma de Severus sería evidente si él sintiera algo de Harry. Acababa de ver a su compañero desaparecer de la mesa de la cena sin ninguna razón discernible, después de todo.
Harry se acercó a una de las lápidas que estaba cerca, la más grande, y leyó el nombre.
Tom Riddle.
Oh no.
Escuchó un crujido, se giró para ver a un hombre caminando hacia él —llevando algo envuelto en una bata, algo vagamente en forma de bebé— y retrocedió, de alguna manera sabiendo qué, o mejor dicho, quién era.
Intentó correr, pero el hombre logró atarlo y tomó su varita, luego lo amarró a la lápida que acababa de leer.
Harry trató de salir de sus ataduras, pero estaba atado demasiado fuerte para escapar.
Escuchó al hombre empujar algo pesado por el suelo, y después de unos minutos pudo ver que era un caldero gigantesco.
«Oh», pensó Harry sarcásticamente, «esto se está poniendo cada vez mejor. ¡Por favor, que esto sea un sueño!» Sin embargo, podía decir que no lo era. En sus pocos sueños sobre Voldemort, había sido invisible o no podía ser lastimado. Ninguno de esos fue el caso en este momento.
Fue devuelto a la realidad cuando la cosa envuelta en una bata habló. —¡Date prisa!
Harry pudo reconocer la voz: lo que fuera que estaba en esa túnica era en lo que Voldemort se había convertido.
Se encendió un fuego debajo del caldero y, durante largos momentos, el único sonido fue el crepitar de las llamas.
Pronto, el líquido en el caldero comenzó a hervir y también emitió chispas de plata, y Harry tuvo que admitir que si no fuera tan siniestro, podría haber sido bonito.
El hombre sacó la figura de la túnica; parecía un niño pequeño en forma, pero era obviamente inhumano en una inspección más cercana: era negro y de aspecto escamoso, sus ojos eran rojos, nariz plana y orificios nasales cortados. Era horrible.
«Realmente espero que no se haya parecido a eso cuando Severus se unió a él, o vamos a tener unas cuantas palabras», Harry pensó mientras el hombre dejó caer la cosa en el caldero.
—¡Hueso del padre, tomado sin permiso, renovarás a tu hijo! —El desconocido entonó, y el suelo a los pies de Harry se abrió, un polvo fino se elevó para caer en el caldero.
El hombre sacó una larga y delgada daga plateada y extendió su mano. —C-carne —tartamudeó, sollozando—, del siervo, voluntariamente entregada, ¡revivirás a tu maestro!
Harry cerró los ojos justo cuando el hombre terminó de hablar, y luego escuchó un gemido de dolor desgarrador.
Escuchó al hombre dejar caer algo en el caldero. El hombre se paró frente a Harry, quien abrió los ojos cuando escuchó al hombre tan cerca.
»Sangre... del enemigo... tomada por la fuerza... resucitará al Señor Tenebroso.
«La doy de buena gana», pensó frenéticamente Harry, «tómala, toma toda lo que necesites, te la doy de buena gana».
El hombre le cortó el brazo y tomó su sangre, cargándola y dejándola en el caldero.
—Deja que se ahogue, di la sangre voluntariamente... no debería funcionar.
Las esperanzas de Harry se vieron frustradas cuando una figura gris, delgada como un esqueleto, se alzó del caldero.
Salió y extendió los brazos. —Vísteme —ordenó, y el hombre envolvió la túnica alrededor de su cuerpo.
Harry tragó saliva.
Y así, Lord Voldemort estaba de vuelta.
Harry lo observó con temor mientras Voldemort inspeccionaba su nuevo cuerpo.
—Hmm ... Por ahora, lo hará. Con el tiempo, volveré a como me veía antes. Estoy seguro de que hay un hechizo o poción en alguna parte —reflexionó el hombre—. Extiende tu brazo —le dijo al hombre.
—Gracias, Maestro. —El hombre extendió el muñón sangrante.
Voldemort hizo un sonido de disgusto. —¡No, idiota, tu otro brazo! —dijo bruscamente, agarrando el brazo izquierdo del hombre y mirando el antebrazo—. Estoy de vuelta. Así que ahora todos lo sabrán. Veremos cuántas personas regresan y cuántas piensan que pueden escapar de mí.
Presionó un dedo sobre la marca, el hombre aulló nuevamente y la cabeza de Harry estalló de dolor otra vez.
*.*.*
Uh... bueno, no era mi intención que este capítulo fuera el último pero -suspira-
la autora así lo quiso, jo.
Esta vez nos acercamos al canon, díganme, ¿qué creen que suceda? No olviden que la sangre en este fic es muy,
muy importante. ¡Hasta la próxima semana, queridos!
Besos, ELODTC.
P. D. Adoro a Harry dándole voluntariamente su sangre a Voldie para que no resucite xD. Me reí mucho con eso.
