La historia continúa.

No abandonaré esta vez. Prometo que no.

Nada me justifica por la tardanza, solo lo siento mucho.

Ya sabemos de quién es la historia. Ya sabemos de quién son los personajes.


Dos semanas habían pasado desde mi más reciente descubrimiento emocional cuando Tanya me escribió por primera vez en años. Mi enamoramiento por Edward Cullen, mi mejor amigo de toda la vida, me tenía paranoica. Dos semanas que habían transcurrido de la misma manera que las anteriores, pero yo veía conspiraciones, celos y una pelea escandalosa que en cualquier momento podía suceder pero que nunca llegaba. Edward saliendo con Tanya, resolviendo lo suyo. Estaban en una etapa en donde iban y venían. Discutían, terminaban, y volvían al dia siguiente.

Dos semanas durante las cuales Tanya se había estado esforzando por recuperar nuestra amistad. Dos semanas de constante tortura durante las cuales me escribía para hacerme consultas de su relación con Edward. Días agobiantes, que solo me provocaban náuseas y escalofrios cuando pensaba que salían en alguna cita o él la iba a visitar a ella. La situación era un asco. Mis sentimientos recién descubiertos tenían que ser sepultados bajo una tonelada de hipocresía y buenos modales. Era buena ocultando lo que sentía, era muy buena tragandome mi dolor y mi orgullo. Mi corazón ya no dolía como cuando me entere de que estaban saliendo nuevamente.

Una tarde estaba acostada en el sofá, sola, sólo comiendo papas fritas mientras veía un programa de repostería y sacaba cuentas mentales de cuánto costaria remodelar mi cocina y convertirla en el estudio de grabación de Anna Olson. Mi teléfono comenzó a vibrar, lo alcancé distraídamente pensando que sería una de esas locas avalanchas de emojis que Edward acostumbraba a enviarme cuando estaba ocupado, pero quería hacerme reír. La última la había recibido unos 30 minutos antes, seguida de una conversación de unos 5 minutos y una promesa de pollo frito por la noche.

No era Edward. Era Tanya. Atendí.

―Hola Tanya, como estás?

―Hola Bellita, muy bien, aquí en el trabajo. Linda, una preguntita, disculpa que te moleste. Pero... ―dudó un segundo antes de soltarlo― Has sabido de mi Edward hoy? No se nada de él desde la mañana; le he escrito pero no me ha respondido. ― Curioso, porque hacia menos de 30 minutos "su" Edward me había enviado unos emojis de vegetales y bombas, describiendo su aversión por todo aquello que no fuera matado y puesto a freir. Y "su" Edward había estado hablando conmigo durante todo el día, con intervalos de 1 hora más o menos entre cada pequeña conversación.

―Ehhh... bueno Tanya... Hoy es jueves. Los jueves tiene clases por la mañana y ensayo con la banda en la tarde. Y ya sabes como son ellos... hasta que el cuerpo aguante― dije con una risa nerviosa. Extrañamente satisfecha por su falta de atención hacia ella y completa atención para mí.

―Si, lo sé. Sólo pensé que tu podrías saber algo de él. Entiendo perfectamente lo complicado que puede ser tener un novio ocupado como él jajajajaa―Shot through the hear! And you're to blame! sonó en mi cabeza... lo dijo con la más pura malicia que puede caber en el cuerpo de una persona. No sabía que ya eran oficiales.

―Ya sabes cómo es de ocupado entonces Tan, dale un rato más y luego preocupate. Son 48 horas para comenzar a reportar un desaparecido― bromeé y me reí sinceramente, aunque me dolía aún lo de "novio".

―No entiendo. ― respondió confundida. Oh Dios.

―Sabes que? No importa. Hagamos algo. Yo le escribiré y esperaré que también me responda, y a la primera que escriba le avisa a la otra, vale? ― seh, mala idea tal vez.

―Bueno, parece un buen plan. Hablamos lueguito Bella, gracias. Adiós. ―y cortó.

Con el corazón a mil por hora le escribí un mensaje a Edward. Super conciente de lo nervioso que podría ponerse, y de la incomodidad que podría sentir al verse descubierto al no responderle a su "novia" y pasar todo el dia texteándome a mí.

Alerta. Tanya me escribió preguntandome por ti o.0 Que no le respondes los mensajes :x y no sabe nada de ti desde temprano en la mañana :s -B

Su respuesta llegó en 3 minutos. Cosa que me pareció interesante.

Que? En serio? :O oh oh. Ves lo loca que está? :/ -E

Creo que está preocupada Edward, deberías responderle –B

No está preocupada, está es LOCA. Insane. Coo-coo 4 cocoa puffs. Si dejo de escribirle un par de horas ya arma un drama. Estoy seguro de q te llamo para ver si estabas en el ensayo con nosotros o si yo estaba en tu casa pasando el rato. –E

Bueno, no se :/ -B

Ya le escribiré, gracias. Y disculpa por involucrarte con la celópata –E me dijo avergonzado.

No problem dude. Al parecer "entiende perfectamente lo complicado que puede ser" tener un novio como tú Ö –B tenía que hacerle saber que ya me había enterado por Tanya.

Mierda. Te dijo eso? –E seh, Tanya tendrá problemas.

Seh –B

:/ lo siento –E

Por que? –B

Por eso. Por ella. Por todo. Lo siento –E

Vale, vale. No nos pongamos emo. Solo escribele a tu novia –B escribí con dolor.

Ok. Lo lamento Bells. –E sabía que se disculpaba por el dolor que tal vez podía sentir. Las cosas son así entre nosotros. Siempre. Estamos concientes de los posibles sentimientos o ataduras que sentimos por el otro.

Tampoco me enteré cuando comenzaron a salir, aún sin hacerlo oficial. Lo supe un dia al azar hace unos cuantos meses atrás. Edward y yo estábamos platicando mientras bebíamos unos smoothies en la cafetería de su facultad. Estábamos él y yo sentados en el suelo, apenas separados por un par de centímetros y una línea difusa de amistad y algo más se hacía cada vez más etérea. Y lo soltó de repente. La bomba de información que sólo yo podía descifrar. Él lo sabía, sabía que yo entendería lo que me intentaba decir disimuladamente.

― Anoche fui a ver a Tanya a la clínica, a su hermana la ingresaron de emergencia por una apendicitis ― eso fue todo. Alli lo supe. Habían vuelto. Después de 9 años en los que su nombre no se mencionó en nuestras conversaciones, lo soltó de repente. Sabiendo que sólo yo comprendería el mesaje seriado que trataba de transmitirme. Que estaba interesado en ella nuevamente, o que ya habían vuelto. Me sentí traicionada. Por no saber que habían hablado de nuevo, por enterarme así, porque me estaba haciendo lo mismo que hacía años. Permitió que las líneas casi desaparecieran y se buscaba a Tanya para refugiarse de lo que podía estar sintiendo. El terror de equivocarnos y perder nuestra amistad siempre estando presente.

― Lamento oir eso, sé que Tanya es muy preocupada por sus hermanas. ― traté de decir despreocupadamente. Pero ya el daño estaba hecho. Mi corazón comenzó a cubrirse de una delgada capa de escarcha de hielo. Dolió, pero ya me había decepcionado muchas veces de Edward.

Es por eso que dicen que amar y estar enamorado son dos cosas diferentes. Puedes amar a alguien, pero no neccesariamente significa que estás enamorado de esa persona. Igualmente, puedes tener un enamoramiento por alguien, y no significa que lo ames. Siempre he amado a Edward. Como amigo, como hermano, como compañero de juventud. Y sólo me he sentido enamorada de él un par de veces en mi vida. Cuando ninguno de los dos quiso ir al baile de graduación, y como acto de rebeldía fuimos a cenar pizza fría y malteadas derretidas, ataviados con nuestros lujosos trajes de baile, a las 2 de la mañana, a un lado de la autopista, a 2 horas de nuestra casa. Esa noche, cuando me dejó en la entrada de mi casa. Sentí que estaba enamorada de él. Al día siguiente, la sensación había desaparecido. Olvidada en sueños locos de camioneros y pizzas gigantes.

Y nuevamente estaba sintiendome igual, pero diferente. La sensación de estar enamorada de él no se había ido al día siguiente. Al contrario, se hacía más fuerte cuando sentía que rozaba mi brazo con sus dedos callosos, cuando escuchaba el tamborileo de sus dedos contra el volante de su auto y reconocía la canción que cruzaba su mente en ese momento. Se hacía mas intensa cuando lograba ver el elástico de sus bóxers por la cintura de sus jeans; cuando sentía el olor de su shampoo en los cojínes de mi sofá, y cuando se alzaba para alcanzar algo y lograba ver la parte baja de su espalda, sedosa y tonificada, con dos pequeños hoyuelos marcados.

Me estaba volviendo loca. Todas las noches soñaba con besarlo. Con decirle cómo me sentía. Me vestía como a él le gustaba, con jeans oscuros ajustados y camisetas de algodón. Dejaba mi cabello suelto y usaba el shampoo que le gustaba a él. Pintaba mis uñas de negro porque a él le gustaban de esa manera. Y no usaba maquillaje en lo absoluto, pero cuidaba de que se viera fresco y joven, sin marcas, sólo porque sabía cuanto le gustaba así. Me estaba convirtiendo en el epítome de la belleza según sus estándares. Mis motivos eran variados, motivos que dejaban ver lo más oscuro de mí, esas características de mi personalidad que siempre han estado, pero que me daba vergüenza mostrar. Por coqueta, porque quería que me viera y tuviera algún deseo carnal por mí. Por orgullosa, porque quería que viera de lo que se estaba perdiendo y otros podían tener. Por vengativa, porque quería que desarrollara sentimientos por mi y sintiera lo que yo sentía al no poder besarlo o sentir sus manos en mi cintura.

Las semanas seguían transcurriendo. Yo seguía siendo una terrible persona. Tanya continuaba escribiendome, yo seguía pretendiendo que todo estaba bien. Cuando en realidad estaba enamorada de su novio. Edward y yo compartíamos mucho más que antes. Todo su tiempo libre era mío. Su atención era mía. Tanya se comenzó a dar cuenta, comensó a ser celosa con él. Sus discusiones fueron cada vez más frecuentes. Edward dejó de visitarla, aunque aún eran novios, al menos técnicamente.

Me cansé y comencé a ser egoista. Sólo éramos amigos. Pero la tensión se encontraba siempre presente. Amanecíamos hablando por whatsapp, o skype. Nos llamábamos a altas horas de la noche para ver al mismo tiempo algún show en la tele y comentarlo. Las líneas difusas ya no eran líneas, era una bruma sin forma que se disolvía entre el lugar que ocupábamos cada uno en el espacio personal del otro. Sólo. Éramos. Amigos.


Corto corto. Pero irá aclarando muchas cosas.

Gracias por leer y darme un poco de confianza en este proyecto.

Les prometo actualizar más frecuente.

Cuesta para que el gusano de inspiración me agarre, pero cuando me agarra ya no me suelta.

Hasta la próxima.