Summary: El invierno se ha ido y la alegría de la primavera ya se ha asomado por todos los rincones de Mobius. Las mariposas revolotean, los niños juegan en la calle sin miedo a resfriarse y los árboles, después de tantos meses, comienzan a recuperar sus verdes hojas. ¿Cuál será la opinión de cierto zorro ante el cambio de estación?

Disclaimer: Los personajes de Sonic no me pertenecen a mí, sino a Sega.

N/A: Espero que les guste n.n


Número de palabras: 463

Tema: ¡Cupido al ataque!


Tails parpadeó confundido, mirando detenidamente el paquete que estaba encima de su mesa y que misteriosamente había encontrado aquella mañana en su puerta. En el susodicho no había rastro alguno del remitente ni tampoco estaba escrito el nombre del destinatario. Ni siquiera había un sello en su lugar correspondiente. Lo cual era muy sospechoso y apuntaba a que la persona que lo había dejado no quería que supiera su identidad o, tal vez, también cabía la posibilidad de que fuera alguien cercano a él y que, por lo tanto, no había visto de suma importancia el poner su nombre en el paquete.

El zorro suspiró, regañándose a sí mismo por preocuparse tanto por un simple paquete que seguramente era inofensivo. Se reprendía por eso, era cierto, pero eso no quitaba que su preocupación disminuyera. Y es que por mucho que lo intentara, aquel envoltorio rosa tan llamativo lo intimidaba en sobremanera. Era ridículo asustarse tan solo por un trozo de papel, el cual una vez abierto el paquete sería inservible. Intentaba convencerse de eso, repitiéndolo continuamente en su mente, pero cada vez que lo hacía la imagen de cierta eriza rosa acaparaba sus pensamientos por completo.

Se rascó la cabeza nervioso y, reuniendo un poco de valor, posó su mano derecha en una de las cintas que envolvían la pequeña caja y empezó a desatarla con lentitud, preparándose mentalmente para su contenido. Tras terminar con las cintas pasó a desgarrar el papel, hasta finalmente dejar la caja al descubierto. Tragó saliva y se atrevió a revelar el misterio que tanto tiempo llevaba inquietándole. Con suma delicadeza, fue quitando la tapa que cubría el misterioso paquete.

Sino hubiera sido por la silla que estaba detrás suya, estaba más que seguro que se hubiera caído al suelo de sopetón por la sorpresa. Y es que no era para menos, pues el contenido de la caja era el más cursi y ridículo disfraz de Cupido que había visto en toda su corta vida. Aunque realmente dudaba encontrarse con otro que fuera capaz de superarlo.

El sonido del timbre lo sacó de sus pensamientos y rápidamente se dirigió a la puerta para abrir, encontrándose al otro lado a la persona que menos quería ver en ese preciso momento.

—H-hola Amy. ¿Te puedo ayudar en algo?— preguntó de la forma más casual y amable que pudo, intentando que su propio nerviosismo no le hiciera meter la pata. Aunque ya sabía que a esas alturas ya era imposible hacerlo.

—Si en realidad había algo que quería pedirte— Tails sintió un escalofrío pasar por su espalda al fijarse en la sonrisa que tenía la eriza en su rostro—. ¿Serías mi Cupido?

Y fue en ese preciso momento cuando el mundo de Tails y sus pequeñas esperanzas se desmoronaron por completo.