Capítulo 4

Entrenamiento

Yazin abrió los ojos tras recuperar la conciencia y poder darse cuenta de que se encontraba en un lugar que no conocía. Trató de incorporarse pero no pudo y una mano se posa sobre su hombro y le dice en su idioma

- Tranquilo príncipe Yazin ... estás entre amigos

Yazin mira a la persona que está a su lado y aunque no lo conoce le resulta extrañamente familiar

- ¿Quien eres tu?

- Me llamo Docko ... soy un amigo

- ¿Ah si? no te conozco como para considerarte así ...

Yazin se percata de algo y mira con atención a su interlocutor

- Vistes como chino, pero no eres chino

- Eres observador

- ¿Quien eres? pero primero dime ¿donde estoy?

- Estas en Samarcanda

- ¿Samarcanda? ¿soy acaso prisionero de Timur?

- No, no lo eres ... el te ha entregado al conde Enrique de Guzman

- ¿Que? ¿el conde esta aqui?

- A decir verdad, ustedes se encontraron en el campo de batalla ... caiste prisionero y el conde intercedió por ti ante Timur

Yazin iba a decir algo pero en eso se hace presente el conde, acompañado de Robert de Norfolk y Roger Guiscardo

- Joven príncipe - comienza a decir el conde - ha pasado largo tiempo

- Tu ... o mejor dicho, ustedes ... te recuerdo Barón Robert ... luchamos en la batalla y mi sorpresa al verlo hizo que me sorprendiera y me capturaran los mongoles

- Me alegro que tu cabeza no haya sido muy afectada por el golpe Yazin - le responde el ingles - y que tu habilidad con la espada siga siendo tan buena ... me derrotaste fácilmente

El diálogo había sido en griego. Docko no había intervenido en la conversación y Roger no le había quitado la vista de encima esperando su reacción pero el chino no parecía aludido como haciéndose el que no entendía. Roger no aguantó mas y se pone al frente de Docko

- ¡Ya basta! ¿porque finges que no nos entiendes? ¡hablas el francés y seguramente debes entender el griego!

Todos se vuelven sorprendidos y Docko mira a Roger con expresión tranquila mientras Enrique se les acerca

- ¿Que decis Roger? - le dice en francés - es imposible que Docko sepa griego ¡el viene de China!

- Vamos hombrecito ... confesad de una vez ... podeis entendernos así que no perdamos mas el tiempo

- Basta Roger ... desvariais - le dice Robert

- ¡Vos no estuvisteis allí así que no me trateis de loco!

- ¡Fijaos como me hablais, pirata, que yo ...!

parecía que se irían a las manos pero en eso Docko se pone de pie y se coloco entre ambos

- No es necesario que peleis por mi - les dice en francés - el normando dice la verdad ... puedo entender el francés y el griego ... aparte del chino y el idioma de Castilla ... conozco también vuestro idioma Robert de Norfolk y habló el tártaro y el rus ... supongo que estareis sorprendidos

Evidentemente, todos lo estaban pero Roger no lo parecía y mas bien esboza una sonrisa de satisfacción

- Ya sabía que el hombre que me derrotó en un solo movimiento no podía ser normal

Segismundo era un hombre nacido para ser rey. De noble cuna, gozaba de gran prestigio en toda Europa y pese a que era súbdito del rey francés, nadie dudaba que algún día ceñiría la corona de algún reino cristiano. De joven luchó contra los ingleses pero se podía decir que tenía mas amigos entre los ingleses que enemigos. Muchos caballeros ingleses fueron sus prisioneros pero siempre los trató de huespedes y recibió la misma deferencia cuando cayó prisionero. No fue de extrañar que cuando el rey de Hungría murió, la reina viuda ofreciera su mano a las casas de Europa y el elegido fuera Segismundo

No fue tarea fácil para el nuevo monarca asumir los retos de la nueva corona, pero le facilitó la decisión de la reina Luisa de no convertirlo en solo su consorte sino el reconocerlo como su rey. La habitual resistencia ante un extranjero cedió ante la buena disposición de Segismundo de hacer las cosas bien y muy pronto, Hungría prosperaría. La muerte temprana de la reina le facilitó las cosas a Segismundo para tomar el control absoluto del reino y lejos de convertirse en un déspota, paulatinamente fue convirtiendo a Hungría en una nación de primer orden. El sometimiento de Segismundo al Papa le daría mas amigos entre los cristianos occidentales pero perdería la de los ortodoxos

Pero la felicidad del nuevo reino duraría poco. La derrota de los búlgaros ante los otomanos ponía en riesgo a la corona y ante el temor de que el invencible Bayazid decidiera avanzar contra Hungría, decidió ponerse en pie de guerra contra los musulmanes, apoyando a los rebeldes búlgaros y hostilizando a las tropas otomanas. Mas que temor, Segismundo creía que ese era el momento de atacar a los infieles ya que, pese a la victoria en Bulgaria, sabía que las tropas del Sultán estaban agotadas. Sabía que si el Sultán no atacaba o pedía una tregua era para ganar tiempo, tiempo que Segismundo no estaba dispuesto a darle. Estaba muy enterado de lo que sucedía en oriente y lo que quería Bayazid era fortalecer su posición frente al también invencible Tamerlán y no le convenía debilitar mas sus tropas en una agotadora guerra contra los cristianos, mas aún que su retaguardia estaba desprotegida ante venecianos y genoveses y una Constantinopla en la que no podía confiar. El llamado de Segismundo a Europa no era un signo de desesperación sino del talento político del rey frente a la oportunidad que Dios le daba

La corte húngara era esplendida. Lo occidental y lo oriental se combinaban aqui con una fuerte influencia del clasicismo griego. Segismundo no era muy dado al boato y la opulencia pero recibía dignamente a sus invitados. Giacomo Alseci avanzó acia el trono donde se encontraba el rey y se arrodilla ante el

- Levantaos, noble Alseci, enviado especial de Su Santidad el Papa - le dice el rey - he de suponer que me traeis buenas nuevas de Roma

- Alteza ... os traigo el saludo de Su Santidad Bonifacio quien me ha encomendado que os vea personalmente para poder tratar vuestro pedido hecho a la Santa Madre Iglesia

- Vos, como representante de la iglesia, conoceis bien cual es la situación en que toda la cristiandad se encuentra con la amenaza de los infieles quienes están ya a las puertas de mi reino y bien es sabido que Bayazid ha amenazado con apacentar sus caballos en los jardines de San Pedro

- Dios no permitirá que tal iniquidad se produzca

- Pero Dios no bajará de los cielos para expulsar a los infieles ... se que lo que he dicho podría sonar a herejía para aquellos piadosos consejeros del Papa pero la realidad es esa ... la victoria contra los infieles nos ha sido negada por siglos ... los lugares santos están en manos de ellos y nosotros ahora no los hemos podido expulsar ni de nuestra propia casa ... Constantinopla, Sicilia, España ... son nombres que nos recuerdan nuestros errores ¿Porque hemos de seguir en esta situación por nuestra inacción?

- Su Majestad - le dice Alseci - creo, como vos, que nuestros propios errores nos han puesto en esta situación así como creo que Dios espera mas de nosotros que solamente rezos u oraciones ... no hay mejor momento que el presente y el Papa esta persuadido de ello

- ¿Quereis decir que el Papa me apoyará?

- No solo eso ... esta dispuesto a predicar una nueva cruzada contra los infieles

Contra lo que esperaba, el rostro de Segismundo no demostraba alegría, mas bien un hálito de preocupación se deslizó sobre su rostro

- ¿No os parece buena idea, Majestad?

- Mi querido Alseci ... no es que no me entusiasme la idea de una guerra total contra Bayazid y es eso justamente lo que he pedido a los reyes de Europa, pero ¿Es realmente una cruzada lo que necesitamos?

- Majestad ...

- Se que os entusiasma la idea, incluso yo, en mis años de juventud, soñaba con cocer la cruz sobre mi pecho, vestir de blanco y acudir a los lugares santos ... he crecido escuchando las hazañas de Ricardo de Inglaterra y del rey Luis de Francia ... la brillantez de las cruzadas y el como se enarbola la cruz de Cristo sobre la media luna musulmana ...

"Pero no necesitamos una cruzada ahora ... no estamos marchando hacia Jerusalen sino a enfrentar a uno de los mejores ejércitos del mundo y contra el mejor general que haya conocido ... necesito un ejército a mi mando, no a varios reyes y nobles queriendo luchar a su manera con mas ímpetú que inteligencia ... necesito hombres que me obedezcan y me hagan el juramento de fidelidad y no a una mesnada que se lanzará contra el enemigo apenas lo vea ... antes de que digais algo, dejadme deciros algo mas ... todas las cruzadas fracasaron ¿sabeis porque? Porque no hubieron jefes dignos ni guerreros dignos ¿Como esperais que a Dios agrade una banda de saqueadores que fue en lo que se convirtieron las cruzadas? ¿Recordais San Juan de Acre y Jerusalen? ¿Lo que hicimos en nombre de Dios? ¿Recordais lo que sucedió en Constantinopla? Y lo justificamos en el nombre de Cristo y creo que fue por ello que Dios nos dió la espalda"

Alseci calló. Era sacerdote pero también soldado y sabía que todo lo dicho por Segismundo era cierto. No solo sobre lo que fueron realmente las cruzadas sino sobre el impacto que ese llamado tendría en Europa. No habría rey o señor que no quisiera apoyarla y eso significaría que Segismundo tendría a un gran ejército que no le obedecería y que debía de controlar

A su memoria vinieron las historias de las cruzadas, hacía ya casi 300 años. Pedro el Ermitaño recorrió pueblos y ciudades predicándola. Su fama de santo atrajo a todos y llamó la atención del propio Papa Urbano quien lo apoyó cuando hablaba los abusos que cometían los infieles contra los cristianos. Al grito de "¡Dios lo quiere!" se empezaron a armarse los ejércitos pero Pedro convenció a mucha gente a marchar a Jerusalén. Gente de todas las edades se unieron a ese extraño ejército de desharrapados que soñaban con llegar a Tierra Santa y echar a los infieles, pero los desastres empezaron a acumularse. No tenían alimentos y muchos morían en el camino por lo que se dedicaron a saquear y acabaron por ser combatidos por los propios cristianos. Los pocos que pudieron llegar al mar pensaron que este se abriría para dejarlos pasar pero fue el emperador de Bizancio, Isaac Conmeno, quien los ayudaría para finalmente abandonarlos a merced de los infieles quienes los despedazaron. La siguiente fue mas organizada y dirigido por brillantes caballeros entre los que destacaba Goodofredo de Buillon, derrotaron a los selyucidas y tomaron Jerusalén en una orgía de sangre. Mas de 80,000 personas entre hombres, mujeres y niños fueron muertos por el único pecado de ser musulmanes

Se formaron reinos y principados cristianos en Tierra Santa mientras los musulmanes se organizaban para evitar mas conquistas. Una segunda cruzada se lanzó contra los otros dominios musulmanes para borrarlos de la faz de la tierra. Intentaron capturar Damasco, lo que fue un gran error ya que el rey de esa ciudad había hecho un pacto con ellos antes y ese ataque constituía una traición, lo que hizo que los principes musulmanes, antes divididos, se unieran contra el enemigo común y los expulsaron. Tras casi cien años de dominio cristiano, Tierra Santa y Jerusalen fueron conquistadas por Saladino quien, al tomar la ciudad, perdonó a los cristianos en ella, al contrario de lo que hicieron los cruzados al tomarla. Los reyes mas poderosos de Europa: Federico Barbarroja de Alemania, Ricardo de Inglaterra y Felipe Augusto de Francia se unieron para reconquistar Jerusalén. Fue la cruzada mas brillante y famosa y todavía se contaba de ella a los niños, pero se omitían las masacres de Ricardo en San Juan de Acre, la muerte de Federico y la de su hijo y las rencillas entre Felipe y Ricardo por lo que el rey de Francia abandonó la cruzada. Ricardo solo vería Jerusalén de lejos y fracasaría totalmente

La Cuarta Cruzada se proclamaría años mas tarde y los cruzados se unirían nuevamente contra los musulmanes pero al recalar en Venecia, fueron convencidos por el Dux para atacar Constantinopla. Pese a las súplicas y amenazas del Papa, los cruzados se lanzaron contra la ciudad y la conquistaron, masacrando y destruyendo todo a su paso, formando después un nuevo imperio que el Papa se negó a bendecir. La cruzada no pasó del Bósforo

Alseci recordó la de aquel ejército de niños que se encaminó a Tierra Santa con la esperanza de acabar con las guerras entre cristianos y musulmanes. Marcharon cantando y muchos pensaron que Dios los había escuchado ya que la victoria parecía cercana ¿si los musulmanes les abrían la puerta de la ciudad? ¿Quien se atrevería a atacar a esos niños? Lo que fieros guerreros no pudieron hacer parecía que aquellos humildes podrían lograrlo. Pero no contaban cn la envidia y la maldad de otros. Hubieron quienes creyeron que sus privilegios se acabarían si los humildes entre los humildes conseguían la victoria. Conspíraron contra ellos y los hicieron abordar barcos para llevarlos, no a Jerusalen, sino a Africa. Los niños acabaron como esclavos de los moros y las niñas fueron vendidas a los prostíbulos de la costa. Los que hicieron eso se convirtieron en hombres ricos de la noche a la mañana pero no contaron con que la justicia tarda pero llega. El emperador Federico II, al tomar la costa africana los atraparía y los haría ejecutar

Federico fue el quinto cruzado. Hizo todos los esfuerzos para poder llegar y el Papa lo instó e incluso lo excomulgó para obligarlo a la cruzada, pero cuando Federico partió, lo que hizo fue quitarle sus derechos al trono y proclamar un nuevo emperador ya que odiaba a Federico. Mientras el emperador luchaba por la Iglesia, el Papa luchaba contra el. Ni siquiera la invasión de los mongoles parecía convencer al Papa de apoyar al emperador y prohibió a los italianos servir al ejército imperial que fue derrotado por Ulai Khan en Leipzig. De no haber sido por la muerte del poderoso Gengis Khan y las disputas por el trono, Ulai hubiese invadido Alemania pero prefirió regresar a Asia. Ante esta terrible situación, Federico hizo un trato con el califa para que los cristianos pudieran visitar Jerusalén sin ser molestados y firmó un pacto con el para una convivencia pacífica. Acuerdo que acabó siendo desconocido por el Papa quien lo consideró una traición a la cristiandad. Federico no ganó lo que ganó por la Iglesia sino a pesar de ella

El último gran cruzado fue Luis de Francia, ya venerado en los altares. El rey era un hombre piadoso y amado por su pueblo pero consideraba su deber acabar con los infieles y reconquistar Jerusalén. Los ejércitos de Luis se movilizaron contra los sultanatos de Africa y Asia y todos pensaron que un ejército conducido por un santo no podría ser derrotado jamás. Pero sucedió exactamente lo contrario. Luis fue derrotado en Egipto y capturado por lo que se tuvo que pagar un fuerte rescate por el. Eso no desanimó a Luis quien lanzó una nueva cruzada contra Tunez (Alseci siempre se preguntó el porque ya que estaba muy lejos de Jerusalén) lo que fue apoyado por su hermano, el inefable Carlos de Anjou quien deseaba vengarse del Sultán por apoyar una revuelta contra el en Italia. Cuando carlos llegó a Africa, se lanzó a caballo desesperadamente al conocer que su hermano agonizaba y al llegar al campamento vio un espectáculo aterrador. Los hombres yacían muertos y los pocos que quedaban con vida se apoyaban en sus lanzas para non caer. Luis yacía en su camastro, delirando en fiebre y alcanzó a proclamar "¡Jerusalen!" antes de morir

Con Luis de Francia terminaron los intentos serios de reconquistar Jerusalén. Ahora el Papa se animaba a proclamar otra y recien, Alseci, cae en cuenta que las cruzadas tenían un objetivo: Jerusalen ¿serviría esa proclama para derrotar a Bayazid?

En Atenas, la corte de la ciudad impartía nuevamente justicia en un proceso abierto en contra de un terrateniente por labriegos del lugar. Desde el gobierno de Ettore, la corte de Atenas había ganado merecida fama ya que había impartido justicia ejemplar desde hacía cinco años. El duque había mandado traer letrados de Florencia, Venecia y Roma quienes habían educado a sus nuevos súbditos y asumido las funciones de jueces. Tras ese tiempo, estaban dejando los casos a jueces atenienses y este proceso era uno de los primeros vistos por jueces del lugar

Uno de ellos era Aristos

El joven labriego, a instancias del duque, había aceptado estudiar con los nuevos jueces. Ettore admiraba en el su sentido de justicia y el valor para asumir sus responsabilidades. La joven Irene lo había animado a convertirse en el nuevo juez de Atenas y desde ya tená el compromiso de mantener el prestigio de la ciudad como símbolo de justicia

Terminado el proceso, Aristos fue saludado junto con sus compañeros por sus antiguos maestros quienes ya se preparaban para regresar a sus ciudades de origen. Aristos deja de lado el protocolo para poder saludar a su prometida quien le hace una reverencia por su nueva jerarquía. No duro mucho el saludo ya que numerosas personas se acercaban con petitorios y súplicas en busca de justicia. Huelga decir que los atenienses tenían muchas esperanzas en los nuevos jueces, atenienses como ellos

Terminado los asuntos pendientes, Aristos se encamina hacia el castillo del duque donde es recibido por Irene. Ambos se besan pero Irene lo lleva a un apartado para poder decirle algo

- El duque desea verte de inmediato

- Pues, será mejor no hacerlo esperar

- Espera ... antes de hablar con el, déjame decirte que hay una desavenencia entre la princesa con el

- ¿Desavenencia?

- El duque está solo ahora ... no puede contar con su esposa para que lo aconseje y no tiene a Philip ni a Alseci para hablar ... es por eso que te ha hecho llamar

- ¿Cual es el problema?

- ¿No lo sabes? ¿No lo intuyes? Los venecianos están ante nuestras costas ... los genoveses ya no quieren ayudarnos ... la guerra contra los musulmanes pronto involucrará a toda Europa y el duque debe tomar una decisión y eso dependerá de la actitud del emperador Manuel con respecto a los turcos

- ¿Es eso? ¿La decisión acaso no es sencilla?

- No ... no lo es ... ve, habla con el y después hablaremos

- Por lo menos adelántame algo ... ¿Que opinas tu?

Irene lo mira con cierta incredulidad para luego darle la espalda

- Soy una simple campesina rusa ¿Que puedo saber yo de política? Tu ya has estudiado y sabes de lo que hablo

- Se tanto como tu Irene ... no se nada de guerras y de ambiciones ... eso es la política ... una confluencia de intereses ... ¿Que es lo que quiere el duque?

- Supongo que no tiene sentido que esconda una confidencia de Carmesina ... el duque no está decidido a unirse a una guerra abierta contra el Sultán

- Pues no lo culpo ...

- la verdad, yo tampoco

- Supongo que la princesa piensa lo contrario

- Ella desea ver libre a Constantinopla de la amenaza de los musulmanes ... es cristiana y sus simpatías van hacia los cristianos

- Yo también soy cristiano, lo mismo que tu ... ¿No deberíamos apoyar a los cristianos si es que hay una guerra contra los musulmanes?

- ¿Que diferencia hay?

- ¿Que dices?

- la bondad y la maldad están en ambos bandos ... ¿Porque tenemos que ser enemigos de otros solo por su religión? En mi pueblo había gente que practicaba sus antiguos ritos pero escuchaban al pope cuando iba a hacer misa y respetaban a los musulmanes que venían del sur ... todo iba bien hasta que que el obispo de la región ordenó matar a los curanderos de mi pueblo poruqe decían que adoraban al diablo ... luego sus hombres atraparon a varios musulmanes y los colgaron ... conocía a esas personas ... eran buenas pero los mataron por pensar diferente y creer en cosas distintas ... recuerda lo que sucedió en Macedonia ... el duque se proclamaba cristiano pero todo lo que hizo ... Mohamed, el pirata, tiene mas nobleza que muchos cristianos que conozco y fueron los sipanhis los que nos salvaron del duque y sus hombres ... no puedo comparar al noble Philip con Hipólito y mucho menos con el despreciable Vilonga que, vestido de sacerdote, debe arder en el infierno

- No creo que sea así de simple ... los turcos matan y destruyen en Bulgaria y los piratas sarracenos han atacado varias veces nuestras costas

- Como te dije ... la bondad y la maldad están en ambos bandos ... no quiero decir mas y creo que no debes hacer esperar al duque

Aristos asiente y se retira a ver al duque. Al entrar al salón donde el duque recibía a sus visitas y lo encuentra sentado, apoyado en su mesa y al parecer muy preocupado. Aristos se inclina ante el y el duque le extiende la mano

- Os felicito por vuestra elección de juez y vuestro primer juicio

- Os lo agradezco señor ...

- Confío en vos y en vuestra imparcialidad al momento de impartir justicia ... siempre creí que vuestro juicio era sensato y es por eso que os he hecho llamar

Aristos no contesta porque ya sabía de que se trataba. El duque se pone de pie y camina por la habitación antes de hablar

- Aristos ... en este momento debo tomar una decisión trascendental para Atenas y todos nosotros ... una guerra se aproxima y debo decidir a quien apoyar

- No se como podría aconsejaros en algo tan delicado

- Se que quieres lo mejor para Atenas y se que si te expongo los hechos y os poneis en mi lugar, podreis darme un consejo

- Os escucho señor

- Pues, vereis ... el rey de Hungría ha decidido lanzarse a la guerra contra los otomanos y ha llamado a los cristianos a que se unan a el ... Manuel, primo de la duquesa y emperador, ha decidido apoyarla pero de una manera sútil ya que está virtualmente rodeado por los infieles ... estoy seguro que los reyes de Francia, Europa y Alemania lo apoyarán ... los señores de Europa también ...

- ¿Vos lo dudais?

- Asi es ... podríais pensar que mi deber es apoyar a los cristianos, pero yo se que si presto mi apoyo abierto, el ducado será invadido no solo por los otomanos sino por los venecianos a quienes he tratado de mantener lejos de aquí. Atenas sería fortificado para luchar contra los infieles y los venecianos tomarían el control de todo ... no quiero eso pero tendría que aceptarlo porque no tengo tropas. Los 1,500 hombres que tengo no cuentan para nada

- No podría advertiros de las implicaciones de una decisión así ... conoceis la situación mejor que yo

- Pero, os pregunto que deseais para Atenas

Aristos se toma su tiempo para contestar

- Quiero que la paz y la justicia reinen en esta tierra, donde puedan mis hijos vivir y educarse con tranquilidad ... donde existan valores de solidaridad y amor entre los que nos llamamos cristianos y que miremos como hermanos a aquellos que profesan otras creencias

- Eso mismo quiero yo también

- Pero por lo que me dice, la guerra vendrá de una u otra manera ... la neutralidad es imposible, mas aún como vasallo del emperador ... vuestro vasallaje a Constantinopla os convierte en vasallo del Sultán

- Entonces ...

- Todo depende de Constantinopla señor ... el emperador debe definir su posición y si os arrastra a una guerra contra los otomanos, no tendrá opción mas que seguirlo o declarar vuestra lealtad al Sultán lo que os convertiría en traidor ante los cristianos ... sea como sea, los venecianos o genoveses buscarán la forma de apoderarse de Atenas, sin contar a ...

- Al duque de Neopatria ... me dicen que los venecianos tienen el poder pero a veces lo dudo ... Hipólito hace lo que quiere pero curiosamente nos ha dejado en paz

- Si me permite un consejo mas, señor ... Atenas es y siempre ha sido un objetivo del duque Hipólito porque aquí hay algo que el quiere ... que los venecianos tomen el control en Neopatria y posiblemente Atenas es parte de ese plan

- Te refieres a ...

- Si ... me refiero a vuestra esposa, la duquesa Carmesina ... una vez que los venecianos se hayan apoderado de Atenas, Hipólito tendrá las puertas abiertas para tomar el poder ... eso sería reafirmado con una posible derrota de los infieles

El duque Ettore no contesta y se sirve vino en una pesada copa que alcanza a Aristos quien solo se inclina

- No bebo señor ... os lo agradezco

- A veces es bueno ... el vino es como el miedo ... poco es bueno, mucho es malo ... sois un buen consejero y sabeis de lo que hablais ... desearía integraros a mi corte

- Me honra señor pero creo que mi labor es importante en la corte de justicia ... me veo obligado a rehusarlo

- Os comprendo ... ¿me habeis perdonado lo del pasado?

- Si hay algo que perdonar ya lo he hecho señor ... creo que las deudas entre nosotros ya han sido saldadas

Aristos le hace una reverencia y luego se retira. Ettore piensa en aquel joven del pasado que lo odiaba y quiso matar a Carmesina y podría jurar que aún no lo había perdonado del todo

Carmesina caminaba con Irene fuera del castillo, seguidas de cerca por una escolta para prevenir cualquier atentado contra la seguridad de la duquesa. Carmesina se sentía mas segura con Irene al lado, quien guardaba una pequeña espada enre sus ropas pero Irene sabía que no sería necesaria usarla ya que la población quería a la duquesa a quien veían como su protectora. la situación de la gente había mejorado mucho y estos se mostraban agradecidos a sus nuevos señores. Tras soportar a los señores francos y luego a los almogavares, los atenienses se consideraban afortunados a diferencia de los griegos de otros señoríos

La joven duquesa parecía preocupada y le había contado el parecer de su esposo a Irene en busca de consejo y aspiraba que Aristos haya aconsejado al duque en respaldar una lucha contra los musulmanes. Irene la mira con cierta incredulidad

- Me sorprende, señora, que vos apoyeis una guerra contra los otomanos ...

- No me gusta la guerra, pero Constantinopla no puede soportar mas el yugo de los turcos ... si esto continua, mi primo no va a tener mas remedio que abandonar la corona del imperio y entregar la ciudad al Sultán

- Por lo visto pensais mas en Constantinopla que en Atenas

- No me prejuzgueis ... pienso lo que es mejor para ambas ciudades

- Pero Constantinopla es Constantinopla ... Atenas no se le puede comparar

- No pretendo eso ... pero quisiera saber que le puede aconsejar vuestro prometido al duque

- Conozco a Aristos y se lo que piensa ... el apoyaría a los cristianos pero detesta la guerra y le recomendaría al duque cautela

- Tenía esperanza que Aristos pudiera convencerlo de que Atenas se una a la cristiandad

- Estoy segura que sea lo que haya dicho, Aristos ha opinado buscando el bien para todos ...

- ¿No podeis orientar su opinión a lo que os he dicho?

- Mi señora ... ya os he dicho lo que pienso ... no puedo convencer a alguien en algo en lo que no creo

- ¡Irene! ¿deseais que mi ciudad y todos nosotros sigamos con la espada de damocles sobre nuestras cabezas?

- Una victoria de los cristianos sobre Bayazid solo cambiaría la cimitarra por la espada sobre nuestras cabezas ... los venecianos desean apoderarse de Atenas y aprovecharán cualquier pretexto para ... un momento ... mi señora ¿acaso esta posición vuestra tiene algo que ver con Hipólito de Macedonia?

Philip y Kemal se encontraban camino a Jerusalén en un barco mercante con banderas otomanas. Philip vestía ropas musulmanas y tiznado el rostro con algo de carbón para pasar desapercibido y procuraba no hablar mucho para no delatarse. No toda la tripulación sabía que llevaba en su barco a un cristiano pero Kemal hacía muy bien el relacionamiento por lo que no eran molestados

El caballero de Rodas observaba el mar y recordaba los momentos vividos en el, los combates contra los piratas, la ayuda que prestó al duque de Atenas, la lucha en Constantinopla y los suplicios sufridos en Macedonia. Recordaba también la última entrevista con el emperador Manuel y la misión que aceptó hacer. Ahora pensaba también en la entrevista con el Gran Maestre de la Orden. Lamentablemente, el Gran Maestro Enrico había muerto al año siguiente de la coronación de Manuel y el nuevo Gran Maestre Conrado, era una persona que guardaba mucho resentimiento contra los musulmanes a quienes consideraba sus enemigos desde que eran concebidos. Nombrado con el respaldo de los sectores mas recalcitrantes de la Iglesia, el nuevo Gran Maestre no deseaba solamente hacer de guardián de los mares para los cristianos sino de paladines de la Iglesia. Merced a ello había fortalecido su posición en Esmirna desde donde prestaban apoyo a bandoleros para que asalten las caravanas musulmanas y saqueen aldeas consideradas enemigas para luego darles refugio en la ciudad. Había incrementado su flota y su posición había arrollado a los piratas y dificultado la navegación de los otomanos. La guerra en Bulgaria y la presión de genoveses y venecianos había retrasado una respuesta del Sultán contra Rodas. Estos inesperados éxitos tras la caida de Bulgaria había animado al Gran Maestre a ser cada vez mas audaz. El llamamiento de Segismundo había sido acogido con beneplácito y Conrado se encontraba preparando una fuerza expedicionaria contra los otomanos

Esto lo había llevado a convocar a los caballeros de Rodas repartidos en varias partes del mundo así que la llegada de Philip fue acogida con beneplácito. Ya a Philip le había parecido extraño ver a caballeros que habían sido destacados en Constantinopla ya nuevamente en Rodas. Al presentarse al Gran Maestre, se arrodilla ante el pero la mirada del Maestro inquieta al caballero

- Me alegro de vuestra llegada, noble Philip ... no hizo falta mandaros a buscar pero lamento que vuestra llegada sea en compañía de un enemigo de Cristo

- Gran Maestre ... con el debido respeto, Kemal es un Caballero de la Puerta de Oro, nombrado por el propio emperador Manuel

- ¿Ah si? no me extraña que el emperador cismático nombre a cualquier chusma como caballero en la posición en la que se encuentra ... bien hice entonces en retirar a los caballeros de la orden que se encontraban aún con el

- Señoría ... no entiendo ...

- ¿No lo entendeis? Vuestros compañeros en Atenas también recibirán la orden de regresar pero eso depende de cuando se inicie la guerra

- Señor ... supongo que os referis a la guerra contra Bayazid

- Así es ... veo que estais bien enterado

- Mi regreso ha sido justamente por eso ... traigo la promesa del emperador Manuel de apoyar cualquier guerra contra el Sultán

- Hace bien el emperador de apoyar una guerra santa ... pero nuestros hombres no defenderán las murallas de Constantinopla sino lucharán a campo abierto

- Señor ... mi misión ...

- ¿Vuestra misión? vuestra misión es estar aqui y ayudar en los preparativos

- Aún no se ha hecho ningún llamado

- No esperaremos ... necesitamos prepararnos

Philip piensa ... si le cuenta sus planes a Conrado, el sería capaz de prohibírselo y algo le decía que debía de seguir adelante

- Señor ... serviré a la Orden como he jurado hacerlo ... pero aún hay tiempo para preparar a las tropas ... os ruego que me dejeis ir a Jerusalen

- ¿Jerusalen? ¿tiene eso algo que ver con vuestro amigo musulmán?

- No señor ... quiero expiar mis pecados antes de partir a la batalla

- Me parece bien, pero eso podreis hacerlo aquí ante nuestro confesor

- Mi señor ... he tenido sueños que me advierten sobre algo terrible y me decían que debo ir a Jerusalén ... dejadme partir señor y regresaré a ponerme a vuestras órdenes

- Bien ... no hay prisa para vos y de paso quisiera que inspeccioneis nuestra guarnición en Esmirna ... ved cuantos hombres podrian apoyarnos sin debilitar la guarnición ... id con Dios entonces

- Gracias señor ...

Philip se levanta pero la voz del Gran maestre lo ataja

- Decidme antes noble Philip ... ¿Porque mi antecesor estaba tan interesado en la princesa Carmesina de Bizancio? ¿Porque os dio la misión de protegerla?

- No lo se señor ... solo se que me pidió que impidiera que terminara siendo un juguete de los infieles

- Solo por ser un interés personal de mi antecesor he mantenido al grupo en Atenas pero estudiaré el caso y ya que vos no sabeis darme razón de mas, tomaré una decisión de acuerdo a mi juicio ya que no veo necesidad de que la Orden se preocupe por una hereje ... podeis retiraos

Philip se retira dejando al Gran Maestre quien lo sigue con la mirada para luego retirarse a sus aposentos

El mar atronaba las costas de Palestina lo que sacó a Philip de sus pensamientos. La mano de Kemal se posa sobre su hombre y Philip se da cuenta que un nuevo destino lo espera

El grupo preparaba sus cabalgaduras a las afueras de Samarcanda. Solo algunas pocas pertenencias y el oro que pudieron cargar aparte de su armas eran su único equipaje. Aunque el único que no llevaba nada era Docko, tan solo un bulto de ropas y su caballo

- ¿Por donde iremos? - pregunta Yazin

- Hacia el Oeste - responde el conde - hacia Jerusalén

- ¿Jerusalén? pero ... no es un camino seguro para un grupo de europeos y un tártaro ¿Porque quiere seguir ese camino?

- Yo no quiero, es decisión de Docko

- ¿De el? ¿Desde cuando dá las órdenes? mas seguro es seguir por el Noroeste ... tengo amigos que pueden guiarnos

- Es territorio de guerra - interviene Roger - si siguieramos ese camino, mejor hubieramos seguido con Tamerlan y alcanzar el Mar Negro ... lo mas seguro es ir por mar hasta Constantinopla

- Ni lo uno ni lo otro - interviene Docko - no siempre el camino mas corto es el mejor o el mas seguro ... el camino que elegimos nos dará el aprendizaje que necesitan para cumplir su destino ... es el momento de decidir ... o vamos conmigo a Jerusalén o pueden elegir otro

Docko monta su caballo y avanza. Todos se miran pero el conde es el primero en seguirlo sin decir nada. Robert también los mira y dice

- Debo buscar a mi hermano en Jerusalén ...

- Jerusalén no está lejos del mar - dice Roger siguiendo al inglés - creo que no es mala idea

Yazin dudó. Su pueblo estaba ya en guerra contra Timur y sentía que su deber era estar con ellos. Pero había algo mas que lo impulsaba a seguir a sus compañeros. La esperanza de volverla a ver "No se porque pero creo que ellos planean regresar a Atenas o a Constantinopla ... cualquier destino me pondrá cerca de ella". Sin decir nada espolea su caballo para alcanzarlos

Enrique da una última mirada a Samarcanda dejando muchos recuerdos allá. Se acerca luego a Docko para hablarle

- Docko ... ¿Que es lo que esperas de nosotros?

- Lo que tengan que dar ... y lo que puedan recibir ... cuando lleguemos a nuestro destino final ustedes ya no serán los mismos ... ustedes serán verdaderos hombres ... su camino hacia su poder interior ha comenzado

Fin del capítulo 4