Notas de autor al final, favor de leer. Se toma Disclaimer y advertencias generales.
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Por el reto libre "Dame un prompt", en la tabla Emociones del foro Anteiku: cafetería para fans de Tokyo Ghoul. [Alegría]
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Ϟ ~Como el sonido de un cascabel~ Ϟ
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Hubo un día en el que su madre le regaló una barra de su chocolate preferido como recompensa por haber sacado buenas notas ese año, estaba demasiado emocionado por aquello y con una sonrisa en el rostro salió para comer ésta en el campo. Corrió lo más rápido que pudo hasta la casa de su mejor amigo, deteniéndose a media cuadra tras haber saludado con entusiasmo a los vecinos que se paseaban con los alrededores. Desde allí pudo ver la puerta abierta y a la mujer gritar algo segundos antes de que el menor saliera corriendo envuelto en lágrimas, y la puerta fuese azotada segundos más tarde. Gritó su nombre sin recibir respuesta alguna, y luego salió detrás de aquel que tanto le importaba.
Lo logró alcanzar luego de varios metros, buscando consolarle con un abrazo y una dulce sonrisa, porque con palabras jamás podría —pues Ken nunca le contaba lo que ocurría—, pero mientras pudiera hacer algo para hacer a su amigo feliz, ¡Pues él igual sería feliz! Le secó las lágrimas con las mangas de su sudadera, y en un intento de que acabara por animarse le entregó esa barra de chocolate que por tantos días había deseado, mintiendo y diciendo que la había comprado pensando en él, porque si no decía eso el otro no la comería. Y tomados de la mano fueron hacia la colina en la que siempre estaban, escuchando únicamente el canto de las aves al atardecer y los sollozos de Kaneki quien apenas había logrado cesar su llanto, buscando abrir la barra con sus dientes.
No recordaba un día en el que no se hubiese mostrado contento, siempre buscaba ese pequeño grano en un mar de tierra, como la luz en un laberinto de penumbra. Muchas veces vivió situaciones en las que normalmente se hubiera derrumbado, pero apenas sentía dolor en su pecho corría en busca de aquella persona que le hacía feliz, y él le hacía también feliz. Porque con una simple sonrisa tímida de Kaneki su corazón se aliviaba —ya en sexto año se enteró que lo que se aliviaba era su hipotálamo—, y todo el dolor o tristeza se desvanecía como si jamás hubiese llegado. Y de nuevo se hacía presente esa alegría infinita que tanto caracterizaba al joven de hebras doradas.
Siempre le había pasado, todo aquel que le veía le decía que su sonrisa contagiaba alegría, y así lo quería él, porque ser motivo de la alegría ajeno le hacía garantizar la propia. Por eso mismo jamás dejaría de sonreír, porque si algún día intentaba andar con cara triste las personas que le rodearan se deprimirían, y eso le dañaría más. Por esa simple razón buscó jamás dejarse llevar por la tristeza.
Ni cuando le llamaron esa noche de octubre para informar la muerte de sus padres, y como era el único en casa había tenido que atender el teléfono sin comprender a la primera la noticia. Y mientras esperaba a que llegara quien le cuidaría se arregló para la escuela, y como todas las mañanas abandonó su hogar hasta encontrarse con su mejor amigo, saludarlo y reír con él en el camino hasta que fuera hora de entrar a clases. Porque así era Nagachika, y tal vez nadie le cambiaría, ni porque volviera a nacer dejaría de ser de esa forma.
Ni porque su preciado juguete del Capitán América se viese hundido entre las aguas de la alcantarilla que se encontraba en la esquina de la calle de su casa luego de que Kaneki accidentalmente lo botara, quien acabó llorando fue él y no Hide, quien solo soltó una carcajada y buscó cesar el llanto de su amigo. Ni siquiera cuando esa cruel chica le rechazó al momento que él llegó con un par de narcisos y una dulce sonrisa para invitarla al baile, y ella rió por no-sé-qué de su peinado, dejando en claro que no saldría con personas no populares. Porque, ciertamente, él sufría menos en el amor que Kaneki, pues mientras a él le rechazaban dos al otro le rechazaban diez, y a la mitad él ni se les tenía que declarar para que mostraran su desprecio.
Cada vez que este acababa llorando en la azotea Hide se tenía que encargar, comprando algo si la tienda estaba abierta o simplemente emboscándole y besando su mejilla; luego se sentaba a su lado mientras Ken limpiaba sus lágrimas, y comenzaban a hablar sobre las cosas divertidas que alguna vez hubiese ocurrido con la chica que en ese momento se había visto envuelta, y al final reían, y tras dulces palabras de aliento todo volvía a la normalidad. Así le gustaba a él y así quería que se quedara.
Kaneki siendo la víctima —de bullying— y Hide siendo no el héroe, pero sí el que le salvaba del temor y la soledad. Y no por algo fue tantas veces comparado con el Sol, y hasta con los girasoles a causa de su cabellera. Fuera a donde fuera el ambiente siempre era animado, no había nadie que lograra realmente sentir odio o desprecio por el joven gracias a su amable actitud de todos los días con cualquier ser que llegase a respirar y moverse, a veces solo a hablar.
Y con cada sonrisa que recibía en el día su pequeña barra interna se iba llenando, y al final era él quien ya no podía contener aquello en su interior. Corría a casa, comiendo rápido y besando la mejilla de quien se convirtió en su segunda madre, con una sonrisa, para ir a recostarse a la cama y esperar al nuevo día. Se arrojaba y apretaba la almohada entre sus brazos, y luego de ocultar el rostro en la misma gritaba, relajando su cuerpo y alma hasta volver a sentir la calma que le permitía ser quien era. Porque en algún momento hasta la alegría en exceso llega a dañar un alma, pero a Hide aquello no le importaba mientras pudiera hacer a alguien sonreír y animar su día, aunque solo se tratase de aquel amigo al que tanto amaba.
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~Notas de Autor
Omaigah, son las cuatro y media de la mañana y acabo de escribir seguido esto porque sé que me levantaré tarde, OuttaControl no va a escribirlo así que me quedo yo con el capítulo correspondiente a la Alegría, y quién mejor para representarla que Hide. Oh, espero que no me estén quedando los capítulos como una joda, en serio, van con amor, en especial estas 1,013 palabras que llevan una sutil mención al amor hidekane, porque ahdgfahsjdas lo amo. (?)
And that's all, un capítulo más y terminamos el fic, y si a alguien le llegase a agradar pues nos podrían avisar y buscaríamos hacer más emociones, porque ya saben, las vacaciones están cerca y nuestros cuerpos lo saben… O al menos el mío.
Eso es todo, muchas gracias por leer, les invito a dejar un review que nos hacen sentir demasiado bien, son como la droga (?), y si dejan uno les estaremos eternamente agradecidos. Oh, también les invito a seguir la historia y a la cuenta en sí para poder leer todas nuestras historias. Muchas gracias, su servidor se despide —again—.
— KingOfMisery
