Línea temporal, Capitulo 4

Praga, Abril 2009: Bill y Tom tienen 19 años de edad, Gustav 20 y Georg 21 años, los cuatro se encuentran empezando su gira por Europa, mientras tanto a Tom tiene una brillante idea.

Leipzing, Febrero 1993, una hora antes: Bill y Tom tienen tres años, Tom escucha algo que le asusta.

Hamburgo, presente: Es el ahora, sacan a Bill del departamento a Gustav no le gusta lo que está pasando.

*Las letras que se agregan en cada capitulo, son parte del mismo, recomiendo no dejar de leer...
Siempre dejare el link del video que le corresponde.

Last Nite _ The Strokes

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CAPITULO 4 — SUSURROS

¡Oh! La gente, ellos no entienden; los amigos, ellos no entienden; los astronautas, ellos no entenderán,y yo nunca llegaré a entender…
Last Nite – Julian Casablancas

~o0o~

Praga, Abril 2009

Bill y Tom llegaron tarde al ensayo, no les dio tiempo a desayunar, pero ambos estaban pletóricos a pesar de la atmósfera pesada que se respiraba en el recinto, aunque eso solo les duró un par de horas. El mal humor era contagioso, era frustrante ver cómo a horas del concierto, aun no se ponían de acuerdo en cuanto a las luces.

—Gustav, otra vez, Ich brech aus —dijo Willi.

El baterista había tenido que hacer prueba de sonido otra vez por los cambios de escenario a último minuto.

David estaba mal humorado, ya estaban ahí cuatro horas sin ningún progreso y aun no habían podido hacer el dichoso ensayo general, los camarógrafos estaban por llegar para comenzar a grabar el documental y nadie estaba de humor para eso.

Gustav comenzó a tocar.

Mientras tanto Bill daba un tercer repaso a las letras, dando vueltas por ahí. Tom y Georg con las benditas guitarras y con los técnicos poniéndolas a punto.

Después de media hora de tener a Gustav dándole a la batería, Willi dijo: —Listo, cuando quieras Ray, comenzamos el ensayo general.

Tom se sentía sumamente cansado, ya eran varias las noches que no conciliaba el sueño; siempre era lo mismo, cerraba los ojos y nada, a veces contemplaba dormir a Bill, lo relajaba, pero aun así no podía conciliar el sueño, era una sensación absurda, tan cansado que no podía dormir. No había comido nada desde ayer en la tarde, pero también sabía que no había diferencia, después de todo, cuando no tenia sueño tampoco le daba hambre, le dolía el cuerpo y esta noche mejor olvidar el descanso, tenía que compensar a Bill. Soltó un bostezo amplio que casi devora a todos, necesitaba algo para espabilar.

Le vino un recuerdo de aquel psicólogo que lo atendía -siempre que no estaba de viaje, por supuesto-, el doctor Fessler: "Tienes depresión Tom, pero solo podrás salir de ella si dejas que te ayudemos", le dijo después del "incidente", como le gustaba decir a Bill. Rio por lo bajo recordando lo tonto que resultaba la palabra, depresión…, pedir ayuda…, vaya, su padre siempre pensaba que lo que tenía eran unas ganas infinitas de fastidiarle la vida. Bill decía que era tristeza, que podría decirse que es igual a la depresión, para él lo veía de otra manera distinta; nunca fue depresión o tristeza, tal vez por un tiempo se transformó en una manera de desahogo, pero lo que él sentía era muchas otras cosas diferentes.

—¡A sus posiciones rápido! —gritó Ray sacando a Tom de su introspección.

Eso le permitió ver a Bill. No se había fijado en que él lo había estado mirando con gesto preocupado, le guiñó un ojo, gesto que correspondió con una sonrisa amplia, ese rostro de piel clara que acompañaba a esos ojos dulces. Estaba perdido, no le cabía duda, Bill y la música eran lo único que le mantenían cuerdo. Suspiró y se fue a su posición.

David vio entrar a los camarógrafos; había empezado, quedaba claro que iban a grabar todo. Obviamente la edición quedaría bajo la aprobación de él, de los chicos, de sus padres y de la gente de Universal, pero mientras tanto había que aguantar las cámaras que ya habían empezado a rodar sin previo aviso, seguramente captando el bostezo del guitarrista, la falta de maquillaje del cantante, la cara de frustración de Georg y el agotamiento de Gustav; esto sí que era televisión real, pensó David con ironía soltando una risita floja, sería mejor darse un pequeño empujón. Tomó una de sus píldoras estimulantes que un fiel amigo médico le había recetado, cosas de la industria, decía él, la tomó sin agua ni nada, le costó algo pasarla pero ya estaba acostumbrado.

No se fijó que Tom le veía, y la verdad que si las cámaras lo captaban le daría lo mismo. Viendo esto, Tom tuvo una idea: le pediría una de esas píldoras a David, parecía que resultaba, después de todo el productor era el último en dejar las fiestas y el primero en comenzar con la rutina de Tokio Hotel, podía ser un maldito malhumorado pero era excelente en su trabajo.

Se colgó la guitarra, su Gibson Black Beauty con chapas doradas, hermosa de ver y de sentir, siempre daba la nota precisa, siempre lo consolaba. Otro recuerdo le sobrevino, "Bill, eres como mi Gibson", le había dicho, cosa que su hermano no acabó nunca de entender, en ese momento solo le respondió con un "deja de compararme con tus guitarras y bésame". Se colocó donde le indicaron, esperó que el escenario bajara para cubrirlo, respiró profundo.

—Luces —ordenó Ray y éstas se apagaron.

La voz en off empezó. No le gustaba completamente esa voz profunda, era un poco perturbadora.

Su señal la dio Ray en el auricular que tenía puesto, pero las ganas de bostezar le ganaron perdiendo el tempo de su entrada.

—¡Qué mierda Tom! —dijo esta vez David.

Todos empezaron a reír con ganas, incluido Tom; prendieron de nuevo las luces.

—¡Qué mierda digo yo! —dijo riendo el guitarrista y otra vez bostezó.

—Creo que todos estamos cansados David —intervino Bill para mediar la situación.

—Bueno…, ¿van a seguir o no? —preguntó David exasperado.

—Listo, fuera luces —ordenó Ray, y las luces se apagaron.

Esta vez Tom lo hizo bien, las tonadas de "Übers ende der welt" comenzaron. Bill veía todo esto con algo de pena pero divertido, a pesar de su hermano; al menos Tom también reía.

El ensayo continuó. Tuvieron que interrumpirlo y proseguir dos veces más, una fue por Gus, que entró tarde en "Reden", y otra más por Tom, que casi se mata en las escaleras del escenario, pero a pesar de todo continuó. Ya habían practicado las canciones individuales, ya tenían establecido el guion del concierto, lo importante aquí era ponerse todos de acuerdo: tramoyistas, luces, músicos, David, las cámaras, etc.

Llegó el momento de cantar Ich bin daAn deiner Seite, bur eine Weile.

Bill caminó rápidamente por pasarela del escenario, a la izquierda Tom y a la derecha Georg caminando con él. —Ich bin daaaaa.

Y nada pasó; las pistolas que tenían que lanzar el confeti plateado no funcionaron. Esta vez fue Bill que dijo —¡Mierda! Paren, paren —pidió por el micrófono.

—Necesitamos repetir la canción —dijo Ray dándole la razón a Bill. —¡Se suponía que lo tenías resuelto Stephan!

—¡Ay dios!, va a salir todo mal mañana —se quejó Bill tomándose la cabeza. —Tom le apretó el brazo como animándolo, aun permanecían parados en la pasarela.

—¡Hey Gus! ¿Estás bien ahí? —preguntó Georg con picardía. Los hermanos regresaron a ver a dónde se suponía que estaba el baterista, Corina le daba pequeños besos en la mejilla mientras tomaba un poco de agua de una botella, sonreía encantado, era tierno de ver, pero totalmente vomitivo para los chicos.

Gus hizo un gesto afirmativo con la mano, provocando varias risas resignadas.

—Me voy al baño un momento a vomitar —dijo Tom con una expresión exagerada y se fue por el lado derecho del escenario dejando la guitarra a uno de los técnicos.

—¡No demores! —le exigió Bill con impaciencia.

—¿Ya están mejor las cosas? —preguntó Georg.

—Si —suspiró Bill, —se podría decir que si —y esbozó una sonrisa al bajista. —¡Gracias!

—¿De qué? —le cuestionó sorprendido Georg.

Bill levantó los hombros como diciendo "por todo y por nada", pero Georg lo entendió, no necesitaba decirlo.

—Vamos, te invito una soda —dijo tomando del hombro a Bill.

—¡El catering es gratis!

—Por eso te invito a que me acompañes a tomar una soda.

Y rieron los dos con gracia y sin dificultad.

Tom no fue al baño, necesitaba algo con qué despertarse y David parecía tener la solución. Lo encontró atrás del escenario hablando por él celular, cuando el productor lo vio, tapó la bocina y le hizo gesto con la cabeza de manera interrogativa.

—Necesito hablar contigo —David lo vio con enojo.

—Te regreso la llamada… Si…, cinco minutos… Lo sé… Yo te llamo —y colgó harto. —¿Qué pasa?

—Necesito que me ayudes —le dijo Tom muy tranquilo, como si fuera una conversación normal.

—¿En qué? —preguntó David con curiosidad, Tom no solía hacer esos acercamientos.

—Bueno, necesito algo que me ayude a pasar el día…, y bueno…, pensé que…

—Espera, ¿qué me crees?, ¿tu puto doctor? —interrogó al guitarrista interrumpiéndolo. —Si no puedes "pasar el día" como dices, es porque no duermes. Llama a tu mamá para que te cuente un cuento y te prepare leche caliente, o mejor deja de meterte en el tourbus a jugar con la play como últimamente haces —dijo riéndose de su propia gracia.

—Mira, si quisiera aguantar tus putas bromas de mal gusto, créeme que me tendrías delante de ti todos los días, pero como se que con tus píldoras tienes suficiente compañía, no me preocupo. —Con lo dicho borró la sonrisa del rostro del productor. —Así que hagámonos un mutuo favor, tú me das algo de esas píldoras y yo te dejo en paz para que continúes lamiendo las botas a alguien —concluyó Tom señalando el teléfono que el productor tenía en la mano.

David lo miró a los ojos poco convencido, era obvio que estaba cansado, lo que pasó hoy era suficiente muestra, pero era verdad que se debía a que prácticamente el chico no dormía, ya sea por sus múltiples conquistas o porque no le daba la gana, pero él tampoco estaba dispuesto a permitir más retrasos.

—Lo pensaré —le dijo.

—¡Vamos! ¡David!

—Lo voy a pensar, y si tienes algún problema me da igual.

Tom suspiró asistiendo resignado.

—¿Cuándo? —preguntó al fin el guitarrista.

—Hoy en la noche, y si no tienes una respuesta para entonces, por favor no me vengas a rogar —dijo terminante

Tom se tragó todo lo que quería decirle con la esperanza de que David lo ayudaría; se dio la vuelta y se fue por donde había llegado.

Arreglaron el inconveniente con las pistolas, Ray llamó a todos para continuar con el ensayo, repitieron Ich bin da una vez más pero nadie estaba satisfecho, había muchas cosas que a Bill le disgustaban y no paraba de hacer sugerencias. David y Ray lo apoyaban en todo, se tuvo que cambiar una vez más la secuencia de luces, Tom no paraba de bostezar, lo mismo le pasaba a Gustav que ni siquiera la presencia de Corina le daba consuelo ahora.

—Una vez más chicos, desde el principio, como si estuviera aquí el público, ¡vamos!, luces…

Y empezaron de nuevo desde el principio, ahora sin errores. Bill se movía por el escenario como si fuera el concierto, animaba a todos, Tom, Georg y Gustav lo seguían; después de todo, la música era lo que importaba, lo demás era secundario.

Llegaron al hotel a eso de las diez de la noche cansados y adoloridos pero satisfechos, la confianza regresaba, mañana estarían en la arena a las dos de la tarde, les daría tiempo suficiente para la última prueba de sonido, relajarse y prepararse antes del concierto que seria a las 7 pm.

—No sé ustedes chicos, pero es hora de que me vaya a dormir, no doy más —dijo Georg en el lobby del hotel.

—Vamos, preciosa —le dijo Gustav a Corina, abrazándola.

—Adelántate —le susurró Tom a Bill en el oído, —se me quedó el celular en el tourbus. —Bill afirmó casi imperceptiblemente; caminaron los cuatro al ascensor.

—Hasta mañana —se despidió Tom mientras se devolvía; el productor se había quedado atrás y quería que le diera una respuesta rápida, no era conveniente que fuera a su habitación y que no le encuentre en ella.

Cuando volvió al aparcamiento del hotel, vio al productor, solo, fumando un cigarrillo mirando a la nada, el lugar era descubierto y hacía un poco de frío, el guitarrista se le acercó decidido.

—¡Toma! —David estiró dos frascos, uno con capsulas amarillas y el otro más pequeño con unas minúsculas píldoras blancas, Tom las cogió sorprendido, David continuó —las amarillas son para que permanezcas despierto, toma solo una a la vez, con media hora antes del concierto bastará; las blancas te las tomas cuando necesites dormir.

—¿Cuánto dura el efecto? —preguntó Tom mirando los dos frasquitos que el productor le había dado.

—Unas cinco horas las amarillas, las blancas son bastante fuertes, así que ten cuidado, ¡¿entendiste?!

—Si, tranquilo —después de todo no era la primera vez que tomaba algo parecido, claro que no reconocía para nada la marca de éstas, parecían ser americanas, y el inglés no era lo suyo y ni soñar en decirle a Bill que se lo traduzca.

—Eso es lo único que te voy a dar, no me importa si se te acaban y te quedas enganchado.

—Tranquilo, no te volveré a molestar.

—No hagas promesas que no vas a cumplir —le dijo David de manera irónica.

Tom soltó una risa floja. —Gracias. —Se dio la vuelta y se fue directo a la habitación de su hermano mientras David le vio alejarse moviendo la cabeza negativamente; la gira apenas empezaba y no quería imaginarse cómo irían las cosas después.

Mientras tanto, en el ascensor del hotel, Bill respondía una llamada de su madre. Siempre que recibía esa llamada tenía unas ganas locas de no contestar, pero la quería a pesar de todo, por eso contestaba, aunque nunca tenían un punto en común por el cual mantener una conversación racional; a veces habían discutido, la mayoría de tiempo por Tom, pero jamás la discusión duraba más de dos minutos porque uno de los dos colgaba y podían pasar días sin saber nada el uno del otro, y ahí era cuando Gordon intervenía.

—Hola mamá —saludó Bill de manera seca.

—¿Cómo estás querido?

—Bien, bien, todo bien —evadió como respuesta.

Se hizo un silencio ya acostumbrado por los dos.

—Y Tom, ¿cómo está tu hermano? —pregunto al fin Simone.

—Él está bien —no era mentira, pero si Tom estuviera mal de alguna manera, su madre no sería capaz de ayudarlo, nunca lo fue antes y no lo sería nunca.

—Me alegra saber eso hijo… Gordon te manda saludos.

—Gracias, dale un abrazo por mi…

—¿Quieres hablar con él?

—Si, si, pásalo —dijo Bill sinceramente. Gordon se había convertido a pulso en su mentor y amigo, así que siempre le agradaba hablar con él, recibir de alguien ese aliento de hermano mayor o padre, cosa que lamentablemente era frecuente, ya que Jörg se había convertido en un fantasma en su vida.

—Bill, tus fans están en la puerta de la casa esperando a que les de un pedacito de tus bóxers, ¿cuáles crees que les puedo dar?, ¿los de flores y mariposas o los azules con caritas felices?

—Hola, decisión difícil, mmm…, déjame pensar… —dijo Bill de lo más relajado, Gordon siempre fue un buen mediador entre los gemelos y su madre.

—Las cosa por ahí, ¿cómo están?

—Bueno, tuvieron que cambiar la secuencia de luces por tercera vez, si vieras lo horroroso que estaba al principio —se explayó Bill, ya que como siempre, Gordon era capaz de entender. —Levantaron la plataforma de Gustav un poco más, así que tuvimos que hacer varias pruebas de sonido; es que no sé cómo Stefan deja pasar las cosas, si la plataforma tenía que estar a dos metros y treinta centímetros, eso estaba en el diseño, pero no sé a quién se le ocurrió que sería suficiente con un metro y noventa centímetros. Luego, que Tom no se ponía de acuerdo con la pedalera, ¿te conté que la cambiamos?, pues nada, hace dos días no funcionaba, así que volvimos a la vieja, David se la pasó gritando a todos por eso.

—Hoy fallaron las pistolas a presión que lanzaban el confeti plateado que te comenté, yo no sé cómo lo permití, bueno igual los armatostes esos fallaron, claro, no me admira si la idea de eso fue completamente improvisada, era suficiente que elevaran la pasarela, pero Tom estaba de acuerdo y ya sabes cómo se pone cuando le dan la contraria; bueno al menos Georg me dio la razón cuando cambiamos a Monsoon para tocarla a la mitad del concierto, David y Ray insistieron otra vez con lo de ponerla al final como en el tour anterior, pero Ich bin da es muchísima mejor canción para el cierre, se suponía que todo ya estaba aprobado de esa manera, pero querían hacer retoques otra vez al orden de las canciones, Willy y Tom por supuesto se molestaron.

—Tú lo sabes Gordon, a días de concierto no podemos hacer esos cambios, y la verdad que tampoco estaba dispuesto aceptar…

—Buenas noches Bill —dijeron Gustav, Corina y Georg al unisonó, más para sacarlo de su monologo y para avisarle que ya llegaron, no vaya ser que se equivoque de piso.

—Ah si, buenas noches…, espera Gordon. —Bill salió del ascensor apurado mientras Georg se reía de su distracción, para cuando estaban en el corredor Bill continuó como si nada.

—Bueno, entonces hoy hemos hecho tres simulaciones del concierto, pero ha salido bien, menos mal, mañana tenemos la última prueba de sonido ya para finiquitar todo, pero falta, aun hay cosas por hacer…, espera... —Bill apoyó la mejilla en el celular para sostenerlo mientras abría la puerta de su habitación con la llave electrónica, en eso Georg aprovechó para darle una palmadita en la cabeza para molestarlo.

—¡Georg! —dijo Bill con una molestia disimulada y una sonrisa en los labios.

—¡Duerme bien! —gritó mientras corría a su habitación por si acaso el cantante buscara venganza.

—Bill —dijo Gordon al otro de la línea, algo aliviado de que dejara de hablar.

—Si, dime.

—Primero relájate; sí, ya sé que ahora mismo quieres decirme que cómo no te vas a preocupar, si tiene que salir todo bien, pero te digo que tranquilo, hay gente que se puede ocupar, déjales que hagan su trabajo.

—Per...

—Que todo debe estar bien y que si no estás pendiente, la gente esa haría lo que le da la gana..., y tienes razón. Pero Bill…, tú, Tom, Gus, Geo, David, y todos, ya han hecho todo lo imposible, ahora disfruta, no es la primera gira, todo saldrá bien, tranquilo, disfruta del concierto, disfruta de tus fans, tranquilo hijo… ¿Bill...?

—Si, si, aquí estoy, tienes razón, pero no puedo dej…

—Dejar de estar pendiente —dijo Gordon completando la frase e interrumpiéndolo al mismo tiempo.

Rieron los dos, Bill suspiró, siempre era bueno hablar con Gordon, era de mucho consuelo, cuando no lo interrumpía.

—Ante todo, los nervios fuera.

—Si lo intento pero es difícil...

—Imagínatelas desnuditas —dijo con tono cómplice.

—Lo apunto para el concierto — aunque preferiría imaginar "desnuditos".

—Bill, ¿cómo estás? ¿Cómo van tus planes de diseñar? ¿David te contactó con las personas que me comentaste?—preguntó Gordon con tono serio.

—Cansado, y hay planes, pero creo que mejor lo dejo para después de la gira… David aun no lo sabe, pero se lo diré en uno de estos días —se sinceró a medias.

—Pensé que estabas decidido, ¿qué te hizo cambiar de opinión?, tú no eres así.

—Sí, bueno, es solo que con la gira, tu entiendes…

—Claro, entiendo, la gira… ¿Seguro que esa es la razón? Tienes talento chico, no dudes de eso. —¿Que podía explicarle Bill a su padrastro? ¿Que según el acuerdo con Tom, ahora mismo no podía retomar lo que tanto quería? ¡Y por supuesto que tenía talento! Lo sabía, como también sabía que había o habían decidido esperar, pero no sería en vano. "Por supuesto Bill, continúa repitiéndotelo, tal vez te lo creas luego", dijo esa voz molesta atrás de su cabeza, esa que hablaba cada vez más alto.

—Gordon, no te preocupes, es eso; tranquilo, yo soy el primero en admitir que tengo talento —rieron al unísono.

—¿Y Tom?

—Igual…, no lo sé, ha dejado de dormir.

—¡Mierda! ¿Cuánto va ya?

—No lo sé, él dice dos días, yo creo que más…, no le digas a mamá o a David, por favor.

—Promete que me llamarás si pasa algo.

—Te lo prometo.

—Está bien…, mañana te llamo para saber cómo siguen, ahora voy a llamar a Tom a ver qué me dice y te comento luego.

—Ok, gracias Gordon.

—Bill, ¿me llamarás por lo que sea?

—Si, ya te dije que si.

—Buenas noches.

—Buenas noches.

Cuando colgaron, Gordon, que se había trasladado a la cocina para poder hablar con Bill tranquilamente, suspiró con resignación. Los chicos tenían la vida que habían escogido, la que él mismo soñaba, ambos habían demostrado la madurez y la pasión necesaria para continuar, pero la tensión y la ansiedad previa surgía, ya se estaba volviendo sintomático, solo esperaba que Bill pudiera lidiar con todo, y Tom…, llegado el caso.

"Depresión", no era tampoco su palabra favorita, lo que Tom tenía era un trauma, gracias a Jörg, y algo que no quería admitir y que jamás afirmaría aun bajo tortura, era que el silencio de Simone también tenía mucho que ver; quería mucho a Bill y Tom, como si fueran sus hijos, y no quería más porque ya los tenia a ellos, pero, ¿qué hacer cuando hay gente que tiene más derechos sobre ellos que tú? Continuar mediando, continuar con la esperanza de que su familia se mantuviera cuerda y unida.

Era hora de llamar a Tom para saber cómo estaba, claro que se sabía que él no le contaba sus cosas más que a Bill, pero al menos lograría saber cómo estaba de ánimo. Marcó, dieron dos tonos y Tom contestó.

—Hola Gordon, ¿cómo estás, aprovechado? —dijo muy relajado.

Tenía buen ánimo, eso era un alivio, pensó Gordon.

—Bien, mocoso, ¿cómo te sientes?

—Algo cansado: cena, ducha y cama son mis planes.

—Bien, ¿conquistas?

—Varias, pero esta noche descanso.

—Estás loco chico.

—Hasta los guerreros merecen un descanso.

—Guerreros..., ¿al menos te estás cuidando?

—Si hombre, tranquilo que no quiero darte nietos aun.

—¡No, por favor!, estoy muy bien, gracias; ni hoy ni más tarde, ¿entendido?

—Pero de uno de los dos tiene que venir, y de Bill no lo veo posible.

—Por favor, que sea cuando tengas treinta.

—Y mientras practico lo que pueda, ¿no? Gracias Gordon, tu siempre me entiendes...

—Mejor no digo más.

—Tú te lo pierdes.

—Y los preparativos del concierto, ¿qué tal?

—No me hables de eso, una discusión tras otra, en el último momento hubo que hacer algunos cambios con las pedaleras y en la consola, querían cambiar el orden de las canciones. Bill, que ya sabes cómo es cuando no le gusta algo, pero bueno, ya todo se normalizó, mañana concierto si o si.

—Bien, me alegro.

—Gordon, ya voy llegando a mi habitación —era mejor cortar, ya veía la puerta de Bill al final del corredor y él se encontraba ansioso, al menos ya tenía las píldoras que probaría mañana, hoy era Bill y solo Bill.

—Ok, que descanses mocoso, nos hablamos.

—Buenas noches Gordon.

—Saludaré a tu madre de tu parte —le dijo Gordon como siempre lo hacía, aunque ya sabía la respuesta.

—Si claro, buenas noches —y colgó, de buen ánimo pero evasivo, era el diagnostico, pero era mejor a melancólico y evasivo.

~o0o~

Leipzing, Febrero 1993, una hora antes.

—¿Tommiii, donde estaaa? —iba cantando el pequeño Bill, estaban jugando a las escondidas y ahora le tocaba encontrar a Tom, el pequeño niño tenía agarrado fuertemente al osito que Tina le regaló en su cumpleaños, un típico Teddy Bear castaño con corbatita azul de lazo, sin ojos y con muchos remendados. Mientras saltaba tropezó con la basta de un nuevo overol rojo que su madre le compró y que el niño quería ponerse a pesar de que le quedaba gigante, no se cayó, así que siguió buscando por el estudio.

Por su parte Tom lo oía, se encontraba agachado bajo la mesa del salón, reía por lo bajo, no era un buen escondite, tenía que moverse rápido a la segunda planta. Mientras estaba en esa posición, uno de los carritos micro machine de color amarillo se le cayó del bolsillo de su pantalón deportivo color celeste sin darse cuenta, se agachó imitando a los soldados que había visto en el libro de cuentos que su padre les narraba.

—¡Billiiiiii! —dijo, se levantó y salió corriendo para la segunda planta.

Bill salió corriendo hacia donde pensaba que estaba su hermano llamándolo, se metió a la cocina pero no estaba, rio otra vez.

—Te vo a econtraaaa.

Tommi subió con algo de esfuerzo por las escaleras y fue directo a la habitación de sus padres, donde Jörg estaba preparando la maleta para irse a uno de esos viajes con el carro grande, como le decían los niños al tráiler rojo que su padre conducía. Abrió un poquito la puerta, en ese momento Jörg estaba hablando por teléfono mientras se dirigía al baño de la habitación, Tom aprovechó para meterse bajo la cama, ahí Bill no lo encontraría.

—¡Ya te dije que no! —decía Jörg a la persona al otro lado de la línea.

—No —seguía diciendo muy enojado, se había quedado parado en el interior del baño.

—¡Mira maldita…! No te voy a permitir que… No me amenaces…, no me interesa…, llegaré esta tarde…

Tom empezaba a asustarse, su padre jamás había hablado de esa manera a nadie y estaba seguro que lo que decía no era bueno, no sabía qué significaba "maldita", pero de seguro no era algo bonito. Jörg dio un puñetazo a la pared del baño, esto hizo dar un saltito a Tom, su corazoncito se aceleró por el miedo y respiraba muy rápido queriendo llorar.

—¡Te lo voy a repetir muy claro…! Si no te encuentro esperándome… ¡Te juro que te mato a palos! Ya me oíste…, ¡que no me importa! ¡Si quieres cariño vas a tener que hacer méritos perra!

Tom decidió salir debajo de la cama, lo que sea que le pasara a su padre no quería que su hermano lo oyera. Salió de la misma manera sigilosa con la que la hizo al entrar, su padre jamás se dio cuenta de su presencia; una lagrimita salió de los ojos de su hijo mayor, que se la limpió con rapidez.

Bill seguía sin encontrar a su hermano, ya adentro de su cabecita se iba haciendo una teoría. Cuando llegó al salón encontró el micro machine amarillo de Tom y la teoría se confirmó, se había escondido en la planta alta. —Tampozo —susurró. Bill le tenía pánico a las escaleras de su casa, solo subía o bajaba por ellas si estaba tomado de la mano de Tom o de sus padres, a pesar que su habitación estaba en la segunda planta; se dirigió despacio agarrado de su oso y de su overol rojo para no tropezar.

Llegó al primer escalón, miró para arriba hasta el final, era muy larga a sus ojos, respiró profundo, soltó el overol y se tomó del barandal, dio un paso para subir. Las bastas se bajaron por sus deportivas blancas, no le quedó más remedio que pisarlo. Dio otro respiro y subió otro escalón mientras se mantenía agarrado del barandal, bien fuerte; subió dos escalones más, ya solo faltaban cuatro, Bill comenzó a sonreír, nunca lo había hecho solo y le estaba gustando, era fácil…

Tom salió corriendo de la habitación y se fue directo a las escaleras. Bill estaría de seguro ya tratando de subir y eso lo asustó; cuando llegó vio a su hermano en la mitad de las mismas con una tremenda sonrisa, que no hizo más que provocarle una igual.

—Billy —dijo con alegría.

—Lo hago soito Tommi, miaa.

Tom se apresuró a tomarle de la mano, agarrándose igual del barandal.

—Vamoz bajo.

—No, voy asustad a papi —le dijo riendo.

—Papi edta ocupado, vamoz bajo —Tom le cogió de la mano, pero se soltó.

—Noo, déjame —le dijo ya disgustado.

—Si no me haces caso, ta cuzo con mamí —lo amenazó Tom, no quería que viera a su padre, por lo menos no si seguía diciendo esas cosas feas por teléfono.

—¡Tampozo! Me quedo aquí entonze —le retó Bill mientras se sentaba en la escalera haciendo puchero.

—Billy, vamoz bajo podfa.

—No — le dijo con firmeza.

Tom se enojó, ¿cómo podía ser tan necio? —Edes un tonto —le dijo, él también sentándose.

—No me digas tonto.

—No me digas tampozo.

Bill comenzó a llorar, su hermano era muy injusto, por fin había logrado subir las escaleras sólo, quería que su papá lo supiera, quería que lo abrazara y le dijera lo orgulloso que estaba de él, como cuando fue al doctor y le pusieron esa fea inyección y no lloró. Bill se abrazaba de su oso con fuerza, las lágrimas le invadían, Tom era muy malo con él.

—¡No lloreeeez! —Tom, al ver cómo su hermano empezaba a llorar, se desesperó; necesitaba algo con qué consolarlo, algo que decirle, y le dijo la primera tontería que se le ocurrió —si lloras no te voy a queded maz.

Bill lo miró asustado con los ojitos aguados y los moquitos escurriéndose por la naricita. —… Tommi… —y vio la expresión seria de su hermano y le partió el corazón. Tom no le quería, lo había dicho él mismo. Se levantó agarrándose del barandal, ahora que le tocaba bajar las escaleras ya no se sentía tan valiente, pero lo que Tom le dijo no lo olvidaría, quería estar lejos de él, quería a su mamá.

Tom lo observó algo aliviado, en lo que su hermano bajaba las escaleras, extendió su mano para ayudarlo.

—No, malo... —le dijo Bill rechazando la mano de su hermano.

Tom no sabía ya qué pensar, sentía alivio de que Bill se fuera a la planta baja, pero le dolía su rechazo. —Ered un tonto —le dijo subiendo las escaleras. Cuando llegó al descanso se fue corriendo a encerrarse en la habitación de los dos, también llorando.

Bill ya estaba en el penúltimo escalón, entre el overol, el oso y las lágrimas, le costaba mucho maniobrar, hasta que sin pensarlo resbaló, soltó el osito para cogerse fuertemente con las dos manos pero todo el cuerpo le venció; su mano izquierda se introdujo entre los barrotes de la baranda y en una acción de palanca, y por el peso de su propio cuerpo, su bracito se partió emitiendo un sonido como de una rama seca al fuego. Bill dio un gritito corto y se quedó quieto boca abajo entre el penúltimo y el último escalón, esperando a que siguiera doliendo, respirando agitado, pero no sentía casi nada, solo una presión rara, como que algo aplastaba su brazo. Trató de sacarlo del barandal, no le respondía, se inclino un poco para hacerlo, en eso oyó que Tom abría la puerta de la habitación de ambos, se apresuró a sacarlo completamente, se apoyó en la mano derecha y se paró rápidamente; aun estaba enojado, no lo quería ver, no quería saber nada de él, solo quería que su mamá viniera pronto.

—Billi —llamó Tom algo nervioso, había escuchado como se quejaba su hermano y seguro que se había caído.

—¡No vengas! —gritó desde las escaleras.

En eso Jörg ya había terminado de hablar con aquella persona, se paró en el umbral de la puerta, ya harto del ruido que hacían sus hijos.

—Bill, Tom, a comportarse, ya pronto viene su madre —dijo, y al instante se volvió a meter. Tom también volvió a la habitación, no quería ver a su padre, por lo menos aun no.

~o0o~

Hamburgo, presente.

Muy bien, lo sacaremos en tu ambulancia —dijo Mike al paramédico que había venido en la segunda ambulancia.

Lo esperan en el hospital, ya avisé —asintió satisfecho Mike al saber eso.

Levantémoslo.

Una, dos, tres… —levantaron a Bill del suelo, lo posaron en la camilla de ruedas de la ambulancia.

El paramédico rubio continuaba bombeando aire a los pulmones de Bill. Adam y Knut, que primero se apresuraron en abrir paso a la salida de emergencia, tendrían que bajarlo por ahí, ya lo habían discutido, la ambulancia esperaba encendida y con las puertas abiertas, todo bajo la vigilancia del resto del personal de seguridad.

Georg trataba de serenarse, quería ir con su amigo, no podía dejarle solo, esta vez no.

Iré con él —le dijo a Mike mientras pasaba por su lado.

Está bien —dijo, manteniendo una mano con un apósito en la herida de la espalda del cantante —pero necesitaremos a alguien que pueda tomar decisiones por él.

Iré en el auto atrás de la ambulancia —dijo David, entendiendo la obvia petición mientras mantenía el celular en el oído; el abogado de los chicos tenía que venir rápido, lo que sea que haya pasado tenía que ser controlado antes de que llegue a la prensa. Los chicos eran mayores de edad, pero en estos casos era seguro que debía responder por ellos. -Por favor, que viva-,rezaba para sí.

Salieron por la puerta del frente del edificio, los flash de las cámaras, los gritos histéricos de la gente, las luces rojas y azules de las patrullas y ambulancias, un caos orquestado. Georg iba atrás de Bill con rostro preocupado, Adam y Knut caminaban al unísono junto a la camilla para evitar tomas indiscretas de cámaras, pero era una tarea casi imposible.

Subieron a Bill en la ambulancia y Georg iba con él, lo tomó de la mano de manera gentil. —Bill…, estarás bien amigo…, estarás bien. —El cantante tenía los ojos cerrados, no respondía a nada.

David los seguía en su auto, rogando para que Simone llegara a tiempo también, atrás le seguía un Escalede negro con Adam al volante y Knut como copiloto.

Mientras que en la residencia de los gemelos el paramédico que había llegado al final, corría a ayudar a su compañero que seguía en el baño, al llegar vio que le había colocado una vía a Tom en el brazo, bajo la atenta mirada de Sakí y Gustav, ahora monitoreaba su corazón con el marcapasos portátil.

Ya llevaron al otro chico al hospital.

Bill —dijo Gustav.

—¿Qué?—le respondió el paramédico sin entender.

Se llama Bill, trátelo por su nombre —continuó con gesto algo irritado pero tranquilo.

Lo siento, Bill, ya está camino al hospital —le dijo mirándolo con pena. —¿Cómo está…, ehm…?

Tom —le contestó esta vez su compañero; había preguntado antes de ponerle la vía.

—¿Cómo está Tom? —pregunto rectificando.

Estará bien, siempre y cuando lo llevemos al hospital a tiempo.

La camilla plástica fue suficiente, sacaron a Tom del edificio, y tal como pasara con su hermano menor, los flashes de las cámaras y los gritos se hicieron presentes.

Gustav, que iba en el Escalede junto con Saki, encendió el celular, lo había apagado cuando encontró a Bill en… Era mejor no pensar en eso. Comenzó a marcar al celular de Corina, apenas unas horas antes había recibido un mensaje de voz de Bill, le había pillado en su departamento. -Se suponía que estarías embarcado en un avión…, Bill, ¿qué hacías aquí?-pensó Gustav.

Después de discutir con Corina sobre qué hacer, decidió ir a dar una vuelta a Tom, tal como se lo había pedido Bill, pero nunca pensó encontrarlos así. Corina le había dicho que le llamara apenas supiera algo. El celular por fin se encendió, tenia 135 llamadas perdidas y 250 mensajes, seguramente de personas que apenas conocía. Marcó el número sin revisar nada.

—¡Gus! Por fin, dime que no es cierto —le gritó Corina al otro lado de la línea.

—¿Qué saben? —le contesto, era obvio que los medios se habían enterado, pero ahora quería saber que decían.

—¡Que hubo un accidente!, ¡que asaltaron a Bill!, ¡que Tom está muerto! Gustav, dime que no es cierto, dime qué pasa. —No sabían nada, pensó aliviado, la verdad que ya no alcanzaba a entender si eso eran buenas o malas noticias, él tampoco sabía qué había pasado.

No están muertos, pero si hubo un accidente, Bill y Tom están muy mal, no s…

—¡¿Qué?!¿Pero cómo? Bill está en vuelo directo a Los Angeles, ¿cómo pudo tener un accidente? —le interrumpió Corina asustada e indignada.

No lo sé amor, Bill estaba en el piso…, no lo sé —Gustav lloraba por la impotencia, por el miedo, por la incertidumbre.

—….¡Oh dios! Están transmitiendo en directo, alguien tiene una cámara siguiéndolos.

—¡Hijos de puta! —dijo Gustav desesperado, las cámaras no los seguían a ellos, seguramente seguían la ambulancia que traía a Bill.

—¿Qué pasa?—exigió saber Saki.

Alguien está siguiendo la ambulancia de Bill con una cámara.

-¡¿Qué demonios estaba haciendo ese inútil de Adam?! Más le valía bloquearlos-, pensó Saki mientras llamaba al celular de su gente; los intercomunicadores eran inservibles por el momento.

Mientras Gustav despedía a Corina, le sacó a gritos la promesa de que no se movería de ahí, que iría a buscarle, alguien tenía que avisar a Louis después de todo, y Gustav la necesitaba a su lado para semejante tarea.

~o0o~

The Strokes - Last Nite

Anoche ella dijo:
"Oh bebe me siento tan mal"
"Cuando me apagas"
"Cuando me siento abandonada"
Así que yo… me doy la vuelta
Oh bebe ya no te preocupes…
Estoy seguro de esto
Me voy por esta puerta…

Bueno he estado en la ciudad unos 15 minutos ya…
Y bebe me siento tan mal
Y no sé por qué!
He estado caminando por millas...

Y la gente, ellos no entienden
las amigas, ellas no pueden entender
Tus nietos no comprenderán…
Encima de esto yo nunca voy a entender

Anoche ella dijo:
"Oh bebe me siento tan mal"
"Cuando me apagas"
"Cuando me siento abandonada"
Así que yo… me doy la vuelta
Oh bebe todo estará bien
Todo fue una gran mentira
porque me fui esa noche, si…

Oh, la gente, ellos no entienden
Las amigas, ellas no entienden
Los astronautas, ellos no entenderán
Y yo nunca llegaré a entender…

Anoche ella dijo:
"Oh bebe me siento tan mal"
"Cuando me apagas"
"Cuando me siento abandonada"
Así que yo… me doy la vuelta
Oh bebe ya no te preocupes…
Estoy seguro de esto
Me voy por esta puerta, si…

Notas finales:

El disclaimer de siempre:
Todos los personajes reconocidos públicamente son propiedad de sus respectivos dueños. Los personajes originales e historias son propiedad de cada autor. No se está lucrando con este trabajo ni se pretende infringir los derechos de autor.

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