(Nota de la autora original):
Las cosas probablemente comiencen a ponerse OOC aquí mismo. -_-
Capítulo tres.
"Les dije que debían irse si te veían llegar, Shirogane."
Dejó escapar un ruidoso "¡Hmph!" mientras se detenía frente a los escalones que llevaban al altar. Ryuuko lo observaba tan serenamente como siempre. Era irritante, y al mismo tiempo consolador de algún modo. "Te mataré esta noche."
"Está bien."
Decir eso ya era casi una formalidad. Shirogane no sentía deseos de matar a Ryuuko en absoluto. Habían muchas cosas suyas que eran fascinantes... hechizantes, en algún sentido. Por alguna razón, Shirogane se sentía completamente en paz cuando se enfrentaba al sacerdote cara a cara de ese modo.
"Siempre luces tan calmado. ¿Nunca te enojas?"
"Por supuesto que sí. Cuando lastimaste a Shisui y mataste a los demás, estaba tan furioso que no sabía qué hacer. Y no fue la única vez... nadie pasa por esta vida indemne, sin exasperarse."
"Pero no hiciste nada."
La luz en los ojos rubí desapareció, y algo parecido al pánico golpeó a Shirogane. ¿Había hecho algo mal? ¿Dicho algo mal? ¿O Ryuuko sólo estaba recordando eventos sobre los que nunca había querido pensar?
"He aprendido, a través de esta corta vida mía, que actuar con ira o dolor no te lleva a nada. Es mejor controlarlo y dejarlo ir. Entonces, es posible hacer lo que sea mejor para la situación."
Shirogane soltó un bufido.
"Si hubiera dejado que la ira me tomara, y me hubiera girado y te hubiera atacado, ¿qué tan diferente serían las cosas ahora?" La luz había vuelto a sus ojos, si bien un poco más apagada que antes. "Yo estaría muerto, y tú no serías como eres ahora. Este es el modo como deberían ser las cosas, ¿no crees?"
Aquello caló hondo dentro suyo. Ryuuko sonreía mientras observaba a Shirogane pensar al respecto por unos minutos. Entonces, el sacerdote dijo, "Pero supongo que nadie está de acuerdo con las acciones del Rey, ¿verdad?"
"No. Nadie sabe en verdad por qué cambié de idea, o por qué vengo tan a menudo aquí. Pero están un poco preocupados por mí."
"¿Qué hay del chico que tu familia adoptó? He oído que es algo presuntuoso."
"...Oh, sí." Shirogane soltó un largo suspiro. "Homurabi."
~.oOOo.~
Akira sintió que la mirada en la base de su nuca era un poco excesivamente fuerte ese día. Había tenido la urgencia de voltear y mirar a Shirogane en la cara, pero se contuvo. Preparándose para la plegaria de medio día y rodeado por tanta otra gente, mirar en una dirección extraña seguramente atraería la atención de los demás. Eso, y que por alguna razón, sólo no quería mirar al vampiro.
Se sentía culpable por estar algo enfadado con Shirogane. Le debía al vampiro su vida, muchas veces, pero deseaba, únicamente deseaba, que pudiera saber al menos la razón por la cual debía ser protegido, el por qué Shirogane estaba tan dispuesto a ir tan lejos para mantenerlo a salvo. Si pudiera saber eso, sólo eso, Akira pensaba que al menos así podría aceptar enteramente su situación.
Quería preguntar... quería preguntar con tantas ganas cuál era la razón por la que Shirogane era tan protector. Pero sabía que no obtendría respuesta, así que con un suspiro volvió a resignarse a continuar su día sin saber nada.
Así que era extraño repentinamente ver a un Shirogane cubierto con un hábito negro sentado entre la congregación, en la hilera más alejada al fondo, durante la plegaria, sus ojos azules inquisitivos detrás de las sombras que cubrían su rostro. Por alguna razón Akira a duras penas podía quitar sus ojos del vampiro. ¿Por qué... por qué estaba haciendo eso de pronto?.
Corrió dentro de la nave luego que la plegaria terminara, atrapando algo de la ropa de Shirogane antes de que este pudiera abandonar la catedral. El vampiro se volvió sólo lo suficiente para bajar la mirada hasta el chico, quien preguntó, "¿Qué estás haciendo?"
"¿Es tan malo para mí que asista una vez cada tanto?"
Eso lo sorprendió. No esperaba una respuesta, honestamente. O, considerando cuán más hablador parecía haber estado Shirogane últimamente, al menos una respuesta era mejor que una palabra o dos. Comenzó a tartamudear.
"Y – Yo pensé... que no podías caminar al sol..."
"Akira."
Quedó completamente mudo. Sintió sus ojos abrirse por completo por la sorpresa. Shirogane jamás había dichos su nombre antes. El agarre en el ropaje de Shirogane se aflojó y su mano cayó a su lado. El vampiro pareció imperturbable ante la muestra de desconfianza de Akira, y continuó su camino desde la puerta hacia el sol.
El joven sacerdote permaneció parado allí, con la mirada clavada en donde el vampiro había desaparecido. No podía moverse... su cuerpo no se movería. Algo le estaba provocando dolor... lentamente, levantó una mano hasta donde lo sentía. Su palma descansó sobre su propio corazón.
¿Por qué? Su agitada mente luchaba por encontrar la razón, pero únicamente se mantenía preguntando. ¿Por qué?
Shisui se acercó a él un par de horas luego, viéndose muy preocupado, y preguntó, "¿Akira, dónde está?"
Algo lo golpeó por dentro. ¿Miedo? ¿Preocupación? "Se fue después de la plegaria."
"¿Y no ha vuelto?"
Levantó la cabeza para ver en el altísimo techo. No había sentido volver a Shirogane, pero eso podría habérselo achacado al hecho de que aún continuaba en shock si no fuera por el hecho que estaba confirmado visualmente que el vampirono estaba allí.
"No. No está aquí."
Y apenas lo dijo, se inundó de terror. Shisui pareció sentirlo, y dijo, "Es de día, Akira. Estás bien por ahora."
"¡Pero... pero él caminó... directamente bajo el sol!" Estaba entrando en pánico. Shirogane era su fiel y constante protección. Sin eso, súbitamente se sintió como si estuviera ahogándose. "Eso quiere decir que él – "
"Akira, shh." Una mano se apoyó en su cabeza, y Shisui dijo en una baja, apenas audible voz, "Estás llamando la atención. Cálmate."
Veía que las personas lo observaban, pero no podía evitarlo. Necesitaba que Shirogane volviera. Necesitaba verlo y ser tranquilizado. ¿Estaba temblando? Así se sntía mientras Shisui lo tomaba de un brazo y lo arrastraba hasta un pasillo lateral, sentándolo en un banco.
"Akira, estás bien."
"¡No ha vuelto!" Las palabras se oyeron más fuertes de lo que había deseado. "Salió y – "
"Estoy seguro que volverá antes del anochecer. No estás en peligro cuando el sol está alto."
"¡¿Entonces por qué siempre está allá arriba, todo el tiempo, si no necesita estar allí?!"
Había una razón por la que Shisui se veía como si estuviera apenado. Akira había perdido casi los estribos, pero el otro sacerdote habló suavemente antes que el chico pudiera explotar, "¿Akira, no puedes confiar ni siquiera un poquito en él después de todo lo que ya ha hecho por tí?"
"¡Confío en él!"
"Entonces no actúes así. Shirogane volverá."
"¡¿Dónde iría, fuera, en pleno medio día?! ¿Acaso la luz no – "
"La luz no lo matará. Sólo pierden poder. Durante el día son casi como seres humanos normales." Shisui revolvió el cabello de Akira. "Ahora estás bien. Volverá."
"¿Dónde fue?" Demandó Akira de nuevo.
"A alguna parte importante, si eso significaba que debía dejarte."
Dolía. Era una mentira, y Akira lo sabía. Apartó la cabeza y retrocedió hasta el borde del banco, temblando. Shisui soltó un largo suspiro.
"Si quieres quedarte aquí hasta que Shirogane vuelva, está bien. Pero permanece en silencio, ¿sí?"
"Nunca me había dejado antes..."
Una ligera pausa. "Lo sé. Pero volverá. Lo prometo."
"¿Qué te hace estar tan seguro?"
"Conozco a Shirogane desde hace casi veinte años ya. Sé que volverá. Nunca abandonaría a alguien por quien es tan devoto." Hubo un ligero temblor en la voz de Shisui. Akira no sabía si eso le gustaba. Sintió cómo se tensaba mientras el otro sacerdote continuaba, "Así que, sé que volverá. Sólo espera aquí por él, ¿está bien?"
Y Shisui se fue, dejando a Akira solo en el pasillo. El chico permaneció allí, tenso, inmovilizado, aterrado de que el más ligero movimiento alertara a cualquier vampiro en las cercanías de su presencia. Era increíble cómo podía pasar de estar completamente tranquilo a absolutamente paranoico. El miedo que usualmente permanecía sellado en un rincón de su mente ahora lo sofocaba.
No había visto el rostro de Shirogane al irse. Quizás si hubiera visto la expresión del vampiro claramente, podría estar un poco más confiado en que volvería. Pero aquellos ojos azules apenas lo habían mirado, totalmente fuera de su campo de visión. El aire se sentía muy frío. Comenzó a temblar suavemente.
Las vísperas se acercaban muy rápidamente... y luego, la oscuridad caería. Akira sentía el pánico crecer más y más dentro suyo. Shirogane... ¿dónde estaba?. El joven sacerdote no se movería de su lugar, y se alivió cuando Shisui apartó a aquellos que querían que Akira ayudara con las preparaciones de la plegaria de la tarde. Mientras veía que la luz brillando a través de los vitrales se volvía más roja, Akira se echó la capucha sobre la cabeza y se agazapó.
¿Había algo que pudiera hacer para protegerse a sí mismo? Por si mismo era fuerte... pero nunca había estado en una pelea real, y esa no era una pelea de puños con un ser humano normal. Los vampiros eran anormalmente fuertes, y rápidos, con agudas garras. Algunos incluso tenían habilidades sobrenaturales. Akira estaría engañándose a sí mismo en pensar que podía ganar en una pelea. Se estremeció y se arrebujó más en su hábito, sintiendo la punzada en donde las garras del vampiro le habían desgarrado, no hacía tanto tiempo, su tobillo. Pelearía si tuviera que hacerlo, pero no intentaría convencerse así mismo de que sería el ganador.
El tiempo pasaba dolorosamente lento, y los rayos de luz de las ventanas del oeste se estaban volviendo cada vez más cortos. Akira estaba por darse por vencido cuando una grave voz lo alcanzó.
"Realmente no tienes arreglo."
Se sobresaltó, girando abruptamente, para ver a Shirogane parado junto al banco, sus azules ojos parpadeando. Akira estuvo de pie en un instante, colmado de una mezcla entre la ira y el alivio. Shirogane estaba allí... allí mismo. Esa voz no podía ser solamente una ilusión. Estba seguro. Abrió su boca para decir algo, pero Shirogane tomó su brazo y lo arrastró rápidamente por el pasillo.
"Ven."
"¡E-espera! La víspera está – "
"Ahora."
La voz no dejaba lugar para protestas. Akira siguió, semi corriendo, al vampiro fuera de la catedral. Cruzaron el largo camino hacia los aposentos mientras el sol se hundía lentamente. La poderosa mano de Shirogane se sentía como que estaba apretando más y más fuerte... ¿o era porque mientras el cielo se volvía más oscuro, su fuerza estaba retornando? Akira no lo sabía.
Shirogane lo llevó hasta su habitación, en la cual entraron. El vampiro arrojó a Akira sobre la cama y cerró la puerta, trabándola con fuerza.
"¡¿Shirogane, qué pasa?!"
"Te quedarás aquí por los próximos días."
"¿Perdón?"
"No debes dejar esta habitación hasta que yo te lo diga."
"¡Pero tengo que! Debo llevar a cabo mis obligaciones –"
"Hablaré con Shisui sobre eso. Pero no puedes irte." El vampiro giró la cabeza, sus ojos encontrándose con los de Akira.
"Dame una buena razón por la que no debería irme ahora," contestó Akira fríamente.
Shirogane volteó abruptamente, sus ojos ardiendo, y Akira se sintió paralizado por tal fiera mirada. Shirogane gruñó, grave y autoritario, "Tú sabes mejor que nadie lo que te sucederá si sales fuera ahora mismo. Te quedarás aquí hasta que yo te diga que es seguro hacer lo contrario."
Algo llamó la atención de Akira – un aroma familiar. Era apenas un poco diferente, pero no había error –sangre. Sus ojos buscaron la fuente, y la encontraron. Las costillas de Shirogane estaban manchadas de una sustancia oscura que manaba a través de sus ropas.
"¡Shi-Shirogane!" Saltó de la cama hacia el vampiro, el cual ahora se recostaba pesadamente contra la puerta. "Estás herido... ¿qué sucedió?"
No hubo respuesta. Akira titubeó mientras observaba la profunda herida en el costado de Shirogane. ¿Qué podía hacer con ello? Nada, probablemente... Los vampiros sanaban muy rápido por sí mismos. Pero odiaba eso... odiaba sentir esa debilidad e impotencia, especialmente cuando había evidencia física al respecto.
"Esto sucedió por mi culpa, ¿verdad?" No hubo respuesta, como esperaba, pero los ojos de Shirogane se cerraron mientras Akira demandaba, "¿Por qué estás haciendo esto? ¿Por qué soy tan especial, que tú tienes que hacer esto? Protegerme, cuidarme, salir lastimado por mí... ¡No lo valgo! No lo entiendo... ¿cómo puedes hacer esto?"
Sus dedos se aferraron del negro ropaje de Shirogane. El vampiro siguió sin decir una palabra. Akira no podría llorar, aunque su espíritu rogaba por hacerlo. No tenía lágrimas para esto... o tal vez, si lloraba, verterlas haría que su ser entero se secara.
Shiorgane permaneció en silencio y tenso hasta que el agarre de Akira perdió fuerza. Abriendo sus ojos, vio que el chico finalmente se había dormido. Con un suspiro, el vampiro rodeó la cintura de Akira y lo llevó hasta la cama. Con cuidado removió las muchas capas de ropa protegiendo la parte superior del cuerpo de Akira antes de bajar el cuerpo del joven sacerdote y taparlo con las cobijas. Dudó mientras observaba el rostro dormido del chico, el cual se veía agitado, casi como si estuviera a punto de llorar. Entonces, lentamente, apoyó el dorso de su mano contra la frente del muchacho.
"Lo vales," fue el callado susurro.
[Fecha de inicio de traducción: 7 de Febrero de 2014. Hora: 13:00. Fecha de término de traducción: ¡Oh, milagro! 7 de Febrero de 2014. Hora: 19:45]
¡Hola a todo el mundo fan de Monochrome Factor! O al menos a quienes estén leyendo ahora... Sí, bueno, estoy un poco oxidada con la serie, y medio que dejé todo colgado esperando; pero si logro nivelarme una vez más, habrá Shirogane y Akira para un tiempito largo!...
Por favor, agradecería sus comentarios, así no me siento tan solita...!
(O en todo caso, sus corteses insultos por tardar tanto en traducir...)
(Oh, mygoshRyuukoSacerdoteYumiYumi!)
TheYoko.
