WOW! No puedo creer que le seguiré a este fic, despues de tanto tiempo, pero estoy feliz de ello. Espero que sea de su agrado este capitulo, no esperen mucha acción por el hecho que tengo que crear la historia jajajaaj. Pero creo que en el siguiente les entregaré algo mas picante, prometido. Gracias por serle fiel a este fic, por sus animos de que lo continuara y pues aqui está, capitulo 4. Iba a entregarlo la semana pasada, pero cai grave con una gripe,jaja pero ya estoy mejor. Espero poderles postear el 5to. capitulo al final de esta semana, asi que esperenlo con ansias. Sin mas que decir, esperaré sus reviews... =), Un abrazo psicologico para todos!
Capitulo 4
Se había levantado más temprano que lo usual, pero no porque había dormido bien; en realidad no había podido dormir mucho, simplemente porque su mente estaba llena de tantas imágenes candentes de su profesor y ella en el transcurso de su fin de semana y bailaban felizmente por sus pensamientos.
Estaba en el borde de su pequeña cama en el dormitorio que compartía con su compañera de cuarto, Sango. Era unos años mayor que ella, por errores del sistema habían quedado en el mismo cuarto al inicio del año.
Sango cursaba la carrera de leyes, su tercer año y aun no entendía porque había quedado en la misma habitación con una estudiante de segundo año, pero no le desagradaba la idea, Rin había terminado siendo una de las mejores compañeras de cuarto que había tenido. Mantenía todo en su lugar, era muy hacendosa, cocinaba delicioso y era una muy buena oyente, además de permitirle estar a solas con su novio cuando la cosa se ponía caliente.
Rin observaba el contenido de las bolsas que había traído con ella la noche anterior. Sacó el vestido floreado para verlo de cerca, era totalmente hermoso y lo veía más lindo todavía cuando recordaba como su profesor lo quitaba con tanta sensualidad. Su compañera de cuarto se encontraba aun dormida, así que trataba de no hacer tanto ruido.
— ¿Dónde demonios anduviste todo el fin de semana Rin? — preguntó, levantando levemente su mirada hacia la chica espantada por sus palabras.
— ¡Sango! Buenos días. ¿Qué tal amaneciste? — replicó tratando de evitar su Mirada acusadora.
— ¿Y esas compras?
Se levantó de su cama, estirando sus brazos mientras acomodaba algunos cabellos y limpiando sus ojos, los cuales aun no deseaban abrirse del todo, aun era muy temprano.
Rin no sabía que responderle, obviamente no le iba a decir que estaba acostándose con su maestro de comprensión literaria y que él era el que le había comprado toda esa linda ropa.
— ¿¡Vestidos!? — Exclamo abriendo totalmente sus ojos, levantándose para llegar a donde se encontraban las bolsas.
Conocía a Rin lo suficiente para saber que su guardarropa jamás había contenido algo tan femenino.
— Si Sango, vestidos. — dijo avergonzada.
Sango arrebató de las manos de Rin el vestido floreado para observarlo mejor. Era espectacular, además que la marca la reconocía, una muy cara. Sango la observo de reojo, algo había cambiado en ella, últimamente la había visto cambiada, ese aire cuando algo cambia por completo a una persona, sabía que Rin era una chica virgen, ella misma la había hecho confesarse después de que Rin la encontrara teniendo un momento fogoso con su novio y saliera casi corriendo del lugar.
La situación le había hecho tanta gracia, que en vez de enojarse con ella, trato de ayudarle a tener una mente más abierta, dada la situación de la que venía Rin, sabía perfectamente que necesitaba de alguien que pensara con un poco mas de madurez y que sus amigas de primer año carecían de ello.
— ¿En qué andas metida Rin? — preguntó con mucha sospecha.
Un escalofrío paso por toda la espina dorsal de la chica, no sabía como evadir la respuesta a esa pregunta.
— ¿Mi novio? — logro confesar después de un largo silencio.
— ¿¡Novio!? — gritó dando un brinquito.
Rin asintió con la cabeza. Sus mejillas estaban totalmente coloradas.
— Con razón veía tanto cambio en ti en estas últimas semanas. Has andado con un tipo y no me has contado, si que tienes mucho que contarme. — replico, mientras la jalaba por los brazos para llevarla a su propia cama y sentarse junto a ella.
— En realidad no hay mucho que contar Sango.
— Nada de nada. Ya veía algo diferente en ti, y quedarte un fin de semana entero con él, no me digas, ¿ya te descorcharon el champán? — respondió a carcajadas.
Su sentido del humor era grande, podía inhibir a cualquier persona son un solo comentario.
— ¡Sango! Si que tienes unas maneras de expresar las cosas.
Rin estaba completamente apenada. ¿Cómo se supone que le iba a contar algo así? Era algo tan íntimo para ella, que no podría saber cómo expresarle la situación, como sucedió y con quien sucedió.
— ¡Cuéntame! Muero de ganas por saberlo todo. — replico.
— Si está bien, sucedió. Fue sin pensarlo, pero pasó. Fue muy intenso.
Rin observaba sus manos, su voz se hacía más silenciosa.
— Y, ¿Quién es el afortunado? — preguntó al fin.
No podía decirle quien era, simplemente por el hecho que Sesshoumaru era un maestro de la universidad donde ellas estudiaban y sabia que las relaciones de estudiantes con profesores eran prohibidas.
— Es un estudiante de segundo año, no lo conoces.
— ¿Y qué tal estuvo tu primera vez? — pregunto.
Su corazón palpitó con fuerza al recordar su primera vez en la cama de su profesor.
— Fué… interesante.
— Interesante, así que por lo visto te hizo terminar. — respondió sonriente.
El corazón de Rin volvió a dar un vuelco, estaba acostumbrada a una Sango muy abierta y confiada con las palabras, pero escucharle hablar del tema le daba mucha pena.
— Sango por favor, sabes que no me siento conforme hablando de eso.
— Oh por favor, ya puedes hablar libremente de ello conmigo, así que no hagas un revuelo por algo tan natural. Por todos los cielos, no es crack, es sexo. — replico, palmeando la espalda de Rin con cariño.
— No estoy acostumbrada a hablar sobre ello, ¿está bien? Tenme un poco de paciencia.
Rin no podía verla a los ojos, estaba apenada y triste por tener que mentirle de esa manera.
— Está bien, está bien. Creo que lleva tiempo acostumbrarse a hablar del tema. — respondió, buscando la otra bolsa de compras de Rin para encontrarse con su vestido largo amarillo, era otro vestido muy hermoso.
— Me alegó que no tenía nada femenino, así que me llevó de compras. Suele ser un testarudo, pero al final del día es nada más que un romántico empedernido.
Rin sonrió para sí. Esa era la conclusión final que tenia acerca de su profesor.
— Ah vaya, y dime Rin, ¿va en serio la cosa? — pregunto Sango curiosa.
— Tratamos de llevar las cosas con tranquilidad, no es nada serio ahorita, solo disfrutamos de la compañía mutua. — respondió, viéndola con una sonrisa coqueta.
Sango sonrió. En los casi dos años que llevaba conociéndola, nunca la había visto tan esplendorosa, sonriente y vibrante. Probablemente esa relación podría ser algo bueno para ella.
Rin observe el reloj, faltaban alrededor de media hora par a las ocho. A las ocho y media era su clase preferida hasta el momento, y si no se apuraba volvería a llegar tarde nuevamente.
— ¡Maldición! Si no me apuro, llegare tarde a clase. — exclamo, saliendo hecha un trombo hacia el baño.
Sango volvió a su cama, sonriendo satisfactoriamente por la plática que había tenido con su pequeña amiga, faltaban un par de horas antes de su propia clase, así que volvió a recostarse y ponerse cómoda para dormir un rato mas antes de comenzar a arreglarse.
Sabía que tendría suficiente tiempo para sacarle más información a Rin, al fin y al cabo, quería conocer más acerca del tipo que había tenido la suerte de encamarse con una chica tan única como Rin.
Continuará...
