Songfic: Life Starts Now (Three Days Grace)
Beyblade no me pertenece…
~ [ o ] ~analepsis
-o- cambio de escenario
-oO08( La Vida Comienza Ahora )80Oo-
Por Kiray Himawari
I hate to see you fall down
I'll pick you up off of the ground
Capítulo IV Soporte
Había decidido no entrar allí. En el fondo sabía que era responsable de lo que pasaba, quizá si lo hubiera tratado mejor, si se hubiera esforzado en ser una mejor persona… Pero era demasiado tarde para cambiar el pasado. Todo el daño que se hace queda allí marcado, no hay forma de volver el tiempo atrás; es como cuando se toma una hoja de papel y se hace bola y luego se intenta volverla a la normalidad, por más trabajo que se haga sobre ella, ésta sigue arrugada, las marcas quedan allí como prueba ferviente de lo que ha pasado.
Largó un suspiro mientras cerraba los ojos cansadamente, intentar borrar esas líneas en la hoja de vida de Kai era más que imposible. Sin embargo, al menos podía intentar recompensar en algo el daño, quería que al menos el resto de su vida fuera mejor, quería regresarle la fe en sí mismo.
Sin más caminó de regreso a su despacho, no sin antes ordenarle a Sumiko que esperara por la chica que estaba en la habitación de su nieto y apenas saliera la llevara con él.
-o-
Deseaba no irse nunca de allí, quedarse para ser un apoyo en una situación tan difícil para su amigo. Era ya de por sí extraño, por no decir petrificante, el pensar en que Kai podía tener sentimientos de cualquier índole, mas verlo demostrar sus emociones y por si fuera poco verlo tan quebrantado le hacía sentir un nudo en el estómago.
Quizá Max lo habría tomado con mejor humor, habría hecho bromas y quizá se hubiera entristecido un poco, pero se habría recuperado enseguida. Ray tendría el optimismo de contar con sus amigos, ocuparía su tiempo en buscar alternativas a la medicina tradicional, estaría triste al principio, mas su optimismo habría salido a flote. Por otro lado, Tyson habría hervido en cólera desde el primer momento, sin duda gritaría y haría rabieta y media, tal vez maldeciría a medio mundo, sin embargo, al final, sabría que había salida para todo y que eso era sólo un obstáculo más a superar en la vida.
Los problemas en la vida no son iguales para todos, algunos reaccionan de mejor manera y otros simple y sencillamente no encuentran la forma de seguir luchando. Hilary no quería que éste último fuera el caso de Kai. Echó un vistazo por última vez, el bicolor seguía dormido, aunque con algunos movimientos denotando su sueño intranquilo, ella no podía hacer más. Tomó sus cosas y salió de la habitación.
-o-
Había pasado un tiempo considerable desde que había recibido la orden de esperar a la joven dentro de la habitación del joven Kai. Se sentía un poco frustrada, hacía tanto tiempo que trabajaba allí y escuchar esos sollozos en la habitación del joven era algo perturbador. "A veces es tan fácil derrumbarse" pensó Sumiko.
Comenzaba a perderse en sus notas internas cuando escuchó la puerta abrirse, era la chica castaña que había llegado hacía un rato.
— Acompáñeme por favor, señorita — pidió con amabilidad.
— Claro — respondió.
Creyó que la llevaría hasta la salida como usualmente ocurre cuando hay una visita inoportuna, que es como ella se consideraba en esos momentos, sin embargo en lugar de escoltarla a la salida la condujo hasta un lugar en la planta baja de ese sitio, al parecer un despacho. Tuvo una sensación de temor, algo le decía que se encontraría con alguien que no deseaba ver.
— Adelante — se escuchó una voz desde dentro de la habitación luego de que Sumiko tocara la puerta.
— Sr. Voltaire, he traído a la señorita como lo ordenó. — la sangre se le heló al ver a ese anciano, no tenía muy buenas referencias de él — Si no necesita algo más, esperaré afuera — y con eso salió de allí.
Las manos le temblaban no estaba segura si de rabia, impotencia o quizá miedo, no había nada seguro. Escuchó la puerta cerrarse, señal de que Sumiko ya había abandonado la habitación. Sintió cómo el ambiente era tenso, no tenía idea de porqué sabía que algo ocurriría, quizá algo diferente…
— Hilary Tachibana — pronunció con su voz fría.
No sabía qué hacer.
— Usted… — alcanzó a decir antes de que el anciano continuara.
— Eres una de ellos. — comentó desde el fondo derecho de su despacho — Escuché que hablaste con mi nieto… — quería gritarle lo repugnante que le parecía y lo mucho que lo odiaba por destrozar la vida de alguien — Sé que debes odiarme por lo que le hice a mi nieto… — y las palabras seguían sin poder salir de su garganta — Y ciertamente me tiene sin cuidado lo que tú o la demás gente piense de mí, sin embargo… — se detuvo mientras volteaba a ver directamente a los ojos a Hilary — No puedo ignorar el dolor de mi nieto — eso había sido lo último que hubiera esperado de él.
— Usted le ha causado mucho daño — articuló desafiante, aunque por dentro moría de miedo.
— Lo sé — fue lo único que dijo, mas su semblante seguía siendo vacío de emociones.
— ¿Qué le hace pensar que conseguirá reparar el daño que le ha causado a Kai? — leyó como un libro abierto sus intenciones.
— No espero un perdón, ni siquiera espero que olvide en algo lo que le hice, sólo espero que no sea alguien como yo el día de mañana… — fue la respuesta más franca que pudo dar.
Hilary estaba confundida, ¿un hombre que no desea el perdón? Hubo una conversación en la que Voltaire habló sobre el estado de salud de su nieto. Kai había recibido un fuerte daño en la columna vertebral, sólo una cirugía podía brindarle una esperanza entre diez mil, mas tendría de esperar al menos seis meses para que las condiciones fueran menos riesgosas y óptimas para que tuviera un éxito, si es que había algo de fe.
La castaña estaba preocupada, la cirugía no tenía ninguna garantía, pero era lo único que mantenía con esperanzas a su joven amigo. Era tan difícil verlo tan destruido… Voltaire la sorprendió un poco más con su propuesta… No supo qué contestar, no estaba segura… ¿Sería capaz de ayudar a su amigo para salir de esa oscuridad? Estaba dispuesta a intentarlo.
Cerraron el trato, Hilary sería la asistente médica de Kai. Para la gran mayoría hubiera resultado inaudito, pero eran así las cosas. Hilary no era una enfermera profesional, ni siquiera podía decirse una persona con grandes conocimientos en el cuidado de una persona enferma, únicamente contaba con la experiencia de haber cuidado a su abuela en sus últimos días de vida hacía un año. Había aprendido algunas cosas, quizá médicamente no lo suficiente, mas de todo corazón asistiría a su amigo.
Al menos podría estar allí para apoyarlo, para cuidar que no cayera una vez más, todo estaría bien, todo tenía que estar bien… Se paró a las afueras de aquella gran mansión, cerró los ojos largando un suspiro…
— Todo estará bien, Kai, haré todo lo que esté en mis manos para ayudarte porque somos amigos y porque todos merecemos una segunda oportunidad — abrió sus ojos lentamente, estaría allí por su amigo y estaría allí para asegurarse de que su nueva vida comenzara ahora.
-o-
A la mañana siguiente despertó con un dolor de cabeza provocado por su llanto. Se sentía avergonzado, de alguna manera había sucumbido ante sus emociones ¿no era su papel asegurarse de no ser débil?
Debía comenzar su día con o sin ganas de hacerlo, iba a dar su última lucha, por su abuelo, aunque éste lo odiara… Comenzó a intentar acercarse a la orilla de la cama, debía tomar una ducha y la única manera de llegar hasta el baño era utilizando la silla de ruedas, parecía una distancia tan corta cuando se encontraba en su mejor forma, ahora toda la vida parecía distante… Estiró un poco la mano para alcanzar el objeto cuando alguien tocó en su habitación. Un "adelante" permitió a la persona tras la puerta saber que podía entrar…
— ¡¿Hilary? —
-oO080Oo-
¡Gracias de antemano por sus lecturas!
Agradecimientos a: Gabe Logan,Utau Hoshina, Toaneo07 ybladz-liska por obsequiarme un review en el capítulo pasado.
Dudas, quejas, sugerencias, comentarios, ideas, etc., ¡Bienvenidos!
