Hey hey hey! Hola hola como estan? jajaj ok no XD ,Como se dieron cuente he sido una buena persona y actualicé en tiempo récord :0, así que ya no las distraigo yyyyy... a leer!
Déjenme sus comentarios en los reviews!
Coloque disclaimer aquí :#
CAPITULO 4
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Sasuke POV
—¿Me llamabas? —Tomé asiento a su lado con la vista fija en un botón de su camisa que andaba suelto. Pude ver el inicio de su pecho.
Kurimi apareció detrás del cristal que daba al pasillo y me lanzo un beso antes de entrar en su clase.
Ciao, bella, pensé acercándome más a Sakura.
—Vete de aquí —masculló con aquellos labios carnosos en cuanto su mirada se posó en mí.
—Es mi clase.
—Vete del pupitre.
—Es mi sitio.
Sakura miró a Ino con ojos interrogantes.
—Es cierto, es su sitio —dijo Ino, encogiéndose de hombros con una mirada de disculpa. Naruto apareció en ese momento.
—Naruto, ¿te importa sentarte con Ino? —Ni siquiera lo miré para asegurarme de que cumplía la orden, sólo tenía ojos para intimidar a Sakura.
Estaba comenzando a divertirme.
—¡No! Me sentaré yo con ella. —Se acercó demasiado.
Quiso levantarse, pero se lo impedí coincidiendo con la llegada de la señora Amane, la profesora de biología. Miré a Sakura directamente y le guiñe un ojo; esperaba que resoplara o que hiciera cualquier gesto de desesperación, pero no hizo nada. Solo me observó fijamente mientras apretaba la mandíbula. Me estaba retando, así que le concedí el placer aceptando el reto con una sonrisa.
—Soy Sasuke Uchiha. —Me acerqué a ella—. Me alegro de verte.
—Sakura Haruno —dijo mirándome a los ojos—. Yo no puedo decir lo mismo.
Así que a esas jugabamos.
—Señora Amane, me alegra informarle —dije con sorna recostándome en el asiento y llamando la atención de toda la clase— que tenemos una nueva alumna.
Sakura frunció los labios antes de enviarle una sonrisa a la profesora.
—¡Oh, sí! —Sonrió Amane mirando su ficha—. Es cierto.
—Propongo que se presente, ¿qué le parece? —Miré a mi nueva compañera de asiento de forma galante y comprendí por su gesto que ya me odiaba. ¡Perfecto Sasuke! Un nuevo récord.
—¡Por supuesto! —me apoyó la profesora.
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Sakura POV
Tomé asiento en la cafetería con un americano enfriándose entre las manos. Me había reunido con mis amigos y esperaba que los treinta minutos de descanso me sirvieran para calmarme. Sasuke había estado jodiéndome las tres primeras horas y no parecía querer detenerse en las tres próximas.
Saqué mis apuntes de química y comencé a realizar unas fórmulas.
—Me parece increíble. Sasuke nunca se sienta con nadie que no sea Naruto —dijo Ten ten con el asombro grabado en cada centímetro del rostro.
Al parecer, sus otros amigotes iban a otra clase. Intenté no distraerme con la conversación… pero no lo logré.
—Bueno, Sakura, ¿qué pensaste cuando reconociste que era el «loco» del taxi? —añadió Sai provocando las risas de mis amigas.
Resoplé poniendo los ojos en blanco, pero de inmediato me quedé petrificada. Por encima del hombro de Karin vi cómo Sasuke y sus amigos caminaban en dirección a nuestra mesa. Pensé que pasarían de largo, pero Sasuke tomó una silla de una mesa cercana y la colocó justo a mi lado.
Tomó asiento de la manera más condenadamente sexy que había visto en mi vida. Apoyó sus codos sobre las rodillas entreabiertas y me contempló con el gesto torcido. Todo en él me provocaba; fui consciente de que si me quedaba mirándole demasiado tiempo, corría el riesgo de perder la cabeza.
Saludó a los demás dedicándoles su mejor sonrisa, que terminó cuando me miró a mí. Su primo, Naruto, prácticamente se vio obligado a sentarse al lado de Karin, pero ella fingió no prestarle atención; se estaba haciendo la ofendida. Un muchacho alto y fornido acarició el cuello de Ino haciendo que esta se estremeciera y cerrara los ojos. Cuando el chico tomó asiento, se observaron: se estaban diciendo millones de cosas sin que nadie pudiera escucharles. Percibía que allí había algo más que amistad.
El muchacho coqueto y delgado fue el que mejor me cayó a simple vista. Parecía alegre y no pude evitar pensar cómo Sasuke podía tener una amigo así. Se acercó hasta mí.
—¡Hey, Sakura! —exclamó, dándome un fuerte beso en la mejilla.
Me dejó sorprendida.
—Soy Suigetsu. ¿No te acuerdas? Una vez te hice un dibujo de Sailor Moon —añadió provocando la sonrisa de Sasuke.
Aparté un momento la vista de Suigetsu para fulminar a Sasuke con la mirada. Él alzó las manos negando con la cabeza como si me tuviera miedo y se protegiera. Seguía burlándose de mí.
Volví a Suigetsu. Me acordé de aquel muchacho. Era el menor de los Hozuki, una familia que también veraneaba con nosotros. Todavía conservaba aquel color amatiza en los ojos, junto con el extraño color blanco con sus -recientemente adquiridas -puntas azuladas en el cabello( aunque ciertamente yo no era la más indicada para hablar del color del cabello). Él y yo siempre estábamos dibujando… cuando Naruto y el maldito de Sasuke no nos molestaban.
—Hola, Suigetsu —dije dándole un pequeño abrazo.
También reconocí al joven fornido. Era el mediano de los Tenpon y se llamaba Jugo. Éste alargó su mano y me cogió suavemente de la mejilla.
—Yo soy Jugo. —Me besó la mejilla—. Me alegro de que estés de vuelta.
—Gracias. Es agradable recibir algo de cortesía después del día que me tocó —dije mirando por el rabillo del ojo a Sasuke.
Este se hizo el sordo y chocó su rodilla con la mía. Intenté que no se notara mi sobresalto.
—Tampoco seas tan dramática —dijo apoyándose en la mesa—. ¿Saben que aquí, nuestra nueva compañera, tiene matrículas de honor y todo sobresaliente? ¡No sabe lo que es un notable! —Puso cara de fingido asombro.
Jugo, Suigetsu y Sai me observaron curiosos. Karin lo sabía de sobra y Naruto, Hinata, Ino y Ten ten lo habían descubierto del mismo modo que Sasuke: en clase. La profesora Amane, aprovechando mi obligada presentación, había ido mencionando lo buena estudiante que era, acompañándose de vez en cuando de algún «a ver si aprenden de ella».
—¿En serio? Vaya, nena, podrías haberlo dicho antes—dijo Sigetsu acariciando mis manos.
—Lástima, las chicas con algo de cerebro no se fijan en ti, ¿Cierto dientes de serrucho?- exclamó con sorna Karin.
—Si, como no, ya quisieras remolacha- se defendió el aludido- yo tengo una larga fila de mujeres peleándose por este cuerpecito, y no tengo que andar rogando atrás de nadie.-Miró significativamente a Naruto, quien se encontraba absorto tragándose su cuarto plato de ramen.
—¡Maldito pescado!¡Te convertiré en sushi!
—Inténtalo zanahoria con patas
Suspirando, miré a Sasuke,sabía lo explosiva que era Karin cuando la molestaban. Por un instante, no vi ni oí nada más. Como si sólo estuviéramos él y yo en aquella cafetería. Él deslizó su mirada de mis ojos a mis labios y entrecerró los ojos mientras apretaba la mandíbula. No podía hacerme una idea de qué se le pasaba por la cabeza. Yo solía descifrar a las personas enseguida, pero Sasuke se me escapaba. Me contemplaba de una forma tan intensa que me olvidé de respirar por unos segundos.
Me repuse inmediatamente e intenté hacer lo mismo. Observé su cuerpo con parsimonia, como él había estado haciendo todo el día conmigo.
Su físico incitaba a todo menos a pensar con cordura, y su rostro… su rostro era el que cualquier mujer vería en sus sueños. Era asombrosamente guapo. Efectivamente, como cuando éramos pequeños, seguía siendo el más apuesto de los Uchiha… con diferencia.
Su cabello era azabache y algunos mechones le caían sobre sus ojos, lo que lejos de ocultarlos, todavía los hacía más penetrantes. Su mirada onix, inmensamente brillante, te embrujaba de tal forma que olvidabas todo lo demás. Lo que daba más rabia era que sabía utilizarla. Como sabía utilizar sus labios, que reposaban sobre una piel pálida, sin ninguna imperfección. Me quedé fascinada por su belleza y por un instante (solo un instante) se disipó el odio que me había despertado.
Humedeció sus labios con pausa y volvió a hablar. Y justo cuando abrió la boca, aquel momento mágico se esfumó.
—Es toda una nerd. —No dejé de mirarlo—. Quién lo diría. —Se acercó a mí con la intención de intimidarme. Lo consiguió, pero no lo mostré—. En realidad, pareces una de esas modelos frías y vanidosas que se creen insuperables físicamente, pero que tienen el cerebro de un pez.
Quería ofenderme y dejarme en ridículo. Yo no entendía por qué. ¿Por qué me odiaba de aquella forma? Yo tenía motivos: el sábado casi me mata en aquel maldito taxi y estuve en el calabozo cerca de dos horas, pero él… ¿cuáles eran sus malditas razones?
Estaba irritada.
—La belleza no está reñida con la inteligencia. Y yo tengo la suerte de tener ambas —le dije casi pegada a su cara. Me mordí el labio sabiendo que él miraba mi boca. Por fin le noté algún sentimiento: impotencia y deseo. Sonreí apartándome un poco—. Pero hablemos de ti. En tu caso la belleza te ha sido concedida… —Me levanté de la mesa con mis apuntes y el café, y añadí—: pero la inteligencia brilla por su ausencia.
Sonó el timbre en ese instante. Sasuke se levantó con brusquedad y al hacerlo, me tiró el café encima. Mi camisa quedó empapada.
—¡Sasuke!— le gritó Naruto, quien había terminado de comer y por fin parecía darse cuenta de lo que sucedía a su alrededor.
—¡¿Que demonios te sucede?! ¡Tenías espacio suficiente para esquivarme, imbécil! —le grité.
Con furia, tiré al suelo el vaso de cartón. El poco líquido que quedaba terminó en nuestros zapatos. Él echó a caminar como si nada. Ni siquiera hizo el intento de disculparse.
Avancé dando zancadas y lo tomé del hombro obligándolo a darse la vuelta antes de que Ino pudiera hacer el intento de retenerme en el asiento. Se giró con pose arrogante, solo que esta vez frunció el ceño y los labios. Estaba molesto. Con un gesto déspota, se retiró dejando mi mano en el aire.
Por primera vez en mi vida me vencía la sensación de inferioridad. Toda la cafetería se había callado de golpe y nos observaba expectante.
—¿Es que ni siquiera piensas pedir perdón? —pregunté, inventándome una seguridad que no existía. Él suspiró y comenzó a negar con la cabeza, lentamente.
—Dudo que lo merezcas —contestó con una voz grave.
—¡Sasuke!—le gritó Ino mortificada, con la verguenza ardiendo en los ojos, mientras era detenida por Jugo.
Pestañeé varias veces mientras digería lo que acababa de escuchar. Aquel tipo había dejado de ser un imbécil para convertirse en el idiota más grande que había conocido.
—No solo te falta inteligencia sino también vergüenza —espeté, sabiendo que eso terminaría de crisparle los nervios.
Apretó la mandíbula y acortó la poca distancia que nos mantenía separados con un decidido paso.
—Si no te hubieras interpuesto en mi camino, ahora no estarías aquí esperando una disculpa —susurró pegado a mi mejilla y totalmente irritado—. Créeme, no voy a dártela. —Su nariz rozó mi mandíbula.
—¿Crees que me acobardas con esa fachada de tipo duro, creído y descarado?. Pues te equivocas —le dije con voz contenida.
—Lo único que sé es que eres una jodida jaqueca.
¿Acababa de llamarme jaqueca?
—¿Cómo dices? —Casi me sale un tartamudeo.
—Te lo diré de otra forma. Estás comenzando a provocarme dolor de cabeza —me habló como si fuera una niña de tres años.
—No lo tendrías si no te hubieras sentado en esta mesa —casi grité.
Ino me tomó del brazo y me arrastró de nuevo a la mesa.
—Para ya, Sasuke —le dijo.
Este suspiró un poco arrepentido con ella, le sonrió y le guiñó un ojo antes de darse media vuelta y dejarme ahí frente a toda la cafetería, que ya comenzaba a cuchichear. No comprendía cómo demonios Ino lograba llevarse así de bien con él, de un salto Naruto, Suigetsu y Jugo se levantaron detrás de él.
—¡Eh, Sasuke!Espéranos.-Le gritó Suigetsu antes de cruzar la puerta con Naruto y Jugo detrás de él.
Los siguientes minutos entre el termino del descanso y la clase transcurrieron incómodos y en silencio, pude ver que todos estaban avergonzados por el comportamiento de Sasuke, sin embargo todos me miraban con lástima, como si sintieran que Sasuke la hubiera tomado contra mí.
Volví a podía soportar sus miradas, me escabullí antes de que sonara el timbre reuniendo los pedazos de dignidad que me sobraban, con todas las miradas de la cafetería y mis amigos calvadas en la espalda.
Cuando escuché el último timbre del día, recogí mis cosas aprisa y salí del aula. No quería hablar más con Sasuke, así que mejor evitar la ocasión. Ino me siguió arrastrando su cartera a medio cerrar. Dejando atrás a Ten ten que esperaba a Hinata.
—¡Espera! —exclamó alcanzándome—. Chica, ¡qué prisas!
—No quiero tener que volver a cruzarme con Sasuke.
—Vamos, tranquila, Sasuke no es tan cretino como crees.
Puse los ojos en blanco.
—Será contigo. Cada vez que me ve intenta fastidiarme y eso me incomoda, ¿sabes? Es muy difícil estar cerca de él. Ya ni te cuento si se sienta a mi lado.
Ino se quedó pensativa mientras bajábamos las escaleras. No vi a Karin ni a Sai; seguramente ya estarían abajo.
—Sabes, lo extraño de todo esto es que nunca se había comportado así con una chica —reflexionó Ino, como si tuviera una conversación con ella misma—. Él no se anda con rodeos. Si le gusta alguien, se lo dice y después… bueno después…—se cortó sonrojada
—Después se la lleva a la cama, ¿no es así? —terminé por ella—. Supongo que ni siquiera hay primera cita.
—Con Sasuke las cosas no funcionan así. Él es diferente. No tiene compromisos. Nunca ha tenido novia y tampoco quiere tenerla. Eso lo saben todas las chicas del instituto.Sí quieren algo, saben lo que les puede ofrecer.
La miré incrédula. En realidad, no terminaba de comprenderla.
—Esta bien, y ¿qué me quieres decir con eso?
—Pues que es raro que Sasuke te esté molestando. Él pasa de esas cosas. —Ino frunció el ceño.
¿Qué pretendía decirme? ¿Que Sasuke Uchiha estaba haciendo una excepción conmigo?
—¿Crees que trama algo? —pregunté.
—Es capaz de cualquier cosa, así que no me extrañaría. —Entrecerró los ojos—. Está claro que tú eres diferente, Saskura.
—¿Diferente? —Arqueé una ceja antes de que se acercara a mí con una sonrisa pícara.
—Sí… —Me miró pensativa y tomó aire antes de hablar—. Mira, frente, conozco a Sasuke mejor que a la palma de mi mano. Sé de sus rollos, de sus peleas, de sus problemas… Lo sé todo de él y de sus amigos porque también son los míos desde hace mucho tiempo. Son mis mejores amigos, él es uno de mis mejores amigos, pero no tengo ni la menor idea de por qué se está comportando así contigo.
Desvié la mirada, indecisa. No conocía mucho a Ino, pero me daba la sensación de que se estaba enfadando conmigo y eso era lo último que quería. Yo solo quería saber por qué Sasuke actuaba de este modo, para así poder evitarlo.
—Lo siento, cerda. No quería molestarte.
—Pero ¿qué dices? No estoy enfadada. Dios, perdóname si te he dado esa sensación, no era mi intención. —Me agarró del brazo antes de darme un empujón—. Solo intentaba decirte que estoy igual que tú, y no se me ocurre ningún motivo para que Sasuke se comporte así.
—Que gran progreso.
—A menos que…
—¿Qué?
La sonrisita juguetona de Ino me desquició. Me daba a entender muchas cosas, pero ninguna de ellas presagiaba algo bueno.
—Te diré una cosa y espero que no te moleste. —Humedeció sus labios—. Eres exactamente igual que él, pero en versión femenina y algo menos arrogante.
«¿Iguales? Joder, lo que me faltaba, parecerme a ese creído», pensé.
—¡Venga ya! —le dije.
Ino soltó una carcajada. Ni siquiera me había dado cuenta de que habíamos llegado a la entrada del colegio. Bajé las escaleras y salí al patio exterior donde Hinata y Ten ten nos alcanzaron. Karin continuaba seria, pero prefería esperar a llamarla para hablar con tranquilidad. Le guiñé un ojo antes de llevarme la no tan agradable sorpresa de ver a Sasori apoyado en su impecable Aston Martin verde oscuro. Iba vestido con unos jeans y un polo blanco que marcaba cada músculo de su cuerpo.
Pestañeé sorprendida cuando mi prima pasó por mi lado.
—¡Que tierno! Sasori ha venido a recogerte —dijo poniendo aquella estúpida voz de niña—. Es una pena que no sepas complacerle.
La miré y forcé una sonrisa.
—¡Qué lástima! Me prefiere a mí en vez de a ti. Así que algo tendré que le complazca, ¿no crees?
Me marché caminando con paso firme. Ayame vivía enamorada de Sasori desde que tenía memoria, incluso desde niñas; cuando nuestros padres tenían alguna reunión y el acudía ella lo seguía a todos lados pero, por lo que recordaba el siempre mostró preferencia por mí,e incluso después de todos los años que no estuve aquí no había logrado nada con él. Así que mi comentario le tenía que haber hecho daño. «Te aguantas», pensé.
Mientras me acercaba a Sasori vi a Sasuke al final del jardín. Hablaba con Naruto y Sai (Jugo había desaparecido misteriosamente con Ino cuando me separé de ella), mientras que Suigetsu se encontraba rodeado por un grupo de chicas que gritaban como posesas. De repente, miró hacia mí sin dejar de hablar. Estaba lejos, pero no tanto como para no ver su mirada intensa y acusadora. Suspiró y se quitó la chaqueta del uniforme con cierta furia. Para él, un ademán típico, para mí, un gesto de lo más excitante. La cintura del pantalón se le ceñía a la cadera y marcaba sus piernas.
¿Por qué demonios estaba tan bueno?
Llegué al Aston Martin, donde Sasori—ahora rodeado por la multitud que antes rodeaba a Suigetsu— me esperaba con una encantadora sonrisa.
—¡Hola! ¿Como tú por aquí? —dije mientras él me tomaba de la cintura y me daba un abrazo más típico entre las parejas que entre ás, nosotros solo éramos conocidos. Apenas habíamos tenido trato y Sasori ya se había tomaba ciertas confianzas.
Pude ver de soslayo cómo Sasuke se mordía el labio. Mientras Suigetsu se acercaba a ellos, indignado por el robo de atención. Ahora lo tenía más cerca y algo me dijo que no le sentaba demasiado bien que estuviera en brazos de Sasori, así que decidí alargar el momento.
Dejé la bolsa en el suelo y estiré lentamente mis brazos hasta rodear completamente el cuello de Sasori. Cerré los ojos cuando me besó en el cuello. Le sonreí cuando los abrí.
—Quería darte una sorpresa. ¿Te apetece que comamos juntos? —me propuso, resistiéndose a soltarme.
Sasuke había desaparecido de mi campo de visión.
Ya era demasiado tarde para volver atrás, así que no me quedó más remedio que aceptar la invitación. No quería intimar con Sasori, pero después de haberlo usado me sentí en el compromiso de acceder.
Me subí con parsimonia en el coche y ante las miradas envidiosas de la población femenina, bajé la ventanilla. Sasori arrancó el motor. La música de su reproductor saltó donde la había dejado antes de detener el vehículo. Sonaba una de las canciones del nuevo disco de Shakira: Rabiosa.
Alcé las cejas, incrédula, intentando contener una carcajada.
—¿Te gusta Shakira? —pregunté.
—No más que tú.
Perfecto. Tuve que girar la cara para que no percibiera lo poco que me había gustado el comentario.
Antes de dejar la calle, escuché el rugido de un motor inconfundible: Bugatti Veyron. No sé cómo lo supe, pero estaba segura de que al volante de esa maravilla sólo podía estar Sasuke.
Y así fue. Se colocó justo a mi lado, a menos de medio metro de distancia, haciendo gala una vez más de aquella mirada, tan bonita como inescrutable. Tenía una mano sobre el volante y la otra en la ventanilla. Un cigarro colgaba de sus labios.
—¡Rabiosa! —gritó mientras echaba la cabeza hacia atrás y empezaba a mover los hombros de un lado al otro. Ni siquiera el baile restaba sensualidad a sus movimientos, perfectamente acompasados con la melodía—. Dime, Sakura, ¿me morderías la boca?
Una extraña sensación a medio camino entre el odio y la excitación me recorrió el cuerpo. Le miré enfadada.
—Tendrás que descubrirlo tú mismo.
¡Dios! Si que lo odiaba, ¿por qué no podía evitar imaginar esa situación? Sí que le mordería la boca, sí…, entre otras muchas cosas.
«Estás loca. Mándalo a la mierda. Es un imbécil», me dije a mí misma tratando de hacer entrar en razón a mis pensamientos.
Naruto comenzó a aullar y levantó su puño con el pulgar hacia arriba. Iba sentado al lado de Sasuke y mostraba la misma arrogancia que su primo.
—Sasori, deberías acostumbrarte a saludar, ¿no crees? —dijo Sasuke con burla.
Sasori se echó para adelante y le lanzó una mirada iracunda. A Sasuke pudo importarle menos y siguió mofándose. Ya había oído dos se odiaban, pero no me imaginé que me encontraría en medio de una de sus pelas.
—Lo que creo es que va siendo hora de que te acostumbres, Uchiha.
Sasuke apretó el acelerador retando a Sasori a una carrera. Al menos eso parecía. Sasori lo imitó. Le miré con los ojos abiertos de par en par. La risa de Naruto me llegaba clara. Al parecer, él sabía quién iba a ganar: confiaba en su primo y en aquel pedazo de coche.
—Ni se te ocurra, Sasori —dije algo temerosa. Eran coches muy potentes y una calle muy estrecha.
—Haznos un favor a los dos y ¡cállate! —gritó acelerando.
No me dio tiempo ni de enfadarme por el comentario. Me estampé contra el asiento antes de ver cómo Sasuke nos adelantaba magistralmente y salía disparado.
Sasori tuvo que frenar, antes de rayar su brillante carrocería y comenzó a maldecir una y otra vez mientras el Bugatti negro se perdía rugiendo como solo él podía hacerlo.
Sonreí en mi fuero interno. Sin saber muy bien por qué, me alegraba de que Sasuke hubiera ganado aquella extraña competencia.
Ole!
Ok no XD. Jajajaj lo siento, me emocioné, es una de mis partes favoritas, siento la tardanza, en realidad ya tenía este cap escrito, y pensaba subirlo inmediatamente despues del último, pero por una u otra razón, no pude :(
Bueno en fin, agradezco mucho que se tomen la molestia de seguir ésta historia, y lamento si me he tardado demasiado.
También quiero aclarar que como algunos de ustedes me dijeron en los comentarios Karin no es la antagonista... todavía XD eso es todo lo que diré al respecto.
Y respecto al Naruhina... creo que esta yendo un poco lento ._. , pero la verdad esta pareja no aparece en el libro, y nunca a sido mi fuerte, pero haré mi mejor esfuerzo.
También comentar la inesperada" relación" entre Jugo e Ino, se que a muchos -todos- de ustedes les parecerá raro, o no les guste, pero no podía acomodar los personajes de forma exacta, incluirlos, y seguir la trama de la historia, comenten que les parece ésta pareja, la verdad a mí jamás se me habría ocurrido, pero ahora creo que me enamore *0*, es bastante tierna e interesante, creo que son perfectos juntos y que se complementan a la perfección.
Pero bueno, siguiendo con nuestra pareja principal; amé esta ultima escena, junto con la de la cafetería, me encanta este Sasuke arrogante, no se si soy yo solamente, pero me gusta esa sensualidad que complementa a su personaje XD
Bueno hasta aquí le dejo, que si no me alargaré mucho y nunca terminaremos, esperen el próximo cap, juró que no tardaré
Besos
La chica perdida en el universo X
