Disclaimer | Ni Shingeki no Kyojin y sus personajes me pertenecen, son propiedad de Hajime "La llama maligna" Isayama. Titanic es de Century Fox y Paramount Pictures [Guionizada por James Cameron]. La trama es mía. Derechos reservados a ©Coorp. Charly.

Advertencia | BL. Ereri. AU. Remake Titanic. Drama. Romance.

Dedicatoria | A Yenessis Kutsenova, Nicot y MagiAllie

TITANIC

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Capitulo

4

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"Imploro tu piedad, Tú, el único que yo amo,

Desde el fondo del abismo oscuro donde mi corazón ha caído.

Es un universo triste de horizonte plúmbeo,

Donde flotan en la noche el horror y la blasfemia;"Charles Baudelaire. Las Flores del Mal

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En cuanto tomó su mano, la sensación electrizante de que todo estaría bien con sólo tener contacto con él, volvió. Era extraño, como una marea de sensaciones completamente nuevas, arrastrándolo sin su consentimiento, aun así sabía que no podría reprocharle. Levi no comprendía en su totalidad qué estaba pasando.

— ¿Dónde vamos?

— A dar un paso en la cubierta. ¿Cuántas veces has estado por ahí?

— Sólo una. Ayer — casi fue un susurro.

— Ninguna. Venga hay que ir a ver todo como la gente normal — continuó él como si no hubiera dicho nada.

— Pero yo soy alguien normal — chilló Levi. Algunos ojos se posaron sobre él y bajó la mirada.

— Lo sé. Es sólo joda, tú sabes, se debe romper el hielo con algo ¿no? — y se echó a reír.

— Eres un pendejo.

— Campanita no debería decir palabrotas.

— Campanita te romperá las bolas si le sigues llamando así — fue un siseo mortífero y el otro le pellizco la mejilla y volvió a sonreír como era su especialidad. A Levi se le erizó la piel.

Puto pendejo con sonrisa de Apolo.

Ese fue el delicado pensamiento de un 'campanita' enojado.

Iban a paso lento y en cuanto salieron a la cubierta, Levi volteó hacia las puertecillas que daban a los pasillos de su camarote. Mucho antes de que él se levantará su madre ya debía andar en pie, buscando hacerse la importante hablando con los de 'su clase', una última mirada y el azabache pensó que por un segundo y para siempre se estaba alejando de aquel demonio de cabello oscuro y ojos tan fríos que seguramente asestaría un golpe mortal a cualquiera que se interpusiera en su planes. Giró el rostro hacia a Eren que seguía parloteando y tragó grueso. Apuró el paso. Debían ir a un lugar al que aquella mujer no frecuentara. El sólo pensamiento de que ellas los encontrara hizo que Levi emulara un gesto raro mientras fruncía él.

Pero dejó de pensar en eso, no mientras sentía a Eren llevarlo de la mano, a la luz del día él parecía refulgir en su belleza de caramelo. Y Levi quiso embriagarse en ella. Por un segundo, por todos los segundos del mundo. La cubierta estaba llena de gente muy airada que charlaba animadamente mientras sus sirvientes los seguían a pocos pasos. Cada vez que alguien los miraba, alzaban los ojos sobre el hombro y luego retiraba enseguida la vista. Es que todo el mundo se apartaba de su camino como si el muchacho castaño sufriese alguna terrible enfermedad que se la contagiaría con solo por rozarle.

Eran unos malditos. Unos malditos llenos de crueldad.

— ¿Qué está haciendo una señorita respetable con un tipejo como él?— le comentó una mujer a su amiga.

— A veces a las mujeres les gusta visitar los barrios bajos, tú sabes, cuando el marido… — explicó la otra. Y se pusieron a reír.

El azabache sintió tensarse al castaño ante tales comentarios y trató de controlarlo y, a pesar de su aparente debilidad, lo frenó con poco esfuerzo. Aun así no pudo frenarle la lengua al mocoso.

— De los barrios bajos sí, pero está carne ustedes no la probaran, viejas brujas— les sonrió con altanería él, las mujeres le vieron mal y siguieron su camino con rapidez.

Levi parpadeó, sorprendido.

— ¿Siempre eres así?

Pero Eren volvió a hacer caso omiso a la pregunta. Volvía a ignorarlo. Parecía que así esquivaba lo que no le gustaba.

— Quiero matarlas por verte como a una furcia.

—Esas mujeres viven de la apariencia, que una mujer 'respetable' esté con alguien que no parezca de su clase paseando así como nada sólo significa una cosa, que se lo está tirando.

Eren enarcó una ceja.

— ¿Quién te ha enseñado a hablar así?

—Quien sabe, tal vez un tipo como tú que me tiré alguna vez.

Levi no supo si él comprendía su broma. Lo vio llevarse la mano a la nuca y no habría sabido decir si estaba conteniendo una sonrisa o un gruñido.

—Odio la hipocresía que hay aquí. Esas son sólo unas envidiosas, yo lo vi, ellas me estaban desnudando con la mirada.

Levi lo miró boquiabierto.

—Creo que deberíamos buscar una bolsa bien grande para que te resulte más fácil llevar a cuestas tu ego.

Esa vez sí vio con claridad que Eren intentaba no reír.

—Será mejor que vayamos más allá, antes de que me entren ganas de ir donde esas putas y me ponga a arrancar ojos para hacerte un collar con ellos.

Levi no dudaría en lucir tal joya.

Echaron a andar de nuevo. Pasaron de largo a todas las gentes que siempre le veían igual.

Empezaron a hablar de cosas más silvestres a la luz de un amanecer tibio.

— ¿Eres alemán, verdad?

—Mitad alemán y mitad Turco. Cosas de los enredos de mis padres. Sabes deberías conocer Alemania. Es todo una belleza.

— ¿Por qué estás aquí, entonces?

—No hay nada allá para mí, volver no es siquiera un pensamiento ya. Viajar es mi vida ahora, de un lugar a otro sin echar raíces, es algo que me hace sentir en paz.

— Se oye tan bien esa vida. ¿Eren?

—Si.

—Quiero agradecerte por lo de ayer — se había detenido por un segundo, sus dedos pinzaban los encajes de su vestido color purpura —. Por salvarme y por no decir, tú sabes... — una sonrisa amarga se formó en sus labios —. Debes pensar que yo sólo estaba haciendo una tormenta en un vaso de agua.

—No, claro que no. Todos tenemos demonios que tratan de arrastrarnos al infierno. Sólo me pregunto ¿De qué tamaño es el tuyo, que logró hacerte que te rindieras ante él?

Levi se mordió el labio inferior, lo hizo tan fuerte que casi se sacó sangre.

—Ellos controlan mi vida. Nunca tuve alas y ahora también ahogaron mi canto.

— ¿Alguna vez luchaste por detenerlo?

Levi le vio mal, con ira contenida. Apretó los dientes e hizo lo primero que se le vino a la mente.

Le di un enorme pisotón con su tacón que hizo chillar de dolor al castaño.

—Eres un maldito, ¿Quién te crees? No me conoces, no conoces nada de mí y quieres juzgarme, eres un pendejo.

—Oye, yo sólo trato de ayudarte. Campanita eres tan mala — hizo un puchero infantil y le tomó de las mejillas halándoselas con ternura.

Eso molestó más al azabache.

—Deja de hacer eso, maldita sea — empezaron un jaleo tonto que lo único que hacía era que Levi se enojara mucho más —. Déjame en paz, bruto desgraciado.

—Si me sigues insultándome no pararé hasta que te ponga las mejillas rojas.

—Y si sigues te juró que me valdrá un infierno que toda esta gente me mire y te lanzaré al mar.

—Campanita no podría — le retó —. Eres muy pequeña, tierna y con esos bracitos — se puso a reír al tan sólo imaginársela tratando de levantarle.

—No me desafíes perro malnacido. Tengo más fuerza que tú, yo no soy lo que ves.

— ¿En serio? ¿Eres una luchadora de sumo en secreto? — su sonrisa volvió a estallar mientras seguía pellizcándole las mejillas.

—No, tengo bolas como tú y te digo que ellas me dan la fuerza para romperte el cráneo de perro que tienes.

—Campanita, esas ya son palabras que tú no deberías decir. Las mujeres no tienen bolas, bueno algunas tal vez — en ese momento pensó en Annie. Un escalofrió le recorrió —. Pero mi Campanita no. Ella es un hadita tierna y delicada.

— Soy hombre — era toda seriedad cuando eso salió de sus labios.

Se la dejó ir, ahí de pie y sin saliva.

El castaño detuvo su jugueteo. Parpadeó y luego se puso a reír.

— ¿Qué clase de broma es esa, mujer?

—No es ninguna broma.

—No, en serio…

El rostro de Levi no daba signos de que fuera una broma o algo parecido. El azabache soltó un largo suspiro y colocó su mano en el cintillo de color negro que siempre se colocaba en el cuello. La desató. La ligera manzana de adán estaba ahí.

Los ojos de Eren se abrieron como platos y dio pasos hacia atrás. Por unos instantes quedó suspendido en un revoltijo de pensamientos.

—Tú….

—Ya lo ves, como mierdas quieres que luche cuando si ni siquiera puedo ser yo mismo.

—Mierda, es que mierda….en serio tío, en serio a ti si te jodieron la vida— estaba que no salía de su estupor, y trató de sostenerse de algo.

A Levi le temblaban un poco las manos, sabía que no debió haber contado aquello, pero es que…es que era Eren, aquel mocoso hacía que deseara exponerse ante él, ser completa y limpiamente sincero, que diera y diera de él hasta decir basta.

«Sé fuerte», se dijo Levi. Solo tenía que aguantar un poco más, después podría esconderse en algún rincón y llorar.

Por extraño que pareciera, el desprecio de Eren si le dolería. Golpearía lo último de valentía que tenía, lo reduciría a nada.

—No te preocupes. Sabes, sólo quería agradecerte y ya lo hice. Me voy — se dio la vuelta para empezar andar, pero antes de dar dos pasos sintió sus manos apretándole los hombros.

—Oye, no te vayas, te dije que te ayudaría y lo haré. Es una promesa y no la romperé.

« Vaya »

—Además, si te dejo ir ya no podré molestar a un hadita. Porque tú eres mi Campanita, aunque seas macho, pecho no peludo, espalda plateada, abdomen de espartano, barba de leñador, voz de nórdico y estirado inglés.

—Tú hijo de….

Y volvieron a su jaleo de pisotones y pellizcos.

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A Eren empezaron a temblarle las manos cuando escuchó a Campanita soltar aquello.

¿Era una broma?

Tenía que serlo.

¿Cómo era posible que fuese un hombre? ¿Por qué demonios estaba haciendo eso? ¿Qué clase de personas podría hacerle eso?

Había tantas preguntas y a la vez ninguna. Él no era nadie en la vida de Campanita para reclamarle y viéndole ahí de pie, contemplándolo con expectación se dio cuenta de una cosa, hombre o mujer, era Levi, simplemente Levi, y cuando le vio la primera vez, lo que le embrujó fue su presencia.

Aquella presencia que hacía a su corazón latir con descontrol y sopesándolo bien, viéndolo como lo que era realmente supo que su corazón no dejaba de latir de la misma manera.

Estaba jodido.

Cómo le deseaba.

Vaya que nunca se imaginó enamorarse de alguien así, y eso que era amor a primera vista. Pero parece que el muy perro de Cupido estaba empeñado en hacerlo caer y lo había logrado. Ya no había marcha atrás. Por eso cuando lo vio intentando escapar con aquella mueca dolida, lo detuvo. Se sintió un maldito. Había herido sus sentimientos con su torpeza.

Era en verdad un perro bruto.

Él se volvió a mirarlo con esos ojos de color grises azulados tan distintos a todos los demás. Tan únicos. Le gustaban porque cambiaban de tono según su estado de ánimo. En aquel momento tenían toda una gama de azules que parecían un caleidoscopio de belleza que nadie podría recrear jamás.

Y para opacar las pendejadas que había hecho empezó a molestarlo. Mejor enojado que triste. Aunque los pisotones le dolían mucho, ese chico sí que era rudo. No supo ni en qué momento los pisotones se detuvieron y su Campanita pasó a golpearlo con su libreta.

— Te romperé hasta el último hueso, bastardo — lo que salía de aquellos labios finos eran amenazas que él no quería que se cumpliera. Vaya que sentía que él era peor que Annie. Pequeños y de temer.

—Oye, detente, no maltrates eso.

—Me importa un rábano ¿o que es esto? — sus manitas dejaron de golpearlo y abrieron su libreta. Parecía sorprendido —. Vaya, esto es…decente ¿Son tuyos? ¿Eres un artista?

Eren levantó los hombros, nadie había aceptado su trabajo como arte por lo tanto no lo consideraban un artista.

Pero Levi sí. Él parecía admirado por su trabajo. Sus ojitos lo decían mientras recorría cada trazo. Se sentó una banca.

—En realidad es un trabajo muy bueno. Es mu refinado — aquellos dedos blancos acariciaron las hojas de papel con delicadeza.

—No lo pensaron en París — y giró el rostro restándole importancia. Ya de nada valía pensar en lo que le habían dicho cuando se apareció ante los críticos. Él mundo incluso en el arte parecía que también se movía por dos cosas: Influencias y dinero.

— ¿París? Vaya, viajas mucho para ser pob…

Eren sonrió.

Qué lindo era él. Lindo y considerado.

—Bueno, una persona de escasos recursos.

—Anda dilo. Soy pobre, Levi. No te avergüences de llamar a las cosas como son.

Al muchacho azabache se le sonrojaron las mejillas y prefirió evitar su mirada para ponerse a seguir viendo su trabajo. Luego sus ojitos se volvieron a abrir los ojos y sus labios se curvaron en una sonrisa maliciosa.

—Oh, molesto Eren le gusta pintar cosas curvilíneas.

Eren se puso a reír. En serio que ese chico le gustaba en demasía. Era simplemente único.

— ¿Tuviste modelos para esto?

Detuvo su risa y le vio con intensidad sacándole otro sonrojo.

—Es lo bueno de París, las mujeres se sacaban lo ropa sin más. Ellas quieren ser inmortalizadas en su belleza.

—Pues lo lograste, en verdad tienes un don. Ves a las personas— y la sinceridad que había en sus palabras Eren podía saborearla.

Levi se sentía atraído, admiraba su trabajo.

—Tal vez sí, tal vez no. Sólo sé que te veo a ti.

Levi esquivó sus ojos.

— ¿Y que ves?

—Tú no querías saltar, te estaban obligando, ellos, esos que tiran de tus pies, los que gritan en el espejo.

Levi se levantó, su expresión corporal cambiando en un instante, temblaba, sus labios eran la mayor prueba de eso y Eren bajó la vista un instante. Luego también se levantó y le tomó de las manos para empezar a acariciarle los dedos. Caricias suaves que buscaban tranquilizarlo.

—No te preocupes, a nadie le gusta que le vean sus demonios, todos tienen, pero unos son peores que otros así que la mayoría de las personas no quieren lidiar con los demonios de los demás, pero yo, Campanita, yo me encargaré de matar a esos malditos ante tus ojos. Te ayudaré a ser libre.

Los dedos de Levi apresaron los suyos y sus ojos ahora opacos como polvo estelar le vieron con tanta suplica que Eren sabía que debía, si o si cumplir con eso. Aunque dejase su vida en ello.

Él lo valía.

—Anda, ven, dejemos de pensar en cosas malas, hay que seguir el recorrido. ¿Alguna vez has escupido como bucanero comedor de tabaco?

— ¿Eh?

—Ven, te enseñaré como se hace. Como lo hacen los hombres.

Otro libretazo a su cabeza.

Y esta vez iban a paso rápido casi corriendo.

Mientras escupían como idiotas, Levi rio bajito y Eren quiso beberse esa risa, hacerla inmortal, detener el tiempo para que él siempre fuese feliz.

Él lo haría feliz.

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Kuchel Ackerman era una noble, siempre lo había sido, de las mejores familias de Inglaterra, se casó con un hombre adinerado y de buena posición sólo para seguir viviendo en los lujos que estaba acostumbrada, lastimosamente el hombre no era ningún recatado y gustaba de las bebidas y las apuestas. La fortuna se mermó sin que ella se diera cuenta y al final, su marido terminó pegándose un balazo en la cabeza dejándola a ella y a su hijo hundidos en la miseria, amparados únicamente en un buen nombre que poco o nada les serviría si se quedaban de brazos cruzados.

Nunca en su vida estaría dispuesta a pasar por una vergüenza como saberse derrotada, ser la burla de la sociedad en que había nacido, que la vieran terminar como sirvienta. Ella nació en la opulencia y debía morir en la opulencia.

Y si para eso tenía que vender a su hijo al mejor postor lo haría. Total, de algo debía servir aquel mocoso que ni con los brebajes más potentes se pudo sacar. Debía pagarle su osadía de permanecer en su vientre sin su consentimiento. Porque ese mocoso imbécil debió salir de ella, ahora ella hubiese podido estar con otro hombre mucho más adinerado y no tendría que estar muriéndose de los nervios porque él cumpliera con su plan.

Si él fallaba, ella también caía.

« Al menos hubieras sido mujer »

Es que también se sentía inmensamente envidiosa de su propio hijo.

Era hermoso, decidido, con un aura que emboba a todo el mundo sin siquiera quererlo. Iba ahí por la vida despreciando todo y aun así todos se ponían a sus pies.

¡Era un maldito!

Si al menos fuese una mujer no se sentiría tan ofendida. Pero ser opacada por un hombre, un mocoso enclenque con palidez de muerto era demasiado.

Es por eso que Kuchel quería aplastar todo de él. Hacerlo sentir miserable para que sintiera lo que ella también sentía.

Si ella no era feliz, él tampoco lo sería.

Cuanto lo odiaba.

Aquella mañana no había querido ir a verle su cara de amargado, así que decidió ir a tomar té con sus amigas, era un ambiente que iba más con ella. Las escuchaba hablar de todas sus riquezas y vidas buenas, ella tampoco se quedaba atrás. Al menos debía presumir de sus buenas maniobras, de su próxima fortuna.

Esta era la vida que ella quería, y así debía ser siempre.

Cuando llegó aquello loca desparpajada, sugirió que se marcharan. No quería rodearse con la gentuza, eso no era de su agrado. Para ella, esa mujer debía ir con los de tercera clase y no con la gente de alcurnia.

Era tan vulgar.

Pero esa loca era una lapa, las siguió a donde iban, hablando y hablando hasta que parecía ahogarse en sus propios chistes sin gracia.

Tal vez debió aguantar a aquello loca allá adentro tomando un té. Sabía que debió hacerlo. Su sangre hirvió de rabia al ver a su hijo junto a un tipejo mientras escupían como camellos.

Era una total vergüenza.

Escuchó a las otras mujeres murmurar a sus espaldas y dio grandes zancadas para acercarse a ellos. Ese muchachito se las pagaría muy caro.

Pero él se dio cuenta de su presencia y sus ojos se abrieron como platos, bajó la cabeza mientras alertaba al otro hombre que le sonrió.

Kuchel hizo un gesto de asco al ver el hilillo de saliva que se escurría por una comisura de los labios del muchacho.

—Madre, él es Eren Jäger quien me ayudó ayer.

—Ya veo — había tanta acidez en sus palabras, quería aplastarlo como el vil insecto que era.

Las otras mujeres sólo recorrieron con la vista al muchacho de cabello castaño. Era muy guapo y era extraño ver una belleza como la suya. A cualquier mujer le gustaría pero Kuchel Ackerman no era cualquier mujer, y en esos precisos instantes si no fuera por sus acompañantes seguramente estaría abofeteando a su hijo y sacándole los ojos a aquel tipejo.

El muchacho azabache parecía adivinar sus intenciones así que le tomó de la mano antes de que ella terminara de explotar.

—Ven Madre, vamos a cambiarnos — se giró sólo un instante hacia el castaño que seguía sonriendo —. Nos vemos en la cena Sr. Jäger.

Él le guiño un ojo y su sonrisa se agrandó. La Ackerman mayor apretó los dientes.

¡Maldito grandísimo atrevido!

Levi la arrastró hasta que llegaron a su habitación. Estaba jadeante y le atacó con los ojos.

—No te atrevas madre, no te atrevas.

Ella le vio airada.

—Levi, tú…

—Sólo te advierto que si intentas algo contra él yo…

— ¿Qué? Eres tú él que no debe retarme Levi, te lo advierto, no te quiero ver junto con ese hombre.

—Es sólo un amigo.

—No nací ayer, Levi. No te atrevas a arruinar todo. Aún no me conoces molesta.

Y salió dando un portazo dejando a Levi ardiendo en furia.

—Ni tú a mí, ni tú a mí — se cubrió la cara con las manos para dejarse caer sobre la cama —. Esto no puede ser amor, no puede. Es sólo que… ¿Qué es esto que me haces sentir Jäger?

Lo sabía, pero no quería aceptarlo.

No aún.

Era demasiado rápido todo eso.

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Eren se vio al espejo, la imagen que el objeto le regresaba era muy diferente a la que algunas veces pudo ver. Se veía como uno de esos estirados hombres de dinero. Todo cuadrado. Lo hacía sentirse extraño. Horriblemente extraño, como si una parte de él se hubiese ido.

—Lo sabía, eres de la talla de mi hijo — la chillona voz de la mujer le llegó a los oídos.

—Casi — le dijo Eren sonriendo.

Esa mujer, Hanji Zoe, era una loca, pero también un amor. Le trataba como un igual, era la primera vez que alguien adinerado lo hacía. Era una mujer supremamente interesante, aunque repetía, ella estaba loca.

—Jujuii, brillas como moneda nueva, muchacho si yo tuviera unos años menos, creo que sería capaz de serle infiel a mi marido por ti Titán.

Eren se puso a reír.

Todo un amor esa mujer.

Se sentía inmensamente nervioso cuando entró al salón. Todo parecía moverse con una sincronía mecánica, la música incluso iba con los movimientos de las personas. Al castaño le recorrió un escalofrió. Era casi como estar en un tétrico teatro de títeres, títeres que parecían muñecas de porcelanas. Todos se movían con los hilos de la hipocresía.

Era en apariencia perfecto pero por dentro todo estaba podrido.

Bajó por las escaleras y se recostó en un pilar del lugar. Se sentía algo chiquito entre todas las miradas vacías de esas personas que iban de aquí para allá. Entonces escuchó la voz de Satanás. Es decir Kuchel Ackerman. Se puso en alerta. Ella venía acompañada de ese hombre odioso que se hacía llamar prometido de su Campanita. Se irguió en toda su altura imitando a un viejo que vio hacia un rato. No se dejaría amedrentar por ninguno de ellos. Extrañamente ninguno de ellos lo notó. Y a Eren poco le importó, pero entonces giró el rostro y lo vio.

Ahí estaba él, tan deslumbrante como siempre. Con un vestido azul rey con una infinidad de detalles y piedrecitas brillantes, traía el cabello recogido con una peineta de flor de loto.

Eren se quedó sin respiración y sólo atinó a hacer lo que le salía natural.

Sonreírle con coquetería.

Levi le devolvió la sonrisa.

Ahí estaba otra vez. Sus ojos conectándose, enlazándose en un mundo sólo de ellos. El mundo alrededor desaparecía en ese segundo. Todo estaba en silencio, en calma. Los demonios que a ambos lo acosaban se acallaban, huían y se escondían en un sombrío un lugar. Era en ese instante que la sonrisa de ambos era totalmente sincera.

No podían escapar de lo que había nacido de un solo instantes. De una sola mirada. Hay cosas que están condenadas a pasar y aunque queramos que eso no pase así, pasa de esa manera porque así es como debe llegar.

Así era lo de ellos.

Arrebatador, instantáneo, natural y sincero.

En cuanto Eren le tomó la mano y besó el dorso de esta, las mejillas de Levi se sonrojaron y ambos corazones latieron al unísono.

La música y todos los sonidos volvieron a escucharse.

Estaban listos para enfrentar lo que venía.

Estaban ahí, juntos, de una extraña manera pero juntos. Querían imaginarse que estaban ahí porque esa era una noche para ellos dos.

Tal vez esa fuera una buena noche.

* Notas finales:

Uff, una inmensa disculpa por no haberlo publicado ayer, tormenta más temblor de 6.1 no es buena combinación. Esa es la única excusa que tenga, además era muy tarde cuando termine de arreglarlo. Aun así agradezco la esperita. Ya saben cada quince días estará para ustedes.

Así que díganme que les pareció el capítulo. Depositen su opinión en la cajita de review. Las quiero mucho a todas. Gracias por todo.

Ahora,

La contestación a los review del capítulo anterior:

: Mi nena, preciosa. Aww me dará diabetes, pero ame tu review, mujer de mi corazón, describir las sensaciones es realmente difícil a veces, y más el de alguien que está a punto de quitarse la vida, en resumidas cuentas, creo que la DESESPERACIÓN es lo que prevalece. Muchísimas gracias por tus bellas palabras cariño, me animas estratosféricamente. Y espero que este nuevo capítulo te guste tanto como el anterior. Nos leemos en la próxima. Un abrazo enorme de oso.

Nico: ¡Mi preciosa señorita del contrabando! Tú y yo formaremos la mafia N&C , no hay nada que agradecer, yo soy quien te agradece por tomarte un tiempo y leer esta cosita mía. Y si Eren siempre tan poético el desgraciado y verás más de su guarra poesía en todo lo que sigue. Annie es power girl, a ella hay que amarle y temerle. Es una bomba. Espero te sigan gustando estos próximos capítulos. Nena mi corazón baila con cada Review tuyo. Me haces jodidamente feliz. Te amo. Gracias y un beso robado para ti.

Guest: Mi lindo anónimo, esto es una versión remejorada con sorpresas y toda la pesca incluido, así que por favor paciencia, el final sea cual sea, sé que le encantará. Confía en mí.

MagiAllie: ¡La jefa de las jefas, señores! Esta es la única mujer con el derecho de patearme. JAJAJA XD, tienes ese derecho. A tu respuesta, una afirmación es la que te regalo y te lo conté así que, grrr, JAJAJA no sabes cuánto te adoro. Amo tus lindos comentarios. Gracias por todo Cheré.

Voice-L: Mi linda baby, yo te perdono todo lo que quieras, te entiendo, a veces el tiempo está limitado y más por eso te agradezco que te des una escapadita y me comentes, eso super hermoso. Gracias baby linda, y con lo de Annie, sip, eso es una ideíta de Nicot, la mujer POWER LOVE. JAJAJAJA, con lo del apodo, a Levi más que a nadie le queda, bello y enojón el niño, pero como es un macho pelo en pecho JAJAJA bueno, ya no me burlo más del niño, pero es que tan lindo, y sé que se hace el difícil, pero le gusta su apodo, eso no le dudes. Gracias por este lindo comentario. Un abrazo y nos leemos en la próxima.

YoshiUchiha: Aww, mi nena, no llores please, herir tu bello corazón no deseo, por favor paciencia y ya verás, te recompensare la incertidumbre con cosas candentes y mucho romance WIIIIII, ya verás que sí. Gracias por tu lindo review. Un besote nivel titánico. Nos leemos en la próxima.

CrisNovx: Aquí está la mujer que hace posible esta cosita rara. Te amo mi linda beba. Este Levi con vestido es la onda, sé que te gustara el desarrollo que ira de aquí en adelante, es que me inspiras mujer, cada review tuyo me hace tum tum el corazón. Te adoro nena. Gracias por todo. Un abrazo y un beso.

ElisaM2231: Nena, sos un amor mí querida Aniki. Cariño no te preocupes, tú sabes que yo te espero todo lo que quieras. Mujer ponle mucho esfuerzo en esos estudios, ¡me invitas a la graduación! Necesito médico gratis, en serio. Gracias por todo. Tú y yo seguimos chat más tarde vale. Un abrazo de oso.

Patatapandicornio: ¡Mi nena Hermosa! Acá está la bomba, pobre Eren se le fue al traste lo de conquistar a una bella dama, bueno pero él sigue prendando de su campanita así que este no se le va a zafar, además él quiere algo muy muy serio con su lindo Levi-Love aunque este sea un gruñón especialista en pisarle el caite. Pobre Eren se ha buscado la esposa más peligrosa de todas. Ya verás como irán las cosas. Te va a gustar mucho, perdón si este capítulo quedó medio flojo, pero ya viene lo bonito. Gracias por tus kilométricos y lindos comentarios, me hacen gritar de la emoción. Te quiero mucho cariño. Un beso y un abrazo. Nos leemos en la próxima.

KIra Guz: Ay mi vida de mi corazón, jajajaja Sip, ese niño tiene la boca más sucia de toda Inglaterra, pero aun así es todo un amor, es campanita al 100% con eso de que hasta se pone rojo de la furia. ¿Verdad que hay que rostizar al pollo? ¡Comeríamos de gratis! JAJAJAJA Nena te tengo que agradecer por todo esto que me has dado, los dibujitos me encantaron, fueron fenomenales. Te quiero. Un abrazo así del tamaño de Eren y nos leemos en la próxima.

Nell Qhuay: Cariño, tú, KIra Guz y yo irermos por ese pollo, es ya una invitación formal. A comer pollo que Eren descuartizará. JEJEJE XD. Con lo del salseo, por supuesto aún hay que esperar, pero cuando venga, jujuju sé que te va a gustar. Gracias por tu lindo comentario cariño. Un abrazo. Buen día y nos leemos en la próxima.

Xx-MiuYushin-xX: ¡Nena! Aquí tienes tu más, más, espero que te guste este capítulo corazón. Me encanta tu emoción. Sos tan linda. Un abrazo y éxitos en tu día. Nos leemos en la próxima.

¿Review?

Con amor

Charly*