DISCLAIMER: ESTE FIC ES MÍO, CUALQUIER PARECIDO CON OTRO FIC SERÁ COINCIDENCIA, PUESTO QUE HE LEÍDO MILES DE FICS Y DE PRONTO ME QUEDA LA IDEA O ALGO. ES MI PRIMER FIC. LOS PERSONAJES PERTENECEN A S.M. Y LA TRAMA ES MÍA.
Beteado por: Ariana Mendoza (BETA FFAD) www . facebook groups / betasffaddiction
Capítulo 3. Drogas, alcohol y sexo.
Después del instituto, fuimos a cobrarles y a venderles los 'dulces' a nuestros clientes. Ya solo nos quedaba una bolsita, bueno, dos, pero una era nuestra, así que no contaba. Llegamos a casa de un cretino llamado Mike; un niño rico que se creía de lo mejor.
—Hey, Ed, Jaz —el muy idiota se creía nuestro amigo, pobre tonto, no entendía que nosotros no buscábamos la amistad de nadie, y menos la de alguien como él. ¡Aggh, qué asco!
—Mira, Mike, mi nombre es Edward, no 'Ed'. Y el de mi hermano es Jasper, no 'Jaz'. Así que llámanos por nuestros nombres —le dije. No me gustaba que se tomara atribuciones que no debía.
—Bueno, 'Jasper y Edward' —lo dijo en tono sarcástico; el infeliz se quería ganar un buen puñetazo—, quiero invitarlos a la fiesta de cumpleaños de mi novia. Ya saben, hay que celebrárselos por todo lo alto.
Mientras el idiota hablaba de la fiesta de su 'súper novia', yo me reía por dentro. Qué tan tarado podía llegar a ser ese chico, su flamante novia era, nada más y nada menos que: la zorra loca de Ángela Weber; la que fue capaz de agarrarme la polla en pleno salón de clases y delante del profesor. ¡Ja! Y el pobre imbécil de Mike no lo sabía, o quizás sí lo sabía y se hacía el tonto. Más. Si supiera que su noviecita no es más que una zorra que no desaprovecha una oportunidad para follar con cualquiera.
—Y entonces, ¿que dicen, chicos?, ¿vienen? —insistió el pobre tonto.
—Claro, siempre y cuando nos prepares el cuarto de juegos y unos coñitos bien buenos. Pero, por favor que no sean las mismas, a Ángela y a sus amigas ya nos las hemos follado muchas veces, esta vez queremos algo nuevo —la cara de Mike, al escuchar lo de Ángela, no tenía precio, parecía que iba a vomitar, pero se recompuso enseguida, y yo me reí por eso. ¿Qué quería que hiciera si era verdad? Hasta Jaz se la había cogido, no es mi culpa que el imbécil se haga el que no sabe nada.
—Está bien —contestó—, el cuarto es suyo, ya saben. Y en cuanto a lo de las chicas, sí está un poco difícil, ya que ustedes han estado con todas las del instituto, o mejor dicho, con todas las del pueblo, y eso solo nos deja a las nuevas.
—Mmm, bueno, por mí está bien, pero tú te quedas con la fea —me dijo Jasper.
—Oye, ¿qué te pasa?, ¿por qué yo con la fea? ¿Mejor por qué yo no me quedo con las otras dos y tú con ella? —propuse. ¿Por qué él tenía que escoger y a mí me dejaba la peor
—No, tú cogerás con la fea y yo con las otras —siguió discutiendo.
—A ver, ¿por qué?, dame una buena razón para quedarme yo con Bella. O, ¿sabes qué?, mejor compartamos, tú te coges a las otras dos primero y yo a Bella, y después cambiamos —tenía que intentar, ya que el muy maldito solo quería a las dos mejores.
— ¡Que no!, yo cogeré con las otras y tú con 'Bella'. Y se acabó —iba a replicar, pero el muy maldito se echó a correr.
—Está bien, esta vez me ganas, pero no la próxima —le grité.
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En la noche, cuando íbamos entrando a la fiesta, se nos acercaban las 'chicas fáciles' del instituto, pero esta noche ya estaban seleccionadas las víctimas. Después de un rato de estar ahí y beber unas cervezas, las vimos entrando. Se me formó una sonrisa estúpida en la cara al ver a Bella, parecía que esta noche quería acción, porque no se veía tan fea como de costumbre, al contrario, su maquillaje y ropa la hacían lucir más 'agraciada'.
Con este pensamiento, me froté las manos y le hice señas a Jaz para que supiera que era el momento de acercarnos a ellas.
—Hola, linduras —las saludamos de la manera más sexy posible, y como era de esperarse, las muy idiotas sonrieron coquetas, claro que Bella se quedó callada.
—Hola —contestaron solo las dos, y ya me estaba cabreando. ¿Por qué demonios Bella no hablaba?, ¿por qué se quedaba callada? A mí no me gustaba que me ignoraran. Pero ya vería la muy…
—Hola, Bella —la saludé de nuevo muy sensualmente al oído. Ya no tendría excusas para no contestar, pero, oh sorpresa, la idiota no me contestó. Mi furia iba aumentando.
— ¿Quieren tomar algo? —les ofreció Jasper, ya que ese era el plan: darles una bebida con un poco de 'polvos mágicos' para hacer con ellas lo que nosotros quisiéramos, sin que dijeran nada.
Cuando volvimos con las bebidas, ellas decidieron presentarse, pues antes no les habíamos dado tiempo.
—Y, por cierto, yo me llamo Irina, y ellas son Kate y Bella —habló la chica, como si nos importara en lo más mínimo.
—Qué interesante —contesté secamente.
—Bueno, chicas, ¿por qué no vamos a otro lugar? —empezó Jasper.
—Sí, ustedes saben, uno más privado —sugerí yo, pues vimos que el polvito mágico comenzaba a surtir efecto. Ellas asintieron sin saber muy bien lo que hacían, yo tomé a Bella por la cintura, pues estaba medio adormilada, y el maldito de Jasper al final se salió con la suya y se llevó a las otras, apenas y podía sostenerlas. Imbécil.
Cuando llegué con Bella al cuarto de jugos, ella ya no estaba consciente. Perfecto, así podría manejarla a mi antojo. La tiré a la cama sin tener cuidado, total, no le iba a doler si estaba 'en las nubes'.
La empecé a desvestir, y cuando solo le quedaba el sujetador y las bragas, me quedé observándola. No tenía un cuerpo feo, por el contrario, tenía cada curva en su lugar, un poco flaca, pero no en exceso. Por encima del sujetador pude ver que tenía unos pechos pequeños, pero me di cuenta que así cabrían perfectamente en mis manos y en mi boca, además, me gustó mucho ver que todo en ella era natural. Y de verdad me sorprendí, pues la mayoría de las mujeres con las que había estado tenían algo operado: el trasero o los pechos, si no es que ambas cosas.
Por un momento, una fracción de segundo, tuve una sensación extraña en mi interior, pero como dije, solo fue un pequeño instante, ya que desapareció cuando le quité el sujetador y dejé libres esas dos hermosas tetas, que no demoré en coger con mis manos y acariciarlas, besarlas, morderlas y chuparlas.
De la boca de Bella solo salían atisbos de gemidos que me ponían cada vez más duro, así que con paciencia fui quitándole las bragas, que era lo único que me faltaba por sacarle. Ya cuando estaba totalmente desnuda, comencé a desnudarme yo, y en el proceso la iba acariciando por todo el cuerpo; apretándole los pezones que cada vez se ponían más duros en mis dedos.
Con lentitud fui bajando mi mano hasta su coño, y me di cuenta que estaba muy húmedo; listo y ansioso por mí, y sí que disfrutaría esta noche con ella, la haría mi mujer. Claro, solo por esta noche, y si tenía suerte, por otra noche más.
Comencé a penetrarla lentamente, esperando ser un poco cuidadoso, ya que todavía quedaba algo de humanidad en mí, pero me sorprendí mucho cuando no encontré ninguna barrera que romper, y no sé por qué, pero eso no me gustó para nada. Me dio tanta rabia, que comencé a envestirla muy rudamente, lo único que quería era terminar de una vez y largarme, aunque no niego que me gustó mucho cómo se sentía de bien estar dentro de ella; su rico coñito apretándome. Aún inconsciente, era realmente buena, ya me la imaginaba gimiendo cuando estuviera en sus cinco sentidos, retorciéndose y pidiéndome más.
Y por imaginármela así, logré correrme dentro de ella más rápido, sintiéndome orgulloso por haberla marcado y, seguro como que me llamo Edward, que la volvería a tener, pero esta vez consciente, y muy activa.
Y con este pensamiento me quedé dormido al lado suyo.
