Perdon, no fue mi culpa, apedreen a mis maestros por dejarme tarea a montones T-T Gomen, pero sino hay buenas notas, no hay compu y sino hay compu, no hay fic, así que debo equilibrar esto u.u

Espero les guste el capito, con la aparecion del tan ansiado y sensual suegro :P


Mizuki era una cocinera grandiosa, tenia que reconocer. Aunque no iba poder probar ni la mitad de lo que estaba preparando.

¿Qué se sentiría ser un chico normal?

Sin un coeficiente intelectual superior a los demás, muy encima por el de su mismo padre; no ser tan delgado, aunque era de nuevo por la herencia paterna, o quizá simplemente gozar de salud. Poder comer tantas cosas como le diera la gana, no sentirse débil la mayor parte del día, olvidarse de sus continuos mareos, tener la libertad de hacer ejercicio, salir a caminar bajo la lluvia sin temerle a un resfriado, ir a alguna fiesta cada fin de semana.

La verdad, se estaba perdiendo muchas cosas de su vida; y aunque nunca le habían importado porque Rem estaba a su lado y junto a él todo lo demás no tenia valor, ahora que estaba con Mizuki se sentía como un anciano.

Pero él no era aburrido. Pensó reuniendo coraje. Claro que no, se divertía, Rem y él salían a pasear, iban a obras de teatro, de compras, a bailes, desfiles, y cada vez que Rem era premiado por algo, él siempre le acompañaba.

Luego se mordió el labio. Eri era su único amigo. ¿No se había cansado nunca de él? De cuidarlo, de ayudarlo y vigilarlo, de estar con él, y demás. Incluso no salía nunca con nadie. Todos en la aldea amaban a Rem, era guapo y fuerte, pero también simpático y amable. Pero su amigo no salía a tomar con sus amigos después de una misión: regresaba directo a casa, besaba la frente de Sakushika, le preguntaba como se sentía, revisaba que estuviera bien, le hacia compañía mientras preparaba la comida y le contaba alguna historia, luego cenaba, se quedaban platicando sentados uno junto al otro hasta que su cuerpo, cansado ya, caía dormido; y siempre amanecía en su cama, con el pijama puesto y con mantas para el frío.

Se sintió mal, sus remordimientos no le dejaban tranquilo. Su corazón estaba doliendo y sabía que no tenía ninguna relación con sus enfermedades.

Era igual de intenso que cuando Rem le besó, pero esa vez se había sentido increíble. No como ahora.

Si Rem estuviera ahí, sería tan fácil sentirse bien de nuevo, alejar todos esos malos pensamientos: sólo tenía que volver a rozar sus labios contra lo suyos y ya el mundo podría caerse a pedazos si lo quisiera.

Suspirando, entró a la cocina completamente y se colocó a un lado de Mizuki, tocándole el hombro para llamar su atención.

-¡Dioses, Saki! Me has dado un susto de muerte. ¿Por qué no tocas la puerta al menos?- Eri nunca le habría regañado, le hubiera sonreído y pedido alguna cosa que no encontraba, luego, cuando se la diera, agradecería y lo invitaría a hacer algo. Pero ella no era Rem. En realidad reaccionaba tan diferente de su hermano que se preguntaba si crecieron en el mismo ambiente. Por eso sonrío, no se había dado cuenta de que estar con Mizuki también hacia que sus demonios se fueran. De cualquier forma, Mizuki no estaba molesta, incluso había vuelto a sonreírle.

-¿Qué haces?- Mizuki lo miró confundida y él repitió la pregunta aun poco más lento, moviendo más la boca y acentuando las silabas.

-Ah, lo siento, es que hoy ando un poco distraída y apenas si pongo atención. Quería cocinarte algo especial, pero como no sé que comes te he hecho de todo.

-Debiste pasar mucho tiempo desde la mañana aquí. ¿No te sientes cansada? Yo podría ayudarte.

-Frases más cortas, por favor. Hablas muy bien, pero mueves poco la boca, como si te diera pereza abrirla mucho.

-Papá.- Respondió simplemente y ella se echó a reír.

-Eso lo explica completamente.- Tomó un platón con ensalada y lo puso frente a él.- ¿Quieres que comamos en la sala?- Shika asintió y le ayudo a llevar las cosas que hasta el otro cuarto.- ¿Cómo esta tu padre? Recuerdo que era él quien me llevaba a casa cuando me quedaba en la tuya hasta tarde. Y mi madre siempre estaba ya preocupada. Como cambian las cosas, cuando éramos niños siempre fuimos "tú y yo", luego cuando crecimos Rem también se nos unió y finalmente él y tú terminaron juntos. Los extrañe mucho a ambos. Sé que no se lo muestro muy seguido a Rem, pero es que al ser mi hermano me da vergüenza.- Picoteó un poco de su comida y Shika le alzo el rostro suavemente.

-Rem es una persona maravillosa, no necesita que se lo digas, él lo sabe y lo comprende.

-Si, es verdad.- Dijo convencida.- ¿Tú le amas, Saki?- Dejó su plato en la mesita de la sala y él hizo lo mismo.

Él negó con la cabeza.

-No sé lo que es el amor. Y aunque él es muy importante para mi, no significa que no puedo amar a nadie más.

Mizuki le sonrío, apenada, y se inclinó hacía delante para besarlo.

Era suave, muy suave. Y él comenzó a mover sus labios lentamente, saboreándola. Olía delicioso, a flores frescas, a verano, a brisa, a calor y cariño.

Se fue reclinando sobre ella, seguramente su seguridad era provocada por el incidente con Rem.

Era increíble eso.

Los besos de Rem eran apasionado, pero con un toque de dulzura, de amor. Cuidadoso y protector aún cuando su cuerpo demandaba pasión y salvajismo. Rem era dulce y amable siempre, pero había descubierto que para relaciones era apasionado y sensual.

En cambio, el beso de Mizuki era tierno, sumiso. Tenía cariño y cierto temor, tan puro. Ella era salvaje y divertida, pero ahora bajo él era precavida, penosa.

Era fascinante como ambos hermanos se transformaban completamente en otra cosa cuando de amar o querer se trataba.

Y Mizuki suspiraba bajito, respirando medio agitada y con las mejillas sonrosadas.

Con Rem se sentía protegido, amado, pero a la vez su pasión le hacia pensar que Eri lo creía también algo fuerte. Con Mizuki se sentía valiente, salvaje, increíblemente fuerte y capaz de protegerla.

Y no sabía cual de las dos cosas le gustaba más.

Por un lado estaba que junto a Rem, siempre sería amado, protegido, respetado y su amigo daría su vida por él. Por otra parte, aunque no era fuerte, Mizuki lo era aun menos, podía protegerla, sentirse como el resto de los chicos y tener una vida normal.

Quería a cada uno a su manera. Pero deseaba amar a uno, sólo a uno.

Una vez escuchó a un chico de su clase de chicos con discapacidades decir que hacer el amor con su novia era lo mejor que le había pasado porque en ese momento se dio cuenta de que la amaba

Él amigo de ese chico le respondió algo con señas, pero Shika no lo vio porque le daba la espalda.

Se preguntó a sí mismo si era verdad cuando ella metió sus manos bajo la camisa de él pero no pudo seguir. Quería hacerlo pero no era igual que con un hombre, no bastaba la fricción entre ellos.

-A mi no me importa la virginidad, Saki, no le tomo tanta valor como el resto de las chicas, y aún si lo hiciera, seria lindo que tú fueras el primero.

Pero a él si le importaba, ese era el problema. Sabía que no era un chico muy normal por eso, a la mayoría de los varones les parecía que entre más pronto lo hicieran, mejor. Y él ya tenía sus dieciocho años, no era ningún niño, en realidad el único que lo veía como tal era Rem, pero incluso su amigo había aceptado confesárselo porque la edad ya no era tan notoria.

Pero no le importaba por ser un niño o no, le importaba porque su madre le había enseñado que la sexualidad era algo que se compartía únicamente con la persona amada.

Se separó de Mizuki con cautela y le sonrío.

-No ahora.- Ella asintió y sus ojos le dijeron que lo comprendía.- Necesito hablar con mi padre. ¿Quieres venir?

-Seguro, mi madre querrá enterarse de cómo están todos por aquí.

Sakushika se puso de pie y acomodo sus ropas, no se había dado cuenta pero Mizuki también estaba algo desarreglada. Entonces se miró las manos, la había tocado casi sin darse cuenta. ¿Era su concentración tan profunda que no lo notó por eso o fue que acariciarla había sido tan natural que pareció desapercibido? Una de esas dos respuestas tenía que ser muy estupida, dejando sólo la obvia; pero él no tenía ningún conocimiento acerca del amor y no podía saberlo.

La tomo de la mano y sonrío ante la sensación de tener algo tan delicado aforrándose a él.

Salieron de la casa sin preocuparse por recoger nada y él la acercó un poco más a su cuerpo. Comenzaron a andar por las calles siempre tranquilas y notó como la gente los miraba, algunos con algo de asombro, otros con ternura. La verdad nunca le había gustado llamar la atención pero sabía que no se puede evitar a al ser sobrino del Kazekague actual y nieto del anterior.

No prestó más atención a eso y le sonrío a Mizuki, llevándola en tranquilidad hasta la casa de sus padres.

Extrañaba eso de Konoha, la aldea donde creció. Aunque había nacido en la Arena pues su madre había decidido que tendría a todos sus hijos en su aldea natal y Shikamaru se lo concedió, luego de cada parto pasaban un tiempo mientras su mamá se recuperaba y luego regresaban a La Hoja. Pero si, extrañaba la armonía de la otra aldea, donde podía pasear por el parque, ir a jugar junto a un arroyuelo, pasear por el bosque de sus abuelos y tener una vida en paz.

Pero no se quejaba, algunas veces iba a allá, pues su padre seguía viajando de aldea a aldea al ser el jefe del clan, y aunque sus hermanas ayudaban un poco, la que era ninja lo hacia en el bosque y la ama de casa lo hacia con las medicinas, eran su padre y su abuelo quienes se ocupaban de los asuntos familiares.

-¿Cómo están los niños?- Preguntó al detenerse cuando los recordó, luego siguió andando, confiando en que Mizuki podía seguir hablando sola.

-¿Tus sobrinos? Muy bien, haciendo travesuras, ya sabes como son los gemelos, casi volviendo loca a tu hermana. Tu cuñado, bueno, es un ninja ocupado pero sigue siendo tan buen padre como siempre. Y tu otra hermana tiene dos pretendientes nuevos, pero ningún interés como siempre.

Él sonrío y ella se rió.

-Tú también serias un padre excelente.

Sakushika se detuvo un momento y respiro profundo, no había pensado en eso antes. Tenía que hablar con su padre cuanto antes. Entonces reanudo el paso, sin hacer más preguntas y andando rápido.

La casa de sus padres seguía tan cuidada como siempre, y en la terraza podía ver a su padre jugando al go.

-¡Temari-san!- Gritó la chica al ver a Temari venir de la calle hacia ellos con dos bolsas.

-¡Mizuki! Que sorpresa verte, Rem me dijo que te había invitado pero no te esperaba tan pronto.

Shika hizo un gesto disgustado y gruñó.

Al haber quedado mudo a los catorce años, tenia todos aquellos gestos que no podía quitarse. Reía, gritaba, gemía y demás aunque de su boca no saliera ningún sonido.

-¿Es que sólo yo no sabía que Mizuki vendría?- Al hablar con su madre no tenia necesidad de hacerlo con la boca y podía mover sus manos libremente.

-Cariño, que alegría, tu padre y yo estábamos pensando visitarte en un rato más para decirles a ti y a Rem que cambiamos la cena de esta noche y la haremos en casa de tu tío Gaara y no aquí como queríamos.

Sakushika frunció el ceño, era el cumpleaños de su tío y él no pudo recordarlo. No había tenido un día muy tranquilo precisamente como para recordar una fecha así de importante. Incluso sus hermanas, sobrinos, cuñado y prima estarían ahí, y si, también estaría Eri, el hijo de Gaara* quien vendría desde no-sabe-donde a la cena.

-Mizuki, tú también estas invitada, nos dará mucho gusto que nos cuentes como están las cosas por allá, y más a Shikamaru que seguro esta muriéndose por no saber nada de sus amigos en un tiempo.

Sakushika bajó la mirada, aunque sus padres eran felices, él se sentía mal por haberlos hecho mudarse a la Arena. Había estado deprimido y ellos quisieron alejarlo de todos aquellos recuerdos de cuando podía hablar, y funciono, pero a un alto precio.

-A mi también me gustara estar con ustedes, mi madre querrá que le cuente todo.

-Pues entonces ayúdame con las compras que el flojo de mi esposo no quiso acompañarme y entremos.

La chica inmediatamente tomo ambas bolsas y Temari saco su llave para abrir. Sakushika elevó la mirada hacia su padre una vez más y se sorprendió cuando esté lo miraba también, serio.

Jaló la ropa de su madre en cuanto la puerta se abrió para que lo mirara.

-Iré a saludar a papá y jugar una partida, necesita que le recuerde quien es el mejor.

Temari se rió a carcajada limpia.

-Dile que si logra ganarte le dejaré que no asista tres días al trabajo y se quede a ver sus nubes.

Él le sonrío y subió las escaleras con calma para que sus prisas no le provocaran algún mareo. Pasó los corredores y cuando salio a la terraza su padre ya se había anticipado a ordenar las piezas en su lugar.

-¿Listo para tu cuarta derrota?

Sakushika se sentó en el futon frente a su padre y le sonrío.

-No creo que ganarme tres veces a los cinco años cuente, papá, además me estabas enseñando a jugar apenas. Pero si a esas vamos, creo que debes recordar que desde entonces no has logrado ganarme ni una vez.

-Pero he estado cerca.- Mintió Shikamaru y ambos sonrieron.- Estabas muy serio.- Dijo moviendo la primera pieza, la cual Sakushika logró poner apuros mentalmente en segundos, pero decidió que se seria un poco flexible con su padre en esa ocasión e hizo un movimiento simple. -No quiero que me dejes ganar.- Señaló Shikamaru al ver a su hijo flaquear.

-Sólo intento que esto dure un poco más, viejo.

-Viejo.- Repitió Shikamaru gruñendo igual que como Sakushika lo hacia de niño, y hace un rato también. Su hijo rió y Shikamaru sonrío.-¿Qué es lo que pasa?- Movió una ficha más y su hijo movió una al tiempo que él retiraba la mano, nadie pensaba más rápido ni mejor que Sakushika.

-Rem me confesó su amor, papá, y esa misma tarde llegó Mizuki diciendo que me quería.- Dijo directamente, era su padre, no tenía porque ser de otra forma con él.- Y ahora quieren que salga con ambos, tú y todos saben que el sexo de las personas no me importa, así que bueno, quieren que les de una oportunidad. Ni siquiera sabía que Rem era gay, papá.

-No lo es, hijo, ser homosexual no es lo mismo que estar enamorado de un hombre. A él no le gustan los hombres, te ama a ti.

-Eso mismo dijo él, y le creo.- Ficha movida.- ¿No te sorprende eso de Rem?

-No, esta enamorado desde que eres un niño, todos lo notamos. Tu madre se preocupó un poco porque él tenía dieciocho y tú eras apenas un chico de catorce; no era algo que se viera muy bien. Estabas deprimido y creyó que él se aprovecharía de eso para…ya sabes. Pero esa idea le duro unos… ¿siete segundos? Me parece que menos, los dos sabíamos que no había ninguna amigo mejor que Rem y Mizuki para ayudarte.- Ficha.- Por eso cuando dijo que quería venir y sus padres lo permitían, nosotros también lo hicimos.

Sakushika escondió la cara entre sus manos un momento y luego se enderezó.

-Me ha amado cuatro años, papá. Es cruel amar por tanto tiempo y no recibir nada.

-Tenia tu amistad y tu compañía, eso le era suficiente. Y no te vio con nadie más, así que no le dolía creerte con otra persona, porque al menos como amigo, eras únicamente de él.

-¿Y Mizuki? Ella me ha querido por dos años, me lo dijo. ¿Qué hago?

-Sabes hijo, eres la persona más inteligente que conozco, pero hay cosas que no deben pensarse ¿comprendes? Sólo vivirlas. Y tú corazón eligió hace muchos años ya. Piensa en esto ¿Estas enamorado de Mizuki, y por eso no sufriste hasta que ella regresó a tu vida recordándote el amor de niños? ¿O amas a Rem y por eso nunca te falto nada al estar a su lado, y es por ello que ahora temes, porque Mizuki es algo nuevo y no quieres que algo entre Rem y tú se altere?

-Papá…

-Tu madre, tus tíos y yo sabemos a quien amas desde niño, pero debes descubrirlo tú.

-¿Y si mi elección me quita algo? ¿Si elijo a Rem y nunca puedo ser padre? Nunca he pensado en serlo, ni he sentido deseos, pero ahora que pienso en perderlo es difícil.

-Si eliges a Mizuki puedes tener hijos, tantos como quieras ¿Cambiaras a Rem por un hijo de sangre? También con él puedes tener, tu tío haría que adoptaras un hijo más fácil que nadie en la historia de Suna y sus adopciones.

-Si, tienes razón.

-No pienses en los hijos, los amaras sean o no tu sangre. Y cuando los tengas, nada va a importar, dejaras a lo que estas acostumbrado, por lo que amas, y no va a dolerte, ver sonreír a un hijo no tiene ninguna comparación.

Se quedaron callados, Shikamaru había escuchado a Temari decir que extrañaba a sus amigos, había visto la cara de su hijo y ahora le había dicho que lo amaba y no lo culpaba de nada. Shikamaru no era de mostrar afecto y Sakushika no iba a presionarlo.

Sonriendo, movió una ficha.

-Gane.


Hola de nuevo, aviso que no actualizare muy rápido porque sigue el capitulo de otro fic (hay que ser justas) pero ya me pondre atrabajar!

* Había pensado en no poner a ningún personaje más, pero como tengo una historia de Gaara y OC pendiente, donde bueno, Gaara adopta al niño, decidí que estaba bien agregarlo, o más bien, sólo mencionarlo. No se preocupen, no mezclare historias así que no habrá algo que ustedes no sepan. En realidad, si lo incluyera, Eri seria ya un señor pues es 17 años menor que Gaara, pero esto es aparte, aunque la esposa y el hijo se llamen igual, es únicamente para ahorrar nombres.