Era una linda noche, con un clima fresco, pero no muy frío como para darle un resfriado a alguien.

Amaris aun estaba atónita por la respuesta que obtuvo por parte de Tiaré, tanto que se había quedado unos cuantos pasos detrás de ella. Sacudió la cabeza rápidamente y le siguió con paso veloz. Se le cruzó frente a frente y la detuvo.

—¡¿A-ah que te refieres con eso?!- Frafulló.

Tiaré solo soltó una risita tonta, pues le parecía gracioso el cómo había reaccionado al respecto.

—Pues si, eso es a lo que me refiero.— Respondió con su característica quietud.

Tiaré siguió su camino, mientras que Amaris, aún dudosa, le terminó siguiendo por detrás.

El Clefable se quedó taciturna, no estaba segura si es que lo que Tiaré le había dicho era exactamente lo que había interpretado... ¿Oh es que acaso se refería a otra cosa al decir "querer"? Aunque, esa no era la verdadera palabra que había usado.

Se detuvo en seco cerca de un tronco, sentándose un momento dando como excusa que quería un tiempo para descansar. Tiaré le hizo caso y se sentó a su lado. Las dos admiraron el lindo color lila y las nubes rosadas que adornaban el cielo nocturno.

El silencio se había hecho presente entre las dos, pero en el caso del Chansey, ser reservada era lo suyo.

Amaris se quedó jugando con sus diminutos dedos mientras sus alitas revolotean lentamente. Le daba pena admitir que no había dicho a lo que se refería, de nuevo con aquél " querer".

—Amaris, estas muy callada, ¿está todo bien?...— Le preguntó cortando la distancia que había entre ambas. —Oh... ¿Es qué acaso fue por lo que dije?...— Mostró una expresión deprimida por lo que intento deducir a lo que quería decir.

—¡A-ah! Pues... Bueno...— Amaris nisiquiera se había esforzado en hacer una sonrisa convincente. —Realmente... No se a que te refieres... Con lo que... Emm... Me dijiste—

—¿No?— Tiaré se acomodó para volver a tener sus respectivos espacios personales, sonriendo a la ligera. —Sabía que me ibas a responder con algo asi.— Se hecho a reír con una tierna risa, mientras que Amaris comenzó a sentir pena por si misma.

—¡D-deja de reírte! ¡Lo digo enserio!— Comenzó a sentir como unas diminutas gotas de sudor caían por su rostro.

—¡Jaja! Perdón, perdón~. — Tiaré alzó la mirada para tener una linda vista de la Luna. —¿Recuerdas cuando nos conocimos? La noche era exactamente igual que esta.— Fue fácil notar su nostalgia al momento de hablar sobre eso, para ella, esa memoria era inolvidable.

—Jeje, claro que si lo recuerdo... En noches asi de bellas, me es imposible el no pensar en ello...— Soltó una risita que en si no reflejaba alegría. Lo que mas recordaba de la noche de cuando se habían conocido, eran sus varitas asutadas y lo diminutas que eran.

—¿Y cómo olvidar de nuestra tierna promesa de estar juntas hasta el final? ¡Jamás la hemos roto! Eso me alegra bastante...— El Chansey cerró los ojos recordando a detalle como había ocurrido aquel acontecimiento. Por lo tanto, Amaris se hacia la tonta, pues no entendía que tenia que ver su encuentro con la duda que tenía.

—Pero... ¿Qué tiene que ver esto con lo que me habías dicho hace rato...?— Cuestionó sin haber hecho un esfuerzo de procesar la información.

—En todo. Ese momento lo tiene que ver en todo. Si no hubiese pasado, ninguna de los dos estaría en este lugar, en este momento, cuestionandonos esto. ¿Oh no es así? — Tragó saliva, pues no se podría imaginar una realidad alterna en la que no se hubiesen conocido, realmente una necesita de la otra.

—Oh, lo sé, lo sé...—

Tiaré soltó un suspiro pesado, pues a este paso ya nisiquiera sabia de que estaban hablando.

—Dejame adivinar, no logras a similar lo que te digo, ¿verdad?— Dedució girando los ojos. Amaris se exaltó pues ya quería tener una respuesta concreta, pero para que se estaba engañando, le entraba por una oreja y le salía por la otra.

—¡¡Es que aún no puedo creer que ma hayas dicho eso!! ¡¿Acaso no es una vil broma tuya?!—

¿Una vil broma? Ni por que se llevaban conociendo por tanto tiempo, excusas y mas excusas.

—¿Acaso crees que yo bromería con algo así contigo? Tú sabes muy bien que no lo haría, y menos con alguien quien me gusta tanto...—

—...— Amaris se quedó en silencio. Finalmente al haber escuchado eso con claridad, ya no podía dar mas excusas tontas. —Entonces... Eso quiere decir que...—

—...¿No crees que es algo evidente?...— Tiaré fijó de nuevo la vista a la Luna. No sentía vergüenza por decirselo, al contrario.

De todas formas, para ella, es la única que hay. La única en que puede confiarle cualquier cosa. La única con quien puede reir de lo que sea y bromear de lo que sea. Ninguna fe las dos podía enojarse con la otra, pues al final terminaba siendo como una broma. ¿Nunca han sentido algo así?

—...¿Me corresponderás...Amaris...?— Bajó la mirada para estar frente a frente.

Amaris solo le sonrió mientras su mejillas se tornaban mas rosadas todavía, para después recargarse y acomodarse completamente.

—No sabes lo feliz que me hacer saber eso, linda...— Se echo a reír por que jamas se había imaginado que le iba a decir algo asi a alguien, y menos a ella.

Ya con eso en claro, Tiaré exhalo hondo relajándose. Se repegó contra Amaris, y cerro los ojos descansando.

Las dos ahora estaban disfrutando de un lindo momento de silencio. Juntas.